Exposición. El Museo Nacional de Arte presenta la primera retrospectiva de un pintor decimonónico, Felipe Santiago Gutiérrez (1824-1904), y la muestra supone toda una revelación. Gran exponente del academicismo, Gutiérrez es el autor del la primera pintura mexicana con un desnudo integral. Las salas se componen sobre todo de sus retratos, comparables con los de sus mejores maestros en Europa.

La caída de los ángeles rebeldes (1850). Tomada de: INBA

Hasta el 14 de enero
Museo Nacional de Arte
Tacuba 8, Col. Centro Histórico.

Música. Desde Bélgica llega David Reiland para dirigir a la  Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México en el arranque de la temporada de 2018, que da pie al 40 aniversario de la orquesta. El programa de este fin de semana se compondrá del Idilio de Sigfrido de Wagner, La Suite no. 4 de Tchaikovski y La Sinfonía no. 40 de Mozart. Para mayor información: aquí.

David Reiland. Foto tomada de: Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México

13 y 14 de enero.
Centro Cultural Ollin Yoliztli.
Periférico Sur 5141, Col. Isidro Fabela.

Cine. La Filmoteca de la UNAM inaugura la vigésimo primera edición de su ciclo de cine francés. Entre las últimas producciones que alberga la Sala Julio Bracho estarán desde la joven Anne-Gaëlle Daval, hasta quien ha sido llamado “el Woody Allen del cine francés”, François Ozon. Aquí la cartelera del mes.

Foto tomada de: Filmoteca UNAM

Hasta el 31 de enero.
Sala Julio Bracho, Centro Cultural Universitario.
Insurgentes sur 3000, Ciudad Universitaria.

Teatro. Solsticio de invierno cuenta la historia de una pareja atribulada por una mala sorpresa. Esta obra escrita por el dramaturgo Roland Schimmelpfennig, es interpretada por la compañía Por piedad teatro, la cual se vale de una serie de elementos —en particular en términos escenográficos— para fraguar una puesta en escena original. El Teatro Orientación presenta por segunda vez en el año esta interesante pieza del teatro alemán contemporáneo.

Tomada de la página de Facebook de Por piedad teatro.

Lunes y martes. Hasta el 13 de febrero
Teatro Orientación
Paseo  de la Reforma y Campo Marte, Col. Polanco.

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Estas son fechas en las que el alcohol fluye a raudales, pero también es temporada de severas crudas, físicas y morales. Como en realidad el año arranca después de la rosca, proponemos cinco películas para cerrar las vacaciones mientras nos sacudimos la culpa provocada por los excesos navideños que, ojalá, no llegaron a ser tan graves como los de las siguientes historias.


El rey del trago
Barfly (dir: Barbet Schroeder, 1987)

Borracho entre los borrachos, Charles Bukowski escribió con crudeza y honestidad sobre su vida etílica como nadie lo había hecho antes. Alcohólico irredento, su obra marcadamente autobiográfica dejó memorables páginas en prosa y verso sobre lo que significa estar ebrio (y crudo) 24 horas al día.

En 1987, el director Barbet Schroeder llevó a la pantalla Barfly, escrita por el propio Bukowski y protagonizada por Mickey Rourke y Faye Dunaway. La cinta nos presenta al eterno alter ego del escritor, Henry Chianski, quien malvive entre trabajos de quinta mientras empuja trago tras trago. En sus momentos de lucidez escribe poemas y cuentos, pero la mayoría del tiempo se la pasa bebiendo y buscando pelea. Un día, Henry conoce a Wanda, una alcohólica con la que comienza una relación. Las cosas se tuercen cuando el incipiente escritor es contactado por una elegante editora que, impresionada por sus textos, le promete fama, fortuna y algo más. Por un momento, Chinaski parece vislumbrar una vida mejor, pero  finalmente reconoce en su fuero interno que no sirve para otra cosa más que para empinar el codo. Una cinta imprescindible para los fanáticos del buen Buk.


Última ronda en Las Vegas
Leaving Las Vegas (dir: Mike Figgis, 1995)

Para muchos, Leaving Las Vegas es la única película decente que ha hecho Nicolas Cage (para otros, ni en esa se salva). La cinta, coestelarizada por Elisabeth Shue, y que le valió a Cage un Óscar como mejor actor, narra la historia de Ben Sanderson, un guionista alcohólico que, tras perder su trabajo, familia y amigos a causa de sus excesos, decide mudarse a la ciudad del pecado para beber, literalmente, hasta morir. En su periplo hacia el otro lado, Sanders conoce a Sera, una prostituta veterana maltratada por su padrote, con quien inicia un tórrido y autodestructivo romance, y a la que solo impone una condición, que se resume en la frase más famosa de la película: “Nunca me pidas que deje de beber”. Ella acepta, y le pide a cambio que no critique su profesión.

Lo que al principio parece funcionar, comienza a transformarse en una de las relaciones más tortuosas en la historia del cine. La cinta está basada en la novela autobiográfica del escritor John O’Brien, quien se suicidó poco antes del inicio del rodaje. Sea uno fan o detractor de Cage, lo cierto es que Leaving Las Vegas se ha convertido en una cinta de culto.


