https://www.youtube.com/watch?v=QftCl0Y9iE0

Una de las subtramas de la telenovela Mi marido tiene más familia narra la historia de “Aristemo”, una pareja gay que ha inspirado a miles de jóvenes a aceptar su sexualidad. La historia de Aristóteles y Temo, que es vista diariamente por 3 millones de personas, se volvió un fenómeno en las redes. La explicación es simple: por primera vez, una telenovela mexicana muestra a una pareja gay como lo que es: jóvenes con sentimientos iguales a los demás.

Fotografías cortesía Televisa

“La televisión no debería educar”, se ha dicho hasta el cansancio, pero la realidad es que sí lo hace, y no necesariamente en física, historia o matemáticas, sino en educación sentimental. Durante décadas, las telenovelas mexicanas han sido referentes sobre el amor, o sobre una idea muy particular del amor: una donde los personajes encarnados por actrices como Thalía, Lucero o Adela Noriega son las heroínas a las que una buena parte de la juventud aspira.

Con la llegada de la televisión por cable y las nuevas plataformas, generaciones enteras se alejaron de las telenovelas; éstas se quedaron atrás frente a un contenido abrumador de series que mostraba realidades más interesantes que la historia, repetida una y otra vez, de la Cenicienta. Por supuesto, en los últimos años las telenovelas se fueron renovando; sin embargo, no a la velocidad que demandaba un público que, ante una inmensa oferta de entretenimiento, se había volcado ya hacia historias de otras realidades y otros países (por ejemplo, este último año las telenovelas turcas alcanzaron en México altos niveles de audiencia).

No obstante, en 2017 apreció la telenovela Mi marido tiene familia, remake de la coreana My Husband Got a Family (de Park Ji-eun), que cambiaba mucho la fórmula: se centraba en Julieta, una mujer segura, independiente y profesionista que no quería nada tradicional: ni casarse, ni tener hijos, ni mucho menos familia política. Como buena jugada del destino, termina con todo lo anterior. Sin embargo, Julieta es el ejemplo de una mujer actual, empoderada, que ha tenido que balancear su vida personal y profesional.

Si bien la telenovela tuvo extraordinarios niveles de audiencia, su verdadero alcance se conoció este 2018, cuando se anunció que tendría una segunda temporada, ahora con una historia completamente original, y en la que se explorarían nuevas facetas de los personajes, además de nuevas adiciones como Arath de la Torre, Susana González, Carmen Salinas, Carlos Bracho, Gonzalo Vega y Joaquín Bondoni, quien da vida a Temo, uno de los personajes más interesantes.

En esta segunda etapa, el joven Aristóteles (Emilio Osorio, quien sí participó en la primera parte) repetiría su rol como un joven de 16 años trabajador, noble y aspirante a cantante, que en esta temporada conoce a su nuevo vecino, Temo, el joven tímido que llegaba de Oaxaca acompañado de sus hermanos y de su padre.

Resumiremos la subtrama diciendo que Temo se asume como gay y se lo confiesa a su padre, quien lo apoya incondicionalmente. En contraparte, Ari vive un proceso más complejo: dudas, inseguridades y el rechazo total de su progenitor (René Casados) y su abuela (Silvia Pinal), quienes consideran que sus preferencias atentan contra las buenas costumbres. Tras meses de duda (y de casi 100 capítulos), finalmente Ari y Temo se convirtieron oficialmente en “Aristemo”, una pareja que, en este proceso, ha inspirado a miles de jóvenes fuera de la pantalla a ser valientes, a vencer sus miedos, a ser ellos mismos.

Y es que en tiempos en los que la representación en la pantalla se ha vuelto no solo deseable sino necesaria, ya era momento de que, por primera vez, una telenovela mexicana mostrara una pareja gay como lo que es: jóvenes con sentimientos iguales a los demás.

Mi marido tiene más familia (título de la segunda temporada) dejó entonces atrás los estereotipos gastados de otras telenovelas en las que el personaje gay era siempre el amanerado, el afeminado, el estilista. Ari y Temo son dos jóvenes que tienen sueños, que se divierten, que se equivocan, que se quieren y, sobre todo, que desean vivir libremente su amor.

Las telenovelas mexicanas necesitaban llegar a ese punto en el que se normaliza el amor entre personas del mismo sexo. Y es que en la medida en que más gente se expone (aun en la ficción) a estos procesos, más se encamina para aceptarlos en la vida real. Al menos así lo han compartido los seguidores de la telenovela en las redes sociales.

“Aristemo” se volvió un fenómeno en internet. Cientos de cuentas de apoyo, trending topic nacional, memes, gifs, fan fictions, frases, videos que emulaban las coreografías que realizaron los protagonistas y, sobre todo, un fandom que todos los días apoya a estos personajes y a los actores que los interpretan.

A nivel personal, como coguionista de esta telenovela —junto a Pablo Ferrer y Santiago Pineda—, no puedo más que decir que ser parte de esta historia ha sido un privilegio, una responsabilidad y una enorme satisfacción. Al estar en televisión abierta, Mi marido tiene más familia nos ha permitido llegar a más de tres millones de hogares cada día. Ha sido, y es, un enorme compromiso, y ha resultado inmensamente satisfactorio atestiguar que ha tenido tanta resonancia. Finalmente para eso se escribe, para compartir una visión de vida que, ojalá, termine moviendo a quien la vea.

Pero nadie mejor que los seguidores para hablar de sus propios sentimientos. Dejamos un compilado de algunos testimonios que usan el hashtag #SomosAristemo.

***

Testimonios compartidos de #SomosAristemo

@Emmanue54131572: Aristemo para mí significa ser valiente. Esta historia me ayudó a ser quien soy frente a mi familia afrontando todos los problemas que conlleva ser homosexual en una familia religiosa, esta historia sin duda cambió mi vida por completo. #SomosAristemo.

@Aristemo_cdmx: Para mí #SomosAristemo ha significado demasiado, me ha ayudado a ser valiente estos últimos meses y a poder contarles a mis padres libremente mi orientación, que durante años no había podido decirles por miedo al rechazo por parte de ellos. Gracias.

@Larry_1207: Me ayudó a salir del clóset con mis padres, inclusive usaron a los dos personajes como ejemplo. También mi hermana menor era homofóbica y cuando empezó a ver la novela cambió completamente su forma de pensar. #SomosAristemo.

@AristemoDiego: Soy hetero y soy bien feliz shipeando Aristemo. Mi familia siempre fue homofóbica, me molestaba que pensaran así pero nunca dije nada. Aristemo propició un diálogo con familia y pude expresar el respeto que le tengo a la comunidad. Ahora también los respetan.

@karenespinoza74: Aristemo es una inspiración para cualquier joven sin importar sexo o preferencia. Temo y Aris me han enseñado, a pesar de ser hetero, a ser valiente y luchar por quién eres y no dejar que nadie cambie tu esencia que es lo que te hace único.

@Tatto_Lopx: Me recuerda a mi adolescencia en Colombia con dos caras: tuve un primer novio durante dos años, fui muy feliz. Se sinceró con sus padres pero lo rechazaron, no logró reponerse de ello y decidió dejar de existir. Tal vez una historia como #Aristemo le hubiese salvado la vida. #SomosAristemo.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine y televisión.

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La cinta de Alfonso Cuarón, que acaba de estrenarse en algunas salas comerciales, retrata la vida de una familia de clase media en un año marcado por las turbulencias de la década de 1970 en la Ciudad de México. Es una oda al matriarcado, que representan la nana Cleo (Yalitza Aparicio) y Sofía, la madre de familia (Marina de Tavira). Sin ellas no se explicaría el éxito de esta película. Sus trayectorias son, sin embargo, casi opuestas. De Tavira tiene una amplia y reconocida carrera en cine, teatro y televisión. Yalitza, en cambio, es una joven de 24 años que vive en Tlaxiaco, Oaxaca, y que acaba de recorrer el mundo como protagonista de esta película.

Imágenes cortesía de Netflix

Una audición misteriosa

Habitualmente, cuando se hace un casting los actores suelen conocer la naturaleza del proyecto, pero Roma fue un caso diferente desde el inicio. “Luis Rosales, el director de casting de la película, me invitó a hacer un proyecto pero no me dijo qué era, ni de quién. Fue una audición diferente a todas, porque en realidad se trató de hablar de mí frente a la cámara, de compartir quién era yo”, recuerda Marina. En la siguiente fase del casting le revelaron el nombre de la cabeza de proyecto y Marina quedó asombrada. “De pronto un día me llega un mensaje de: ‘Tienes un call back’, y seguía sin saber quién era el director. Ahí ya hice una escena de la película pero con los textos cambiados —ésa fue luego una estrategia de Alfonso durante el rodaje—. Acabando esa audición me dijeron quién era el director y yo no lo podía creer.”

Al no ser actriz profesional, Yali vivió un proceso muy distinto y aún más misterioso. “Me hicieron un casting en Tlaxiaco, Oaxaca, al que asistí obligada por mi hermana. Ella quería ver cómo era un casting y fuimos las dos. Fuimos varias chicas, pasamos varios filtros, y cuando llegué al Estado de México me pidieron que invitara a una amiga que hablara otra lengua y así invité a Nancy (Adela), que habla mixteco”.

