El gran biógrafo es, al mismo tiempo, un novelista de circunstancias individuales y un investigador sagaz. Recrea desde las huellas y los testimonios, reconstruye el pensamiento y la vida a partir de archivos y nos acerca al personaje de la biografía gracias a la investigación más rigurosa. Recomendamos cinco biografías de artistas plásticos de diversas latitudes y épocas para dar cuenta de la gran eficacia con que se ha practicado el género.

Miguel Ángel y los ideales renacentistas

Giorgio Vasari (1511-1574), pintor y arquitecto, fue hombre de intereses muy diversos, capaz de poner en pie el palacio de los Uffizi y el arco triunfal para la coronación de Carlos V, o la escenografía de una comedia de Pietro Aretino. Fue uno de los primeros humanistas en tomar conciencia del papel del artista moderno en la sociedad. Esta biografía de Miguel Ángel Buonarroti es parte de un gran proyecto: Las Vidas de los más ilustres arquitectos, pintores y escultores italianos, desde Cimabue hasta nuestros tiempos, la fuente más importante para el arte del renacimiento italiano y el libro que convirtió a Vasari en el padre de la historia del arte. Vasari no oculta la admiración por su biografiado. En Miguel Ángel aborda al artista que para él culminaba los ideales renacentistas. Vasari explora la vida del hombre y la creación de algunas obras maestras del arte occidental. La traducción de Pepa Linares toma como punto de partida la primera redacción del texto, que Vasari publicó en 1550 (la segunda apareció en 1568). Tras la muerte de Miguel Ángel en 1564, Vasari fue uno de los miembros de la Academia de Dibujo de Florencia que organizaron la decoración de la Santa Cruz para las exequias del gran artista.

Giorgio Vasari, Miguel Ángel Buonarroti, florentino (texto de 1550), traducción de Pepa Linares, Acantilado, Barcelona, 2007, 80 p.


Miquel Barceló: desde la intimidad

Michael Damiano (1986) se dedicó al estudio de la vida y la obra de Miquel Barceló. Empezó gracias a una beca de la Universidad de Georgetown, y cuando lo conoció personalmente en la inauguración de la cúpula que pintó en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra, lo invitó a residir durante una temporada en un departamento en el edificio donde tenía su taller de París. Eso lo cambió todo. Hasta aquel momento Damiano había tenido ocasión de conocer y entrevistar a varios amigos de Barceló, pero, una vez en París, tuvo acceso a todo su círculo y al propio artista. Comió con él y con sus colaboradores a diario. Lo entrevistó en el oscuro apartamento repleto de obras de arte en la segunda planta de su taller. Con el tiempo se llevaron bien. Viajaron juntos a Ginebra y a Barcelona. Y cuando le dijo que si quería escribir un buen libro debería ir a África —donde Barceló tiene una casa desde hace veinte años—, hicieron juntos el viaje. Cuando no estuvo con el pintor, Damiano viajó siguiendo su itinerario a través de tres continentes y siete países, y entrevistó a quienes mejor lo conocían. A lo largo de esas conversaciones descubrió poco a poco a un personaje complejo, contradictorio, generoso y a la vez egoísta, con una faceta cariñosa y otra peligrosa. Damiano llegó a admirar a Barceló a pesar de que averiguó algunas cosas sobre él que preferiría ignorar, pero aprendió también que no podía dejar nada de lado para escribir sobre el gran pintor neo-expresionista.

Michael Damiano, Porque la vida no basta. Encuentros con Miquel Barceló, Anagrama, Barcelona, 2012, 344 p.


El artista del miedo y del dolor

Robert Hughes (1938) se internó en el estudio de las obras de Francisco de Goya a lo largo de muchas décadas para poder escribir su biografía. “Goya es el artista del miedo y del dolor, y no se puede entender al artista sin haber pasado una experiencia de dolor”, dice el historiador y crítico de arte. Hughes lo asevera porque casi pierde la vida en un accidente automovilístico en 1999 en una carretera del desierto de Australia occidental. Escribió Goya a partir de las reflexiones que realizó durante 45 años como crítico de arte. En el libro, Hughes plantea que Goya es el único artista de su época que contempla escenas de dolor y crueldad. Estudió el cambio radical que llevó a Goya de sus primeros cuadros, entusiastas, luminosos y sensuales, al universo atormentado, oscuro y amenazante de las Pinturas negras o de Los desastres de la guerra. Hughes destaca la modernidad de Goya —que inspiró a Manet, Dalí, Buñuel y Picasso, entre muchos otros— y afirma que en el conflicto bélico el pintor estaba del lado de las víctimas y detestaba la guerra en sí misma. El historiador considera absurda la teoría de que Goya no realizó las Pinturas negras y ofrece interpretaciones al respecto.

Robert Hughes, Goya, traducción de Caspar Hodgkinson y Victoria Malet, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2005, 480 p.


Admiración y pasión por la naturaleza: da Vinci

En Leonardo da Vinci. La biografía, Walter Isaacson (1952) afirma que aunque Da Vinci haya realizado dos de las pinturas más célebres de la historia: la Última cena y la Mona Lisa, él mismo se consideraba, por igual, ingeniero y científico. Con una desbordante pasión realizó estudios innovadores de anatomía, de fósiles, de pájaros, del corazón humano, de máquinas voladoras, de óptica, de botánica, de geología, de corrientes de agua y de armamento. Así se convirtió en el arquetipo del hombre del Renacimiento, como lo estipula Isaacson, entre muchos otros estudiosos de su vida y obra. La capacidad de Leonardo da Vinci para combinar arte y ciencia, simbolizada por su dibujo de un hombre completamente proporcionado con los brazos extendidos dentro de un círculo y un cuadrado, conocido como el Hombre de Vitruvio, lo convirtió en el genio más innovador de la historia. En la biografía, Isaacson afirma que las investigaciones científicas de Leonardo da Vinci conformaron su arte. Leonardo arrancó la piel de los rostros de los cadáveres, delineó los músculos que mueven los labios para pintar después la sonrisa más inolvidable del mundo. Estudió cráneos humanos, hizo dibujos en sección de huesos y de dientes para transmitir el sufrimiento de la extrema delgadez de San Jerónimo. Exploró la matemática de la óptica, mostró cómo inciden los rayos de luz en la córnea para conseguir la mágica ilusión del juego de perspectivas de la Última cena. El biógrafo confirma así que Da Vinci sentía un hondo respeto por la naturaleza en su conjunto y sintonizaba con la armonía de sus patrones, que veía reproducidos en toda clase de fenómenos, grandes o pequeños.

