Recomendaciones de arte, danza y teatro para agendar y que el lector no encontrará en otra parte.

agenda


Pensar y bailar la actualidad: la situación actual de la danza en México

Una iniciativa estudiantil: el colectivo Giroscopio: Danza + Filosofía, en coordinación con la UNAM  a través de la Facultad de Filosofía y Letras, llevará a cabo el II Coloquio Universitario de danza y Filosofía. Éste busca reunir a bailarines, investigadores de diversos ramos y público en general  para propiciar el diálogo y reflexión en torno a danza desde una perspectiva filosófica crítica, extra-académica y propositiva ante los cánones ––impuestos y vigentes- en la creación e investigación dancística. Durante el encuentro se desarrollarán cinco mesas de ponencias, cinco más de discusión, dos intervenciones, once puestas en escena, dos mesas de diálogo y dos talleres, todos planteados en torno a la relación entre la danza y política, la investigación, la educación, los dispositivos así como sus paradigmas y tendencias. El evento será sin costo y no se necesita un registro previo. Aquí puedes consultar la programación completa: https://giroscopiodanza.wordpress.com/

coloquio

Del 30 de Agosto al 6 de Septiembre
Foro experimental Jose Luis Ibáñez
Av Cd Universitaria 3000, Cd. Universitaria

Berenice Quirarte Rojas


La estética de la nostalgia

Una exposición es también el desarrollo de un ensayo y el artista mexicano José Antonio Martínez (1950) se ha propuesto escribir un manifiesto fotográfico en el que se hace evidente el paso del tiempo y la obsolescencia programada de ciertos aparatos tecnológicos. En su muestra individual Arqueología del siglo XXI, se presentan fotografías en blanco y negro de dichos objetos y copias de los apuntes del artista que reflejan su pensamiento y las lecturas que acompañaron su proceso creativo; es el caso de “Retrato involuntario” de Marina Azahua y “After Photography” de Fred Ritchin. Al finalizar el recorrido de la exhibición, nos encontramos con teléfonos, computadoras y otros artefactos en los que el artista descubrió un significado que evocaba a la realidad, el tiempo y la manera en que los objetos lo resienten. El trabajo de José Antonio Martínez refiere, en conjunto, a una estética pop en la que la repetición de imágenes crea una iconografía donde los restos arqueológicos de la tecnología aluden a la sociedad de consumo.

Hasta el 6 de septiembre.
Patricia Conde Galería.
Calle Gral. Juan Cano 98, Col. San Miguel Chapultepec.

María Olivera


Retrato de una ciudad

Franco Arocha es, como menciona el curador Fernando Renjifo, un pintor paseante capaz de dibujar una ciudad con todos los colores, texturas y hasta motivos que la caracterizan. La exposición que presenta en la Galería Enrique Guerrero es una suerte de cartografía de un país en pedazos, pues se trata de una serie de cuadros hechos con pedazos de muros pintados, repintados y vueltos a pintar. Es clásico de una ciudad encontrarnos con paredes que tienen capas de colores por anuncios que se sobreponen o grafitis que se enciman en ellos. En esta exhibición encontramos collages de muchos tonos montados en formato de cuadro: mapas en los que se sobreponen pedazos de muros, paredes hechas con rastros de otras, etcétera. El título de la exposición es tan sugerente como la muestra en sí: Pinté un cuadro y te doy tips para hacer el tuyo, es una suerte de proyección para el público pues seguramente más de un visitante pensará: “a mi también me habría gustado hacer este trabajo” o “cuántas veces no pensé en levantar las capas de pintura que se caían de las paredes” por la humedad o por el peso en sí de la pintura. Lo cierto es que cada una de las piezas de Rocha es el retrato de cualquier ciudad.

retrato

Cortesía de la galería Enrique Guerrero, 2017.

Hasta el 8 de septiembre.
Galería Enrique Guerrero.
General Juan Cano 103, Col. San Miguel Chapultepec.