Sin embargo, como en ese proceso no se conocía ni la naturaleza del proyecto, ni las especificaciones del personaje, había demasiado escepticismo alrededor de Yali. “Decía mi familia: ‘¿y si es un secuestro, y si se llevan a las chicas?’, pero poco a poco la gente de la producción se acercó a mi familia y los fueron convenciendo”.

Cuando finalmente le revelaron a Yali que todo era para un filme de Alfonso Cuarón, ella leyó sobre él y buscó algunas fotografías. Pero incluso al verlo siguió creyendo que todo era un engaño. “Cuando lo conocí en persona, pues simplemente creí que no era él porque en las fotos se veía diferente, y cuando llegó lo vi muy delgado. Lo único que le dije a mi mamá es: ‘Vámonos de aquí, porque nos están engañando’. Pero ella me dijo que no nos iba a pasar nada”, recuerda Yali.

Al final del proceso de selección, Cuarón convocó a Marina y a Yali para verlas interactuar. “Llegué y estaba Yali ahí, y nos dejaron como una hora solas, hablando, y así estuvimos conociéndonos”, apunta Marina. “Después nos pasaron a probar ropa; y esa sesión terminó con Alfonso invitándonos a las dos juntas a ser parte de su película”.

Un rodaje peculiar

Para filmar Roma Cuarón tampoco siguió la práctica común de darles a sus actrices un guion para que lo pudieran estudiar; más bien les iba dando breves indicaciones antes de cada escena.

Para Marina, una actriz de enorme bagaje y privilegiada memoria gracias al teatro, esto, lejos de ser un obstáculo, fue una motivación. “No me dio susto, al contrario. Evidentemente venía de Alfonso Cuarón, y yo sabía que él sabía lo que hacía. Me pareció increíble y divertido; después tuvo su complejidad.” Cuarón se sentaba con ellas y les hablaba sobre sus personajes. “En mi caso, que creo que se parece un poco al de Yali, tuvimos una sesión en la que me habló de todos los antecedentes del personaje hasta el momento previo al inicio de la película. Me contó dónde había nacido, cómo conoció a su esposo, cómo eran sus hijos, dónde habían nacido; detalles de la vida, de cómo era la vida social y económica de la familia hasta el punto en el que empieza la película. De ahí ya no dijo nada más, nada de lo que iba suceder. Después me dijo: ‘Ya olvídalo todo, confía que ahí está’, y empezó el rodaje”.

Previo a cada secuencia, Cuarón se llevaba a cada actor por separado a darles breves indicaciones de este tipo. “A cada quien le decía algo. Yo no sé qué les decía a los demás, pero concretamente a mí me decía los diálogos, y me decía: ‘Di algo parecido a esto’, y lo increíble es que siempre terminaba coincidiendo con lo que él había escrito”, recuerda Marina. “Pero la forma en la que nos lo decía nos hacía sentir que éramos nosotros quienes habíamos llegado a esa forma de expresarnos. A los otros les decía otras cosas, y montaba la escena juntos, entonces sabías lo que tenías que decir, lo que iba pasar, pero no exactamente cómo iba a ser la réplica, o qué te iba a decir el otro, o cómo estaba su estado de ánimo; eso es algo que descubrías en las escenas”.

Con Yali el proceso fue similar. “Solamente me decía [Cuarón]: ‘Acaba de pasar esto, entonces estás confundida, o estás triste’; cosas así”, cuenta Yali. “Al llegar ahí me decía: ‘Recuerda que acabas de pasar por esto, pero aquí te vas a enfocar en los niños’. Con la familia, me decía: ‘A ver cómo vas a reaccionar ante esto o a ver cómo los vas a apoyar’”.

Como es característico en este director al que le gusta incluir largos planos secuencia, Roma incluye complejas tomas sin cortes. “En una escena tuvimos más de 60 repeticiones, fue cansado para todos”, recuerda Yali. “Es la parte donde se ve a Cleo en la cocina con la amiga (Adela), y que le va a dejar el café a la patrona. Todo eso fue una sola toma y era muy complicado seguir el ritmo de todos los que estábamos ahí”. Otro de los retos de la joven oaxaqueña fue hacer las escenas donde aparecía embarazada. “Aquí había guion pero no nos lo habían mostrado; ni siquiera sabía que en la película iba a estar embarazada, y fue un poco pesado porque yo no sé realmente cómo es un embarazo, pero trataba de preguntarle a las personas”, señala Yali. Una dificultad más fue la de integrar el mixteco, para lo cual a Yali la ayudó una amiga suya —Nancy García García— que interpreta a Adela, ayudante de Cleo en la película. “Había veces en que [Cuarón] sí me prestaba el guion, sobre todo cuando estaba en mixteco, porque Nancy, que es la traductora y la que me enseñaba, tenía que ayudarme con la pronunciación”.

La mujer como soporte del hogar

Como lo muestra Roma, en las familias de clase media y alta es frecuente que haya una segunda figura materna: una nana que termina por convertirse en una integrante fundamental. Ese tipo de convivencia existe en la experiencia de las actrices. “Yo tuve mujeres increíbles que me cuidaron”, recuerda Marina. “En mi caso nunca fue alguien tan constante como Cleo, pero ahora que soy madre vivo con mi hijo y con Lupita, que es una mujer increíble que me ayuda a criar a mi hijo y que hace posible que yo esté aquí, que le da un amor maravilloso y que es parte importantísima de quién es mi hijo.” Por su parte, Yali conoce bien esta dinámica pues su propia madre cuidó niños de otras familias. “A mí me tocó ser la nana de mis hermanos; pero mi mamá sí lo fue de verdad. Ella es empleada doméstica, le ha tocado cuidar y criar a niños, niños que a veces terminan diciéndonos: ‘No toques a mi mamá’, y les contestas: ‘Es que también es mi mamá’”.

No obstante, pese al demandante trabajo de su madre, Yali reconoce que ella siempre se las arregló para estar presente. “No sé cómo le hacía, pero se arreglaba para ver a todos por igual. A veces los niños a los que cuidaba terminaban viviendo en mi casa y llegaban con nosotros a convivir como si fuéramos todos hermanos. La admiro a ella y a muchas mujeres por lograr eso. Aunque a veces también he visto que, cuando son solteras, se olvidan de su vida personal y terminan dedicándose completamente a esa familia a la que cuidan”.

Para Marina la historia de Roma es precisamente un homenaje a los sacrificios que hacen estas mujeres. “Creo es muy bonito que Alfonso decida que ese sea el punto central de la historia, porque como él mismo dice: son mujeres que a veces se vuelven invisibles. Y voltear y darles el foco y preguntarse por sus vidas, sus vidas amorosas… creo que es el momento para decir ‘gracias’. Normalmente entendemos la familia como mamá y papá: la familia tradicional, y yo creo que hay muchas formas de familia. La mía no es ‘tradicional’, la de muchos no lo es; entonces, es como romper esos esquemas, y que el amor también se expresa desde otro lugar: la familia se puede fundar de otra manera”.

El empoderamiento de las pantallas

Además de su estreno en cines, Roma llegará a Netflix. Para las actrices esto significa una evidente ventaja de distribución. “Obviamente a todos nos encanta el cine y la pantalla grande, y es una gran experiencia verla así, pero eso dura un momento nada más. Al estar en Netflix, Roma va a llegar a lugares en los que tal vez ni siquiera hay cines, como donde Yali vive”, dice Marina. “Sí, en Tlaxiaco no hay cines”, subraya Yali. “Mi familia está muy emocionada, aunque todavía no entienden del todo; son comunidades en donde no se viven estas experiencias. Para mí estar en esta película es maravilloso, porque es como dar a conocer que existimos, que nuestra comunidad existe”.

Para Yali la experiencia de Roma se extenderá más allá del ciclo de la película, pues éste ha sido sobre todo un viaje de empoderamiento. “Con esta experiencia aprendí muchas cosas; en primera, a confiar en mí y darme cuenta que hay cosas que se pueden hacer. Ojalá las personas se den cuenta de eso: que no existe cierto límite, o que por ser mujer, o ser indígena, o ser de clase baja, tienes ese límite que la sociedad te impone; sino al contrario, hay que luchar por tus sueños y alcanzar lo que deseas”.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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Basada en hechos reales y protagonizada por Gael García Bernal y Leonardo Ortizgris, Museo cuenta la historia de Juan Nuñez y Benjamín Wilson, quienes en la Nochebuena de 1985 robaron el Museo Nacional de Antropología.

Fotografías: Cortesía TIFF.

En 1985 el Museo Nacional de Antropología sufrió el robo más grande de su historia: más de 120 objetos fueron extraídos por dos sospechosos que en ese momento fueron calificados como profesionales. Aunque nunca se supo cómo lo lograron —no había suficientes cámaras ni vigilancia— Alonso Ruizpalacios, director conocido por Güeros, construye su propia versión del atraco y de las motivaciones de los ladrones en Museo.

Para lograr llevar a la pantalla este histórico robo, eran fundamentales varios elementos; entre ellos, investigar a fondo el hecho, obtener el permiso del museo para filmar ahí (aunque los interiores se emularon después en un foro), recrear las piezas y encontrar a los actores idóneos para interpretar a Carlos Perches y Ramón Sardina —aquí llamados Juan Núñez (Gael García Bernal) y Benjamín Wilson (Leonardo Ortizgris).