Walter Isaacson, Leonardo da Vinci. La biografía, traducción de Jordi Ainaud i Escudero, Debate, Ciudad de México, 2018, 592 pp.


Caravaggio: entre la oscuridad y el peligro

Andrew Graham-Dixon (1960) reunió durante una década las evidencias conservadas sobre la vida de Caravaggio para responder a muchas de las preguntas que durante años han perturbado a los investigadores. Revela las identidades de la gente corriente —prostitutas y mendigos— que el pintor usó como modelos para sus representaciones de escenas religiosas clásicas; describe lo que pasó realmente durante el fatídico y famoso duelo; y ofrece un convincente relato de las asombrosas circunstancias de su muerte. Michelangelo Merisi da Caravaggio vivió la más oscura y peligrosa vida de entre los grandes maestros de la pintura. En una disputa —narra Graham-Dixon—, Caravaggio mató a otro hombre y tuvo que huir a Nápoles y luego a Malta, donde escapó de la cárcel tras verse envuelto en otro episodio violento. Él mismo fue víctima de un intento de asesinato en Nápoles tiempo después. Murió a los 38 años mientras regresaba a Roma en busca del perdón papal por sus crímenes. Los ambientes de Milán, Roma y Nápoles en los que Caravaggio se desenvolvió son abordados con gran soltura por Graham-Dixon en Caravaggio. Una vida sagrada y profana.

Andrew Graham-Dixon, Caravaggio. Una vida sagrada y profana, traducción de Belén Urrutia, Taurus, Ciudad de México, 2012, 584 p.

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Historia del cine. Los Estudios Churubusco abren sus puertas al público interesado en saber cómo ha sido el trabajo cotidiano de esta institución en sus más de setenta años de historia. La fábrica de cine muestra, de manera interactiva pero también documental —con sets, grabaciones, escenografía y documentos—, la relevancia de los Estudios Churubusco en el desarrollo del cine mexicano desde su fundación en 1945. En el marco de la exposición, los investigadores Eduardo de la Vega Alfaro y Rosario Vidal impartirán una conferencia centrada en las aportaciones de los Churubusco al cine nacional e internacional.

Sábado 7 de abril 12hrs.
Estudios Churubusco.
Atletas 2, Col. Country Club Churubusco.


Sones. Conferencias, talleres, baile y, por supuesto, mucha música, animarán distintos espacios cercanos al centro de Coyoacán en estos días. El Centro Nacional de las Artes, el Museo de Culturas Populares y el Barrio de la Candelaria arrancan la Fiesta de las Jaranas y Tarimas. El 6to encuentro de músicos y entusiastas del son jarocho reúne a grupos de Tlacotalpan, Isla, Santiago Tuxtla, Tabasco y la propia Ciudad de México. Aquí se pueden consultar las distintas actividades.

Del 5-8 de abril.
Centro Nacional de las Artes.
Río Churubusco 79, Col. Country Club Churubusco.


Flores. La ambiciosa exposición de La flor en la cultura mexicana llegó finalmente al Museo de Antropología de la Ciudad de México después de exhibirse en las ciudades de Zacatecas y Mérida. Entre textiles, grabado, pintura y escultura, la muestra contiene más de trescientas piezas para ejemplificar los muchos y diversos usos que han tenido las flores a lo largo de la historia de las sociedades en el territorio mexicano. Además de ser un recorrido estético muy abarcador, es también una provocación con respecto al patrimonio nacional y las formas en las que podemos relacionarnos con él.

Hasta el 17 de junio.
Museo Nacional de Antropología.
Paseo de la Reforma y Gandhi s/n.


Convocatoria. En reconocimiento al trabajo de los ceramistas que no necesariamente han concentrado su obra en lo utilitario, el Centro Cultural Tijuana organiza por segunda vez la Bienal de Cerámica Artística Contemporánea. La convocatoria es para artistas nacionales y extranjeros residentes en México que concursarán por exponer su obra en Baja California.

La fecha límite para mandar propuestas es el 31 de agosto.
Más información disponible aquí.

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Para estas fechas de alta religiosidad nacional, algunas lecturas pueden dar perspectiva y profundidad a las festividades. Desde la historia cultural, antropológica de ciertos ritos hasta las formas en que la religión domina la conciencia y la identidad de algunas naciones, la siguiente lista da cuenta de varias formas de acercarse a la Semana Santa y a la religión dominante de nuestro país: el catolicismo.


Persecución en Tabasco

Entre los muchos viajes que lo llevarían por el mundo —incluso a Liberia—, el escritor Graham Greene pasó por México en 1938 y observó el panorama de la expropiación petrolera, en una crónica titulada Caminos sin ley publicada el mismo. Sus impresiones sobre México no fueron del todo positivas, y esto es poco decir. A raíz de su viaje, publicaría también su libro más conocido y popular, publicado en 1940, y en forma de ficción, El poder y la gloria. Católico que asumía las contradicciones morales de su fe, Greene puso de protagonista a un sacerdote, llamado José, ubicado en el corazón de la guerra cristera, en el estado de Tabasco. Además de una excelente narración, El poder y la gloria es el debate interno de José, desgarrado entre el remordimiento de sus pecados —pues es padre de una joven— y su vocación piadosa y devota. La policía persigue a los curas y José huye por el estado del sureste mexicano, oficia misas secretas, se convierte en un ser errante mientras emerge la historia de su pasado. Así, surge el retrato de un sacerdote totalmente humanizado, sin idealizaciones ni absurdas purezas: es, como el personaje de Jesús en La última tentación de Cristo, un hombre de carne y hueso, lleno de miedos, inseguridades y vicios impropios de la liturgia.

• Graham Greene, El poder y la gloria, traducción de Guillermo Villalonga, Barcelona, Edhasa, 2001, 352 p.   


Semana Santa bajo asedio

El trabajo de Jean Meyer sobre la guerra cristera ya es un clásico de la historiografía mexicana. La Cristiada, que apareció en 3 volúmenes en la editorial Siglo XXI, es la restitución monumental del conflicto que le quitó la vida a casi 250 mil personas entre 1926 y 1929. Es, por tanto, el mejor acceso para un lector que quiera entender las circunstancias y las consecuencias de la política jacobina de Calles y los focos de rebelión que protegían templos y sacerdotes, al grito de “Viva Cristo rey”. Los combatientes cristeros estaban mayoritariamente localizados en los estados de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas, Nayarit y Sinaloa. Pues bien, ahí encontrarán los curiosos una estampa inaudita en la historia de un país tan eminentemente religioso (particularmente, católico) como México: las celebraciones de Semana Santa, a partir del decreto de la ley Calles de 1927, tuvieron que cancelarse o llevarse a cabo con protección armada, es decir bajo asedio.

