No es claro qué sucedió. Sabemos que era 3 de enero de 1889 y Nietzsche paseaba en la Piazza Carignano en Turín. Sabemos que vio a un cochero que fustigaba su caballo, corrió llorando hacia el animal, lo abrazó y protegió de los latigazos. Sabemos que tras ese día no recobraría jamás la razón, que permanecería en un estado casi vegetativo durante más de once años, hasta su muerte el 25 de agosto de 1900.
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*

Pero, ¿qué sucedió? ¿Por qué Nietzsche enloqueció? La versión más sosa afirma que estaba enfermo de sífilis. Otra versión, igual de insubstancial, arguye que padecía cáncer cerebral. George Bataille, en un críptico ensayo, propuso una hipótesis más coherente: Nietzsche se volvió loco porque aceptó plenamente su filosofía.

*

 Si creemos a Bataille, si al enloquecer Nietzsche no hizo más que saltar al abismo abierto por su pensamiento, lo sucedido en la Piazza Carignano es inenarrable. No hay manera de dar cuenta de lo que le sucedió ese frío día sin perder también la razón. La única posibilidad de acercarse a este acontecimiento es dándole un rodeo. Esto lo supieron ver los directores húngaros Béla Tarr y Ágnes Hranitzky. Por ello, en su película El caballo de Turín, renuncian a hablar de Nietzsche y más bien se dedican a narrar la historia del caballo al cual éste se arrojó antes de sucumbir ante la locura.

*

La locura no silenció a Nietzsche de inmediato. Durante los tres días que siguieron al histórico 3 de enero de 1889 escribió las mal llamadas “Cartas de locura”. El ignorante que las bautizó así no se dio cuenta que en ellas se anunciaba nuestro destino: no poder escapar del pensamiento nietzscheano. Basta leer aquella que le dirigió a Georg Brandes para darse cuenta:

“Al amigo Georg:

Después de haberme descubierto no ha sido difícil llegar hasta mí. Ahora la dificultad consiste en librarse de mí.

El Crucificado”

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Existe una misteriosa serie fotográfica que retrata a Nietzsche pocos meses antes de su muerte. Todo indica que las fotografías fueron tomadas por el pintor Hans Olde, quien las requería para preparar un retrato del filósofo. Al observarlas me viene a la mente un pasaje de Ecce Homo en el cual Nietzsche esboza una descripción de la inspiración:

“Se oye, no se busca; se toma, no se pregunta quién es el que da… Un éxtasis cuya enorme tensión se desata a veces en un torrente de lágrimas, un éxtasis en el cual unas veces el paso se precipita involuntariamente y otras se torna lento; un completo estar-fuera de sí…”

¿No deberíamos dejar de hablar de la locura de Nietzsche y comenzar a hablar de su inspiración?

 

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24_7-sqEl capitalismo contemporáneo nunca se detiene: funciona las 24 horas del día y los 7 días de la semana. ¿Qué tipo de sujeto y qué formas de percepción emanan de este sistema? En su libro 24/7: Late Capitalism and the Ends of Sleep, el profesor arte moderno y teoría de la Universidad de Columbia, Jonathan Crary, propone algunas respuestas sugerentes y muestra cómo el dormir es la última actividad que permanece al margen de la lógica capitalista (y posiblemente la única vía para construir un futuro distinto). Esta es la última obra del autor de Las técnicas del observador: visión y modernidad en el siglo XIX (1990) y Suspensiones de la percepción. Atención, espectáculo y cultura moderna (2000).


  • En su profunda inutilidad y pasividad intrínseca, con las pérdidas incalculables que causa en el tiempo de la producción, circulación y consumo, dormir siempre va a chocar con las demandas de un universo 24/7.
  • La enorme porción de nuestras vidas que pasamos dormidos, liberados de un pantano de necesidades simuladas, subsiste como una de las más grandes afrentas humanas a la voracidad del capitalismo contemporáneo. Dormir es una interrupción sin compromisos al tiempo que nos roba el capitalismo.
  • La mayoría de las necesidades aparentemente irreducibles de la vida humana —el hambre, la sed, el deseo sexual y, recientemente, la necesidad de una amistad— han sido restablecidas en formas mercantilizadas o financializadas. El dormir plantea la noción de una necesidad humana y un intervalo de tiempo que no puede ser colonizado y aprovechado por un máquina masiva de rentabilidad y, por lo tanto, permanece como una anomalía incongruente y un sitio de crisis en el presente global. Pese a toda la investigación científica en esta área, frustra y confunde cualquier estrategia para explotarlo o reconfigurarlo. La impresionante, inconcebible realidad es que nada de valor puede extraerse de él.
  • Dormir es la única barrera que permanece, la única “condición natural” duradera que el capitalismo no puede eliminar.
  • El planeta se reimagina como un sitio de trabajo sin parar o un centro comercial de infinitas elecciones, tareas, selecciones y digresiones siempre abierto. El insomnio es el estado en el cual producir, consumir y desechar ocurre sin pausa, acelerando la extenuación de la vida y el agotamiento de recursos.
  • La privación del sueño como forma de tortura puede rastrearse en el tiempo muchos siglos atrás, pero su uso sistemático coincide históricamente con la disponibilidad de luz eléctrica y los medios para la amplificación sonora sostenida.
  • Los mercados 24/7  y una infraestructura global para el trabajo y consumo continuo han existido durante algún tiempo, pero ahora se está construyendo un sujeto humano para que coincida con ellos más intensamente.
  • Como la historia ha mostrado, las innovaciones relacionadas con la guerra son inevitablemente asimiladas en una esfera social más amplia, y el soldado que no necesita dormir sería el predecesor del trabajador o consumidor que no necesita dormir.
  • Los productos para no dormir, cuando sean agresivamente promovidos por las compañías farmacéuticas, van a convertirse primero en un estilo de vida, y eventualmente en una necesidad para muchos.
  • Es posible que –en muy diferentes lugares, en muy dispares estados, incluyendo la ensoñación y el soñar despierto– los pensamientos de un futuro sin capitalismo comiencen como sueños productos del dormir. Éstos pueden ser insinuaciones del sueño como una interrupción radical, como una negativa al peso implacable de nuestro presente global, del dormir que, al nivel más mundano de la experiencia cotidiana, puede siempre ensayar los esquemas de cómo podrían ser las renovaciones y comienzos con mayor trascendencia.

 

Jonathan Crary, 24/7: Late capitalism and the ends of sleep, London: Verso, 2013.

