8 diciembre, 2018

Mesa de novedades

Diez conferencias de un crítico y dramaturgo galo sobre un admirado genio también francés, los cuentos completos de un escritor mexicano fallecido inesperadamente que constituyen su proyecto más ambicioso, una novela mexicana arrancada del olvido por una nueva editorial, un ensayo poético luso sobre el cuerpo que convive con imágenes y la novela de un colombiano que profundiza en los depósitos de contradicciones y violencias en los que la realidad latinoamericana allana sus principios son las novedades que nexos presenta en esta ocasión.


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Conferencia

Lenguaje, sensualidad y muerte: la rabia de escribir

Jules Lemaître (Vennecy, 1853-Tavers, 1914) determina que François-René de Chateaubriand (Saint-Malo, Bretaña, 1768-París, 1848) es, desde los escritores de los siglos XVI y XVII, el hombre que más ha influido en la lengua y el estilo; el hombre que fue capaz de introducir más música, más imágenes, más aromas, más toques sensuales en sus textos. Escribió frases embriagadoras sobre la voluptuosidad y la muerte. Todo el Romanticismo parece salido de él. “Tuvo la rabia de escribir, lo que no le impidió ser un eterno viajero”, afirmó Lemaître. En el prólogo a Chateaubriand en diez conferencias de Lemaître, André Maurois (Elbeuf, 1885-Neuilly-sur-Seine, 1967) escribió: “Una tentativa frustrada para hacer de su vida una obra de arte; después otra, ésta lograda, para hacer una obra de arte sobre su vida”. Las diez conferencias son: “Infancia y juventud. Viaje a América”, “Ensayo sobre las revoluciones”, “Los natchez/Atala”, “René”, “El genio del cristianismo”, “Los mártires”, “El itinerario de París a Jerusalén/El último abencerraje”, “Política”, “Las memorias de ultratumba” y “Últimos años. Conclusiones”.

Al referirse a Memorias de ultratumba —documento literario atemporal y epopeya descomunal de los tiempos convulsos que el escritor vivió como testigo y protagonista—, los editores de Chateaubriand en diez conferencias afirman que los hombres que se preparan una tumba en parajes únicos y solitarios son, o grandes orgullosos o espíritus divididos a los que aflige la necesidad de silencio y reposo. Nunca, desde su infancia, conoció Chateaubriand la paz interior. Todo en él fueron contradicciones, luchas atormentadas, alternativas, desgarramientos. Tuvo amor a la libertad y afición a la autoridad, ambición del poder y sentimiento del vacío, respeto temeroso del matrimonio y deseo de la aventura. Contradictorio, desestimó la acción y quiso los triunfos que la acción procura, despreció la imaginación y halló en ella su único refugio, unió la más negra melancolía a la alegría más infantil y la violencia de los sentimientos a la majestad de la expresión. Hombre del siglo XVIII y maestro del XIX, discípulo de Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, 1712-Ermenonville, 1778) y restaurador del cristianismo, libertino y creyente, durante toda su vida osciló entre la fe y la duda. Monárquico, escogió por amigos de su vejez a los enemigos de la monarquía, creador y modelo del René, destilador del veneno romántico, apareció ante sus amigos: Joubert, Molé Fontanes, como la más lúcida, la más clásica y la más realista de las inteligencias. Fue un ser complejo, que, en la mezcla de sus pasiones, encontró los elementos de los contradictorios personajes que, en sucesivos momentos de su vida, encarnó con colmada sinceridad.

Jules Lemaître, Chateaubriand en diez conferencias, prólogo de André Maurois, traducción de Iñaki Tofiño, Gerona, L’Art de la Memòria Edicions, 2018, 332 pp.

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Cuento

Una tetralogía que resulta una de las cumbres del relato en español

Lo volátil y las fauces (2018) es el libro inédito que cierra Micropedia, el proyecto más ambicioso de Ignacio Padilla (Ciudad de México, 1968-Querétaro, 2016). Bajo la edición de Jorge Volpi —albacea de la obra de Padilla—, Páginas de Espuma presenta en un estuche la Micropedia completa. Es decir, la reunión de sus cuentos en cuatro volúmenes que conforman un mundo único: Las antípodas y el siglo, Los reflejos y la escarcha, El androide y las quimeras y Lo volátil y las fauces. El estuche incluye un cuadernillo con homenajes que le escribieron amigos y escritores que lo leyeron y lo conocieron.  En él, el lector encontrará textos que indagan y recuerdan a Ignacio Padilla y su magnífica obra. Rosa Beltrán, Alberto Chimal, Ana García Bergua,  Santiago Gamboa, Fernando Iwasaki, Andrés Neuman, Edmundo Paz Soldán, Pedro Ángel Palou, Cristina Rivera Garza y Socorro Venegas fueron los autores convocados. Cervantino hasta la médula, fabulador incansable, Padilla creó una obra narrativa, ensayística y dramática que ha sido traducida a más de veinte idiomas y le consiguió cuantiosos premios nacionales e internacionales. Los cuatro libros “son partes de una misma arquitectura literaria que crece milimétricamente hasta lo más cercano que el lector viaje y se extiende hasta lo más lejano que el lector pueda mirar”. Con Ignacio Padilla y su obra “todo es factible y ‘fantaseable’ en ese viaje a las antípodas, a lo quimérico, a lo volátil,  que es su escritura”, manifiestan los editores.

“Quedó claro que la obra maestra de Nacho era esta Micropedia y que él sabía que lo era. Siempre quiso que los cuatro libros se publicaran juntos, como un todo orgánico”, aseveró Volpi. Concluyó: “Uno no puede sino sentir cierto escalofrío leyendo las últimas palabras [del] último libro de la Micropedia de Padilla: “Antes de desmayar alcancé a oír el sonido inconfundible de una piedra pequeña que rodaba a mi lado entre los muebles. No supe más: cerré los ojos y me dejé embarcar al Reino de las Sombras”. Así se despidió el gran escritor mexicano, capaz de arrojar luz a ese misterioso Reino de las Sombras.

Ignacio Padilla, Micropedia: Las antípodas y el siglo, Los reflejos y la escarcha, El androide y las quimeras y Lo volátil y las fauces, Ciudad de México, Páginas de Espuma, 2018, 4 volúmenes.

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Novela

El barquero del inframundo recupera personajes del norte de México

Celebramos el surgimiento de la editorial Los Libros de Caronte. La leyenda cuenta que Caronte era el barquero del inframundo, encargado de transportar las almas de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte para que dejaran de vagar sin rumbo y pudieran dar con el sitio que les correspondía en su nueva existencia. La figura del barquero mitológico adquiere preeminencia al relacionarse con los escritores que aguardan una nueva oportunidad para ser trasladados a las nuevas generaciones de lectores. Los Libros de Caronte —editorial fundada por Mauricio Montiel Figueiras, Héctor de Mauleón y Alejandro Borrego— buscan convertirse en un vehículo eficaz para que autores fallecidos de alta calidad logren alcanzar al público contemporáneo. La editorial integrará, en tres colecciones, un catálogo que recuperará libros que el tiempo y el mercado han relegado injustamente a las sombras. Los Libros de Caronte guían a los escritores muertos a los ávidos lectores. La colección de novela lleva el nombre del río que constituía el límite entre el mundo de los vivos y el de los muertos: Estigia. La selección de cuento es bautizada por el que según la mitología griega era uno de los cinco ríos del inframundo: Aqueronte. La colección de crónica y documento histórico se vincula con la moneda de plata que equivalía a la sexta parte de un dracma: Óbolo. Desde la perspectiva mitológica, el óbolo era el pago que se debía dar a Caronte por transportar las almas de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte y no dejarlas vagando a lo largo de las riberas durante un siglo.

El primer libro de la editorial constituye un rescate de atmósferas de amargura, desencanto, mucha luz y claroscuros. En La ventana hundida de Jesús Gardea (Delicias, Chihuahua, 1939-Ciudad de México, 2000) —novela publicada por primera vez en 1992 por Joaquín Mortiz— los personajes viven un drama estimulado por el deseo de algo que parece imposible alcanzar. Milán recibe en su oficina la visita de Corona, un hombre extraño que viene de parte de Sodi, quien años atrás ocupaba la misma oficina situada en algún pueblo indeterminado del norte de México, donde dejó papeles escritos a medias. Es difícil precisar qué quiere Corona de Milán. Sus talantes y palabras alcanzan para comprender que es un sujeto de cuidado, aunque se trate de un emisario de Sodi, quien, poco a poco, a través de insinuaciones, obtiene protagonismo en el texto. Al marcharse Corona aparece Mattiú, quien también le habla a Milán de la obsesión que tenía Sodi cuando usaba la oficina. A  través de fragmentos, de alusiones, de medias palabras, de múltiples detalles, de referencias a personajes remotos, de recuerdos, la poesía convertida en narrativa nos aproxima a la tragedia amorosa de un hombre que contagiaba a otros de su obsesión, de su imposibilidad para acercarse a la mujer, Ulalume, objeto de su amor-pasión. Agustín Ramos dijo: “Su obra […] se alumbra con algo difícil de hallar en estos tiempos: esperanza genuina”. Gardea afirmó en diversas ocasiones que se sentía fuera del círculo de intelectuales de renombre. Su único interés era escribir. Dejó claro que los escritores se hacen con el tiempo y surgen cuando parece que el olvido los sepulta entre los estantes de las librerías y las bibliotecas.

Jesús Gardea, La ventana hundida, prólogo de Eduardo Antonio Parra, Ciudad de México, Los Libros de Caronte, Colección Estigia, 2018, 152 pp.

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Ensayo

Circular de modo vacilante

“El error, es decir, circular de modo vacilante, solo es útil y profundamente humano cuando se hace alrededor de lo que no tiene respuesta, de lo que no está todavía decidido, de lo que aún nos espanta, de lo que aún nos confronta, de aquello sobre el cual aún se discute, argumenta, lucha”, escribió Gonçalo M. Tavares (Luanda, 1970) en Atlas del cuerpo y la imaginación. Teoría fragmentos e imágenes.

El cuerpo es el tema central del libro. El texto, de carácter ensayístico-poético, dialoga con un conjunto de imágenes producidas por el colectivo portugués de artistas-arquitectos Los Espacialistas.Tavares explora la interrelación de diversas disciplinas. Resulta una especie de recapitulación filosófica, artística, literaria, fotográfica y arquitectónica. Con Atlas del cuerpo y la imaginación Tavares atraviesa la literatura, el pensamiento y las artes. Aborda temas como la identidad, la tecnología, la muerte, los vínculos amorosos, la ciudad, las contraposiciones entre racionalidad y locura, alimentación y deseo. Una multiplicidad de fragmentos define un itinerario en medio del desconcierto del mundo. El libro se construye alrededor de cuatro ejes cuidadosamente entrelazados: I. El cuerpo en el método, II. El cuerpo en el mundo, III. El cuerpo en el cuerpo y IV. El cuerpo en la imaginación.

En Atlas del cuerpo y la imaginación, Gonçalo M. Tavares regresa a la obra de algunos pensadores y escritores contemporáneos trascendentales como Gaston Bachelard, Ludwig Wittgenstein, Michel Foucault, Hannah Arendt, Roland Barthes, Vergílio Ferreira y Clarice Lispector, entre otros. Con su mirada lúcida, Tavares se traslada con precisión y entusiasmo a través del laberinto que compone el mundo. “Sin embargo, a pesar de estas consideraciones, el lenguaje se vuelve visible, audible: los demás participan de él, lo reciben, son espectadores; mientras que lo que ocurre antes de la formulación de la palabra forma parte del mundo escondido del individuo, forma parte de lo imparable, de lo que nunca se podrá juzgar”, concluye Tavares.