María Olivera


El loco y la monja

La agrupación Orquesta Ensamble Teatral nos presenta El loco y la monja, una obra del dramaturgo polaco Stanisław Ignacy Witkiewicz que cuenta la historia de Walpurg, un famoso poeta que se encuentra en un hospital psiquiátrico diagnosticado con dementia precox. El Dr. Gruen, un fanático del psicoanálisis, ha decidido ejecutar sus experimentos con la ayuda de una monja: por medio de su intuición femenina, el loco deberá sentirse en la confianza de conversar con ella para así curar su demencia. El encuentro entre el loco y la monja será el parte aguas de una comedia con tintes absurdos y una cualidad misteriosa del talle de las películas de suspenso de los años cuarenta. Todo lo que parece ser de una manera, al final de la obra es de otra. La dirección de Alejandra Aguilar nos sumerge en situaciones absurdas, filosóficas, críticas, misteriosas y divertidas. Esta obra, escrita en 1923, hace una crítica a las prácticas de la psiquiatría y del psicoanálisis por medio de juegos escénicos divertidos e interesantes. La puesta en escena de Orquesta Ensamble Teatral renueva la atención en este texto a partir de las situaciones que presenta, nos transporta a una historia que cuestiona nuestra posición en la sociedad y nuestro juicio sobre lo correcto e incorrecto: ¿Quién juzga a quién? ¿Quién decide si uno está loco o no? Este montaje se había presentado anteriormente en la Sala Novo del Teatro La Capilla y ahora llega al Foro A Poco No con nueva escenografía y una propuesta más atrevida.

Hasta el 3 de septiembre al 26 de noviembre, todos los domingos a las 18:00 horas.
Foro A Poco No
República de Cuba 49, Col Centro Histórico, cerca del Metro Allende.

Jorge Viñas


Éramos tres hermanas

Un texto y dirección de José Sanchis Sinisterra a partir de la obra Tres hermanas del autor ruso Antón Chéjov. Esta obra juega con el texto de Chéjov a partir de sus momentos absurdos: las tres personajes principales se han quedado solas sin poder regresar a Moscú. En esta puesta en escena las hermanas están sentenciadas a rememorar su historia una y otra vez. Lo poderoso de este montaje son sus actrices Martha Aura, Martha Verduzco, Ana Ofelia Murguía y Adriana Roel, que a partir de su experiencia desempeñan personajes entrañables. Los personajes de Chéjov son jóvenes y ellas muestran un contraste con su vejez. La obra es un poco pesada ya que no ofrece muchos cambios en su dirección, sin embargo vale la pena ver las actuaciones de estas actrices veteranas del teatro mexicano.

Hasta el primero de octubre, jueves y viernes 20:00 horas, sábado 19:00 horas y domingo 18:00 horas.
Teatro Orientación (Centro Cultural del Bosque)
Paseo de la Reforma esq. Campo Marte s/n, Col. Chapultepec Polanco

Jorge Viñas

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A raíz de una efeméride, recordamos la estrecha cercanía entre Borges y Marcel Schwob, a quien el argentino nunca dejó de admirar. También, aparece la sexta entrega de los libros de George R. R. Martin, pero esta vez escrita por un robot. Por último, el reciente avance científico que podría llegar a esculpir, directamente en la materia neuronal, nuestra memoria.

Éstas son las noticias que escogimos, entre miles de clics, durante la semana del 20 al 27 de agosto.