Selección y traducción de Luciano Concheiro

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  A Elvira Mignoni

 La Galería Central del Museo del Prado (aquella que alberga a Tiziano, Tintoretto, Rubens, Velázquez y demás) está ocupada a partir de la semana pasada y durante seis meses por diez cuadros de Pablo Picasso provenientes del Kunstmuseum de Basel. La presencia de éstos resulta incomoda porque revive una pregunta que, desde hace años, resuena entre bambalinas en el mundo del arte español: ¿debería Picasso estar en el Prado?

El cuestionamiento es relevante puesto que tras de él subyacen otras muchas discusiones de gran calado y muy diversa naturaleza: ¿Cuál es el papel que debe fungir el Museo del Prado? ¿Exponer el arte clásico, a los grandes Maestros: aquellos sin cuya intervención el estado actual del arte sería otro? ¿Qué hace que un artista se convierta en clásico? (Aquí, por supuesto, aparece la manoseada pregunta: ¿qué es un clásico?) ¿Qué distingue a un artista moderno de un clásico? ¿Y de un contemporáneo? ¿Qué es Picasso: clásico, moderno o contemporáneo? ¿Qué lugar debe ocupar en la historia del arte? Que finalmente nos lleva a: ¿dónde y cómo debe ser expuesto?

La relación entre Picasso y su obra con el Prado es bien conocida y se han escrito espléndidos textos sobre ella. Se sabe bien que, desde niño, de la mano de su padre, Picasso recorrió sus galerías. Sus primeros cuadros, cuando tenía no más de quince años, fueron adaptaciones de obras que formaban parte del Museo. La compleja relación artística que mantuvo con el Greco, Velázquez y Goya, a los cuales conoció y estudió en el Prado, ha sido continuamente señalada. Nadie ignora tampoco que en 1936 el gobierno de la Segunda República lo nombró director del Museo.

"Los dos hermanos" de Picasso en la galería central del Museo del Prado. http://cultura.elpais.com/

“Los dos hermanos” de Picasso en la galería central del Museo del Prado. http://cultura.elpais.com/

 

Estos elementos son secundarios y constituyen una débil justificación para que Picasso forme parte de la colección del Prado. La razón para que ingrese al Museo más importante de España, en realidad, es sólo una: Picasso es ya, por su obra y la repercusión que ésta ha tenido en el arte que lo precedió, un clásico. Sin lugar a dudas, se podría afirmar que de hecho es el último gran Maestro del arte retiniano (Duchamp), aquel que tiene que ver con la vista y no la mente, puesto es quien lleva a sus límites (y clausura) esta forma de entender el arte. En este sentido, Picasso debe ocupar el espacio que le corresponde y, con ello, hacérsele justicia del lugar que ocupa en la historia del arte.

Adenda. Hay una pieza que sería la idónea para la incorporación de Picasso al Prado: el Guernica. Hay que decirlo: la idea no es mía, sino del mismo Picasso. Éste expresó firmemente la voluntad de que el famoso cuadro debería permanecer fuera de España hasta que se volviese a instaurar la democracia y, que cuando eso sucediera, tendría que ser trasladado al Museo del Prado. Su voluntad, como sucede la mayor parte de las veces, se cumplió a medias. Tal y como lo había pedido el artista, el Guernica fue resguardado en Nueva York (en el MoMA) durante el franquismo. Sin embargo, al volver el cuadro a España en 1981, tras el regreso de la democracia, no fue expuesto propiamente en el Prado, sino en su anexo: el Casón del Buen Retiro. Alguien logró así burlar sutilmente la voluntad de Picasso: el Guernica estaba sin estar en el Museo del Prado. Casi diez años después, en 1992, el Guernica fue trasladado a su actual ubicación, el entonces recién fundado Museo Reina Sofía. Es incuestionable que en estricto sentido cronológico la obra de Picasso corresponde a dicha institución dado que ahí se expone el arte de siglos XX y XXI, pero repito mi argumento: lo central es que ocupa ya un lugar entre los grandes Maestros, y por ello debe estar en el Prado.

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Fotografías de Johann Mergenthaler

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1. Inner Cycles, la primera exposición individual de Gabriel Orozco en Japón, fue inaugurada hace unas cuantas semanas en el Museo de Arte Contemporáneo de Tokio. Unos cinco años atrás, Gabriel le dijo a Carmen Boullosa en una entrevista:

“Todo arte, en cualquier parte del mundo, está hecho de diferentes influencias “internacionales”. Se encuentran en cada movimiento artístico de cualquier periodo porque los artistas siempre estarán inspirados por lo que está alrededor de ellos. Al final del siglo XIX, la influencia del arte japonés fue decisivo para los impresionistas, por ejemplo. El arte japonés es muy importante para Occidente hoy, y para mí, tal y como el budismo zen lo es. El arte hindú también ha sido muy importante para mí, desde que era un niño. Estas radicales mezclas de intereses son necesarias para cualquier artista”.

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2. Establecer cuál es la ciudad más poblada del mundo es problemático por una razón sencilla: es imposible precisar con exactitud las fronteras de los entes urbanos. ¿Dónde termina una ciudad y empieza otra?

Se dice que Tokio, con aproximadamente 38 millones de habitantes, es la ciudad más poblada del mundo. Esto es cierto si se contabiliza como parte de ella a Yokohama (tres millones y medio de habitantes) y otras 86 poblaciones circundantes. En el corazón de Tokio viven tan sólo ocho millones de personas. Tal vez entonces deberíamos ser más precisos: Tokio es el área metropolitana más habitada o, si se prefiere, la mayor megalópolis. Pero lo que mejor la define es el concepto acuñado por Saskia Sassen de “ciudad global”. ¿Qué son las ciudades globales para Sassen? “(…) son aquellas que no sólo han logrado adaptarse a la economía globalizada, sino que también han sido actores estratégicos en su estructuración. La ciudad global es un espacio de producción de capacidades avanzadas para la organización y el manejo de la economía global. Son nodos de ajuste de ese sistema y conllevan la reinvención del espacio central y valorizado de la urbe. Ser ciudad global no es simplemente una decisión, implica a todo el entramado urbano.”

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3. Como bien se sabe, durante el periodo Meiji (1868-1912) Japón vivió un intrincado proceso de occidentalización que trastocó no solamente las más profundas estructuras sino también los hábitos cotidianos. Entre las muchas cosas que cambiaron estuvo el consumo de alcohol. A las bebidas autóctonas, se sumaron las típicamente occidentales: cerveza, whisky, brandy.

Al parecer el Kamiya Bar, fundado en 1880, fue el primer bar occidental en Japón. Antes existían exclusivamente los izakaya, lugares en donde los comensales se sientan el suelo sobre tatamis a beber y comer.

Hoy, aunque remodelado como cualquier edificio antiguo en Tokio, el Kamiya Bar sigue en operación. Es famoso por el Denki Bran (“brandy eléctrico”), un licor dulce que producen ahí mismo.

