La correspondencia de y entre escritores siempre revela claves que podrían pasar inadvertidas en el cuerpo de su obra. Los siguientes cinco ejemplos demuestran rasgos de la intimidad de los autores; a la vez, se aprecia en ellos el pensamiento de una viable publicación futura. Las cartas manifiestan, con admirable refulgencia, el vínculo de cada uno de ellos con el mundo y su interés por desentrañarlo.

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García Lorca, Nueva York y a La Habana

En junio de 1929 Federico García Lorca parte de viaje, en compañía de Fernando de los Ríos, con destino a Nueva York, vía París-Londres. En París visitan a Mathilde Pomès y en Londres a Salvador de Madariaga. El 19 de junio embarcan en Southampton, en el Olympic, rumbo a Nueva York, adonde arriban una semana después. En agosto escribe “El rey de Harlem” y “1910 (Intermedio)”, dos de los primeros poemas de lo que constituirá Poeta en Nueva York. Y en abril de 1930 Escribe el “Son de negros en Cuba” y la “Oda a Walt Whitman” que formarán parte del libro. Federico García Lorca en Nueva York y La Habana. Cartas y recuerdos de Andrew A. Anderson y Christopher Maurer, es un libro cabal sobre el período de escritura de Poeta en Nueva York, cuyos poemas  —casi todos— fueron escritos durante la enriquecedora temporada que García Lorca pasó en Nueva York y La Habana. El volumen de Anderson y Maurer incluye las indómitas cartas en las que García Lorca narra sus arrebatos amorosos e incluye las misivas que él recibió, publicadas por primera vez. El epistolario está acompañado de un álbum de recuerdos, viñetas, fotografías históricas, entrevistas y retratos, en su mayoría inéditos.

Christopher Maurer y Andrew A. Anderson, Federico García Lorca en Nueva York y La Habana. Cartas y recuerdos, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2013, 382 pp.

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A través de un libro: Roth y Zweig

Stefan Zweig y Joseph Roth fueron escritores extraordinarios. Del primero se celebran sus colecciones de relatos y novelas como La impaciencia del corazón y Novela de ajedrez. Del segundo destacan La marcha Radetzky y Job. Zweig fue un maestro de la biografía (María Antonieta o Fouché), y de retratos paradigmáticos como los de Nietzsche, Hölderlin y Casanova. Roth fue un gran periodista, autor de artículos sociales. El ensayo Judíos errantes dio pie a su amistad con Zweig. Roth mantuvo una particular correspondencia con su gran amigo. En el intercambio compartieron anhelos literarios, pensamientos, detalles íntimos, confesiones. Roth, sagaz, diagnosticó desde el principio el peligro del nacionalsocialismo y se exilió. Zweig intentó transigir, hasta darse cuenta de que la única opción era exiliarse.

Las cartas pueden ser leídas como la historia de una época en la que reinó la barbarie y como el legado del compromiso intelectual y humanista de dos grandes escritores que se admiraban mutuamente. Roth le escribió a Zweig el 10 de julio de 1928: “Muy distinguido señor Zweig: Hoy me encuentro en disposición de agradecerle su libro. Lo he leído en ruta, durante mi viaje a través de muchas pequeñas ciudades, y tengo que agradecerle a usted doblemente: por mandarme un saludo a una región desierta y, en suma, por el placer de su libro (cuyo efecto, por mi soledad, en cierta medida se ha convertido en particular). Me parece que de esta manera he llegado a conocerle a usted más que si, por ejemplo, le hubiera leído o incluso me lo hubiera encontrado en Berlín o en París. Sólo falta que encuentre la oportunidad y cuente con su permiso para verle. Quizá suceda pronto”.

Joseph Roth y Stefan Zweig, Ser amigo mío es funesto. Correspondencia (1927-1938), edición de Madeleine Rietra y Rainer Joachim Siegel, traducción de Joan Fontcuberta y Eduardo Gil Bera, postfacio de Heinz Lunzer, Acantilado, Barcelona, 2014, 432 pp.

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Burroughs y Ginsberg en busca del éxtasis ilimitado

La heroína era un camino que ya le mostraba a Burroughs su lado autodestructivo. También lidiaba con el sentimiento de culpa y desánimo tras el accidente en el que mató a su mujer mientras él, ebrio, disparaba una pistola. La búsqueda de la ayahuasca de Burroughs es un viaje hacia una nueva dimensión personal y una forma de escape de sí mismo. Las cartas de la ayahuasca es un volumen de correspondencia y otros textos de William Burroughs y Allen Ginsberg, publicado originalmente en 1963. También es un libro de viaje y un rito de búsqueda. La mayor parte de estos escritos datan de 1953. Resulta la crónica del viaje que hizo Burroughs al Amazonas en busca de la ayahuasca, planta de propiedades alucinógenas. Burroughs narra a Ginsberg anécdotas y conceptos que más tarde utilizaría en novelas como El almuerzo desnudo. El volumen cierra con una carta de Ginsberg, escrita en 1960, en la que le relata a Burroughs los experimentos que él mismo realizó con la ayahuasca. Burroughs escribió: “Me siento dispuesto a irme al Sur en busca del éxtasis ilimitado que se abre en vez de cerrarse como la droga. El éxtasis es ver las cosas desde un ángulo especial. Tal vez encuentre en la ayahuasca lo que he estado buscando en la heroína, la yerba y la coca. Tal vez encuentre el éxtasis”.

William S. Burroughs y Allen Ginsberg, Las cartas de la ayahuasca, traducción de Roger Wolfe, Anagrama, Barcelona, 2006, 112 pp.

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Kertész, en memoria de los difuntos

Imre Kertész, superviviente de Auschwitz, falleció en 2016 a los 86 años en su ciudad natal, Budapest. Su obra, en especial su novela Sin destino, que tardó 13 años en escribir y publicó en 1975, narra la hiriente realidad de los campos de exterminio. Las cartas que Kertész envió a la crítica y traductora de origen húngaro Eva Haldimann entre 1977 y 2002 devienen ensayos que arrojan luz a su quehacer literario y a la época de la desolación y la ruina. Las misivas expresan las incidencias del escritor, su salida de la Asociación de Escritores y aquello que el autor surcó hasta obtener el Premio Nobel en 2002. En una carta del 27 de enero de 1990 comenta la pieza maestra Kaddish por el hijo no nacido, libro sobre la sombra de Auschwitz y la imposible paternidad: “Estimada Eva Haldimann: […] Para la Semana del Libro se publica mi última novela. Se titula Kaddish por el hijo no nacido. (¿Sabe usted lo que es un kaddish? Una plegaria en memoria de los difuntos, como el réquiem en la liturgia católica)”.

Imre Kertész, Cartas a Eva Haldimann, traducción de Adan Kovacsic, Acantilado, Barcelona, 2012, 160 pp.

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Louise Colet y Flaubert

Las cartas de Flaubert a Louise Colet, escritas entre agosto de 1846 y marzo de 1855, resultan una especie de monólogo, un íntimo retrato del joven autor y de la poeta madura. Expresa ideas y sentimientos desde diversas perspectivas y con énfasis disímiles, desde la voz del enamorado que formula la intensidad de sus sentimientos a través de la escritura y desde la distancia, pasando por las cavilaciones filosóficas. El escritor reflexionó sobre la vida y lo pretérito, opinó sobre lecturas, emitió juicios exaltados sobre la amistad y la creación, ponderó el arte de escribir y anotó y corrigió textos de Louise Colet. Las cartas de Colet a Flaubert fueron destruidas por Caroline Franklin-Grout, encargada de “mantener limpia” la memoria de su tío. Flaubert incluyó en las misivas pasajes literarios de calidad aforística: “Por un instante he visto la sima, he comprendido el abismo, y luego el vértigo me ha arrastrado”, “Más que galopar, Pegaso suele ir al paso. Todo el talento consiste en tomar el ritmo que uno quiere”, “Las pasiones son buenas, pero no en exceso; hacen perder mucho tiempo”, “Se llegan a hacer cosas hermosas a fuerza de paciencia y de larga energía”, “Lo que a mí me parece lo más elevado del Arte (y lo más difícil) no es hacer reír ni llorar, ni poner cachondo o enfurecer, sino obrar al modo de la naturaleza, es decir, hacer soñar. Por eso las obras más hermosas poseen ese carácter. Son serenas de aspecto e incomprensibles”.