• Jean Meyer, La Cristiada, México, FCE y Clío, 2007, 382 p.


Pasión suburbana

Desde 1830 se ha representado en Iztapalapa, entonces un pueblo rural a escasos 12 km del zócalo capitalino, la Pasión de Cristo. La festividad fue cobrando tal importancia que para los noventa se contaba un millón de asistentes. Semejante rito popular masivo no ha dejado de llamar la atención ni de fascinar a decenas de historiadores, antropólogos, escritores, fotógrafos y periodistas. Mariángela Rodríguez fue una de esas personas: antropóloga de formación, hizo un trabajo de campo de tres años y presenció sin falta todas las representaciones de semana santa y otras festividades que se añaden a un círculo festivo anual. La perspectiva de su libro Hacia la Estrella con la Pasión y la ciudad a cuestas no deja de lado ningún aspecto de la vida económica y social y las reminiscencias históricas de Iztapalapa para adentrarse en el estudio empírico del ritual, enriquecido con entrevistas a participantes, asistentes, patrocinadores y habitantes de la zona.

Desde los relatos de las crónicas de Indias y el pago de tributos, los problemas agrarios y ejidales (en los setenta se expropiaron las últimas chinamperías para construir la Central de Abastos, por ej.) hasta la deforestación ecológica, ningún aspecto circundante se omite para analizar estas fiestas populares. La autora, muy al estilo de los Estudios Culturales, enfoca las representaciones desde el punto de vista de las relaciones entre los conceptos de hegemonía, subalternidad, ideología, cultura y cultura popular. Este marco teórico no impide un acceso pleno y detallado, una disección de esa fiesta entre lo sagrado y lo profano, entre lo solemne y lo lúdico, que es una de las tres festividades más importantes del país (junto con el día de la Virgen y el 15 de septiembre). Para complementar esta lectura extensa, el libro de fotografías —aunque tomadas más de una década después— editado por Trilce es un excelente recuento visual y un acercamiento directo a la misma fiesta.

• Mariángela Rodríguez, Hacia la Estrella con la Pasión y la ciudad a cuestas. Semana Santa en Iztapalapa, México, CIESAS y ediciones de la casa chata, 1991,

• Jorge Pablo de Aguinaco et. al., Pasión en Iztapalapa, prólogo de Juan Villoro, epílogo de Carlos Monsiváis y textos de Laura Emilia Pacheco, México, Trilce ediciones, 2008, 288 p.


Mesías y milenaristas de ayer y hoy

Como Jean Meyer, Jacques Lafaye es un historiador francés apasionado por la cultura y la antropología hispana y particularmente por México. Su libro más conocido es, sin duda, Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la identidad nacional en México (prologado por Octavio Paz), un análisis cultural de la permeabilidad y adaptación de los mitos y creencias espirituales en la conformación de un ideario fundamental para los procesos históricos de México del siglo XVI al siglo XIX. Pues bien, dentro de las grandes obras de Lafaye, hay que destacar Mesías, cruzados, utopías, un ensayo histórico del mismo tenor que busca las fuentes del mesianismo y la aparición de líderes carismáticos político-religiosos de la América latina moderna. Para Lafaye es importante remontar el tiempo y hurgar en todos los aspectos de la “conciencia judeo-cristiana”, pues a su parecer la religión, no sólo es una institución longeva sino un poder que abarca todos los aspectos de la vida, desde la economía hasta la política. Así, parece una necesidad de primer orden caracterizar el catolicismo latinoamericano, tan rico como singular. También responder a la pregunta de por qué han sido más frecuentes en América latina los movimientos mesiánicos y milenaristas que, según Lafaye, siguen permeando los ideales y aspiraciones de las sociedades iberoamericanas.

• Jacques Lafaye, Mesías, cruzadas, utopías: el judeo-cristianismo en las sociedades ibéricas, México, FCE, 1997, 211 p. Existe una reedición de 2016.


El Evangelio según Saramago

Para acabar esta lista había que llegar al clásico que causó enorme polémica. El escritor portugués, José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, fue condenado por el Vaticano por la publicación de El Evangelio según Jesucristo de 1991. Su relato “alterno” de la vida de Jesús de Nazareth fue recibida como una verdadera blasfemia a la autoridad del Nuevo Testamento. La premisa inicial es que si Lucas el evangelista pudo relatar hechos que no conoció cualquiera que tuviera el mismo rigor podría escribir un nuevo evangelio. En este caso, los hechos de la vida de Jesús parecen conservar su veracidad, aunque el cambio en el punto de vista es fundamental: un punto de vista más crítico, más problemático, acaso más terrenal y realista. Así se van hilando todos los episodios biográficos con todo y las experiencias místicas y un diálogo imperdible con Dios donde interviene el mismísimo Diablo. De modo que la reflexión binaria y maniquea que muchos han hallado en la religión aquí se profundiza: el bien y el mal son necesarios, fuerzas complementarias que hacen terrible la existencia humana. La crítica recibió este libro como la puerta de entrada definitiva de Saramago al panteón de los grandes autores universales.

• José Saramago, El Evangelio según Jesucristo, Debolsillo, 2015, 496 p.

 

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Semana Santa. La Semana Santa en México tiene un lado sincrético que se manifiesta en distintas celebraciones tradicionales. El museo Dolores Olmedo es el lugar para apreciar algunas de ellas. Por décima ocasión, en estos días presentan un altar a Dolores, el intercambio de productos típicos de Xochimilco y, por supuesto, la quema de Judas. No se sabe con certeza si esta costumbre es turca, si se refiere a Judas Iscariote y su perfidia, o si es una parodia de la Inquisición. Lo que es un hecho es que en México tiene una importancia festiva y también artesanal innegable.

Foto tomada de la página oficial del Museo Dolores Olmedo.

Sábado 31 de marzo 13hrs.
Museo Dolores Olmedo.
Av. México 5843, Col. La Noria.


Libros. El Gran Remate de Libros que organizan la Secretaría de Cultura de la CDMX y el Auditorio Nacional con el apoyo de la Cámara de la Industria Editorial ofrece libros de cientos de editoriales en rebajas que empiezan a la mitad de su precio original. Además, hay música, charlas con escritores, lecturas en voz alta, títeres y hasta la posibilidad de retirarse a leer y descansar en algunas salas. La programación detallada se puede ver aquí.

Hasta el 3 de abril.
Auditorio Nacional.
Reforma 50, Col. Polanco.