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A propósito de la discusión sobre el disfraz y sus implicaciones, esta entrevista a Luigi Amara discute con el autor el significado y lugar que han tenido las pelucas en la historia a partir de su libro Historia descabellada de la peluca (Anagrama 2014).

La peluca es una muy buena imagen para definir el discurso de la modernidad y la posmodernidad: algo que nos pone en riesgo y que dimita lo que conocemos como normal. La peluca como símbolo de nobleza, como símbolo de justicia, como prótesis para el enfermo o por una cuestión de belleza. Es un objeto que va a durar mucho más que su dueño por el material del que está hecho pero cuyo contexto, limita no sólo el significado, sino también el significante. ¿Qué suerte tiene la peluca?

A mí me interesaba la peluca por todo eso que simboliza, pero también por las distorsiones que introduce. Si uno quiere ser hippie y confiar en el discurso de los cabellos, uno fácilmente puede disfrazarse de hippie gracias a una peluca y deslizarse entre los hippies. Lo mismo podríamos decir sobre las distinciones de género, con la idea de que la cabellera es símbolo de fuerza, los varones esto desde Sansón. Uno se pone una peluca y tergiversa todas esas asociaciones, esos lugares comunes alrededor de la apariencia y de la naturalidad del cuerpo. Entonces me interesaba porque es un elemento tanto del disfraz como de la búsqueda de ser tú mismo. Puede servir tanto para encontrarte como para ocultarte. En esa medida encontré que la peluca es un objeto con múltiples significados, y que era una especie de orificio, de ventana, para acercarse al enigma de habitar este planeta. Entonces yo dije,  es casi una puerta de entrada inadvertida para plantear muchos problemas.

Al mismo, tiempo las prótesis terminan siendo parte de uno mismo. La peluca es como otras prótesis se vuelve una parte constituyente del propio sujeto. No es un objeto simple. ¿Cómo lo ves tú?

La incorporas  a tu identidad y, además, trastoca tu identidad de algún modo. Cuando empecé esta investigación que fue hace muchos años, 10 años tal vez, empezamos a hacer fiestas de pelucas. En lugar de una fiesta de disfraces, el requisito es que llegues con tu peluca. Y es muy curioso como aunque está tu rostro, aunque no ocultas tu rostro, hay un desvío, un desfase con quien eres, con tu identidad. Entonces suelen ser fiestas muy alocadas.  Justamente pienso que la peluca es algo más que una prótesis. Uno puede recurrir a la peluca por calvicie y decir: “tengo la necesidad de enfundarme estos pelos artificiales o estos pelos ajenos para suplir esa carencia”. Esto es lo que hace un poco la prótesis, pero la peluca va mucho más allá porque la peluca desde hace mucho tiempo, desde su origen, ha sido usada para una variedad de intereses que superan la prótesis, eso lo vuelve mucho más interesante. Es raro que uno se ponga una dentadura postiza, a menos de que quieras una dentadura de Drácula en una fiesta de disfraces, en cambio, la peluca se usa aún cuando no la necesitas o no la necesitas para una carencia realmente fisiológica.

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Se distinguen dos tipos de necesidades, una funcional y otra que es simbólica. La peluca es algo que se puede categorizar y ser un pedazo de plástico hecho con la tecnología de punta para alguien que no tiene pelo, o algo que pueda dar cuenta que se está dando un mensaje.

Ese es el uso que le daban los dandis, Baudelaire con su peluca azul por ejemplo, o más cercano en el tiempo, la peluca de Andy Warhol. Si uno ve la peluca de Andy Warhol, sobre todo ya en los años 80, es una peluca que no pretende pasar inadvertida. No es el bisoñé vergonzante que usaba Salvador Novo para no mostrar que ya se había quedado calvo. El propio Salvador Novo sacaba sus pelucas, dicen que se iba a la Lagunilla los domingos con sus pelucas rosas, verdes y de todos colores. Eran también muestra de que tenía una doble vida, él quería disfrazar su calvicie con el bisoñé pudibundo y al mismo tiempo se alocaba, como era Novo. Ahí creo que se ve claramente la diferencia. El discurso de la peluca no sólo es múltiple, sino muy resbaladizo y uno no sabe bien como asirla.

Obliga a ir al contexto para encontrar el por qué de la peluca, pues no es un objeto inmutable…

Es interesante, porque a mi me pareció que es un tema poco explorado. La investigación duro tanto porque no es que uno vaya a la biblioteca y haya un apartado de pelucas, tienes que ir haciendo las lecturas pertinentes para ir armando esta investigación. Pero claro, la peluca también ha significado poder, ha significado imparcialidad, ha significado relajación de las costumbres. En la Roma imperial empezó una fiebre de las señoras ricas para usar lo que era considerado pecaminoso, que era la peluca rubia para designar a las prostitutas.

La peluca ha tenido tal gama de significados y usos que no es que sean de otras épocas, de repente no nos damos cuenta, pero las pelucas siguen vigentes hoy no sólo como prótesis.  Me acuerdo del mundial de Brasil, transmitían las gradas y, si ustedes se fijan, yo digo que un 30% de la gente va con peluca al estadio. ¿Por qué? No sabemos. Puede ser que por los colores, para identificarse en un momento de fiesta, por muchas razones. La peluca no está empolvada, simplemente tal vez ha cambiado su papel. Intenté explorar también ejemplos muy contemporáneos como el de Andrea Agassi donde se muestra que la función de la peluca no ha pasado. Seguimos en la era de la peluca.

La peluca se convierte en el diagnóstico o por lo menos en el síntoma de todo el cambio de la modernidad a la posmodernidad. ¿Cómo se te ocurrió la peluca?

En realidad uno nunca sabe muy bien cómo se le ocurren las cosas, porque es un poco como de intuiciones de lo que vas viendo, oyendo y sintiendo. Pero básicamente empezó porque me empecé a dar cuenta de que el pelo lo utilizamos de muchas maneras. Lo utilizamos para seducir, es típico que estas frente a alguien que te gusta y uno inconscientemente se toca el pelo, una chica se lo abulta. También está el pelo como símbolo de desorden, si uno quiere una imagen de rebeldía, usa el pelo. Me empecé a dar cuenta que es el elemento más dúctil, más maleable que tenemos y con el que jugamos, bueno, la bombina, es algo bastante obvio si se quiere. Me di cuenta de que la fuerza y la importancia que le damos al cabello en la vida cotidiana no tenía parangón con la importancia que le damos conceptualmente. Me di cuenta de que no habíamos pensado el cabello y en particular, no habíamos pensado la peluca, y aunque ya investigando te das cuenta de que siempre ha habido acercamientos y hay textos, me di cuenta que había una asimetría entre la importancia concreta del cabello y su desdén como objeto de pensamiento. Eso fue lo que me llamo más la atención.