En entrevista, el realizador charla sobre las motivaciones de los ladrones y las suyas para llevar a la pantalla esta historia rocambolesca.

Primer paso: reconstruir los hechos

Ruizpalacios resalta que antes de involucrarse de lleno en esta cinta su conocimiento sobre el robo era poco.

“Tenía una vaga memoria de infancia de que ocurrió este robo, pero realmente no era algo que tuviera muy fresco. Cuando estaba trabajando en Güeros, mi editor Yibran Asuad me dijo: ‘Tengo un amigo que está escribiendo un guion sobre la historia del robo al museo’. Recordé: ‘Ah, sí, es cierto que hubo este robo’.”

Sin embargo, mientras más detalles aprendía del incidente ocurrido el 25 de diciembre de 1985, más fascinante lo encontraba:

“Cuando me explicaban que habían sido dos chicos que estudiaban veterinaria, que no hicieron nada con las piezas, que estuvieron guardadas casi 4 años, y que se involucraron después con una vedette (Princesa Yamal), cada cosa resultaba más increíble. Entonces me junté con Manuel Alcalá (el guionista), que vio Güeros y quiso que dirigiera la historia.”

El siguiente paso fue, entre los dos, reescribir la película, apoyados en una extenuante investigación.

“Fue una chamba de ir desenterrando. Descubrimos primero los hechos y después decidimos qué elementos de la historia real conservar y cuáles descartar. Poco a poco fue yéndose más hacia la ficción, alejándose de los hechos reales.”

Segundo paso: intuir las motivaciones

Aunque el robo era fascinante en sí mismo, para Ruizapalacios lo fascinante era poder explorar las motivaciones que pudieron llevar a estos dos jóvenes de clase media, sin aparente necesidad económica, a perpetuar este crimen.

“Cuando escribes o diriges algo, se van a ver reflejadas allí tus inquietudes personales. Ya que me metí a la investigación, lo que más me resonaba era: ¿por qué lo hicieron? Traté de encontrar una respuesta, y me encantó no tener una clara. Descubrí que probablemente ni ellos sabían por qué. Cuando dimos con eso, pensamos que había que hacerlo parte de la película.”

El director añade que justamente la personalidad de estos jóvenes fue otro de los elementos que lo cautivó, y con el que además encontraba un paralelismo con su trabajo anterior.

“Hay algo que me atrae mucho de esta ‘historia de juventud extraviada’ que en Güeros exploré de alguna manera. Aquí también encontré eso con estos dos personajes: saber que los ladrones era dos estudiantes de Satélite de clase media y que no lo hicieron por necesidad.”

Tercer paso: separar la realidad de la ficción

Como en 1985 ni las cámaras ni los vigilantes captaron el robo y solo se atrapó a uno de los ladrones, mucho de lo que se ve en la película termina siendo distinto a los hechos reales.

“Muchas cosas son ficción. De entrada, nadie sabe cómo fue el robo, cómo lo ejecutaron realmente, porqué hay poca información. Hay fotos e hicimos una especie de ‘reconstrucción forense’, para tratar de entender qué pasó.”

Durante su investigación, Ruizpalacios y su equipo entendieron que no había una sola versión, sino varias, y que nada era cien por ciento comprobable.

“Hay muchas contradicciones al describir por dónde entraron. El director del museo nos dio un tour de por dónde creen que lo hicieron. Pero después, amigos de Carlos Perches y Ramón Sardina, los ladrones, nos contaron otra cosa. Nada cuadraba. El que nuestra investigación no cuadrara con lo que nadie más decía hacía que la historia tuviera una cualidad de ‘mito’. Cada uno tiene una versión diferente. Dijimos: ‘hay que abrazar eso’. Al final decidimos hacer nuestra propia versión.”

Cuarto paso: encontrar a los ladrones

Ruizpalacios confiesa que cuando coescribió este guion lo hizo con Gael García Bernal en mente.

“Cuando empecé a escribir, empecé a pensar en él; y cuando le ves cara al personaje, se vuelve más fácil la escritura; eso me pasó. Cuando encontré esa cara, ‘ah, es Gael’, fue mucho más fácil. Para mí era además importante que fuera chaparro; hay una cosa de síndrome napoleónico, que tuviera como una vida interna activa, medio oscuro, pero con una fachada encantadora. Gael tiene eso”.

Persuadir al actor no fue complicado; lo difícil era cuadrar tiempos.

“Convencerlo no fue difícil porque le encantó el proyecto. Nos conocemos desde hace varios años y después de Güeros dijimos: ‘Hay que hacer una película juntos algún día’. Y cuando le conté esta historia dijo: ‘Sí, sí quiero hacerlo’. Lo difícil fue encontrar los tiempos.”

Y aunque el director tiene una compañía de teatro (Todas las fiestas de mañana) con el coprotagonista Leonardo Ortizgris, que también estuvo en Güeros, el actor tuvo que hacer casting.

“No estaba pensando en él para el personaje, no sé por qué; por eso casteamos a un chingo de chavos, y de no actores, más jóvenes, más grandes. Luego lo que tienes más cerca es lo que no ves. Pero cuando él hizo el casting con Gael fue ¡pum! Era clarísimo. En el primer casting era él.

Quinto paso: conseguir el museo para Museo

Para Ruizpalacios, llevar esta historia al cine no hubiera tenido sentido de no haber podido filmar en el Museo Nacional de Antropología, por lo que obtener este permiso fue requisito fundamental para desarrollar el proyecto.

“Era muy importante. Teníamos claro que si no había museo no había película. Y en algún punto en el proceso de preproducción parecía peligrar justo ese permiso. De hecho, durante mucho tiempo pensamos en hacer otra película, porque si no conseguíamos el museo no era posible filmar esta historia.”

Convencer al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y al patronato fue labor de los productores Gerardo Gatica, Alberto Muffelmann y Ramiro Ruíz.

“En particular, ellos tres hicieron la campaña súper bien armada para ‘seducir’. Fue un trabajo de seducción al INAH, al museo, al patronato. Mandar cartas, enseñarles la relevancia, eso fue fundamental: convencerlos de la importancia del proyecto y de que iba a ser un testimonio de algo que pasó en el museo. Y que a pesar de que fue un momento penoso, podría decirse que esta película es justo una celebración de ese museo.”

La producción logró filmar en los exteriores del Museo de Antropología, aunque por el incalculable valor de las piezas, hubo que recrear los interiores.

“Solo nos dejaron filmar en los exteriores. Las salas las hicimos en los Estudios Churubusco. Solamente podíamos ir los lunes. Las partes del museo estuvieron repartidas en todo el rodaje. Los lunes, cuando el museo estaba cerrado, tocaba ir a filmar ahí. Era uno de mis momentos favoritos: ‘es lunes y el cuerpo y el museo lo saben’”.

Sexto paso: recrear los detalles y las piezas

Como no había manera de que la producción pudiera emplear las piezas reales del Museo de Antropología, éstas fueron recreadas por el departamento de utilería.

“Están muy bien hechas. Las hizo un equipo de artesanos junto con Sandra Cabriada, la directora de arte, y muchos de ellos son restauradores en el Museo. Construyeron una bodeguita padrísima; fue lo primero que hicimos cuando empezamos a preparar la cinta. Lo arrancamos mucho antes del rodaje, como 4 o 5 meses antes. Se abrió ese taller y empezaron, poco a poco, a hacer las piezas. Era padrísimo ver cómo las iban elaborando.”

Veredicto: hacer de un hecho histórico un testimonio ficcional que perdure

Si bien Museo es una película de ficción, el director espera que la película detone preguntas sobre identidad y nuestra relación con la historia.

“Las películas contribuyen a la memoria colectiva de un país y yo creo que si podemos contribuir a la memoria colectiva de México habremos hecho algo bien. Espero que la película cumpla algo parecido a lo que dijo Monsiváis cuando lo entrevistaron sobre el robo; dijo que quizás el regalo más importante de los ladrones al pueblo de México fue recordarles que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Por eso para mí era muy importante mostrar el detalle en las piezas; que parecieran reales, que pudiéramos fotografiarlas de cerca, verlas mucho y muchas veces. Hice deliberadamente varios planos de las piezas: en las manos, de cerca, siendo llevadas de aquí para allá, eran un personaje más. Creo que si de alguna manera eso evoca una curiosidad, una inquietud por conocerlas, por decir: ‘esto me pertenece, yo soy parte de este pasado’, habremos hecho algo bien.”

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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La edición número 16 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) incluirá algunos de los mejores trabajos que se han proyectado en festivales como Sundance, Cannes y Toronto. Presentamos una selección de cinco películas que representan lo más valioso de la muestra internacional.

1. Colette
Dir. Wash Westmoreland / Elenco: Keira Knightley, Dominic West, Eleanor Tomlinson.

Colette, una ingenua joven del campo, se vuelve la prometida de Willy —viejo y destacado empresario literario— quien la integra a un círculo social extravagante y libertino. A sugerencia de su ahora esposo, Colette escribe las autobiográficas novelas de Claudine, personaje que se vuelve un ícono. Pero como su esposo firma sus textos, Colette deberá luchar para dar a conocer su voz y desafiar así las normas de género.