Arte latinoamericano. El Museo Jumex acaba de inaugurar una exposición que presenta veinticinco años de resistencia creativa en América Latina. Memorias del subdesarrollo reúne el trabajo de muchos artistas de la región que de una u otra manera se opusieron al discurso desarrollista que apelaba por la industrialización de los países en aras de alcanzar a sus vecinos “desarrollados”. Como parte de un rechazo crítico, surge lo que los curadores de la exposición definen como “un pensamiento descolonial en las prácticas de la región” que hay que asomarse a ver.

Thomaz Farkas. Gente en la explanada del Congreso Nacional durante la inauguración de Brasilia, DF, 1960. Coleção Thomaz Farkas / Acervo Instituto Moreira Salles. Foto tomada de la página de Facebook de la Fundación Jumex.

Hasta el 9 de septiembre.
Museo Jumex.
Miguel de Cervantes Saavedra 303, Col. Granada.


Arte contemporáneo. Pero si el lector quiere una opción más bien contemporánea, entonces el Museo Tamayo y su exposición dedicada a Cerith Wyn Evans puede ser una opción. Se trata de la primera muestra monográfica en México del reconocido artista galés y se centra en su producción más reciente: obras con luz neón, piezas sonoras, entre otras cosas que buscan reflexionar sobre los límites del lenguaje. Aquí publicamos un perfil del artista y de la obra que presenta en el Tamayo.

Arte

Hasta el 5 de mayo.
Museo Tamayo.
Reforma 51, Bosque de Chapultepec.


Presentación. Y para acompañar el regreso de las breves vacaciones, recomendamos la presentación del último libro de Carlos Illades: El futuro es nuestro. Una historia de la izquierda mexicana (Océano, 2018). En una conversación con Carlos Bravo Regidor, Francisco Quijano y Rafael Mondragón, el historiador discutirá la larga y compleja tradición que tiene la izquierda en nuestro país —arraigada en diversos grupos políticos, sindicatos, universidades y publicaciones— para aproximar alguna respuesta sobre su devenir.

Jueves 5 de abril, 19hrs.
Casa Lamm.
Álvaro Obregón 99, Col. Roma Norte.

 

 

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Desde el principio de los tiempos, el deporte ha contado con la palabra para narrar sus gestas y fracasos, para consignar el cielo y el infierno, dos caras de esa moneda que suele caer en el último suspiro. De este universo tan propicio para la épica como para la tragedia, destacamos cinco obras para ser leídas al filo del asiento.

Porca miseria

Que la Azzurra no vaya a estar presente en el Mundial de Rusia 2018 califica como desastre. ¿Qué haremos sin esa selección que puede darse el lujo de pasar la primera ronda con tres puntos, colarse mediocremente a las fases finales y coronarse como campeona en el último suspiro? ¿Lloraremos aún más que el propio Gigi la ausencia de los azzurri, que saben como nadie imprimirle dramatismo al deporte más hermoso del mundo? Sirva como consuelo este libro: Historias del calcio, de Enric González. Vamos.

Enric es uno de los grandes periodistas españoles. Ha sido corresponsal en muchas partes del mundo y de esas experiencias ha decantado tres libros de crónicas fabulosas sobre Roma, Londres y Nueva York. Durante su estancia en Italia, le pidieron, entre otras cosas, escribir una columna de futbol. Durante cuatro años, González se dedicó no solo a cronicar la jornada semanal, sino a contar la historia del calcio y, de paso, a trazar una radiografía del alma italiana a través de ese deporte. Le tocaron, además, los años más incendiarios del la Serie A, cuando las bengalas y los muertos eran el pan nuestro de cada día. Le tocaron también “las tragedias del Torino, la arrogancia de la Juventus, la locura de la Roma, los disparates del Inter, las aventuras de Silvio Berlusconi y el Milan.” Si hablamos de futbol tenemos que hablar de Italia, y si hablamos de Italia, tenemos que leer Historias del calcio. Punto.

Enric González, Historias del calcio, RBA, Barcelona, 2007, 256 p.


La prueba más dura

No existe deporte más brutal que el ciclismo, ni examen más demoledor que el Tour de Francia, la legendaria carrera que desde 1903 le ha entregado a la humanidad momentos llenos de épica y, también hay que decirlo, escándalos de magnitudes telúricas a causa del dopaje. Es el doble filo que implica una competición donde el hombre es sometido a rodar durante tres semanas en condiciones extremas hasta devorar más de 3,000 kilómetros, una carrera a la que solo acceden los más aptos, y que ha dado espléndidas crónicas aunque quizá no tantos ejercicios de ficción.

Uno de los más gratos es sin duda El Alpe d’Huez, la novela de Javier García Sánchez bautizada así en honor a una de las pruebas más duras de la etapa reina del Tour, la que pasa por la interminable subida a los cols de Croix de Fer, “que te destrozan los pulmones”, el Galiber, “que te come la moral” y el Alpe d’Huez, “que te rompe en pedazos”.  En esta batalla, el Jabato, un veterano ciclista español, otrora líder que ahora funge como gregario de lujo, decide apostar por su glorias pasadas y realizar una escapada en la que se juega la fama o la miseria, el esplendor o el fracaso más rotundo. Una historia verosímil, ágil, conocedora, vertiginosa por momentos, perfecta para los apasionados del ciclismo, pero también para que el neófito entienda los arcanos que guarda este deporte.

Javier García Sánchez, El Alpe d’Huez, Plaza & Janés, Barcelona, 1994, 408 p.


Escribir con los puños

Imposible resumir la relación que la literatura y los escritores mantienen con el boxeo. Podemos recordar que Lord Byron era un boxeador impetuoso, que Conan Doyle no solo hizo de Sherlock Holmes un competente púgil, sino que además firmó un libro de cuentos (Historias del ring) y una novela (Rodney Stone), que se cuentan entre las mejores páginas sobre este deporte. Jack London, Ernest Hemingway y Norman Mailer también dejaron, cada uno a su manera, magníficas escenas, momentos para la posteridad. Pero una de las obras más sesudas y profundas sobre el tema no ha sido escrita por ninguno de estos machos, sino por una mujer tan delicada que parecería romperse al primer jab. Correcto, hablamos de Joyce Carol Oates y su clásico Del boxeo.

Pues sí, resulta que Oates, que sabe de todo y que ha escrito de todo, es fanática del boxeo. La culpa la tuvo su padre, que la aficionó al deporte desde muy niña. El resultado de esa devoción, cuando se cruza con la lucidez literaria, es un portentoso ensayo que aborda todos los matices imaginables del boxeo. Sirvan estas líneas a manera de calentamiento: “Una de las paradojas del boxeo es que el espectador habita una conciencia tan distinta a la del boxeador que sugiere un antimundo. La ‘libre voluntad’, la ‘cordura’, la ‘racionalidad’ —nuestros modos de conciencia característicos— son irrelevantes, cuando no perjudiciales, para el boxeo en sus momentos más extraordinarios”. Andanadas de ocho onzas.