Gustave Flaubert, Cartas a Louise Colet, traducción y prólogo de Ignacio Malaxecheverría, Siruela, Madrid, 2003 408 pp.

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Arquitectura y diseño. La ciudad de México fue designada como la capital mundial del diseño este 2018. La idea de este evento bienal es reconocer a las ciudades que usan el diseño urbano como estrategia social y de revitalización cultural y económica. Entre las acciones realizadas en torno al evento estuvo la recuperación de la Estación del Ferrocarril Escénico en Chapultepec para establecer un espacio expositivo que vincule ideas y proyectos urbanos de todo el mundo.  Se inauguró en días pasados con la muestra “10 expositores del Siglo XXI: Ciudad, Arquitectura y Diseño”, que da a conocer algunos de los proyectos urbanos y arquitectónicos más reconocidos de lo que va del siglo.

13 de mayo.
“Trenecito”, Bosque de Chapultepec.

Twitter @GobCDMX


Ciclo 68. La UNAM empieza con las celebraciones de conmemoración del 68. Entre las primeras actividades, los institutos de investigaciones históricas y sociales organizaron un ciclo de conferencias en torno a la década de los sesenta. Para ello, reunieron a un grupo de investigadores que observan esos años desde distintas aristas: pensando los movimientos sociales, el arte, la universidad, entre otros.  “El historiador frente a la historia. Los sesentas, más que una década”, promete en su conjunto; nosotros recomendamos particularmente las conferencias de Carlos Illades, Federico Navarrete, Ariel Rodríguez Kuri, Eugenia Allier y Alberto Vital. La programación completa está aquí.

Hasta el 30 de mayo.
Salón de Actos del Instituto de Investigaciones Históricas.
Circuito Mtro. Mario de la Cueva, Zona cultural, Ciudad Universitaria.


Manifestación estudiantil del 13 de septiembre de 1968. (Fuente: Wikimedia)


Diálogo. Wolf Gruner dirige el Centro de Investigaciones Avanzadas sobre Genocidio en la Universidad Southern California-Shoah Foundation. Estará en México discutiendo sobre el archivo audiovisual de la institución y su importancia en la investigación de procesos de genocidio en la historia. En particular, abordará el tema de los supervivientes y sus testimonios. La conversación será moderada por la historiadora mexicana Daniela Gleizer, quien se ha especializado en el exilio judío en México.

Martes 13 de marzo.
Salón Académico del Instituto de Investigaciones Históricas.
Circuito Mtro. Mario de la Cueva, Zona cultural, Ciudad Universitaria.


Cine mexicano. Durante cinco días, la ciudad rebosará de proyecciones cinematográficas gratuitas. La semana de Cine Mexicano tendrá lugar en siete sedes distribuidas por toda la capital y presentará más de una docena de largometrajes recientes. La variedad es clara: desde la comedia Mole de olla, receta original (2017) de Enrique Arroyo, hasta el thriller de Sebastián Hiriart, Carroña (2016), pasando por un documental sobre el Sindicato Mexicano de Electricistas dirigido por Alejandra Islas: La luz y la fuerza. Habrá que asomarse para ver qué es lo que está llegando a las pantallas locales, y todo hecho en México.

Hasta el 18 de marzo.
Programación y sedes aquí.


Danza. En el marco del Festival del Centro Histórico, que tendrá distintas actividades recreativas, artísticas, gastronómicas y más, llega el Ballet de la ópera de Liubliana con una de sus coreografías más representativas. La sinfonía de las lamentaciones es una coreografía de Ronald Svakovic que habla de las pérdidas de los seres queridos, los lamentos y el proceso de reacomodo en la memoria que éstas desatan.

14 y 15 de marzo.
Teatro de la ciudad Esperanza Iris.
Donceles 36, Col. Centro Histórico.

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Y las redes ardieron. Otra vez. Este lugar común parece restarle octanaje al combustible que semana con semana alimenta la máquina de clics, pero como en este espacio no nos dedicamos a otra cosa, ni modo, hay que atender ese pálido fuego. Lo que sí es que, esta vez, la deflagración fue provocada, cosa rara, por un escritor, un Nobel para más señas, que se metió, no por primera vez, con la política mexicana (con ya saben quien, para ser más precisos).

El caso es que tirios y troyanos prendieron antorchas para poner a don Mario Vargas Llosa en la picota. Nosotros, antes de aplicarle el 33 por si las moscas, optamos por la mesura y le ofrecemos a nuestros cálidos lectores una guía propositiva para aquellos que quieran adentrarse en los vericuetos de un laberinto que podríamos llamar, a falta de mejor título, “los escritores y la política”.


1) Un gran número de medios replicaron la nota sobre las declaraciones de Vargas Llosa durante la presentación de su autobiografía intelectual La llamada de la tribu (Alfaguara). Algunos de manera francamente objetiva, como Animal Político aquí.

2) Entre las respuestas al Nobel figuró en primer lugar la del mismo AMLO (“Buen escritor, pero mal político”) y, en segundo, la de la historiadora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del candidato, que declaró que el peruano le “daba vergüenza” sin argumentar más.

3) Cada comentario del peruano despierta pasiones y engendra hordas de defensores o detractores severos. Nunca falta quien lo acuse de reaccionario, neoliberal incongruente y oportunista —porque sus posturas ideológicas han dado más de un giro de 180 grados desde que entró en la arena pública—, y ahora hasta de “monárquico”.

4) Gran parte de la indignación más fresca contra Vargas Llosa es su vinculación al escándalo de los Panamá Papers y directamente al bufete Mossack Fonseca, el principal acusado del caso y el corazón de la trama de los negocios offshore. Un tema bastante delicado para quien hace alardes constantes de la justicia del libre mercado.

5) Las opiniones de Vargas Llosa sobre asuntos políticos de cualquier país son tan viejas como su extinta militancia pro-castrista. Hay quienes las revisten con eso que llamamos “argumento de autoridad”, mientras que otros tantos las descalifican como los devaneos de un hombre senil. Este artículo de El Cultural reúne los distintos temas sobre los que opinó en la tarde de su más reciente presentación: desde la censura de Fariña hasta el independentismo catalán. Sí, tiene saliva para todo esto y más.

6) No hay como el poder de la opinión y el análisis (y más si tiene el respaldo de una fortuna bien amasada). Una sencilla prueba de ello es esta defensa del presidente Kuczynski ante las exigencias sociales de destitución, luego de que indultara a Fujimori. En su defensa el líder peruano dice que, antes de proceder a ese “indulto médico”, habló del tema “incluso con Mario Vargas Llosa”. Este último criticó el indulto y apoyó la destitución del presidente si había, más bien, pruebas de su participación en el caso Odebrecht.

7) No olvidemos que parte de la carrera de Vargas Llosa se debe a sus incursiones en política. Este texto de Time es un buen compendio de sus críticas a la violación de derechos humanos durante el conflicto con Sendero Luminoso, su candidatura presidencial contra Fujimori en 1990 y su reconciliación final con Alan García, convertido, como el mismo Vargas Llosa, en defensor del libre mercado. Aquí un texto similar, pero más detallado, en español.

