La monarquía inglesa ha sido continuamente fuente de inspiración para la pantalla grande, para la televisión, y por supuesto, parte integral de la cultura de Inglaterra desde el siglo IX (Egbert-Ecgherht es considerado el primer monarca). Cualquier material que nos acerque al poder o a la vida cotidiana que se vive adentro de los palacios y en la corte fascina a la audiencia. Y es que a pesar de que los monarcas obtengan su título por derecho de nacimiento, siguen siendo seres de carne y hueso como cualquier otro, y por ello, las series de ficción suelen enfocarse en los pensamientos, pasiones, secretos o amores que tuvieron los reyes y reinas.

Si bien en una serie debe hacerse una condensación rápida de lo más relevante de la vida de los monarcas (Elizabeth II cumple este 6 de febrero de 2018, 66 años en el trono), en los últimos tiempos han llegado a la pantalla títulos con una extraordinaria calidad de producción y grandes repartos. He aquí una lista de lo que consideramos las mejores series de la monarquía inglesa.


The Tudors (Netflix)
Monarca: Enrique VIII.
Periodo que abarca: todo el reinado de Enrique VIII; desde que toma el trono, hasta que apunta como sucesor a Edward Seymour (mientras el príncipe Eduardo alcanzaba la madurez).
Actores principales: Jonathan Rhys Meyers, Sam Neill, Callum Blue, Henry Cavill.
Invitados especiales: Peter O’Toole, Max von Sydow, Joss Stone, Annabelle Wallis.

Enrique VIII fue uno de los reyes más notorios de Inglaterra, responsable de la reforma religiosa, la ruptura con la Iglesia católica romana y el establecimiento del monarca como jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra (Iglesia anglicana). La serie (4 temporadas) se enfoca en las conquistas  —territoriales y personales— de Enrique VII, sus obsesiones y sus seis esposas. Como decía el propio protagonista al inicio de la serie: "You think you know a story, but you only know how it ends. To get to the heart of the story, you have to go back to the beginning”.

Antes de que existiera Game of Thrones, en 2007, pocas veces una serie había tenido una calidad de producción como la que tuvo The Tudors, que lució impresionantes sets, vestuarios (basados en las pinturas del rey) y secuencias de batalla. La serie catapultó además a Jonathan Rhys Meyers, Henry Cavill (sí, Superman) y a la bellísima Natalie Dormer, quien interpretó a la famosa Ana Bolena.


The Crown (Netflix)
Monarca: Reina Elizabeth II
Periodo: desde la abdicación de Eduardo VIII, en 1936, pasando por todo el reinado de Elizabeth, hasta la actualidad.
Actores principales: Claire Foy, Matt Smith, Vanessa Kirby, Eileen Atkins.
Invitados especiales: John Lithgow, Michael C. Hall, Jodi Balfour.

La primera de dos temporadas inició en la infancia de Elizabeth, pasando por su matrimonio con Philip, duque de Edimburgo en 1947, hasta la desintegración, en 1955, del compromiso de su hermana, la princesa Margaret, casada con Peter Townsend. La segunda temporada mostró la crisis del canal de Suez en 1956, la muerte de JFK en 1963, el retiro del tercer primer ministro de la reina, Harold Macmillan, y el nacimiento del príncipe Eduardo en 1964. La tercera etapa (protagonizada por Olivia Colman, actualmente en pre-producción y transmitida en 2019), continuará en 1964, mientras que la cuarta mostrará la presidencia de Margaret Thatcher y un enfoque en Diana, la Princesa de Gales.

Peter Morgan es sin duda uno de los mejores guionistas ingleses, además de un especialista en la realeza luego de trabajos como The Queen, The Other Boleyn Girl, y la extraordinaria obra de teatro The Audience, que mostraba las audiencias de la Reina con todos sus primeros ministros. The Crown fue una evolución de estas obras. La serie de Netflix ha sido nominada en múltiples categorías en los BAFTA, Critics’ Choice Television Awards, Emmys y Golden Globes, y ha logrado, gracias a la extraordinaria interpretación de Foy, mostrar a la reina Elizabeth como un ser humano de carne y hueso; con miedos, inseguridades, temores, y todos los retos que implican encabezar el trono del Reino Unido durante 66 años (más que ningún otro monarca en la historia de Inglaterra).


The Royals (E! Entertainment)
Periodo: Contemporáneo.
Actores principales: Elizabeth Hurley, William Moseley, Alexandra Park, Tom Austen, Vincent Regan, Jake Maskall.

En esta serie de ficción sobra la realeza inglesa actual, la bella actriz que se hiciera famosa en los noventa, Elizabeth Hurley, da vida a Helena, una reina de Inglaterra que tiene tres hijos: Robert (Max Brown) —quien muere supuestamente en un accidente aéreo— y dos hijos gemelos, el príncipe Liam (Moseley) y la princesa Eleanor (Park), más bien dedicados a la fiesta y a sus conquistas, que a guardar el recato que deberían tener hacia la corona…

La primera serie original de E! —un canal siempre enfocado en los escándalos de las celebridades— resulta completamente distinta a las demás de este listado por darle rienda suelta a los dramas y conflictos personales y amorosos de la familia real. The Royals es un gran gusto culposo, pero habría que alejarse si se buscan programas apegados a la realidad: las familias reales no suelen ser tan interesantes como la que aparece aquí.


Queen Elizabeth I (HBO)
Monarca: Reina Elizabeth I
Periodo: desde 1557, cuando Elizabeth I lleva en el trono cerca de 20 años y se ha negado a casarse, hasta la rebelión de Essex contra la reina, en 1601, y sus últimos días.
Actores principales: Helen Mirren, Jeremy Irons, Patrick Malahide, Toby Jones, Hugh Dancy.

Antes de ser coronada, Elizabeth pasó un tiempo en prisión. Junto a este hecho, la serie muestra en una sola temporada cómo la Reina logró prosperidad económica y cultural para Inglaterra y por qué mandó encarcelar a su prima Mary, la Reina de Escocia.

Con un elenco de primer nivel, en donde Mirren interpreta a la reina, y dos grandes actores que encarnan a sus principales asesores, Sir Francis Walsingham (Patrick Malahide) y Sir Robert Cecil (Toby Jones), esta mini serie tuvo una gran calidad de producción y mostró un aspecto verdaderamente inaudito de esta monarca: por qué era llamada “la reina virgen” y la consecuencia de que Elizabeth no produjera ningún heredero dando por terminado el reinado de los Tudor con su muerte.


Wolf Hall
Monarca: Enrique VIII.
Periodo que abarca: desde 1529, cuando el Cardenal Wolsey recibe noticias de su despido como Lord Chancellor, hasta 1536, cuando Enrique VIII le pide a Thomas Cromwell que se deshaga de Ana Bolena para casarse con Jane Seymour.
Actores principales: Mark Rylance, Damian Lewis, Claire Foy, Jonathan Pryce, Bernard Hill.

La serie de seis capítulos es una adaptación de las novelas de Hilary Mantel, Wolf Hall y Bring Up the Bodies, que documentan muy certeramente el rápido ascenso al poder de Thomas Cromwell (Rylance) en la corte de Enrique VIII (Lewis), hasta la muerte de Sir Thomas More (Anton Lesser), seguido por el éxito de Cromwell gracias a que logró liberar al rey de su matrimonio con Ana Bolena (Foy) mandándola degollar.

