El pasado 3 de abril nació el movimiento “Teatro por la dignidad. Diversas personalidades del teatro mexicano se dieron cita en el El Milagro para dar a conocer un manifiesto y un premio internacional de dramaturgia, como protesta frente a Trump. Aquí una revisión  de sus planteamientos.

El objetivo del movimiento “Teatro por la dignidad” es la protesta gremial contra la política antimigrante del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. A decir de algunos medios, Juan Villoro fue quien convocó al manifiesto, que ahora es firmado de manera conjunta con Luis de Tavira, Jaime Chabaud, Gabriel Pascal, Mario Espinosa, David Olguin, Antonio Zúñiga, Fausto Ramírez, Vidal Medina e Igor Lozada, bajo el cobijo institucional de la UNAM-CUT, la Universidad de Guadalajara, Carretera 45, El Milagro, Casa del Teatro, Dramaturgia Mexicana y Paso de Gato. Es conocido que los nombres corresponden a las figuras morales que encabezan la propuesta.

Es desconcertante, sin embargo, el contraste entre la trayectoria de quienes lo respaldan y el manifiesto.1 El documento, contradictorio y pobre en argumentos, no refleja la calidad intelectual de los convocantes ni la pelea a la que hacen alusión. En todo caso, es recíproco al sinsentido con el que se mueve el contrincante, Trump, pero no parece la manera más inteligente de instaurarse desde una frontera creativa y artística.

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Fotografía cortesía de Milenio.

Diversos artistas, grupos e instituciones han alzado su voz alrededor del mundo en contra de Trump desde los primeros días de su administración. Uno de los ejemplos es la respuesta ante la negativa de Trump de llamar a un poeta el día de su investidura, como era tradición. Resist Much / Obey Little (Resistan poco/Obedezcan poco) es una antología de poesía recién publicada, en la que se reúnen a 350 poetas en resistencia. Un libro elaborado con la unión de 17 editores en un tiempo récord, convocados por Michael Boughn y Kent Johnson.

Contrariamente, el caso de los teatreros mexicanos, es una excepción al dicho que versa que dos cabezas piensan mejor que una; y considerando qué cabezas e instituciones representan los abajofirmantes del manifiesto, es decepcionante que el documento final sea tan errático. Quizá en la búsqueda de conciliación, la negligencia tomó el control y da la impresión de que no hubo una mano que le diera una redacción coherente y un tono unificante. El manifiesto comienza polémico, con la frase: “El teatro no debe tener otra moraleja que la opinión de los espectadores”. La moraleja, dado que deviene de la fábula, no es indispensable para el teatro desde hace décadas. En caso de que exista, no está contenida de manera absoluta en la opinión del espectador. La frase deja de lado la experiencia de los creadores, sus ‘moralejas’ de cada proceso, aniquila la experiencia sensible de la audiencia (en tanto que la opinión es algo más racional), y sobre todo anula uno de los elementos más importantes del teatro: el convivio. De ahí, el manifiesto utiliza un ‘sin embargo’ para unir esta primera oración a una segunda que da pie a otro orden de ideas. El manifiesto, desde su inicio parece un cadáver exquisito, en el que el escritor de cada oración desconocía lo que antecedía y sucedía a su frase.

No parece que un ejercicio surrealista sea intencional. Si bien los manifiestos tuvieron uno de sus momentos cúspide justo en el movimiento dadaísta, se han desarrollado a lo largo del tiempo para establecer con claridad un posicionamiento. En Feeble Love & Bitter Love, II (1920), Tristan Tzara dice que:

 “Un manifiesto es una comunicación hecha al mundo entero, cuya única pretensión es el descubrimiento de una cura instantánea ante una sífilis política, astronómica, artística, parlamentaria, agronómica o literaria. Puede ser placentero y de buena naturaleza, siempre es correcto, es fuerte, vigoroso y lógico”.

Trump ciertamente es una sífilis, pero el manifiesto expuesto en el Teatro El Milagro carece de vigor y coherencia; si bien establece una visión y un posicionamiento subjetivo y melodramático ante hechos que son presentados como objetivos (“Esta noche hacemos teatro en un país amenazado. El presidente más poderoso de la Tierra ha lanzado una cruzada contra los mexicanos”), no propone nada, y en ello radica su mayor desacierto.