Joyce Carol Oates, Del boxeo, Punto de lectura, Madrid, 2012, 192 p.


Al servicio de su majestad

Para los que creen que el box es el deporte más primitivo de todos, el tenis entonces ocuparía su antípoda: un ejercicio lleno de elegancia superior donde la caballerosidad compite con igual gracia en la tierra batida, el traicionero césped o el duro cemento. Comparaciones absurdas aparte, el deporte de la raqueta magnetiza y enloquece como pocos. Pregúntenle sino a David Foster Wallace.

El autor de La broma infinita no solo estuvo a punto de dedicarse a los raquetazos, sino que nos dejó, antes de su trágico suicidio en 2008, algunas de la páginas más poderosas que se han escrito en torno al deporte blanco: El tenis como experiencia religiosa reúne dos largos y legendarios ensayos publicados por Wallace en 1996 y 2006: “Democracia y comercio en el Open de Estados Unidos” y “Federer, en cuerpo y en lo otro”. El primero recrea uno de los juegos entre Pete Sampras y Mark Philippousis o, como los describe Wallace, entre “Atenas contra Esparta”. El otro se ocupa de la leyenda suiza (Dionisio), que ya es acechada por Nadal (Apolo). Unos meses después de firmar este texto, Wallace se ahorcaría, víctima de la depresión que lo persiguió durante más de veinte años. Esta obra es una pequeña joya dentro de su magnífico legado.

 David Foster Wallace, El tenis como experiencia religiosa, Literatura Random House, Madrid, 2016, 112 p.


Pensar con los pies

Correr se ha convertido en uno de los deportes más populares de la actualidad. Parece lógico: no necesitas mucho equipo (aunque hoy en día la industria de los tenis y la ropa especializada es increíblemente grande y nada barata), tampoco requieres de una cancha, ni de compañeros, ni de adversarios; no hay árbitros ni marcadores, menos aún relojes que hagan subir la adrenalina. Visto así, suena aburridísimo, pero quizá un apasionado nos pueda explicar, y si es escritor, mejor que mejor.

Haruki Murakami fumaba 60 cigarros al día. Estaba harto del sedentarismo, andaba subiendo de peso, se agotaba fácilmente y “solo” tenía 33 años. Un buen día empezó a correr y desde entonces no ha parado. Años después el escritor exprimió esa experiencia para escribir De qué hablo cuando hablo de correr, un libro obligado para los que aman, odian o son indiferentes a esta forma del ejercicio. Porque el libro no solo describe una pasión (que se contagia), sino que lo hace con inteligencia e incluso didactismo. La música, la soledad, la preparación, las barreras mentales, la técnica, la dieta y todas aquellas cosas que gravitan en la mente del corredor son repasadas aquí con mano maestra.

Haruki Murakami, De qué hablo cuando hablo de correr, Tusquets, Barcelona, 2007, 240 p.

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Escénicas. Hoy es la última oportunidad para ver los resultados de una investigación sobre nacionalismos y globalización, símbolos, tradiciones y más muestras de identidad, que durante años trabajaron la artista mexicana Julia Barrios de la Mora y el portugués João Dinis Pinho. En su estancia en el Museo del Chopo, ambos artistas comparten con el público la pesquisa alrededor de una provocación: ¿qué podríamos enviar hoy al espacio exterior que diera a los extraterrestres una idea de cómo es la vida en la Tierra? Unificando (archivos) abre una serie de caminos para que empecemos a definir eso que puede considerarse (o no) una “identidad global”.

Hasta el 23 de marzo. 20 hrs.
Museo Universitario del Chopo.
Dr. Enrique González Martínez 10, Col. Santa María la Ribera.


Teatro. Regresa al escenario una puesta que causó furor hace un par de años. Juana in a Million es la historia de una mujer de Michoacán que llega a Londres con la intención de empezar una nueva vida, y que se encuentra con una serie de abusos y rechazos inadmisibles. El monólogo es interpretado por Vicky Araico, autora del mismo y acreedora de múltiples premios nacionales e internacionales. Su voz, su cuerpo iluminado en el que se acaba el espacio, retrata con creces la realidad de millones de migrantes en todo el mundo.

De jueves a domingo hasta el 15 de abril. 
Teatro Orientación. Centro Cultural del Bosque.
Paseo de la Reforma y Campo Marte, Col.  Polanco V Sección


Danza. Contempodanza, bajo la dirección de Cecilia Lugo, es una de las compañías con más trayectoria en el país. Con más de treinta años en la escena, y aunque mantienen el lenguaje de movimiento que ya les es indisociable, siguen explorando nuevos temas y su alcance escénico. El año pasado estrenaron Mutaré, una puesta que interpreta tres pasajes del I Ching con ánimo de que el texto chino informe el presente de los intérpretes. La pieza está de regreso y no hay que perderla de vista.

Los miércoles hasta el 28 de marzo.
Teatro El Milagro.
Milán 24, Col. Juárez.


Cine internacional. Llega la promesa de ver lo más interesante que se produjo en el séptimo arte durante 2017. La Muestra Internacional de Cine no. 64 de la Cineteca Nacional. Desde el thriller hasta la comedia negra y el documental, las propuestas vienen de Argentina, Francia, Japón, Noruega e incluso la extinta Unión Soviética, abanderada nada menos que por Tarkovski. La selección es lo suficientemente variada y exhaustiva como para querer acampar en la explanada de la Cineteca en estos días de vacaciones. 

Hasta el 9 de abril.
Cineteca Nacional.
Av. México Coyoacán 389, Col. Xoco.
Cartelera completa aquí.


Bellas Artes. Tomando la deformación como principio creativo, una exposición reúne casi un centenar de piezas que cuestionan los límites entre las especies. Híbrido fue organizada por el Palacio de Bellas Artes, el Museo Nacional de Antropología y el Musée de l’Elysée de Suiza para mostrar esa faceta de la imaginación que nos hace fabular combinaciones y posibilidades inauditas. 

Hasta el 27 de mayo.
Palacio de Bellas Artes.
Avenida Juárez S/N.

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Durante la semana marcada por el Día Internacional de la Mujer, las noticias “culturales”, o cuando menos las que se han colado en ese rubro, rayaron de manera inaudita en lo frívolo. Para dar cuenta de ello, reunimos información de varios medios del mundo mundial que parecen haberse aburrido por la falta de novedades editoriales, o bien por los disparates de la corrección política que inundan nuestras apacibles casas y vecindarios. Como en todo, también encontramos un par de excepciones, que recabamos cabalmente.