Las extraordinarias novelas, también adaptadas con éxito al teatro, resultan un gran material de inspiración no sólo por su contenido político sino por la fidelidad de sus eventos históricos. La serie tuvo además una gran producción: incluyó 102 personajes en tan sólo seis episodios, filmados en Bélgica, además de en algunos de los edificios y casas más conocidos de los Tudor como Berkeley Castle, Gloucester Cathedral, Horton Court, Penshurst Place, Broughton Castle y Chastleton House. El papel de Cromwell impulsó al luego ganador del Oscar Mark Rylance, y por supuesto a Foy, la hoy titular de The Crown.

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En esta conversación exclusiva para nexos, el director de Entre copas, Los descendientes y Ciudadana Ruth, aborda la gestación de su más reciente filme, Pequeña gran vida.

Pequeña gran vida, 2017
Director: Alexander Payne.
Guionistas: Alexander Payne, Jim Taylor.
Elenco: Matt Damon, Christoph Waltz, Hong Chau.


En un futuro en el que los recursos ya no son suficientes para los humanos, un grupo de científicos encuentra una solución: encoger a quienes deseen mejorar su calidad de vida y, de paso, su economía. Entre ellos se encuentra Paul Safranek (Matt Damon), un hombre de Omaha que junto a su esposa Audrey (Kristen Wiig) sueña con un mejor futuro y decide someterse a este procedimiento. Pero la decisión lo hará enfrentarse a una realidad mucho más compleja de lo que pensaba.

Durante el pasado Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) Alexander Payne conversó sobre este filme que le tomó casi diez años, y con el que se involucra por primera vez con efectos especiales. El director de Entre copas empezó con un amable saludo en español.


Fotos: Cortesía del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF).

Me sorprende que hables tan bien español. ¿Dónde lo aprendiste?

Todo mi trabajo universitario fue en español. Estudié Historia Latinoamericana y Literatura Latinoamericana. Además viví un tiempo en España y otro en Medellín. Me gusta practicarlo.

Eres un director que siempre se ha tomado las cosas con calma, además de un tiempo entre cada proyecto. ¿Por qué lo has elegido así?

Un poco por el tiempo que toma encontrar los recursos económicos, el presupuesto para las películas; pero sobre todo, por el guion. Que yo me decida por una idea que se pueda convertir en una buena película me lleva tiempo, y luego hay que plasmarla en papel. Me lleva mucho escribir un guion.

¿Cómo surgió la idea de Pequeña gran vida?

Fue una idea que tuvieron Jim Taylor, mi coguionista, y su hermano Doug; empezaron a pensar en que si los humanos fueran más pequeños podrían tener una casa enorme en un espacio muy reducido; las cuentas de comida y del resto de los gastos se disminuirían y habría mejor calidad de vida. Jim me presentó esa idea hace más de diez años pero en ese momento no sabía cómo plantearla. Tiempo después retomé la premisa y le propuse a Jim que la hiciéramos de manera realista y casi política. Planteamos entonces que el concepto de encogerse fuera propuesto por un grupo de expertos para combatir la sobrepoblación y la falta de recursos. De ahí evolucionó todo.

¿Fue complicado conseguir el financiamiento?

Sí. Esta es la película más cara que he hecho, por ello fue difícil conseguir los fondos. Aunque las cosas han cambiado para mí, esto no deja de ser un negocio. Hasta a Martin Scorsese le cuesta conseguir los recursos para sus películas. Para mí esta ha sido la más difícil.

Además del reto de encontrar el presupuesto, es la primera vez que trabajas con efectos especiales. ¿Cuál fue tu experiencia?

AP: No diría que fue difícil, pero sí que nos llevó mucho tiempo. Quizá para mi supervisor de efectos especiales fue más complejo, pero en mi caso fue más bien un proceso laborioso que consumía mucho tiempo. A veces fue divertido e interesante, pero definitivamente me gustaría que mi próxima película no tenga ningún efecto [ríe].

¿Encuentras alguna similitud entre Pequeña gran vida y Entre copas?

Si miráramos hacia atrás en mi filmografía y en los trabajos que he hecho con Jim, creo que Pequeña gran vida se parecería más a Ciudadana Ruth (1996) o a Elección (1999) en el sentido de que es una sátira política y social, aunque ahora que me haces el comparativo quizá Pequeña gran vida tenga el humanismo de Entre copas (2004) y Los descendientes (2011). En estos días he estado hablando con diferentes periodistas que me han dicho que esta película es muy diferente, y hasta opuesta, del resto de mi filmografía. Yo, como tú, siento lo contrario; siento que es parecida, pero por lo mismo, quisiera que mi próximo proyecto sea muy diferente.

¿Por qué elegiste a Matt Damon como protagonista?

¡No había otro! Necesitaba una estrella o no conseguiríamos el financiamiento [ríe].  De entre todas las estrellas siento que el único que podría haber sido mi vecino, alguien con quien estudias la prepa y con quien puedes identificarte, es Matt. Él es muy normal. En el pasado hubiera pensado en James Stewart, Jack Lemmon o incluso en Tom Hanks, pero ya estaba un poco grande para este papel. Así que elegimos a Matt [ríe].

Este personaje toma una decisión drástica: encogerse, para así poder aspirar a una mejor calidad de vida. ¿Crees que los humanos a veces llegamos a extremos para tener una mejor vida?

Sí. Por muchos tipos de consumo, la gente está dispuesta a encogerse. Quizá sea una metáfora obvia, pero es cierta.

¿Qué quisieras lograr con el público que vea la cinta?

Quisiera que la vean como una película que los entretenga, pero que también los deje pensando; diría —sin querer ser presuntuoso— que es una película bien hecha y que la hicimos con mucho cariño.

Sueles decir que ves todas tus películas como comedias. ¿Cuál dirías que es el secreto para lograr, como en este caso, una sátira que divierta pero que a la vez haga reflexionar?

Oscar Wilde decía que cuando le digas la verdad a la gente tienes que hacerla reír, de otra forma ¡va a querer matarte!

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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Tras el fracaso que supuso La cumbre escarlata, el director mexicano regresa a las salas de cine con una historia íntima que ya se perfila como una de las favoritas para los Óscar. En la siguiente conversación, del Toro revela los procesos estéticos y creativos desatados por una crisis personal que lo condujeron a imaginar y luego rodar La forma del agua.

En su discurso de aceptación del Globo de Oro como mejor director, Guillermo del Toro dijo que los monstruos lo han acompañado desde la infancia; que esos entes usualmente negativos lo han salvado y absuelto pues son recordatorios de que no somos seres perfectos. Los monstruos nos dan la oportunidad de tropezar, de fracasar, de equivocarnos.

A raíz de uno de esos fracasos —su anterior película, La cumbre escarlata, fue muy mal recibida en taquilla: en Estados Unidos recaudó 31 millones de dólares frente a los 55 que costó— el director mexicano tuvo una crisis personal y profesional que lo llevó a dudar sobre su siguiente paso. Entonces apareció el productor Daniel Kraus, quien le sugirió enfocar una historia que tenía en mente hace tiempo desde el punto de vista de una mujer muy peculiar: una conserje de limpieza muda. Así nació Shape of Water (La forma del agua), el relato de la conexión de esta protagonista con una criatura acuática del Amazonas que vive encerrada en un laboratorio.

No fue nada fácil concretar el proyecto. Del Toro quería un presupuesto de 60 millones y solo obtuvo 19. Con todo, firmó una obra que hoy acumula el máximo reconocimiento del Festival de Cine de Venecia, el Globo de Oro como mejor director y mejor banda sonora, además de haber sido nominada como mejor película por el Sindicato de Productores (PGA) y considerada para 12 premios BAFTA, incluyendo mejor película, perfilándose como una de las grandes favoritas para los Óscar.

Durante el pasado Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) y el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), conversamos con el director mexicano. A continuación, la primera parte del resultado de esas charlas.