Marcel Schwob, Borges y más

El pasado 23 de agosto se cumplieron 150 años del nacimiento de Marcel Schwob (1867-1905). El día 24 se cumplieron 118 del de Borges. Esta cercanía de los datos biográficos nos lleva a otras: Borges leyó apasionadamente, y apropiándose de su método, las Vidas imaginarias (1896) del escritor francés. Es de todos sabido que este libro fue la primera fuente de su Historia universal de la infamia (1935), pues en las Vidas “los protagonistas son reales” y, aun así, los hechos fabulosos. Como apunta Marcel Schwob: “La ciencia histórica nos sume en la incertidumbre acerca de los individuos. No nos revela más que los puntos por los que quedaron atados a las acciones generales”. De ahí que para ambos escritores la literatura era una forma de humanizar la historia, de darle el matiz artístico que requiere necesariamente el biógrafo. Y ese matiz no está en las ideas (generales, repetibles, finitas) sino en las extrañezas, los rasgos y los gestos (precisos, únicos, irrepetibles) de una persona. Lo que intuyó Schwob tuvo dos resultados plausibles en el siglo XX (además de la obra de Borges). Por un lado, la Escuela de los Anales que cambió el rumbo de la historiografía moderna, centrándose en los procesos sociales y no puntualmente en los acontecimientos, y adecuando sus fuentes en la vida de los olvidados de la historia. Es decir, en palabras de Schwob: “escribir con el mismo cuidado las existencias únicas de los hombres, aun cuando sean divinos, mediocres, o criminales”. Por otro lado, darle la estructura del cuento al rigor documental desembocó, en cierto modo, en las premisas del llamado Nuevo periodismo.

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Retrato de Marcel Schwob publicado en el diario L’Illustration, marzo de 1905.

Como la literatura es un tejido, los puntos de contacto son innumerables. A ojos de Borges, “Schwob, antes de ejercer y enriquecer la literatura, fue un maravillado lector”. Tuvo, además, contacto con los clásicos greco-latinos y con la tradición oriental. No cabe duda de que el comentario, el estudio o la crítica suelen ser un espejo de los ideales de un autor. En este caso, Borges-Schwob es, ante todo y una vez más, un apasionado lector.

El robot que escribe el final de Game of Thrones

La inteligencia artificial inyecta cada día cantidades iguales de asombro y terror en los pistones de nuestra imaginación futurista. Hace poco, un proyecto patrocinado por Facebook acabó enchinando la piel de los científicos: un programa capaz de aprender y agilizar negociaciones acabó desarrollando su propio lenguaje. Tuvo que ser desconectado. Ahora, un fan de la serie de los dragones y los whitewalkers ha querido adelantarse al escritor de la saga A Song of Ice and Fire, George R. R. Martin que acabó quedándose corto con los cinco libros ya publicados. El usuario de Github, Zack Thoutt, creó un programa de inteligencia artificial —llamado “red neuronal” por sus cualidades de aprendizaje y asociación de ideas— que estudió los libros de Martin y escribió la sexta entrega. Cosas extrañas han ocurrido: Varys asesina a Khaleesi, Jon Snow se ha convertido en Lannister y Ned Stark está vivo. Pero el libro es coherente y completo. Las máquinas se están poniendo vivas y ya pueden quitarle el trabajo a cualquiera.

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Borrar recuerdos

En el mismo orden de delirantes avances tecnológicos, un grupo de investigadores en biología molecular de la Universidad de Riverside California desarrolló un método para eliminar los recuerdos indeseables en el cerebro. Los investigadores han descubierto cómo debilitar las conexiones sinápticas que asocian el recuerdo con el miedo en el cerebro de un ratón. Mediante optogenética eliminan la relación traumática del ratón con una experiencia anterior. Borran un recuerdo “inútil”, angustiante. Si el proyecto crece, los científicos postulan que ayudaría a tratar pacientes humanos con estrés post-traumático y devolverles una vida sin reminiscencias y bloqueos dolorosos. Como suele ocurrir, estos avances pueden caer en manos de otras industrias, menos altruistas y más apegadas al business is business. ¿Se imaginan que pronto podríamos seleccionar y archivar las imágenes y eventos que queremos conservar en el disco duro de nuestra memoria siempre blanda? Imemory, por ejemplo. Como decía el premio nobel de medicina François Jacob, la ciencia y el mito (la imaginación) siempre caminan parejos, ambos nutren y delimitan “el ámbito de lo posible”.

 

Fuentes: Jorge Luis Borges, Biblioteca personal (prólogos), Alianza Editorial, 1988; Marcel Schwob, Vies imaginaires, Gallimard, 2003; Eterna Cadencia; El Mundo; La jornada.