Cada quien su batalla

A partir del miércoles, la definición de “fácil” de la RAE no volverá a ser la misma. Un colectivo ciudadano pidió que, en su quinta acepción, el adjetivo se desligara de la mujer: “Dicho de una mujer. Que se presta sin problemas a mantener relaciones sexuales”. El pleno de la Academia ha decidido entonces reemplazar “mujer” por “persona”, de modo que reine el respeto mutuo, y no vayamos a creer que alguien “fácil” solo puede ser, por decreto lexicográfico, una persona del género femenino. Por fortuna en México —donde la Academia no ha manifestado nada— contamos con la rigurosa distinción entre aquel que es un desvergonzado “facilote” y aquella que, por su parte, no deja de ser una “facilota”, palabras de tan aliñado uso que no han sido consideradas para el Diccionario de mexicanismos. Aunque, según la RAE, el uso correcto es “facilón” o “facilona” y nada tiene que ver con las inclinaciones de las personas.

En batallas más justas y relevantes, una asociación española que representa a la crème de la crèmede los ajuares, el Círculo Fortuny, también le hizo sus peticiones a la RAE, aprovechando el viaje. El Círculo Fortuny, para hablar en plata, materia que tanto les gusta y que alguna que otra vena abrió en América Latina, sirve de foro a las llamadas “empresas e industrias de alta gama”, y cuenta con un portavoz que representa sus deslumbrantes intereses. El asunto es que la RAE tiene una definición un poco negativa de la palabra que los de Fortuny llevan en boca como un óbolo: “lujo”. La RAE la define así:

Bien. La Academia buscará entonces una definición menos ofensiva y seguramente más tibia para que nadie se sienta ofendido, ni siquiera aquellos que ostentan alhajas y bisutería brillante, o los que cargan el título de marqués de Griñón y presiden el afortunado, valga la redundancia, Círculo de Fortuny.


Lo que Barbie le hizo a Frida

Son tiempos de corrección política, eso que ni qué. Pues bien, la marca Mattel, acusada de haber moldeado los gustos de millones de niños y niñas, y de ejercer presión sobre la determinación de género, ahora se lanza en una campaña de sorpresas para reivindicar a las mujeres ejemplares. Tanto así que ha creado una serie, supuestamente para el “coleccionista adulto”, de “Mujeres inspiradoras”: entre ellas, la aviadora estadounidense Amelia Earhart, la científica Katherine Johnson y, evidentemente, la mexicana-a-más-no-poder Frida Kahlo.

“Las relaciones con México están un poco tensas”, habrán pensado los genios de Mattel: hagámosle un favor a sus huipiles, nopales y rebozos. Por cierto, no hace falta avisarles, las hijas mexicanas lo agradecerán. Y a Mattel se le acaba de armar lo que en la mera patria llaman “la de Dios es padre”. Mara Romeo, sobrina nieta de la pintora y heredera de su legado, amenazó con tomar todas las medidas necesarias contra la empresa de California, quien no tendría derecho de usar la imagen de la pintora. Además, la familia Kahlo se ha mostrado inconforme con una muñeca de “ojos claros”, que no tiene verdaderamente los rasgos de Frida, ni encarna su fuerza ni su temperamento.

Mediante un comunicado, la Frida Kahlo Corporation, con sede en Miami, afirmó que trabajaron de cerca con Mattel y que la juguetera tiene todos los derechos de imagen para crear a la Frida Barbie. ¡Diabólicas muñecas, Batman! Esos malinchistas se apañaron nuestro patrimonio cultural, Batmanopochtli. Quietos. Quietos. La Frida Kahlo Corporation fue fundada por la familia heredera, en 2005, para velar por los intereses patrimoniales y para que la imagen de la talentosa cejijunta inundara los hogares del mundo en forma de tazas, camisetas, posters, lápices, y un largo etcétera. En resumen: el asuntillo aquí es que nadie les avisó a los herederos que Mattel entraría en el juego, introduciendo a la artista a la terna de sus exitosas y curvilíneas muñecas.


La madre del feminismo (y abuela de Frankenstein) y un diccionario de creadoras

Para dejar de lado esta serpentina de frivolidades, los ingleses están sumidos en un arduo debate sobre su memoria histórica. Un nutrido grupo de intelectuales, políticas y figuras públicas organizaron la campaña “Mary on the Green” para que crear un monumento conmemorativo de Mary Wolstonecraft, la madre del feminismo y, por vía genética, de la genial Mary Shelley. El argumento primordial es que cerca de 90% de las estatuas que decoran las vías públicas de Londres son de hombres, y que Wolstonecraft, una figura clave de la Ilustración, autora del primer manifiesto feminista (Vindication of the Rights of Women, 1792), adquiera una fuerte presencia en el sistema educativo inglés, a través de la promoción cultural y pedagógica encabezada por una nueva comunidad, The Wolstonecraft Society. Mediante un comunicado publicado en The Guardian, una buena cantidad de empresarios, actores, políticos —entre ellos Jeremy Corbyn— y sindicalistas se unieron a la iniciativa.

Por otro lado, en Francia se publicó, para el 8 de marzo, la versión digital (de paga) de un titánico Diccionario Universal de las Creadoras, originalmente impreso en 2013, en tres tomos de 1,600 páginas cada uno. Sus entradas abarcan todas las épocas y países, todas las disciplinas desde el deporte hasta el arte y la política. Así es, mientras los ingleses se organizan para salvaguardar su patrimonio y hacer efectivo un proyecto de promoción educativa y los franceses, como es costumbre, consolidan una base de datos masiva, en el mundo de habla hispana discutimos por muñecas de plástico y alguna que otra palabra que ofende a los portadores de Rolex y Cartier. Y no, no sugerimos que esto se deba a la superioridad de una civilización sobre otra. Simplemente parecería que tenemos otras cosas en qué ocuparnos.

http://bit.ly/2G1rcLL

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Hace un par de semanas, el manifiesto más leído de todos los tiempos cumplió 170 años. En un contexto de creciente incomodidad con el presente, cuyo horizonte no deja ver más que desigualdad, salarios estancados, crisis ambiental y ansiedad, entre otros males, retomar El manifiesto del partido comunista y las otras obras aquí reunidas podrían ayudarnos a pensar en posibles salidas, en futuros diferentes.

El más leído

Marx y Engels llevaban ya algunos años colaborando cuando la Liga de los Comunistas les encargó un texto programático de las causas que defendían. Los autores respondieron con un claro llamado a la revolución que resonaría durante más de un siglo en todo el mundo. En El manifiesto comunista exponen el estado en el que se encontraba el capitalismo a mediados del siglo XIX, los avances tecnológicos que habían permitido el progreso en las sociedades occidentales, pero también sus desigualdades.

