Sobran referentes para analizar el trabajo y las relaciones sociales que de él se desprenden. El papel tan fundamental que tiene la actividad productiva en nuestras vidas ha inspirado ensayos, manifiestos y hasta poesía a lo largo de la historia de la humanidad. Este 1 de mayo recomendamos algunas de las publicaciones más recientes sobre el trabajo en tiempos presuntamente postindustriales.

Un clásico reciente

Este libro escrito por Bob Black en 1985 y traducido a más de diez idiomas, se ha vuelto ya una obra de referencia para pensar en el trabajo actualmente. Influido por corrientes del anarquismo y el socialismo utópico, Black aboga por el fin de la vida humana articulada alrededor del trabajo, una actividad que nos domina y consume, para sustituirla nada menos que por el juego. Black construye su caso describiendo de manera concisa “las miserias” que nos ha traído el trabajo, en particular el trabajo moderno. Para ello, retoma a estudiosos clásicos del problema laboral y hace un auténtico manifiesto para la época neoliberal y sus propias formas de trabajo.

Al contrario de otras visiones de un mundo en el que no exista trabajo, como la de Nick Srnicek y Alex Williams comentada en este mismo espacio, Black no deposita nuestra liberación en la tecnología. Por el contrario, cree que ésta debería tener un lugar modesto en nuestras sociedades y dejar espacio para la actividad humana productiva. La diferencia es que Black no quiere imposiciones, piensa que es posible ver el trabajo convertido en juego (que no ocio, porque, como nos recuerda, éste existe solo gracias al trabajo y en función del mismo). ¿Cómo hacer que todos juguemos perpetuamente? Haciendo eco de Marx, Black sugiere sencillamente dar paso a las propias diferencias de las personas, pues nadie puede negar que todos disfrutamos de hacer distintas cosas y con fines muy variados. En este sentido, las probabilidades de que todas las actividades estén cubiertas según el autor serían muy altas. Es un texto breve, que además de sacudirnos, es un buen punto de entrada a la obra de este polémico autor.

Bob Black, La abolición del trabajo, Logroño, Pepitas de calabaza, 2013.


Nostalgia postindustrial

A pesar de su lucidez y de sus intentos por explicar algunas de las problemáticas más complejas de la vida en comunidad, entre ellas la del trabajo, Richard Sennett es un sociólogo poco estudiado en México. Eso motivó a la doctora Maribel Núñez Cruz, profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, a organizar un seminario para pensar en las aportaciones y relevancia del trabajo de Sennett en México. El libro Richard Sennett. Cuerpo, trabajo artesanal y crítica del nuevo capitalismo es el resultado de esas charlas e investigaciones. Los autores que participaron en el seminario comentan la obra de Sennett de formas muy variadas e informativas. Hablan de sus premisas con respecto a las consecuencias personales que tiene el trabajo en el nuevo capitalismo y sus propuestas de un retorno al trabajo artesanal, además de comentar su trabajo en relación a la ciudad, el servicio de salud en Gran Bretaña y hasta sus inquietudes con respecto al lenguaje. Finalmente, hablan de sus métodos de investigación y, como le gustaría al autor, estudian particularidades de la sociedad mexicana a la luz de sus teorías y conceptos.

Sennett estudia los procesos de producción desde una óptica que considera las relaciones entre individuos, y no en su dimensión meramente económica. En uno de los capítulos del libro, Víctor Payá se concentra en aquello que dice el sociólogo sobre los procesos de socialización y de transmisión del conocimiento que acompañan al trabajo, y lo ve en el estudio de la vida en el taller y siguiendo de cerca la profesión médica. Algunas premisas de este texto se complementan más adelante con el artículo de Israel Robles, quien recuerda el análisis de Sennett sobre los males del trabajo contemporáneo: la destreza, la creatividad y el orgullo vernáculo se han vuelto secundarios en la búsqueda por la eficiencia. Por su parte, Rodrigo Díaz y Citlali Hernández hablan de las investigaciones de Sennett sobre los efectos que “el capitalismo flexible ha tenido en los individuos y su entorno”. Revisan las ideas del autor sobre el tipo de organización social que el trabajo en tiempos del estado benefactor creaba, las críticas a su burocratización y el problema actual con lo que el sociólogo estadounidense caracteriza como “el trabajo flexible”: sus afrentas contra la rutina y la convivencia con la tecnología. Erika Honorat revisa algunos conceptos clave para hacer una crítica a la gestión laboral por competencias, y María José Romero aplica el concepto de flexibilidad laboral en las maquilladoras de Tehuacán, Puebla.

Siguiendo a Sennett, Payá resume: “el trabajo como fuente de dignidad, derechos y de un relato de vida se ha transformado para dar cabida a un individuo que se encuentra a la deriva”. ¿Cómo no acercarse a las ideas de este sociólogo?

