El artista exhibirá Autorreconstrucción: Detritus del 12 de mayo al 8 de agosto en el Museo Universitario de Ciencias y Arte. La obra de Abraham Cruzvillegas (Ciudad de México, 1968) se abre a la participación transformando los museos en espacios públicos. Su trabajo resulta un proceso de aprendizaje. Versa sobre los materiales, el paisaje, la gente y sobre sí mismo.

Hace un frío húmedo que atraviesa los abrigos y entra en los huesos, típico de las ciudades rodeadas por colinas. Ciudades de valle como Florencia. Un camino empedrado lleva hasta el Portico degli Innocenti. Según mi profesor de geografía, fue la primera obra de arquitectura erigida según el principio prospéctico. Una ciudad que “está construida con las piedras vivas”, como decía el filósofo romano Agustín, quien en La ciudad de Dios destaca la correspondencia entre lo animado y lo inanimado.

Para el mundo romano la urbe, el acervo de las casas y calles, de las cosas que se pueden tocar y la civitas, el conjunto de actos que conectan a los ciudadanos, están íntimamente relacionados en la formación del paisaje. Por generaciones, la mirada occidental fue moldeada con estas leyes y la ciudad se interpretó como una forma de estar juntos. Hasta el año 1500, con la invención de la perspectiva, se dividen los ojos de los dedos y un nuevo esquema separa el sujeto del objeto.

El geógrafo Franco Farinelli sostiene que la genealogía del modelo del sujeto moderno se funda en el paradigma de la visión prospéctica, que contrapone radicalmente el sujeto que mira y el objeto que es mirado. Toda nuestra organización occidental de la estatalidad y de la territorialidad viene de esta creación conceptual que responde al espacio como isotrópico y geométrico, de la reducción del globo a mapa.

El primer desacralizador de la perspectiva fue Leonardo. El polimata florentino llamaba aberraciones marginales a las limitaciones de la técnica de la perspectiva, y las definía como “la diferencia existente entre la relación de los ángulos visuales y la relación de los segmentos obtenidos por la proyección sobre una superficie plana”. El fenómeno, también llamado anamorphosis, es una deformación de la imagen prospéctica que se produce si el espectador se coloca en un punto periférico, observando desde un lugar imprevisto. A partir de ello, nace una batalla infinita: ¿buscar la objetividad o subjetividad?

En esta batalla por los modelos de interpretación del territorio se inserta el trabajo del artista mexicano Abraham Cruzvillegas, uno de los protagonistas del avant-garde latinoamericano, con Damián Ortega y Gabriel Orozco, el anfitrión del célebre “Taller de los viernes”: reuniones que tuvieron lugar de 1987 a 1992 en las que jóvenes artistas tenían un dialogo creativo presentando su obra, escuchando música, compartiendo inquietudes y, sobre todo, planteándose la necesidad de posicionar su propia obra en la escena global.

Las fotografías corresponden a Autorreconstrucción: Social Tissue, muestra en la Kunsthaus, Zúrich, del 16 de febrero al 25 de marzo de 2018. Cortesía del artista y de la Kunsthaus Zürich, 2018. Fotografías de Abraham Cruzvillegas.

El trabajo de Abraham habla de su infancia en el sur de la ciudad de México y de la lucha de su barrio por la supervivencia, durante la primera fase de trasformación de la capital hacia una megalópolis neoliberal. Un trabajo que explora los procesos de autoconstrucción tan frecuentes cuanto marginalizados en la capital mexicana. Una práctica urbana que en este caso es también un elemento personal.

Nacido bajo el volcán, el Xitle, en el Ajusco, Abraham recuerda el lugar de su infancia, donde en los años 60 los vecinos y vecinas comenzaron a organizarse para construir autónomamente sus casas con las piedras que el paisaje rocoso les ofrecía.

Una lucha en que se revela el antídoto a la esquizofrenia del sujeto moderno, reducido por el urbanismo contemporáneo a una metonimia congelada y encerrada en los barrios privados: las gated communities. Una tipología habitacional cuya consecuencia ha sido la edificación de los muros, a los cuales el ciudadano contemporáneo ha entregado una excepcional autoridad. Estas formas urbanísticas son los escombros genealógicos de la perspectiva, cuyo efecto funciona únicamente si el sujeto está inmóvil. Como diría Farinelli, la perspectiva es un truco, para manejarlo se necesita creer dogmáticamente en una herramienta técnica: el mapa. Es la muerte de la política, que pasa de ser el cuidado de la ciudad del cual hablaban los romanos a la reducción cartográfica del territorio: donde se definen y separan los grupos sociales, los lugares y sus usos.