¿Nos podrás contar más del proceso de escritura? ¿Cómo fuiste trabajando este proyecto?

Me tardé diez años porque sabía que, por ejemplo, tenía que ir en algún momento a la Biblioteca Nacional de Francia y no era como si mañana me voy. Cuando ya se organizó el viaje a París dediqué a estar varios días en la biblioteca y mientras tanto iba atando cabos.  Por ejemplo, me entero de que la greña supuestamente rebelde de Agassi era un postizo y para investigar eso hay que leer la autobiografía de Agassi y también las noticias de cuando reveló que  era postiza y luego ligarlo con Sansón. Son lecturas de las que tal vez para escribir un ensayito de cinco páginas tienes que leer seis libros y varios artículos. Es un proceso lento en esa medida porque yo no pretendía hacer una historia en sentido estricto, una historia erudita, sino más bien lo que me interesaba era pensar algo que hemos pensado poco. Duró diez años porque uno de los primeros textos que escribí, que es el de la peluca de Andy Warhol, es de hace diez años realmente.

¿Cuál es tu peluca o historia de peluca favorita? ¿Cuál es la peluca a la que le tienes más cariño?

Algo que me interesaba hacer en el libro era hacer ese tipo de libros misceláneos usados en la Roma Imperial, como los libros de Claudio Eliano,  que era como una suerte de mosaicos y de curiosidades. Pero lo que yo quería era, más que las solas curiosidades, complementarlo con reflexión. En ese sentido, creo que la que más me fascina –por las posibilidades que implica– es la peluca que se hacía con vello púbico. Era todo un ritual casi libertario, erótico. La idea de que hubiera un club alrededor y el noviciado consistía en aportar un poco de vello púbico y todo mundo lo entendía como un símbolo de fertilidad. Que eso haya existido me parece fantástico. Seguramente esas pelucas deben estar perdidas pero deben de ser unas reliquias licenciosas fantásticas.

¿Y las pelucas en México, dónde están? ¿Hay alguna particular?

Lo más célebre serían las pelucas de Salvador Novo. También pensé mucho en la relación de la máscara contra la cabellera en la lucha libre. Por ejemplo, ¿qué significaría si un luchador usara peluca? Como pone en juego su cabellera, todo se desnaturalizaría. También está un poco la relación con los penachos. Los penachos eran como protopelucas y cumplían la función de impresionar por su colorido, pero convertirse entonces en un emblema de poder, de fuerza y de dominación de una jerarquía. También lo cumplieron las pelucas en alguna época: en la Francia de Luis XIV y XV era un emblema de aristocracia, de poder y de dominio. Creo que esa relación es muy clara con el arte plumario en México. Creo que México tampoco es un país muy “peluquil”. Me acuerdo que de niño, mi madre tenía una peluca en su closet, tenía sus cajas y su peluca. En los años sesenta y setenta se acostumbró mucho, a lo mejor ahora no tanto.

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Yoani Sánchez visita nuestro país en el marco del Hay Festival Xalapa 2014. Aprovechamos la ocasión para dialogar con ella sobre su nuevo proyecto periodístico, su lucha y su visión acerca del porvenir cubano.

Tienes un blog que llega a muchos países y una columna en El País. Ahora, el diario 14ymedio que estás haciendo busca llegar a Cuba. Es una reafirmación de que tu lucha ahí adentro.

Sí, a ese público es al que va dirigido fundamentalmente 14ymedio y mi trabajo. Lo que pasa es que también soy consciente de que, muchas veces, para que llegue a ellos, la información tiene que salir. Es curioso, pero en Cuba tenemos un fenómeno interesante que yo llamaría “el efecto boomerang de la información” en el que la noticia sale y afuera siempre hay alguien que de manera voluntaria, espontánea y sin ninguna jerarquía, determina que esa noticia le puede ser interesante a un pariente,  un amigo, o alguien que conozca en la isla. Entonces la reenvía por correo electrónico o hace una llamada, por ejemplo. Nosotros hemos publicado a veces el caso de un derrumbe –que son muy comunes en Cuba, especialmente en La Habana en donde las casas están muy deterioradas y se caen–, la noticia ha salido y cubanos del exilio, que viven cerca, o su familia vive cerca del lugar del derrumbe, y llaman a su familia. Les dicen: “Mamá,  ¿te enteraste que en tal lugar se cayó una casa?” y la madre se está enterando de algo que está a 300 metros de ella por la información que viene del extranjero. Estamos conscientes de ese mecanismo y tratamos de aprovecharlo.

¿Necesitan que alguien de afuera diga que hay cosas que son importantes y no ven?

Sin lugar a duda. Eso me pasó, cuando hago periodismo trato de recordar esos tiempos de mi vida. Yo fui guía de turismo para sobrevivir y ganarme la vida durante 14 años, fundamentalmente trabajaba con alemanes y otros europeos que iban a Cuba. Les enseñaba español y les enseñaba mi ciudad y mi país. Me ayudaban mucho las preguntas que ellos hacían porque, como personas que van por primera vez a un lugar, veían cosas que yo ya no veía. En el periodismo también trato de hacer ver las cosas que ya nos vemos por ser tan cotidianas y tan repetidas. Cosas que se nos han vuelto rutina y normalidad cuando son profundamente aberrantes.

Parecería que mediante el blog y ahora mediante el periódico ves un poder transformador en el periodismo. ¿Porqué hacer periodismo tú que además vienes de una disciplina que es de alguna manera tan anti periodística por estar volcada al pasado, como la filología?

Yo creo en el carácter redentor y reformador del periodismo, en tanto da herramientas a una sociedad primero para poder opinar, que cada uno pueda hacerse su opinión, pero sobre todo para no caer otra vez en ciertos controles que hemos vivido fundamentalmente en Latinoamérica. Yo creo que cuando a una población se le dan herramientas informativas, datos sobre lo que está viviendo, empieza a juzgar con más agudeza porqué se están viviendo así las cosas. Es muy bueno el periodismo como vacuna anti-totalitaria y anti-caudillos porque, si te fijas bien, casi todos estos regímenes autoritarios que hemos padecido en nuestras tierras latinoamericanas se han basado en la desinformación como pilar fundamental, en el control de los medios y en impedir que la gente sepa los detalles de la realidad que está viviendo. Por lo tanto, creo mucho en el periodismo como una herramienta que permite a los ciudadanos empoderarse ante el poder.

Acaso podremos decir que 14ymedio es el primer medio independiente en los años del régimen castrista. ¿Cómo funciona la redacción de este periódico sui generis?

