Al dar inicio el Mundial de Rusia 2018, reunimos aquí una lista variada de novedades editoriales que llegaron como pan caliente para acompañar la contienda más esperada del planeta. Cinco libros que se suman a la ya considerable biblioteca futbolera, en cuyas repisas abundan y sobresalen autores de habla hispana.

De generación en generación

Son muchos los lugares comunes del futbol y la literatura futbolística, todo un género en expansión, funciona como su cámara de ecos. Los conocemos: el futbol como escuela moral, como reflejo del mundo, como épica moderna, como lo más importante dentro de las cosas menos importantes (esto, en palabras de Arrigo Sacchi, repetidas hasta la saciedad). Para el escritor español Ignacio Martínez de Pisón esto tiene una explicación: “De todos los tópicos generados por la literatura futbolística, el más cierto es que resulta muy difícil escribir sobre fútbol sin caer precisamente en tópicos”. Pocos libros consiguen no caer en clichés. Los Hijos del fútbol de Galder Reguera es uno de ellos, como lo afirma Martínez de Pisón en el prólogo.

Hijos del fútbol está compuesto de una serie de piezas sin mayor conexión que el hilo de una memoria introspectiva que teje su autor, a partir de la relación futbolera con su hijo. Relato íntimo y confesional, autobiografía fragmentada y obsesionada con el balón y las porterías de la infancia, la juventud y el porvenir, a ratos vertida en el ensayo personal, cautiva con un ritmo narrativo absorbente, diáfano y sincero. El autor, nieto de un directivo del Athletic de Bilbao, se pregunta constantemente por esa herencia irracional de padres a hijos que es el futbol, por su grado de realidad y su naturaleza que continuamente se desliza hacia lo primigenio, hacia lo atávico, hacia ese resquicio donde la “pasión futbolera” se despierta a veces como pulsión, como sombra incognoscible.

• Galder Reguera, Hijos del fútbol, Barcelona, Lince, 2017, 209 p.


De futbol, ferrocarriles, obreros y migrantes históricos

Los equipos que han encubado grandes leyendas y dejado goles indelebles han sido a menudo latinoamericanos: un antiguo Uruguay campeón del mundo, la Argentina de Maradona, el Brasil de Pelé y Garrincha, la Colombia de Valderrama y hasta el México de Hugo Sánchez. Dicho esto, existen versiones encontradas de cómo el juego del balompié llegó a nuestro lado del charco. Por eso, el escritor argentino Pablo Alabarces, especialista en temas futboleros, se enfrentó al reto de escribir la primera historia del futbol en América latina, es decir una visión abarcadora que hiciera frente a las historias nacionales o regionales. La investigación acaba de publicarse —tan oportunamente— en la clásica colección de “Historias mínimas”, compendios muy pedagógicos y condensados imprescindibles, del COLMEX.

A partir de la premisa de “una historia de algo que no existe”, la heterogeneidad absoluta y falsa unificación del futbol latinoamericano —a diferencia, por ejemplo, de la UEFA que sí reúne a unas 55 asociaciones de futbol en toda Europa y más allá (incluyendo a Turquía o a Chipre)—, el autor baraja varias hipótesis de cómo surgió, creció y se desarrolló el futbol en este subcontinente. En una indagación comparativa, se detiene en cada país, y matiza la idea de que lo habrían traído mayoritariamente los ingleses. De ahí, las vías de popularización masiva del deporte rey son complejas y dispares. Esta popularidad tiene que ver, en muchos casos, con la integración de ciertos países en la esfera del mercado capitalista global después de la segunda revolución industrial. Los procesos que acompañan al futbol y sus correlaciones económicas y políticas nos permitirán entender ahora otra cara del deporte, aunada a la identidad popular, a sus ritos y a sus himnos de redención.

• Pablo Alabarces, Historia mínima del futbol en América latina, México, Colegio de México, 2018, 269 p.