En tiempos de #MeToo y Time’s Up, la historia de una mujer con talento que pelea contra su esposo, el statu quo y lo que ha aprendido por obtener un lugar como escritora, es de una de las grandes razones para ver esta cinta basada en la reconocida escritora francesa Sidonie-Gabrielle Colette, quien aquí es extraordinariamente representada por Keira Knightley.


2. The Old Man & The Gun
Dir. David Lowery / Elenco: Robert Redford, Casey Affleck, Danny Glover y Sissy Spacek.

Se basa en la historia real del criminal estadunidense Forrest Tucker y su audaz escape de la cárcel de San Quentin a los 70 años, además de una serie de atracos sin precedentes que confundió a las autoridades al tiempo que cautivó al público.

Escrita y dirigida por David Lowery (A Ghost Story) y con cautivadoras actuaciones de Redford y Spacek, esta cinta, que toma como base la historia real de Tucker y a la par muestra una emocionante historia de aventuras criminales, nos muestra al personaje detrás de los robos. En teoría, ésta sería la última película de Redford; y aquí realiza una impecable labor como un hombre discreto que no habla mucho y sin embargo comunica tanto. Para conocer más del personaje, recomendamos este artículo de 2003 en el que está basado el filme.


3. Todos los saben
Dir. Asghar Farhadi / Elenco: Javier Bardem, Penélope Cruz y Ricardo Darín.

Laura y sus hijos viajan de Buenos Aires al pueblo donde ella nació, un viñedo español, para ir a la boda de su hermana. Pero eventos inesperados llevan a los invitados hacia una crisis que pone al descubierto el pasado de la familia.

Tener en un cartel a Bardem y a Darín, probablemente de los mejores de España y Argentina respectivamente, ya sería suficiente razón para ver esta cinta que, además, incluye a un director ganador de dos premios Oscar (Una separación y El cliente). Darín no tiene un rol tan predominante como el de Bardem o el de Cruz; no obstante, el principal acierto de la película es enfocarse en ese dramático momento en que la vida ideal, y todo lo que se tenía planeado, desaparece. Perpetuando además su estilo, Farhadi profundiza en problemáticas sociales al ahondar en las familiares, y se da el lujo de sumar a un gran reparto secundario.


4. ¿Puedes perdonarme?
Dir. Marielle Heller / Elenco: Melissa McCarthy, Richard E. Grant, Jane Curtin, Anna Deavere Smith.

Cuando Lee Israel se aleja de los gustos actuales, su forma de arte se convierte en engaño. Como adaptación de las memorias Can You Ever Forgive Me?, esta cinta muestra la verdadera historia de la muy exitosa biógrafa de celebridades Lee Israel.

Probablemente Melissa McCarthy nunca había tenido una oportunidad como ésta para mostrar su talento para el drama. Aquí da vida a la biógrafa y falsificadora de Israel, cuya historia de decepción nos refleja la obsesión con el culto a las celebridades. Paralelamente ofrece una postura —hoy más vigente que nunca— sobre la igualdad de oportunidades para las mujeres. La directora de The Diary of a Teenage Girl coloca a la usualmente amada McCarthy en un papel en el que la odiamos y, sin embargo, esa amargura verdaderamente la humaniza.


5. Shoplifters
Dir. Hirokazu Kore-eda/ Elenco: Lily Franky, Kirin Kiki, Sôsuke Ikematsu.

Al regresar de una misión de robo a una tienda, Osamu y su hijo ayudan a una pequeña que parece haberse quedado sola. Al principio, ella no quiere que la niña se quede con ellos, pero termina por aceptar al descubrir que sus padres la han maltratado. A pesar de su pobreza, y sobreviviendo gracias a pequeños robos, esta entrañable familia parece vivir feliz, hasta que un incidente pone en riesgo su forma de vida.

La ganadora de este año de la Palma de Oro en Cannes resulta un increíble recordatorio de cómo la familia no es quien te trae al mundo, sino quien te ayuda a subsistir en éste. Cada miembro de este grupo (abuela, padre, matriarca, jóvenes y niños) resulta entrañable y lleva a un clímax descorazonador, pero poderoso. Realmente imperdible.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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En su más reciente edición, el Festival Internacional de Cine de Toronto reflejó una industria cada vez más consciente de la diversidad racial y la equidad de género. Fue también plataforma para actores que debutaron como directores; el contenido hecho para streaming tuvo un gran recibimiento y algunos filmes mostraron temáticas recurrentes. Presentamos un balance del TIFF 2018, en el que nexos estuvo presente.

Fotografías: Cortesía TIFF

Share her Journey

El año pasado, solo el 11% de las 250 películas presentadas fueron dirigidas por mujeres. De éstas, solo 18% de los escritores, productores, editores y directores de fotografía fueron mujeres. Por ello, el TIFF hizo un compromiso de cinco años para aumentar la participación, las habilidades y las oportunidades para las mujeres, detrás y delante de la cámara. La iniciativa se llama Share her Journey.

Documentales como This Changes Everything examinaron las dinámicas de género en Hollywood (en las voces de Meryl Streep, Geena Davis o Jessica Chastain) y Women Make Film: A New Road Movie Through Cinema, narrado por Tilda Swinton, exploró el cine a través de la lente de distintas directoras.

Activistas de la iniciativa Share her Journey.

Los premios del festival también reconocieron la labor de las cineastas: Roads in February (Les routes en février) de Katherine Jerkovic, obtuvo el Best Canadian First Feature Film; Float Like a Butterfly, de Carmel Winters, ganó el premio Descubrimiento de la Federation of Film Critics (FIPRESCI); y Ash Mayfair se llevó el NETPAC AWARD (que promueve el cine del Pacífico asiático) por The Third Wife. El Audentia Award para mejor directora fue para Aäläm-Wärqe Davidian por Fig Tree.

Reconocidos actores debutan como directores

El TIFF fue marco para que varios actores debutaran como directores; entre ellos, Bradley Cooper, que dirige y protagoniza junto a Lady Gaga la cinta A Star is Born. “La idea de la película surgió hace como seis años cuando estaba en un concierto de Metallica y me cuestioné cómo sería una película desde el punto de vista de quien está el escenario. Estos actores tienen un carácter increíble que yo quería poder llevar a la pantalla; su humanidad fue inspiradora para mí”.

Bradley Cooper, actor y director de A Star is Born.

Jonah Hill, conocido por filmes como 21 Jump Street, El lobo de Wall Street o Moneyball, también debutó como realizador con Mid90s, cinta sobre un joven de 13 años que se relaciona con un grupo de patinadores.

Uno de los actores más interesantes de su generación, Paul Deno (Little Miss Sunshine, There Will Be Blood), presentó Wildlife (estrenada previamente en Sundance), cinta protagonizada por Carey Mulligan y Jake Gyllenhaal.

Finalmente, Teen Spirit marcó el debut de Max Minghella, hijo del fallecido realizador Anthony Minghella, y conocido como Nick en The Handmaid’s Tale. “He vivido en Toronto los últimos tres años, así que es muy significativo poder presentar aquí mi película”, compartió el joven director tras una proyección con público en la que fue ovacionado. “Esta película la hice para mis mejores amigos, particularmente la hice con Jamie Bell; hemos pasado por mucho juntos y he obtenido mucho apoyo de su amistad. En la filmación tuvimos días buenos y malos, pero nos mantuvimos unidos, y para mí ese es uno de los temas centrales de la película.”

Problemáticas sociales y políticas reflejaron la actualidad

Este 2018, el TIFF incluyó temáticas que reflejaron problemáticas sociales, como Monsters and Men y The Hate U Give, que mostraron historias sobre violencia policial hacia los negros.

Además, se exhibieron 27 documentales de 19 países y varios incluyeron un alto contenido político, como Fahrenheit 11/9, de Michael Moore, una mirada incisiva e irónica de la llegada de Donald Trump a la presidencia y las diferentes crisis que ha enfrentado Estados Unidos en los últimos meses.

El documentalista Michael Moore durante la presentación de Fahrenheit 11/9.

De manera similar, American Dharma, de Errol Morris, se enfocó en el exestratega jefe de la Casa Blanca de Trump, Steven K. Bannon, en un retrato de las polémicas decisiones de quien fuera calificado como nacionalista blanco y que empujó el controversial travel ban.

Finalmente, Putin’s Witnesses mostró, a través de testimonios de Gorbachev, Yeltsin y el propio Putin, su llegada al poder y cómo ha logrado mantenerse ahí por casi dos décadas.

Fanfarrias para el streaming

Después de que otros festivales como Venecia y particularmente Cannes se negaran a exhibir contenido producido para streaming (por no cumplir la regla de tener un estreno comercial pactado en cines de Francia), el TIFF recibió el contenido digital con los brazos abiertos.

Roma, cinta de Alfonso Cuarón empujada por Netflix, fue una de las favoritas del festival e incluso quedó como finalista al premio del público.

Fotograma de Roma, la más reciente película de Alfonso Cuarón.

Esta plataforma presentó además Outlaw (protagonizada por Chris Pine y centrada en el conflicto entre Escocia e Inglaterra en 1297), que obtuvo malas críticas, además de trabajos como Hold the Dark, The Land of Steady Habits, 22 July, Girl y The Kindergarten Teacher.

A la par, Amazon tuvo la premier de su serie original Homecoming, a la que acudieron Julia Roberts —la protagonista— y los creadores Micah Bloomberg, Eli Horowitz y Sam Esmail, responsable de Mr. Robot.