Por eso Marx y Engels describen al proletariado como el centro, al mismo tiempo responsable y beneficiario, del progreso que seguiría naturalmente a la decisión de abolir la propiedad privada, esa que “que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad”;y deestablecer el comunismo en todo el mundo. La obra es también reconocida por ser un bosquejo claro de la filosofía de la historia de estos pensadores. Aquí también se explica el desarrollo de la historia universal como una lucha de clases continua que habría alcanzado un estado límite y exigía ser revolucionada por los trabajadores para lograr la auténtica liberación del hombre. Para entender los manifiestos contemporáneos, el de Marx y Engels sigue siendo un punto de partida absoluto.

Existen cientos de versiones del manifiesto comunista; sin embargo, si el lector quiere una edición contextualizada por un polémico pero reconocido historiador, recomendamos:

Gareth Stedman Jones, El manifiesto comunista de Karl Marx y Friedrich Engels, México/Madrid, Fondo de Cultura Económica/Turner, 2007.


Un mundo sin trabajo

En su momento, Marx y Engels definieron al trabajo como la fuerza ordenadora fundamental de nuestras sociedades. Y aunque ya desde entonces preveían la importancia de la tecnología, hoy vivimos en un mundo en el que la automatización se anuncia inminente, y no para bien. Los académicos Nick Srnicek y Alex Williams, por ejemplo, identifican que el uso neoliberal de la misma, lejos de liberarnos, está produciendo sociedades cada vez más precarizadas.

Contra lo que describen y explican como una “política folk/política de defensa” caracterizada por gestos de resistencia locales y efímeros, los autores del muy celebrado Manifiesto aceleracionista(2013), en el que ya exponían varias de estas ideas —se trata de un llamado a construir un nuevo orden universal de ideas, de organización y de instituciones para superar al capitalismo—, proponen que la izquierda vuelva a aspirar a lo global.

En su más reciente libro Inventar el futuro. Postcapitalismo y un mundo sin trabajo, analizan las limitaciones de la política de izquierda actual, proponen recuperar la búsqueda del progreso y la emancipación características de la modernidad, y asumen la necesidad de imaginar un mundo “postrabajo”. Dado el panorama que anuncia la insuficiencia de empleos formales para todos, la alternativa es un mundo en el que la gente ya no necesite del trabajo para sobrevivir. Para ello, los autores tienen demandas concretas y un plan. No le arruinaremos la sorpresa al lector, pero vale la pena decir que se basa en reducir las horas de trabajo semanales hasta lograr un mundo en el que nadie trabaje. No es, pues, un esfuerzo de imaginación política menor.

Aquí se puede leer un extracto de este libro.

Nick Srnicek y Alex Williams, Inventar el futuro. Postcapitalismo y un mundo sin trabajo, México, Malpaso, 2017.


Por el escape

Uno de los ejemplos que Srnicek y Williams dan en su libro de política folk contemporánea es el Comité Invisible, un grupo radical anónimo basado en Francia. Amantes de lo contingente y lo local, los autores de La insurrección que viene (2007) y A nuestros amigos (2016) publicaron recientemente Ahora, un manifiesto que continua con el pensamiento del colectivo expresado en obras previas pero que parece alcanzar un grado de urgencia que es auténticamente inspirador. El diagnóstico del comité sobre los límites a los que ha llegado nuestra sociedad es muy parecido al de los autores de Inventar el futuro…, sin embargo, para ellos, la construcción de formas de vida fuera del capitalismo tienen que construirse “ahora”. No se puede esperar a un futuro idealizado y que quizás no llegue nunca.

El Comité Invisible reacciona al despojo de las revoluciones como proceso y en A nuestros amigos busca aportar elementos para un debate internacional sobre cómo construir un nuevo mundo, cómo salir del impasse. Si ya desde entonces decían que “no hay otra catástrofe por venir que la que ya está ahí”, en esta nueva obra dan un paso más allá, proclamando que hay que desertar y construir mundos alternativos. En lugar de crear una contra-hegemonía, lo que hay que hacer es  habitar aquellos recovecos que permiten la destitución, el desertar, vivir la comuna y insurreccionarse. Quizás al lector todo esto le suene abstracto, pero lo cierto es que abundan ejemplos de la fórmula que propone el comité. Otra cara del pensamiento radical y transformador actual:

“Tal vez vencer.
En cualquier caso, sobreponerse.
Seguir nuestro camino.
Vivir, pues. Ahora.”

Comité Invisible, Ahora, Logroño, Pepitas de calabaza, 2017.


Manifiestos nacionales

Con un ánimo más bien lúdico, pero no por eso menos potente, otro libro publicado recientemente reúne una serie de manifiestos, esta vez escritos desde nuestras latitudes. En México, sin ir más lejos, existen ejemplos de pensamiento alternativo que quizá solo no se ha sistematizado lo suficiente. Inventar lo posible. Manifiestos mexicanos contemporáneos no pretende hacerlo: es una compilación de textos escritos por más de cincuenta autores entre los que están artistas, ensayistas, literatos, chefs, programadores y más, que se disponen a pensar distinto desde sus propias trincheras.

La premisa del libro es que nos han arrancado el futuro sometiéndonos a un “presentismo” que no tiene salida. Una reacción natural es la de disponerse nuevamente a conjugar el futuro. Las respuestas son, sin embargo, variadísimas: mientras alguien se manifiesta por lo insustancial, hay quien dice que abrir un restaurante es en sí mismo un manifiesto; otra más pide que “la Ciudad de México deje de usarse como escaparate personal de Sebastián”, y está quien propone dedicarnos a subrayar libros. Hay un manifiesto en mixe y también uno en imágenes. El conjunto es interesante y divertido. Sobre todo, prueba que la imaginación futura la tenemos todos, pero también que la lógica normativa tiene su razón de ser. Aquí se pueden leer algunos ejemplos.

Inventar lo posible. Manifiestos mexicanos contemporáneos (ed. Luciano Concheiro), México, Taurus, 2017.


¿Y en el arte?

Para terminar, y porque en este espacio creemos en el poder transformador del arte, no podemos dejar de recomendar un libro sobre movimientos revolucionarios estéticos. El lector sabrá bien que la historia del arte del siglo XX estuvo plagada de manifiestos que pretendían dar línea a la producción creativa de su momento. El manifiesto Antropofágico, el Dadaísta, el Futurista, el del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores, entre tantos. Pero el supuesto fin de las ideologías con  que terminó el siglo XX también afectó la confianza del arte y esta forma de manifestarse desapareció de la escena. Habrá quien diga que también se arremetió contra la noción del “movimiento artístico”; sin embargo, este libro publicado por Akal en el año 2000 propone pensar a las exposiciones de arte de finales de siglo como los nuevos manifiestos artísticos, al ser creadoras y reproductoras de sensibilidades particulares. El libro reúne una treintena de textos de exposiciones realizadas por curadores, teóricos y críticos que en conjunto nos dan una idea de las cuestiones que están en juego en el arte posmoderno. Casi veinte años después, resulta en una lectura interesante y útil para seguir viendo al arte de nuestro tiempo críticamente.