En honor a los que me han precedido, debo decir que ha habido muchos espacios de periodismo independiente en Cuba. Por ejemplo, en el año 2003 cuando el gobierno cubano dio un zarpazo represivo brutal que se conoce como La Primavera Negra del 2003, la mayor parte de los 75 opositores que fueron a prisión habían ejercido algún tipo de periodismo. Había agencias de prensa y eso ha continuado así.

¿Cuál es la distinción de 14ymedio? Para insertarnos en nuestro contexto y que nadie se ponga celoso, la característica fundamental es que es un diario que se actualiza cada día, se hace desde dentro de Cuba, con contenido hecho ahí. No es a la medida de mucho periodismo independiente cubano que se hace dentro de la isla pero que necesita de un medio extranjero que coloque la columna o el reporte, nosotros publicamos desde Cuba y con contenido hecho en Cuba. Esa es nuestra característica. Ahora, ¿cómo se inserta en eso 14ymedio, y como se hace? Con las misma dificultades y precariedades que todo el movimiento del periodismo no-gubernamental. La primera precariedad es la censura, estamos viviendo en un país donde sólo se permiten los medios gubernamentales. Esto es importante enfatizarlo: es un país que vive en un monopolio gubernamental sobre la prensa. Cuando las personas me preguntan: “Ah, ¿y la prensa en Cuba no es privada?”, les digo: “Sí, es privada. Toda la prensa en Cuba es privada, de un partido.” Entonces, ese es el primer obstáculo que tenemos: no podemos tener un periódico legal, no podemos incluirnos en ningún lugar, estamos trabajando en la ilegalidad. En Cuba hay un delito que se llama “propaganda enemiga” en el que se supone que 14ymedio clasifica cada día. Cada minuto que escribimos algo, clasificamos dentro del delito de propaganda enemiga.

Pero no son desempleados ni son enemigos, es gente que no entiende al sistema…

El gobierno cubano lo explica de la siguiente manera: Hay una ley, la ley 88 conocida como la Ley Mordaza que fue la que se aplicó con estos 75 disidentes en el 2003 en la que una de sus clausulas dice: “Si usted publica una información, reporta un hecho, o emite una opinión que pueda ayudar al gobierno norteamericano a recrudecer el embargo o a atacar o dañar a Cuba, usted está incurriendo un delito”. ¿Qué es eso que supuestamente ayuda al gobierno norteamericano? Narrar la realidad. Decir que después de 3 horas para comprar papas, la papa se acabó, el gobierno podría interpretarlo como que uno le está dando armas al enemigo. Y ese es el primer obstáculo y el más grande de los problemas que tenemos que vencer.

Tanto en tu blog como en algunas de las noticias de 14ymedio la vida cotidiana y el día a día son una constante. Parecería que estas pequeñas noticias son aquellas en donde podemos empezar a resquebrajar este régimen tan sólido y tan estructurado.

A veces uno piensa, ¿cuál es el lector? ¿a quién podría interesarle? Yo pienso en mi madre que durante 35 años trabajó en los taxis. Es una persona realmente muy sencilla. Cuando yo me siento a conversar con mi ella y le hablo de derechos humanos, de la necesidad de libertad, de la democracia que está por llegar, mi madre me escucha con respeto pero después me dice: “Ya ya, que me duele la cabeza”. Sin embargo, cuando yo me siento con mi madre y le digo: “Mami, ¿ no te has dado cuenta de que el año pasado para comprar una libra de cebollas, tú necesitabas trabajar todo un día y este año para comprar una libra de cebollas tienes que trabajar dos días completos y con el salario de dos días comprar una libra de cebollas? ¿a ti no te parece que algo está mal aquí? Ella sólo dice: “Este país tiene que cambiar”. Entonces pensando un poco en eso, sin buscar la simplicidad, buscamos los problemas que son los verdaderos resortes que pueden mover al cubano común a decir: “Aquí algo está mal, algo no funciona bien”. Esos resortes son fundamentalmente los que afectan al bolsillo y al plato.

¿Por qué  el diario se llama 14ymedio?

Muy buena pregunta. Primero, cuando estuvimos buscando nombres quisimos rehuir a todo lo que tuviera en el nombre “Cuba” porque todo mundo quiere apropiarse el nombre de la nación. En Cuba todo se llama “Cuba”. Ahora hay una marca de tabaco Cubatabaco, una renta de autos Cubacar, una empresa de turismo Cubatour. Un poco más de creatividad señores. Por otro lado, nacimos en un piso 14 de un edificio modelo yugoslavo –que es donde está mi casa– en el año 14. Cuando empezamos a mirar esas coincidencias nos dimos cuenta de que los números son el lenguaje más universal, tienen traducción a todas las lenguas, todos comprendemos los números. También en el nombre de 14ymedio estaba la “y” que es una herencia de mi blog Generación Y  y la palabra “medio” que en español está a medio camino entre mitad y medio de prensa. Así que llegó como una inspiración y nos dimos cuenta que nos pegaba muy bien. Y sobre todo, quisimos generar esa pregunta, cuando te preguntas: “¿Por qué se llama así?” te da curiosidad, y la curiosidad es un elemento vital para tener atracción por algo.

Hay un famoso discurso de Fidel a los pies de la escalinata de la Universidad de La Habana a los intelectuales y en donde les dice “Dentro de la revolución todo, fuera de ella nada” ¿Ha cambiado la relación del régimen con los intelectuales? 

Ese discurso es muy conocido porque marcó el comienzo de una etapa gris en la relación del poder con la intelectualidad cubana. Cuando Fidel dijo esa frase, en realidad estaba poniendo los límites muy claros a qué tipo de creación artística se iba a permitir en el país. A partir de ese momento comenzó una verdadera cacería de brujas contra intelectuales que no querían someterse a esos estrechos límites. Algunos sufrieron mucho como el propio José Lezama Lima, Reinaldo Arenas o Virgilio Piñera. Hay nombres que fueron obligados casi al ostracismo editorial y al insulto. Después vino el tristemente célebre “Quinquenio gris” con el manto de la censura total sobre el arte y que intentó imponer el modelo soviético en el teatro y la escritura, incluso se nos quiso vender el realismo socialista como el camino para el arte. Querían que los pintores pintaran campesinos felices, que los escritores hicieran cuentos y novelas sobre obreros consagrados que ganaban la emulación.

Afortunadamente ese modelo no logró calar porque Cuba es una potencia de creación literaria, poética, plástica, artística  y eso no se puede borrar tan fácilmente con modelos impuestos del Partido Comunista, pero hizo mucho daño. Hasta el día de hoy la relación de los intelectuales con el poder de Cuba es una relación muy difícil que se ha saldado lamentablemente con la sumisión de la gran mayoría y el exilio de los más incomodos. Entonces, ahora mismo, los intelectuales en Cuba se cuidan mucho de poner palabras complicadas una detrás de otra porque eso les puede costar migajas. Como decía anoche: migajas como una cuenta de correo electrónico que pueda revisar desde su casa, la posibilidad de comprar un auto, la posibilidad de viajar al extranjero. Con esas minucias han comprado a la mayor parte de la intelectualidad dentro del país. Cosas que en Cuba te cambian evidentemente la vida.