Fotografías cortesía de FOX


Mariana Mijares: Guillermo, ¿Qué significa ser un cineasta independiente que no hace franquicias, secuelas, y que busca producir sus propios contenidos?

Guillermo del Toro: Puedes hacer franquicias, puedes hacer secuelas, pero lo importante es si lo estás haciendo por una razón legitima. Mark Twain escribió secuelas: Huckleberry Finn es una secuela de Tom Sawyer. No se trata de la legitimidad de una forma o de otra, se trata de la legitimidad con la que te acercas al objeto artístico. Hay muy buenas secuelas, hay muy buenos remakes y también hay muy malas películas originales. Por eso yo creo que la regimentación es la locura.

MM: ¿Qué ideas o reflexiones te llevaron a concebir La forma del agua?

GdT:La cumbre escarlata fue un momento en que me hizo crisis la vida. Tuve que preguntarme qué voy a hacer diferente, qué voy a hacer como persona. Decidí hacer cosas que me dieran miedo, curiosidad, o que fueran un reto. Y todo eso es La forma del agua.

Nosotros tenemos un pacto básico como seres humanos que nos permite vivir de manera social, y ese pacto se rompió. Había un norte, sur, este y oeste en algún momento, y de ahí marcabas con una brújula, pero hoy en día la acumulación de las atrocidades a nivel mundial, y la normalización de esas atrocidades, lleva al discurso a un punto donde realmente me rebasa a nivel conceptual. Digo: ¿cómo llegamos aquí tan rápido? Y me pregunto: ¿y si a lo mejor nunca salimos de ahí? De ahí viene la película, de una angustia y una necesidad personal de hablar de esto. Y entonces lo haces desde tu foro y lo haces como ciudadano o como persona social, ¿no? Pero definitivamente, lo que dije es cierto: toda la gente, todos nosotros podemos hacer una excepción al día, y lo que hay que preguntarnos es si la hacemos. (Hace una pausa) Mírame, hasta me baja la pinche bilirrubina…

MM: Podemos ver en La forma del agua referencias a historias como La bella y la bestia o La criatura de la laguna negra…

GdT: Sí, la mitología clásica del cuento de La bella y la bestia impregna a King Kong o a La criatura de la laguna negra. Hay dos vertientes de esa leyenda, para mí ambas insatisfactorias. En la primera —la puritana— la princesita es una criatura delicada y virtuosa y la bestia se tiene que convertir en príncipe para que puedan tener una vida juntos. Me parece horripilante que una historia de amor sea una historia de cambio, para mí el amor es aceptar al otro como es, desde el principio, o si no mejor dejarlo ir. La segunda vertiente es una acepción más perversa que tampoco me interesa. A mí me interesaba empezar esta historia con una “princesa” masturbándose antes de ir al trabajo, una práctica sexual en la que cualquiera tiene experiencia. Eso te da una cotidianidad y la posibilidad de tener a un personaje femenino más completo que la vida de una princesita de caricatura. Por otro lado, aquí “la bestia” no va a cambiar: es un ente primordial que pertenece al agua. No es un animal que exista, es un dios del agua. El reconocimiento es la esencia de ella en esa criatura.

MM: A lo largo de tu carrera has creado diferentes monstruos y criaturas. ¿Cómo llegaste a esta criatura anfibia en específico?

GdT: Duré, duramos, diseñando tres años. Fue muy difícil, porque no es un monstruo, es un actor. Entonces, si por ejemplo tienes un ojo y una ceja a nivel escultórico, cuando pones una luz tienes que estudiar la escultura con esa luz porque cambia la expresión del personaje. En segundo lugar tienes una línea pintada que puede cambiar la expresión del ojo, y otra línea secundaria que cambia la expresión de ese ojo. Luego lo iluminas, favoreces las líneas de pintura, las líneas de escultura, y eso le permite a la criatura tener inocencia, pureza, momentos de duda… es dificilísimo. Pintarlo es un nivel, iluminarlo es otro nivel; o sea, redefines a la criatura tres veces: escultórica, pictórica y a nivel de luz.

MM: ¿Cómo definirías la estética de la película, los colores que utilizas?

GdT: La codificación de color está muy cuidada. El mundo de Sally (la protagonista) y de la criatura está codificado en azules y colores fríos para simular agua. El departamento de ella está constantemente lleno de humedades, la luz es fría. El departamento del villano está codificado en colores cálidos y es perpetuamente diurno, aun en las escenas de noche. Nunca van a estar en el mismo universo. El color verde se le asigna al futuro: las gelatinas, el coche, el laboratorio. Y el rojo sólo existe en la vida, el amor y el cine. Cuando ella va al cine, en las puertas, hay rojo, cuando hieren a la criatura, y cuando la hieren a ella, es en rojo. También la primera vez que los protagonistas tienen un encuentro físico, ella se compra unos zapatos rojos, se pone una cinta y un suéter rojo. Todo se codifica a nivel formal. En una pared pusimos un papel tapiz que recuerda las escamas de la criatura. En el departamento de ella —nadie lo va a notar nunca— reprodujimos con humedad el famoso grabado de la gran ola de Kanagawa. La criatura está diseñada tomando en cuenta grabados japoneses como La gran carpa. Para mí la estética no surge separada del contenido, es parte de este, y yo llego a ella como parte de la historia.

MM: El punto de vista de quien cuenta la historia es otro aspecto fundamental.

GdT: Aquí la fábula está contada desde el punto de vista de quienes limpian los baños. Creo que en toda fábula existen múltiples entradas, y es una decisión muy importante saber por dónde entras. Me interesaba mucho una historia de amor liberadora, sobre la tolerancia; no sobre el cambio, sino sobre abrazar la otredad. Ahorita el péndulo se ha ido hacia tenerle miedo al “otro”, pero ¿quién es el otro? El otro sólo existe por ideología.

MM: ¿Querías hacer una historia de amor?

GdT: No debería darnos vergüenza hablar del amor, la única cosa sobre la que estuvieron de acuerdo Buda, los Beatles y Jesús. Me parece una fuerza poderosísima que no tiene forma, como el agua, y que rompe todas las barreras.

Esta es la película más optimista que he hecho. Es la película que dice sí se puede encontrar el amor como una fuerza; puede ser entre padre e hijo, entre hermanos, de pareja, pero hay que tener cuidado con el amor romántico de novela, el que termina en la boda, porque en realidad todo empieza en la boda. El romanticismo te dice que hay un final, y nunca hay un final, siempre te despiertas al otro día y tienes sacar la basura, llevar a los niños a la escuela y todo eso. Yo digo que es mucho más fácil morir por alguien que vivir con alguien.

MM: Además, con la situación de Estados Unidos, me parece que la temática de tu película es especialmente relevante en un momento donde es necesaria la empatía hacia el otro.

GdT: Pues sí, te voy a decir exactamente por qué esta es la mejor manera de hablar de eso: porque el problema es que la ideología se basa en la especificidad. Es decir, la ideología que destruye la comunicación se basa en diferenciarme a mí de ti, ¿no? Si yo choco en un coche alguien se va a bajar y me va a decir: “Pinche gordo pendejo”, o sea, soy un gordo. Inmediatamente se usará la diferencia, raza, sexo, lo que sea. La especificidad nos separa pero la generalidad nos une, entonces es la única manera de hablar de esto sin crispar.