Otra forma de hacer historia

Para seguir con la alineación anterior, Breve historia del ya merito es una suerte de antología de autores nacionales aferrados al futbol y a la vez un recorrido subjetivo por la historia mundialera mexicana. Reúne textos de Luigi Amara, Claudina Domingo, Pablo Duarte, Guillermo Fadanelli, Julián Herbert, Rodrigo Márquez Tizano, Antonio Ortuño, Daniela Tarazona, Carlos Velázquez, Raúl Vilchis, Juan Pablo Villalobos, Juan Villoro, Gabriel Wolfson y un texto ilustrado de Bef. Desde Chile 1962 hasta la última Copa del Mundo en Brasil, cada autor tiñe a su modo su experiencia con la selección mexicana, sus ilusiones y sus afrentas, a través del género que mejor le cuadre: el ensayo personal, la confesión, la crónica, el cuento, la autobiografía, el collage o la entrevista.

Al margen del oportunismo del mes de junio, este libro no es ni una oda a la dignidad de la derrota ni una manera de recalar simbólicamente en “el Quinto Partido, mito fundacional de nuestro credo”, como apunta su editor. Es más bien una propuesta combinada para entender el tiempo en ciclos de cuatro años, apuntalados por la esperanza y únicamente revividos en la memoria escrita. Tal vez su punto de partida sea ese cruce entre la espera y la nostalgia, puesto que “cada campeonato arranca de vuelta en la infancia y nos recuerda que a veces es mejor envejecer en mundiales que en sexenios”, según indica Márquez Tizano en el prólogo.

• Rodrigo Márquez Tizano (ed.), Breve historia del ya merito, México, Sexto Piso, 2018, 216 p.


Nuestro escritor del futbol

Luego del éxito de sus crónicas y del libro Dios es redondo, el mexicano Juan Villoro vuelve con una reedición de Balón dividido, que dialoga con su libro anterior y a la vez con el hábil ejercicio narrativo de Galder Reguera: el futbol es una forma de volver a la infancia, aun cuando uno ya sea el padre jugando con el hijo en el que inevitablemente se refleja el hijo que ese padre fue.

El conjunto de ensayos de Balón dividido tiene el peculiar tono desenfadado y la inteligencia irónica veloz propia de Villoro. Aunque estén actualizados en tiempos del mundial anterior, vale la pena volver a ellos, detenerse en cómo el futbol mexicano puede ser leído como una filosofía de la derrota, en algunas entrevistas con futbolistas o entrenadores, en la manera en que la erudición literaria y la cultura popular pueden ponerse al servicio de lo que ocurre en la cancha. O mejor dicho, lo que ocurre cuando nuestros pensamientos se trasladan a la cancha imaginaria, escrita y por tanto obligatoriamente mejorada.

• Juan Villoro, Balón dividido, México, Planeta/Booket, 2018, 264 p. (1ª ed. en Planeta, 2014).


Novela en clave futbolera

En un registro mucho más experimental aparece Poeta que no entiende de futbol, la pretendida primera novela latinoamericana sobre futbol escrita por una mujer. Todo sucede en la cancha y en relación a algún partido. Aparecen tres personajes principales: un jugador llamado “El Chilaquil” Bolaños que ha sufrido una lesión de rodilla y desconfía de su rendimiento; Bulmaro Sotres, un aferrado apostador de quinielas; y Arnulfo Córdova, el intelectual, joven antropólogo para quien el futbol es objeto y tiempo detenido de estudio, nunca pasión de hincha, ni festejo ni gloria.

Las tres historias, que habrán de entrecruzarse, se entregan aquí en un estilo literario accidentado, de frases cortas y nominales, veloces y frenéticas, acaso para imitar el nerviosismo pre-partido o el juego de pases, tiros y rebotes. Al gusto de cada quien. Una cosa es segura: hay que reconocer la apuesta lúdica de Adriana Bernal, galardonada con el Premio Nacional de Periodismo José Pagés Llergo en 2003, que ahora se adentra en el campo de la novela breve. También es osada la apuesta de la editorial et.al, pionera en México al especializarse en libro electrónico y en la revelación de voces nuevas.

• Adriana Bernal, Poeta que no entiende futbol, México, ediciones et.al, e-book, 2018.