Desde sus primeros poemarios Karen Villeda ha trazado una cartografía poética nutrida, prolífica y fuertemente propositiva a nivel conceptual: es autora de los poemarios Dodo (Conaculta, 2013), Constantinopla (Posdata Ediciones, 2013), Babia (UNAM, 2011) y Tesauro (Conaculta, 2010). Además, la creación de su plataforma POETronicA (www.poetronica.net) genera un espacio de diálogo con el arte multimedia y las múltiples ventanas que abren las plataformas digitales. Villeda es, sin duda, una de las poetas jóvenes más sobresalientes en México.

El punto de partida de Kús es la colonización de un pueblo, abordada a través de una serie de referentes antropológicos, así como recursos visuales que reconfiguran una historia no oficial. La voz poética insiste así en la recreación de un universo metafórico mediante una lingüística rescatada en la microhistoria de un hijo y la confrontación a su propia familia, esclavizada a la tierra que perderán tarde o temprano en manos de los colonizadores. El universo metafórico de Kús construye de esa manera una geografía completa y una cosmogonía imaginarias que corresponden a las Montañas Rocallosas y sus pobladores originarios. La siguiente selección pertenece a la primera parte del poemario “Una de mis tantas vidas con destino McKEnzie”, donde se funden voces, registros poéticos o epistolares, citas y notas que aclaran un ámbito memorioso y testimonial en una composición que no por experimentar pierde la precisión de sus imágenes ni la riqueza de todo un tiempo mítico y un mundo ficticio.


Esta es una historia de rivalidad por la tierra que amábamos.
Tampoco es que fuera la gran cosa. Ni una poca. Para qué mentirles. Nos bastaba su pedrusco y la gestualidad consecuente, el apego y los soplos entre los nuestros, esa vitalidad. Tan solo nos adecuamos a cierto reglamento por herencia.
Todo empezó con el segundo ciclo del agua.

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El vapor subía por los rostros de los que se hacían llamar la Gente. Ellos vivían con el pie izquierdo enterrado, cubierto de hierbas. El pie restante crecía un centímetro con cada aguacero. Después de un siglo, se confundían con los megaforbios y la habitualidad de las Montañas Rocosas. Nos rendimos ante su grandilocuencia.

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“La Gente camina con los talones vueltos hacia atrás”
“La lluvia es un fraseo”

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De esa época remota1, hay que rescatar la memoria de aquel niño a quien no cristianaron porque nació con una larguísima melena que le cubría todo el cuerpo. No había manera de que una gota de agua tocara directamente su piel, por lo que cubríamos su melena con el rocío de la mañana. A veces, podíamos distinguir la forma de su rostro bajo su cabello humedecido como ahora podemos ver que la telaraña se convierte en un enredado collar de cuentas de cristal cuando estas gotitas la revisten.

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Los padres de aquel niño, aconsejados por El Que Siempre Es Paciente, decidieron esperar a que las Montañas Rocosas le dieran un nombre. Todavía no se descubría el oro en una de ellas, la que era conocida como la Montaña de Agua Limpia.
“Se pensaba que era pura”2

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I. Sobre el tiempo en el que vivieron los Destino

Supimos que las pestañas de aquel niño eran hebras plomizas. Había venido al mundo siendo un viejo. También sus labios fueron anhelando un nombre que pronunciar para poder contar su historia a los que nos sentamos alrededor del fuego.
Mi querido Coyote le decía su madre Winona3.
“Un Coyote antes”
“Y un Coyote antes cargó el cuerpo del Sol”
“Lo llevó a su casa y se vistió él mismo como el Sol”

 

II. Sobre la Gente del Gusano y sus dominios

Mi querido Coyote le decía (una y otra vez) su madre Winona, quien usaba siempre el mismo vestido de piel de ciervo mulo. Tu padre agotó cada una de las flechas pintadas que le heredó tu abuelo por intentar cazar lo que es sagrado. Un ciervo de estos es también una mula. Es un animal dos veces animal. Dicen que tu padre no tuvo más remedio que matarlo de un cabezazo. Casi se le carnea la frente, pero tuvimos alimento durante tres días y tres noches. Mi querido Coyote, toma un manojo de arándanos. Mastícalos en silencio. Si se escucha un crujido, la Gente del Gusano vendrá por ti para llevarte a vivir entre las hojas dentadas de los mirtilos.