La manera más limpia de llegarle al alma de la gente es con la parábola y la fábula porque anula la especificidad. Aunque esta historia tiene lugar en un tiempo específico —1962, el año en que América cristaliza su idealismo, ese que nunca llegó a cuajar— la película habla de universalidades.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine

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El principal motivo para ver The Marvelous Mrs. Maisel es su protagonista: Rachel Brosnahan, quien ganó el Globo de Oro a Mejor Actriz. La cinta también obtuvo el Globo de Oro a Mejor Comedia.

The Marvelous Mrs. Maisel, 2017
Creadora: Amy Sherman-Palladino.
Elenco: Rachel Brosnahan, Alex Borstein, Michael Zegen, Marin Hinkle, Tony Shalhoub, Bailey De Young.

Muchas historias de amor terminan en boda, pero The Marvelous Mrs. Maisel empieza en una, la de Midge Maisel (Rachel Brosnahan), quien en 1958 está ofreciendo un brindis haciendo reír a sus invitados con la historia de su paso por la universidad, donde el objetivo era claro: no se trataba de estudiar, sino de conocer a un hombre con quien casarse. Y lo hizo: con Joel Maisel.

Fotografías: Cortesía Amazon

Pero entre anécdotas y chistes, Midge suelta una broma que hace que la mitad de los invitados se levante y se vaya. Así, en menos de cinco minutos, la creadora de la serie, Amy Sherman-Palladino (responsable de la icónica Gilmore Girls), ha dejado clara la personalidad de esta protagonista: una mujer fuerte, extrovertida y que disfruta hacer reír, aun a costa de los demás.

Midge parecería la antítesis de Lorelai (protagonista de Gilmore Girls), pues, a diferencia de la famosa madre de Rory, esta mujer está muy conforme con su vida acomodada. Es muy cercana a sus padres y no le importa depender económicamente de un hombre.

Pero cuatro años después, cuando Midge cree tener la vida perfecta (un esposo, una hermosa casa y dos hijos), Joel empieza a tener una crisis existencial y la engaña con su secretaria. Se separan. Es ahí cuando empieza la verdadera aventura de esta protagonista, su vida se ha volteado por completo y parece que va a derrumbarse. Pero en ese mismo proceso y en un arranque de despecho decide contárselo al mundo en un club de comedia.

A partir de ese momento, cada vez que Midge tome un escenario lo hará así: sincera, revelando cosas de su vida personal y burlándose de uno que otro espectador. Como cualquier buen comediante, ella dirá cosas que se supone no deben decirse.

En la transición de ama de casa a comediante de stand-up la acompañarán dos personajes: Susie (Alex Borstein) —una especie de manager/hada madrina—, y Lenny (Luke Kirby), otro comediante; dos de los mejores personajes de la serie y con quienes la actriz intercambia diálogos tan rápidos como los que hicieron a Lorelai famosa.

El principal motivo para ver The Marvelous Mrs. Maisel es su protagonista: Rachel Brosnahan, actriz que se dio a conocer por series como The Blacklist y House of Cards y que aquí tiene su primer estelar; papel con el que luce su gran agilidad y timming para la comedia y por el que ganó el Globo de Oro a Mejor Actriz.The Marvelous Mrs. Maisel también obtuvo el Globo de Oro a Mejor Comedia.

Otra de las razones que hacen valiosa a esta serie original de Amazon es que nos presenta a una mujer compleja, tridimensional y que verdaderamente podría ser una inspiración para salirnos de la zona de confort.

“Creo que lo que vemos en televisión debería reflejar el mundo en el que vivimos y tristemente hay muy pocas mujeres tridimensionales, brillantes y sobre todo confiadas en la TV; ha habido avances, pero aún falta mucho. Sin duda algo que me atrajo de este proyecto fue justamente que yo no había interpretado a alguien así: tan segura”, nos compartió la actriz británica en entrevista.

Un atributo de The Marvelous Mrs. Maisel es el diseño de producción de Bill Groom, que nos permite viajar en el tiempo hacia finales de los cincuenta y principios de los sesenta en Nueva York; lo mismo ocurre con el refinado vestuario y los hermosos sombreros, creación de Donna Zakowska, artista que se inspiró en diseñadores, revistas y actrices de los sesenta como Audrey Hepburn.

The Marvelous Mrs. Maisel es una gran serie para divertirse, pero también es una historia de transición hacia la madurez. Pero no de una joven a una adulta, sino de una mujer que aprende a reinventarse, y en el proceso a reírse de sí misma. Y eso, en los sesenta u hoy en día, siempre será inspirador.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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Extraordinario narra la vida de un pequeño que nació con una condición que le ha generado deformidad facial y por la que se ha sometido a 27 cirugías.

Extraordinario
(Wonder, 2017)
Director:
Stephen Chbosky.
Elenco: Jacob Tremblay, Julia Roberts, Owen Wilson, Izabela Vidovic.
Género: Drama.
Guionistas: Stephen Chbosky, Steve Conrad y Jack Thorne basado en el libro de R.J. Palacio.


No se puede encajar cuando se nace siendo diferente… esta es una de las frases que le recuerdan a Auggie (Tremblay), un pequeño que nació con una condición que le ha generado deformidad facial y por la que se ha sometido a 27 cirugías.

Auggie se ha acostumbrado a su apariencia y a las miradas incómodas de los demás; pero eso no evita que le afecte, que sea difícil ser rechazado.

Su mundo cambia cuando su madre (Roberts) decide que es tiempo de que vaya a la escuela por primera vez; a partir de ahí, la película se vuelve aún más universal, porque el mayor miedo de Auggie es igual al de cualquier niño, o adulto, que se adentrará a nuevo lugar: ¿Seré aceptado? ¿Lograré hacer amigos? ¿Encajaré?

Pero Auggie no encaja, a pesar de todos sus esfuerzos, de los de sus padres y maestros. La película, basada en el best seller de R. J. Palacio, está contada desde la perspectiva no sólo de Auggie, sino de otros personajes clave: su hermana Via (Vidovic) o su nuevo amigo Jack Will (Noah Jupe); esto enriquece la historia, le otorga nuevos alcances y dimensiones.

Las actuaciones de Roberts, Wilson y de Vidovic como la familia del pequeño contribuyen para construir este universo; pero definitivamente Tremblay (quien se dio a conocer en Room), se merece bombos y platillos.

Y es que detrás de todo ese maquillaje y prostéticos, con pocas palabras y sobre todo gracias a miradas, el pequeño actor logra transmitir un mundo de emociones (en verdad no olviden llevar kleenex).

La dirección de Chbosky (conocido por otra película que supo reflejar muy bien lo que significa ser un outsiderThe Perks of Being a Wallflower) es muy acertada al lograr que tengamos empatía por Auggie, más no lástima. Es una línea muy delgada, pero que hace una enorme diferencia.

En el mundo de Auggie hay gente que lo acepta y lo quiere y otros que lo rechazan, como nos pasa a todos. Al mismo tiempo, se nos recuerda que en los niños no hay malicia; el racismo, la compasión y la empatía son actitudes que se aprenden.

Una de las frases que enseña aquí una maestra dice: “Cuando te den la opción entre tener razón o ser amable, elige ser amable”. Por ello, la campaña de este libro siempre ha sido Choose kind.

Wonder refuerza así el oportuno mensaje de que está bien ser diferente y de que hay que tener empatía por el otro. No siempre es fácil, pero serlo te acerca a ser extraordinario.

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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Este año, festivales de México, Estados Unidos, Canadá y Europa exhibieron películas que mostraron transiciones hacia la madurez, amores complejos, relaciones atípicas, las consecuencias de la venganza, o el racismo; y todo mediante actuaciones destacadas y guiones que ya empezaron a ser reconocidos para la temporada de premios. Compartimos 10 de las mejores películas que se vieron en los festivales de 2017.

