Autora de ocho poemarios, Sara Uribe (Querétaro, 1978, aunque norteña por adopción) es una de las voces más audaces y originales de la poesía mexicana contemporánea. Después de Antígona González, un poemario que marcó un punto de inflexión importante en nuestras letras, la poeta presenta ahora Un montón de escritura para nada (Dharma Books, 2019): un libro desconcertante que desmitifica de una vez por todas y de tajo la figura del poeta, como vate inspirado y empoderado, y lo muestra como un trabajador más en la cadena, cercado por un sistema literario opresivo y altamente masculino. Aun cuando la escritura metapoética es imperante y omnipresente —emerge desde los títulos mostrando las intenciones de la “enunciante”— eso no restringe al poema a un reino teórico y solemne, sino a un universo de denuncia lúdica, sátira y plena autoconciencia. La lucidez metapoética muestra a su vez los procesos de escritura creativa con total sinceridad: desde la pantalla de Word, el trato con editores, las “reuniones” sociales con el gremio hasta el escaso valor mercantil de la obra final.


Poema en que la enunciante charla con un editor al que nadie le ha explicado si lo puro existe, o si es, pongamos, necesario. o posible. o si sabe bien.

Dijo que quería un poema neutro. Las risas grabadas las pondría él.
Que tendría listos estilista, maquillista, tafiles, flores de Bach.
Viandas y amenidades dispuestas en el camerino, por si fuese necesario.
Primero me preguntó si mi poema quería salir vestido de poema; de poema mexicano; de poema mexicano contemporáneo; de poema mexicano contemporáneo escrito por una mujer; de poema mexicano contemporáneo escrito por una mujer bisexual.
Después aseguró enfático que era preferible que lo desvistiéramos.
Que al público le sería más atractivo si podía arroparlo a contentillo. Como aquellas muñequitas de papel a las que les fabricábamos ropa hecha para fijarse al cuerpo con minúsculas pestañas.
Lo más desnudo posible. Dijo. Sin tatuajes. Sin marcas.
Dile a tu poema que cierre los ojos y no mire quién o dónde se publica.

Tal vez deberías esterilizarlo con toallitas antibacteriales, sugirió.
Que en su empaque se especifique: este poema no deberá beberse con popote.
Mejor será borrar el poema por completo.
Publicar no el poema sino su borradura.
Decir: aquí hubo un poema.
Neutro. Neutrísimo.

§

Poema en que la enunciante parafrasea, para refutar por falsas, una serie de estulticias en torno al origen y naturaleza flagelantes de la poesía

Si te dicen que sólo
puedes escribir poesía
si has sufrido
si estás sufriendo
si sabes inequívocamente que sufrirás.
Que toda escritura
debe partir de La Herida.
Créeme
te están mintiendo.
Ni lo de abandonar esperanza alguna. Ni lo de fallar como un idiota. Ni los infiernos de lava en los cuales arder. No, tampoco lo de arrojarse de las bordas. Ni lo de las veintiséis reencarnaciones para poder redactar como el vate fantoche de sombrero y moño que recita sus poemas de memoria para impresionar.
Créeme,
no lo necesitas.
No somos loros
y la declamación es una técnica
afortunadamente
en desuso.
Lo siento, lo de las cantinas y el lodo, el cigarro entre los dedos, la barba de días, la torrecita de marfil, la erudición y la pureza de tu voz. No, la sabiduría tampoco. Lo de tener que haber vivido para poder escribir. Lo de pulir un poema durante seis años. Lo del tiempo de respiración del poema. Lo del poema fundacional.
Créeme
es pura
construcción
de personaje.

 

Sara Uribe
Poeta. Es autora de: Antígona González, Abroche su cinturón mientras esté sentado y Siam, entre otros libros.

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