Anaïs Abreu D’Argence (Ciudad de México, 22 de abril de 1982) es escritora, editora, artesana, artista de libro, traductora e intérprete de imágenes, emociones, ideas y sucesos. Ha publicado de manera independiente los libros de poesía un cordero degollado (2009), dualidad (2012), origami (2015) y peces anaranjados (2016). Formó parte de la Fundación para las Letras Mexicanas y obtuvo también la beca de Jóvenes Creadores del FONCA. Es fundadora y directora del proyecto La Dïéresis Editorial Artesanal, que cuenta con un lujoso catálogo de unos 60 títulos y que presentamos en otro espacio de esta revista.


Twitter: @anaisdieresis

Los siguientes textos constituyen un poema titulado ciclos, queforma parte del libro inédito lo que se pudo ver (así, con las mismas minúsculas que los anteriores).Este libro es el resultadode dos años de trabajo: el primer año con el apoyo de la beca de Jóvenes Creadores (FONCA); el segundo se trabajó en silencio y soledad. Su búsqueda principal es traducir las sensaciones que surgen al tener contacto con otras obras de arte: pintura, performance, música, cine, fotografía, etcétera; pero también las sensaciones que provocan las piezas de arte más personales y cotidianas: un día en que la luz es muy particular, la muerte de alguien cercano, un sueño, la forma de amar a otra persona, etcétera. En ese sentido, ciclos es un diálogo con la pieza de danza llamada antes, creada por el coreógrafo Guilherme Botelho, en 2014. Él mismo describe su pieza como “una coreografía de ciencia ficción sobre la naturaleza humana antes de convertirse en un ser social”.

The choreography resembles a landscape: naked bodies, overloaded with energy, potency and life. A conglomerate of atoms, a pile of joints and ligaments, muscles and flesh, a forest of homo sapiens, with their feet rooted in the ground. They share a common, organic trait, yet they are isolated and evolve each in their own private vital space.

El poema ciclos busca entonces generar un diálogo con la danza a partir de las imágenes, sensaciones, emociones, ideas, etcétera, que surgen a partir del movimiento de los cuerpos desnudos en el escenario.


antes,
guilherme botelho, 2014

 

se abren las costillas
—falanges plúmbagas
se aferran al aire
para salir de la somnolencia
producida por la compresión
o el guante demasiado apretado
quebrándose como un cascarón de mármol
que en un instante se revienta desde adentro

las figuras al salir de ahí
(fuego que se expresa
abre el territorio y desborda)
se contraen desde el vientre
y en espasmos se transforman
ellos mismos en acto sexual

se impregnan de sí
se preñan       se impulsan
se empujan unos a otros para nacer

se interpretan
en el lenguaje gesticular de los músculos
       desde el rito de sus bronquios
       de su pubis que respira —animal violento en reposo—
       del pene que se agita desde arriba como el aleteo de un pez
       de sus pechos que se desparraman y son los huajes en la tierra

*

todo se mueve rápido
la tierra avanza agigantada y cubre el escenario
se hacen montañas
se deslazan ríos
y de las nubes
tormentas como incendios de agua

el sexo es el filo
la orilla o el borde
por el que caminan de puntas
           
*
           
las axilas sueltan carcajadas
delirantes como los gritos de un niño
que no habla mas que con los gestos

habrán de sacudirse de sí
hasta quitarse la piel
del otro —el de antes— que se adhiere

habrá que rasgar
hasta sacarse toda esa mucosa densa
toda esa historia adyacente

casi parece que uno es otro
y que los otros son uno
y hasta parece que todos tienen el mismo rostro
       pero no hay máscaras
       sólo la repetición de muecas
       algo como el mismo dolor en cada cara

*
hacer círculos
separar la columna vertebral de la tierra
desparasitarse del peso
despojarse
salir de la semilla
salir brote
salir
y el agua del río que se avienta hacia todos 
viene sin álveo u obstáculo

entrada
penetración
movimientos hacia adentro
las caderas hacia adelante y hacia atrás
coito
revoltijo de reminiscencias en el tacto
en la superficie del cuerpo
de la memoria del cuerpo
la enfermedad del cuerpo
el lodo del cuerpo

follarse al otro que uno mismo
mata de sí

*

todo esto podría limpiarse con el agua del río
que viene con la fuerza plúmbea del derrumbe
todo le cabe a esa inmensa masa
todo para llevar voraz
oportuna

y en contundencia para no caer
los pies tocan la tierra
hasta meterse a las capas tectónicas
donde vidas atrás
se enterraron todas las cosas que no querían mirarse
desde la entraña

ahí
a su carne movediza
sus huesos  transversales   retorcidos
sus órganos mineralizados
su vientre     su imparable gestación
ahí
habrá que clavarse

un arco desde el coxis hasta el cuello
los pechos se expanden
las tetas de las mujeres
se derraman hacia los costados

en los hombres
el pene descansa sobre los testículos
no hay ni una sola erección
todo cae
todo se desborda más allá de la quietud
momentánea de los cuerpos
el aire se derrama

por el arco de las espaldas pasa el agua
y arrasa con los cadáveres del resto
de los que no quisieron ser otra cosa
sino la opacidad 
o la sombra de sus objetos

se enrabia el agua
se potencia
borbotea
y los cuerpos se defienden desde su firmeza
sostenidos sólo por el cuello
la cabeza y los pies

*

el agua ha terminado de llevarse
todo lo que no tenía raíz

en el suelo quedan
los cuerpos cubiertos por un musgo
una luz verdosa que acaricia todo el escenario

poco a poco
las caderas bajan como un paisaje curvo
visto por un objeto redondo

todos los cuerpos
son el reflejo del agua
se agitan desde el ombligo
y dejan diminutos remolinos
que empiezan en donde otros terminan.

 

Anaïs Abreu D’Argence
Poeta y editora. Es fundadora y editora de La Dïéresis.

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Desde sus primeros poemarios Karen Villeda ha trazado una cartografía poética nutrida, prolífica y fuertemente propositiva a nivel conceptual: es autora de los poemarios Dodo (Conaculta, 2013), Constantinopla (Posdata Ediciones, 2013), Babia (UNAM, 2011) y Tesauro (Conaculta, 2010). Además, la creación de su plataforma POETronicA (www.poetronica.net) genera un espacio de diálogo con el arte multimedia y las múltiples ventanas que abren las plataformas digitales. Villeda es, sin duda, una de las poetas jóvenes más sobresalientes en México.

El punto de partida de Kús es la colonización de un pueblo, abordada a través de una serie de referentes antropológicos, así como recursos visuales que reconfiguran una historia no oficial. La voz poética insiste así en la recreación de un universo metafórico mediante una lingüística rescatada en la microhistoria de un hijo y la confrontación a su propia familia, esclavizada a la tierra que perderán tarde o temprano en manos de los colonizadores. El universo metafórico de Kús construye de esa manera una geografía completa y una cosmogonía imaginarias que corresponden a las Montañas Rocallosas y sus pobladores originarios. La siguiente selección pertenece a la primera parte del poemario “Una de mis tantas vidas con destino McKEnzie”, donde se funden voces, registros poéticos o epistolares, citas y notas que aclaran un ámbito memorioso y testimonial en una composición que no por experimentar pierde la precisión de sus imágenes ni la riqueza de todo un tiempo mítico y un mundo ficticio.


Esta es una historia de rivalidad por la tierra que amábamos.
Tampoco es que fuera la gran cosa. Ni una poca. Para qué mentirles. Nos bastaba su pedrusco y la gestualidad consecuente, el apego y los soplos entre los nuestros, esa vitalidad. Tan solo nos adecuamos a cierto reglamento por herencia.
Todo empezó con el segundo ciclo del agua.

***

El vapor subía por los rostros de los que se hacían llamar la Gente. Ellos vivían con el pie izquierdo enterrado, cubierto de hierbas. El pie restante crecía un centímetro con cada aguacero. Después de un siglo, se confundían con los megaforbios y la habitualidad de las Montañas Rocosas. Nos rendimos ante su grandilocuencia.

***

“La Gente camina con los talones vueltos hacia atrás”
“La lluvia es un fraseo”

***

De esa época remota1, hay que rescatar la memoria de aquel niño a quien no cristianaron porque nació con una larguísima melena que le cubría todo el cuerpo. No había manera de que una gota de agua tocara directamente su piel, por lo que cubríamos su melena con el rocío de la mañana. A veces, podíamos distinguir la forma de su rostro bajo su cabello humedecido como ahora podemos ver que la telaraña se convierte en un enredado collar de cuentas de cristal cuando estas gotitas la revisten.

***

Los padres de aquel niño, aconsejados por El Que Siempre Es Paciente, decidieron esperar a que las Montañas Rocosas le dieran un nombre. Todavía no se descubría el oro en una de ellas, la que era conocida como la Montaña de Agua Limpia.
“Se pensaba que era pura”2

***

I. Sobre el tiempo en el que vivieron los Destino

Supimos que las pestañas de aquel niño eran hebras plomizas. Había venido al mundo siendo un viejo. También sus labios fueron anhelando un nombre que pronunciar para poder contar su historia a los que nos sentamos alrededor del fuego.
Mi querido Coyote le decía su madre Winona3.
“Un Coyote antes”
“Y un Coyote antes cargó el cuerpo del Sol”
“Lo llevó a su casa y se vistió él mismo como el Sol”

 

II. Sobre la Gente del Gusano y sus dominios

Mi querido Coyote le decía (una y otra vez) su madre Winona, quien usaba siempre el mismo vestido de piel de ciervo mulo. Tu padre agotó cada una de las flechas pintadas que le heredó tu abuelo por intentar cazar lo que es sagrado. Un ciervo de estos es también una mula. Es un animal dos veces animal. Dicen que tu padre no tuvo más remedio que matarlo de un cabezazo. Casi se le carnea la frente, pero tuvimos alimento durante tres días y tres noches. Mi querido Coyote, toma un manojo de arándanos. Mastícalos en silencio. Si se escucha un crujido, la Gente del Gusano vendrá por ti para llevarte a vivir entre las hojas dentadas de los mirtilos.