Los manifiestos del arte posmoderno. Textos de exposiciones, 1980-1995, Madrid, Akal, 2000.

 

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Archivo. Este 2018 se cumplen 70 años de la expropiación petrolera, pero también 150 de la fundación de la Compañía Explotadora de Petróleo del Golfo Mexicano, la primera petrolera país. El Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México presenta una exposición fotográfica que revisa la historia de este hidrocarburo y conmemora uno de los hechos fundacionales del México moderno. Para reflexionar sobre el papel de nuestra principal fuente de energía, el INEHRM también presentará una conferencia del historiador Felipe Ávila ese 17 de marzo, que se centrará en las condiciones específicas que motivaron la expropiación en la presidencia de Lázaro Cárdenas.

De lunes a viernes 10-18 hrs.
Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
Francisco I. Madero 1, Col. San Ángel.

Teatro. Un par de viajeras de dos extremos del mundo se encuentran en un punto medio que no es casual: la India. Iliana Muñoz y Daria Siageychik presentan una puesta que nació y se materializó en ese país lejano. La obra se nutre de la variedad de experiencias del viaje y el ánimo de investigar las posibilidades combinadas de la meditación, el yoga y el performance. En esta ocasión, la obra se presenta con Iliana Muñoz y Vicky de Fuentes, quien añade al montaje sus propias experiencias en la India. Una obra para pensar en nuestro ser interior y en la variedad de perspectivas.

Martes y miércoles hasta el 28 de marzo.
Foro A Poco No.
República de Cuba 19, Col. Centro.

Mextrópoli. La Ciudad de México lleva varias semanas pensándose a sí misma. Esta vez, el espacio protagónico para discutir su momento y posibilidades, es el festival Mextrópoli que, durante cuatro días, reunirá a arquitectos, urbanistas, artistas, historiadores y más, con el fin de “generar conocimiento, intercambio y una nueva visión de ciudad a través de la arquitectura”. Aquí se puede ver el programa completo.

Exposición “Unfinished”, Centro Cultural España. En el marco de Mextrópoli.

17-20 de marzo.
Zona centro de la ciudad de México.

Multiformato. En el marco del festival Mextrópoli, el artista Fernando Ocaña reflexiona sobre un componente fundamental de nuestros tiempos: la velocidad. Entre la fotografía, un largometraje y un libro, su mirada se detiene en la antropología del transitar y las formas sociales que esto provoca. Para pensar en los días que pasamos en nuestras ciudades y en las actividades que asociamos con este escenario, la aceleración parece una condición inminente. En nexos hemos publicado un ensayo de Ocaña que complementa la exposición.

Hasta el 5 de abril.
Momoroom.
Dresde 2, Col. Juárez.

Poesía. Entre las actividades culturales que acompañan la visita del presidente portugués Marcelo Rebelo de Sousa, el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia le dedica una tarde a la poesía. Fátima Andreu, Eduardo Langagne y Blanca Luz Pulido hablarán de los poetas portugueses más representativos del siglo XX y sus tendencias.

Miércoles 21 de marzo. 19 hrs.
Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia
Nuevo León 91. Col. Hipódromo Condesa.

 

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Esta semana murió uno de los teóricos de la historia más importantes de las últimas décadas; y fácilmente el más provocador. Hayden White se dedicaba a los asuntos medievales hasta que decidió que su auténtico interés en la historia estaba en preguntarse por las maneras en que ésta se escribe. Con las teorías que desarrolló durante el resto de su carrera, White trastocó para siempre la manera de entender el discurso histórico y, de algún modo, la propia escritura de la historia.

White expuso sus ideas por primera vez en Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX (1973). El volumen estudia la obra de Michelet, Marx, Ranke y Tocqueville, entre otros exponentes de la historia moderna. De los libros de estos pensadores, White acusó nada menos la ficción que contenían, no porque los datos que aportaban no fueran ciertos, sino porque la manera de seleccionarlos y presentarlos se estructuraba siguiendo lógicas narrativas literarias. Para White, todo esfuerzo por relatar el pasado, cualquier libro de historia, por más pretensiones científicas que tenga, se vale de una serie de estrategias narrativas; incluso, dice el historiador, se puede ver una aproximación cómica, romántica, trágica o satírica a la historia, dependiendo del punto de vista que decida emplear el autor.

Así, para disgusto de los historiadores tradicionales, White llamó la atención sobre un hecho fundamental en la manera de contar la historia: no importa cuántas horas pasen los investigadores en los archivos o el porcentaje de citas textuales, fuentes directas u otros materiales que utilicen, lo que narran es esencialmente parcial y subjetivo.

White dedicó el resto de su carrera a pensar los límites a los que nos enfrentamos cuando buscamos hablar del pasado de manera objetiva. Con el ánimo de que nuestros lectores se acerquen a la evolución de las ideas de este teórico, retomamos aquí la que quizá sea su última entrevista. El mes pasado, la revista History and Theory publicó dos videos en los que su editor, Ethan Kleinberg, conversa con White sobre su último libro, The Practical Past (Northwestern University, 2014). El volumen recoge muchas de las obsesiones del que fuera profesor de Stanford, y también introduce el concepto de “pasado práctico” que, siguiendo a Michael Oakeshott, propone pensar la historia como un discurso ético más que una ciencia: como una forma de narración que sirva para vivir mejor.

White define esta forma de acercarse al pasado como una estrategia para aprehender los problemas a los que nos enfrentamos cotidianamente. Es diferente al pasado que los historiadores se sienten cómodos estudiando con sus técnicas y métodos tradicionales, y también mejor, en tanto le es “útil” a la gente. En la conversación hace un llamado a sustituir los departamentos académicos de Historia por unos que se dediquen a los Estudios del Pasado en general, dándole entrada al análisis de cuestiones como los sueños, las paranoias o la sexualidad, y echando mano de disciplinas como el psicoanálisis, las neurociencias, la genética o la arqueología.

White siempre se preocupó por el peso de la historia y en esta conversación dice claramente que siente que la disciplina está perdiendo popularidad. ¿Por qué no tomar en cuenta entonces el interés real que tiene la gente con respecto al pasado?

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