Gonçalo M. Tavares, Atlas del cuerpo y la imaginación. Teoría fragmentos e imágenes, imágenes de Los Espacialistas, Ciudad de México, Universidad del Claustro de Sor Juana/Instituto Camões, 2018, 534 pp.

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Novela

Poner palabras en la penumbra que crece

“Me viene a la cabeza un recuerdo impreciso pero que inevitablemente asocio con la felicidad de la infancia: olor de aguas aceitosas, limo, residuos tóxicos, olor del mar apretado en una bahía sucia. Quizás haya algo así como un puerto al fondo del todo, una ciudad. Pero estas impresiones se disipan de pronto, si se me permite decirlo así. Si se me permite decirlo de algún modo. Esto no es tan serio como parece, solo intento decir algo, poner palabras en la penumbra que crece. Se disipan, digo, y lo que ocurre es que abajo suena el teléfono y nadie contesta”, dice el narrador de Los estratos de Juan Cárdenas (Popayán, Colombia, 1978), escritor que también resulta crítico de arte y traductor del inglés, francés y portugués, de autores como William Faulkner, Eça de Queirós y Thomas Wolfe. El escritor colombiano ganó con Los estratos el premio Otras Voces, Otros Ámbitos, que concede Ámbito Cultural El Corte Inglés a la mejor novela “de culto”.

La novela es una postura radical en pro de una literatura concebida como la transformación de la experiencia cotidiana y como reflexión sobre la manera en que se construyen los relatos personales, sociales e históricos. A través de una voz intervenida constantemente por otras, cuenta la historia de un individuo empeñado en reconstruir un recuerdo de su infancia —la fábula del diablo de Churipití—, mientras su vida privada se derrumba: su matrimonio naufraga. Es un viaje al pasado, un intento de recuperar cierto episodio infantil, entrevisto en sueños y alucinaciones, que resulta una esquizofrenia que no es individual sino colectiva, lo que hace que la voz se rompa y confunda creando, en palabras del autor, “el verdadero tejido” de la obra, una espesura de voces que representan distintos estratos o tipos sociales. Los estratos deja ver vínculos entre la experiencia personal y la violencia política y muestra una sociedad colombiana desigual. Se transforma en una profundización en la que se manifiestan los depósitos de contradicciones y violencias —de género, de raza y de clase— en los que la realidad latinoamericana allana sus principios. En Los estratos la Violencia aparece con mayúsculas.

Juan Cárdenas, Los estratos, Oaxaca, Almadía, 2018, 196 pp.

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Hoy arranca una nueva edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En esta ocasión recomendamos cinco joyas imprescindibles que circularán profusamente por sus pasillos: la celebración de los 40 años de nexos a través de una antología que se concentra en reflejar las inquietudes políticas y socioculturales de la revista; las disertaciones del Premio Nobel de Literatura 2006 sobre el parricidio por excelencia; una aproximación genial a la obra de Fernando Pessoa; António Lobo Antunes, el escritor que encabeza la delegación portuguesa que visita la FIL, escribe sobre la aflicción de la ausencia y la contigüidad de la muerte; y el más reciente libro traducido al español del Premio Formentor de las Letras 2018.


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Ensayo

Deleite de la historia intelectual mexicana reciente

nexos es una de las revistas más longevas de nuestro país. Cumplimos 40 años. Como parte de la celebración publicamos Las décadas de nexos, una antología en dos tomos: 1978-1997 y 1998-2017. La publicación ha acompañado la discusión pública del país sin interrupción y damos cuenta de ello. La primera edición de la revista apareció en enero de 1978, bajo la dirección del historiador Enrique Florescano y gracias al trabajo de un grupo heterogéneo. Con el tiempo, nuestras páginas se volvieron depositarias de los temas centrales que un sector de la intelectualidad mexicana busca discutir públicamente y, en dado caso, integrar en la agenda política y cultural del país. Una gran pluralidad de voces ha animado las páginas de la revista. Algunas de ellas la abandonaron; otras se fueron alejando; y los intereses de quienes permanecen han cambiado a lo largo de las décadas, lo mismo que su estilo y sus referentes. La antología pretende arrojar luz a esa variedad y a los caminos de la historia intelectual mexicana de la segunda mitad del siglo XX. El lector encontrará, entre otras cosas, uno de los grandes aportes de nexos a la cultura mexicana: la crónica periodística. A cada una de las cuatro décadas las antecede un breve recuento del contexto social y político mexicano e internacional.

Esta selección de textos contenidos en 480 números de nexos —coordinada por Luciano Concheiro, Ana Sofía Rodríguez y Álvaro Ruiz Rodilla y que incluye reflexiones en retrospectiva por sus directores: Enrique Florescano, Luis Miguel Aguilar, José Woldenberg y Héctor Aguilar Camín, así como una muestra de las imágenes que han ilustrado las últimas épocas de la revista seleccionada por Kathya Millares— resulta un deleite de la historia intelectual mexicana reciente.

Las décadas de Nexos. Tomo I. 1978-1997, memoria de Director de Enrique Florescano y Luis Miguel Aguilar, coordinación de Luciano Concheiro, Ana Sofía Rodríguez y Álvaro Ruiz Rodilla, Ciudad de México, FCE / Nexos, 2018, 384 pp. (Colección Revistas Literarias Mexicanas Modernas.)

Las décadas de Nexos. Tomo II. 1998-2017, memoria de Director de José Woldenberg y Héctor Aguilar Camín, coordinación de Luciano Concheiro, Ana Sofía Rodríguez y Álvaro Ruiz Rodilla, Ciudad de México, FCE / Nexos, 2018, 400 pp. (Colección Revistas Literarias Mexicanas Modernas.)

Presentación de Las décadas de Nexos en la FIL Guadalajara: miércoles 28 de noviembre. 19:00 a 20:50. Salón México II, hotel Hilton.

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Novela

La fuerza femenina

La apertura del Salón Literario Carlos Fuentes de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018 estará a cargo de  Orhan Pamuk (Estambul, 1952). El Premio Nobel de Literatura 2006 dictará una conferencia magistral y presentará La mujer del pelo rojo.

El más reciente libro de Pamuk se desarrolla en las afueras del Estambul de 1985, donde un maestro pocero y su aprendiz son contratados para encontrar agua en una planicie estéril. Durante la excavación surge un vínculo paterno-filial, un lazo que se trastorna cuando el joven se enamora de una misteriosa mujer de pelo rojo. Al inicio, el narrador dice: “Cuanto más lo recuerdo, más me sumerjo en lo que he vivido”. Pamuk aborda al parricidio por excelencia, Edipo rey, de Sófocles; y al filicidio que se da en la historia de Rostam y Sohrab, del poeta persa Ferdousí, en la epopeya El libro de los Reyes. El escritor estambulí reflexiona sobre el golpe militar y las ideas de destino y de fatalidad. Narra la historia de Cem Bey y Gülcihan Hamm, la mujer del pelo rojo. En la puerta entre Oriente y Occidente, espacio donde Europa choca con Asia, se provoca una catástrofe cultural. Los personajes desafían a la sociedad turca conservadora y generan su propia adversidad con su sedición en una historia de amor. “Desde Shakespeare a Sylvia Plath, el pelo rojo es símbolo de mujer sin control, de rabia, de fuerza incontrolada; en mi mundo, además, tiene algo de artificial: quien se tiñe es una artista, quizá ligera de cascos y sexo fácil; tiene, pues, connotaciones negativas… ¿Por qué se tiñen, entonces, en mi mundo? Porque quieren marcar distancias, no aceptar reglas, no plegarse a su destino, no someterse… Es un grito, un posicionamiento cultural, político y sexual”, afirma Orhan Pamuk.

Orhan Pamuk, La mujer del pelo rojo, traducción de Pablo Moreno, Ciudad de México, Literatura Random House, 2018, 288 pp.

Presentación de La mujer del pelo rojo en la FIL Guadalajara: sábado 24 de noviembre, 18:00 a 18:50. Auditorio Juan Rulfo, planta baja, Expo Guadalajara.

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Varia invención

Celebración de los heterónimos pessoanos

Jerónimo Pizarro (Bogotá) —profesor, editor, traductor y crítico— es el responsable de la mayoría de las nuevas ediciones y series de textos de Fernando Pessoa (1888-1935) publicadas en Portugal desde 2006. Profesor de la Universidad de los Andes, titular de la Cátedra de Estudios Portugueses del Instituto Camões en Colombia y ganador del Premio Eduardo Lourenço, Pizarro reabrió los baúles pessoanos con Patricio Ferrari —doctor de la Universidad de Lisboa y codirector del proyecto de digitalización de la Biblioteca particular de Pessoa— y realizaron un censo: 136 autores ficticios conforman el corpus del más grande escritor portugués de todos los tiempos. “Yo soy una antología”, escribió Fernando Pessoa en un poema del 17 de diciembre de 1932, invitándonos, en cierto modo, a descubrir su antología. Jerónimo Pizarro y Patricio Ferrari releyeron textos editados y leyeron textos inéditos para alcanzar una “percepción más nítida de figuras sobre las cuales [había] ideas muy vagas, y para comprender mejor el desarrollo y la dinámica del heteronimismo pessoano”. Fue fascinante, dicen, redescubrir la movilidad del “teatro existencial”. Recorrieron las treinta mil hojas del archivo pessoano, en busca de lo que podría denominarse “vestigios ficcionales, es decir, nombres inventados o nombres reales ficcionalizados, e inventariamos todos los nombres de los cuales hay una inscripción o un testimonio”. Antonio Sáez Delgado, traductor de la nueva versión del Libro del desasosiego, afirma: “Es el único escritor muerto que publica más que escritores vivos; un milagro, un emblema de la modernidad”.

Fernando Pessoa, Yo soy una antología. 136 autores ficticios, edición de Jerónimo Pizarro y Patricio Ferrari, traducción de Nicolás Barbosa López, Valencia, Editorial Pre-textos, 2018, 528 pp.

Conferencia: “Pessoa 136 veces”. Participa: Jerónimo Pizarro. Miércoles 28 de noviembre. 19:30 a 20:20. Pabellón de Portugal, Expo Guadalajara.

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Novela

Evocaciones desoladoras de una infancia

El escritor y médico psiquiatra António Lobo Antunes  (Lisboa, 1942), quien encabeza la delegación portuguesa que visita la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, cuenta en su más reciente libro traducido al español una historia de evocaciones de la infancia llena de desaliento existencial. Sus novelas son un tejido de palabras que trascienden las formas convencionales de la ficción moderna.

En No es medianoche quien quiere, novela polifónica, el ganador del premio Camões 2007 y del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2008 narra la historia de una mujer que vuelve a la casa de vacaciones de su familia en la playa para acopiar los recuerdos que allí anidan. A lo largo de tres días, la mujer recapitula su infancia con un padre alcohólico, una madre ruda y tres hermanos: un período caracterizado por el suicidio del mayor, la locura del que retornó de la guerra y el universo inaccesible del tercero, sordomudo. La mujer de 52 años que intenta encontrarse en el pasado no se reconoce en su presente. Tras superar un cáncer de mama, perder un hijo y con un matrimonio fallido a cuestas, se vincula con una mujer mayor. Carente de esperanza, la protagonista evoca un pasado que podría conducirla a seguir los pasos de su hermano mayor y levantar la mano sobre ella misma. Recuerda “la época en que mi hermano mayor seguía vivo” y piensa en su existencia desolada. Entre la aflicción de la ausencia y la contigüidad de la muerte, Lobo Antunes genera un prodigioso flujo de consciencia.