 

III. Sobre el agua4 y los derechos que reclaman los Nez Perce

Mi querido Coyote También entre los que Mi querido Coyote Bebieron de esa agua hasta achisparse Cayeron rendidos como el cielo de junio5 Es la palabra que origina todo MaravillosaEl agua El Agua que Habla a Los que Viven en El AguaEl agua es para el Maestro Especial Mi querido Coyote  El agua es solamente para los naciditos Mi querido Coyote

***

“El terruño que todos conocemos por sus búfalos”

“El hombre con una mirada malvada”6

“No era un caballo enano, era un burdégano”

***

Aquel niño taciturno era el hijo de Leotis Mackenzie7, quien tenía de mascota a un caballo enano. “Esto es un diminutivo”8, le decían. Leotis Mackenzie, quien tenía de mascota a un caballo enano y un criadero de más de noventa apalusas. Leotis Mackenzie, quien tenía de mascota a un caballo enano y lo llevaba consigo a donde fuera.

***

“Las Montañas Rocosas buscaron a aquel niño en su décimo cumpleaños.”

Su madre Winona lo vistió con un apretado taparrabos Mi querido Coyote, es una ocasión especial repleto de estrellas De cuatro picos bordadas con terciopelo azul cielo Mi querido Coyote, divide tu melena en dos Mi querido Coyote Le trenzó el cabello Era un vestigio Aquel niño tardó una madrugada entera en tener un nombre La Montaña de Agua Limpia le veía cara de
Ferocidad
Le veía cara de
«Una de las estrellas tenía un poco de negro»
Le veía cara de
«Un polluelo con un penacho9»
 Hasta que lo nombró Destino.

Destino se llama también tu hermana decía enfurecido Leotis Mackenzie. Nuestra princesa india. ¿Qué va a pasar con ella? Le coseré sus facciones a una muñeca de trapo vestida con un traje ceremonial en miniatura.
Leotis Mackenzie le cortó el fleco a Destino Mackenzie, la mujer
y cuando lo supo 
la Montaña de Agua Limpia,
le envió un castigo a Leotis Mackenzie por su altivez.
Destino Mackenzie, la mujer, se esfumó10. A partir de entonces, mi Destino Mackenzie fue conocido como Destino Mackenzie, el hombre.

 

Karen Villeda
Poeta y ensayista.

Nota editorial: todas las notas al final pertenecen al poemario y son parte de su mecanismo de lectura: son, por lo tanto, creadas por la poeta y no agregadas por los editores.


1 Hoy estamos en 1956, el mundo ha cambiado mucho desde entonces. “65 millones de años no bastaban (para que) la cumbre de la Montaña de Agua Limpia surgiera de una tierra (que) se pensaba virgen hasta que le hallaron un cráter”.

2 Palabras del minero blanco apellidado Muffet que siempre cargaba con una lámpara de aceite (en la que nadaba una pequeña flor rosada).

3 Su nombre antes de ser cristianizada era Nutria Reflejada en Las Corrientes.

4 Kús es “agua” en el lenguaje de los Nez Perce. Solamente hay cien almas que pueden entender esta palabra sin recurrir la traducción precisa. Cien almas en todas las distancias. Cien almas. Las trescientos treinta y uno restantes fueron abandonadas en el Fuerte Que Vale Una Levadura.

5 Ocurrió en un lugar que se conoce como El Arroyo Empantanado, lejos de Orofino.

6 Híwes hekípe c. háma.

7 Su nombre antes de ser cristianizada Lobo Amarillo. Era originario de Lewiston, Idaho. Lo apodaban Con Cuerno por lo que pasó con el ciervo mulo.

8 Kooskooskee.

9 Probablemente se refiera a un Pollo de las Praderas de Attwater.

10 El segundo ciclo del agua continúa hasta la fecha.

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Con el espíritu de establecer una suerte de memoria literaria de este año, decidimos convocar a un nutrido grupo de escritores, críticos y editores, para que seleccionaran una obra de ficción y otra de no ficción publicadas en 2017 en el ámbito de la lengua española, incluyendo traducciones. Ambas categorías genéricas son, ciertamente, muy cuestionables, pero de gran ayuda a la hora de establecer un recuento anual y buscar una síntesis bibliográfica.

 

La siguiente lista no pretende ser canónica ni total, sino fruto de un consenso múltiple y plural. Intenta ser, sobre todo, una guía para nuestros lectores. Está en sus manos valorarla, contrastarla, criticarla y —ojalá— disfrutarla.


Ficción

-1er lugar

• Fernanda Melchor, Temporada de huracanes, Literatura Random House, 224 p.
Temporada de huracanes seduce por la fuerza con la cual lleva los ritmos y las voces de cierta oralidad al terreno siempre exigente de la escritura. Fernanda Melchor tiene un oído muy bien entrenado y tiene asimismo un raro talento para recrear el lenguaje de la lucha por la supervivencia. (Roberto Pliego, en “Lo mejor y lo peor de la narrativa mexicana en 2017)


-2do lugar

• Antonio Ortuño, La vaga ambición, Páginas de espuma, 120 p.
¿Por qué hay que asomarse a las páginas de Ortuño? Encuentra el punto exacto para deslizar frases transgresoras. En ningún momento intenta dar golpes por doquier o caer en remedos de otros autores que emplean a la escatología como una forma de respiración en sus relatos. Sabe el instante en que debe soltar la frase contundente, el punch para que la historia adquiera otros vuelos o, bien, decante el exceso de realidad. (Mary Carmen Sánchez Ambriz)


-3er lugar

• Margaret Atwood, El cuento de la criada, Salamandra, 416 p.
Esta visión distópica de Margaret Atwood nos alerta de un retorno cíclico, extrapolaciones del pasado que ya existen en el presente. Se trata, más que de una pérdida de fe en el progreso —como suele ocurrir en las distopías— de una desilusión en la conducción de la idea de colectividad: una crítica social que es una advertencia. (Claudia Monterde, en “Margaret Atwood, un feminismo otro)


• Juan Cárdenas, El diablo de las provincias, Periférica, 184 p.
Cárdenas es a mi juicio uno de los escritores más importantes del idioma. Esta, su cuarta novela, lo instala lo mismo como un narrador de cepa y un teórico de la literatura. La historia de un biólogo que vuelve a su pueblo natal tras una breve excursión europea se ve pronto teñida de conflictos que lo ponen en una encrucijada ante la tradición y la propia idea de sí mismo. Una obra maestra. (Diego Rabasa)


• Wendy Guerra, Nunca fui primera dama, Alfaguara, 312 p.
Tres mujeres protagonizan Nunca fui primera dama. Wendy Guerra narra una historia de añoranzas y metamorfosis, de exilios y permanencias vinculadas a un hecho irrefutable: hay una situación francamente paradójica en la Cuba de hoy: a la vez se asume libre y en la orfandad tras la muerte de Fidel Castro.


• Vicente Herrasti, Fue, Alfaguara, 640 p.
El encuentro de dos personajes alrededor del año 130 a. C. en las inmediaciones de la cordillera del Hindukush tras un largo periplo es el origen de Fue, novela de Herrasti en la que los conceptos de acontecimiento, espiritualidad, historia y lenguaje se fusionan.


• Mauricio Molina, Planetario, Almadía, 245 p.
Luego de afinar su prosa siempre inquieta en el cuento y el ensayo, el autor regresa al campo novelístico con este thriller que mezcla hábilmente erotismo, esoterismo, crimen, fantasía y sueños en una búsqueda desaforada del sentido oculto del mundo. (Mauricio Montiel)


• Emiliano Monge, La superficie más honda, Literatura Random House, 162 p. [leer un extracto aquí]
Leer a Emiliano Monge es como volver una y otra vez a “La parte de los crímenes” de 2666. Genera una especie de atracción repulsiva (o quizás mejor: repelente). Con La superficie más honda lo ha hecho de nuevo: arrojar un libro gozosa y dolorosamente ineludible. (Luciano Concheiro)


• Naief Yehya, Las cenizas y las cosas, Literatura Random House, 200 p.
El narcisismo autoral puesto a prueba por una realidad desquiciada gracias a un desastre natural y la inoperancia de las instituciones, es el pretexto narrativo para urdir esta brillante novela paródica que revela las bajas pulsiones de nuestras vidas literarias, signadas de fracasos, fugaces reconocimientos y azar. (Ana Clavel)

No ficción

-1er lugar

• Sergio González Rodríguez, Teoría novelada de mí mismo, Literatura Random House, 264 p.
Obra crepuscular del escritor mexicano más singular de su generación. Los sueños, los recuerdos y los fantasmas del pasado como detonadores de la escritura conforman este híbrido a caballo entre la autoficción y el ensayo.  Un viaje al interior de sí mismo por un autor que desde ya se antoja imprescindible en las letras mexicanas. (J.M Servín)


• José Emilio Pacheco, Inventario. Antología, Era, 3 tomos, 2076 p. [leer un extracto aquí]
Hay en el Inventario un sentido de conocimiento comunitario, la idea de que entre todos podemos saberlo todo. No se trata de un erudito que despliega sus disertaciones para asombro de los simples mortales. Es el visionario que absorbe las incertidumbres de su tiempo, los sentidos o sinsentidos imperantes, que rastrea en el pasado las heridas o los dilemas aún frescos, fatigando archivos o navegando en su propia biblioteca, para hacer presentes esos temas en ágiles inventarios, y dar con ello constante novedad a la Patria. (Mary Carmen Sánchez Ambriz)


-2do lugar

• Emmanuel Carrère, Conviene tener un sitio adonde ir, Anagrama, 448 p.
Conviene tener un sitio adonde ir, que bien podría calificarse de autobiografía fragmentada, vuelve a ser un libro deslumbrante e imprescindible de Carrère. Un libro de mil sugestiones y mil placeres para el lector aficionado, o para el desconocedor de este magnífico, espectacular por momentos, recreador de historias. (Mercedes Monmany, en “Carrère, el Tusitala de nuestros días”)