Sundance – The Big Sick

Las comedias románticas en Estados Unidos habían perdido fuerza; pero esta cinta escrita, producida y actuada por Kumail Nanjiani fue como una bocanada de aire fresco. Gira en torno a un comediante pakistaní que empieza a salir con una joven estadounidense; y si de por sí las diferencias culturales ya eran difíciles, ellos suman una grave enfermedad que pone su relación a prueba.

Buenas interpretaciones de Nanjiani y Zoe Kazan y mención especial por poner en la pantalla a una pareja tan diferente y entrañable. The Big Sick fue la mayor compra de este festival, pues fue adquirida por Amazon por 12 millones de dólares.


Sundance – An Inconvenient Sequel: Truth to Power

Al Gore le dio continuidad a su primer documental para mostrar los progresos que se han hecho en Estados Unidos y el mundo en materia de cambio climático y energías renovables. Sin embargo, aún falta mucho por hacer y, luego de la llegada de Trump al poder, el papel de Estados Unidos en esta batalla parecería incierto…

Si quieres saber más de esta cinta, puedes leer nuestra entrevista con Al Gore aquí: https://cine.nexos.com.mx/?p=15664


Sundance – Mudbound

A estrenarse a principios de 2018, esta cinta ubicada en la época posterior a la Segunda Guerra Mundial se enfoca en Henry McAllan (Jason Clarke), quien lleva a su esposa (Carey Mulligan) y a sus hijas al campo a un lugar asilado, frío y lleno de tierra, en el que todo se va llenando de lodo.

La cinta, que paralelamente muestra una historia de racismo, ha cosechado dos nominaciones a los Golden Globe y cuatro a los Critics Choice Awards. En México se estrenará en enero.


Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) – La Libertad del Diablo

Se han visto muchas películas sobre violencia y narcotráfico, pero nunca una como este documental de Everardo González que muestra a víctimas y torturadores detrás de máscaras y que conquistó al público y a la crítica con reconocimientos como el Premio de Amnistia Internacional en el Festival de Cine de Berlín, el Premio Mezcal en el FICG y el Fénix como Mejor Documental. La cinta se exhibió además en la gira Ambulante.

Lee nuestras críticas aquí: https://cine.nexos.com.mx/?p=15003

https://cine.nexos.com.mx/?p=15048#.WjDIZt-nGyI


Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF) – In the Fade

Luego de que Diane Kruger se llevara el máximo reconocimiento como actriz en Cannes, esta película fue presentada por primera vez en el continente americano por su director Fatih Akin en Guanajuato. Una cinta que retoma la problemática racista en la Alemania contemporánea, donde el agredido se vuelve agresor y la venganza es una forma de justicia. Con esta historia, el realizador alemán con ascendencia turca logra uno de sus mejores trabajos y seguramente seguirá acumulando reconocimientos.


Festival de Venecia (Mostra) – The Shape of Water

Guillermo del Toro decidió aventurarse a hacer una película que debería haber costado más de 60 millones de dólares con sólo 19, logrando un trabajo en el que sobresalen las actuaciones de Sally Hawkins y Michael Shannon. La historia sobre una conserje de limpieza muda y su conmovedora relación con una criatura marina ha acumulado ya siete nominaciones al Golden Globe, 14 a los Critics Choice Awards, 10 a los Satellite Awards y el reconocimiento máximo de este festival italiano: El León Dorado, convirtiéndose en una de las grandes favoritas para el Oscar.


Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) – I, Tonya

Quién diría que la historia de la disputa entre las patinadoras olímpicas Nancy Kerrigan y Tonya Harding en 1994 tendría un lado tan interesante y culposamente divertido. La película producida por la propia protagonista, Margot Robbie, reúne una perfecta combinación de estética noventera, ironía, patinaje y mucho humor. En México será distribuida a principios de 2018 por Cinemex.


Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) – Lady Bird

Las cintas de coming-of-age suelen tener un encanto especial, pero en verdad lo que logra Greta Gerwig en Lady Bird es de destacarse gracias a su versión de la adolescencia de Christine Lady Bird McPherson, una joven en Sacramento.

La cinta que lleva ya cuatro nominaciones al Golden Globe, ocho a los Critics Choice Awards y el premio de la AFI como Mejor Película del año, logra hacerle sentir al espectador que está viendo su propia historia, o la de casi cualquier mujer que estudió en un colegio religioso. Saoirse Ronan está brillante y es secundada por Laurie Metcalf.


Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) – The Current War

No era de esperarse que una biopic sobre la rivalidad entre Thomas Edison (Benedict Cumberbatch) y George Westinghouse (Michael Shannon) para introducir un sistema eléctrico pudiera ser tan interesante, pero Alfonso Gomez-Rejon (de Me and Earl and the Dying Girl) logra una película redonda, con excelentes actuaciones, un meticuloso diseño de producción y una extraordinaria partitura de Dustin O’Halloran. A estrenarse en 2018.


Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) – Call Me by Your Name

Aunque esta película se exhibió primero en Sundance, la premier en México fue en Morelia. La trama nos traslada al verano de 1983 a la campiña italiana, momento en que Oliver (Armie Hammer), un estadunidense de 24 años que está de intercambio en la casa de un profesor dedicado a la escultura grecorromana, inicia un romance con el hijo del éste, el joven de 17 años, Elio (Timothée Chalamet).

Sin duda una de las mejores historias sobre el tránsito hacia la madurez, y no sólo por su sutil y sofisticado estilo, sino por abordar la relación entre dos hombres que deciden ser fieles a sí mismos y explorar un sentimiento, inspirándonos en el proceso.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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Camino a Marte funge como un pertinente recordatorio de que, sin importar el origen, alguien distinto puede aportarnos algo.

Camino a Marte, 2017
Director: Humberto Hinojosa Ozcariz.
Guión: Anton Goenechea, Humberto Hinojosa Ozcariz.
Elenco: Luis Gerardo Méndez, Camila Sodi y Tessa Ia.


En un cine mexicano plagado de películas sobre narcotráfico y de comedias sosas, se agradece que Humberto Hinojosa haya coescrito y dirigido Camino a Marte, una cinta sobre un joven aparentemente de otro planeta que se encuentra con dos mujeres: Emilia (Ia) y Violeta (Sodi).

De inicio, ambas se muestran reticentes a los raros comportamientos de este personaje; no habla, trae un casco puesto, y cuando finalmente se lo quitan, parece asombrase de todo lo que ve; como si nunca hubiera visto o sentido nada así antes.

Muy al estilo de Hinojosa, esta tercera película retoma el tópico de la transición de joven-adulto, los enamoramientos que transforman y los sentimientos frente a la vida.

A los tres protagonistas: Luis Gerardo Méndez, Camila Sodi y Tessa Ia los hemos visto en mejores papeles; aunque a Méndez se le recuerde por Nosotros lo Nobles, o Club de Cuervos, era apantallante en la obra El curioso incidente del perro a media noche; Sodi realizó un papel sumamente digno en A que no me dejas e Issa sorprendió en Después de Lucía y recientemente en Los adioses (a estrenarse en marzo). 

Aquí Luis Gerardo tiene más oportunidad de lucimiento, pero la trama carece de suficientes puntos dramáticos para el personaje. Aunque plantea diálogos existencialistas que podrían haber dado para más, se quedan en anécdotas.

A la par, estas jóvenes tienen mucha química (son medias hermanas en la vida real) pero solo parecen reaccionar a lo que Mark (como lo bautizan) hace en este road trip por Baja California, aún cuando una de ellas enfrenta un asunto de vida o muerte.