8) En México se ha recordado, una vez más, el tino de Vargas Llosa al acuñar, en 1990 durante el “Encuentro Vuelta”, el término de la “dictadura perfecta” refiriéndose al régimen del PRI, como resume este texto de El País y este famosísimo video de época (en el que Paz no se esconde su indignación ante la “imprecisión” de su colega).

9) Otra buena pista para entrar en el pensamiento político reciente de Vargas Llosa es seguir la columna que publica en El País desde 2010 llamada “Piedra de toque”, en la que ha abordado desde temas culturales y literarios hasta asuntos políticos coyunturales o electorales de varios, si no es que demasiados, rincones del mundo. Tampoco debemos dejar de lado el discurso que dio al recibir el Premio Nobel de Literatura 2010, en el que hace un repaso de su vida como lector y escritor y defiende el poder civilizatorio de la literatura, evoca sus coqueteos con el marxismo, narra su experiencia como actor de teatro septuagenario y hasta clama por la “emancipación de los indígenas” en América Latina (quienes, al parecer, no defienden tanto las virtudes de la mundialización como él). El fallo de la Academia sueca quiso reconocer la trayectoria de Vargas Llosa y, en particular, “su cartografía de las estructuras del poder y sus incisivas imágenes de la resistencia individual, la revuelta y la derrota”, un argumento que sin duda coincide con su muy criticada postura liberal.

10) Finalmente, hay que sugerir algunos libros de referencia, entre muchos otros, que podrán serle útiles al curioso que quiera meterse en el espinoso tema de “los escritores y la política”, que tanta polémica provoca (incluyendo supuestos puñetazos entre peruanos y colombianos). Antes de La llamada de la tribu, se publicó Conversación en Princeton con Rubén Gallo (Alfaguara, 2017), el resultado de los cursos que impartió “don Mario” en dicha universidad, y donde aborda cuestiones de literatura, política y periodismo. Otros títulos básicos son:

– Edward Said, Representaciones del intelectual, Debate, 2007.
– Claudia Gilman, La pluma y el fusil. Debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina, Siglo XXI, 2003.
– Jean Franco, Decadencia y caída de la ciudad letrada. La literatura latinoamericana durante la Guerra Fría, Debate, 2003.

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Es imposible establecer una lista instantánea de las mejores traducciones mexicanas. Como país de constante asimilación de las literaturas extranjeras, las traducciones son abundantes y de una calidad tan evidente como nuestra literatura misma. La presente selección, en un intento de rescate más amplio, quisiera solamente ser un primer muestrario de aquellos escritores que nos permitieron leer a otros clásicos gracias a su afán cosmopolita y su quehacer infatigable. En el transcurso de esas apropiaciones, nuestros traductores también se fueron convirtiendo en clásicos imprescindibles mexicanos y elevaron sus versiones al rango más alto de la lengua española.

El periodista más elocuente

Tanto Borges como Eliot, entre muchos más, sabían y defendían a capa y espada que Chesterton era un escritor genial y necesario. No solo como poeta, ensayista o periodista, el ingenio y el humor de Chesterton son incomparables sino, además, sus incursiones en la novela policiaca nos dejaron clásicos de la mano del Padre Brown. Dentro del género de detectives se inscribe El hombre que fue jueves, donde Syme, el protagonista, debe revelar los misterios de siete asesinos que se ocultan tras los nombres de los siete días de la semana. Todo esto envuelto en una prosa vivificante, divertida, llena de paradojas de apariencia fácil y de filosofía portátil en el mejor sentido de la palabra, el de la capacidad de divulgación y el contacto con los asuntos de la calle.

Todo esto sedujo a Alfonso Reyes para crear, en 1919, y publicar en 1922, sin duda la mejor traducción en lengua española de cualquier libro del escritor inglés. “Chesterton padece de abundancia calificativa, se llena de adjetivos y adverbios. Y como no desiste de convertir la vida cotidiana en una explosión continua de milagros, todo, para él, resulta ‘imposible’, ‘gigantesco’, ‘absurdo’, ‘salvaje’, ‘extravagante’. Pone en aprietos al traductor”, escribe Reyes no sin maravillarse por el desarrollo de la trama, sus discusiones filosóficas y ese “fondo de crepúsculos encendidos” en el que se desarrolla. No por nada lleva el subtítulo entre paréntesis de “Pesadilla”, con el humor y la inteligencia que implica para Chesterton esa palabra.

• G. K. Chesterton, El hombre que fue Jueves, traducción y prólogo de Alfonso Reyes, México, FCE, 1985 (segunda edición, 2009), 242 p.


That is the question

Ya lo dijo Harold Bloom: el autor más leído y estudiado, además de aquel que se fundió en una voz colectiva en la Biblia, es Shakespeare. Así empieza Tomás Segovia al anotar su traducción de Hamlet, quizá una de las más valiosas en lengua española, porque ha sido calibrada y pensada por un poeta aun si éste prescinde de las notas al pie explicativas, académicas. La fortuna de Segovia, como traductor, es su sensibilidad ante la música del bardo, su oído español —perfectamente consciente de serlo— que encuentra la equivalencia métrica correcta. La equivalencia, que Segovia encuentra en un ritmo endecasílabo dominante y en los acentos de la “silva modernista”, tiene un resultado grandioso. A esto hay que sumar el hallazgo tan potente como el lugar común de esos versos que vale transcribir aquí:

Ser o no ser, de eso se trata:
Si para nuestro espíritu es más noble sufrir
Las pedradas y dardos de la atroz Fortuna
O levantarse en armas contra un mar de aflicciones
Y oponiéndose a ellas darles fin.

“De eso se trata” es una impecable manera de resolver el “that is the question”, que tantas veces había sido traducido como “ésa es la cuestión” o “he ahí el dilema”. Pero la formulación de Segovia es tan natural que parece inherente al castellano mismo o, en palabras de Juan Villoro, “el resultado es la ilusión de un idioma: las palabras que le convienen a un clásico que no existió en nuestra lengua”. Por eso, el poeta echa mano de sus conocimientos métricos y lingüísticos para entrar en una obra de la talla de Hamlet, pero lo hace con un pleno conocimiento de la función misma de una traducción moderna. “Hay cosas que una traducción no puede dar, sino solo sugerir. Yo quería sugerir a mi lector que esa tragedia no sucede en sus días ni en su barrio citadino, pero a la vez no quería hacer una reconstrucción de cartón-piedra de la lengua y el mundo en que sucede”. El arte de traducir, pues, como un equilibrio muy preciso entre la lengua y su propio tiempo. La traducción del Hamlet de Tomás Segovia es una de esas joyas que debemos rescatar definitivamente para los lectores.

• William Shakespeare, Hamlet, edición bilingüe, traducción y prólogo de Tomás Segovia, epílogo de Juan Villoro, Ediciones Sin Nombre y Universidad Autónoma Metropolitana, 2009, 350 p.