• Jazmina Barrera, Cuaderno de faros, Fondo Editorial Tierra Adentro, 124 p. [leer un extracto aquí]
Cuaderno de faros se inscribe en la tradición de los mejores ensayos personales. Los faros resultan un pretexto para escribir acerca de las obsesiones de la autora, como los viajes y la amistad, a través de un recurso simbólico: en cada pasaje, la ensayista alumbra una conclusión de manera imprevista; una metáfora de la luz que recorre el ejercicio de la lectura. (César Tejeda)


• Luis Felipe Fabre, Escribir con caca, Sexto Piso, 84 p.
Sustentado en una investigación a consciencia de Salvador Novo y su vida, Fabre ha hecho un álbum de algunos pasajes donde la censura de miras cortas o la moralina barata están en la mira. Con una empatía casi inocultable, las páginas de Escribir con caca brindan un diálogo de poeta a poeta. (Héctor Iván González, en “Más que una provocación”)


• David Rieff, Elogio del olvido, Debate, 144 p.
Sin duda un libro inquietante y no exento de polémica. Contrario al lugar común que sugiere que hay que tener presente la historia para no estar condenados a repetirla, Rieff sugiere que hay situaciones que están mejor en el olvido y que es precisamente el estandarte de la memoria lo que en ocasiones puede propagar nuevos nacionalismos y conflictos ancestrales. (Diego Rabasa)


-3er lugar

• Guillermo Fadanelli, El billar de los suizos, Cal y arena, 136 p.
El mejor Fadanelli, mordaz, reflexivo y con sentido del humor en esta colección de crónicas que exploran la libertad individual, el viaje como descubrimiento de los propios demonios y la soledad como brújula para emprender viajes sin padecer la presencia de los otros. (J. M. Servín)


 

• Octavio Paz, Los signos en rotación. Ensayos y cartas, El Colegio Nacional, 224 p. [leer un extracto aquí]
Los signos en rotación es un ensayo breve pero seminal, agregado después como epílogo a la 2da edición de El arco y la lira, que reconcilia la raíz romántica de la poética de Paz con innovaciones filosóficas y teóricas del siglo XX, como el existencialismo y el estructuralismo. Esta edición incluye cartas, críticas y diverso material iconográfico. (Armando González Torres)


• Simon Sebag Montefiore, Los Románov 1613-1918, Crítica, 992 p.
Desde que el reportero británico Simon Sebag Montefiore escribía sobre la caída de la Unión Soviética comenzó a entender que la Revolución de octubre de 1917 había “inventado la modernidad”. A partir de la década de los noventa, conforme se fueron liberando los archivos secretos de la URSS, el escritor se fue metiendo cada vez más en los meandros de una historia fascinante en la que imperaban el poder, el asesinato, el sexo brutal, la intriga, las conspiraciones y, sobre todo, el refinamiento extremo de una minoría noble que iluminaba las inmensas estepas pobladas por campesinos dispuestos a obedecer. ¿Es una paradoja histórica que un país que parecía detenido en la época medieval sea el caldo de cultivo de una revolución sofisticada y moderna? En Los Románov Simon Sebag Montefiore ensaya una respuesta. (Juan Manuel Gómez)


• Tzvetan Todorov, El triunfo del artista. La Revolución y los artistas rusos: 1917-1941, Galaxia Gutenberg, 216 p.
La revisión histórica de Tzvetan Todorov es acuciosa y constantemente es narrativa porque trata de encontrar los elementos vitales que movilizan a las ideas. Sigue a la vez su método de diálogo de otras ideas con él y con el presente. Lo que siempre lo hace apasionante. Nos ayuda a comprender lo que hicieron otros en otro tiempo y lo que ahora vivimos. (Alberto Ruy Sánchez, en “El triunfo de Tzvetan Todorov”)


• Juan Villoro, La utilidad del deseo, Anagrama, 384 p.
El filón ensayístico del autor, probado con fortuna en títulos como Efectos personales y De eso se trata, reaparece con brillantez en esta nueva reunión que convoca a escritores de toda laya para dibujar un admirable mapa literario. (Mauricio Montiel)


 

*Autores, críticos y editores que contestaron la encuesta: Ricardo Bada, Hernán Bravo Varela, Luis Bugarini, Ana Clavel, Luciano Concheiro, Alberto Chimal, Guillermo Fadanelli, Alejandro García Abreu, Juan Manuel Gómez, Armando González Torres, Delia Juárez, Brenda Lozano, Ángeles Mastretta, David Miklos, Kathya Millares, Mauricio Montiel, Myriam Moscona, Diego Rabasa, Alberto Román, Mary Carmen Sánchez Ambriz, J.M. Servín, César Tejeda, Alejandro Toledo, Karen Villeda, Jorge Volpi.

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Recomendaciones de arte, danza, teatro y conferencias que el lector no encontrará en ninguna otra parte.


Taller. La memora viva: 1968

¿Qué sentido tiene un memorial sin público, sin alguien que interactúe con él y lo interprete? Absolutamente ninguno. Los monumentos, exposiciones y objetos dedicados a la memoria deben de ser un detonante en la vida y el presente, no recordatorios de un pasado inerte. Tras un siglo XX marcado por la violencia, el tema de la memoria está en boga, y si bien la mayor parte de los estudios provienen de Europa, los esfuerzos se multiplican alrededor del mundo. En América Latina, Argentina lleva la delantera con la memoria sobre la dictadura que tuvo lugar de 1976 a 1983. En cuanto a la violencia en la segunda mitad del siglo XX en México, se ha mantenido un susurro a media voz, pero esta no se ha olvidado, o al menos no por todos.

Hace poco más de diez años, el 22 de octubre de 2007, se inauguró un espacio dedicado a la memoria del movimiento y la matanza de estudiantes de 1968 en el Centro Cultural Tlatelolco. Una de las grandes virtudes de este lugar es que continúa en activo. El sábado 9 de diciembre, tras visitar la exposición temporal 1968. El fuego de las ideas de Marcelo Brodsky, artista y activista argentino de los derechos humanos, jóvenes y adultos podrán asistir al taller titulado “1968. Interviniendo memorias”. La actividad consistirá en intervenir fotografías de diversos movimientos sociales en México siguiendo el propósito de “generar memoria” al vincular el pasado —la fotografía— con el presente —la creatividad plástica de las y los asistentes—. Con esta actividad, los movimientos sociales lo seguirán siendo de algún modo: al no quedar como simples imágenes estáticas en el tiempo.

9 de diciembre de 2017, 12:00 a 2:00 pm.
Centro Cultural Tlatelolco.
Ricardo Flores Magón #1, Col. Nonoalco Tlatelolco,
Inscripciones: vinculacion.ccut@gmail.com

Cecilia Burgos
Estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.


Teatro. Larga cena de Navidad

Vemos el paso del tiempo en el comedor de la familia Bayard. Larga cena de Navidad es una de las obras cortas del dramaturgo norteamericano Thornton Wilder, conocido principalmente por sus obras ganadoras del premio Pulitzer: Nuestro Pueblo, La piel de nuestros dientes y su novela El puente de San Luis Rey. Larga cena de Navidad es un texto escrito en 1931 que cuenta la historia de la familia Bayard en el transcurrir de 90 años durante sus cenas navideñas. Así, el protagonista de la obra es el paso del tiempo.

En el comedor que está preparado para la cena, los personajes envejecen, se casan, tienen hijos, conversan sobre lo que viven, hacen de ciertos temas de conversación una tradición y construyen una identidad familiar, repiten conductas de los padres, se quejan de cómo la casa está cada vez más vieja y eventualmente dejan el comedor de la familia para morir. Wilder muestra lo inevitable de la muerte y la manera en que cada una de ellas repercute entre quienes la viven. El texto tiene la fortuna de presentarse en una casa en la colonia San Rafael bajo la dirección de Alejandro Bastién y nueve actores en escena. Entrar a este es espacio es estar dentro de la casa de la familia Bayard, ser parte de su historia y poder ver de otra manera el paso del tiempo, la vida y la muerte.

Temporada corta: sábados 9 y 16 (19:00hrs), domingos 10 y 17 (18:00hrs) y viernes 15 y 22 (20:00hrs).
Gabino Barreda 81. Colonia San Rafael.
Se reservan lugares en: https://largacenadenavidad.wixsite.com/teatro

Jorge Viñas
Licenciado en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM.


Danza. Bailar con Dios

En el antiguo Imperio Austro Húngaro se gestaron diversas formas de arte en movimiento, entre ellas las danzas de sables y la danza de los derviches. En estas últimas, los danzantes  giran por horas y buscan entablar, a través del movimiento de los brazos, una relación con lo divino: es una oración que tiene sentido y que solo es posible lograr con el cuerpo en movimiento. Mevlevi (siglo XIII, Anatolia) uno de los poetas místicos más leídos en Occidente, explicaba que “los derviches representaban a través de su danza el sistema solar y los planetas que giran alrededor del Sol. Al mismo tiempo que, inmersos en sus propios microcosmos, crean nuevos mundos y hacen contacto con la eternidad”. Así, el misticismo y esoterismo se convierten en  las vías de relación con aquello que nos trasciende. Las ceremonias derviches son, por tradición, algo íntimo y exclusivo del género masculino, sin embargo, algunos grupos contemporáneos realizan el Sema (nombre propio del ritual) de manera abierta con fines celebratorios. Es el caso de la  Orden Sufí Nur Ashki al Yerráhi, que radica en México. Entre músicos y cantores, los semazen o derviches giróvago nos esperan en esta ciudad, para integrarnos en una experiencia colectiva desde el cuerpo y para el espíritu.

Martes 12 diciembre, 17:00-19:00hrs.
Alameda del Kiosco Morisco.
Jaime Torres Bodet 152, Col. Sta María La Ribera.


Sufi. Foto cortesía de Ana Morales

Berenice Quirarte
Cursa la maestría en Estudios del Arte en la Universidad Iberoamericana y es miembro de Giroscopio: Danza + Filosofía.