Richard Sennett. Cuerpo, trabajo artesanal y crítica del nuevo capitalismo, Maribel Núñez Cruz (coord..), México, Juan Pablos Editor/UNAM-FES Acatlán, 2016.


Eterna clase obrera

La editorial Akal acaba de traducir al español uno de los estudios más reveladores de las dinámicas laborales en Inglaterra, el país de la clase obrera por excelencia. El año pasado, el libro de Paul Willis cumplió cuarenta años de haber sido publicado, pero sus preguntas, método y conclusiones se mantienen vigentes incluso en un contexto como el nuestro. ¿Cómo es que, pese a los esfuerzos por la movilidad social, y sobre todo la “libertad” propia del capitalismo, los jóvenes de clase obrera terminan trabajando en lo mismo que sus padres y abuelos?

Cómo los chicos de la clase obrera consiguen trabajos de clase obrera es el resultado de observar de cerca a una docena de jóvenes durante sus últimos años de educación media y sus inicios en la vida laboral. Los lads de la secundaria de una ciudad en el centro de Inglaterra que Willis bautizó como Hammertown (“pueblo martillo” o “villa martillo”), se caracterizaban por ser un grupo de amigos muy unido, que desafiaba constantemente a la autoridad escolar y no participaba de las actividades que les proponía la institución. A la etnografía de la primera parte del libro, le sigue un análisis de los procesos sociales y culturales que, según el sociólogo, llevaron a los chicos a emplearse más tarde en las fábricas de la ciudad. Willis identifica una identidad de clase articulada por procesos sociales complejos que nada tienen que ver con la libertad de elegir a pesar de que aparenten una “afirmación y apropiación e incluso […] una forma de resistencia”. Vale la pena acercarse a esta obra, pues a pesar de los cambios en las estructuras económicas, aquello que el autor describe como la “autocondena […] de asumir los roles subordinados en el capitalismo occidental” suena tan acertado hoy como hace cuarenta años.

Paul Willis, Cómo los chicos de la clase obrera consiguen trabajos de clase obrera, (Rafael Feito, traducción),


Trabajo nocturno

En el tema de grupos de trabajadores que son particularmente vulnerables, es fundamental considerar a las mujeres: el trabajo doméstico, el cuidado no remunerado, la diferencia salarial, entre otros, son temas importantes tanto para los estudiosos del género como para los economistas. En su libro más reciente, Marta Lamas ahonda en uno de los temas más polémicos del feminismo, pero que rara vez es pensado desde un punto de vista primordialmente laboral: el trabajo sexual femenino. La autora explica que, a diferencia de quienes consideran que el comercio sexual es prácticamente un secuestro, ella se ha manifestado a favor de entenderlo como una elección que hacen las mujeres frente al un panorama laboral poco prometedor pero que paga bien por ese servicio. El libro Fulgor de la noche: el comercio sexual en la Ciudad de México explica esto mediante una investigación de casi treinta años sobre el comercio sexual callejero en la capital del país.

Lamas retoma los relatos de mujeres que han participado en “la mal llamada prostitución”, así como de las organizaciones laborales que han formado algunas de ellas. Indaga en la historia de este sector en México, habla de las leyes que rodean al tema y mantiene su característica visión antropológica. Así, la autora construye un argumento a favor de ver esta actividad como un trabajo que necesita de organización, regulación y derechos. Este libro aporta argumentos que ponen en jaque nuestras ideas sobre las relaciones laborales, el orden capitalista y, sobre todo, la problemática del consumo.

Marta Lamas, Fulgor de la noche: el comercio sexual en la Ciudad de México, México, Océano, 2017.


Mil años de historia laboral

A pesar de que el trabajo se sienta como una realidad inminente en nuestras vidas, no siempre ha sido como lo conocemos hoy. Y con esta aseveración no nos referimos a los robots o la falta de organización obrera que caracterizan nuestras relaciones laborales actuales, sino a la idea de trabajo que Occidente sostiene desde la época de la industrialización. En un libro publicado en inglés a principios de año por la editorial Verso, la historiadora Andrea Komlosy revisa casi mil años de historia del trabajo para desmontar y complejizar nuestra noción de lo que esta actividad requiere y significa: desde los jefes hasta el trabajo doméstico históricamente no remunerado.

Komlosy estudia el trabajo desde la perspectiva de los países colonizados y desde la óptica femenina para probar la coexistencia de muchos tipos de trabajo, incluso de aquellos gratuitos, que por lo mismo no han logrado asegurar su lugar en nuestras categorizaciones. Es un libro que promete ser ilustrativo, abarcador y político.

Andrea Komlosy, Work. The last 1,000 years, Londres, Verso, 2018.