Trabajar un texto durante 40 años

No hay, en lengua española, otro trabajo de traducción como éste, por su dedicación obsesiva y su búsqueda de un camino a la perfección digno de Sísifo. En 1989, el FCE publicó una primera versión de José Emilio Pacheco de los Cuatro cuartetos de T. S. Eliot. Recibió los elogios de Paz: una de las mejores traducciones de Eliot en lengua española y, seguramente, en cualquier lengua. Semejantes aplausos no fueron suficientes ni llevaron a Pacheco a dormirse en sus laureles. Para inicios de los dos miles había publicado otras versiones, o “aproximaciones” como él solía llamarlas, en la revista Letras Libres, con un agregado de notas nutridas y eruditas. No fue sino hasta 2017 en que la editorial Era se propuso recomponer los fragmentos desparramados y las más recientes reescrituras para sacar a la luz esta cumbre de la traducción mexicana. Ni siquiera el parteaguas de las Versiones y diversiones de Paz podrían compararse en términos de dedicación, libertad creativa sin descrédito del original —incluyendo sistema métrico y rimas— y búsqueda continua en la precisión de ciertas palabras. Cabe decir que para un poema largo tan hermético como Cuatro cuartetos,las notas de Pacheco son la luz más certera arrojada sobre los versos de Eliot, para entreabrirlos y comprender sus distintos significados. Ninguna versión, ni siquiera la original, tiene esta generosa virtud.

• T. S Eliot, Cuatro cuartetos, edición bilingüe, traducción y notas de José Emilio Pacheco, Ediciones Era y El Colegio Nacional, 2017, 194 p.


Devolvernos a Conrad

Conocemos de sobra la trama y el tema de este clásico de inicios del siglo XX, entre otras cosas porque pasó al ámbito pop gracias a la adaptación de Coppola en Apocalypse Now, aun si el contexto original era el Congo de finales del siglo XIX y no el Vietnam de la Guerra Fría. El corazón de las tinieblas es el relato de la propia experiencia de Conrad en el Congo, a través del viaje en barco de Marlow, el narrador. Constituye una crítica acérrima al colonialismo europeo y a todo intento de proyecto civilizatorio. La brutalidad del rey Leopoldo I, fallecido en 1909, acabó con la vida de entre tres y cinco millones de congoleses, por lo que, como apunta Mario Vargas Llosa, su nombre debería figurar al lado del de Hitler y Stalin.

Existen muchas traducciones de esta novela. Sin duda, la que culminó Sergio Pitol en los años setenta es imprescindible. Editada inicialmente por Lumen y luego integrada a la excelente colección “Sergio Pitol. Traductor” de la Universidad Veracruzana, es un ejemplo claro, aunque opere de forma indirecta, de la llamada conexión mexicana: el intento por acercarnos a la literatura universal. Para Pitol, la lectura de El corazón de las tinieblas es decisiva: “Significa poner los pies, una vez más, sobre una infirme tierra de portentos, perderse en las infinitas capas de significación que esas páginas proponen, postrarse ante un lenguaje construido por una retórica soberbia, agitada, cuando al autor le parece conveniente, por ráfagas de ironía corrosiva”. El reto de esta traducción era mayor y Pitol supo enfrentarlo agregando un escalón más a su altísima carrera de traductor literario.

• Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas, introducción y traducción de Sergio Pitol, Universidad Veracruzana y Instituto Nacional de Bellas Artes, 2011, 142 p. (1ª edición de la Universidad Veracruzana de 1998).


La estafeta generacional

Más de treinta años después de que apareciera, en 1974, El surco y la brasa. Traductores mexicanos, una compilación de poesía universal traducida por poetas nacionales y reunida por Marco Antonio Montes de Oca y Ana Luisa Vega, la poeta Tedi López Mills decidió calar ese mismo modelo. Si el primer libro partía de poetas como Alfonso Reyes (1889) a Carlos Montemayor (1947), en esta ocasión se trataba de empezar casi donde terminaba la anterior. Traslaciones reúne entonces, a partir de José Emilio Pacheco (1939) y hasta Alfonso d’Aquino (1959), a 33 traductores de primera línea que encarnan sin duda lo mejor de la tradición mexicana de traducción poética. Poetas y reconocidos traductores como el mismo Pacheco, Mónica Mansour, Homero Aridjis, José Luis Rivas, Carlos Montemayor, Marco Antonio Campos, David Huerta, Coral Bracho, Fabio Morábito, Myriam Moscona, Luis Miguel Aguilar o Elsa Cross, por citar unos cuántos, ofrecen un panorama asombroso de la poesía universal. Aunque el idioma de partida sea mayoritariamente el inglés, hay versiones de Cavafis, Petrarca, Dante, Mallarmé, Ovidio, Li Po, Yves Bonnefoy, entre cientos de más. Como toda antología de traducciones, tiene el doble atractivo de ofrecer un compendio curado por los propios poetas de aquellos textos que escogen traducir y sus versiones verdaderamente personales, apegadas a su poética particular.

• Teddi López Mills (comp.), Traslaciones. Poetas traductores 1939-1959, FCE, 2011, 876 p.

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Exposición. Son los últimos días de las esculturas de Nairy Baghramian en la Kurimanzutto. La exposición reúne varias composiciones pesadas, realizadas con materiales que se acompañan y moldean unos a otros. La obra de la artista iraní se caracteriza justamente por cuestionar a la escultura en sus formas tradicionales. Arremete con reflexiones sobre las instituciones, la historia y el feminismo. Vale la pena ir a ver la selección que presenta por primera vez esta galería.

Nairy Baghramian, vistas de instalación de Maintainers, Kurimanzutto, Ciudad de México, 2018. Cortesía de la artista y Kurimanzutto, Ciudad de México.
Foto: Diego Pérez

Hasta el 3 de marzo.
Galería kurimanzutto
Gob. Rafael Rebollar 94, Col. San Miguel Chapultepec.

Exposición transdisciplinaria. Así caracteriza el Museo Universitario Arte Contemporáneo su más reciente exhibición, Sublevaciones. Se basa en la serie de obras del historiador y filósofo del arte Georges Didi-Huberman tituladas El ojo de la historia, que abordan el rol de las imágenes en la historia. En particular,  la exposición se concentra en la pregunta que se hace el francés con respecto a cómo son representados los pueblos a lo largo de su historia, en sentido político, pero también estético. La muestra estará en varios museos del mundo, pero tiene el mandato de incorporar elementos locales en cada emisión. Por eso, en ella encontraremos obra de artistas mexicanos, algunos manifiestos y fotografías de momentos sociales icónicos en México.  


Gilles Caron. Manifestantes católicos, batalla del Bogside,  Derry, Irlanda del Norte, agosto de 1969. Gilles Caron/ Fondation Gilles Caron/Gamma Rapho. Cortesía del MUAC.

Hasta el 29 de junio 2018.
Museo Universitario de Arte Contemporáneo.
Insurgentes Sur 3000, Centro Cultural Universitario.

Taller. Lucía Melgar impartirá un breve taller sobre Literatura y Género, en donde se abordarán cuestiones como la crítica al canon desde una perspectiva feminista, pero también las problemáticas que acompañan el hablar de alteridad, violencia y las voces de lo femenino, entre otras cosas. Escuchar a esta profesora y experta en género y crítica cultural, que es, ante todo, una apasionada lectora de mujeres, no tiene desperdicio.

5 al 22 de marzo.
Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia.
Nuevo León 91, Col. Condesa.

Teatro. Este es el último fin de semana de la obra Reincidentes, a cargo de los dramaturgos Alonso Ruizpalacios y David Gaitán. La obra se basa en relatos clínicos del neurólogo británico Oliver Sacks y explora el tema de la “enfermedad mental” para hablar sobre los límites de la normalidad. La adaptación y actuaciones involucran al público para lograr que nadie quede bien parado. Habrá que asomarse.

Reincidentes. Fotografía cortesía del Chopo.

 

Hasta el 4 de marzo.
Foro del Dinosaurio, Museo Universitario del Chopo.
Dr. Enrique González Martínez 10, Col. Santa María la Ribera.

 

Visita guiada. Por si exi nuestros lectores no han visitado el sitio arqueológico de Tula, la “ciudad de los Atlantes”, el Instituto Nacional de Antropología e Historia organiza visitas guiadas para este propósito. La próxima será el domingo 11 de marzo y hay que ir reservando lugar. Más información aquí.