Exposición. México, país de monumentos frágiles

Cada uno de nosotros entiende y traduce a su manera lo que significa nuestro país y su historia, aunque muchos de los momentos que han marcado la trayectoria de nuestra nación han sido representados en monumentos que se encuentran a la vista de todos en la ciudad. Consciente de estas representaciones, Adela Goldbard (México, 1979) se propone decodificar las construcciones para identificar su verdadero significado: estructuras de hierro y concreto que están vacías en su interior, no solo por la estructura sino por su contenido ideológico, político y social. En su exposición, Aplausos, confeti, serpentinas y flores, Goldbard sugiere una anti-celebración de la patria evidenciando la vacuidad de los monumentos y sus implicaciones; para esto, deconstruye los referentes arquitectónicos de México.

Lo primero que vemos al entrar a la galería Enrique Guerrero es un ángel pintado de dorado sin alas —las cuales descubriremos en otras salas— ni soporte que lo mantenga de pie; posteriormente nos encontramos con una recreación a escala del Monumento a la Revolución hecha con madera, de la que cuelgan banderas tricolores. Otra de las obras nos recuerda los desfiles oficiales en los que se presumen los aviones militares con los que cuenta el país pero la pieza, con un guiño muy sutil, muestra el caos en el que están inmersos. Además, se expone una videoinstalación con una narrativa que alude a problemas y denuncias de la nación a pesar de mostrar fuegos artificiales y otros elementos que nos harían pensar en las fiestas patrias. El recorrido de la muestra es breve pero cada trabajo, ya sea por la manera en la que se creó o por el discurso que sugiere, provoca en el visitante un sentimiento de humor e incomodidad por saber que detrás de cada obra hay, ante todo, un discurso oficial deconstruido.

Hasta el 16 de enero 2018.
Galería Enrique Guerrero.
General Juan Cano 103,  Col. San Miguel Chapultepec.


Aplausos, confeti, serpentinas y flores. Foto tomada de la página de Facebook de Galería Enrique Guerrero.

María Olivera
Estudiante de Literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana.


Exposición. Resonar la materialidad del pasado

El 7 de abril de 1845 tuvo lugar un sismo en la Ciudad de México con una magnitud estimada de más de 8 grados. Al sismo se la bautizó como el de Santa Teresa porque derrumbó la cúpula del Templo de Santa Teresa la Antigua, espacio que desde 1993 ocupa el proyecto Ex Teresa Arte Actual. Su carácter religioso había sido clausurado desde 1930 y a partir de ahí, el edificio albergó iniciativas diversas. El sismo implicó un cambio radical arquitectónico y un daño considerable a las pinturas barrocas que lo decoraban. La exposición de Lorena Mal (Ciudad de México, 1986) rastrea los recovecos de la historia de este lugar que hoy alberga muestras de arte contemporáneo en la ciudad.

La artista visual indaga en la historia a partir de ejercicios plásticos especulativos que ha realizado desde hace dos años. Además de recrear las pinturas, las esculturas y la campana que se perdió en el convento, la exposición Réplicas reflexiona sobre los procesos de documentación, reelaboración y de todos los sistemas de conocimiento implícitos que gobiernan la imaginación cuando se construye  la memoria histórica. Poblar el espacio con estas reproducciones destaca el vacío fáctico y la contingencia del patrimonio histórico.

Hasta el 4 de marzo 2018.
Ex Teresa Arte Actual.
Licenciado Primo Verdad 8, Col. Centro Histórico.

Paulina Morales
Maestra en Museología por la Universidad de Leicester.

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Recomendaciones de arte, danza, teatro y conferencias que el lector no encontrará en ninguna otra parte


Exposición. Escuela para envejecer

Ana Gallardo, artista argentina, está pronta a cumplir los 60 años. Frente a la vejez inminente y la posibilidad cada vez mayor de vivir la tercera edad por más tiempo, desde hace varios años ha investigado sobre las relaciones que se establecen con uno mismo y con la sociedad durante esta etapa. El proyecto que presenta ahora en la plaza del Museo Jumex se llama Escuela para envejecer. Las actividades se derivan del vínculo afectivo que Gallardo entabló con tres mujeres jubiladas que han emprendido proyectos interesantes a partir de que se volvieron viejas. Son mujeres que tomaron cartas en el asunto para no caer en la inercia de la alienación, e incluso la violencia, comunes en la tercera edad. Al dejar la etapa productiva, estas mujeres se dedicaron de lleno a una actividad, no como terapia ocupacional nada más, sino como un quehacer que le da sentido a sus vidas.

Las sesiones con María Baumann se componen de ejercicios de escucha guiada. María Baumann ama la música desde niña y, al darse cuenta de que estaba perdiendo la audición, buscó maneras de sensibilizarse con el sonido de otra manera. Samantha Flores, activista trans de 82 años, platica sobre el sueño del albergue para adultos mayores LGTB+ por el que está trabajando. María Cristina Uraiz Mediz, narradora oral, comparte algunas piezas y su experiencia de entrar a este campo tiempo después de cumplir los 70. Las tres son ejemplos tangibles de alternativas para el futuro de todos. La exposición nos invitan a pensar en que estas mujeres dan algunas de las pautas para entender a la vejez como un periodo nuevo de la vida.

Samantha Flores. Fotografía de Gabriel Rendón. Cortesía de Ana Gallardo. Tomada de: http://bit.ly/2AvY0Ki

Hasta el 10 de diciembre (Consultar fechas y horarios aquí).
Museo Jumex.
Saavedra 303, Col. Granada.

Paulina Morales
Maestra en Museología por la Universidad de Leicester.


Exposición. Monólogo colectivo de artista a artista

Existe una teoría en la psicología conocida como “monólogo colectivo” que describe cómo, cuando los niños tienen 3 o 4 años, hablan sobre su pensamiento momentáneo sin preocuparse por ser oídos o comprendidos. Cuando esto se manifiesta, cada uno sostiene una idea sin esperar réplica y, como todos hablan al mismo tiempo, se crea un espacio de diálogo simultáneo en el que difícilmente se entiende lo que cada niño dice. Algo similar sucede cuando se habla del artista mexicano Gunther Gerzso (Ciudad de México, 1915 – 2000). El monólogo colectivo sucede en distintos niveles argumentales por la variedad su trabajo —como pintor, diseñador de escenarios, escritor y director de teatro— y por la manera en que la que otros artistas, modernos y contemporáneos, se han relacionado con él.

La exposición Diálogos con Gunther es en sí misma un coloquio en el que 12 artistas entablan una discusión con el mexicano que formó parte de La Ruptura. Se hace evidente, no solo la posible influencia que tuvo en cada uno de estos participantes, sino que señala que la única manera en la que se puede seguir hablando con él es desde la pintura, la escultura y la instalación. Cada pieza propone un tema para entender a Gerszo: desde los árboles de tinta plateada de Jan Hendrix (Maasbree, 1949), los relieves de Abel Quezada (México, 1952) y la pintura Francisco Castro Leñero (México, 1954), hasta el trabajo con sentido y sentimiento de Mathias Goeritz (Gdansk, 1915–Ciudad de México, 1990). En el recorrido de la exposición nos acompaña el sonido lejano pero constante de la instalación de Stefan Brüggemann (Ciudad de México, 1975) que conjuga garabatos y luces de colores; esta es una de las piezas que nos recuerda la relación que entablamos con el tiempo desde el arte, pues podría no tener una relación tan evidente con el trabajo de Gerzso y, sin embargo, no deja de conversar con él. La muestra no llega a ninguna conclusión y la curaduría de la misma posiciona a las obras como niños hablando, cada uno con su tema, pero en un solo espacio.

Hasta el 15 de diciembre.
Galería de Arte Mexicano.
Gobernador Rafael Rebollar 43, Col. San Miguel Chapultepec.

María Olivera
Estudiante de Literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana.


Museo. Un gabinete de curiosidades del tiempo

A simple vista el centro de Tlalpan consiste en una plaza con un kiosco, el palacio de gobierno, un mercado, una iglesia a un costado y un jardín al otro. Las calles son relativamente pequeñas y hay un creciente número de cafés, bares y restaurantes. Uno más de los atractivos de la zona son las casonas antiguas, algunas de las cuales han servido como locación ideal para algún negocio o museo; este es el caso del Museo del Tiempo. El lugar recuerda más bien a un gabinete de curiosidades y el “tiempo” en su nombre resulta más acertado que la parte del “museo”, aunque esto demerita el esfuerzo de su fundador. La colección reunida en subastas a lo largo de veinte años consiste principalmente en relojes europeos de los siglos XVIII, XIX y principios del XX, aunque también incluye cámaras y proyectores, así como gramófonos y rocolas estadunidenses.

Prácticamente ninguna de las piezas expuestas en el museo tiene una cédula y no hay mayor explicación escrita (por eso la visita siempre es guidada), pero al poner atención en los detalles se descubren un sinfín de pistas que cuentan un poco sobre el contexto original de los objetos. Por ejemplo, el reloj más antiguo data de 1705, fue fabricado en el Imperio Británico y, aunque el museo presume su antigüedad, resulta más revelador e interesante que esté hecho de madera de ébano y laca china. Ambos materiales demuestran el ya fuerte comercio británico con el resto del mundo —África y China en este caso— a principios del siglo XVIII.

Me parece que este recinto está ligado al término “tiempo” no tanto por el gran número de relojes que exhiben el ingenio humano para medirlo, sino por el sincretismo temporal —y por lo tanto cultural— que crea. Cuando el éxito del momento comienza a sonar en una radio de principios de siglo XX, parece que dos épocas se tocan por unos minutos.

Martes a domingo de 10:00 a 19:00 hrs. Viernes de Jazz 20:30.
Plaza de la Constitución 7, Col. Tlalpan Centro.