Por su parte, YouTube Originals presentó Museo, cinta de Alonso Ruizpalacios (Güeros) protagonizada por Gael García Bernal y Leonardo Ortizgris. La película estrenará en México en octubre.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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Con toques de humor, la película de Carlos Carrera muestra lo que ocurre cuando Ana, una niña, escapa de una institución mental para buscar a su padre y, de la mano de varias criaturas, se embarca en un viaje inolvidable.

Carlos Carrera es conocido por filmes como La mujer de Benjamín (1991), Un embrujo (1998) y El crimen del padre Amaro (2002), aunque una de sus más grandes pasiones es la animación. Por ello realizó el cortometraje El héroe (1994) —ganador de la Palma de Oro de Cannes—, De raíz (2004) —que obtuvo el Ariel a Mejor Corto Animado— y dedicó gran parte de la última década a completar y estrenar el largometraje animado Ana y Bruno.

Ana y Bruno cuenta la historia de vínculos familiares rotos y luego restaurados a través de un cuento de fantasía y aventuras con toques de humor. Los mundos real e imaginario se entrelazan causando un impacto mutuo. En la historia los personajes reales interactúan con seres imaginarios que comienzan un viaje para salvar a la madre de Ana juntos”, explica Carrera en las notas de producción.

Fotos: Cortesía Corazón Films

La producción oficial de la cinta empezó en 2011 y la película se terminó en marzo de 2016, ya que hubo dos años en los que tuvieron problemas para financiarla. “Teníamos dinero del EFICINE 189, de FIDECINE y de un coproductor extranjero que murió y con el que habíamos hecho un trato, pero sus hijos dijeron que eso era muy riesgoso y por eso ya no le entraron”, explica Carrera. “Se nos cayó el presupuesto y por eso aguantamos hasta que tuviéramos dinero, esperábamos que por la calidad de la película hubiera muchos inversionistas mexicanos interesados en financiarla, pero no sucedió así, ningún inversionista quiere meterle dinero a una película para ver su retorno de inversión tres años después.”

Tras dos años de pausa, la producción se retomó con Mónica Lozano y Alejandro García, de Latam Pictures e Itaca Films. “Se hizo bajo otro esquema, pero los animadores originales del proyecto —para su fortuna— ya habían sido contratados en otros lados del mundo, por eso nos quedamos sin gente para trabajar. Después Anima Estudios retomó la película, pero con otro esquema de producción.

”Ellos decidieron que en México no se podía hacer y contrataron un estudio en la India. Al principio nos fue muy bien, en el estudio laboraban 400 artistas. Es uno de los estudios más raros de la India. Hay mucho talento allá, pero es tan industrial y despersonalizado que costó mucho más trabajo, más de lo que hubiera costado en México. Nos tardamos más, pero ahí finalmente se terminó”, añade el realizador.

En la cinta participan actores como Galia Mayer (Ana), Regina Orozco (Rosy) Marina de Tavira (Mamá de Ana) y Damián Alcázar (Papá de Ana). “Las voces las grabamos antes con todos los actores, trabajando como si fuera una película normal. Ellos la actuaban y esto les servía también de referencia a los animadores. La animación se hace sobre las voces, se va sincronizando el movimiento de la voz dándole intención a los muñecos con base en la expresión de los seres humanos. Este proceso duró aproximadamente cuatro semanas; hubo espacio para la improvisación. De la imaginación de los actores salieron cosas buenísimas que se incorporaron a la película.”

La cinta está inspirada en Ana de Daniel Emil, y muestra lo que ocurre cuando Ana, una niña, escapa de una institución mental para buscar a su padre y, de la mano de varias criaturas, se embarca en un viaje inolvidable.

Sin duda, otro viaje memorable ha vivido el propio realizador, que inició su carrera en 1986 y que recuerda bien sus “pininos” como director de cine.

“Mi primer recuerdo como director fue haciendo mis animaciones cuando era chiquito, con plastilina y una camarita. Siempre tuve claro que quería dirigir animación. No tenía claro cómo lo iba a lograr pero sí que me quería dedicar a esto”.

Carrera confiesa disfrutar la dirección de ambos géneros: ficción y animación. “Cada uno es distinto. El cine de ficción es como reproducir momentos y captarlos con la cámara, y el cine de animación es crear todo de cero. Al final son parte de lo mismo; el trabajo terminado es igual, pero el proceso es muy distinto y tiene ventajas y desventajas. El proceso de ficción es muy ameno, colectivo, trabajo en equipo, con adrenalina por tiempo de rodaje. El trabajo de animación requiere mucha paciencia, también es un trabajo en equipo, pero es de otra naturaleza: se va avanzando muy lentamente.”

Y aunque Ana y Bruno requirió casi siete años con algunas pausas, Carrera cuenta que disfrutó el proceso. “Sí, totalmente. Aunque creo que la disfruté hasta cierto momento porque lo que me urgía era que se viera.”

Para el también director de series como Capadocia, Dos lunas y Dogma, la posibilidad de estar detrás de una cámara le permite lograr un objetivo crucial: comunicar ideas. “Lo que más me gusta de dirigir es la posibilidad de compartir con otros lo que me preocupa, lo que me mueve, lo que me asusta, comunicar y compartir. Y reunir todos los elementos para crear una realidad o asomarse a una realidad distinta”, añadió.

Aunque Ana y Bruno se terminó en 2016, Carrera y su equipo tardaron en encontrar cómo distribuirla. “Estaba terminada desde hace mucho tiempo y estábamos esperando que se abriera un huequito en los espacios para su distribución, porque ya todos los tiempos de 2017 estaban ocupados por películas muy promocionadas de Hollywood.

”Por un lado los espacios están ocupando las salas por las películas estadounidenses; y por otro, pues es muy difícil competir. Una película mexicana, aunque sea grande, aunque tenga apoyo para publicidad, es difícil que compita contra la promoción que traen Spider-Man, Coco o la nueva de La guerra de las galaxias.”

Y es que justo para el expresidente de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes, uno de los grandes retos de la producción fílmica en México ya no está en la producción, sino en la distribución. “Las películas tardan mucho en salir. El problema es el sistema de distribución depende de los exhibidores, y pues siempre tienen prioridades comerciales distintas a exhibir este tipo de películas. Por ejemplo, ves el éxito que tienen la Cineteca o los festivales de cine, te hablan de que sí hay un público y que sí se podría, con voluntad, hacer que las películas mexicanas de otro tipo, no las más comerciales, también fueran negocio. Pero pues falta la voluntad para que esto ocurra.”

Incluso, agrega el realizador, otra de las grandes tareas sería que el cine mexicano volviera a tener la trascendencia que tuvo décadas atrás. “El cine mexicano, en su mayoría, todavía no tiene ese impacto social que debería tener o que tenía antes. Cuando alguien cita alguna frase de Nosotros los pobres, que todo mundo sabe, es porque el cine tenía influencia en el acontecer cotidiano. Ahora muy pocas películas tienen esa influencia, lo cual es una pena porque las películas están muy bien. Por ejemplo, el cine documental mexicano es buenísimo y se ve muy poco.”

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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Al buscar una historia que reflejara los problemas de la vida en pareja, y que tratara también de la maternidad, la feminidad y el feminismo, la directora mexicana se topó con la correspondencia entre Rosario Castellanos y su esposo, Ricardo Guerra. La chispa de ese material se convertiría en Los adioses, su segundo largometraje. Aquí, las claves del proyecto.

Fotos: Cortesía IQ Icunacury Acosta & Co.

 

Natalia Beristáin creció en una familia de actores. Es hija de Arturo Beristáin y Julieta Egurrola y, desde su tatarabuelo, varios de sus antepasados han estado involucrados en el mundo de la escena; por ello, casi por destino, empezó a trabajar como directora de casting.

Luego de desempeñarse en ese puesto en proyectos como La vida precoz y breve de Sabina Rivas, La jaula de oro, Sr. Ávila o 600 Millas,Beristáin realizó su ópera prima como directora, No quiero dormir sola, que resultó ganadora en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) y que fue nominada a varios Arieles, otorgándole a su protagonista, Adriana Roel, la presea como mejor actriz.

Para su segunda película, Los adioses, la realizadora deseaba llevar a la pantalla una historia que hablara de la feminidad, la maternidad, el feminismo y, sobre todo, la vida en pareja. Fue así como se topó con las cartas que Rosario Castellanos le escribiera a Ricardo Guerra, su esposo. Después de profundizar en la vida de la escritora y diplomática mexicana, esta correspondencia inspiró a Beristáin para construir, junto a los guionistas Javier Peñalosa y María Renée Prudencio, una película sobre un lado poco conocido de la también poeta.

A casi un año de presentarse en el FICM, la cinta protagonizada por Tessa Ía, Pedro de Tavira (Rosario y Ricardo de jóvenes) y Daniel Giménez Cacho y Karina Gidi (los protagonistas adultos), se estrena finalmente en cines logrando una de las historias femeninas más emotivas de los últimos años, y que le otorgó ya a Gidi el Ariel como mejor actriz.

Mariana Mijares: ¿Qué es lo que más te gusta de dirigir?
Natalia Beristáin: Me declaro decantada por el trabajo con actores; me interesa explorar el alma humana y nada mejor para hacerlo que el instrumento de un actor.