En lugar de construir argumentos, el documento utiliza lugares comunes disfrazados de poesía (“En cada foro ocurre el milagro de lo que es local sin fronteras…(Un escenario) no tiene aduanas ni pasaportes), construye frases retóricas que carecen de significado (“Basta querer ser (mexicano) para saber de qué color pinta el verde”) ––¿de qué color pinta el verde?, alude a un verso de Suave Patria de López Velarde––, en un párrafo que parece la versión literaria de anuncios televisivos o de cerveza en los que se exhibe la riqueza de México.

El manifiesto rompe sus silogismos al instante (“No nos une un gobierno y en ocasiones el mayor patriotismo consiste en defender al pueblo de su gobierno”.) Si el pueblo se une para defenderse de su gobierno, entonces sí está unido por el gobierno…

Hacia el final, se contrapone la calumnia que emana de Trump con la ficción teatral como verdad simbólica. Ante el poder del presidente de Estados Unidos, se plantea al teatro como un arma en tanto que imagina mundos posibles. El manifiesto, sin embargo, cierra más absurdo de lo que empezó, con una frase incomprensible, quizá críptica: “Con los recursos de lo que puede ocurrir en escena, defenderemos la irrenunciable costumbre de ser mexicanos” (énfasis del autor). ¿Qué quiere decir la irrenunciable costumbre de ser mexicanos? En el texto se habla de la diversidad del país, de los distintos colores de piel, no se habla de los distintos teatros que en él convergen y que son parte de dicha riqueza. Se habla de la universalidad del teatro, de su poder en tanto cuerpo presente y su simbolismo. Ante ello, ¿cuál es la costumbre de ser mexicanos?, ¿por qué es irrenunciable? y ¿por qué es defendible? ¿El ser mexicano es una costumbre, o tiene que ver con lo de querer serlo y saber de qué color pinta el verde?

Si el manifiesto hubiera surgido como una respuesta express a la llegada de Trump al poder, quizá se entendería más que la premura fuera la madre de tantos desaciertos. Pero a meses, considerando que hay editoriales, universidades y escritores de alto nivel firmando el documento, queda la duda de cuál es el objetivo detrás de ello.

Al movimiento lo acompaña la convocatoria a un premio internacional de dramaturgia que aborde el tema de la relación México-Estados Unidos.2 Aun con el peso de los convocantes, no hay premio en efectivo y los ganadores de las obras cederán los derechos con el fin de lograr un número amplio de representaciones. Esta especie de Creative Commons suena loable para el fin, pero dado que el movimiento usa el adjetivo dignidad para abanderarse, ¿no sería justa la dignificación artística por medio de un premio en efectivo para el dramaturgo ganador?

Como alternativa, me viene a la mente otro manifiesto, propuesto por el Dr. Richard Schechner, investigador y creador de artes escénicas y performance. Unas semanas antes de que Trump ganara la presidencia, Schechner presentó una conferencia magistral en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, a manera de inauguración del XXII congreso de la Asociación Mexicana de Investigación Teatral (AMIT). En su discurso enlistó una serie de atrocidades que su país, Estados Unidos, ha llevado a cabo en contra de otros países y grupos humanos, pero también integró el daño que la humanidad le ha hecho a la naturaleza. Habló del racismo, la inequidad y el descuido al medio ambiente. Y explicó, de una manera sensible e inteligente, que el teatro, no sólo en su representación, sino desde los ensayos, establece una manera creativa de relacionarse con los otros, por medio de la exploración de las diferencias. Plantea que el mundo se maneja de forma triangular: política-religión-negocios. Y propone que la estética sea un ‘cuarto mundo’ que no se alinee a los otros tres.

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Imagen tomada del sitio web de la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

Su manifiesto tiene cuatro axiomas:

1.- Performar significa explorar, jugar, experimentar con nuevas interrelaciones.

2.- Performar es cruzar fronteras, que no sólo son geográficas sino emocionales, ideológicas, políticas, personales.

3.- Performar es hacer un estudio de tiempo completo sobre la vida, agarrar cada posibilidad como un guión, algo con lo que se puede jugar, interpretar, reformar, rehacer.

4.- Performar es convertirte alguien más y tú mismo al mismo tiempo; tener empatía, reaccionar, crecer y cambiar.