No obstante, al personaje de Méndez hay mucho que aprenderle, y aunque Emilia y Violeta inicialmente lo critiquen y no lo entiendan, poco a poco esta mirada curiosa se les contagia. Aprenden a ver las cosas con esa importante capacidad de asombro, a maravillarse de las montañas, los caballos, o el viento.

“Sería mejor que él fuera normal”, dice en algún momento Emilia.

“Ninguno es normal”, le responde Violeta. Y es ahí, en esa breve conversación, en donde está el encanto de esta película; ¿quién es normal? y ¿por qué cuando algo no se parece a lo que conocemos, lo rechazamos?

En tiempos como los que estamos viviendo, con un presidente vecino que se muestra sumamente intolerante a los inmigrantes y a evidentes realidades como el calentamiento global (al que también se hace referencia en esta cinta), qué importante resulta escuchar y aprenderle a alguien diferente.

Porque en Camino a Marte este personaje podría provenir de cualquier planeta (o de la propia Tierra; quizá estaba en alucinógenos), pero aún así funge como un pertinente recordatorio de que, sin importar el origen, alguien distinto puede aportarnos algo.

Esa misma tesis la tenía Arrival, una de las mejores cintas del 2016 justamente por mostrar a seres extraterrestres que, lejos de querer destruir el mundo, querían mejorarlo.

En menor y más económica escala, pienso que eso mismo logra Camino a Marte, es una bocanada de aire fresco que nos motiva a perdernos para después encontrarnos; que nos reta a cuestionarnos. Una película que lleva a observar, entender y aceptar lo diferente. Sea de éste o de cualquier otro planeta.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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Al Gore participó en el Festival Internacional de Cine de Morelia y habló sobre la misión para luchar contra el cambio climático. Presentamos una conversación sobre la elección de alternativas de energías renovables y más amigables con el ambiente.

Fotografías: Cortesía de Paramount

La verdad incómoda 2, 2017
An Inconvenient Sequel: Truth to Power
Directores: Bonni Cohen, Jon Shenk
Guionista: Al Gore
Género: Documental

Hace 11 años, en 2006, Al Gore fue uno de los primeros activistas en abordar la crisis climática, y quien a través de An Inconvenient Truth (2006) empezó a concientizar sobre los efectos del calentamiento global y lo que podíamos hacer para mejorar el estado del planeta (y la urgencia de hacerlo).

Casi una década, un Oscar y un premio Nobel después, el ex vicepresidente de Estados Unidos presenta una continuación de aquel documental; una mirada un tanto más optimista hacia los avances que se han hecho en materia ambiental, sobre todo en términos de energía limpia.

Sin embargo, An Inconvenient Sequel: Truth to Power también es puntual al enfatizar que sigue faltando mucho por hacer, y más luego de la llegada de Donald Trump a la presidencia y tras la decisión de que Estados Unidos dejara el Acuerdo de París.

Durante la última edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), Al Gore visitó México para ofrecer sus condolencias por el terremoto, hablar sobre la “contaminación” de los políticos y sobre las acciones que podemos ejercer los ciudadanos para lograr una diferencia y anunciar el taller que ofrecerá en CDMX el 21, 22 y 23 de marzo de 2018. (Más información: https://www.climaterealityproject.org/training.) Presentamos una conversación sostenida con Gore en el marco del FICM.

Mariana Mijares: En estos más de 10 años seguramente ha sido difícil sumar a otros a esta importante causa. ¿Cuál ha sido su mayor reto hasta ahora y cómo ha enfrentado el rechazo y las puertas cerradas?

Al Gore: El peso que cargan quienes niegan el cambio climático se está haciendo cada vez más pesado porque el factor más persuasivo ha sido la propia madre naturaleza; los recientes eventos relacionados con el clima han sido cada vez más comunes y destructivos. En Estados Unidos acabamos de pasar tres huracanes devastadores, uno de ellos, Harvey, es un evento que no se veía en 25,000 años; los fuegos de California también fueron los peores de la historia. Pero como en todo el mundo están ocurriendo desastres así, el movimiento ha crecido rápido. Pero me siento optimista porque las acciones para contribuir al clima son cada vez más accesibles y económicas, por eso muchos países han cambiado sus políticas.

MM: Hablando de cambiar políticas, ¿cuáles diría que han sido logros a destacar?

AG: Desde el acuerdo de París, India canceló 37 minas de carbón y ha expandido sus instalaciones de energía solar; también anunciaron que en 12 años todos los vehículos deberán ser eléctricos, eso es mucho más de lo que se ha hecho en países como EUA. Un museo del carbón en Kentucky acaba de cambiar a electricidad solar. Pero todos tenemos que actuar antes de que sea demasiado tarde y lleguemos a un punto de no retorno.

MM: ¿Cómo se mantiene motivado?

AG: Para mí éste es un trabajo de amor; me da mucha alegría, satisfacción y algo que me da energía de regreso. Cuando te dedicas a algo que te apasiona no es trabajo, es un privilegio.

MM: ¿Por qué considera que no valoramos nuestro planeta? ¿Considera que los daños que le hemos hecho son irreversibles?

AG: La gente se está dando cuenta de estos daños cada vez más. Cuando algo así ocurre en una escala global es un reto, porque hay que utilizar nuestra capacidad intelectual para imaginar los alcances. Sobre si los daños son irreversibles, la mayor parte de los científicos asegura que aún tenemos tiempo para evitar cruzar el punto de no retorno, pero no tenemos tanto. Sin embargo también hay daños que ya no podemos corregir, como el aumento que ha tenido en algunos lugares el nivel del mar. Pero todavía hay tiempo para evitar ese daño catastrófico que afectaría el futuro de toda nuestra civilización. Tenemos que cuidar a las presentes y futuras generaciones.

MM: ¿Cómo ha sido empujar un tema como el calentamiento global con una administración que no cree que es algo real?

AG: Es aún más importante empujar el tema con Trump queriendo hacer daño, pero su habilidad para detener el movimiento ha disminuido: ha perdido poder, popularidad, influencia; las cortes han bloqueado sus propuestas y a la par se ha vuelto poco aceptado: 65% de los estadounidenses dicen que están avergonzados de tenerlo como presidente. Los niveles de aprobación están por los suelos.

MM: ¿Qué consecuencias considera que tendrá el que Estados Unidos anunciara en junio que abandonaba el acuerdo de Paris?

AG: Me preocupaba, cuando Estados Unidos hizo el anuncio, que otros países lo siguieran, pero afortunadamente no pasó. Al día siguiente todos los países del mundo, menos Siria, siguieron en el acuerdo. En Estados Unidos grandes estados como California y Nueva York anunciaron que seguirían; miles de ciudades y poblados también se quedarán. Vamos a cumplir y a superar nuestros compromisos en ese acuerdo a pesar de Donald Trump. Hay una distinción entre EUA y Donald Trump; Trump no es Estados Unidos. No es irrelevante, pero tampoco un factor importante. Además, legalmente el primer día que Estados Unidos podría salirse del Acuerdo es al día siguiente de la próxima elección, así que…

MM: ¿Considera que la contaminación que existe entre los políticos del mundo ha impedido mayores medidas sobre el cambio climático?

AG: Esa analogía sobre la contaminación es cierta para quienes niegan el cambio climático, algunos sí saben la verdad, pero las donaciones de sus campañas provienen de las empresas que contaminan: compañías de petróleo, gas, etc. Ellos contaminan la democracia.

MM: ¿Las fake news evitan que la gente se entere sobre los verdaderos alcances y consecuencias del cambio climático?