António Lobo Antunes, No es medianoche quien quiere, traducción de Antonio Sáez Delgado, Ciudad de México, Literatura Random House, 2018, 446 pp.

Presentación de No es medianoche quien quiere en la FIL Guadalajara: martes 27 de noviembre. 20:00 a 20:50. Salón 3, planta baja, Expo Guadalajara.

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Novela

Expandir los límites de la ficción

Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956), el máximo exponente de las letras rumanas, galardonado con el Premio Formentor de las Letras 2018 en reconocimiento al conjunto de su obra, “destinada a impulsar la transformación radical de la conciencia humana”, se presentará en la FIL Guadalajara. A lo largo de su obra, Cărtărescu conduce al lector por laberintos existenciales en los que no se vislumbra una salida, sino una quimera expectante que será ostentada en sorprendentes tours de force. El ala izquierda es el volumen con el que inicia Cegador, la colosal trilogía en forma de mariposa considerada la obra maestra del escritor rumano.

Ejercicio de autoexploración literaria sobre la naturaleza femenina y la madre, viaje ficticio por una Bucarest que se convierte en escenario de la historia universal, El ala izquierda expande los límites de la ficción: “circos errantes, agentes de la Securitate, gitanos adictos a la flor de la amapola, una oscura secta, la de los Conocedores, que controlan todo lo visible y lo invisible, un ejército de muertos vivientes y una hueste de ángeles bizantinos enviados para combatirlos, un iluminado albino que burla a la muerte, jazz underground en una Nueva Orleans soñada, la irrupción del Comunismo en Rumanía”, forman parte del libro. “Extendido por las colinas, con las torres como de mercurio de la Metrópoli, con todas las ventanas incendiadas como bengalas, rodeado por el arcoíris, Bucarest era un retablo pintado en mi triple ventanal, a cuyo marco inferior apenas llegaban mis clavículas”, escribió Cărtărescu en El ala izquierda. Continuó: “Éramos, en mi familia, como tres insectos —preocupado cada uno por su propia estela química— que se rozaban a veces las antenas y seguían su camino”.

Mircea Cărtărescu, El ala izquierda. Cegador, I, traducción de Marian Ochoa de Eribe, Madrid, Impedimenta, 2018, 432 pp.

Premio Formentor de las Letras 2018 a Mircea Cărtărescu. Miércoles 28 de noviembre. 18:00 a 19:50. Salón 3, planta baja, Expo Guadalajara.

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10 noviembre, 2018

Mesa de novedades

La más reciente biografía de un poeta excepcional nacido en Missouri, una novela en la que lo que es real y lo que no lo es se confunden, una colección de ensayos sobre una especie de goce en la desesperación y en toda voluntad negativa, 19 trozos indispensables de la Ciudad de México y la celebración de los 20 años de la entrega del Nobel a un escritor portugués conforman la selección de nexos en esta ocasión.

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Biografía

Turbulencias emocionales y escritura

Los escritos biográficos sobre Thomas Stearns Eliot se encuentran en un estado más confuso y controvertido que en el caso de cualquier otro gran escritor del siglo XX. No se ha lanzado ninguna biografía importante desde la publicación de sus primeros poemas, Inventions of the March Hare. Poems 1909-1917, libro que alteró drásticamente la percepción del público respecto a la personalidad legendaria de Eliot. Hubo intentos de convertir a la estadunidense Emily Hale en la mujer amada de los años intermedios de Eliot, y también se ha culpado a Eliot por la inestabilidad de su primera esposa y se le ha declarado homosexual. T. S. Eliot. Una breve biografía de John Worthen (Londres, 1943) libera a Eliot de esas distorsiones, así como de su imagen fría y no emocional. Ofrece un estudio de su primer matrimonio que no intenta culpar, sino comprender; muestra cómo se puede leer la poesía de Eliot por sus revelaciones sobre su mundo interior. Eliot escribió una vez que cada poema era un epitafio, lo que significa que era la inscripción en la lápida de la experiencia que conmemoraba. Su poesía muestra, sin embargo, que las experiencias más profundas de su vida no morirían, y que se sintió forzado a escribir sobre ellas. Los capítulos de la biografía escrita por Worthen abordan pose y poesía, el matrimonio, la vida literaria, “La tierra baldía”, “Cuatro cuartetos”, eminencia y teatro. Concluye con la figura de Valerie Eliot, quien contrajo matrimonio con el escritor y se volvió su albacea. Worthen muestra a un Eliot vulnerable, por lo que “su poesía no es más que un reflejo de las turbulencias emocionales que sufrió́ en vida”.

John Worthen, T. S. Eliot. Una breve biografía, traducción de Iñaki Tofiño, Barcelona, El Arte de la Memoria Ediciones, 2018, 256 pp.

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Novela

Montañas, Kafka, Mozart y lo que es real y lo que no lo es

Haruki Murakami (Kioto, 1949) configuró un universo en el que el arte se decanta sistemáticamente. El narrador de La muerte del comendador. Libro 1: Una idea hecha realidad —que cuando iba a la universidad la mayor parte del tiempo lo dedicaba a la pintura abstracta y posteriormente se convierte en un retratista— escribe al dictado de los recuerdos. Su mujer y él habían suspendido temporalmente su vida en común. Durante la crisis de pareja un amigo le ofrece vivir en una casa llena de discos de ópera, aislada en una zona montañosa, rodeada de bosques, que pertenece a su padre, un célebre pintor. El protagonista descubre en el desván un cuadro envuelto y con una etiqueta en la que se lee: “La muerte del comendador”. Es una escena violenta que representa la parte de la ópera Don Giovanni de Wolfgang Amadeus Mozart, cuando el protagonista mata al comendador. Ese es el punto de partida de la más reciente novela de Haruki Murakami, que genera preguntas y participa del “encuentro con algo tan extraño”, a la vez que aborda “el momento en que lo que es real y lo que no lo es se confunden”. El narrador reflexiona sobre la memoria: “De la misma manera que dentro de mis recuerdos cambian las circunstancias y los acontecimientos sin cesar, también la vara de medir, que debería ser fija e invariable, está en constante transformación, como para llevar la contraria”. Se esfuerza para poder contarlo todo de una forma lógica y sistemática dentro de sus posibilidades y define la adultez: “Había alcanzado esa edad en la que ya no era joven y algo se perdía irremediablemente en mí, como si un fuego en mi pecho se extinguiera poco a poco, y me olvidara del calor que me había proporcionado./ Supongo que en algún momento tendría que haber reaccionado, haber tomado alguna medida, pero siempre lo dejaba para más adelante; y la que puso fin antes que yo fue mi mujer. Yo tenía treinta y seis años”. Y uno de los capítulos de esta novela sobre arte y soledad, llena de conexiones extrañas e improbables, alude al autor de El proceso: “Franz Kafka amaba las cuestas”.

Haruki Murakami, La muerte del comendador. Libro 1: Una idea hecha realidad, traducción de Fernando Cordobés y Yoko Ogihara, Ciudad de México, Tusquets, 2018, 480 pp.

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Ensayo

Nulidad y aniquilación

En Alegrías de nada. Ensayos sobre algunas estéticas de la anulación, Alberto Ruiz de Samaniego (La Coruña, 1966) aborda “la nulidad, la aniquilación, el fin o la destrucción” en algunos autores o en momentos ejemplares de la Modernidad, como la Austria finisecular, Caspar David Friedrich (la religión de la pintura), Kazimir Malévich (la diferencia del ser y el existente, afrontada por el máximo representante del suprematismo, una de las principales corrientes defensoras de la abstracción geométrica en Rusia), Fernando Pessoa (lleno de su vacío), John Martin (el exterminador), John Cage (en 1952 el instrumentista estadunidense creó 4’33”, obra musical basada en no tocar una sola nota), la pintura después de Auschwitz y el marqués de Sade (teatro crítico universal). Ruiz de Samaniego —profesor titular de Estética y teoría de las artes de la Universidad de Vigo y experto en la obra de Maurice Blanchot— dividió el libro en tres partes: “Sacrificios”, “Destrucciones, redenciones” y “Anulaciones”. “Existe —cómo negarlo— una cierta jovialidad en imaginar la destrucción de uno mismo y el todo, una especie de goce en la desesperación y en toda voluntad negativa”, se lee en Alegrías de nada.

Alberto Ruiz de Samaniego, Alegrías de nada. Ensayos sobre algunas estéticas de la anulación, Sevilla, Athenaica Ediciones Universitarias, 2018, 278 pp.

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Crónica

El corazón del Valle

“Hace años, tantos como veinte, empecé, en la dirección de Cal y arena una colección de clásicos de la cultura mexicana del siglo XIX que con el tiempo se amplió al XX: Los imprescindibles. Con el tiempo, la colección cumplió veinte años y veinte volúmenes”, escribió Rafael Pérez Gay en el prólogo a La ciudad imprescindible. Crónicas esenciales de la Ciudad de México, libro compilado por Luis Franco Ramos. Los volúmenes de Los imprescindibles son el origen de este libro. Se eligieron de los tomos una crónica, un poema o un fragmento sobre nuestra historia urbana, “una ciudad imprescindible”. El libro incluye 19 textos de historia, de vida cotidiana, de calles, de personajes, acompañados de imágenes, evocaciones gráficas de esas voces: 19 trozos indispensables de la Ciudad de México. Los autores compilados son Bernal Díaz del Castillo, Fray Servando Teresa de Mier, José Joaquín Fernández de Lizardi, Manuel Payno, Ignacio Rodríguez Galván, Guillermo Prieto, Francisco Zarco, José Tomás de Cuéllar, Vicente Riva Palacio, Ignacio Manuel Altamirano, Pedro Castera, Manuel Gutiérrez Nájera, Luis González Obregón, Ángel de Campo, José Juan Tablada, José Vasconcelos, José de Jesús Núñez y Domínguez, Alfonso Reyes y Carlos Pellicer, quien escribió: “Un águila de atardecer lanzada de norte a sur, atraviesa el corazón del Valle. Su sombra marca tal vez el camino de la noche”. Y la máxima de Reyes se convierte en insignia del libro: “Viajero: has llegado a la región más transparente del aire”.

Luis Franco Ramos (compilador), La ciudad imprescindible. Crónicas esenciales de la Ciudad de México, prólogo de Rafael Pérez Gay, Ciudad de México, Cal y arena / DGP-Secretaría de Cultura, 2018, 304 pp.

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Diario

El limbo de los discos duros y el tiempo

Resultado de un hallazgo casual en el archivo de José Saramago (Azinhaga, 1922-Tías, Lanzarote, 2010), El cuaderno del año del Nobel es el último de los diarios personales que el autor portugués dejó escrito y que se quedó, como declaró él mismo, agarrado al disco duro de la computadora. En el libro, que recorre la vida de Saramago durante 1998, hay apuntes personales, reflexiones e ideas sobre su postura cultural y ética. Saramago escribió siempre desde la sensibilidad hacia los desfavorecidos, los vulnerables, los oprimidos. Alfaguara celebra los 20 años de la concesión del Nobel con el lanzamiento de este diario —tal como José Saramago lo escribió— junto con las cuatro conferencias que impartió en 1998, un año que cambió para siempre la vida y la obra del autor. En “El limbo de los discos duros y el tiempo” Saramago escribió: “[ésta es la] continuación feliz de cinco volúmenes”. Y Pilar del Río aseveró: “Eran días de hace veinte años, eran días de hoy. El autor diciéndose de nuevo en Lanzarote, las palabras saliendo a borbotones, mes a mes, un año entero, ese año”.