¿Al régimen cubano, con la tecnología, se le está acabando la definición que ha tenido del enemigo?

Sí, pasan varias cosas. Durante muchos años desde dentro de la isla sólo se escuchaba la voz oficial, o sea, el exilio siempre ha tenido una voz fuerte denunciando el asunto, pero dentro de la isla sólo salía la voz oficial. Entonces, cuando la voz oficial etiquetaba a alguien de enemigo o de vendido al imperialismo, uno no tenía la otra parte de la historia. No tenía la voz del otro a no ser que ese otro se acabara yendo del país y contara su versión de los hechos. La tecnología viene a desbaratar todo eso porque le permite a los supuestos acusados de enemigos hablar en primera persona, tener sus propias plazas y sus propios micrófonos. Ya ahí empezó a desarmarse todo porque somos seres humanos y cuando escuchamos hablar a otros, y conocemos su vida y sus historias, tendemos a no dejarnos guiar por lo que dicen los grandes poderes en ese momento del encuentro físico o virtual. Yo quiero conocer a una persona, quiero acercarme a su vida y quiero ver cómo escribe, después de verlo un rato me doy cuenta de que ama a su país, que quiere lo mejor para su nación y que está profundamente preocupado o preocupada por su isla. Entonces ya ahí empiezan a desarmarse algunas cosas. Ese es el momento que estamos viviendo ahora.

Justamente en el ahora, jugando con el titulo de tu blog, ¿cuál es la “generación z”? La generación siguiente: la de tu hijo.

La generación de mi hijo que ya va a cumplir 20 años es una generación muy apática. El exceso de discurso político en las escuelas desde muy pequeños los ha hecho protegerse con una aparente máscara de apatía, que yo espero que se pueda resquebrajar llegado el momento, yo también fui una adolescente apática. Es una generación que ha desarrollado incluso habilidades biológicas muy interesantes como no escuchar lo que no les interesa. A veces mi hijo viene de la escuela y es una fecha oficial y yo le pregunto: “¿Qué dijeron en el matutino?” y él me dice: “No sé, no me acuerdo”. Le digo: “Pero tú estabas ahí todo el tiempo, lo escuchaste.” Y me dice que no oyó nada. Tienen una capacidad de cerrar los oídos a lo que no les interesa y no oyen. Es una generación que tiene sus ojos puestos en la migración, la mayoría quiere escapar del país, pero también es una generación más cosmopolita, más internacional que ha nacido en Cuba pero se sienten ciudadanos del siglo XXI y del planeta.

Ya te decía que son apáticos, y yo los prefiero apáticos que fanáticos. De la apatía se despierta el fanatismo. Tengo esperanzas porque, si bien no parecen tener la dosis de rebeldía necesaria para cambiar las cosas por el momento, sí tienen la voz y la apatía necesaria para no transmitir el discurso oficial a sus hijos.

El discurso del régimen parecería que es un discurso que quedó entre los viejos. ¿Qué va a pasar con él?

No puede prolongarse un sistema que se ha hecho a la imagen y semejanza de un hombre. Cuando ese hombre muere, muere el sistema. Será agónico, prolongado, querrán rescatarlo, llenará los discursos de frases de “a pesar de la muerte de Fidel o de Raúl seguiremos adelante”. Pero esas son sólo palabras vacuas, la realidad es que no veo un mantenimiento del actual modelo cubano sin las dos figuras que lo han impulsado y lo han impuesto.

¿Qué de aquel viejo sistema se va a heredar en el nuevo sistema? Es una pregunta que también nos hicimos en México en su momento.

Lo peor. Lamentablemente, por culpa del actual gobierno –es la responsabilidad absoluta de ellos– se ha ralentizado tanto el cambio, que yo creo que va a haber una fractura en muchos sentidos. Una fractura que en un primer momento nos traerá cosas muy tristes y muy desagradables porque veremos a esos mismos que hoy están reprimiendo, a esos mismo que hoy están gritando con signos oficialistas y mandando a callar a los otros, convertirse quizá en los empresarios con más dinero de todo el país. Ese es el legado del castrismo. Es triste y habrá que reforzar las instituciones, tener una prensa que denuncie eso, pero yo no veo ahora mismo como vamos a poder evitarlo porque se están repartiendo el pastel. Ya saben que el final llega, tienen buen olfato porque son oportunistas y todo oportunista huele el futuro. Son capaces de hacer cualquier tipo de concesiones por mantener una posición de poder. Incluso con las fuerzas más oscuras como puede ser  el narcotráfico. Vienen tiempos difíciles y hace falta un periodismo incisivo, responsable y que le plante cara a eso.

 

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Veo La filosofía natural del amor, la última película de Sebastián Hiriart, y me convenzo de que viene de otros tiempos. Si bien trata un tema muy nuestro (el amor), al verla uno siente que está leyendo alguno de los tratados aristotélicos o la Naturalis Historia de Plinio el Viejo. No solamente su título evoca estas obras, también lo hacen su espíritu y aspiraciones. Al igual que ellas, La filosofía natural del amor toma un elemento de la realidad y propone una tipología de sus distintas manifestaciones. Es, para decirlo a la manera de los Antiguos, un tratado de filosofía natural.

Por medio de una serie de vistazos a cuatro distintas relaciones interpersonales y a varios trozos de sesiones terapéuticas en pareja La filosofía natural del amor esboza una tipología del encuentro amoroso. Cada una de las historias y de las distintas parejas que aparecen representan un “tipo ideal” de las múltiples formas en que se establece una relación entre dos personas. De esta manera, la película termina otorgando una clasificación tipológica del amor.

Hiriart, de una forma u otra, se muestra más sensato (¿o deberíamos decir más inteligente?) que los tratadistas clásicos: en lugar de aspirar a construir un sistema con presunciones totalizantes, hace una apuesta por lo fragmentario. Nos recuerda así que lo rizomático siempre termina diciendo más. O mejor: nos muestra que lo rizomático logra decir lo no dicho, que en el fragmento y lo múltiple es donde podemos vernos y encontrarnos.

Hay, sin embargo, una idea que atraviesa la multiplicidad de fragmentos que conforman la tipología de La filosofía natural del amor: existe una fuerza, una ley natural, de atracción entre los cuerpos humanos. Sin que podamos resistirnos, nos vemos atraídos hacia otros. En eso no somos muy distintos a los insectos: en ellos y nosotros operan fuerzas similares. Sebastián Hiriart nos lo muestra con una superposición de un grupo de secuencias en las que vemos a insectos interactuar entre sí. Insectos o humanos, da igual. Algo instintivo nos controla y lleva hacia otros cuerpos.