AG: Las fake news no son un fenómeno nuevo. EUA fue llevado a la guerra española-americana hace 100 años por las noticias falsas. Pero es cierto que en la era digital, de redes sociales, de trolls rusos, y de instituciones que contaminan con mentiras, es un problema más serio. Para redimir la promesa de democracia, tenemos que defender nuestra capacidad de discernir la verdad, sustentada en la mejor evidencia a la que tengamos acceso y el libre debate científico. Pero las personas sabrán llegar a la solución, lo hemos hecho antes.

MM: Actualmente parecería que para cambiar las políticas de cambio climático habría que cambiar a los gobernantes. Usted ya lo intentó (cuando compitió por la presidencia en 2000). ¿Lo intentaría de nuevo?

AG: Como lo digo en la película: “Soy un político en recuperación”, y entre más tiempo pase sin una recaída, es menos probable que recaiga.

MM: Con los hechos ocurridos en los últimos meses (el huracán en Houston, Puerto Rico, los incendios de California) parecería que usted podría hacer un documental cada año para abarcar las nuevas catástrofes. ¿Qué podemos hacer los ciudadanos para evitar más crisis climáticas en un futuro?

AG: Ese es uno de los propósitos de esta película, contribuir al momentum, porque sí, la frecuencia y la gravedad de eventos ha sido extraordinaria. Parecería que ahora las noticias que vemos en la TV pertenecieran a un capítulo del Libro de las Revelaciones; la madre naturaleza tiene una voz poderosa. Los ciudadanos pueden hacer sólo tres cosas: usen su voz; usen su voto; usen sus decisiones de vida. Su voz para generar y ganar conversaciones acerca del calentamiento global. Y en esas conversaciones conectar los puntos entre los eventos climáticos que cada vez son más comunes y destructivos; todas las revoluciones sociales inician con una conversación. Segundo: usen su voto para apoyar a candidatos políticos que estén dispuestos a tomar acciones para combatir al cambio climático. Y número tres: usen sus decisiones de vida para elegir alternativas de energía renovable y más amigable con el ambiente; si lo hacen, no sólo serán parte de la solución, sino que estarán mandando un poderoso mensaje a los empresarios de que hay un mercado creciente para este tipo de energías.

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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“Ragnarok” es una palabra de la mitología nórdica que se refiere tanto al fin de un viejo mundo como al renacimiento de uno mejor. La analogía no podría ser más perfecta para describir tanto a Thor como al Universo Cinematográfico de Marvel.

Fotografías: Cortesía Disney

Thor: Ragnarok
Estados Unidos, 2017.
Director: Taika Waititi.
Elenco: Chris Hemsworth, Tom Hiddleston, Cate Blanchett, Tessa Thompson, Mark Ruffalo, Anthony Hopkins, Idris Elba, Jeff Goldblum.
Género: Aventura.
Guionistas: Eric Pearson, Craig Kyle y Christopher Yost.

El Universo Cinematográfico de Marvel (MCU, Marvel Cinematic Universe) es cada vez más grande, y luego de 16 películas podría parecer difícil seguir el paso de dónde ha quedado cada personaje. Afortunadamente, en los primeros minutos de Thor: Ragnarok, el súper héroe de martillo y capa roja nos explica exactamente cómo ha llegado a ese punto: al buscar las Gemas del Infinito, ha quedado atrapado, y colgado, en una red en un planeta lejano.

Su primera interacción con su captor, Surtur, nos deja claro además que estamos frente a una comedia. Y a partir de ese momento, y gracias a rápidas escenas y a divertidos diálogos —cortesía de los guionistas Eric Pearson, Craig Kyle y Christopher Yost— la trama se desenvuelve de manera ágil para revelar el conflicto: Thor debe prevenir el Ragnarok, la destrucción de Asgard, su hogar.

Curiosamente, el trío de guionistas es más conocido por su labor en televisión: Pearson escribió capítulos de Agent Carter; Kyle de Wolverine and the X-Men y Iron Man: Armored Adventures y Yost de esta misma serie, además de The Avengers: Earth’s Mightiest Heroes. En conjunto al director y cómico neozelandés, Taika Waititi, este equipo logra una de las cintas más frescas y divertidas que ha entregado Marvel.

La vena cómica y el timming de Waititi están presentes en su dirección de actores; él les pidió improvisar, jugar y divertirse. Se nota, nunca habíamos visto a Thor en este tono, o si quiera imaginado que Hemsworth tendría esa facilidad para la comedia.

En esta entrega queda también claro que el atributo de las películas del MCU no suele ser la trama o la profundidad de sus villanos, sino que el encanto suele estar en las complicadas relaciones entre ellos (la reacia unión de los Vengadores en Avengers) o en cómo entes que no parecerían tener que ver se ven obligados a ayudarse (Ant Man y Stephen Strange en Doctor Strange o Tony Stark y Peter Parker en Spider-Man: Homecoming).

Thor: Ragnarok compila estos elementos: el protagonista debe convencer a una Valkiria (Tessa Thompson) para que lo apoye, domar a Hulk (Mark Ruffalo) —quien lleva dos años sin ser Bruce Banner—, e involuntariamente cargar con su traicionero hermano Loki (Tom Hiddleston). Este equipo deberá enfrentar a Hela (Cate Blanchett), la Diosa de la Muerte.

De entrada el elenco ya era lo suficientemente atractivo, sumando además en algunas escenas a Anthony Hopkins, pero además de la participación de Blanchett se agradece la inclusión de otro personaje femenino: Valkiria; a quien podríamos seguir viendo. Tessa Thompson nos muestra en este personaje a una mujer compleja; decepcionada, deprimida, alguien que se ha rendido y alejado de todo, pero que aquí podría encontrar un nuevo camino.

Con la reinterpretación de Thor que se hace en esta película, los hilarantes diálogos y las irónicas situaciones en las que se ven envueltos los personajes, el tono de la cinta termina siendo mucho más parecido al de la divertida Guardianes de la Galaxia que a la sobria y oscura antecesora: Thor: The Dark World.

Quizá no sea casualidad, la primera entrega de Thor generó en taquilla mundial 449 millones de dólares y la secuela 644 (nada despreciables); sin embargo, ninguna resultó particularmente memorable y el público pareció preferir el humor y los personajes de Guardianes de la Galaxia Vol. 2 (que lograron 863 millones de dólares).

Caso similar ocurrió con Capitán América, pues la segunda y seria parte fue arrasada por la tercera, que acumuló más de un billón de dólares al reunir a parte del equipo de los Avengers; menos a Thor y a Hulk. (Para saber por qué Thor dice no participó en esa película vean este hilarante video.)

De este modo, Thor: Ragnarok es una película que cumple más allá de las expectativas y que en el proceso recuerda lo mejor que tenían Avengers, Captain America: Civil War y sobre todo Guardianes de la Galaxia: la unión hace la fuerza. (Se suman además cameos de personajes relevantes, que no diremos para no arruinar la sorpresa.) Esto tampoco es coincidencia, finalmente, los Vengadores y los Guardianes están a poco de tener su primer crossover

“Ragnarok” es una palabra de la mitología nórdica que se refiere tanto al fin de un viejo mundo como al renacimiento de uno nuevo, y mejor. La analogía no podría ser más perfecta para describir tanto al personaje como al propio MCU. Pero después de Thor: Ragnarok, la vara y el humor han quedado muy altos. Ya veremos con qué nos sorprenderá Avengers: Infinity War el próximo año.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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Doce largometrajes internacionales y seis de los trabajos ganadores del Festival Internacional de Cine de Morelia se proyectarán en la Ciudad de México del 3 al 12 de noviembre de 2017.

Doce largometrajes internacionales y seis de los trabajos ganadores del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) se proyectarán en la Ciudad de México del 3 al 12 de noviembre de 2017.

