México ha sido pionero en la adopción de una forma de danza muy particular. El butoh tiene presencia en compañías, laboratorios y otro experimentos dancísticos nacionales que se han ganado un lugar en la escena internacional. En estos días se podrá ver lo último en la producción de quienes se han entregado a este arte ritual en nuestro país.

No me limito a imitar al animal. Lo que quiero son los movimientos y espectáculos de los animales para un niño, no los que muestra a un adulto. Toma un perro, por ejemplo. El cómo se mueve cuando juega con un niño es totalmente diferente a cómo lo hace con un adulto. Para llegar a ese punto, debes convertirte en una sola pieza de hueso.
Tatsumi Hijikata

Una práctica dancística nació en Japón a mediados del siglo XX inspirada en Yukio Mishima, Lautréamont, Antonin Artaud, Jean Genet y el Marqués de Sade. Una expresión del cuerpo concebida como una poética de lo grotesco, lo oscuro y lo decadente, que rompía al mismo tiempo con las formas tradicionales del Teatro Kabuki1 y la estética dancística europea, a pesar de que retomó elementos y principios de las vanguardias del viejo continente como el expresionismo alemán de Rudolf Laban y Martha Graham. Fue a su vez una ruptura con la forma clásica del ballet, abrazó el misticismo, la integración de las formas corporales cotidianas y el uso de la energía del cuerpo como potencia creadora. Este movimiento se denominó ankoku butoho simplemente butoh, y se reconoce a Tatsumi Hijikata y a Kazuo Ohno como sus iniciadores.

En un par de décadas, los pupilos de sus fundadores llevaron el butoh a diversas latitudes del mundo fuera de lo que denominamos “Oriente”. En América Latina —especialmente en México y Chile— resaltan por una producción que no solo retoma los principios de esta “danza de la oscuridad”, sino que además han logrado una reapropiación desde su particular horizonte, derivando en propuestas escénicas que rompen con todo lo que estábamos acostumbrados a concebir como “danza”.

En nuestro país destaca el caso del Laboratorio Escénico Danza Teatro Ritual (LEDTR), fundado en 2008 por Eugenia Vargas, bailarina y coreógrafa, quien desde hace más de veinte años incursionó en el universo de esta danza japonesa.2

Espejo Negro por LEDTR. XVIII Festival Internacional de Danza Contemporánea de Michoacán. Foto: Ramón Merino.

El LEDT, compañía independiente, se sumó a la búsqueda de vivir el teatro y la danza como una experiencia ritual, devolviéndole al primero su aspecto físico y a la segunda su esencia expresiva. Es por ello que para sus fundadoras Eugenia Vargas, Teresa Carlos, Yuliana Meneses y Aura Arreola —quienes se integraron posteriormente al proyecto— la danza butoh ha sido el cruce idóneo entre los saberes y prácticas de la danza y el teatro. Así, el laboratorio explora las posibilidades expresivas del cuerpo tomando al butoh como una forma de entrenamiento e investigación permanente del cuerpo, la danza y la creación.

Bajo estos principios, la compañía ha expandido sus horizontes fuera de México y ha ampliado su quehacer más allá de la producción, hacia la formación y promoción de esta danza por medio de talleres, residencias y eventos académico-performativos.

El grupo tiene sus orígenes en 2004, cuando Vargas era coordinadora del área de movimiento en la licenciatura de Arte Dramático en el Instituto de Artes de Real del Monte de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Convocó a los alumnos a un laboratorio, el cual durante cuatro años estuvo dedicado a explorar “la naturaleza”. De ahí surgió un primer montaje llamado El polvo del camino. Lo sagrado reside en lo más pequeño.

Para Vargas, ese principio sostiene lo que hoy es el LEDTR. “Desde el inicio, para mí lo más importante del laboratorio ha sido el interés por la reflexión en torno al entrenamiento y la escena. Y también eso está conectado con las posibilidades expresivas del cuerpo. Por ello hubo, desde el inicio del laboratorio, la invitación a diferentes maestros para que compartieran sus formas de entrenamiento, y desde ahí hacer una reflexión y una síntesis.” Este interés fue el que la hizo desembocar en la danza butoh. Eugenia estuvo doce años trabajando con Diego Piñón —en la compañía Butoh Ritual Mexicano— y después empezó a trabajar con los maestros japoneses, de los cuales el primero fue Ko Murobushi, uno de los principales herederos de los conocimientos de Hijikata. A este camino se fueron sumando integrantes como Aura Arreola —quien ahora es directora y fundadora de Sociedad de Carne y Hueso—, Yuliana Meneses y Teresa Carlos.

Voraz, LEDTR . Extracto de la 1era. versión en el Segundo Encuentro Latinoamericano de Butoh, México D.F., agosto 2014. Coreografía: Eugenia Vargas, elenco de la 1era. versión: Aura Arreola, Ireli Vázquez y Blanca Alcántara.