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Reunimos una serie de reacciones mediáticas ante los episodios de odio racial del domingo pasado. Además, volvemos al debate sobre un posible nuevo boom latinoamericano.

Éstas son las noticias que nos hicieron clic en la semana del 13 al 20 de agosto.


El auge de los neonazis y Trump

Las declaraciones tibias y ambiguas de Trump, que tardó días en condenar la agresión neonazi y el asesinato de Heather Heyer en Charlottesville, han provocado una cadena de reacciones mediáticas indignadas. Pareció hacerse clara la adhesión desvergonzada del presidente a los grupos supremacistas y fascistas, cobijados por las reminiscencias del KKK. Ciertas portadas lo manifestaron así:

The Economist del 19 de agosto

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The New Yorker, aparecerá el 28 de agosto. La portada, titulada “Blowhard”, es del diseñador David Plunkert: “El débil intento del presidente Trump por hacer retroceder a los grupos de odio —como si estuviera intentando no enemistarse con esos votantes— me obligó a tomar la pluma”.

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Time, aparecerá también el 28 de agosto.

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Otros medios recordaron la congregación del 20 de febrero de 1939 —natalicio de Geroge Washington— que reunió a unos 22,000 simpatizantes nazis en el Madison Square Garden de Nueva York, organizado por la German American Bund, con cientos de suásticas ondeando y una manta gigantesca con la figura de Washington, al que alababan por haber sido el “primer fascista”. El evento, autorizado por el alcalde La Guardia en nombre de la libertad de expresión, estuvo plagado de discursos iracundos contra la conspiración judía y los comunistas. En esos tiempos, la German-American Bund llegó a tener más de 25,000 miembros y era una plataforma pan-germánica para difundir las ideas del Tercer Reich, que invadiría Polonia ese mismo año. El líder de la organización, Fritz Julius Kuhn nació en Munich y, tras obtener una Cruz de Hierro como lugarteniente en la primera guerra, emigró a los Estados Unidos donde fue naturalizado. Antes de llegar al país vecino, Kuhn habría pasado unos ocho años en México donde ejerció su profesión: químico. Fue deportado a Alemania en 1945.

La violencia de Charlottesville y la pervivencia de símbolos históricos (suásticas, saludos nazis, increpaciones contra los judíos, antorchas como las del KKK) es preocupante, aunque se trate de grupos marginales. La presidencia de Trump les ha dado una nueva visibilidad mediática y política. El exlíder del KKK y negacionista, David Duke, declaró en entrevista que efectivamente los principios de Trump los habían empoderado. Como escribió W. H Auden en 1972 desde su ventana en el campo austriaco:

Más que nunca
la vida allá afuera es atractiva, milagrosa, adorable
pero no debemos, no desde Stalin y Hitler,
confiarnos jamás: ya sabemos que, subjetivamente,
todo es posible.


¿Un nuevo boom latinoamericano?

El País trajo la pregunta a colación el lunes. La respuesta aún parece opaca. Plantea la existencia de un grupo de escritoras jóvenes latinoamericanas, bien recibidas por la crítica internacional y, sobre todo, anglosajona: por ejemplo, el libro Distancia de rescate (2014) de Samantha Schweblin (Buenos Aires, 1977) acabó entre los cinco finalistas del Booker Man International 2017, junto con Mathias Enard, Amos Oz, Roy Jacobsen y Dorthe Nors. Otras autoras latinoamericanas, como Liliana Colanzi, Mónica Ojeda, Verónica Gerber, Paulina Flores, Laia Jufresa o Fernanda Melchor, gozarían de un prestigio internacional similar. Las listas pueden ser reductoras. Como apunta Paulina Flores, este supuesto boom se debe únicamente a la presencia de más libros escritos por mujeres en las editoriales. Pero no es un fenómeno de ventas masivo como el que provocarían García Márquez, Carlos Fuentes o Vargas Llosa en los años sesenta. Nada nos indica tampoco una riqueza creadora similar. Sólo el tiempo nos dirá si este “nuevo boom” producirá historias y realidades con la trascendencia del anterior. Lo más probable es que estemos ante un simple espejismo comercial, como se acusó también al boom en su momento. De hecho, El País publicó el mismo día una lista con enlaces directos para comprar las novelas escogidas de estas autoras. Esto no quita importancia al hecho positivo y digno de celebración de que las escritoras tengan cada vez más espacio en la narrativa en lengua española y que sean leídas, más allá de una perspectiva de género, simplemente por la calidad de su escritura.