José Saramago, El cuaderno del año del Nobel, traducción de Pilar del Río, Ciudad de México, Alfaguara, 2018, 304 pp.

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El incesante clic y escroleo de esta sección nos ha llevado a inauditas noticias como la posible puesta en órbita de un satélite que imite a la luna, el sonido real de la voz de Walt Whitman o la lista de los cien libros alemanes más traducidos al inglés, entre otras cosas.

Nuevo Banco de metáforas

La contaminación luminosa de las grandes ciudades ha velado el cielo nocturno. Se sabe. Pero no hay de qué preocuparse: siempre tendremos algún cuento chino. Veamos. La ciudad de Chengdu, en Sichuan (no la Xanadú de Marco Polo, de idéntica pronunciación), pretende ahorrar cerca de 240 millones de dólares al año en energía eléctrica. La epifanía surgió en la bóveda celeste mental de un científico llamado Wu Chungfen, presidente del Instituto de Investigaciones en Ciencia Aeroespacial y Sistemas de Tecnología Microeléctrica (olviden las siglas en chino). Se trata, nada más y nada menos, que de poner en órbita un satélite que le sirva de “complemento a la Luna”. La nueva luna made in China, prevista para 2020, reemplazaría por completo el alumbrado público, cubriendo una zona de 10 a 80km de ciudad. El invento en órbita, metálico, cubierto de paneles solares y sin dark side,brillaría con una luz similar al crepúsculo.

Hay polémica sobre los efectos en los animales o en los ciclos de sueño de los habitantes de Chengdu. Voces anticientíficas, incrédulas, como siempre. Ahora mejor celebrar la llegada de este Banco de metáforas renovado, y aliviar la queja de Ramón Gómez de la Serna en su Lunario de Greguerías (cuyos hermosos extractos debemos a Luis Miguel Aguilar, quien también practicó sus greguerías, llenas de homenajes literarios, aquí, en el poema “Lunas” de Las cuentas de la Iliada y otras cuentas).

Imaginemos, pues, otras greguerías, basadas en de la Serna, pero made in China:

• La luna sueña que es la copia de la luna.
• La luna y la arena se amaban con frenesí, hasta que llegó una amante que brilla más y es menos impredecible.
• Hay un día al año en que ponen paneles nuevos a la luna.
• La luna tiene la palidez de una china de cabaret.
• La luna ciega pasa por la noche de Sichuan guiándose con su lazarilla roja.

Y finalmente una que adoptarán en bienes raíces en Chengdu:

• Anuncio: “Se vende este chalé con luna (artificial) propia”.

Ilustración: Gonzalo Tassier


La verdadera voz de Whitman

Walt Whitman declama algunos versos de su poema “America”. Estamos en 1890. Es la recitación poética sonora más antigua de la que se conserva registro. Su calidad depende del cilindro de cera en la que fue grabada. Lo supimos gracias al último libro de Agustín Fernández Mallo, Teoría general de la basura.

“Apenas 35 segundos en los que además de parecer llegar el poeta desde ultratumba para hablarnos cara a cara —un vértigo parecido a si de pronto viéramos una fotografía de Sócrates—, también podemos pensar que es fundado el Año Cero de la recitación poética tal como hoy la conocemos. No deja de sorprender que en tal grabación el tono y la prosodia de Whitman tengan un aire a profesor que, a un grupo de niños, estuviera dando clases de dicción de alguna lengua extranjera”, afirma el escritor español.

Es el inicio de un libro que tiene demasiados aires posmodernos y, sin embargo, aparece como una nueva propuesta de teoría cultural en tiempos de las redes omnipotentes. Todo lo que nos llega del pasado conlleva una línea de flotación ficticia, la construcción de una “ficción verosímil” como lo evidencia el trabajo de arqueólogos o paleontólogos. Solo podemos edificar mediante hallazgos, deshechos, basura para reconstruir el tiempo de la historia, fragmentos que ahora aparecen sumamente interconectados y complejos que modifican valores del saber como la erudición o el plagio.


Zona libre para Paz

No en el año del centenario de Paz sino a veinte años de su muerte y a 50 de Tlatelolco, se abre un espacio colaborativo en internet para atraer a lectores y estudiosos interesados en la obra del Nobel mexicano. En la página sin fines de lucro, coordinada por Guillermo Sheridan, participan guardianes y guardianas de la llama de Vuelta y nuevos críticos como Ángel Gilberto Adame, Fabienne Bradú, Adolfo Castañón, Christopher Domínguez o Malva Flores, entre otros. La devoción por Paz es del tamaño del proyecto de acervo: una de las intenciones es ir publicando una nutrida correspondencia que cubre casi siete décadas, además de completar la bibliografía crítica que empezó a construir un gran bibliógrafo, Hugo Verani.

Por lo pronto la Zona Paz nos muestra una de las facetas del autor más atractivas para los jóvenes: el Paz del 68, que renuncia a su puesto y en la embajada y envía al “suplemento” de esa década, La cultura en México, el poema de circunstancia sobre la Olimpiada, el primero de una serie fundamental de protestas poéticas contra la represión de Tlatelolco, la irónica conversión de un poema oficial, bajo pedido, en un poema de denuncia que juega con el doble espejo de la limpieza e inicia con un oxímoron memorable: “La limpidez / (Quizá valga la pena / Escribirlo sobre la limpieza / De esta hoja) / No es límpida”.


Cien alemanes en inglés

Con motivo de la última feria del libro en Fráncfort la Deutsche Welle publicó una valiosísima lista de los cien libros imprescindibles escritos en alemán desde 1900 y traducidos al inglés. Además de una muestra cronológica de obras maestras, que abre con Los Buddenbrooks de Thomas Mann y cierra con una decena de outsiders, también es una veleta que nos enseña por dónde soplan los vientos de la traducción. Solo 3,5% de los libros en el mercado inglés y estadounidense son traducciones. Este porcentaje mínimo es la prueba de que la hegemonía de la lengua inglesa es principalmente una amenaza contra sí misma. No hay mejor manera de que una lengua se estanque en sus formas y deje de renovarse que cerrándole la puerta a la apropiación de lenguas extranjeras. Por lo pronto nos queda el compendio de la DW, primero en su género, ilustrado con videos, que ojalá sirva de ejemplo para investigadores y editores de nuestra lengua.

 

Fuentes: Usbek & Rica, zonaoctaviopaz.com, Deutsche Welle (Juan Pablo García Moreno). Libros: Luis Miguel Aguilar, Las cuentas de la Ilíada y otras cuentas, México, UAM, 2009; Ramón Gómez de la Serna, Lunario de Greguerías, Valencia, Pre-textos, 1992; Agustín Fernández Mallo, Teoría general de la basura (cultura, apropiación, complejidad), Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2018.

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20 octubre, 2018

Mesa de novedades

El primer volumen de los cuentos completos de una de las mejores escritoras estadunidenses de las postrimerías del siglo XIX e inicios del XX, los escritos de un poeta excepcional del siglo XX mexicano sobre otro poeta esencial de nuestras latitudes, un ensayo sobre lo político en la obra y pensamiento de uno de las más grandes escritores franceses, la primera novela de un joven autor mexicano y las memorias neoyorquinas de una escritora fundamental constituyen la selección de nexos en esta ocasión.


Cuento

Un ambicioso mosaico de entusiasmos y desilusiones

Páginas de Espuma comenzó la reunión —por primera vez en español— de todos los relatos de Edith Wharton (Nueva York, 1862- Saint-Brice-sous-Forêt, Francia, 1937) con la publicación de Cuentos completos (1891-1908), primer volumen del proyecto.

Wharton fue una mujer excepcional. Escribió más de 40 libros en 40 años —cuenta Clara Obligado en el prólogo—, decenas de relatos, teorizó sobre el arte de la ficción, estaba dotada para los idiomas, cruzó el Atlántico 66 veces, fue nominada tres veces para el Premio Nobel y fue la primera mujer en ganar un Pulitzer —con La edad de la inocencia—, la primera en recibir un doctorado Honoris Causa en la Universidad de Yale, una de las primeras en obtener la separación de su marido, una inusual reportera de guerra que recorría el frente de batalla en motocicleta y, también, una de las únicas que tenía un coche propio. Un coche propio a comienzos del siglo XX conducido por una mujer es “una metáfora de la libertad”, escribió Obligado. Wharton es considerada una de las mejores escritoras estadunidenses de su generación. Fue admirada por autores como Henry James, Francis Scott Fitzgerald, Jean Cocteau y Ernest Hemingway.

Los cuentos que se incluyen en el proyecto de Páginas de Espuma fueron compilados por Richard Warrington Baldwin Lewis en 1968 dentro de The collected Short Stories. Extraordinariamente traducidos al español, los cuentos resultan un ambicioso mosaico de entusiasmos, quimeras y desilusiones que demuestran un estilo acucioso. Wharton dejar ver desde sus inicios como escritora un perspicaz conocimiento de la psicología. Transmite las emociones de hombres y mujeres. Refleja pequeñas tragedias, matrimonios desventurados, tertulias de alta sociedad, artistas sin aptitud.

Wharton “muestra una y otra vez cómo [las mujeres] luchan para convertirse en seres reales en contra de la visión idealizada masculina, critica duramente los límites del matrimonio, dibuja el impulso erótico que choca con las convenciones y es una poderosa voz que se niega a ser encarcelada por las ideas dominantes”, escribió Obligado en el prólogo. “Como en los cuentos de Hemingway, suele asomar a la vista del lector solo la punta del iceberg, y es el lector el que debe recomponer la historia”, concluyó Obligado.

El volumen incluye relatos magistrales como “El ángel que guarda la tumba”, “El Rembrandt”, “El eremita y la mujer salvaje” y “Almas vencidas”, cuento en el que escribió: “Nada más desconcertante para un hombre que el proceso mental de una mujer que razona sus emociones”.

Edith Wharton, Cuentos completos (1891-1908), prólogo de Clara Obligado, traducción de E. Cotro, M. Fernández Estañán, E. Gallud y J. C. García, Madrid, Páginas de Espuma, 2018, 984 pp.


Varia invención

José Emilio Pacheco lee a Ramón López Velarde

Ramón López Velarde. La lumbre inmóvil de José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939-ídem, 2014) es una selección magistral realizada por Marco Antonio Campos de los textos que el ganador del Premio Cervantes escribió sobre el poeta jerezano: doble encanto el de adosar escrituras concernientes. “Dos poetas, dos periodistas y dos cronistas formidables que, si no coincidieron en el tiempo, sí conviven con naturalidad de cómplices en estas deleitables y aleccionadoras páginas.”