11 de marzo.
Museo Nacional de Antropología.
Av. Paseo de la Reforma (Zona Bosque de Chapultepec) S/N, Col. Polanco V.


Vista de la pirámide de Tula.

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El fenómeno del narcotráfico tiene su espejo en la literatura. La ficción, sobre todo en el México de los últimos años, se ha dedicado, con mayor o menor gracia, a reflejar el estado de descomposición desatado por el crimen organizado. Desde luego esto no es un fenómeno nacional, ni mucho menos: los tentáculos del narco llevan décadas estrangulando sociedades a lo largo y ancho del planeta. Y, si nos vamos un paso atrás de la ficción, veremos que existen muestras descomunales de periodismo al respecto. Nos referimos a obras clásicas o en camino de serlo, no a productos hechos al vapor para rellenar vitrinas y bolsillos. Ofrecemos a continuación algunos de esos ejercicios periodísticos infaltables.

Galicia connection

En este lado del charco, de los gallegos conocemos algunos chistes, dos o tres platillos fundamentales y que muchos de ellos se dieron a la mar para hacer las Américas. No todo el mundo sabe, sin embargo, que durante la década de los noventa del siglo pasado, el ochenta por ciento de la cocaína que entraba a Europa lo hacía por las playas de Galicia. Así es, las melancólicas costas del norte, además de los mariscos, se precian de contar con una tradición de contrabando centenaria; su compleja geografía, por cierto muy oportuna para hacer de puerta de entrada al continente, permitió que en esa provincia española se gestara un movimiento criminal de proporciones escandalosas, donde se vieron involucrados capos, empresarios y políticos a partes iguales. Y es que en Galicia el contrabando siempre se ha visto con buenos ojos. En esa región, tradicional víctima del retraso económico, el “estraperlo” o contrabando de tabaco desde Portugal, era un negocio en el que participaban familias enteras, un negocio redondo e inofensivo, hasta que el traicionero polvo blanco entró en acción.

Después de un portentoso trabajo de investigación, el periodista Nacho Carretero publicó Fariña (“harina” en lengua gallega), la escrupulosa crónica de cómo el narcotráfico se incrustó en Galicia hasta casi arrasar su tejido social. El libro, todo un best seller en España, acaba de verse envuelto en una polémica legal. Al parecer un alcalde se sintió difamado y le pidió a una jueza que secuestre la décima edición, de 10 000 ejemplares. Habría que conseguirlo antes de que a la magistrada se le pierda una tuerca.

Nacho Carretero, Fariña, Madrid, Libros del K.O., 2015, 367 páginas.


México a sangre fría

Héctor de Mauleón es uno de los mejores periodistas mexicanos de la actualidad. Durante casi tres décadas se ha dedicado no solo a cronicar la historia de la Ciudad de México, sino que también ha fatigado las hemerotecas, los archivos, las cárceles y más de un escenario infernal para consignar con rigor periodístico y pulso literario los casos más importantes y desgarradores de nuestra historia criminal. Sus mejores piezas (muchas de ellas publicadas por primera vez en esta revista)  han sido recogidas en dos volúmenes que hoy resultan imprescindibles si queremos empezar a comprender el complejo y brutal escenario del narcotráfico en México.

En el primero de ellos, Marca de Sangre. Los años de la delincuencia organizada, De Mauleón escogió siete crónicas que a la vez funcionan como una sola: es la historia del crimen organizado de los últimos veinticinco años. En ellas atendemos a los orígenes de algunos de los nombres más tristemente célebres de nuestra historia reciente: el reguero de sangre desatado por Alfredo Beltrán Leyva, la desesperada huida de Joaquín El Chapo Guzmán, el ascenso de Amado Carrillo o la visita a la espantosa guarida de El Pozolero se cuentan entre las más sobrecogedoras. Cinco años más tarde, el escritor volvió a la carga con Roja Oscuridad. Crónica de días aciagos, esta vez con quince crónicas de largo aliento que además amplían su horizonte, como lo hizo el propio crimen organizado: se introduce en el turbulento y sonadísimo caso de Florence Cassez, regresa veinte años para revisar la figura de Aburto, explora los tremendos riesgos por los que atraviesa la prensa mexicana, amenazada cada vez con mayor saña por el narco, nos lleva por puertas secretas al mundo de la prostitución. Este díptico del horror nos ofrece un desolador pero a la vez necesario panorama de nuestros días más oscuros.

Héctor de Mauleón, Marca de Sangre. Los años de la delincuencia organizada, México, Planeta, 2010, 180 páginas.

Héctor de Mauleón, Roja Oscuridad. Crónica de días aciagos, México, Planeta, 2015, 180 páginas.



Tres veces cero

Antes de publicar su novela Gomorra, Roberto Saviano era un periodista relativamente desconocido; pero tras sacar a la luz los trapos sucios de la temible Camorra italiana, saltó a la fama en cuestión de segundos, no solo por el espléndido retrato de los excesos de esa organización criminal, sino porque desde entonces ha tenido que vivir bajo un estricto protocolo de seguridad, ya que los capos italianos lo sentenciaron a muerte.

Afortunadamente para los lectores, las amenazas no amilanaron al periodista y escritor; muy por el contrario, parecen haberlo amedrentado para seguir explorando el mundo de las drogas, esta vez a escala global: CeroCeroCero es el libro que nos explica que el polvo blanco no es asunto de unos cuantos cárteles ni de unos millones de consumidores, sino que es, en pocas palabras, un negocio que mueve al planeta entero. “Mira la cocaína: verás el polvo. Mira a través de la cocaína: verás el mundo”. Con esta máxima, y como si el mismísimo Garganta profunda le hubiera susurrado “follow the money”, el autor italiano desmadeja el colosal negocio de la coca y la telaraña que éste ha formado para atrapar al mundo bajo sus efectos frenéticos.

Roberto Saviano, CeroCeroCero, Barcelona, Anagrama, 2014, 492 páginas.


En una esquina del sueño americano

Quien sepa algo de series le sonará el nombre de David Simon: es el responsable de The Wire, que junto a Los Soprano reina en el Olimpo de las series. Simon es, además, un sazonado periodista que ha dedicado buena parte de su vida a patear las calles de Baltimore, una de esas ciudades gringas donde el fenómeno de la droga se ha ensañado más con la clase pobre americana.

En 1993, cuando trabajaba en The Baltimore Sun cubriendo la sección de crímenes, su editor le propuso la idea de concentrarse en una sola esquina para ver qué sucedía en ella. Lo que Simon comenzó a percibir en ese microcosmos lo llevó a solicitarle al periódico que le dejara dedicarse durante un año completo a esa historia. Más adelante se alió con Edward Burns, un policía retirado que haría las veces de Virgilio. En aquella esquina olvidada de la mano de Dios y el Gobierno, ambos entendieron el reverso del sueño americano. Los autores entablaron relación con diversos personajes que de una u otra forma viven atrapados en el mundo de la droga, un laberinto donde no hay puertas de salida y apenas se atisba la esperanza.

David Simon y Edward Burns. The Corner: A Year in the Life of an Inner-City Neighborhood, Estados Unidos, Canongate Books, 2009, 576 páginas.


Siempre Gabo

Acaso entre las montañas de novedades editoriales sobre el tema del narco y el peso monumental de sus novelas, a veces se nos olvida que Gabriel García Márquez es autor de uno de los mejores ejercicios periodísticos jamás escrito en lengua española. Nos referimos, por supuesto, a Noticia de un secuestro.