MM: ¿A qué directoras admiras?
NB: Lucrecia Marte, Tatiana Huezo, Kathryn Bigelow, y a cualquier mujer que saque adelante un proyecto y se eche una película sobre los hombros.

MM:¿Qué te llevó a adentrarte en la vida de Rosario Castellanos?
NB: Mi punto de partida primario no era hacer una película sobre ella. Rosario se me cruzó en el camino en un momento en el que sabía que quería hacer una película sobre la intimidad de la vida en pareja, y tenía dudas y preocupaciones de temas como la feminidad, la maternidad, el feminismo. Un momento en el que me preguntaba si ser mujer está determinado por el contexto histórico, social y cultural que habitamos.
En medio de esto, y queriendo buscarle forma a estos temas, Rosario se apareció en mi vida, casi por casualidad, a través de las cartas que le escribió a Ricardo. Esas cartas me llegaron porque en ese momento estaba yo muy metida en la literatura epistolar. La mujer que ahí descubrí se volvió un vehículo perfecto para abordar estos temas de los que yo ya quería hablar.

MM: Investigando sobre ella, ¿descubriste algún aspecto que te sorprendiera?
NB: Sin duda. De entrada yo no había leído a Rosario a profundidad. Ahora que he estado cerca de su literatura en estos últimos años, diría que es una escritora con una visión profundísima que apenas hoy me siento capaz de decir que empiezo a conocer. Pero justo yo la había “maleído” en la prepa, y sí, tenía una idea de ella casi como figura de bronce: alguien perfecto, que no se equivocaba, que tenía una visión clara y que la aplicaba en todos los aspectos de su vida. Y de pronto descubro que si bien sí es una pensadora brillante, pertinente, además de una escritora mordaz, también era una mujer falible, contradictoria, insegura, a quien se le quemaba el arroz. Con esa sí me podía relacionar porque veía a un ser humano como yo.

MM:¿Por qué consideras que eso mismo que te pasó a ti le pasa a muchos otros: conocer el nombre de Rosario Castellanos pero ignorar la profundidad de su carácter?
NB: De entrada no se nos educa para indagar más allá de lo que te enseñan en la escuela. En la gran mayoría de los casos nos “malpresentan” a los personajes, no hay una educación crítica que busque darle dimensiones o cuerpo a los hitos de la historia, sino que nos enseñan a pensar como en monografía: en dimensiones planas, donde te tienes que aprender datos duros pero sin fomentar curiosidad por saber qué hay detrás. Yo tuve la fortuna de que se me cruzaran esas cartas, y esas fueron las que me abrieron el apetito para saber quién era verdaderamente Rosario Castellanos.

MM: Tu película muestra no solo quién era Rosario como figura pública, sino también en la intimidad. ¿Por qué crees que le costaba tanto poder aplicar sus propias ideas feministas en su casa?
NB: Por una cuestión de educación en la que seguimos amarrados a modos de relacionarnos que, creo, son caducos. Creo que están absolutamente permeados por un sistema heteropatriarcal en el que a las mujeres nos enseñan que nuestro accionar y pensar debe estar en pro de conocer una pareja, y siento que la propia Rosario fue marcada por una educación de ese tipo. Si bien su cabeza iba décadas adelante de su época, su corazón, desde mi punto de vista, no pudo estar a la altura de su lucidez mental. Por más que ella quería querer a su hombre de otra manera, fue educada en un mundo en el que se hacía lo que el papá, el esposo, o el sacerdote decían.

MM: Los adioses está ambientada hace medio siglo, sin embargo, parecería que las cuestiones de equidad de género no han avanzado como deberían…
NB: Han cambiado muy poco. Me sorprende muchísimo que en un mundo en el que se ha avanzado tanto en otros ámbitos, el tema de derechos de equidad entre hombres y mujeres sigue estando tan polarizado.

MM:¿Por qué crees que ha sido así?
NB: No lo sé, creo que es algo que se nos ha “malenseñado” desde el útero. También parecería que este es un tema que solo atañe a las mujeres, y no: jamás vamos a poder tener una conversación avanzada, revolucionaria al respecto de la equidad, si los dos géneros no participamos.

MM: Además de involucrar a los hombres, ¿qué otras medidas crees que se puedan hacer para avanzar en el tema de la equidad?
NB: De entrada, detenernos a mirar nuestros propios comportamientos a la hora de relacionarnos, no solo como pareja, sino como mamás, como hijas, como compañeras de trabajo.
El machísimo más violento es el que se ha estandarizado, el que se ha normalizado, el que asumimos que así es porque así ha sido con nuestros ancestros. De pronto caemos en modelos de conducta que no cuestionamos. Así que de entrada hay que hacernos preguntas, por ejemplo, si estamos dentro de una relación tóxica, o cómo estamos reaccionando ante las cosas. En fin, lo que creo que sí está sucediendo es que el tema ya está sobre la mesa y es importante seguir profundizando en él, que no sea solo una moda.

MM: Hablando de “modas”, ¿crees que movimientos como #MeToo o Time’s Up ayuden a que, al menos en el cine, veamos cambios favorables para las mujeres?
NB: Sí, va de la mano, pero esos movimientos específicos tienen más que ver con violencia de género o temas de acoso y de objetivar a la mujer. Pero siento que sin duda han sumado para poner esa conversación sobre la mesa y que eso nos permite hablar en términos de equidad con respecto a las cabezas de departamento (hablando del cine), o sobre tener a más mujeres dirigiendo proyectos de gran envergadura o de gran presupuesto; o sobre personajes femeninos en la pantalla, o sobre buscar una paridad de sueldos para mujeres y hombres que desempeñan el mismo puesto… Sí, sin duda la conversación sobre la violencia que la mujer puede vivir en el cine, o en la televisión, está abriendo las puertas para que la discusión se amplíe hacia otros lados.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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Basada en la exitosa novela de Alexandra Bracken, Mentes poderosas cuenta la historia de un grupo de adolescentes que se enfrentan a las fuerzas del gobierno tras descubrir que poseen unos misteriosos superpoderes. En entrevista, la directora y el productor desgranan el proceso y las claves de esta cinta que promete convertirse en la nueva saga que gobernará los sueños de los jóvenes.

Fotografía: Cortesía Fox


A pesar de que gran parte de las novelas para jóvenes adultos son escritas por mujeres (Crepúsculo, Los juegos del hambre, Divergente), la mayor parte de las adaptaciones para el cine de gran presupuesto son dirigidas por hombres; por ello, resulta inusual que Jennifer Yuh Nelson haya sido elegida para dirigir Mentes poderosas, basada en la popular saga de Alexandra Bracken.
Sin embargo,la responsable de Kung Fu panda 2 y 3 cuenta en entrevista que ni su género, ni su raza (tiene ascendencia asiática) fueron un obstáculo para llevar a la pantalla grande la exitosa novela de Bracken, producida por el también director Shawn Levy (Una noche en el museo, Stranger Things).
Levy, quien tiene en su haber como productor cintas como Aquí y ahora, La llegada y Kodachrome, sentía que nadie mejor que una directora tendría la sensibilidad para llevar a la pantalla esta historia sobre una joven que, en un futuro cercano en el que niños y adolescentes son encarcelados por sus habilidades mentales, descubre su poder interior y lucha por lograr un cambio.

Mariana Mijares: ¿Cómo llegaron a involucrarse en este nuevo universo que incluye varios libros?
Jennifer Yuh Nelson: Había terminado las películas de Kung Fu Panda, y siempre había querido hacer una película live action. Incluso la productora de esas cintas, que es amiga mía, me dijo que era tiempo de que lo intentara. Hice el típico tour por los estudios para decir que estaba interesada en dirigir, me enviaron una gran pila de guiones y este resaltó: tenía adversidad pero a la vez era emocional y con buenas relaciones entre los personajes; ese contraste fue lo que me atrajo.
Shawn Levy: Leí el manuscrito hace como seis o siete años, y en mi compañía (21 Laps Entertainment) queríamos el libro, así que esperamos a que se publicara. Luego conseguimos los derechos, trabajamos en el guion, entrevistamos a varios directores, y cuando finalmente tuvimos el guion y a la directora correcta, sabíamos que estábamos listos para hacer la película. Elegimos a Jennifer porque tiene una sensibilidad muy especial, tanto en términos visuales como para contar historias. Sabíamos que con ella la película se vería especial, pero también que tendría mucho corazón y sentimiento.

MM: Shawn, al revisar tu filmografía como productor, parecería que te gusta trabajar con todo tipo de géneros. ¿Cómo eliges en qué proyectos involucrarte?
SL: Tienes razón, no hay un género que me interese exclusivamente, así que lo que suelo hacer es buscar material que me inspire y resulte atractivo. Normalmente eso se traduce en una película impulsada por un personaje con un viaje emocional; si es La llegada o Mentes poderosas, es porque son filmes con personajes que, siento, encuentran redención de alguna forma y que crecen a través de su conexión con otros.

MM: Jennifer, al tratarse de una película de estudio y con un alto presupuesto, ¿sentiste alguna presión extra por ser mujer?
JYN: Fue muy lindo porque tuve mucho apoyo por parte del equipo y del estudio; nunca fue un “asunto” el que yo fuera mujer y afortunadamente me dejaron trabajar con la visión que tenía. Fue hasta que terminé la película que la gente de mi alrededor me señaló lo inusual que había sido que me dieran este proyecto; pero durante la filmación, nunca estuve consciente de eso.