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Fuentes: The Economist, Time, The New Yorker, The New York Times, Poetry Foundation, El País, The Paris Review.

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Pronto empezará a circular una edición con material hasta ahora inédito de Confieso que he vivido, la genial autobiografía de Pablo Neruda. Circulará también una nueva antología de los poetas de la generación beat. Rescatamos asimismo una serie de ideas acerca del fin de la escritura a mano.

Éstas son las noticias que nos hicieron clic durante la semana del 6 al 13 de agosto.


Vuelve un clásico de 1974

Pocas memorias entran, con el oleaje de la prosa poética, en periodos tan decisivos de la historia como Confieso que he vivido (1974) de Pablo Neruda. En ellas está el inicio de la guerra civil española, el auge del comunismo y la Unión Soviética, el viaje al oriente —que marcaría buena parte de nuestra literatura a través de las residencias reales de Tablada, Paz y Cortázar, o imaginarias de Borges—, y decenas de personajes que son verdaderamente el siglo XX: Reverdy, Gabriela Mistra, Stalin, Fidel Castro, Allende, etc.

Ahora, Planeta presenta una nueva edición ampliada con conferencias (dictadas en la Universidad de Chile), nuevos fragmentos destinados a las memorias, fotos y manuscritos inéditos. Entre las novedades está “El último amor del poeta Federico”, un texto que amplía el capítulo original sobre Lorca. Los dos poetas se conocieron en Buenos Aires y ahí nació una gran amistad. Neruda admiraba su alegría: “la felicidad era su piel”.

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Según Darío Oses, director de la Fundación Pablo Neruda y editor de esta nueva versión, aún pueden aparecer más y más documentos y materiales que desempolvar. Al igual que su vida, el archivo de Neruda seguirá alimentando como una red oceánica misterios y hallazgos sorprendentes. Entre éstos, queda por resolver la incógnita de su muerte, el 23 de septiembre de 1973, en una clínica de Santiago a causa de un cáncer de próstata avanzado. Sus restos fueron exhumados en 2013 y sometidos a análisis hasta 2016, pero las sospechas no han sido disipadas sobre una posible y velada “intervención de terceros”, es decir agentes al mando de Pinochet.


Escribir a mano ya es historia

¿Usan ustedes plumas, lápices y bolígrafos? ¿Se preguntan por el precio y la calidad de los cartuchos, el diámetro de la bola en que nace la fineza del trazo? El romanticismo de la escritura a mano está cayendo en el olvido y en el patetismo: qué ridículo querer entresacar la personalidad, el humor y las emociones del escritor a partir del gesto de su pluma. Sin embargo, ¿quién puede negar el valor agregado de una edición firmada y dedicada por algún clásico? La nostalgia de estos debates provocó que Deidre Lynch, una profesora de Harvard, obligara a sus estudiantes a asistir a clases “a la antigüita”: armados con pluma y papel. Para Lynch —también autora de Loving Literature. A cultural history (Chicago University Press, 2015), ensayo sobre las transformaciones de la vida cotidiana que fuimos induciendo al convertir los libros en objetos de afecto— perder la escritura manuscrita empobrece el estilo personal, tiende a uniformizar nuestra relación con las ideas. Tomar notas en papel puede ser benéfico para absorber el conocimiento y armonizarlo. De acuerdo, pero Lynch no podría exigirle a un novelista que añore el cerro de hojas a mano al pie del escritorio, ese cúmulo por ordenar que hoy es la imagen de un acto decimonónico tan heroico como imposible: acabar con pluma y tintero una obra como Los miserables o La guerra y la paz.