Corren los años noventa y Colombia está hundida bajo el narcoterrorismo. Comandados por Pablo Escobar, el narco más célebre de todos los tiempos, los “extraditables”, ese grupo de narcos que temía más que la muerte ser llevados a juicio por la justicia yanqui, desatan una implacable racha de secuestros de personajes públicos con los cuales puedan negociar su futuro. Entre ellos se encuentra Maruja, periodista que por aquellas fechas dirigía una institución para el fomento cinematográfico, que es raptada junto con su cuñada Beatriz. Con una destreza narrativa reservada solo a los más grandes, el Nobel colombiano da cátedra en esta narración sobrecogedora que condensa algunas de las jornadas más angustiosas del país sudamericano. 

Gabriel García Márquez, Noticia de un secuestro, México, 1999, Mondadori, 328 páginas.

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Foto. El Centro de la Imagen acaba de inaugurar la exposición Nos prometieron futuro, a cargo de la segunda generación del Seminario de Producción Fotográfica. El objetivo del seminario es ofrecer un espacio para la creación, la reflexión de problemáticas actuales en el arte y la cultura, y la investigación sobre procesos y estrategias de formación. Todo ello ordenado bajo la premisa de “lo fotográfico”. Entre otras preguntas, la convocatoria para la edición del 2017 proponía pensar cómo producir imágenes fijas o en movimiento que tomen postura, sean críticas y pertinentes, sin importar su temática particular. La exposición presenta las respuestas a las que llegó el grupo de artistas visuales seleccionados y el trabajo que realizaron orientados por la la artista y escritora Verónica Gerber Bicecci.

Hasta el 18 de marzo de 2018.
Centro de la Imagen.
Plaza de la Ciudadela 2, Col. Centro Histórico.

Imagen: Facebook Centro de la Imagen


Encuentro. El festival Lit & Luz 2018 reúne a autores y artistas de la Ciudad de México y Chicago en un encuentro alrededor del tema de la “pertenencia”. ¿Qué nos hace ser parte de una comunidad? Desde Chicago, llegan los artistas Danny Giles y Selina Trepp, y los autores Jac Jemc, Nate Marshall, Coya Paz y Erika L. Sánchez para discutir con algunos colegas mexicanos: Brenda Lozano, Eduardo Rabasa, Carla Faesler, Amalia Pica y Aura Xilonen. Tres días de lecturas y performances para acercarnos a otra propuesta de colaboración internacional, esta vez a cargo de Make Magazine, que arremeterá contra diversos lugares de la CDMX. Habrá que verlo.

22, 23 y 24 de febrero.
Varias ESPAC, Aeromoto, Casa del Teatro y el Museo Tamayo, entre otros.
Aquí se puede ver la programación.

Imagen: Facebook MAKE Literary Productions


Danza. La segunda semana del ciclo de danza Otras corporalidades, curado por la coreógrafa e intérprete Nadia Lartigue, presenta una serie de piezas que parecen sugerir lo mismo: la idea del retorno. A algo, a uno mismo o sencillamente al movimiento corporal. Durante el ciclo, el Colectivo Querido Venado reflexionará sobre los recuerdos que nunca alcanzan el estado de verdad; habrá también una investigación alrededor de la noción de parpadeo en el cine estructural a cargo de Magdalena Leite y Aníbal Conde; la artista Galia Eibenschutz realizará una improvisación, y Laboratorio punto D y Mákina DT cerrarán con una pieza en donde “los cuerpos asimilan su propia inercia de vida para dejarse pendular”.

Hasta el 25 de febrero.
El Teatro de la Danza. 
Paseo de la Reforma 50.

Imagen: Solo con batería. Galia Eibenschutz


Cine. La próxima semana arranca el octavo Festival de Cine Universitario. Estrenos mundiales, funciones al aire libre y charlas magistrales, entre otras cosas, componen las actividades de estos siete días dedicados al arte del celuloide. Entre las propuestas más interesantes está el “Manifiesto contemporáneo”, una curaduría de cine de autor para acercarse al panorama internacional de este tipo de obras. Las funciones tendrán lugar en el Centro Cultural Universitario, el Cinematógrafo del Chopo, la Cineteca Nacional, el Cine Tonalá, Le Cinéma IFAL, La Casa del cine, El Instituto Goethe y los FAROS.

Del 28 de febrero al 6 de marzo.
Cartelera disponible aquí.

Imagen: FICUNAM


Convocatoria. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara convoca a mujeres escritoras que hayan publicado novela originalmente en español, y cuya primera edición haya sido impresa entre enero de 2017 y abril de 2018, al Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2018. El premio tiene el objetivo de difundir la literatura escrita por mujeres. ¡Las  interesadas todavía están a tiempo!

Hasta el 30 de abril.
Más información aquí.

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El Museo Nacional de Arte inaugura el próximo jueves 22 de febrero la exposición Caravaggio. Una obra, un legado. Se centra en la obra que Michelangelo Merisi de Caravaggio pintó en 1595 titulada La Buona Ventura, que supone uno de los primeros acercamientos del pintor al claroscuro. La acompañan una serie de pinturas tanto novohispanas como europeas que se inscribieron en el movimiento del tenebrismo. Para acompañar la visita de nuestros lectores, recomendamos los siguientes libros.

Otra manera de mirar

La exposición de Caravaggio coincide con la reciente traducción al español de una obra original e íntima del escritor y crítico de arte John Berger (1926-2017). Se trata de una compilación de textos sobre artistas, muy variados y de todas las épocas, que el británico publicó a lo largo de cincuenta años en distintos medios, todos muy a tono con la serie televisiva de la BBC que lo hizo famoso en los setenta: The ways of seeing. Son textos que, si bien no pasan de las cinco cuartillas, ensayan a cada uno de los artistas de formas complejas; Berger hace asociaciones inesperadas entre movimientos, inspiraciones desconocidas, e incluso con momentos de su vida personal.

Ese último es el caso del apartado que dedica a Caravaggio. Lo describe como su pintor favorito por el acercamiento que tiene a luz y a la sombra, a la manera en que lidiaba con ellas. Para Berger, el hecho estético más importante del italiano no era casual, sino que se mezclaba inextricablemente con “sus deseos y su instinto de supervivencia” en un contexto de bajos mundos, sexo y violencia. Nos encontramos a Caravaggio en otros momentos del libro, pero revelarlos al lector sería quitarle la experiencia de una historia del arte totalmente distinta. El libro en su conjunto revela el genio de Berger, pero también la posibilidad de una forma de acercarse al arte más libre, en donde la erudición queda directamente relacionada con la asociación de ideas menos obvia. Como ejemplo, en estas mismas páginas se puede leer el texto que dedica al Bosco, pero que protagoniza el movimiento zapatista.

 

John Berger, Sobre los artistas (traducción de Pilar Vázquez Álvarez), Madrid, Editorial Gustavo Gili, 2017.


Caravaggio y el tenis

Si el lector quiere asociaciones libres, la mejor recomendación de lectura que le podemos hacer es la novela de Álvaro Enrigue, Muerte súbita. Galardonado con el Premio Herralde de novela 2013, este libro se centra en un detalle de la vida de Caravaggio que es bien conocido pero poco recordado: su afición al tenis. De hecho, suponemos que el pintor jugaba a la pelota con suficiente pasión como para que durante mucho tiempo se le atribuyera a uno de esos juegos el asesinato de Ranuccio Tomassoni, crimen que lo obligó a abandonar Roma de por vida.