Cecilia Burgos
Estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

 

Teatro. Los últimos cinco años
La historia de una pareja desde puntos de vista contrapuestos. Los últimos cinco años es un musical con dramaturgia y música del norteamericano Jason Robert Brown, que se ha convertido en un referente de los musicales contemporáneos. La obra cuenta la relación que mantuvieron Jamie y Cathy durante cinco años: mientras Cathy cuenta la historia del final hasta el principio, Jamie lo hace desde que se conocen hasta que dan por terminada su relación. El musical está compuesto en su mayor parte por canciones individuales que muestran los altibajos de la relación, la emoción de conocerse, la de casarse y los problemas a los que se enfrenta cada uno en su vida profesional y amorosa. Esta puesta en escena es una producción de Playhouse Entertainment con dirección escénica de José Sampedro y la dirección musical de José Skertchly, acompañado de cinco músicos en escena. En este montaje destaca la actriz Aitza Terán, quien con su voz y su actuación le da momentos divertidos y conmovedores al personaje de Cathy.

Todos los martes a las 20:30 hasta el 30 de enero (No hay función el 26 de diciembre).
Teatro Xola Julio Prieto.
Av. Xola No. 809, Col. Del Valle.

Jorge Viñas
Licenciado en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM.


Homenaje a Yukio Waguri

Yukio Waguri, el director artístico de la compañíajaponesa Kohzensha Butoh, falleció el pasado 22 de octubre. Se trata de uno de los pioneros en la utilización del butoh fu, un método que permite transformar los movimientos del bailarín por medio de la imaginación y  aprehensión de la naturaleza, creado por su maestro Tatsumi Hijikata. Waguri colaboró con diversos artistas, entre ellos Eugenia Vargas, fundadora y directora del Laboratorio Escénico Danza Teatro Ritual (LEDTR) en México, encargado de la organización de “Cuerpos en Revuelta” Festival Internacional de Danza Butoh en América Latina.


Foto cortesía de Eugenia Vargas

Resultado de la colaboración entre ambos surgió Umbría, un proyecto interdisciplinario e intercultural propuesto por Vargas que consistió en convocar a diferentes artistas escénicos para crear una propuesta alrededor del tema de la sombra. El coreógrafo japonés se basó en el personaje de Ofelia para crear el mundo de una mujer amenazada por la sombra de la soledad, la melancolía y la locura, inspirándose, a su vez, en en la obra de Francis Bacon, Paul Delvaux y Hans Bellmer.

Esta pieza se presentará en una función dedicada a la memoria de Waguri como agradecimiento y “bajo el intento honesto de ir encarnando la hondura de su propuesta coreográfica.” Por otro lado, Vargas realizará una improvisación bajo el tema de la sombra y el renacimiento. La necesidad de nacer una y mil veces solo para mantenerse en vida, abrazando la incertidumbre y el abismo que nos contiene como seres humanos. Waguri deja atrás un invaluable legado sobre los saberes de Hijikata así como sus propias exploraciones.

Sábado 2 de diciembre a las 16:00 hrs
Plaza de la Danza del Cenart.
Av. Río Churubusco 79, Col Country Club Churubusco.

Berenice Quirarte 
Cursa la maestría en Estudios del Arte en la Universidad Iberoamericana y es miembro de Giroscopio: Danza + Filosofía.

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En esta entrevista, el ganador del Premio FIL conversa sobre los temas que lo han obsesionado durante décadas: los universos de la ficción y la no ficción, el célebre asesino Jean-Claude Romand, su relación con la psique, la depresión, la muerte y el sufrimiento.


Emmanuel Carrere, Premio FIL de Literatura 2017 en rueda de prensa después de recibir el galardón de la XXXI Feria Internacional del Libro en Guadalajara, México. Sábado 25 de noviembre de 2017. Foto: Cortresía © FIL / Eva Becerra

Nexos: Tanto en entrevistas como en su discurso de aceptación del Premio FIL de este año, usted ha establecido una clara distinción entre los dos universos que pueblan su obra: la ficción y la no ficción. Ha establecido que el uso de los nombres propios es una marca fundamental en esa frontera entre géneros. ¿Ese compromiso con la verdad y con los personajes reales implicados en sus historias viene de su experiencia como periodista?

Emmanuel Carrère: En parte sí. Justamente el primer libro de no ficción que escribí, llamado El adversario, sobre un asesinato muy famoso, no era verdaderamente un trabajo periodístico, aunque sí publiqué reportajes sobre el tema y durante el juicio. De hecho, empecé tiempo antes a hacer bastantes artículos sobre juicios y procesos judiciales para periódicos. El hecho de pasar de eso, de ese tipo de experiencia en el periodismo, a un libro, era algo que me parecía muy natural. En realidad, la diferencia natural entre los dos, entre los artículos y los libros sobre el mismo tema, es casi nula. Al mismo tiempo, todo esto tiene que ver también con que tuve bastante suerte en haber podido trabajar en periódicos que me daban mucha libertad. No solo mucha libertad sino bastante espacio para artículos largos. Es una cuestión muy concreta y trivial. Es un lujo cada vez menos frecuente en prensa. Pero pude sacarle provecho y estoy muy agradecido con esos periódicos que me acogieron.

Nexos: Dejó que los interesados leyeran De vidas ajenas antes de publicarlo. Ya lo había hecho con Jean-Claude Romand, pero advirtiéndole que El adversario ya estaba terminado y que ya no cambiaría ni una línea. No sometió Una novela rusa a la aprobación de su madre. ¿Cómo ha procedido en otros casos?

EC: Sí, a Romand le mandé el libro un poco antes de la publicación, pero sin darle derecho alguno de modificar nada. Fui muy claro con él y esa fue la regla. Mientras que los personajes, los héroes de De vidas ajenas, eran gente con la que tenía una relación de amistad. Y podría decir que, de cierto modo, ellos fueron los que me encomendaron el libro, diciéndome: “mira, esta historia te puede interesar”. Había una relación muy diferente, algo que no volví nunca a encontrar en otro libro. Por ejemplo, días antes de entregar el manuscrito estuvimos charlando con, digamos, las dos o tres personas principales del libro y lo recuerdo como un momento muy muy emotivo. Lo curioso es que De vidas ajenas relata sucesos de una tristeza inmensa, pero honestamente yo no lo escribí con esa tristeza. El hecho de haberlo escrito con el acuerdo de las personas implicadas en él me dejaba en una situación de gran confort psicológico. Claro que era doloroso y triste, pero me sentía llevado por esa especie de encomienda que me habían dado. Tenía la impresión de estar absolutamente en el lugar en el que tenía que estar. Eso es poco común y por eso era precioso. Muy reconfortante. Tanto en El adversario como en Una novela rusa tenía muchas dudas sobre mi legitimidad, sobre mi derecho a contar todo aquello: un malestar, una inquietud. En cambio, de este libro, De vidas ajenas, guardo un bello recuerdo del tiempo que me tomó escribirlo. Tenía realmente la impresión —aunque parezca algo tonto decirlo así— de estar haciendo algo bueno. “Bueno” en el sentido artístico y moral. Entonces me sentía bastante cómodo. Y Una novela rusa no se lo mostré a mi madre, aunque a Sophie [su amor de aquel entonces] sí. Pero Una novela rusa fue un caso muy extremo para mí, por ir en contra de la voluntad de las personas implicadas. Y eso me costó mucho desgaste psicológico. Tengo la impresión de que De vidas ajenas es un libro que se volvió posible gracias a Una novela rusa, que había sido publicado antes y que era verdaderamente un libro catártico.

Nexos: En cuanto a sus personajes, hay una gran cantidad de ellos (en El adversario, en Fuera de juego o en Una semana en la nieve, entre otros) que viven con esa “gangrena de la mentira”. Los atrae el vacío: renuncian a sus vidas, rozan el abismo y la muerte, llegan incluso a cometer crímenes. ¿Cómo nació su fascinación y sus ganas de trabajar en torno a este tipo de personajes y sus profundidades psíquicas?

EC: Yo mismo me hice mucho esa pregunta cuando estaba escribiendo El adversario. Me preguntaba: “¿por qué estoy tan fascinado con esto?”, y me perturbaba, me decía: “qué mierda debo tener en la cabeza para estar tan apasionado con esta historia”. Luego, como El adversario es un libro que tuvo mucho éxito, uno siempre se alegra de que un libro tenga éxito. Y en cierto modo eso me tranquilizaba, porque me daba cuenta de que no estaba yo solo en un rincón y que esa historia le atraía a muchísima gente. Eso me reconfortó. Creo que todo reposa en que el tema tratado en El adversario es, en cierto sentido, algo muy corriente, muy común, muy compartido. Obviamente no es normal que un tipo mate a toda su familia después de haber mentido durante dieciocho años; eso por fortuna es poco frecuente, pero ese desajuste, esa distancia, entre la imagen que le queremos dar a los demás y la imagen que tenemos de nosotros mismos en momentos de soledad, de insomnio, de depresión y cosas así, creo que ese intervalo entre ambas imágenes es algo que todo el mundo experimenta tarde o temprano en la vida. Incluso creo que si alguien no lo ha sentido nunca es porque es un imbécil. Entonces, en el fondo me tranquilizó mucho saber que el tema del que yo hablaba en El adversario le interesaba a mucha gente, y conmovía a muchísima gente. A pesar de todo, uno piensa que en nosotros habita algo que nos puede conducir a hacer una cosa así. Por ejemplo, en un momento me propusieron darle seguimiento al juicio de un asesino serial. A mí no me interesó: me asusta, como a todos, pero, aunque pueda explorar mi conciencia hasta lo más profundo, no veo en mí mismo ninguna tendencia que me pueda transformar en asesino serial. Francamente, no tengo el placer de infligir dolor. Mientras que el caso de El adversario no solamente me conmueve a mí íntimamente, sino que conmueve íntimamente a mucha gente. En cuanto a Fuera de juego, es un libro del que guardo un recuerdo muy lejano. Hace casi treinta años que lo escribí y nunca lo he releído. Mi recuerdo es que no me gusta mucho: me parece de un realismo un poco burlón.