El libro contiene joyas como “La casa de López Velarde” —una carta abierta a José Luis Martínez, quien fuera coordinador general de la comisión para la conmemoración del centenario del natalicio del poeta en 1988, en la que Pacheco solicita restaurar y preservar el edificio de Álvaro Obregón 73, donde el zacatecano vivió de 1914 hasta su muerte, en 1921—, un poema titulado “Ramón López Velarde camina por Chapultepec (Noviembre 2, 1920)” —con el que se despide de José Carlos Becerra— y “Beckett, traductor de López Velarde” —texto en el que Pacheco reconstruye la historia detrás de la aproximación del escritor dublinés a la obra del poeta jerezano: “Con ayuda de [Octavio] Paz y Gerald Brenan, autor de El laberinto español, [Beckett] logra una buena versión de ‘Message from the Earth’”—.  El magnífico volumen cierra con “López Velarde hacia ‘La suave Patria’” —“Optó por un poema íntimo que en vez de cantar al nuevo México obregonista se despidió del país destruido por la Revolución. ‘La suave Patria’ tiene ya ochenta años. Su encanto y su misterio no se han agotado”, escribió el autor de Inventario—  y con el poema “Caracol”, esencial homenaje de Pacheco a López Velarde.

En el epílogo Marco Antonio Campos califica a López Velarde como “el poeta más íntimamente nuestro, nuestro poeta por excelencia, el Poeta”, y afirma que Pacheco prefería ver “La suave Patria” como nuestro poema nacional.

José Emilio Pacheco, Ramón López Velarde. La lumbre inmóvil, selección y epílogo de Marco Antonio Campos, Ciudad de México, Ediciones Era/Secretaría de Cultura, 2018, 140 pp.


Ensayo

Arte e inquietudes políticas en la obra de Sartre

Jean-Paul Sartre (1905-1980) es imprescindible para entender la expansión intelectual, literaria y filosófica del siglo XX. La literatura comprometida y Jean-Paul Sartre de Héctor Iván González (Ciudad de México, 1980) da cuenta de ello a través del estudio de sus inquietudes políticas, correspondientes a las de un escritor “politizado o engagé”, presente en Qu’est-ce que la littérature? (1948). Que el arte haga un cambio en el trayecto histórico del ser humano es uno de los ejes de gran parte del pensamiento crítico de Jean-Paul Sartre.

González aborda los orígenes textuales de la obra Qu’est-ce que la littérature?, estudia el ensayo de Mallarmé “La lucidité et sa face d’ombre” como punto de partida para la crítica ideológica a los escritores, habla de la poesía y la perspectiva epistemológica en Sartre, se aproxima a la cuestión del arte por el arte y la literatura comprometida realmente existente, estudia la perspectiva ética sobre la literatura y su manifestación y percibe a la Generación perdida de Estados Unidos como un ejemplo de la estética que sugería Sartre.

“Sartre buscaba rebasar lo puramente egoísta, lo ceñido a una fórmula de intereses, que repitiera o reacomodara los lugares comunes de la sociedad conservadora”, es una de las conclusiones de Héctor Iván González.

Héctor Iván González, La literatura comprometida y Jean-Paul Sartre. Una reflexión sobre el fenómeno literario y lo político, Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2018, 266 pp.


Novela

A la espera de lo inminente

Una ambigüedad se instala en cada capítulo de Esta noche, el Gran Terremoto, la primera novela de Leonardo Teja (Ciudad de México, 1984).  Diego Pirita trabaja como recepcionista en un hotel. Recibe una instrucción en apariencia caprichosa: una de las habitaciones debe mantenerse siempre desocupada para recibir a un cliente distinguido sin importar lo que acontezca. Podría llegar inmediatamente o podría hacerlo dentro de muchos años. La única certeza es que no lo anunciará.

En la novela de Teja la espera es una constante: “Continúa así, no claudiques, aunque esperar [al] Gran Terremoto pueda sentirse como una noche interminable de insomnio”. “ […] esperar la lluvia desde un pedazo de pasto recién cortado.” “Mientras esperaba mi turno pude ver con detalle la firma de el Gran Terremoto; más que su nombre, el trazo parecía la sección de un electrocardiograma.” “Cuando le contesté a la administradora del hotel me dijo que iba en camino, que la esperara, que tenía algo importante que decirme, que estaba tan cerca que yo no podría creer lo cerca que estaba.”

Teja indaga una colectividad que estableció sus reglas alrededor de un elemento ineludible. La incertidumbre de la espera lo permea todo. Lo irrazonable se convierte en el camino para los que abandonaron la pregunta ¿cuándo llegará el Gran Terremoto?

Leonardo Teja, Esta noche, el Gran Terremoto, Ciudad de México, Antílope, 2018, 138 pp.


Memorias

Soledad en Nueva York e insuflar vida en el silencio

En Apegos feroces, Vivian Gornick (Nueva York, 1935) ya percibía los vasos comunicantes entre la ciudad y el aislamiento interior. En La mujer singular y la ciudad la escritora camina y viaja en metro. Gornick, de manera casi benjaminiana, transita la ciudad y la memoria, asume que el “yo” es una especie de collage solitario y ahonda en su relación con Nueva York para indagar en sí misma, para vislumbrar su intimidad.

Percibe a Nueva York como “una arqueología no de estructuras, sino de voces”. La autora escruta su psique en busca de recuerdos y reflexiona sobre el lenguaje y la autoexploración. “Una terrible melancolía me abate. De nuevo, como me ha ocurrido con frecuencia a intervalos irregulares durante toda mi vida consciente, tengo esa inquietante sensación de que un lenguaje enterrado a mucha profundidad me recorre los brazos, las piernas, el pecho, la garganta. Si lograra que llegase al cerebro, tal vez podría empezar la conversación que tengo pendiente conmigo misma”, escribió Gornick.

Convierte a la soledad en el eje de múltiples reflexiones y reúne pruebas de su propia sensibilidad: “El hábito de la soledad persiste. Leonard me dice que si no la convierto en una soledad útil, seré la hija de mi madre por siempre jamás. Tiene razón, por supuesto. Uno se siente solo por la ausencia del otro idealizado, pero en la soledad útil yo estoy aquí, haciéndome compañía imaginaria, insuflando vida en el silencio, llenando la habitación con pruebas de mi propio ser sensitivo”, concluyó Vivian Gornick.

Vivian Gornick, La mujer singular y la ciudad, traducción de Raquel Vicedo, Ciudad de México, Sexto Piso, 2018, 148 pp.

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En materia de escándalos, el año 2018 no se habrá quedado corto. La marejada del #MeToo golpeó la aparente compostura sueca y el Premio Nobel de Literatura 2018 tuvo que ser remitido al 2019 por graves acusaciones de abusos y acosos sexuales que gravitan alrededor de la alta jerarquía de la Academia.

La última vez que el galardón se pospuso, en 1949, fue porque no se encontró “candidato digno” de recibirlo; de otro modo, solo el fuego de las guerras mundiales logró la cancelación definitiva en toda la historia del mayor galardón literario. Sin embargo, para liberarse de la “vergüenza” de este año y no afectar al arte ni a sus lectores internacionales surgió la iniciativa de una Nueva Academia, una organización sin fines de lucro, compuesta por un centenar de escritores, libreros, académicos y especialistas suecos. En la Biblioteca Pública de Estocolmo se anunció hoy que Maryse Condé es la ganadora del primer premio Nobel de literatura alternativo. El jurado ha justificado así el fallo:

Maryse Condé es una gran narradora que pertenece a la llamada world literature. Su obra describe la realidad del colonialismo y el caos postcolonial en un lenguaje que es tan preciso como apabullante: la magia, el sueño, el terror pero también el amor están constantemente presentes. Ficción y realidad se entrecruzan y la gente vive tanto en un mundo imaginario de antiguas y complejas tradiciones como en un mundo muy parecido al presente en curso. Respetuosamente y con humor, Condé narra la demencia, la fragmentación y el abuso postcolonial pero también la solidaridad y la calidez humana. La muerte vive en sus historias, muy cerca de los vivos, en un mundo multitudinario en el que género, raza y clase se vuelven a configurar en nuevas constelaciones.

Fotografía: Mouvement des Entreprises de France, bajo licencia de Creative Commons.

Nacida en 1937, en Point-à-Pitre, capital de la isla de Guadalupe, Condé recibirá el premio en una gala el próximo 9 de diciembre. La recompensa consiste en un millón de coronas suecas: unos 110 mil dólares, recaudados gracias a donaciones (el Nobel oficial otorga un millón de dólares). “Estoy muy contenta y me siento muy orgullosa por este premio. Permítanme compartirle con mi familia, mis amigos y, sobre todo, con toda la gente de Guadalupe que estarán encantados con esta recompensa. Somos un país pequeño. Se habla de nosotros cuando hay ciclones o terremotos y por una vez se hablará de nosotros por una buena causa”, declaró la autora.

Profesora emérita de la Universidad de Columbia, Condé ha escrito una veintena de libros, novelas y cuentos: una obra marcada por la complejidad cultural, la multiplicidad de personajes, ambientaciones históricas y escenarios alrededor del mundo, como el reino bambara del Senegal del siglo XIX en la novela Ségou (1984-85) o los juicios de Salem en Yo, la bruja Tituba. Negra de Salem (1986). Su indagación intelectual ha sido principalmente la del intento de recrear el gigantesco fresco multicultural de la cultura afrocaribeña, cuyas ramificaciones se extienden por todo el continente americano.

Literatura y democracia

Al ver que se desvanecía en el aire la nominación de este año, la Nueva Academia —fundada por Alexandra Pascalidou— se propuso garantizar un premio con prestigio internacional, pero alejándose de las lógicas y formas de la Academia tradicional. Su idea fundacional es recordarnos que “la literatura tendría que estar asociada a la democracia, la apertura, la empatía y el respeto. En una era en la que los valores humanos están cada vez más en entredicho, la literatura se vuelve una fuerza de oposición a la opresión y al código de silencio”.

Tras la renuncia de Sara Darius, la secretaria perpetua de la Academia sueca, el 12 de abril de este año, las especulaciones fueron incesantes. Darius renunció a su puesto después de la publicación de decenas de testimonios de académicas e intelectuales que acusaban de abuso sexual al fotógrafo Jean-Claude Arnault, aparentemente famoso por su poder dentro del green room del Nobel y además esposo de Katarina Frostenson, que ocupaba uno de los 18 asientos de la Academia. El escándalo resultó en la dimisión de varios miembros de la Academia y en la cancelación del premio por falta de quórum. Arnault ya está en prisión, pero el grupo colegiado no logró resolver a tiempo sus problemas de organización interna. Según reportó el diario ABC, los miembros colegiados se opusieron a que un comité independiente concediera el premio Nobel, a pesar de que la junta directiva de la Fundación Nobel lo propusiera y apoyara abiertamente. Rechazaron incluso la intervención de un mediador profesional que estudiara un cambio en unos estatutos que huelen a naftalina y están vigentes desde principios del siglo XVIII.

Una impresión similar deja la ceremonia de entrega, cuya pomposidad y solemnidad solo nos acercan al mundo desmejorado y anacrónico de las realezas europeas. Con benéfica lucidez, una película estrenada el mes pasado, La buena esposa, retrata con acierto la atmósfera que rodea al gran galardón, absolutamente marcado por los despropósitos, ajeno a la literatura y sus misterios. El premio Nobel le es otorgado al personaje de Jonathan Pryce, cuando ha sido su esposa, interpretada por Glenn Close, la mente y la pluma detrás de todos sus libros.

Llamado al voto general

Sin el visto bueno de la Academia sueca, la Nueva Academia organizó las etapas para otorgar un premio internacional, pero distinto. Invitó primero a libreros suecos a participar en las votaciones y llamó después a un voto abierto mundial, en el que participaron cerca de 30 mil internautas, para escoger a los candidatos con más nominaciones. En la lista de autores nominados figuraban el eterno Haruki Murakami de Japón, la canadiense Kim Thúy, Maryse Condé de la isla de Guadalupe y Neil Gaiman del Reino Unido. Murakami rechazó de entrada la nominación, argumentando que prefería “concentrarse en su escritura, lejos de la atención de los medios”. Por supuesto, porque si le dieran el Nobel alternativo nunca tocaría el Santo Grial del Nobel “verdadero”.