Seguramente inspirado en este episodio, el libro de Enrigue se centra en una partida mortal en la que los contendientes son nada menos que Caravaggio y el gran poeta español Francisco de Quevedo. El autor ha dicho que el enfrentamiento busca retratar las dos maneras de ver el mundo de la Contrarreforma, contexto en el que el pintor vivía y que es particularmente importante al momento de considerar su obra religiosa. Como parte de este mismo escenario, el autor habla de Enrique VIII, de Galileo, de la Conquista de México, y los temas rebotan junto con cuatro pelotas de tenis, supuestamente hechas con la cabellera de Anna Bolena. Para relatarnos todo esto, Enrigue se balancea muy sutilmente en un columpio que oscila entre la historia y la ficción; tanto, que su relato del momento en que Caravaggio pintó y transportó a la iglesia de San Luis de los Franceses en Roma su obra La vocación de San Mateo, probablemente haya sido tal cual lo describe. Son los últimos años del siglo XVI, ese momento bisagra del Renacimiento en el que aparece “alguien que descubrió que las formas en el espacio no son alegorías de nada más que sí mismas y eso es suficiente”.

Álvaro Enrigue, Muerte Súbita, Barcelona, Anagrama, 2013.


Las dos caras del genio

El asesinato de Tomassoni es un episodio entre muchos en la vida de Caravaggio que nos han causado curiosidad y morbo. Como si no creyéramos que este genio creativo pudiera ser el mismo personaje que pasó por Roma, Nápoles y Malta dando golpes, asaltando, aventando piedras y clavando espadas, abundan las elucubraciones sobre el origen de su violencia, pero también sobre su homosexualidad y las apuestas, las prostitutas y mendigos que lo rodeaban. Estos temas aparecen una y otra vez en las biografías del pintor como si fueran un misterio aún por resolverse.

Asumiendo plenamente esa obsesión, el historiador del arte Andrew Graham-Dixon dedicó más de diez años a escribir una biografía sobre Caravaggio que, siguiendo con la tradición maniquea, publicó con el título de Caravaggio. Una vida sagrada y profana. Buena parte de sus fuentes provienen, en efecto, de archivos criminales. La cantidad de veces que fue arrestado el pintor permite seguirlo en las paradas que hizo mientras huía de la ley, aunque siempre con algún encargo de obra por parte de la aristocracia italiana. La historia que cuenta Graham-Dixon es divertida y amable con el aficionado; uno de los mejores atributos del libro son las descripciones narrativas de las pinturas. Al mismo tiempo, el autor se acerca a Caravaggio con un ánimo psicoanalítico que no deja de ser entretenido pero que desentona un poco. Entre sus interpretaciones de la personalidad del pintor está, por ejemplo, que Cravaggio se volvió un “canalla” por “definirse en oposición a su hermano, que era un niño bueno”, lo cual solo se sumaba al hecho de la ausencia de figuras masculinas importantes en su niñez. Para muestra de esta forma particular de hacer historia del arte, un botón.

Andrew Graham-Dixon, Caravaggio. Una vida sagrada y profana (traducción de Belén Urrutia), Madrid, Taurus, 2011.


Más allá de Caravaggio

La figura de Caravaggio se extendió rápidamente y esto no solo se reflejó en la cantidad de encargos públicos y privados que ocuparon sus días, sino en la admiración e inspiración que significó para sus colegas. La historia del arte ha encontrado la mejor prueba de esto en los cientos de copias que se hicieron de su trabajo, incluso en vida. Algunas son difíciles de reconocer y otras quisieron imitarlo sin reparar en que hacía falta tener su genio, y entre todas hay un cuerpo enorme de obra que al día de hoy sigue sometiéndose a estudios y experimentos para saber si son o no caravaggios. Al mismo tiempo, sabemos que también hubo quien se inspiró en el italiano para crear obra original, desde José de la Ribera a Rembrandt.

Un nombre que se empieza a valorar en este sentido es el de Valentin de Boulogne, seguidor improbable de Caravaggio dado su origen francés. No quedan muchas obras suyas, pero casi la totalidad de su trabajo se expuso el año pasado en el Louvre después de pasar por el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. Como parte de esta primera exposición individual de Boulogne, se publicó un catálogo que repasa la escena artística en Roma a principios del siglo XVII —cuando Caravaggio ya se había ido pero en donde dejó muchos aprendices—, los pocos detalles que tenemos de la vida del francés, su influencia en pintores del siglo XIX y algunos de los motivos que distinguen a su obra, entre los cuales los estudiosos rescatan “la melancolía”. Un comentario sobre dicha exposición se puede leer aquí.

Annick Lemoine y Keith Christiansen, Valentin de Boulogne. Beyond Caravaggio, Nueva York, The Metropolitan Museum of Art, 2016.


Caravaggio XX

Y para encontrar influencias inesperadas de Caravaggio, retomamos con agradecimiento la recomendación que nos hizo Paulina Morales, una de nuestras reseñistas. El libro Quoting Caravaggio no se centra en el tenebrismo, ni en los clochards que le sirvieron de modelos al italiano, o en las escenas oscuras de su vida. Busca, más bien, explicar la influencia del barroco como movimiento y como epistemología en el arte del siglo XX. El autor, Mieke Bal, encuentra a Caravaggio incluso cuando no hay ni asomo de su trazo; equipara, por ejemplo, la relación que un artista como Ken Atketar y sus referentes históricos puedan crear con el espectador, y aquellos que la Medusa de Caravaggio sugiere. El libro es una provocación para reflexionar sobre las posibilidades que el pasado tiene de permanecer, de maneras que son perfectamente historiografiables, en aquel lugar que uno supone el más cambiante de todos: el arte.

Mieke Bal, Quoting Caravaggio. Contemporary Art, preposterous history, Chicago, University of Chcago Press, 1999.

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Danza. Arranca la primera semana de la edición 2018 del ciclo Otras corporalidades, curado por la coreógrafa e intérprete Nadia Lartigue. Esta vez reúne siete piezas que experimentan con la idea de la repetición. Coreógrafos de lugares muy distintos juegan con gestos, brazos y piernas, memoria, tradiciones y hasta el impasse, en un diálogo que, aparentemente imperceptible, coincide en que veamos a cuerpos en proceso de resignificación. Es una gran oportunidad para ver qué es lo que está pasando actualmente en el mundo de la danza. Otros recursos y más información, disponible aquí.

15 al 22 de febrero.
Foro La Caja/El Teatro de la Danza.
San Fernando 14, Col. Guerrero/ Paseo de la Reforma 50.


La caverna me hizo creer en hadas, Compañía La Güera. Foto tomada de: Otras corporalidades.


Escena. Una propuesta escénica de Sebastián Solórzano trabaja con 64 posibilidades de combinar luz y sonido que son determinadas por el pulso de la audiencia (literalmente). La pieza está inspirada en el I-Ching, texto chino que lleva más de veinte siglos sembrando su semilla en diversas expresiones creativas y que esta vez promete ser lo que logre fusionar al hombre y a la máquina.

Jueves 22 y sábado 24 de febrero.
Foro La Caja.
San Fernando 14, Col. Guerrero.

Foto tomada de la página de Facebook de la Coordinación Nacional de Danza del INBA.


Cine. Para seguir con el cliché de que nadie habla mejor del amor que los franceses, Le Cinéma del IFAL presenta en su pantalla un ciclo para corazones rotos y rebozantes. La selección se compone de siete películas francesas, todas estrenadas en los últimos cinco años, que hablan de enamoramiento, las relaciones improbables, el sexo y la infidelidad. La cartelera está disponible aquí.

12 al 18 de febrero
Instituto Francés de América Latina
Río Nazas 43, Col. Cuauhtémoc.

Foto tomada del IFAL.


Diplomado. En una nueva entrega de sus “imprescindibles”, el Instituto de Estudios Críticos 17 ofrece un diplomado en línea para adentrarse por primera vez en las ideas y propuestas de algunos de los pensadores más importantes en la historia de la filosofía occidental. El acercamiento en cuatro módulos revisará la tradición medieval y sus complejas formas argumentativas, el principio de la modernidad y la crítica, el idealismo alemán y algunos exponentes del pensamiento contemporáneo: Heidegger, Lévinas, Deleuze y Derrida.