 

III. Sobre el agua4 y los derechos que reclaman los Nez Perce

Mi querido Coyote También entre los que Mi querido Coyote Bebieron de esa agua hasta achisparse Cayeron rendidos como el cielo de junio5 Es la palabra que origina todo MaravillosaEl agua El Agua que Habla a Los que Viven en El AguaEl agua es para el Maestro Especial Mi querido Coyote  El agua es solamente para los naciditos Mi querido Coyote

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“El terruño que todos conocemos por sus búfalos”

“El hombre con una mirada malvada”6

“No era un caballo enano, era un burdégano”

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Aquel niño taciturno era el hijo de Leotis Mackenzie7, quien tenía de mascota a un caballo enano. “Esto es un diminutivo”8, le decían. Leotis Mackenzie, quien tenía de mascota a un caballo enano y un criadero de más de noventa apalusas. Leotis Mackenzie, quien tenía de mascota a un caballo enano y lo llevaba consigo a donde fuera.

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“Las Montañas Rocosas buscaron a aquel niño en su décimo cumpleaños.”

Su madre Winona lo vistió con un apretado taparrabos Mi querido Coyote, es una ocasión especial repleto de estrellas De cuatro picos bordadas con terciopelo azul cielo Mi querido Coyote, divide tu melena en dos Mi querido Coyote Le trenzó el cabello Era un vestigio Aquel niño tardó una madrugada entera en tener un nombre La Montaña de Agua Limpia le veía cara de
Ferocidad
Le veía cara de
«Una de las estrellas tenía un poco de negro»
Le veía cara de
«Un polluelo con un penacho9»
 Hasta que lo nombró Destino.

Destino se llama también tu hermana decía enfurecido Leotis Mackenzie. Nuestra princesa india. ¿Qué va a pasar con ella? Le coseré sus facciones a una muñeca de trapo vestida con un traje ceremonial en miniatura.
Leotis Mackenzie le cortó el fleco a Destino Mackenzie, la mujer
y cuando lo supo 
la Montaña de Agua Limpia,
le envió un castigo a Leotis Mackenzie por su altivez.
Destino Mackenzie, la mujer, se esfumó10. A partir de entonces, mi Destino Mackenzie fue conocido como Destino Mackenzie, el hombre.

 

Karen Villeda
Poeta y ensayista.

Nota editorial: todas las notas al final pertenecen al poemario y son parte de su mecanismo de lectura: son, por lo tanto, creadas por la poeta y no agregadas por los editores.


1 Hoy estamos en 1956, el mundo ha cambiado mucho desde entonces. “65 millones de años no bastaban (para que) la cumbre de la Montaña de Agua Limpia surgiera de una tierra (que) se pensaba virgen hasta que le hallaron un cráter”.

2 Palabras del minero blanco apellidado Muffet que siempre cargaba con una lámpara de aceite (en la que nadaba una pequeña flor rosada).

3 Su nombre antes de ser cristianizada era Nutria Reflejada en Las Corrientes.

4 Kús es “agua” en el lenguaje de los Nez Perce. Solamente hay cien almas que pueden entender esta palabra sin recurrir la traducción precisa. Cien almas en todas las distancias. Cien almas. Las trescientos treinta y uno restantes fueron abandonadas en el Fuerte Que Vale Una Levadura.

5 Ocurrió en un lugar que se conoce como El Arroyo Empantanado, lejos de Orofino.

6 Híwes hekípe c. háma.

7 Su nombre antes de ser cristianizada Lobo Amarillo. Era originario de Lewiston, Idaho. Lo apodaban Con Cuerno por lo que pasó con el ciervo mulo.

8 Kooskooskee.

9 Probablemente se refiera a un Pollo de las Praderas de Attwater.

10 El segundo ciclo del agua continúa hasta la fecha.