Los tres nominados finales no coincidían con otros nombres que suenan y resuenan. En opinión de Le Clézio, Toni Morrison y Elfriede Jelinek, todos premiados en años anteriores, merecían más el Nobel el poeta coreano Ko Un, el novelista chino Bi Fe Yu, la novelista de origen haitiano Edwige Danticat o Thomas Pynchon. Parece que las quejas, especialmente las de Le Clézio, quedaron este año aplacadas: Occidente ha volteado a otros rumbos y a otras tradiciones, queriendo mostrar apertura, tolerancia y sobre todo enterrar las sombras antidemocráticas que hoy nos asolan.

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1968: año en el que el mundo experimentó un estremecimiento, incluido México. 50 años después de la metamorfosis, presentamos algunos libros imprescindibles para comprender lo ocurrido en nuestro país.

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Historia

Una suerte de libro-museo

Ángeles Magdaleno —historiadora especialista en archivos sobre seguridad nacional y quien ha dedicado gran parte de su carrera a investigar el Movimiento del 68— enumeró 68 eventos notables que sucedieron durante ese año en todo el mundo en una especie de libro-museo. Abarca la vida política, la social y la cultural.

Entre los disímiles especialistas que participaron en el volumen se encuentran Eduardo Limón, Alonso Ruvalcaba, Arturo Salmerón, Romina Pons y Arturo Aguilar. Música, cine, literatura y fotografía son algunos de los componentes de un escenario cabal que procura retratar la vida cotidiana de la época.

En 1968. El año que transformó al mundo son abordados temas como la teoría de la evolución, la obra de Elena Garro, los Juegos Olímpicos, la protesta del Black Power, la élite de las artes, la Teología de la Liberación, los nuevos espacios para la educación, las premiaciones y su importancia social, el movimiento ETA y su primera víctima, Valerie Solana y su obra cumbre, el manifiesto feminista, una mayor apertura sexual, descubrimientos científicos y el apogeo de cierta poesía.

Ángeles Magdaleno (curaduría), 1968. El año que transformó al mundo, Ciudad de México, Planeta, 2018, 232 pp.

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Literatura juvenil

Explicación a los estudiantes contemporáneos

A partir de una conversación profunda entre generaciones muy distintas —un profesor de 70 años con alumnos de 20— surgió 1968 explicado a los jóvenes, libro en el que Gilberto Guevara Niebla expone la contraposición de la fiesta y la tragedia que marcaron ese año.

Aquel verano fue percibido por los jóvenes mexicanos como un acercamiento a la vida pública. El libro refleja décadas enteras de reflexión e  investigación sobre lo que ocurrió en 1968. “¿Por qué mi obsesión por el 68? Es un reflejo a largo plazo del efecto traumático que tuvo sobre mi persona Tlatelolco, la crueldad y el sadismo con el cual los militares nos trataron en el campo militar, las torturas, las burlas, los escupitajos, los golpes cuando caímos al suelo”, aseveró el académico. Fue el resultado de un régimen opresivo cuyo autoritarismo alcanzó un punto luctuosamente definido el 2 de octubre en Tlatelolco.

Compuesto por 21 capítulos, el libro se divide en dos partes. La primera implica la eclosión del movimiento estudiantil y cómo éste se vertió sobre la sociedad: un ejercicio lúdico que estuvo siempre acompañado de alegría. La segunda parte es trágica y comienza el 28 de agosto, con un desarrollo en una sucesión lógica.

El libro surgió de un ejercicio real que tuvo con sus alumnos. Conversó con sus estudiantes y así surgieron las primeras preguntas que aparecen en el libro. Dieron orden e inspiración al resto del texto, afirma el autor. “No debemos aceptar que el 68 se repita, luchemos para que no se repita”, concluye el exlíder estudiantil.

Gilberto Guevara Niebla, 1968 explicado a los jóvenes, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 2018, 126 pp.

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Libro cinematográfico

Otorgar voz a todos los implicados

Historias del 68 está constituido por varias historias autónomas que se entrelazan. La narración conduce al lector por caminos que terminan con la muerte de algunos de sus protagonistas en la Plaza de las Tres Culturas.

Vicente Leñero construye una historia que revela el origen, desarrollo y conclusión del movimiento a través de las voces de muchos de sus participantes: alumnos, activistas, porros, profesores, intelectuales, trabajadores, políticos, policías y militares. Todos los personajes cuentan los hechos desde su punto de vista.

Leñero reproduce meritoriamente esas voces. Por ejemplo, incluye la historia de dos burócratas casi jubilados que al principio refutan el movimiento pero luego lo apoyan y mueren, la de un joven homosexual y su pareja —uno asesinado, el otro encarcelado—, la de un soldado que se ve forzado a participar en la represión.

Compuesto por 37 historias breves, el libro fue escrito originalmente como guion y se adaptó a lo que Guillermo Arriaga llama un “libro cinematográfico”.

Vicente Leñero, Historias del 68, Ciudad de México, Seix Barral, 224 pp.

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Rescates literarios

Cal y arena reedita 4 libros esenciales sobre el 68

La editorial fundada en 1988 reeditó La libertad nunca se olvida. Memoria del 68 y1968: Largo camino a la democracia de Gilberto Guevara Niebla, en los que el autor reconstruye cronológicamente y revisa críticamente los hechos y su experiencia personal, obras en las que el autor combina la voluntad analítica y documental con la fuerza emotiva de la evocación.

El sello lanzó una edición especial a cincuenta años de lo ocurrido de Pensar el 68, volumen coordinado por Hermann Bellinghausen que integra textos de Raúl Álvarez Garín, Roberta Avendaño, Salvador Martínez della Roca, Roberto Escudero, Luis González de Alba, Sócrates Campos Lemus, Marcelino Perelló, Eduardo Valle, Pablo Gómez, Heberto Castillo, Carlos Pereyra, Julio Scherer García, Carlos Monsiváis y Elena Poniatowksa. “Vemos los hechos de 68 solo desde el lado de los estudiantes. ¿Por qué? Porque desde el gobierno el silencio sigue siendo obstinado”, dice, por ejemplo, Hugo Hiriart. El libro es un mosaico de nostalgias, expectativas y sueños sostenidos.

También reeditó la crónica novelada Los días y los años de Luis González de Alba, quien decidió morir un 2 de octubre, fecha que marcó su vida y su muerte. El libro, firmado en Lecumberri en octubre de 1970, fue el primer texto publicado por uno de los dirigentes del 68 cuando aún se les mantenía en la cárcel. Resulta un relato certero, informado, por momentos gozoso y por momentos trágico, un mural de los anhelos mutilados de una generación que reclamó y ejerció la libertad en un contexto opresivo.

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Novela histórica

Buscar respuestas y generar más preguntas

Paco Ignacio Taibo II ha recuperó sus anotaciones de la época y puso en orden las reflexiones que llegaron después. Prologado por Elena Poniatowksa, 68 procura mantener viva la memoria de una generación que tuvo la voluntad de cambiar a México vía la movilización social.

PIT II pretende dar respuesta a algunas preguntas que, a 50 años, rondan en la mente de quienes sobrevivieron y de las generaciones posteriores que no quieren ignorar los acontecimientos. El escritor se cuestiona: “¿Cómo se cocinó la magia? ¿De dónde salieron los 300,000 estudiantes que llegaron al Zócalo el día de la manifestación del silencio? ¿Quiénes estaban detrás de la puerta de la Prepa Uno el día del bazukazo? ¿Cómo regresan envueltos en rumores los nombres de los desertores y de los suicidas? ¿Dónde arrojaron a nuestros muertos?”.

Paco Ignacio Taibo II, 68, Ciudad de México, Booket, 2018, 152 pp.

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En Estados Unidos aparece el primer canon literario ambicioso de nuestro joven siglo XXI: un ejercicio crítico bastante arbitrario como esclarecedor de los circuitos de traducción y recepción.

Lo mejor de lo que va del siglo, según los críticos

Válganos las redes. Más que “ansiedad de influencias”, como dijera Harold Bloom, lo que hay son ansias de canon; una forma posible de ordenar el caos de la sobreinformación actual, o bien, como otros quisieran, de someter a su autoridad los gustos y las modas. ¿De qué hablamos? La semana pasada, la revista Vulture publicó el primer canon literario de lo que llevamos de siglo XXI como mero entretenimiento informativo y, por supuesto, asumiendo la precocidad del ejercicio. También lo han llamado “la borrosa selfie de un momento cultural”. ¡Rediós!, hasta dónde llegaron los espejitos reflejantes. Pues bien, la lista —ambiciosa, sí—, que le encargaron a una terna de críticos y escritores estadounidenses, abarca el ensayo, la poesía, la autobiografía y la ficción en un total de 100 libros. No hay grandes sorpresas en los nominados, pero la mesa de disección permite tantear circuitos, puntos de partida y de llegada.

Ilustración: Raquel Moreno

Lo primero que sobresale, a ojo de hispanohablante, es la total ausencia de España y el tímido guiño de América Latina y Francia. Pero antes veamos la clasificación. Los puestos se debaten entre “El libro del siglo (hasta ahora)”, “Los 12 nuevos clásicos” (de tres votos en adelante), “El alto canon” (dos votos), y el resto. El libro del siglo XXI es El último samurái, esa novela de Helen de Witt, publicada en el 2000, que fue opacada por el churro de Tom Cruise en pantalla. Luego, en los 12 clásicos podemos hallar, en orden, nombres que acaso puedan perdurar unos años más, rebasando el fenómeno de moda y el impulso de marketing que los vio nacer: Las correcciones, de Jonathan Franzen; Nunca me abandondes, de Kazuo Ishiguro, ¿Cómo debería ser una persona?, de Sheila Heti; la saga de cuatro novelas, titulada Dos amigas, de Elena Ferrante; Los argonautas, de Maggie Nelson; 2666, de Roberto Bolaño (con un voto refractario, a favor de Los detectives salvajes); El vendido, de Paul Beatty; la trilogía novelística de Rachel Cusk (A contraluz, Tránsito y Prestigio); Expiación, de Ian McEwan; El año del pensamiento mágico, de Joan Didion; Saliendo de la estación de Atocha, de Ben Lerner; y Los lanzallamas, de Rachel Kushner. Efectivamente, todos han sido traducidos y, claro, no figuran ni Phillip Roth ni Cormac McCarthy que, con apenas dos “votecitos”, solo alcanzaron el alto.

Portada de la primera edición en español, Seix Barral, 2002, de la novela de Jonathan Franzen

¿Ha leído usted uno, dos o quizá la mayoría de esta docena? Considérese entonces un típico lector occidentaloso, colonizado por una estructura de pensamiento hegemónico patriarcal postcapitalista, le dirán según el kilo de libros que haya leído los miembros de la afamada Escuela del Resentimiento. Por la otra esquina: entienda que éste es el mayor canon de la lengua de Shakespeare (con mínimas, ínfimas excepciones) precisamente porque se trata de la lengua de Oh, Shakespeare, Sol de soles, y no la lengua poderosamente corrupta de Cervantes, le diría el Dr. Bloom si algún día le hiciera caso a su mugrosa existencia.