Pero existe un diferencia significativa: el humano siempre complejiza, enreda, esa fuerza de atracción. En el hombre, la unión de los cuerpos siempre viene con algún tipo de conflicto. Tiene, por volver a los términos de los clásicos, tintes trágicos. Acaso esa sea la enseñanza más importante de la tipología propuesta en La filosofía natural del amor: la historia del encuentro amoroso puede darse en muchas maneras, pero se mantiene una constante: tensión y dolor.

@ConcheiroL

La filosofía natural del amor se estrenará el jueves 4 de septiembre en la Cineteca Nacional, Foro El Bicho, Cinépolis, Cinemanía y Cine Tonalá.

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Muchas veces las ciudades, a pesar de los obstinados intentos de los urbanistas, terminan viéndose más como un manchón amorfo que como los meticulosos planos y maquetas propuestos en alguna reunión gubernamental. Las ciudades tienen vida propia, crecen a un ritmo que es una mezcla entre planificación y caos. La ciudad de México es un perfecto ejemplo de todo esto. Su historia está marcada por el constante estira y afloja entre los incontables planes urbanísticos y las construcciones no autorizadas, los espacios inventados, los terrenos ocupados. Valeria Luiselli no se equivoca al decir que “la ciudad de México fue su propio plano”. Los intentos por darle un orden a la capital de nuestro país terminan siendo engullidos por la lógica de la metrópoli.

Aunque siempre se nos escapa de las manos, la ciudad de México tiene elementos que le dan cohesión y coherencia al aparente descontrol generalizado. Hay que subrayarlo: son elementos simbólicos, que muchas veces sólo son percibidos por aquellos arraigados a su pavimento. Uno de los más importantes es la avenida principal de la ciudad: Paseo de la Reforma. Ésta, no sólo es fundamental por el lugar que ocupa sino también por su importancia simbólica, económica y política. En ella habitan los viejos héroes patrios: Cuauhtémoc, Hidalgo, Morelos. Y junto a ellos, los nuevos símbolos de poder: la bolsa de valores, las oficinas gubernamentales, las embajadas. Todos estos símbolos elegantemente adornados por decenas de museos y un zoológico.

La importancia de Reforma no termina allí. Hay que recordar que fue ideada por Maximiliano de Habsburgo en el siglo XIX para unir el Castillo de Chapultepec con el Palacio de Gobierno a semejanza de los grandes paseos de las urbes europeas. En ese sentido, Reforma es una metáfora de los últimos quinientos años de la historia de México, es decir, es la encarnación de una historia dialéctica entre imitación y creación. Dialéctica en tanto la imitación contiene en sí misma la creación y viceversa, y debido a que su oposición termina dando a lugar a una síntesis de ambas. Dialéctica porque es un proceso siempre activo, que se mueve por el conflicto. Así como México nace imitando y termina inventándose como un nuevo país, Reforma nace como copia y se convierte en una avenida irrepetible. De la misma forma que la historia mexicana se mueve por el conflicto y nunca se estabiliza, el desarrollo de Reforma está marcado por una serie de tensiones que aseguran su eterna construcción: su vitalidad.

Pero el rasgo más significativo de Reforma, o al menos el que más nos interesa enfatizar aquí, es su similitud con la realidad mexicana. En esta avenida, como sucede en la totalidad del país, confluyen los más diversos mundos y tiempos. De las Lomas de Chapultepec a Tlatelolco, del Centro Histórico a la Zona Rosa, de Polanco a Peralvillo. País de contrastes y diferencias, México en sentido estricto no es uno: son varios. Reforma reproduce esto, en ella existen una multiplicidad de realidades que se alternan, se entremezclan y se enfrentan. Nunca Paseo de la Reforma, siempre Paseos de la Reforma.

 

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Dimos vuelta a la derecha para llegar a la última sala. Como las demás, tuberías expuestas recorrían sus altos techos, las paredes eran completamente blancas y el color del piso era tan genuinamente imperceptible que no me acuerdo de él. Era, para decirlo de manera más sencilla, una típica sala de museo de arte contemporáneo.

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Apenas entramos a ella, Ignacio exclamó: qué pureza. Era prácticamente imposible no coincidir con él. Sobre sus paredes colgaban veintinueve retratos de niños de tres o cuatro años. Yo no lograba decidirme cuál me gustaba más. Todos estaban pintados en oleo sobre un papel amarillento, mantenían un tono sepia similar y tenían el mismo tamaño. Creo que mi imposibilidad para elegir mi favorito surgía del hecho de que estaban retratados niños negros, orientales, blancos, latinos. Me reconfortaba verlos a todos juntos. Sentía que, más allá de sus enormes diferencias, compartían la misma inocencia y alegría infantil. Me dije a mí mismo: en ese momento de nuestras vidas, en el fondo, todos somos iguales.

Nos acercamos y vimos con cuidado cada uno de los retratos. Intercambiamos un par de comentarios sobre su manufactura. Eran técnicamente perfectos y sus suaves trazos por momentos hacían que el oleo pareciese acuarela. Individualmente eran grandes cuadros, en conjunto se volvían estremecedores.

En mi pedante adolescencia adquirí la manía de solamente leer la ficha técnica de aquellas obras que realmente me impactaran. Me parecía con ello forma homenajeaba al autor. Hoy, aunque con más curiosidad que arrogancia, lo sigo haciendo. Deje a Ignacio en medio de la sala, con cara de padre que ve a sus hijos columpiarse, y caminé hasta el fondo. Ahí, me encontré una hoja de papel plastificada.