Las obras del LEDTR están gestadas tanto por las posibilidades corporales que brinda el butoh, como por las condiciones particulares que impone México. Así, cada puesta es dinámica y, ante todo, está comprometida con una realidad que necesita ser pensada y confrontada. Ejemplo de ello es Voraz, la cual surge de la inquietud existencial sobre la realidad del México actual, así  “el ruido, la prisa, la violencia son el suelo escarpado donde echa raíz VORAZ para voltear la mirada al origen sin perder de vista el futuro”, reza el pie de video donde vemos a las bailarinas moviéndose de un lado a otro, en la tenue oscuridad, con ese color blanco impregnado en el cuerpo tan característico de esta danza.

 El sueño de la muerte o el lugar de los cuerpos poéticos (2009),condirección Eugenia Vargas, Haiku: cuerpo poético, con coreografía de Eugenia Vargas (2010), The News, coreografía Natsu Nakajima (2012) y Espejo negro, con coreografía de Tadashi Endo (2014)  son algunas de las producciones más importantes.

Cartel de Cuerpos en revuelta, primera edición. Tomado de la página oficial del evento

En 2015, el Laboratorio empezó su internacionalización y llevó a cabo su primera residencia artística en Japón con el objetivo de que, a partir de ella, curaran y gestionaran en México la primera emisión de “Cuerpos en Revuelta”, un Festival Internacional de Danza Butoh para América Latina. Éste se llevó a cabo en el Museo Universitario del Chopo del 31 de marzo al 14 de abril de 2016. La segunda emisión del festival tuvo lugar en mayo del siguiente año. Además de ello, la compañía se ha presentado en prestigiosos recintos dancísticos de México.

Con el objetivo de crear una escuela de danza butoh en México, y que se geste progresivamente una forma de entrenamiento alternativa para la comunidad de artistas escénicos —profesionales y en formación —, el LEDTR organiza talleres con prestigiosos artistas nacionales e internacionales. Natsu Nakajima, Tadashi Endo, Rhea Volij, Hiroko y Koichi Tamano, SU-En y Kae Ishimoto, son algunos ejemplos.

Una veta del esfuerzo pedagógico que ha realizado Vargas con su grupo es el festival “Variaciones butoh. Surge a partir de una convocatoria dirigida a creadores escénicos de la cual las propuestas seleccionadas serán presentadas en el Museo Universitario del Chopo. El festival se lleva a cabo del 6 al 10 de junio en el Museo del Chopo y hay varias clases magistrales impartidas por invitados nacionales e internacionales que tienen una clara influencia en el butoh. Las clases son dictadas a partir de una pregunta detonada por los propios maestros con la idea de que éstas sean también una especie de la laboratorio, y habrá un conversatorio con el objetivo de abrir el espacio para la discusión de ideas.

“Variaciones” quiere ser un lugar de encuentro entre creadores emergentes y con trayectoria, así como entre personas interesadas con la posibilidad de reflexionar, compartir inquietudes y propuestas, donde el butoh sea el que ha contaminado los procesos. Para Teresa Carlos, coordinadora de este evento, “Variaciones butoh entiende a esta práctica como un propuesta escénica que permite reflexionar sobre lo contemporáneo, es decir, que nos permite ver en dónde estamos parados hoy sin olvidar de dónde venimos y quizás vislumbrar hacia dónde vamos.” Este año integra las investigaciones corporales y estéticas de diferentes disciplinas, “algunas con una clara relación con el butoh y otras a partir de una investigación auténtica y congruente de movimiento la cual es una base fundamental del butoh.” Es por eso que se invitaron para este año a Anzar danza, compañía de Guadalajara, y a Tania Solomonoff, que es una artista perfomática argentina vinculada al butoh, así como artistas que han estado más vinculadas a la danza contemporánea como Gabriela Medina con su grupo La Manga e Isabel Beteta. Ambas han realizado una investigación corporal auténtica y congruente desde hace ya mucho tiempo y eso, en palabras de Teresa, “nos parece que está vinculado con lo que busca hacer el butoh.”

En el arte del movimiento en México, la hibridación entre el contexto dancístico nacional y la adopción de pensamientos y técnicas de distintas latitudes es cada vez más evidente. El caso del LEDTR es un claro esfuerzo por modificar el paradigma dancístico en nuestro país, no solo con fines estéticos, también desde una dimensión social comprometida con la realidad que vivimos día a día. Las adopciones del butoh en México exploran la técnica más allá de la expresión según la entienden los japoneses. Es decir, desde la imagen, la transformación y la sensación. Y el laboratorio se posiciona como un espacio de investigación que explora los temas que siempre están arraigados en el cuerpo del bailarín/actor; un espacio al que le debemos la formación de muchos a quienes podemos llamar los primeros “botuhkas mexicanos”.

 

Berenice Quirarte
Cursa la maestría en Estudios del Arte en la Universidad Iberoamericana; es miembro de Giroscopio: Danza + Filosofía.


1 Forma tradicional de teatro japonés, el cual nace a inicios del siglo XVII durante el período Edo., y fue una danza-drama creada solo por mujeres.

2 Gracias a Eugenia Vargas y Teresa Carlos por su tiempo y amor para este texto.