Schechner habla de la naturaleza, los animales, la mujer, las vanguardias, habla de utopías que, bajo el lente de la consciencia, implican resistencia.3 Y es la consciencia lo que determina el paradigma del mundo. El grupo de teatreros mexicanos que se une para decirle al mundo: somos conscientes de que somos amenazados, le otorgan a Trump un poder más grande del que tiene, al nombrarlo, casi a manera de cómic “el presidente más poderoso de la Tierra”. El documento, en su tono melodramático, aísla elementos de gran importancia en la relación teatral. La agrupación gremial por un frente común constituye una acción social de gran valor, pero no siempre es la intención lo único que cuenta.

El manifiesto se dio a conocer en la mencionada conferencia de prensa y se conminó a que fuera leído después de las funciones de teatro. De cuando se dio a conocer a la fecha, he acudido a funciones en La Capilla, Sala Novo, Teatro Julio Castillo, la Teatrería, sin que en ninguno de estos espacios el documento en cuestión haya sido mencionado. Habrá que esperar los textos que respondan a la convocatoria del concurso de dramaturgia, pues serán la acción directa que emane de esta confusa invitación.  

 

Nadia Be’er
Investigadora y crítica de artes escénicas.


1 MANIFIESTO

"El teatro no debe tener otra moraleja que la opinión de los espectadores. Sin embargo, vivimos un momento histórico en que resulta necesario hablar con énfasis y aludir a la realidad que circunda el escenario donde presentamos nuestra versión de los sueños. 

Esta noche hacemos teatro en un país amenazado. El presidente más poderoso de la Tierra ha lanzado una cruzada contra los mexicanos y construye un muro empeñado en demostrar que las divisiones y la desconfianza son formas de protección.

El teatro existe para derribar muros. Necesita de los otros y busca la universalidad. En cada foro ocurre el milagro de lo que es local sin fronteras. Un escenario es un territorio abierto a la bondad de los desconocidos y las novedades que vienen de lejos. No tiene aduanas ni pasaportes, pero se desarrolla en un lugar preciso: este espacio, que está en México. Inevitablemente, somos de aquí, y lo somos de muchas maneras. No hay instrucciones para ser mexicano. Basta querer serlo para saber de qué color pinta el verde, sin importar de qué color sea nuestro rostro.

Refrendamos la permanente novedad de una patria que no depende de próceres, proclamas o demagogias, sino de ciertos atardeceres, manos cómplices, el olor de la tierra quemada, la picadura del ajonjolí, a la que se refirió el poeta.

No nos une un gobierno y en ocasiones el mayor patriotismo consiste en defender al pueblo de su gobierno. Nos une la amenaza. En contextos de discriminación, la identidad se hace evidente por sí sola. Cobra una fuerza cabal y necesaria. 

La calumnia es una distorsión voluntaria de la verdad; el teatro es lo contrario: una representación que construye una verdad simbólica. Contra el torrente de mentiras digitales que surgen de la Casa Blanca, proponemos un acto de presencia, la sinceridad del cuerpo y la palabra: el teatro.

Donald Trump dispone de un arsenal inconmensurable. Nosotros también: tenemos el teatro, que imagina el mundo. Con los recursos de lo que puede ocurrir en escena, defenderemos la irrenunciable costumbre de ser mexicanos.

Quedan, pues, convocados todos los practicantes del teatro a este Movimiento Teatro por la Dignidad, que no es de nadie porque es de todos.

Atentamente,

Universidad Nacional Autónoma de México a través del Centro Universitario de Teatro, Universidad de Guadalajara a través de Cultura UDG, Carretera 45 Teatro, El Milagro, Casa del Teatro, Dramaturgia Mexicana, Paso de Gato y ____________ (aquí va tu agrupación).

Responsables de la publicación: JUAN VILLORO, MARIO ESPINOSA, LUIS DE TAVIRA, DAVID OLGUÍN, ANTONIO ZÚÑIGA, FAUSTO RAMÍREZ, VIDAL MEDINA, IGOR LOZADA, JAIME CHABAUD Y _____________ (aquí va tu nombre).

* Texto a ser leído, por quien así lo desee, al final de las funciones de teatro. Puede ser reproducido en cualquier formato y de forma íntegra con total libertad.

2 Ver en  http://bit.ly/2oyISBH

3 Ver la conferencia completa: http://bit.ly/2q0k7zm