Habrá un total de 168 funciones en distintos complejos: Cinépolis Diana, Perisur, VIP Miyana, Plaza Carso y Universidad; además de funciones en la Cineteca Nacional, con presencia de talento; en el Cinematógrafo del Chopo, donde también se mostrarán programas de cortometrajes ganadores de varias ediciones del festival, y en la Filmoteca de la UNAM; además de una función al aire libre en el Parque Pushkin (en la colonia Roma Norte) y otra al aire libre en el Jardín Centenario (en Coyoacán).

Las películas que se presentarán son: Professor Marston and the Wonder Women (2017. dir. Angela Robinson), Loveless (2017, dir. Andrey Zvyagintsev), Call Me de Your Name (2017, dir. Luca Guadagnino), The Killing of a Sacred Deer (2017, dir. Yórgos Lánthimos), Mark Felt: The Man Who Brought Down the White House (2017, dir. Peter Landesman), Suburbicon (2017, dir. George Clooney), Breathe (2017, dir. Andy Serkis), An Inconvenient Sequel: Truth to Power (2017, dir. Bonni Cohen, Jon Shenk), Wonderstruck (2017, dir. Todd Haynes), Jeannette, l’enfance de Jeanne d’Arc (2017, dir. Bruno Dumont), Human Flow (2017, dir. Ai Weiwei) y Rodin (2017, dir. Jacques Doillon).

La programación de Lo Mejor del 15º FICM en la Ciudad de México se podrá consultar en www.moreliafilmfest.com y en la página de Cinépolis. Aquí dejamos nuestras recomendaciones con lo mejor de esta gira:

Los adioses

Basada en una extensa investigación de campo con entrevistas a personas que conocieron de cerca a Rosario Castellanos (Elena Poniatowska, Juan Villoro y Samuel Gordon, etc.) Natalia Beristáin refleja en esta cinta las complicaciones de la vida en pareja además del continuo conflicto que tuvo la escritora mexicana para lograr un balance entre su vida personal y profesional.

Las actuaciones de Karina Gidi como Castellanos y de Daniel Giménez Cacho como Ricardo Guerra (esposo de Rosario) son muy destacables y logran mostrarnos la realidad de las relaciones: un subibaja de emociones. Como Rosario joven está Tessa Ia, quien encarna perfectamente la determinación, sensibilidad y pasión que caracterizaban a la escritora.

La cinta obtuvo el recomiendo del Premio del Público a Largometraje de Ficción Mexicano y sin duda fue uno de los mejores trabajos mexicanos presentados en el FICM.

Loveless

En un tono muy distinto al de otros trabajos del FICM, Andrey Zvyagintsev, director ruso responsable de Leviathan, muestra la realidad de Zhenya (Maryana Spivak) y Boris (Aleksey Rozin), quienes una vez creyeron amarse, pero ya no se soportan. A pesar de ello, y luego de la desaparición de su hijo, se ven obligados a coexistir para encontrarlo.

La crudeza de esta película, ganadora del premio del Jurado en Cannes y nominada a la Palma de Oro, está en las pequeñas confrontaciones, en los diálogos hirientes de esos dos seres que ya no sólo no se consideran, sino que están dispuestos a herirse a muerte.

La película está filmada casi como un thriller; sin muchos sonidos, música y llena de misterio, pero en el centro: esa pareja en la que el amor ha sido desplazado por el rencor, la ira y el odio. Una mirada dura y confrontativa de una familia desestructurada, rota.

Professor Marston and the Wonder Women

Es difícil saber lo que hubo detrás de la creación de La Mujer Maravilla —que ahora tiene rostro de Gal Gadot—, pero esta cinta muestra justo ese proceso: cómo el doctor William Moulton Marston (Luke Evans) se involucró con dos mujeres en una feliz relación polígama que lo inspiró para crear La Mujer Maravilla, al tiempo que enfrentaron el juicio de la sociedad.

Evans, Hall y Heathcote logran una química única en pantalla, y aunque cada uno tiene un rango diferente, se complementan a la perfección.

La película tiene una buena dosis de escenas sensuales: Marston, Elizabeth (Rebecca Hall) y Olive (Bella Heathcote) practican los tríos y el sadomasoquismo: un sutil recordatorio de que una relación diferente, como cualquier otra, debería respetarse. Lo que cada quien haga a puerta cerrada es asunto personal.

Professor Marston… funciona muy bien para conocer el contexto de este cómic, pero sobre todo por enaltecer el poder atemporal de las mujeres fuera de la ficción.

Call me by your name (Llámame por tu nombre)

Si hay un consenso general sobre una película entrañable es ésta. El largometraje dirigido por Luca Guadagnino sigue la historia de Elio Perlman (Timothée Chalamet) y Oliver (Armie Hammer), dos estudiantes que viven un romance durante el verano en la Riviera italiana.

Aunque la premisa sea básica: chico se enamora de chico, lo valioso de Call me by your name se encuentra en el cómo: desde las actuaciones de Chalamet y Hammer que seducen con su simpatía y su dolor, hasta el seguimiento día a día que arma un puzzle discreto y convierte a este amor en una expresión suave y única.

Instalada en unas numerosas películas que parten de la diversidad sexual, el trabajo de Guadagnino es una producción universal, nostálgica y amable que recuerda al primer amor, sus trances agridulces que, al final, terminan por definir quiénes somos y quiénes seremos cuando descubrimos que el amor va más allá de un lindo capitulo veraniego.

The Killing of a Sacred Deer (El sacrificio del ciervo sagrado)

Después de una incursión internacional con The Lobster, Yorgos Lanthimos abandona el lado más amable de las complicadas relaciones humanas y regresa con The Killing of a Sacred Deer, un retrato familiar que mezcla la neurosis y la ambigüedad de lo sobrenatural.

Con actuaciones de Colin Farrel y Nicole Kidman, acompañados por la tensión del personaje de Barry Keoghan, la película de Lanthimos es un puente de depuración a un estilo que se encuentra entre el agrado de los grandes y pequeños públicos: cuando Steven (Farrel), un exitoso cirujano, y su esposa Anna (Kidman), sean testigos de una enfermedad degenerativa que acecha a sus hijos, ambos tendrán que seguir las instrucciones dictadas por el siniestro Martin (Keoghan).

Con una atmósfera de extrañeza, el último largometraje del director griego confirma que la presión y la angustia del espectador es el mayor impulso creativo para su obra.

Suburbicon: bienvenidos al paraíso

No es la mejor película que se proyectó en el FICM, sin embargo, la ineficiente dirección de Clooney, a pesar de todo, sirve de trampolín para apreciar el estilo de los hermanos Coen: la violencia del hombre expresada a través de una serie de eventos desafortunados.

Con claras reminiscencias de Fargo (1996) película y Fargo (2014) serie de televisión, Clooney regresa a los pueblos pequeños para armar un infierno grande cuando una nueva familia de afroamericanos llegue a Suburbicon, el vecindario pulcro y limpio de raza blanca, un evento que irá a la par con la muerte de Margaret Lodge (Julianne More) y las redes de traición protagonizadas por su familia.

La metáfora que usa Clooney, creada desde el guión de los Coen, es interesante y vuelve a revelar el fanatismo, la doble moral y la intolerancia de un Estados Unidos que a más de 50 años de distancia, padece del mismo cáncer. Pertinente en el contexto de su estreno, Suburbicon es un pequeño ensayo que nos recuerda otra vez que todo avanza, todo continua, menos los miedos irracionales y estúpidos del hombre.

Arantxa Luna y Mariana Mijares
Críticas de cine.

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