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Antología de los beatnicks

Fueron la vanguardia de la contracultura que en los años 60 empezó a expandirse y a mundializarse. También fueron hijos de la burguesía que estudiaron a los clásicos en las aulas de Columbia. Se interesaron en la meditación, en las artes y la poesía orientales, en la ecología y la liberación sexual. Se opusieron al statu quo de una sociedad triunfalista, tras la Segunda Guerra, embobada en el oasis del consumo y el confort. Revolucionaron la literatura de su tiempo. La prosa de Kerouac o los versos de Ginsberg no han perdido actualidad, aunque el movimiento beatnick y el de los hippies que lo heredaron acabó por convertirse en todo aquello contra lo que luchaba (a los veinte años). La editorial española Varasek acaba de reunir en la antología, The Dharma Beats. Una historia de la beat generation (título en homenaje a The Dharma Bums, una de las novelas cúspides de Kerouac), nuevas traducciones de Jack Kerouac, Gary Snyder, Lew Welch, Philip Whalen, Joanne Kyger y Michael McClure, para no olvidar la presencia necesaria de esta generación estadunidense universal. El libro viene acompañado además de un estudio imprescindible en torno al contexto histórico y cultural que rodeó a los poetas beats. Sobre dicho grupo, Kerouac escribió:

La nueva poesía estadunidense tal como aparece representada en el Renacimiento de San Francisco (es decir Ginsberg, yo mismo, Rexroth, Ferlinghetti, McClure, Corso, Gary Snyder, Phil Lamantia, Philip Whalen) es un tipo de poesía Lunática Zen, nueva y vieja a la vez, la escritura de lo que se le pase a uno por la cabeza como venga, una poesía devuelta a su origen, a su infancia bárdica, puramente ORAL, como repite Ferling, en lugar de las grises argucias académicas. […] Estos nuevos poetas confiesan por la alegría pura de la confesión. Son NIÑOS. Y son también Homeros infantiles de barba gris que van cantando en la calle. Ellos CANTAN y cantan con SWING. Se oponen diametralmente a la posición del triste Eliot y su preceptiva deprimente del correlato objetivo, etc., algo que en el fondo no es más constipación y emasculación del instinto masculino de cantar sin restricciones.

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Fuentes: Clarín, Agencia Balcells, Le Magazine Littéraire, El País y Jack Kerouac, La filosofía de la generación beat y otros escritos (Buenos Aires, Caja Negra, 2015).

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Una película y una nueva publicación traen de regreso a uno de los poetas más brillantes de su generación: William Carlos Williams. La muerte de Jeanne Moreau hace recordar a la escritora Joyce Carol Oates un proyecto cinematográfico en común. Un poema de amor persa que trasciende hasta el siglo XX.

Estas son las noticias que llamaron nuestra atención en la semana del 30 de julio al 6 de agosto.


El regreso de William Carlos Williams

Ha vuelto entre nosotros el gran poeta norteamericano gracias a dos momentos fortuitos: la aparición de sus Poesías reunidas (Lumen, 2017, con traducciones de Edgardo Dobry, Michael Tregebov y Juan Antonio Montiel) y la proyección en México de Paterson (2016), la película de Jim Jarmusch que narra la vida de un joven poeta. De madre puertorriqueña y padre inglés, Williams habló inglés y español desde la infancia y pronto francés. Tradujo, entre otros, a Quevedo y a Octavio Paz, quien a su vez publicó la traducción magistral de Veinte poemas en Versiones y diversiones. En Rutherford (Nueva Jersey), donde Williams vivió y murió, fue médico generalista. En sus ratos libres, escribió en el soporte efímero de las hojas sueltas de su recetario algunos de los poemas más influyentes del siglo XX. Paterson (1946-1958) es un poema largo dedicado a la ciudad de Rutherford en la que el poeta asume que “un hombre es una ciudad” y que “no hay ideas sino en las cosas”. Su idea de descubrir en el detalle ordinario una poesía depurada, sin ornamentos y que rehúye lo abstracto, se opuso al intelectualismo de T.S Eliot. Para Williams, el deber del poeta es escribir sobre lo particular “como un físico trata a un paciente, a las cosas que tiene en frente” y hallar así lo universal.