Ahora sigamos el paseo por este canon multicultural y benéficamente balanceado, contra el que impusiera el Dr. Bloom. Hay mitad de mujeres; una mexicana neoyorkina que creció en Sudáfrica, por ejemplo (aunque con un solo voto). Sobreviven, en las ruinas de simbolistas, surrealistas y existencialistas, solamente tres pobres franceses: evidentemente el polémico e inoportuno Michel Houellebecq; el encajonado problemático con De vidas ajenas, de Emmanuel Carrère (¿Ficción o no-ficción? That is the question); y Suite francesa de Irène Nemirovsky, serie de dos novelas perdidas hasta 2004 que, sin embargo, fueron escritas en… los años 1940. No sigamos: la lista es prematura, pero consensuada y hasta deja espacio a la discrepancia, abundante cuando se quiere hacer pan con tan poca levadura.

El canon del pasado, hoy

¿Qué hubiera sucedido si una punta de energúmenos alzaba un canon similar de todo lo que se publicó hace exactamente un siglo? Aunque estuvieran enormemente “atareados” por la Primera Guerra Mundial, los críticos de 1918 hubieran podido establecer una lista mundial de los libros más representativos de inicios del siglo XX, y lo cierto es que pocos sobrevivirían a las insaciables colmilladas del tiempo.

Vamos a ello. El Ariel de José Enrique Rodó, uno de los libros más influyentes de la época en la cultura hispanoamericana, se publicó en 1900. Junto al arielismo, que propugnaba en pocas palabras una defensa panamericana contra la barbarie yanqui (ustedes podrán tener el progreso, pero nosotros tenemos la cultura), Rubén Darío era el príncipe letrado y el intelectual más prestigioso del orbe hispanohablante: en 1905, Juan Ramón Jiménez le publicó en Madrid Cantos de vida y esperanza, cúspide y liquidación del modernismo que abre senderos hacia el posmodernismo (poético) y lo coloquial. También empezaba a circular ese enorme banco de imágenes y metáforas del modernismo, el Lunario sentimental (1909) del argentino Leopoldo Lugones.

Portada de la primera edición de Calligrammes, publicada por Mercure de France, París, 1918

Grandes testigos de su tiempo son los poemarios Alcoholes (1916) y Caligramas (1918) deApollinaire; este último libro encarna la punta de lanza de la vanguardia formal y estética de principios de siglo. En 1907, Marcel Proust emprendió la escritura monumental de En busca del tiempo perdido, cuyo primer volumen, de siete, Del lado de Swann, apareció en 1913. No teníamos ni el Ulysses de Joyce ni La tierra baldía de T.S Eliot, ambos de 1922, que modificarían el panorama de la modernidad literaria para siempre. Pero Joyce ya había publicado dos libros fundamentales: Dublineses (1914) y Retrato del artista adolescente (1916), que tradujo magistralmente Dámaso Alonso.

En México, ya existían dos clásicos: Visión de Anáhuac y los ensayos de El suicida (1917) de Alfonso Reyes; así como una novela de amplia difusión de principios de siglo: Santa (1903), de Federico Gamboa. En el periódico texano El Paso del Norte apareció por entregas en 1915 Los de abajo, uno de los relatos más trascendentes en la larga marcha de la novela de la Revolución mexicana. Por último, la revolución cultural del Ateneo de la Juventud había comenzado ya desde 1909.

Comparar los panoramas de 1918 y 2018 puede ser desalentador: todo tiempo pasado parece mejor, literaria o artísticamente hablando. Pero aquí solo hemos citado algunas de las obras aparecidas entre 1900 y 1918 que no han caído por completo en el olvido. Solo el tiempo dirá cuáles de las del nuevo canon de Vulture queden para una posteridad de cambios cada vez más veloces y abruptos.

Tunda republicana

En asuntos más al alcance de nuestro pobre país, no olvidaremos la tunda que recibió Cuauhtémoc Cárdenas esta semana de la mano y pluma de Jordi Soler. La indignación llenó una carta, luego del ominoso paseíto, con el agravante fotográfico incluido, que hizo el hijo del mayor anfitrión de los republicanos españoles en América con el fascistoide presidente de la Generalitat, de cuyo nombre no queremos acordarnos. Ocurrió en Milenio el lunes y el exabrupto empeora si uno lee las declaraciones trumpianas del president, que pueden encontrarse en algunas columnas de Javier Cercas. ¿Se da cuenta, inge, de con quién estuvo paseando? Por favor, súbase al avión pero ya, con su ejemplar de Los rojos de ultramar bajo el brazo, donde está la historia de la familia del autor, la de los campos de concentración a cielo abierto, la del exilio, pero también está en esas páginas la historia del país que presidió su propio padre y por lo tanto la del nacimiento de usted. Si ya lo leyó, vuélvalo a leer, apréndaselo de memoria.

(Hasta ahora, los cuchicheantes redactores de estas líneas terribles no tienen noticia alguna de respuesta de Cuauhtémoc Cárdenas al escritor mexicano catalán. Quizá no hay tiempo para tanto.)

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29 septiembre, 2018

Mesa de novedades

Una novela sobre los laberintos de la enfermedad, la biografía del escritor y primer presidente democrático de Checoslovaquia y el primero de la República Checa, la recuperación de una joya del periodismo del siglo XX, un repaso breve de la formación de un individuo como lector influido por la delincuencia común y los bajos fondos de la Ciudad de México y un inventario ensayístico de filias, fobias y caprichos son las recomendaciones de novedades de nexos en esta ocasión.


• Novela

Informe de la enfermedad y exploración del pasado

El narrador de Perseguir la noche, el más reciente libro de Rafael Pérez Gay (Ciudad de México, 1957), se asume como “un coleccionista de sombras”: tiene calles y espectros, fantasmas con los que se encontrará en el Centro de la Ciudad de México de las postrimerías del siglo XIX.

Escribe un informe. Narra episodios de una novela postergada, inacabada, en la que la muerte y el fracaso de Ignacio Manuel Altamirano se perciben como ecos en la esquina de Tacuba y Eje Central. Entonces irrumpe la enfermedad, rayo fulminante: orinó sangre, aviso de cáncer. Un carcinoma de vejiga, dos tumores de 0.5 centímetros. Intervenciones quirúrgicas, la anestesia percibida como “un estado alterado de la conciencia que permite viajar al interior de uno mismo”, noches en el hospital, la vida del enfermo en cautiverio, mucho dolor: la mudanza “al mundo oscuro de la enfermedad”. Quimioterapia vesical y un largo tratamiento de infiltraciones uretrales de una vacuna llamada BCG. Evasión de la enfermedad en “pasajes sombríos del pasado”. La recreación de una genealogía. Niebla de recuerdos. La lectura de El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer de Siddhartha Mukherjee.

Y persiste la novela de los Modernistas: “Perseguir la noche se convirtió en un modo radical de fundar un espacio privado; soñar, evadirse de la sanción moral de los tiempos de don Porfirio. La Revista Moderna que fundaron Couto y Valenzuela en el año de 1898 estaba en las calles de Bolívar y Madero”, escribió Pérez Gay tras evocar a José Juan Tablada, Amado Nervo, Ciro B. Ceballos, Bernardo Couto, Julio Ruelas (“El dolor, el deseo, la muerte”), Alberto Leduc y Rubén M. Campos, quienes “ardieron en los fuegos de la bohemia y el dandismo. Detestaban el día”. Historia cultural de la Ciudad de México, informe médico, itinerario del dolor, libro contra la Muerte en sentido canettiano, Perseguir la noche constata a Pérez Gay como un refinado narrador del sufrimiento y la desaparición. El narrador se cuestiona: “¿Qué buscamos en el pasado? Una sombra de lo que pudimos ser, un fantasma de nosotros mismos”.

Rafael Pérez Gay, Perseguir la noche, Ciudad de México, Seix Barral, 2018, 200 pp.

 

• Biografía

Václav Havel: “un escritor maravilloso, ingenioso y original”

A Václav Havel (Praga, 1936-Vlčice, 2011) no se le puede reducir a la categoría de disidente o de político, afirma el diplomático y biógrafo Michael Žantovský (Praga, 1949) en Havel. Una vida. El hombre fue también un pensador formidable que intentó constantemente aplicar los resultados de su proceso intelectual, así como los criterios éticos que estaban en ese proceso, a su compromiso práctico en el ámbito de la política. Žantovský reconoce que fue amigo entrañable del primer presidente democrático de Checoslovaquia (1989-1992) y el primero de la República Checa (1993-2003).

Žantovský explora su faceta literaria: “Havel fue un escritor maravilloso, ingenioso y original”. La tesis de Žantovský es que su éxito en ese ámbito no le debía nada a su renombre público como disidente o como político. Fue un factor previo a la conversión de Havel en el preso de conciencia checoslovaco más famoso, y mucho antes de que llegara a ser presidente. Para Žantovský la carrera pública de Havel impuso limitaciones a su actividad como escritor. Los momentos culminantes de su obra creativa llegaron a mediados de los años 60, con obras de teatro como Una fiesta en el jardín y El comunicado. No fue visto con buenos ojos por los comisarios comunistas para el arte. Aun así disfrutó de una considerable libertad artística, y de oportunidades durante aquel periodo. Odcházeni [La retirada] fue su última obra de teatro, que empezó antes de embarcarse en la presidencia y concluyó poco después de abandonarla. El periodo que transcurre entre sus primeras obras y la última contiene pequeñas joyas, dice Žantovský, como las obras de un solo acto Audiencia e Inauguración, dramas morales como La tentación, hazañas como la Ópera de los mendigos y Largo desolato, y lo que podría considerarse fracasos, como Los conspiradores y El hotel de montaña.

Las dos autobiografías con forma de entrevistas con Karel Hvížďala, Dálkový výslech [Interrogatorio a distancia] y Sea breve, por favor, exhiben la capacidad de introspección de Havel como su humor subversivo. Sus escritos en prosa, en el auge de su etapa como disidente, entre los que se incluyen algunos de sus ensayos más célebres y la original obra epistolar Cartas a Olga, son híbridos de escritura creativa, filosofía y prosa política. Algunos de ellos claramente han superado la prueba del tiempo y las circunstancias cambiantes, asevera Žantovský.

Michael Žantovský, Havel. Una vida, traducción de Alejandro Pradera, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2018, 798 pp.

 

• Periodismo

Entre acero y hormigón

“Un gran puente es una construcción poética dotada de una belleza y una utilidad perdurables”, escribió Gay Talese (Nueva Jersey, 1932). Alfaguara recupera una crónica que el maestro del periodismo escribió hace más de 50 años. El puente es el segundo libro del el reportero estadounidense, publicado en 1964, cuando era parte de The New York Times. Durante cinco años, Talese escribió artículos sobre la construcción del puente colgante Verrazano-Narrows, una gran obra que uniría Brooklyn con Staten Island: con sus 4,176 metros de longitud, es el puente colgante más largo de Estados Unidos y el sexto del mundo. Con El puente Talese inmortalizó a los trabajadores cuyos nombres no aparecen en las crónicas.

Con frecuencia Talese se colocaba un casco de seguridad y seguía los pasos de los trabajadores, “observando durante horas cómo subían y bajaban por los cables de acero al modo de arañas, o cómo apretaban tornillos con sus llaves inglesas, sentados a horcajadas sobre las vigas”. El escritor se preguntó: “¿a quiénes pertenecerán las huellas impresas sobre los tornillos y vigas de esas edificaciones tan vertiginosas en una ciudad tan inmensa? ¿Quiénes serán esas personas que caminan sobre el alambre provistas de botas y cascos de seguridad, que se ganan el pan jugándose la vida en lugares donde una caída suele ser fatal y donde los familiares y compañeros de los fallecidos consideran sepulcros los puentes y los rascacielos?”.