Abraham Cruzvillegas se suma a los que se resistieron a la fijeza de la mirada, a la perspectiva, un batallón liderado por pensadores revolucionarios como la periodista y urbanista estadunidense Jane Jacobs, que defendió el valor de uso de los elementos urbanos; y la pareja formada por Deleuze y Guattari con su idea de un sujeto nómada planteada en su más célebre obra: Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. La insuficiencia del modelo prospéctico se revela y nacen en respuesta una serie de nuevas narraciones que han contribuido al estallar de una renovada geografía donde la realidad interior se expone a la imprevisibilidad de la realidad exterior y el sujeto deja la máscara de la supuesta objetividad epistémica y empieza finalmente a preguntarse ¿quién soy yo?

¿Quién es Abraham Cruzvillegas? Así empieza la entrevista con el artista.
 
“Yo soy un andamio y un paseador de perros.

”Un andamio es una construcción provisional cuyo uso es permitir el acceso de obreros y materiales de construcción a todos los puntos de un edificio en construcción; es la estructura fundante del trabajo. La identidad se construye y quizás se rehabilita gracias al trabajo, al hacer que surge del ingenio y de las necesidades.

”De este trabajo, de esta identidad, debemos continuamente hacernos cargo, como hace el paseador de perros que debe tener diferentes perros juntos y saber andar con ellos. Un día he visto a un paseador de perros al cual se le había escapado uno. Sentí su desesperación y a mí ni siquiera me gustan los perros.

”Lo que parece únicamente una carga de responsabilidad es en realidad un derecho. El de hacerse cargo de la identidad. Lo quiero llamar derecho porque estamos hablando de la posibilidad de construcción de una conciencia, a través de herramientas y para mí la más importante siempre ha sido la educación. Por esto estudié pedagogía.”

Hablas de autoconstrucción, pero también de autodestrucción: ¿qué significa?

“El origen que adviene vía destrucción (autodestrucción) y en un estado de autoconfusión por antonomasia permanente, porque la identidad no es algo esencial cuanto relacional y continuamente inmergida en un caldo de cultivo hecho por otras identidades, fuerzas, direcciones y deseos entremezclados. La identidad para el artista es un montaje de materiales diferentes, de símbolos, mitos y leyendas, colores, sensaciones, recuerdos personales, detalles de la memoria y la Historia.  La construcción de la identidad tiene que ver con el recoger estas piedras perdidas de ‘nuestros yo’ fragmentados. Una práctica a través de la cual se descubre la increíble oportunidad de escoger nuestros trozos, con los cuales queremos quedarnos y los que decidimos cuidar como si fueran un tesoro que nos regala generosamente la educación”.

La cuestión de la identidad es seguramente uno de los grandes motores del trabajo de Abraham, y, de hecho, cuando le pregunto qué es lo que aún lo mueve, me contesta:  

“Quién soy, porqué y para qué. Pero claro que son preguntas que redacto cada vez de maneras distintas, incluso contradictorias, inestables, ineficientes, delirantes y ocasionalmente estúpidas. Pero, cuando ya aprendemos a hablar, ¿quién va a ser escuchado? ¿Las aberraciones marginales tienen las condiciones de enunciación necesarias?”

El trabajo de Cruzvillegas reflexiona justamente sobre la complejidad de estas condiciones de enunciación de los pueblos colonizados. ¿Si la pérdida de su voz fuera la condición que posibilita su palabra? Si una voz no es reconocible, su primera necesidad es la de decir “soy yo” para ser reconocida.

El mundo que nos rodea es sin duda fruto de la dominación y de la acumulación. El arte de Cruzvillegas apuesta por la participación y la modificación, tema que exhibió en Autorreconstrucción: Social Tissue, exposición albergada del 16 de febrero al 25 de marzo de 2018 en la Kunsthaus en Zúrich, literalmente la Casa del Arte, y que sigue en México con la exposición Autorreconstrucción: Detritus, que se exhibirá del 12 de mayo al 8 de agosto del 2018 en el Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA) en el corazón de Ciudad Universitaria.

El espacio de ambos museos en los dos lados del mundo se transforma en un lugar de encuentro para aquellos que entienden las artes como un movimiento solidario de cambio social, convirtiéndose en un taller continuo y participativo, produciendo así una obra escultórica en devenir. ¡Un juego! Y Abraham confiesa: “Lo interesante es que no tengo idea de cuál será el resultado. La escultura se modifica constantemente a través de su uso: el espacio-tiempo euclidiano le queda estrecho. Un arte que sigue la lógica del sujeto en movimiento, que transgrede el principio de homogeneidad y donde la felicidad se convierte en una estrategia de cambios”.