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Por eso, la obra maestra de Paterson reconstruye la vida de sus habitantes (como John Reed), de su río —el Passaic—, de los sucesos cotidianos o históricos, entreverando las voces y las imágenes del curso fluvial con el ritmo de un reportaje, una crónica en verso que intercala prosas como cartas o descripciones geológicas. Si una virtud tiene la lentísima Paterson de Jarmusch es haber intentado verter la épica sencilla del poema al lenguaje cinematográfico: Paterson, el protagonista, un chófer de autobús poeta, ensimismado y con gran sentido del humor, lleva una vida de lo más banal y monótona. No deja de escribir versos sobre su entorno concreto inmediato, sin idealizarlo ni moralizarlo, pero consiguiendo alumbrar sus días y llenarlos de sencillas epifanías.

Jeanne Moreau y Joyce Carol Oates

En otra semana más para seguir dilapidando el siglo XX hasta el olvido, fallecieron Sam Shepard y Jeanne Moreau. Además de la legendaria actriz que se dio a conocer en la película de Louis Malle Ascenseur pour l’échafaud (1958, con música de Miles Davis), Moreau fue directora, guionista y una lectora infatigable. Maravillada por Solstice (1985) de Joyce Carol Oates, acudió en 1996 a casa de la escritora, cerca de Princeton, para trabajar juntas en una adaptación de la novela. Solstice es la historia de un amor platónico entre dos mujeres absolutamente opuestas, una de ellas es una artista visionaria, tirana, fuerte y aplastante. Durante una semana, Moreau y Oates escriben y reescriben escenas, borran pasajes, empiezan de cero nuevamente. Pronto, la novelista decide abandonar el proyecto guiada por su agente literario y se libra de ese “calvario de perpetua reescritura como tarea de Sísifo”, según sus palabras. La dinámica de trabajo de Moreau y Oates parecía reproducir el antagonismo de las dos mujeres de la novela. Al enterarse de su muerte, Joyce Carol Oates escribió: “La belleza de Jeanne Moreau estaba impregnada de su entusiasmo, su energía, su inteligencia, eso que los franceses llaman con acierto la joie de vivre”.

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Historias de amor persa

A finales del siglo XII, el poeta persa Nezâmi (1141-1209) escribió los versos más trágicos de la tradición árabe en Layla y Majnûn, una leyenda del folclor pre-islámico que narra la pasión de Qays y su prima Layla, dos hijos del desierto. Para el escritor Mathias Enard es una de las historias de amor más bellas. Beduinos y nómadas del desierto la fueron transmitiendo durante siglos hasta llegar a su versión escrita persa. El poema, un pilar de la literatura persa, está compuesto de unos 4000 masnavis (dísticos con dos hemistiquios que riman entre ellos) y va narrando las desaventuras de Qays, al que separan para siempre de su prima porque semejante amor es una afrenta al honor familiar. Qays enloquece (“majnûn” es loco en árabe). Se convierte en el poeta errante que, a través de montes y desiertos, busca a su amada en los elementos, en la fauna, en las estrellas. Ella encarna el poder del amor que lo transfigura todo a su paso: Layla está en los cuatro vientos, es el mundo o lo que queda de él. Al enterarse de su muerte, Qays acude a su tumba para morir a su lado. Qays “el loco” inspira en el siglo XX el libro de Louis Aragon, Le fou d’Elsa (1963, traducido como Loco por Elsa), que es la historia del amor del poeta El-Medjnoûn por Elsa, en medio de la caída del régimen nazarí de Granada a finales del siglo XV.

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La primera traducción al francés de Layla y Majnûn acaba de aparecer en ediciones Fayard

 

Fuentes: Inventario de JEP, Bibliobs, ediciones Fayard, Le Monde.

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