El puente, que aparece ahora por primera vez en español, aborda las historias que rodearon la construcción del monumento al esfuerzo humano. Tras reeleer el texto —considerado una joya del periodismo del siglo XX— Talese afirmó: “me he vuelto a ver a mí mismo, he vuelto a visitar mi juventud”.

Gay Talese, El puente, traducción de Antonio Lozano, Ciudad de México, Alfaguara, 2018, 208 pp.

 

• Crónica

Testimonios de aprendizaje

“Todo lo que escribo apesta a muerte.” La frase de J. M. Servín (Ciudad de México, 1962) atraviesa Nada que perdonar. Crónicas facinerosas como una bala. A través de la crónica y el relato confesional, Servín indaga en un par de cuestiones que han rondado en su cabeza durante años: ¿Cómo pudo convertirse en escritor? ¿Cómo se hace un escritor? Repaso breve de su formación como individuo y como lector influido por la delincuencia común y los bajos fondos de la Ciudad de México, Nada que perdonar. Crónicas facinerosas es el espacio en el que J. M. Servín recrea “la ciudad donde nadie es inocente”.

Recuerda su infancia errante, debida a las continuas premuras económicas de sus padres, hasta que acabaron en el “Infiernavit” de Iztacalco. Posteriormente evoca París y sus calles.

Narra que desde niño encontró en la lectura una compañía ideal para escapar de responsabilidades y de la convivencia derrotista de su familia que lo curtió para sobrellevar los conflictos en las calles donde creció. A decir de Sergio González Rodríguez: “El poder adversario de la forma de relatar de J. M. Servín es algo excepcional en las letras de lengua española. Refiere el lado oscuro de la vida, las pulsiones, la supervivencia, la sustancia negativa que encubre lo cotidiano”.

J. M. Servín, Nada que perdonar. Crónicas facinerosas, Ciudad de México, Literatura Random House, 2018, 256 pp.

 

• Ensayo

Reflexionar y encantar a los lectores

A lo largo de los ensayos literarios que componen No leer, Alejandro Zambra (Santiago de Chile, 1975) propone una impar teoría de la lectura. Entre los comentarios de un determinado libro y las digresiones biográficas surgidas de apuntes sobre Parra, Levrero, Pavese, Millán, Riveyro, Tanizaki, Bolaño, Natalia Ginzburg y Puig, el acto mismo de leer se convierte en el eje del volumen, a pesar de la paradoja del título.

Los textos reunidos son complementarios al grueso de su obra, como Formas de volver a casa y Mis documentos. Se trata de ensayos que indagan y exponen sus ideas y obsesiones. Incluye “declaraciones de amor” a las fotocopias, a la penumbra, a la palabra “borrador”, a la poesía chilena y a los orilleros del boom latinoamericano. A la vez resulta un “inventario de filias, fobias y caprichos, delicioso álbum de citas, proyectos frustrados”. Su obra ha sido traducida a veinte idiomas y relatos suyos han aparecido en revistas como The New Yorker, The Paris Review, Granta, Tin House, Harper’s y McSweeney’s. Su única meta es reflexionar y encantar a los lectores.

Alejandro Zambra, No leer, Barcelona, Anagrama, 2018, 312 pp.

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1 septiembre, 2018

Mesa de novedades

Una colección de ensayos sobre el lenguaje y las palabras que se prestan a los juegos, una ambiciosa novela sobre la supervivencia y las relaciones que contiene una filosofía de la vida, siete cuentos que demuestran una firme conciencia ética, un libro sobre estatuaria que busca adentrarse en la China profunda y la poesía completa de una escritora desdichada constituyen las recomendaciones de novedades de nexos en esta entrega.

• Ensayo

Dos lenguas maternas y palabras primorosas

Fernando Iwasaki (Lima, 1961) se considera un hispanohablante de fronteras entre Perú y España, Andalucía y América o Lima y Sevilla. Usa el humor —antídoto contra la solemnidad— para alumbrar distintas realidades pertenecientes al habla española y al habla latinoamericana: sus “dos lenguas maternas”. En Las palabras primas —libro sobre la lengua ganador del IX Premio Málaga de Ensayo en el que el escritor se refiere a “palabras primorosas”— habla del flamenco y América Latina, se aproxima a la idea de extraterritorialidad y escribe sobre el “ensayo como territorio risueño y propicio para la divagación desenfadada”. Considera al humor como un cristal. “Las palabras primas son las que se prestan a los juegos y las que siempre nos permiten hacer cosas con la lengua”, escribió. Comparte hallazgos y perplejidades. Por ejemplo, recuerda la frescura de las guayaberas y anhela introducir en Andalucía la palabra “ahorititita”, “concepto inversamente proporcional a su connotación temporal”. Celebra a Cervantes y al Inca Garcilaso, hombres que “viajaban con libros y panes, papas y papeles, por la feroz geografía del idioma español”. Iwasaki esgrime una mirada cuestionadora. El volumen concluye con el exquisito texto “La lengua paterna”, en el que reflexiona sobre la muerte de su padre y la figura de su abuelo japonés.

Fernando Iwasaki, Las palabras primas, Madrid, Páginas de Espuma, 2018, 256 pp.


• Novela

Belleza y sensibilidad hacia la muerte

Con Fractura, Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) regresó a la novela de largo aliento tras El viajero del siglo (2009, ganadora del Premio Alfaguara y del Premio de la Crítica). La sensibilidad poética de Neuman cruza la novela. En Fractura el señor Watanabe —supérstite de la explosión de la bomba atómica en Hiroshima— se entera del desastre nuclear de Fukushima. Un afluente de recuerdos y cavilaciones lo conmina a emprender un viaje hacia la zona de la catástrofe, ya que vincula ambos acontecimientos. Cuatro mujeres que marcaron la vida de Watanabe en París, Nueva York, Buenos Aires y Madrid cuentan sus vidas y sus recuerdos del sobreviviente a Jorge Pinedo, un periodista argentino que investiga cataclismos nucleares. El protagonista franquea vidas, países, épocas y desdichas. La estructura del libro incluye proverbios zen y haikus, observaciones sobre la vida en pareja y sentido del humor, reflexiones sobre el amor y tratamiento de la supervivencia, memoria y diversas cicatrices. E impera la muerte: “La sensibilidad hacia la muerte, considera, es la base del aprecio por cualquier belleza”, se asevera en la novela. Las evocaciones generan un eco: “Hacia el final de sus estudios secundarios, Yoshie se enteró del suicidio de Tamiki Hara, que el día de la bomba había regresado a Hiroshima para depositar las cenizas de su esposa”. Y dejan una marca: “Él me explicó que en su lengua hay palabras tan esenciales como muerte, por ejemplo, que no tienen un equivalente exacto”. A través de un hombre japonés víctima de los ataques a Hiroshima y Nagasaki —donde murió su familia—, Neuman conecta eficazmente diversas realidades.

Andrés Neuman, Fractura, Ciudad de México, Alfaguara, 2018, 496 pp.


• Cuento

Una firme conciencia ética

Elizabeth Costello, personaje de de J. M. Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940), es uno de los seres más complejos de la narrativa contemporánea. La conferenciante que resulta un álter ego femenino del escritor sudafricano protagoniza un libro que hilvana ensayos, publicado en 2003, año en que fue galardonado con el premio Nobel. También aparece en su novela siguiente, Hombre lento (2005). Siete cuentos morales contiene de nuevo a Elizabeth Costello. Tiene 75 años y una firme conciencia ética. El libro reúne cuentos escritos entre 2003 y 2017. “El perro” versa sobre un can que intimida a una mujer que pasa cotidianamente ante su puerta. Ella quisiera armonizar con él. “Una historia” explora la infidelidad de una mujer casada. “Vanidad” trata el dilema de la apariencia en la ancianidad. “Una mujer que envejece” despliega la ternura de Costello. En “La anciana y los gatos” se aborda la animalidad desde la acogida de gatos asilvestrados. “Mentiras” es un relato epistolar en el que el hijo, John, cuenta a su mujer, Norma, el crepúsculo de su madre. Y “El matadero de cristal” consiste en un homenaje a Heidegger (“El torrente. La crecida. Heidegger vislumbra cómo sería esa experiencia, la experiencia de abandonarse al torrente de ser, pero se resiste”). El compromiso ético de Coetzee se impone: “A los viejos les atañe morir bien, mostrar a los que siguen cómo puede ser una buena muerte. En esa dirección va mi pensamiento. Me gustaría concentrarme en morir bien”, es una de las conclusiones. Se trata del genio de John Maxwell Coetzee/Elizabeth Costello en estado puro.

J. M. Coetzee, Siete cuentos morales, traducción de Elena Marengo, Ciudad de México, El hilo de Ariadna/Literatura Random House, 2018, 128 pp.


• Ensayo

Un profundo amor a China

Victor Segalen (Brest, 1878-Huelgoat, 1919) supo que a partir de su estatuaria se adentraría en la China profunda. Viajó durante años por Tahití y la Polinesia, pero su gran pasión fue China, donde aprendió su lengua, vivió largos periodos y realizó tres importantes expediciones arqueológicas. El etnógrafo y médico de la marina francesa convertido en arqueólogo y escritor, consciente de que las esculturas definen mucho una civilización, intentó desentrañar la cultura china. Según Jesús Ferrero, autor del prólogo, “lo más emocionante del texto de Segalen es el viaje que va haciendo hacia atrás, buscando los orígenes más oscuros y difusos de la cultura”. Así demuestra “su profundo amor a China”. Segalen escribe: “He buscado durante largos años la huella que el tiempo de Confucio pudo dejar en la piedra, el trazo de esos hechos legendarios y humanos”. El libro abarca las quimeras del mausoleo de Qin Shi Huang, la época feudal de los Zhou, los tiempos de Confucio, los Zhou occidentales y los Shang. Concluye con los grandes ancestros: los Xia, los Emperadores Sabios.

Victor Segalen, Los orígenes de la estatuaria china, prólogo de Jesús Ferrero, traducción de Hugo Castignani, Madrid, Siruela, 2018, 112 pp.


• Poesía

El sedimento de la desdicha

La gloria de Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972) creció gracias a los biógrafos: un supuesto suicidio, desequilibrios mentales y varias depresiones caracterizaron la figura de la escritora argentina. Pero su poesía prevalece. A los 19 años publicó su primer libro, La tierra más ajena, constituido por cierta oscuridad. En una ocasión escribió: “Sé, de una manera visionaria, que moriré de poesía. Es una sensación que no comprendo perfectamente; es algo vago, lejano, pero lo sé y lo aseguro”. La poesía de Pizarnik muestra el desamparo y la soledad en la esfera de la imaginación. Su proceso creativo resulta, a la vez, enriquecedor y atormentado. Creó un mundo poético que contiene el sedimento de la desdicha y un espectro de sensualidad. El volumen incluye varios textos inéditos, recuperados de una carpeta con 41 hojas mecanografiadas y corregidas a mano por la autora. Octavio Paz, amigo de la poeta, aseveró que la obra de Pizarnik lleva a cabo una “cristalización verbal por amalgama de insomnio pasional y lucidez meridiana en una disolución de realidad sometida a las más altas temperaturas”.

Alejandra Pizarnik, Poesía completa, edición a cargo de Ana Becciu, Ciudad de México, Debolsillo, 2018, 472 pp.

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