Nexos: ¿Hay alguna obra o algún otro escritor, además de Truman Capote, que lo haya llevado por la senda de los personajes criminales?

EC: Para empezar, creo que el modelo de Capote es algo con lo que tiene que enfrentarse, en algún punto, cualquier escritor que trabaje sobre nota roja (fait divers). Es el gran libro en ese ámbito. Hay otro libro que me encanta que se llama El periodista y el asesino de Janet Malcolm; no sé si está traducido al español. Malcolm es una periodista estadunidense, ya mayor, de The New Yorker. Ese libro es estupendo. Es verdaderamente interesante: ¿quieren que les cuente la historia? Es un tipo acusado de haber asesinado a su esposa y se sospecha que a sus hijos también. Se espera su juicio y en el sumario parece ser que sí es culpable. Un periodista, un escritor especialista de esas historias criminales, decide entonces hacer un libro sobre el caso y firma un contrato de publicación. Se pone en contacto con el presunto asesino. Empiezan a trabajar juntos y, mientras el acusado está en libertad condicional, no deja de repetirle a la prensa cómo se va a escribir un libro para defender su inocencia. Luego condenan al tipo, sale el libro, y el presunto asesino descubre horrorizado que el libro lo describe como un psicópata perverso y que el escritor está absolutamente convencido de que es culpable. El asesino, desde los bajos fondos de la cárcel, demanda al escritor; no por difamación sino acusándolo de haberlo engañado, de haber traicionado su confianza. Entonces, la periodista de The New Yorker sigue muy de cerca el caso y escribe El periodista y el asesino, un libro corto de unas cincuenta páginas, de una inteligencia extraordinaria y brillante. Se los recomiendo.

Nexos: ¿Ese libro lo leyó antes o después de haber escrito El adversario?

EC: No, ese libro lo leí hace tres o cuatro años. Y antes no sabía de su existencia.

Nexos: Después de haber escrito El adversario, Jean-Claude Romand, el asesino, reaparece en muchos de sus libros, por ejemplo, en De vidas ajenas y en El Reino. Parece ser alguien central en su literatura. ¿Se ha imaginado usted el momento en el que salga de la cárcel y le devuelva usted sus archivos, los archivos del caso y del juicio?

EC: Ha sido central en mi trabajo. Fue con ese libro que pasé a la no ficción, al uso de la primera persona: ha sido un paso decisivo para mí. Sí he pensado en el momento en el que salga de la cárcel. No estoy seguro de que me pida sus archivos, pero sí sé que debo guardarlos y dejarlos a su disposición. Siendo francamente honestos, si él me quiere ver pues aquí estaré, pero no seré yo el que lo espere al salir de prisión. No tengo ninguna relación amistosa con él. Mantenemos una relación cordial porque pienso haber sido honesto con él. Después del juicio nos seguimos escribiendo un poco, pero todo se detuvo rápidamente. Es un hombre por el que no pasa ningún asunto emocional.

Nexos: En De vidas ajenas escribió: “Es una situación bastante extraña la de contar no solo lo que se ha vivido, sino expresar quién eres, lo que hace que seas tú y ningún otro, a una persona a la que apenas conoces”. ¿Cómo se ha enfrentado a esa situación?

EC: Ah, ahí me refería sobre todo a la relación con el juez Étienne, que es uno de los personajes principales del libro. No fue muy complicado porque Étienne es justamente lo contrario de Jean-Claude Romand. Tuve rápidamente una fuerte amistad con él. Es un amigo cercano, siempre estaba completamente cómodo con él. Curiosamente, es un hombre que es una mezcla de neurosis y de sabiduría, como si su sabiduría fuera una forma de reconocer completamente su neurosis y vivir con ello sin querer cambiarlo. Es algo que me gusta mucho de él. Por eso, de inmediato mantuvimos un diálogo muy consciente que aparece mucho en el tono del libro.

Nexos: En ese mismo libro reinan el dolor y la muerte. Aborda la pérdida de un hijo de un amigo suyo y la muerte de una amiga después de la lucha contra la enfermedad. Comienza con un suceso de muerte masificada, el tsunami que arrasó Sri Lanka, y luego aborda un deceso por cáncer. ¿Cómo vincula ambos tipos de muerte: los decesos masivos por el desastre natural con la intimidad de la enfermedad?

EC: A decir verdad, no creo que sean fundamentalmente distintos. Se trata, para los vivos, de enfrentar la muerte de sus prójimos y sus seres amados. No fue algo que yo escogí distinguir. En un momento la vida y sus circunstancias me pusieron enfrente los dos tipos de muerte: la catástrofe del tsunami y la muerte de la niña y, luego, la enfermedad de mi cuñada, Juliette; y el encuentro con Étienne, que quiso en verdad hablarme de ella. Nunca concebí todo esto como en una composición. En el fondo poner en escena una catástrofe colectiva y la desgracia individual fue algo que vino a mí de manera natural. No es algo deliberado, solamente las cosas ocurrieron así.

Nexos: En Conviene tener un sitio adonde ir se encuentran dos textos que detonaron De vidas ajenas: “La muerte en Sri Lanka”, escrito con Hélène Devynck, y “Habitación 304, Hôtel du Midi en Pont-Évêque, Isère”. ¿En qué momento decidió que los relatos confluyeran?

EC: De hecho, cuando estuvimos en Sri Lanka durante el tsunami y en las semanas que siguieron, no había en lo absoluto imaginado que escribiría algo sobre lo ocurrido. Si me hubieran pedido que lo escribiera, me hubiera parecido un poco obsceno. Sin embargo, la historia de los jueces, Juliette y Étienne, otra vez me fue encomendada, en cierto modo. Y empecé a trabajar en ella sin pensar para nada en el tsunami, pensando nada más en la historia de estos jueces, su trabajo, la enfermedad a la que se habían afrontado los dos, y luego, varios meses después, cuando retomé el hilo me puse a escribir la historia del tsunami, un poco como si fuera un prólogo. Pero no sabía qué lugar iba a ocupar y ni siquiera si tendría lugar alguno. No lo tenía nada claro hasta que en un momento las dos historias se unieron con toda naturalidad.

Nexos: En El Reino habla del dolor, la depresión, la crisis, el suicidio y la visita al psicoanalista François Roustang con la esperanza de que le propusiera otra solución. ¿Cómo vincula la literatura con esos estados de ánimo?

EC: No lo sé. Esos estados de ánimo, mejor dicho, tendencias depresivas, son algo con lo que estoy familiarizado. Vivo con ello. Soy alguien que tiene más bien una buena salud física y, sin embargo, muy vulnerable a la depresión. No sé bien qué relación tiene con lo que escribo. De manera general, suelo pensar que escribir no es solo producir algo bueno, también es una forma de mejorarse a sí mismo, de hacer que la vida sea más llevadera. Y eso también pasa por examinar cómo estoy familiarizado con esos estados depresivos.

Nexos: Justamente en una entrevista [con Nelly Kaprièlian1], declaró: “Durante mucho tiempo, la escritura ha sido para mí un territorio de la depresión, de la angustia más absoluta. Era un reto desmesurado y paralizante”. ¿Cómo ha sobrellevado esos sentimientos al escribir?

EC: No he sobrellevado realmente esos sentimientos. Bueno, sí, muchas veces en la vida me he dicho que escribir tiene un efecto catártico, como si liberara. Pero en realidad no es cierto. Pienso que estaré la vida entera con ese asunto depresivo porque creo que se trata de mi conformación psíquica.

Nexos: Usted mencionó también en “Nueve crónicas para una revista italiana”,2 al salir de una tremenda ruptura amorosa, que “nunca más intentaría controlar la realidad”. Escribe ahí sobre la ineptitud humana para controlar las cosas y los sentimientos. ¿La escritura no le parece una forma de controlar la realidad o, al menos, aprehenderla en cierto modo, tener los pies sobre la tierra?

EC: Tengo a menudo la impresión de que ocurre lo contrario. En el mejor de los casos, para mí, el trabajo de la escritura es algo que me ayuda a deshacerme del control o de la tentación del control. Siento que escribir es algo que tiende a mostrarnos lo contrario: es donde descubrimos a nuestro yo más vulnerable, al más frágil, al que menos tiene asidero sobre su vida o sobre los hechos. Mi tendencia es buscar que el trabajo con la escritura sea una forma de mejorar. Todo lo que está del lado del control me indica una dirección a la que no quiero ir. Al revés, trato de alejarme de ese deseo o esa tentación del control.

Nexos: En la entrevista ya citada usted cuenta que, desde hace años, escribe relatos biográficos y que muchas personas le escriben cartas para contarle sus vidas, no vidas estupendas, sino vidas atroces. ¿Cuál ha sido su experiencia a raíz de esos cruces de cartas con sus lectores?

EC: Es una mezcla de sentimientos. A la vez el sentirme muy conmovido por esa demostración de confianza de los lectores hablándome de asuntos muy personales, muy íntimos. Me ha pasado que muchos de esos lectores me hacen un poco la misma encomienda que me había hecho Étienne. Es decir: “por favor, cuenta mi vida, hay cosas interesantes”. Pero no me ha pasado, hasta ahora, que alguien me convenza de contar su vida, porque así no se puede hacer. Lo que hace que en algún punto tengamos la impresión de que valga la pena contar una historia, un tema, una personalidad, es un proceso verdaderamente misterioso. Un proceso que no se puede entender en los términos de la voluntad.

 

Nota editorial: esta entrevista fue concebida a cuatro manos por Alejandro García Abreu y Álvaro Ruiz Rodilla.

Traducción: Álvaro Ruiz Rodilla

Alejandro García Abreu
Ensayista y editor.

Álvaro Ruiz Rodilla
Editor de nexos en línea.


1 Para la revista Les inrockuptibles.

2 Estas crónicas se encuentran en el último libro de Carrère, Conviene tener un lugar adonde ir, una vasta y rica recopilación de sus artículos, reseñas y crónicas periodísticas.