MM: Y desde el punto de vista del productor, Shawn: ¿cómo elegiste tener a una mujer directora para protagonizar una historia sobre una joven y basada en el libro de una autora?
SL: Entrevistamos a varios directores, pero cuando conocimos a Jennifer, de quien conocíamos su trabajo en animación, nos gustó mucho su visión para esta película: que fuera una historia con efectos visuales, pero sobre todo que resultara emocional. Además, al ser una historia sobre una joven que descubre su poder, consideramos que estaría mejor contada por otra mujer. Creo que tuvimos razón, porque la película tiene un sello especial.
Además, tanto Amandla Stenberg [la protagonista] como Jennifer tienen otra etnicidad y han tenido experiencias únicas en términos de empoderamiento y de tener una voz y la capacidad de utilizarla. Al sumar también a Alexandra, la autora de los libros, tenemos a tres mujeres fuertes en una historia de empoderamiento femenino; eso nos dio como resultado una película muy especial con una voz única y sincera.

MM: En ese sentido, ¿cómo consideras que tener a una joven protagonista de color puede inspirar a los jóvenes, especialmente a los afroamericanos, a sentirse representados?
SL: Lo que hemos visto recientemente es a enormes segmentos de la población —mujeres, gente de color— que desean ser representados en la pantalla de la misma manera que han sido representados los hombres blancos en los últimos cien años. Creo que eso se hizo evidente en Mujer maravilla y en Pantera negra. Esta película, a diferencia de esas, no está basada en un cómic, pero sí es una oportunidad para contar el relato de un héroe que no es ni hombre ni blanco. Es parte de la progresión de una industria que busca ser más igualitaria.

MM: ¿Cuál fue el involucramiento de Alexandra y cuáles eran sus preocupaciones?
JYN: Fue parte muy importante del proceso. Alex era como mi biblia de conocimiento y mi gurú. Además, casualmente también era amiga del guionista, así que ellos estuvieron muy contentos y en continua comunicación. Ella nos ayudó a que no perdiéramos detalles que pudieran ser importantes para los seguidores de la saga.

SL: Alexandra es muy joven, así que siento que más que preocupada estaba emocionada. Su principal preocupación era que los personajes de la cinta fueran fieles a los del libro, que sus ideas centrales fueran honradas y sobre todo que se mantuviera la historia emocional de Ruby, su romance con Liam y su amistad con los demás chicos. Eso también era muy importante para nosotros, así que se mantuvo.

MM: Como productor, ¿cuáles fueron tus principales objetivos para llevar este libro a la pantalla grande y cómo esperas no decepcionar a los fans?
SL: Quería que la película se sintiera única y muy distinta a otras franquicias. Quería además que se sintiera diferente a X-Men y a otras películas con mutantes o gente con poderes; así que para mí eso significó imprimirle un estilo y una estética naturalistas, para que, aún cuando mostráramos a gente con poderes, se sintiera como un futuro cercano, con personajes reales y un universo verídico, auténtico y enraizado.

MM: Jennifer, ¿cuáles fueron tus influencias para construir el universo que habitan los personajes de Mentes poderosas?
JYN: Sobre todo fueron imágenes y música. Lo típico habría sido buscar imágenes de una distopía obscura, pero yo no quería hacer una película deprimente, sino una película inspiradora que se enfocara en un grupo de jóvenes encontrando su propia familia. Para lograr esa paleta de color busqué muchas imágenes antiguas, de edificios con color donde hubiera luz. Reuní esas imágenes para mostrar cómo quería que se viera la película: colorida, positiva. Y eso lo trabajé con el director de fotografía.

MM: Otro de los atributos de esta película es la banda sonora.
JYN: Queríamos encontrar temas que llevaran a emociones positivas, así que no nos fuimos por el o la cantante más popular del momento, sino por la música que resultara emocionalmente resonante. Incluso, a veces pensamos primero en el tema y luego en la escena.

MM: Uno de los mensajes más importantes de Mentes poderosas es que nos recuerda que cuando la gente joven se une, realmente puede hacer una diferencia…
SL: Correcto; siento que ese es justo el mensaje de los libros y también de la película. Agregaría que además es el mensaje de nuestr tiempos. Si tomamos en cuenta lo que ha pasado en términos de control de armas, o de fronteras, la gente tiene la necesidad de levantarse, unirse y contribuir a moldear el mundo que vamos a heredar. La película lo muestra: el mundo adulto no lo hizo bien, nos falló, nos decepcionaron; así que ahora le toca a los jóvenes luchar por su propio destino…

MM: ¿Podemos esperar secuelas?
JYN: Honestamente he preferido concentrarme en esta película para que el público pueda disfrutarla como tal en vez de sentir que se dejaron cosas sobre la mesa. Pero, claro, sería increíble volver a ver a estos personajes… Ya veremos, una a la vez.

Mariana Mijares.
Crítica de cine.

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El domingo 29 concluyó la XXI edición del Guanajuato International Film Festival (GIFF) que este año tuvo a Líbano como país invitado. Mostró lo mejor de la filmografía de Bergman para celebrar el centenario del icónico cineasta sueco y rindió homenaje nacional a Damián Alcázar. Además, como cada año, incentivó el talento juvenil a través de del Rally Universitario, sin duda uno de los eventos con mayor participación.

Presentamos lo más destacado de la fiesta fílmica que se realizó del 20 al 29 de julio en San Miguel Allende y Guanajuato Capital.

Fotografías: Cortesía GIFF.

Líbano como país invitado

Líbano es una nación con un cine vibrante que ha heredado una cultura rica en historia y tradiciones y que funge como puente entre Oriente y Occidente.

El GIFF mostró trabajos de Ghassan Salhab (realizador libanés reconocido por sus innovaciones en el lenguaje cinematográfico y que fue homenajeado con la Cruz de Plata, que el festival otorga a la trayectoria de personalidades de la industria cinematográfica mundial) y Nadine Labaki (directora que ganó el Premio del Jurado del Festival de Cannes 2018 por la película Capharnaüm). Se exhibieron, además, El Profeta (producida por Salma Hayek) y El Insulto (la primera cinta libanesa en ser nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera).

Premier de The Tale en México

Durante la pasada edición del festival de cine de Sundance se presentó The Tale, una película independiente sobre una mujer de 48 años que, luego de encontrar extractos de algo que escribió cuando tenía 13, indaga en su pasado para descubrir si fue abusada sexualmente.

La cinta protagonizada por Laura Dern, Isabelle Nélisse, Jason Ritter, Elizabeth Debicki, Common y Ellen Burstyn fue adquirida en Sundance por HBO y se estrenará este sábado 4 de agosto a las 22:00 horas en HBO y HBO GO.

Reconocimiento a Mujeres en el Cine y la Televisión

Mujeres en el Cine y la Televisión nació con el propósito de reconocer y promover el trabajo que hacen las mujeres mexicanas y extranjeras en nuestro país en el ámbito del cine, la televisión y los medios audiovisuales.

En este contexto, ahora que los movimientos feministas y a favor de la equidad de género han cobrado tanta relevancia, el festival rindió tributo a dos mujeres que han destacado en la pantalla. La primera es Carmen Armendáriz, quien les dio sus primeras oportunidades a Alfonso Cuarón, Emmanuel Lubezki y Guillermo del Toro en la serie La hora marcada.

“Lo que más me gusta es contar historias, hacer mi casting, pensar en la música, escoger un director chingón”, señaló la productora en su video de presentación.

A la par se reconoció a Pilar Pellicer, actriz que comenzó su carrera durante la Época de Oro del cine mexicano, a finales de la década de los 50, y que desde entonces ha participado en decenas de películas como Pedro Páramo, Las visitaciones del diablo, Santa y Marea suave.

Rally universitario

Para apoyar el talento de jóvenes cineastas se llevó a cabo la décima edición del Rally universitario (en el que seis equipos de diversas partes de la república tienen 48 horas para grabar un corto luego de una preparación exhaustiva de meses). Los participantes tuvieron como escenario los espacios que les ofreció Guanajuato, ciudad considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En el banderazo inicial y durante en la ceremonia de premiación los jóvenes de los distintos equipos y universidades mostraron y contagiaron su gran entusiasmo.

Campaña de concientización del suicidio

Con el compromiso de concientizar sobre temas sociales, el festival promovió en Guanajuato —en coordinación con la Secretaría de Salud— la campaña de prevención del suicidio #YoMeComprometo.

“Es importante enfatizar y dar peso a lo que significa esta campaña. Es un trabajo permanente de la Secretaria de Salud del estado de Guanajuato y a nivel nacional. Al día de hoy, la OMS tiene bien identificado que el 15% de casos de riesgo de suicidio son por cada 100,000 habitantes. El año pasado en Guanajuato solamente tuvimos 8.7% de casos por cada 100 mil habitantes”, indicó Moisés Andrade, subsecretario de Salud Pública.

“Lo importante es que esta labor incida en una disminución real y haya menos personas con riesgo de suicidio. Este 2018 hemos bajado un 7%”, añadió.