La exposición mexicana albergada en el MUCA es parte de un proyecto convocado por el artista Abraham Cruzvillegas con Peter Krieger, miembro del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM; Humberto Urquiza, del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC); y Luis Zambrano, de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA).

En este caso el proyecto surge a partir de la escultura Reconstrucción (2016), realizada en la Reserva Ecológica del Pedregal, en colaboración con el arquitecto Pablo Pérez Palacios. La escultura fue concebida a partir del descubrimiento de un muro inconcluso de trescientos metros de longitud, hecho de piedra volcánica de la zona del Xitle, y utilizado como material escultórico por Cruzvillegas.

Usó el espacio de la Universidad con sus escombros y cascajo, que fueron agregados a la barda de la REPSA con el objetivo de concluir la misma, pero el muro sigue inacabado debido a cambios en la administración universitaria.

¿De dónde surge la nueva exposición en el MUCA? ¿Cuál fue la idea originaria?

“La exposición surge a partir de la necesidad de abordar una intersección entre ciencia y arte, este proyecto busca generar un espacio vivo para el intercambio de pensamientos, creaciones, movimientos, textos y juegos, así como la realización de una exhibición de arte contemporáneo y un programa de actividades en el MUCA, con una convocatoria amplia. Todas las actividades, incluida la exhibición, se gestionarán a través del intercambio y la colaboración de los participantes con su tiempo, experiencia y trabajo.

”Asimismo, un eje discursivo fundamental será planteado en el coloquio internacional sobre Estética y Ecología organizado por Peter Krieger y que se realizará el 11 y el 12 de mayo en el auditorio del MUCA. De las conferencias y de sus derivados se desarrollarán líneas de análisis que darán pauta a algunas de las actividades a desarrollar en el curso de la exposición, paralelamente a eventos, talleres y programas vinculados directa o tangencialmente entre sí: conferencias, talleres de danza, conciertos, clínicas de patineta, dibujo y cerámica, un ciclo de cine, concursos, lecturas de poesía y convocatorias ciudadanas, por nombrar solo algunos.”

¿Cuál es la gran diferencia entre el arte y el mercado del arte en Europa y en América Latina?

“Imagino que el tipo de cambio.”
  
¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

“La capacidad humana de destruir y de sobrevivir, los modos en que logramos relacionarnos, de maneras conflictivas o no, con nuestros semejantes y con la naturaleza. La inventiva y la creatividad inherentes. Me inspiran los inventores de herramientas, los cocineros, los médicos, los periodistas, los músicos, los ingenieros, los campesinos, los obreros, los estudiantes, las mujeres y los hombres como mi madre, mi esposa, mi hija, mi padre, mi familia, mis amigos y algunas personas que no conozco en persona.”

Llegan las elecciones: ¿cuáles tus visiones futuras sobre México?

“Son visiones muy optimistas, anuncian la inminente acción ciudadana. Más allá y a pesar de las elecciones, tenemos muchas otras prioridades, como la conmemoración digna del aniversario de la matanza de la  Plaza de las Tres Culturas, hace cincuenta años, tal vez haciéndonos individual y colectivamente diversas preguntas asociadas a nuestra responsabilidad en los problemas que nos abruman y que han dado pie a que la democracia haya dejado de ser una herramienta confiable para la vida en sociedad. Están en el poder gobernantes autoritarios, violentos e impunes. Es el momento de derrocar la partidocracia y reconstruir el tejido social de los escombros a los que nos han arrinconado. Es, entonces, una visión feliz que nos exige ser agentes de cambio. Es un gran reto, una enorme oportunidad: ahora es cuando, yerbabuena le has de dar sabor al caldo… Sí se puede.”

Si el urbanismo de las ciudades neoliberales se basa en la representación de un número de funciones y lugares, en un orden que delega su futuro en la segregación, la obra de Cruzvillegas quiere alterar este orden que por siglos ha gobernado las relaciones entre las personas y el mundo, recordándonos que hubo un tiempo en que no existía ningún mapa y  la Tierra era el abismo, la oscuridad, lo invisible.

 

Virginia Negro
Periodista. Colabora en el diario italiano La Repubblica, entre otros. Realiza proyectos relacionados con migración y género.

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