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Exposición. Visibilizar la violencia contra las mujeres

El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres. Más que una efeméride para recordar que existe este tipo de violencia y luego dejarla pasar, este día debe sumarse a los esfuerzos, cada vez mayores, que visibilizan el hecho a nivel mundial. El arte ha probado ser un medio efectivo en la tarea de sensibilizar frente a otras realidades, por lo que el Museo de la Mujer de la Ciudad de México inaugura Unknown/Desconocida.  

Se trata de una instalación que protesta por los feminicidios de Ciudad Juárez en la que contribuyeron artistas de todo el mundo. El proyecto de la noruega Lise Bjørne Linnert inició en 2006, cuando vio una exposición dedicada a las mujeres asesinadas en esta ciudad titulada “Frontera 450+”. Según una entrevista con la artista radicada en Oslo, en la búsqueda por no crear separaciones entre los colaboradores de esta muestra respecto al caso de Ciudad Juárez, les pidió bordar dos etiquetas: en la primera el nombre de una de las mujeres asesinadas, y en la otra, la palabra “desconocida” en la lengua materna del artista en cuestión. De tal modo, aunque los feminicidios en Ciudad Juárez fueron el detonador y la denuncia principal, Lise buscó que los participantes del proyecto no solo sintieran empatía con el caso mexicano, sino que reflexionaran sobre la situación en su propio país: a final de cuentas, la violencia contra las mujeres no conoce fronteras ni nacionalidades.

Del 25 de noviembre al 25 de febrero.
Museo de la Mujer
República de Bolivia 17, Col. Centro.

Cecilia Burgos
Estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.


Teatro. Tras la puerta

Una obra sobre el encierro y el autoengaño. Un hombre habla directamente con el público, es una especie de presentador y conductor de escena que cuenta dos historias: la primera sobre una pareja de esposos dispuesta a dejar su pasado atrás en búsqueda de una vida mejor, y la segunda sobre unos jóvenes que están secuestrados en un lugar iluminado solo por un par de unas velas tras haberse manifestado contra el Estado. En ambas historias los personajes se encuentran en un limbo del que no encuentran salida y deben ponerse de acuerdo para escapar. El hombre detrás de la puerta es un texto de Fernanda del Monte dirigido por Américo del Río. En este montaje, la presencia de una puerta es el eje de toda la historia, la cual gira sobre aquello que suponemos que está detrás: la posibilidad del cambio. Los personajes parecen estar metidos en el juego de alguien más, son víctimas de un sistema, son puestos a prueba y obligados a obedecer y autoengañarse. A partir del hombre que cuenta la historia, y poniendo a los personajes frente a un espejo, esta obra cuestiona qué tan capaces somos de vernos a nosotros mismos.

Todos los domingos a las 12:30. Hasta el 10 de diciembre.
Teatro La Capilla.
Madrid 14. Col. Coyoacán.
Jorge Viñas
Licenciado en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM.


Coloquio. Pensar lo grotesco

Los estudios desde y sobre el cuerpo son la vanguardia en la reflexión filosófica contemporánea. Con esto en mente se llevará a cabo por tercera ocasión el Coloquio de Filosofía del Cuerpo en su sede original: el Film Club café y la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario. La fealdad y lo grotesco han sido abordados desde la literatura, la pintura, el cine y la danza, entre otras expresiones, como una posibilidad de apertura frente a las categorías estéticas occidentales. Sin embargo, aún hay vetas abiertas que explorar en torno a su dimensión como vivencia y representación. El coloquio busca pensar las posibilidades y los límites plausibles de la deformidad a través de discusiones y presentaciones escénicas.

Imagen tomada de Cultura UNAM

Artistas plásticos, músicos, bailarines, coreógrafos, analistas de cine e investigadores se reunirán el 25 y 26 de noviembre y el 2 y 3 de diciembre para hablar y performear sobre lo grotesco en el arte. Representaciones que te orillarán a abrazar tu ser deforme, animal, primitivo, gozoso, delirante y escatológico.

Hasta el 3 de diciembre.
Film Club café y Centro Cultural Universitario.
Insurgentes Sur 3000.

Berenice Quirarte
Cursa la maestría en Estudios del Arte en la Universidad Iberoamericana. Es miembro de Giroscopio: Danza + Filosofía.


Exposición. Diez años viajeros.

Una pequeña mesa aparece en 13 fotos que retratan escenarios mexicanos para jugar con la idea de la tabula rasa y el exotismo. Una máscara de Jimmy Carter suple al turista que se fotografía en todos los destinos del suroeste asiático y termina igualando cada lugar. Imágenes desmienten, sobrepasan y dialogan con citas sobre México, encontradas en guías turísticas francesas. Cientos de fotos en las que el artista simula ser un turista y pone en evidencia actitudes y efectos de este personaje que hemos asumido todos en algún momento. Todo este material visual fue generado entre 1972 y 1982, muchas décadas antes de la proliferación de las selfies y las redes sociales. Sin embargo, las imágenes y el comentario irónico que cuestiona la fantasía del viaje y la banalidad del turismo se sienten muy vigentes.  

Carlos Ginzburg (1946), artista conceptual argentino, aprovecha Los viajes de Ginzburg, 1972-2017 para hacer una retrospectiva crítica sobre su obra relativa al viaje a modo de ejercicio performativo. Si las piezas de los 70 estaban nutridas por la antropología de Levi-Strauss, la sociología del turismo de Dean MacCannell y el situacionismo de Guy Debord; sus obras más recientes están incitadas por las críticas al capitalismo que leyó en Luc Boltanski y Arnaud Esquerre. Ellos señalan que el nuevo capitalismo tiene la posibilidad de crear riqueza sin producir nuevos objetos. Ginzburg reencuadra su obra a partir del concepto de lo vintage y la explotación del pasado que este implica. Es una exposición saturada de letreros que denuncian un nuevo capitalismo zombie.

Hasta el 14 de enero de 2018.
Museo de Arte Carrillo Gil.
Av. Revolución 1608 , Col. San Ángel.

Paulina Morales
Maestra en Museología por la Universidad de Leicester.

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Múltiples. Entre arte y tecnología

El arte de vanguardia y la interacción de disciplinas encuentran su lugar en la UNAM. La Casa del Lago, Radio UNAM, la Facultad de Filosofía y Letras, el Foro Experimental José Luis Ibáñez, la Facultad de Ciencias Políticas, y diversas salas del Centro Cultural Universitario, reciben a creadores de música contemporánea, teatro experimental, literatura expandida, arte sonoro, transmedia y danza, todos de talla internacional, con la intención de fomentar el trabajo crítico  y colaborativo en las artes que se producen hoy.  Las puestas en escena de este festival se nutren, además, de las reflexiones que buscan propiciar los talleres, conferencias y pláticas que también tendrán lugar en estos días.

Entre los eventos a destacar están: el homenaje al compositor mexicano de origen estadounidense Conlon Nancarrow, quien colaboró con diversos artistas durante su vida, incluido el importante bailarín y coreógrafo Merce Cunningham; así como el encuentro internacional El museo digital. Futuro y posibilidades, organizado por el MUAC, que busca indagar en el devenir contingente de la experiencia museística a partir de las nuevas tecnologías.

Todo “Vértice”alude a la representación geométrica resultado de la intersección entre dos o más líneas. En este caso se trata del espacio de entrecruzamiento entre la innovación tecnológica y la creación artística. Experimentación y vanguardia son los puntos sobre los que oscilan las piezas presentadas en este evento, volviéndolo simplemente imperdible.

Hasta el 3 de diciembre.
Para más información sobre horarios, costos y sedes, consulta Cultura UNAM.

Berenice Quirarte.
Cursa la maestría en Estudios del Arte en la Universidad Iberoamericana. Es miembro de Giroscopio: Danza + Filosofía.


Teatro. Las pérdidas

Lo que queda de nosotros es la historia de Toto, un perro de tres patas, y Nata, una adolescente que acaba de perder a su padre. Nata y Toto viven juntos y solo se tienen el uno al otro, pero cuando ella decide que ya no quiere sentir afecto hacia nadie, abandona a su perro. La obra trata de la travesía que Toto hace de regreso a casa y el duelo por el que pasa Nata tras la muerte de su padre. El texto de Sara Pinet (que interpreta a Nata) y Alejandro Ricaño, desencadena una serie de sucesos y reflexiones en torno a lo que significa perder a alguien. Los actores, Pinet y Raúl Villegas, logran crear personajes entrañables con los que podemos identificarnos. A las actuaciones las acompañan músicos en escena que refuerzan cada momento. Esta puesta se ha presentado en muchos teatros de la Ciudad de México y se ha convertido en una de las favoritas del público. El montaje invita a hablar sobre la muerte y, al mismo tiempo, a hacer más consciente el tema de los animales sin hogar.

Todos los lunes a las 20:30 hasta el 11 de diciembre.
Teatro Helénico.
Centro Cultural Helénico: Av. Revolución 1500, Col. Guadalupe Inn.

Jorge Viñas. 
Licenciado en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM.


Exposición. Mucho funk

Guillermo Santamarina es un personaje indescifrable como curador, artista y crítico. Cada una de sus obras provoca la sensación de que algo grande está sucediendo, pero solo somos capaces de ver los primeros atisbos de ello. Empezó su trabajo artístico en 1979 y, 38 años después, sigue teniendo una mirada desenfadada y crítica. Su exposición más reciente, Funkadelics’ Parliament (o de las insignias de[re]valuadas) reflexiona sobre personajes entrañables y desgraciados que buscan un sentido de vida, de pertenencia y de expresión, un sentido cualquiera en realidad. La muestra se conforma por piezas aparentemente inconexas —videoinstalación, escultura e instalación— que dan voz a distintos grupos marginados. La propuesta se expande a lo largo del espacio House of Gaga para entablar un diálogo con una lógica ajena a la norma, y presenta a un Santamarina que parecería que está experimentando, por primera vez, con las posibilidades del arte, la literatura y el rock.