El funcionario, que especificó que de cada 10 suicidios 6 son de hombres, estuvo acompañado por el actor oriundo de Guanajuato Aarón Díaz. Ambos remarcaron que la mejor medida para prevenir el suicidio es pedir ayuda. Por ello se remarcó la existencia de diferentes unidades de salud mental y un número telefónico en el que reciben llamadas las 24 horas (01 800 290 00 24) para solicitar apoyo y contención.

Homenaje nacional a Damián Alcanzar

En medio de una prolongada ovación en el emblemático Teatro Juárez, el actor mexicano Damián Alcázar recibió un homenaje y la Medalla de Plata de la Filmoteca de la UNAM por una filmografía que incluye trabajos como Satanás, La Ley de Herodes, El Infierno, La dictadura perfecta y, recientemente, La delgada línea amarilla.

“Estoy sorprendido de que me hayan elegido para este homenaje y vengo con muchísima emoción a recibir el cariño y el amor de todos. Porque eso es lo que nos mantiene en el éxito. El éxito es despertarse todos los días para sonreírse y para hacer sonreír a otros”, dijo.

“Como seres humanos tenemos la oportunidad de tener un mejor país de aquí en adelante. Trabajemos juntos”, dijo el actor que en el marco del GIFF impartió una clase magistral a la que acudieron decenas de jóvenes.

Cinta de director mexicano: Blindspotting clausura el festival

Carlos López Estrada, hijo de la prolífica productora mexicana Carla Estrada, estrenó Blindspotting en Sundance. Después del buen recibimiento en Estados Unidos, la película —que al momento tiene 93% de aprobación en Rotten Tomatoes— clausuró el Festival de Guanajuato.

La cinta muestra cómo la amistad entre dos amigos de la infancia —Collin (Daveed Diggs) y Miles (Rafael Casal)— es puesta a prueba al presenciar un tiroteo, a la par que lidian con la identidad y la realidad del barrio en el que crecieron.

“Fue una tarea difícil poder entrar a una ciudad ajena a la mía (Oakland) y entenderla desde adentro para poder traducir todas esas ideas a la pantalla. Creo que ellos (Rafael Casal y Daveed Diggs, actores y guionistas), fueron una pieza muy importante porque estuvieron involucrados en todo el proceso: el guion, el casting, el scouting, etcétera”, compartió el director durante la clausura.

Triunfan las mujeres y se entregan miles de pesos en premios

Durante la ceremonia de clausura, el GIFF entregó varios reconocimientos y premios, que incluyeron cámaras, apoyos económicos e incentivos para postproducción y corrección de color.

Entre los ganadoras estuvieron varias mujeres: Restos de viento,de Jimena Montemayor, como Mejor Largometraje de Ficción Mexicano; Los versos del olvido (Oblivion Verses), de la iraní Alireza Khatami, por Mejor Largometraje de Ficción Internacional; M, de Eva Villaseñor, como Mejor Largometraje Documental Mexicano; y Velvet, de Paula Hopf, como Mejor Cortometraje Mexicano.

Se pueden consultar todos los ganadores de la edición XXI del GIFF aquí.

 

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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Baltasar Kormákur (Reiviavik, 1966) pone a sus personajes al límite. En esta entrevista, el director de A la deriva conversa sobre los retos de dirigir a Shailene Woodley y a Sam Claflin en la vastedad del océano Pacífico para recrear la historia de Tami, una mujer que sobrevivió 41 días en el mar.

Llevar una película a buen puerto siempre será un reto. Más si ésta se filma en medio del océano Pacífico para recrear la historia real de Tami Oldham, mujer que estuvo 41 días a la deriva luego de que el barco en el que navegaba con su novio Richard Sharp se topara con un devastador huracán.

Para dirigir A la deriva, cinta basada en el libro de Oldham Red Sky in Mourning: A True Story of Love, Loss and Survival at Sea (Cielo rojo en luto: una verdadera historia de amor, pérdida y supervivencia en el mar), se necesitaba a alguien con cualidades muy específicas. Por ello se eligió a Baltasar Kormákur, un marinero de clase mundial y amante de la naturaleza conocido por filmes como Las marismas (2006), Lo profundo (2012) y Everest (2015), otra gran película de sobrevivencia.

Fotografías: Cortesía Diamond Films

Mariana Mijares: Leí que en Islandia fuiste marinero profesional. ¿Cómo te ayudaron esos conocimientos, y haber filmado previamente Everest, en esta película?

Baltasar Kormákur: Sí, fui competidor de joven y por lo tanto sabía a lo que me enfrentaría en el mar; un poco como en Everest, para la que me llevé a los actores a las montañas a temperaturas bajo cero. Hacer aquella película tuvo sus dificultades, pero la diferencia con A la deriva es que el océano es impredecible; continuamente te pegan las olas y cambia la marea. No diría que una fue más difícil que otra, pero sí que soy una persona que me gusta llevar las situaciones al límite; y no por masoquista, sino para poder sacarle lo mejor a cada momento. Para que, como resultado, la audiencia tenga una mejor experiencia.

MM: Como si ellos también lo hubieran vivido.

BK: Exactamente. Mi objetivo es que las personas sientan que pasaron por esa misma odisea, por ese viaje.

MM: Navegando en Islandia, ¿tuviste alguna experiencia particularmente difícil en el mar?

BK: Sí, obviamente no como en esta película o no estaría contigo hoy, pero en Islandia las aguas son duras. Yo estaba entrenando para las Olimpiadas y en alguna ocasión mi bote se volteó y mi compañero se quedó atorado, pero afortunadamente pude zafarme, sumergirme y liberarlo.

MM: ¿Nos podrías hablar de las locaciones que elegiste para filmar A la deriva: Nueva Zelanda y Fiji?

BK: Obviamente quería filmar en el océano para darle a la película una base real, aunque por supuesto en el proceso no quería poner a nadie en riesgo. Por eso sabíamos que no podíamos filmar en el exterior la tormenta, esa la recreamos en los estudios de Nueva Zelanda. En Fiji estuvimos aproximadamente seis semanas, 14 horas al día en el agua.

MM: ¿Qué tan alejados de la costa filmaron?

BK: Bastante lejos, porque queríamos librar los arrecifes y además porque obviamente no se debía ver nada de tierra en las tomas. El primer día tuvimos un barco de seguridad que nos seguiría, pero se rindieron porque nos habíamos alejado mucho. Ese mismo día Shailene y Sam se la pasaron tomando fotos, decían que no podían creer que les fueran a pagar por pasar los días en un barco en Fiji; pero horas después todos estaban mareados y vomitando en la orilla del barco (Ríe).

MM: Y eso que preparaste a Shailene un mes antes de iniciar.

BK: Sí, ella pasó un mes conmigo en Fiji donde se entrenó para navegar. Todos los días repasamos las escenas y me daba su retroalimentación.

MM: ¿Tuvieron alguna complicación filmando la película?

BK: En algún momento estuvimos rodeados de tiburones, nunca se lo dije a Shailene, pero ese fue solo un recordatorio de que en el agua puedes encontrar de todo. Sin embargo, no quise incluir ese tipo de situaciones en la película pues la tensión tenía que venir desde el carácter y las emociones del personaje de Tami.

MM: ¿Cuánta libertad creativa tuviste siendo ésta una historia basada en la vida real?

BK: Afortunadamente tuve mucha, ya que tuve acceso a la verdadera Tami. Hablé mucho con ella sobre este viaje y su experiencia. Al inicio, cuando me dieron el guion, me pareció muy poderosa la idea de empezar una película con la toma de una mujer sola en medio del océano. Como espectador pasas de la claustrofobia a la agorafobia y te preguntas: ¿quién es ella? ¿Qué hace ahí? ¿Va a salvarse? Eso me atrajo mucho. Porque así es también la vida o un matrimonio: tienes buenos momentos, dulce romance, pero también momentos difíciles y dolor. Para mí hay una experiencia más completa al tener ambos espectros.

MM: Esta es la primera vez que tienes a una mujer fuerte como protagonista. ¿Cómo fueron tu enfoque y el trabajo con Shailene?

BK: Desde que leí el guion por primera vez me llamó mucho la atención la historia de Tami, así que leí todo lo que pude de ella; me encantó que fuera una heroína real, además de que me di cuenta de que no había muchas historias sobre mujeres solas contra la naturaleza. Creo que la conversación actual de equidad de género está abriendo nuevas posibilidades, como ésta: tener a una mujer que lucha contra los elementos, pero que además está basada en una historia real, y no solo es una cinta políticamente correcta. Shailene fue mi primera opción porque tiene esa vibra de “chica de la costa Oeste”, de donde es Tami. Además, por la naturaleza de la película, necesitaba a una actriz de carácter, a alguien a quien le creyeras que posee la personalidad para sobrevivir gracias a la fuerza de mente y corazón. Admiro mucho la autenticidad emocional de Shailene.

MM: ¿Cuál fue la reacción de Tami al ver la película? ¿Quedó satisfecha?

BK: Tener acceso a Tami fue un verdadero regalo, ella nos apoyó en todo momento, pero también nos dio el regalo de poder contar su historia. Y nosotros, en reciprocidad, quisimos honrarla, porque la película es un reflejo de su vida. La película le encantó, me mandó las cartas más hermosas y nada pudo haberme hecho más feliz.

Mariana Mijares
Crítica de cine.

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