En 2013, Jorge M, un ex frentista que combatió durante el periodo de la dictadura en Chile, fue injustamente condenado a 16 años de cárcel. A partir de ese hecho, el dramaturgo chileno Guillermo Calderón creó una poderosa obra que está apunto de aterrizar en México.

El Teatro Cervantes de Guanajuato sirvió de sede para el estreno de Mateluna en México. Es la más reciente obra del director, actor y dramaturgo chileno Guillermo Calderón (1971), y la edición número XLV del Festival Internacional Cervantino se une al reconocimiento internacional de este creador teatral.

La experiencia directa con la obra de Calderón, ya sea como lector de su dramaturgia o espectador de sus puestas en escena, no deja dudas de su posicionamiento en el panorama teatral internacional. Si bien se le reconoce ampliamente en América del Sur, Europa y Estados Unidos desde el estreno de su obra Neva en 2006, su nombre aun no es del todo familiar en México. Mateluna abre un paso contundente en el camino a participar de su reconocimiento y el de su compañía.

La obra es producto de la ficción, pero también de la realidad de la impunidad, la corrupción y la coincidencia. Mateluna lleva el apellido de su protagonista, Jorge, un ex frentista que combatió durante el periodo de la dictadura en Chile. En 2013, Jorge colaboró con la compañía de Calderón durante el proceso de montaje de la obra Escuela, que trataba sobre los procesos de aprendizaje de la guerrilla urbana. Unos meses después, de camino a la presentación de un proyecto cultural, fue detenido como sospechoso de asalto a un banco. Bajo un proceso amañado y sin pruebas contundentes, fue condenado a 16 años en una cárcel de alta seguridad.

Mientras eso ocurría, Calderón había sido invitado por el teatro HAU Hebbel am Ufer de Berlín a desarrollar un proyecto escénico para celebrar los cien años del natalicio del autor Peter Weiss. El libro La estética de la resistencia de Weiss, así como lo que le ocurrió a Jorge Mateluna —su juicio absurdo y su condena—, son el material que se entrelaza para conformar la fibra de la puesta en escena que lleva el nombre del guerrillero.

Con estos antecedentes, la potencia política que emana de la obra es obvia. Sin embargo, la denuncia y la exhibición de un sistema corrupto no son lo único que hacen poderosa a la propuesta del chileno, sino su traducción poietica. Calderón asume el escenario como el mundo en el que rige la ficción, pero traslada el peso de la obra constantemente entre lo documental y lo ficticio. Dentro del mundo documental, apoyado por archivo audiovisual, vemos videos, fotos y transcripciones del juicio. Incluso los actores fungen como testigos, archivo vivo, pues conocieron a Mateluna y trabajaron con él.

El dispositivo escénico está construido con recursos sencillos para lograr un ambiente de intimidad y un tono “realista”. Con Calderón, el efecto no se esconde, se sabe y se utiliza como tal: micrófonos inalámbricos de alta calidad para que los actores no usen su voz teatral sino un volumen normal, traductor simultáneo de lenguaje de señas, y la canción A little respect de Erasure que se escucha en vivo en su versión acústica. El vestuario es sencillo pero contrastante, con las mujeres usando tacones, ropa cotidiana ajustada, y todos con la cabeza y boca cubiertos, la mayor parte de la obra, con tela de algodón.


Foto tomada de: Mateluna inocente

Con una aparente sencillez, la obra plantea un universo que se desdobla en sí mismo. Los actores, dentro de su testimonio y la narración sobre la causa de Mateluna, nos hablan sobre Escuela, la obra en la que colaboraron con él, pero también nos cuentan sobre otras tres propuestas artísticas realizadas a partir de la detención de Jorge. Esas tres obras son reales en tanto se nombran en la escena, pero no existen en la historia. De todas nos dan una “demostración”, ya sea en forma de video, foto o recreación. Por otro lado, lo que vemos de Escuela, la única sí se realizó, nos comprueba la forma de trabajo de Calderón, un texto sutil pero complejo en su entendimiento sobre el ser humano, además de que nos exhibe algo que a muchos países nos queda lejos: la guerrilla como elemento cotidiano.

La escena que nos re-presentan es la de un grupo de jóvenes preparando una bomba, con una serie de situaciones que develan relaciones de poder, de género e ideales políticos diferentes. Calderón nos lleva constantemente de lo general a lo particular, a lo minúsculo, y esa visión microscópica es la que logra conectarnos con lo que sucede en escena. La emotividad, a partir del fracaso, de la anulación, del anti-héroe, es uno de los ingredientes principales del dramaturgo. Al ver la obra en México, la identificación y la distancia suceden constantemente. En gran parte eso se debe a  nuestra vulnerabilidad por lo latinoamericano, aunque cada acento que no sea el nuestro nos suene extranjero. Tampoco  vivimos una dictadura como la de Pinochet —nuestra historia tiene otras luchas, pero no esa—, y cualquier cosa que nos hable de bombas nos sonará a fantasía, aunque después nos hablen de alguien que fue encarcelado injustamente y entonces eso sí nos regrese a la realidad, a nuestra realidad.

Mateluna establece paralelismos con nuestras instituciones, con historias reales de nuestras propias cárceles, con nuestras denuncias. Presunto culpable, el documental cinematográfico mexicano de 2008, tiene muchas similitudes importantes con esta obra, pero las diferencias también importan. La compañía chilena presenta la pieza escénica no solo como una función teatral, sino con el objetivo de concientizar y lograr la liberación de Jorge, que sigue preso. Presunto culpable, por otro lado, se terminó de producir una vez que el inocente había sido liberado; el documental no pretendía otra cosa que comunicar la injusticia ocurrida al protagonista. Por su parte, este documental escénico posee elementos de investigación y praxis teatral de suma importancia para el teatro contemporáneo, independientes de la dimensión factual de la obra. Guillermo Calderón sabe usar el escenario y la ficción como una herramienta de poder político y poético.

Nadia Be’er
Investigadora y crítica de artes escénicas.

Mateluna es parte de un rompecabezas para conseguir la liberación de Jorge M. Aquí se pueden ver otras piezas del rompecabezas y ver cómo interactúan entre sí.

La pieza escénica se presentará en la Ciudad de México en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario de la UNAM el próximo 21, 22 y 23 de Octubre a las 20, 19 y 19 horas, respectivamente.

Mateluna
Dirección y dramaturgia: Guillermo Calderón
Elenco: María Paz González, Camila González, Carlos Ugarte, Luis Cerda, Andrea Giadach, Francisca Lewin.
Asistente de dirección y productora: Ximena Sánchez
Diseño integral: Loreto Martínez