 

Annie Kevans

(Todos 2004, Oleo en papel, 51 x 41 cm)

Adolf Hitler, Alemania
Alexander Lukashenko, Bielorrusia
Alfredo Stroessner, Paraguay
Ante Pavelić, Croacia
Benito Mussolini, Italia
Efraín Ríos Montt, Guatemala
Ferdinand Marcos, Filipinas
Francisco Franco, España
François Duvalier, Haití
Hendrik Verwoerd, Sudáfrica
Hissène Habré, Chad
Hugo Banzer, Bolivia
Humberto Braco, Brasil
Idi Amin, Uganda
Ion Antonescu, Rumania
Jean-Claude Duvalier, Haití
Jorge Rafael Videla, Argentina
Joseph Stalin, Unión Soviética
Kim Il Sung, Corea del Norte
Mao Zedong, China
Mohamed Suharto, Indonesia
Ne Win, Bruma
Ngo Dinh Diem, Vietnam
Nicolae Ceaușescu, Rumania
Radovan Karadžić, Serbia
Robert Magabe, Zimbabue
Saddam Hussein, Iraq
Slobodan Milošević, Serbia
Yasuhiko Asaka, Japón

 

La lista estaba compuesta por los personajes más siniestros de nuestra historia reciente. Sin querer aceptarlo, me caí en cuenta que cada nombre correspondía a un retrato. En aquel rostro berrinchudo vi a Slobodan Milošević y la limpieza étnica, en aquel otro de ojos profundos vi a Hendrik Verwoerd y el apartheid. No podía dejar de pensar que esos niños que no me habían inspirado más que los más puros sentimientos terminaron convirtiéndose en los más terribles dictadores y genocidas del siglo pasado. Ese grupo de niños que me habían llevado a pensar en lo maravilloso que era la infancia habían provocado la muerte de millones de seres humanos. Juntos representaban lo más obscuro: represión, persecución, corrupción, tortura, asesinato sistemático. El trabajo Annie Kevans me obligó cuestionarme el origen de este sentimiento aparentemente contradictorio. ¿Qué tuvo que pasar para que ese niño regordete, de ojos vivaces y mirada altiva, se volviera Radovan Karadzic?

Ninguno de esos niños era el criminal que terminaría siendo. Quiero pensar que en aquellos rostros no existía aún aquello que como adultos los distinguiría. En ese niño de ojos azules de la esquina todavía no estaban los rasgos que lo llevarían a ser Adolfo Hitler. Me inclino a pensar que, incluso en los casos más extremos, no podemos decir que las personas nazcan siendo malas o buenas. Tuvieron que pasar una serie de sucesos para que aquellos niños se convirtieran en lo que fueron y, lo más importante, tuvo que haber un momento histórico propicio para que se desarrollaran en lo que finalmente fueron.

Diciendo esto no busco eximir a esta serie de hombres (¡singularmente no hay ninguna mujer!) de la responsabilidad de sus actos. No quiero decir que fueron productos de la historia y por ende no son culpables de atrocidades que cometieron. Lo que quiero señalar es que todos los niños que Annie Kevans retrató pudieron no haberse vuelto genocidas, pudieron haber sido cualquier otra cosa. Buena parte de esos hombres en algún otro momento histórico no hubieran sido más que locos megalómanos.

Vale la pena sentarnos a pensar qué podemos hacer para prevenir que alguno de niños que hoy nos rodean termine siendo un Alfredo Stroessner o un Mao Zedong. ¿Qué sociedad tenemos que tener para que los niños no se convierta en aquello que se convirtieron los veintinueve retratos de Kevans?

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Adolf Hitler

 

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Lukashenka

 

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Mugabe

 

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Luis Cernuda (der) con la filsósofa María Zambrano

Luis Cernuda (der) con la filsósofa María Zambrano

Luis Cernuda escribió una vez: “¿Qué país sobrelleva a gusto a sus poetas? A sus poetas vivos, quiero decir, pues a los muertos, ya sabemos que no hay país que no adore a los suyos”. Con estas palabras describía no solamente su destino sino el de casi todos los poetas. El pasado 5 de noviembre, día en que se cumplieron 50 años de su muerte, pudimos comprobar la popularidad que goza Cernuda (¡incluso fue trending topic en Twitter!). Aprovecho la polvareda generada por las conmemoraciones para escribir unas líneas a manera de homenaje intempestivo.

Al salir exiliado de España Cernuda vivió primero en Inglaterra y posteriormente se trasladó a los Estados Unidos. La primera vez que pisó tierras mexicanas fue durante el verano de 1949. En México no sólo encontró un clima cálido y el acogedor sonido de las palabras castellanas, sino también a muchos de sus más queridos amigos: Manuel Altolaguirre, Concha Méndez, José Moreno Villa, Ramón Gaya y Emilio Prados. Hizo una segunda visita en el verano de 1950 y dos años después, en 1952, se estableció en la Ciudad de México hasta el día de su muerte.

En febrero de 1950 empezó a escribir en torno a su primer visita a México. Nuevos textos se desprendieron de su segundo viaje.Esta serie de reflexiones, de poemas en prosa, sobre nuestro país y su gente vieron la luz en diciembre de 1952 en un pequeño libro titulado Variaciones sobre tema mexicano. Éste era el número diez de la serie, dirigida por Leopoldo Zea, “México y lo mexicano”: pequeños libritos publicados por la editorial Porrúa y Obregón, cada uno con una portada de diferente color diseñada por Elvira Gascón.

En estas Variaciones… México es una tierra exótica, “una tierra más viva acaso que otra ninguna, pero otras de cuya vida la muerte no está escondida ni indignamente disfrazada, si no reconocida ella también como parte de la vida, o la vida, más certeramente quizá, como parte indistinta de ella”. Mientras que los anglosajones para Cernuda eran “gente de ojos apagados y de voz inexpresiva”, en los mexicanos ve ojos vivos y escucha un lenguaje delicado, preciso, clásico. Al contrario del sempiterno trabajo del mundo anglosajón, en México todavía existe el reposo, el ocio: se vive por vivir. El pueblo mexicano cultiva flores en vez de construir fábricas: “¡Ah, no poseer nada, como si se poseyera todo! Ésa es su libertad”. Encuentra una pobreza que no conoce la tontería y vicios que trae la riqueza, el progreso, la Modernidad. En México, “ecos de sabiduría extinta” flotan en el aire.

Las imágenes evocadas acerca de México nos hablan más de Cernuda que de México y los mexicanos. Hay que recordar que Cernuda llega después de haber vivido once años en tierras anglosajonas, y que llegó al contiente americano escapando del fascismo. Los poemas en prosa de Variaciones…  son la búsqueda de aquello que se ha perdido en Europa y los Estados Unidos. Escribe Cernuda refiriéndose a México: “no sé qué le envidio más, si su juventud, su gracia o su miseria”.

Pero al final, también nos hablan de México. ¿Cómo? Los pensamientos, las palabras, los versos se vuelven realidad. O, como dice Octavio Paz en un poema dedicado al mismo Cernuda:  “Deseada / la realidad se desea / se inventa un cuerpo de centella / se desdobla y se mira”. No solamente se construye la identidad des de la oposición con el Otro: esa relación da un vuelco, y el Otro, en este caso el mexicano, termina por constituirse a través de la visión que su Otro –Cernuda– tiene sobre él. En suma: las Variaciones… nacieron como expresión de la búsqueda de un europeo de sí mismo, y en el camino terminaron por constituir parte del “ser mexicano”. Por ello, al regresar a la obra de Cernuda, los mexicanos regresamos sobre nosotros mismos y nos comprendemos un poco mejor: tanta falta nos hace.

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