Guillermo Santamarina, Funkadelics’ parliament (o de las insignias de [re]valuadas), 2017.
Foto tomada de House of Gaga

Hasta el 20 de diciembre.
House of Gaga.
Amsterdam 123, Col. Condesa.

María Olivera.
Estudiante de Literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana.


Exposición. Fotografías de José Luis Cuevas

El cuerpo suele ser un objeto de estudio elusivo, metafórico e indeterminado. Las fotografías de José Luis Cuevas en Dos ensayos: I. Sobre la resistencia de los cuerpos y II. Nueva Era analizan la relación del cuerpo con las estructuras sociales, en particular el trabajo, la fe y la religión. Aunque no se enfatiza, conjugar estos dos proyectos implica una concepción dualista del cuerpo. Al mismo tiempo, el estilo documental de las fotos, casi de nota roja, presenta al cuerpo como algo real y no meramente discursivo.

En estas fotos, vemos las lesiones y los efectos posturales de manejar maquinaria pesada o de maquilar el día entero. Los cuerpos están intercalados con partes de autos, maquinaria vieja y algunas expresiones gráficas de violencia: la vulnerabilidad del cuerpo se pone en evidencia. Intercalar estas imágenes con las partes de sistemas, cuestiona la relación del cuerpo y la tecnología cuando pensamos en nociones como las de trabajo y productividad. En el segundo ensayo, vemos las expresiones, los gestos y los atuendos de personas que practican sus creencias. Además de feligreses y figuras de religiones establecidas, el fotógrafo documentó rituales, sectas y falsos profetas.

Hasta el 1 de abril de 2018.
Centro de la Imagen.
Plaza de la Ciudadela 2, Col. Centro Histórico.

Paulina Morales
Maestra en Museología por la Universidad de Leicester.

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Este año, el Premio Iberoamericano de Poesía Reina Sofía recayó en Claribel Alegría, una de las poetas latinoamericanas más trascendentes del último medio siglo. Pupila de Vasconcelos y Juan Ramón Jiménez, su vasta obra ha combinado la lírica pura con la lucha social y la defensa de los derechos humanos. Para celebrarla, ofrecemos un perfil, acompañado de un par de testimonios de algunos de sus amigos más cercanos. Tampoco podía faltar una muestra de su exquisito trabajo: tres poemas inéditos que compartimos con emoción a nuestro lectores.


Apuntes sobre Claribel Alegría

Daniel Rodríguez Moya


Tres poemas inéditos

Claribel Alegría


Le debemos tanto a ClariBud

Ricardo Bada


Segunda delación de Claribel

Lillian Levy


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Recomendaciones de arte, danza, teatro y conferencias que el lector no encontrará en ninguna otra parte.


Cine y coloquio. Pistas para comprender el siglo XXI

En su búsqueda por sensibilizar a un público más amplio con respecto a los problemas del mundo contemporáneo, el cine y la academia han mantenido un diálogo enriquecedor especialmente a través del género documental. Entre los nombres más asociados a este tipo de cine figuran Michael Moore y Noam Chomsky, por ejemplo, pero en realidad hay un sinfín de periodistas, directores, intelectuales, universidades y otras instituciones que se han unido a este esfuerzo.

Esta vez, a partir de la segunda mitad de noviembre y en el marco del coloquio internacional Los acosos a la civilización de muro a muro, se presenta un ciclo de cine dedicado al análisis de los problemas del siglo XXI en la Sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario. Los grandes temas a tratar son los nuevos órdenes económicos, la democracia y el internet, la pobreza, el arte y la cultura, la equidad, la protección al medio ambiente, las experiencias de migración y el asedio al periodismo. Los filmes abordan desde la represión periodística en el país con México: periodistas contra el silencio, hasta el calentamiento global con Una verdad incómoda y el funcionamiento de las grandes corporaciones con La corporación. De entre todos destaca el documental dirigido por el estadounidense Sebastian Junger y el británico Nick Questad (producido por National Geographic y estrenado en junio de este año) que retrata la situación de uno de los países más devastados por la guerra en la segunda década de este siglo: Siria.La proyección de El infierno sobre la Tierra, surgimiento de ISIS y la caída de Siria, testimonios de la violencia, se enriquecerá con una mesa de reflexión en la que participarán Shamina Gonçaga, directora ejecutiva y principal representante del Consejo Mundial de Pueblos ante las Naciones Unidas, la actriz y cantante Djaka Souaré, un representante de la Liga de Países Árabes en México, y el mismo Questad, mientras que el reconocido sociólogo e historiador mexicano Carlos Martínez Assad fungirá como moderador.

Los problemas contemporáneos de la humanidad estarán sobre la mesa y la pantalla mexicanas durante la segunda mitad de noviembre. No hay razón para, por lo menos, no verlos y discutirlos.

Del 15 al 19 de noviembre. Costo general $40, estudiante $20.
Sala Julio Bracho, Centro Cultural Universitario.
Av. Insurgentes Sur 3000.

Cecilia Burgos. Estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.


Exposición. Fotografías andinas

El hombre sentado toca la flauta y el sonido probablemente se pierde en la inmensidad de la cordillera andina. A su lado está una llama muy seria que parece mirar al horizonte. La soledad evidente contrasta con la sonrisa desinhibida y los ojos pispiretos de otra flautista, cuyo retrato también es emblemático. La primera fotografía fue tomada por el fotógrafo peruano Martín Chambi, mientras que la segunda corresponde a un estadounidense, Eugene Harris. En ambas se retratan la herencia de la cultura inca y la vida cotidiana de las comunidades andinas. Estas son dos de las fotografías que conforman la exposición Martín Chambi y sus contemporáneos en el Museo Tamayo.

Martín Chambi (1891-1973) conoció la fotografía a los catorce años. Trabajaba en una mina y le impactó el aparato con el que un ingeniero documentaba los yacimientos de oro. De 1908 a 1917 fue aprendiz del fotógrafo Max T. Vargas en Arequipa. En 1917 abrió su primero estudio en Sicuani y tres años después se mudó a Cuzco. Es particularmente famoso por sus retratos, pero las fotografías de los paisajes andinos, de las ruinas de Machu Picchu y de la gente peruana, también demuestran su destreza técnica y la singularidad de su mirada. Es claro que tiene una relación emocional cálida y estrecha con el tema de su fotografía. Este sentido de pertenencia se pone en diálogo en la expisición, con las imágenes que generaron fotógrafos extranjeros en los mismos años.


Martin Chambi, Cusco. Campesinos tomando chicha, 1927. Tomada de Flickr

Hasta el 18 de febrero de 2018
Museo Tamayo
Paseo de la Reforma 51

Paulina Morales. Maestra en Museología por la Universidad de Leicester.


Danza. Todos al California

“Todos quieren venir a la Portales”, dicen los lugareños y conocedores de esta colonia ubicada en la delegación Benito Juárez. Este “Museo vivo”, que fue la Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad de los Portales durante el virreinato, es hoy día una de las colonias más emblemáticas de la CDMX por sus multifamiliares, sus parques, negocios y personajes. Billares, cantinas, cocinitas económicas y el mercado de pulgas son visitados lo mismo por vecinos cercanos que lejanos. Pero cuando estos atractivos se desvanecen al filo de la noche, a través de las luces de color y los sonidos de la cumbia y el danzón, revive el corazón de la Portales con el California Dancing Club, mejor conocido como el “Califas”.

Erigido en los años cincuenta del siglo pasado, “El Palacio de baile de México” fue escenario de películas de los grandes del cine de oro de aquellos años: Tin Tan, Tongolele, Resortes se mezclaron entre rostros anónimos que engalanaron con su pasos y vestuarios la pista de baile.  Este palacio del “arte de raspar la suela” ha sido de los pocos salones de baile que han sobrevivido a la transformación antrera que invadió la ciudad —aunque no podemos negar que darse una escapada al Marraquesh es siempre bienvenida—. Con o sin experiencia, de charol o de jeans, las puertas de esta galería del goce danzonero abre sus puertas de “40 y 20”  a todo público; aunque si le quieres entrar con todo y lentejualas, en los tocadores del salón venden unos vestidazos y trajes para los modernos (y también consolidados) pachucos. Por tu cumpleaños, el inicio de quincena o por el mero gusto de rumbear, vuelve a esos gloriosos años 50, para cantar a viva voz “hey pa´fuiste Pachuco (…) bailabas mambo, ¡tienes que recordarlo!”

Lunes de 18:00 a 22:00 horas, viernes de 17:00 a 22: horas  y sábados de 18:00 a 23:00 horas. $40.00  M.N. hombres, $20.00 M.N. mujeres.
California Dancing Club “Califas”.
Calzada de Tlalpan 1189, Col. Portales.

Berenice Quirarte. Cursa la maestría en Estudios del Arte en la Universidad Iberoamericana. Es miembro de Giroscopio: Danza + Filosofía.


Teatro. La grandeza de compartir

Un musical sobre la magia que se esconde detrás de la colaboración con el otro. El último teatro del mundo es la historia de Pina, una catarina de tamaño casi invisible que sueña con ser grande. Para esto debe emprender un largo viaje, en el cual descubrirá a quienes harán posible su encuentro con la magia de la grandeza en el último teatro del mundo. El creador de musicales como Mentiras y Si nos dejan, el dramaturgo, letrista y director José Manuel López Velarde, presenta un musical nuevo con música original de Iker Madrid, dirigido a niños mayores de 6 años, bajo la producción de La Teatrería. Este montaje se vale, como en su trama, de los actores que están en el escenario. Además de contarnos la historia a través sus personajes, estos también cantan y entre ellos musicalizan con diversos instrumentos su propio espectáculo. La obra enfatiza la magia que hay en el teatro y cómo esta se vuelve realidad gracias al trabajo en equipo y con el público.

Hasta el 17 de diciembre.
Sábados y domingos a las 12:30.
El Galeón del Centro Cultural del Bosque.
Paseo de la Reforma esq. Campo Marte s/n, Col. Chapultepec Polanco.

Jorge Viñas. Licenciado en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM.

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