26 de febrero al 14 de octubre de 2018.
En línea.
Más información aquí.


Curso. Por su parte, el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM ofrece un breve curso para los amantes de la fotografía, los repositorios digitales y el trabajo de archivo fotográfico. La intención es reflexionar teóricamente sobre las posibilidades que los espacios digitales implican actualmente en los repositorios de fotografías, así como sobre su creación y gestión. La fotografía poco a poco se ha ido consolidando en el estudio de la historia de México como un campo fundamental y este curso promete dar herramientas para expandirlo aún más.

5 al 9 de marzo 2018.
Sala Francisco de la Maza del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM.
Calle Mario de La Cueva S/N, Ciudad Universitaria.

Lupe Serrano por Enrique Bordes Mangel, 1953. Imagen tomada del Instituto de Investigaciones Estéticas

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Entre nuestra histeria de clics encontramos milagrosamente un libro de papel valioso para el presente de los que soportan con poco humor cada tuit del bestia de copete amarillento. Pero antes de eso un acervo fotográfico mostrará cómo asegurar horas de curioseo y voyeurismo intelectual. No podía faltar el extraño caso de un par de investigadores que redescubren a Shakespeare para el mundo gracias a los algoritmos de un programa.

Una colección fotográfica de Virginia Woolf en libre acceso

Con motivo del cumpleaños de Virginia Woolf (el 25 de enero), la Biblioteca Houghton de la Universidad de Harvard presumió sus archivos digitalizados y el libre acceso que ofrece a seis álbumes de la casa Monk que pertenecieron a la escritora. Para los que no sabíamos de esta digitalización completa, el acervo, donado a la universidad desde 1983, constituye un tesoro de retratos, postales, paisajes aledaños, jardines, recuerdos de viajes y escenas domésticas que reflejan la vida hogareña de Woolf, que hizo de la casona del siglo XVII su residencia permanente en 1919 (se ahogó, de hecho, en un río cercano, el Ouse, en 1941). Los álbumes han sido ordenados por una mano cuidadosa y pulcra. Recorrerlos, eso sí, es visitar una versión abuelesca de Instagram: el registro cotidiano se hace con recelo y atención. ¡Qué tiempos aquellos de los álbumes polvorientos y las estampitas!


Fachada de la casa que perteneció a Percy Bysshe Shelley en Lerici (Italia), tomada en 1933

Surge una chispa nostálgica por esas épocas en que la fotografía era verdaderamente un motivo de encuentro y discusión: abrir los álbumes en ese entonces, con familia y amigos, significaba una reunión de anécdotas y diálogo; nada comparable al estado zombi que nuestros celulares y selfies han creado. Para Virginia, autora de muchas de las instantáneas, la fotografía no solo fue un pasatiempo sino un magnífico obsequio de la memoria y un medio que reunía a las personas. Además, Woolf coleccionaba, como si fueran fotos personales, antiguas postales con los retratos de algunos personajes de época: en el álbum MH-6 aparecen Longfellow, Toynbee, Washington, Darwin, Spencer, J.S Mill, entre otros. Queda claro que pasear por estas páginas despertará en los voyeurs (tan acostumbrados, gracias a Facebook, Twitter, Instagram, etc, a husmear en las vidas ajenas) un goce irrepetible. Basta con ver su red amigos y visitantes, nada menos que los Strachey, E.M Forster, T.S Eliot, W.B Yeats, J.M y Lydia Keynes o Vita Sackville-West. También está la curiosidad histórica y literaria, claro, faltaba más.


T.S Eliot, Virginia Woolf y Vivienne Eliot en 1932.

Los siguientes enlaces los conducirán a cada uno de los Monk’s House Álbums: MH-1, MH-2, MH-3, MH-4, MH-5, MH-6. El “Finding Aid” de la biblioteca les ayudará a localizar el descriptivo y la fecha de cada foto: aquí el de MH-1, por ejemplo.


El software que reveló las fuentes de Shakespeare

Para seguir en las maravillas digitales, de las que aquí hacemos elogio y vituperio un día sí y el otro también, un par de especialistas muy diestros acaban de dar con una “fuente” desconocida de Shakespeare. ¿Es raro que esa gallina siga dando después de más de cuatrocientos años? Gracias a un programa llamado WCopufind, que se usa para convertirte en cop de los plagios en textos de libre acceso, Dennis McCarthy y June Schlueter han podido detectar que A Brief Discourse of the Rebellion and Rebels de Geroge North habría sido la fuente de inspiración del bardo para escribir Macbeth y Ricardo III, entre otras. Así es, el Big Data ya está tirando de patitas a la calle a los más obcecados filólogos y especialistas. Por lo pronto, seguimos adjudicando estos hallazgos a nombres de humanos. Uno de los mayores expertos en Shakespeare, que está a la espera de una revelación y ayudado por otro software, DocuScope, que identifica todos los patrones de escritura del inglés como parte de un proyecto de la Folger Shakespeare Library, ha tenido a bien llamarse Alexander Hope.


El holograma americano de ayer y hoy

Por último, pasemos mejor a la paz de un mundo donde la falta de batería o la falta de señal wifi no producen ataques de ansiedad y angustia: el libro de papel. Si uno lee las páginas de Crónicas de la América profunda (Libros del Lince), que se está empezando a distribuir en México, encontrará en ellas una inquietante actualidad. Inquietante porque el libro se tradujo al español y se publicó en 2008, pero es una radiografía terrible de la clase obrera blanca, marginada, con bajos índices educativos y que vive en la ilusión de pertenecer a la clase media.

Más que una premonición oculta en el pasado (pues la mayoría de esta clase obrera votó por Trump) es un retrato humano de esa población que fue ignorada durante décadas hasta que se empoderó en la figura del magnate copetón. Joe Bageant, el autor, hijo de trabajadores de la industria textil de Virginia, buscar responder en sus crónicas, entre otras, a este planteamiento que parece haber sido lanzado la víspera de la inesperada derrota demócrata de 2016: “cómo diablos es posible que una parte del país sepa tan poco sobre la otra? En el teatro de la vida de América, ¿qué ilusión colosal nos tiene tan hechizados que ni siquiera podemos ver a quienes nos rodean, y muchos menos convencerlos de que no voten en contra de sus más valiosos intereses, o de los nuestros? A esta ilusión la llamo ‘el holograma americano’”. Pasaron diez años para que este libro llegara a México. Solamente la presencia de un jumento como Trump en el trono gringo pudo revelar que aquí sí nos interesa (y conviene) saber cómo demonios piensan los portadores de armas, los fundamentalistas cristianos dependientes de Home Depot en Winchester, Virginia, y los jubilados temerosos de cualquier migrante; los habitantes, en fin, de la América profunda. La escritura de Bageant es mordaz y depara aventuras como la feria del chimpancé de 1963: “[…] los primates entrenados para el pugilato se vuelven tan furiosos que hay que ponerles un bozal de acero. Todos los vejetes de por aquí juran que Dink aporreó a aquel chimpancé con tanta saña que el animal salió trepando por los barrotes de la jaula y no quiso volver a bajar, y así fue como Dink ganó sus cien dólares”.

Fuentes: Open Culture, Harvard University, El País, The New York Times; y Joe Bageant, Crónicas de la América profunda, Madrid, Los libros del lince, 2008, 264 p. Titulo original: Deer Hunting with Jesus. Dispatches from America’s Class War, traducción de Pablo Manzano Migliozzi.

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