La peor cruda de la historia
The Hangover (dir: Todd Phillips, 2009)

En una despedida de soltero en Las Vegas muchas cosas pueden salir mal pero, qué tanto. Despiertas junto a tus amigos sin recordar nada. A uno de ellos le falta un diente. Hay un tigre en el baño y un bebé en el armario. Así de mal; y eso es solo el comienzo. Ahora hay que hacer de tripas corazón y, con una cruda de los mil demonios, rehacer la noche anterior para desentrañar qué demonios pasó.

Este es el argumento de The Hangover, la película dirigida por Todd Phillips que se convirtió en un éxito inmediato en la taquilla gracias a sus buenas dosis de humor gamberro y a la química de un elenco variopinto: Bradley Cooper, Ed Helms, Zach Galifianakis, Heather Graham, Justin Bartha y Jeffrey Tambor. Lamentablemente, su éxito desembocó en una trilogía cuya fórmula se repitió en distintos escenarios y con menor grado de eficacia.  Aun así, un maratón de las tres entregas puede ayudarnos a sortear la peor de las resacas que, esperemos, nunca llegue a tanto.


Triste coctel de amor
Days of Wine and Roses (dir: Blake Edwards, 1962)

Joe Clay (Jack Lemmon) es un publirrelacionista de San Francisco que se casa con Kirsten Arnesen (Lee Remick), una secretaria abstemia. Joe introduce a su mujer en el mundo de la bebida social, pero poco a poco ambos se convierten en alcohólicos rampantes. Debido a su dipsomanía, Joe es degradado en su trabajo y terminará por tener empleos esporádicos. Kisten pasará las horas en casa junto a la botella, y su adicción llegará a tal grado que un día provoca un incendio que casi le cuesta su vida y la de su hijo. La pareja intenta dejar de beber, pero cada quien logra distintos resultados. Él acabará internado más de una vez en el psiquiátrico con síntomas de delirium tremens y ella terminará ligándose extraños en los bares.

Days of Wine and Roses es un dramón de época. Dirigida por Blake Edwards, obtuvo el Óscar a mejor banda sonora y estuvo nominada a otras cuatro estatuillas. En esta cinta, cuyos productores aseguraron que era, “en su propia y terrible manera, una historia de amor”, se anticipan muchas de las presiones del mundo contemporáneo que orillan a más de uno a buscar refugio en el alcohol: las presiones laborales, la necesidad de éxito, la soledad del hogar moderno. No es la mejor película cuando se está bajo los efectos de la sed eterna, pero sin duda es una cinta memorable.

 


Una para el camino
Crazy Heart (dir: Scott Cooper, 2009)

Varios tragos y varios matrimonios rotos después, la otrora estrella de la música country Otis “Bad” Blake (Jeff Bridges), cuenta sus días en la bancarrota tocando en pequeños bares del oeste americano. No es fácil estar cerca de la tercera edad y no tener dónde caerse muerto, así que Otis se refugia cada vez más en la bebida; por si fuera poco, fuma a la desesperada y tiene varios kilos de más. Durante uno de sus “palomazos”, el músico conoce a Jean Craddock (Maggie Gyllenhaal), una periodista divorciada que quiere hacer un reportaje sobre su deslustrada leyenda.

Con esta premisa, Crazy Heart (2009) va tejiendo una típica historia de redención, la del hombre que lo ha perdido todo por méritos propios, y al que la vida le presenta una segunda oportunidad. Está en sus manos, y en su voluntad, aprovecharla. Cierto, la cinta es a veces cursi, la historia se torna por momentos predecible y el género country no es para cualquier oído.  Sin embargo, la soberbia actuación de Bridges hace que todo esto pase a segundo plano.

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En gran parte del mundo el inicio de año se corresponde con una fantástica y por veces aterradora forma de beber. Al término de nuestro maratón más importante, el Guadalupe-Reyes, es tiempo de detenerse un momento para averiguar cuáles son las magias y misterios de ese padecimiento sin solución: la bebida y su eterna escudera, la cruda. Porque si el consumo de alcohol data de la Edad de Piedra, la sed incurable que nos embarga en estas fechas, como en tantas otras, es por lo tanto una de nuestras más longevas y presentes tradiciones humanas. ¡Salud por estos cinco libros!

Bajar a los infiernos y salir con vida

Empezar con el siguiente título no se debe al placer del aguafiestas sino a la búsqueda de una solución para el problema del alcohólico que vuelve a la “normalidad” y regresa a la vida, ahora y para siempre, sobrio. Hugo Hiriart, dramaturgo y narrador, descendió a los infiernos del alcoholismo, como tantos otros artistas, del cual se tuvo que curar no tanto para salir adelante sino por seguir con vida. Su libro es una guía certera y una explicación elocuente, coloquial, de los caminos de la enfermedad que padece el alcohólico, el que ha dejado de beber por gusto y lo hace por las formas de la necesidad en que se han convertido sus miedos, sus angustias, su ansiedad.

El punto de partida del escritor, ajeno a remedios psicológicos o clínicos, es fundarse en la voz de su propia experiencia, con suficiente autoridad para lanzarse al ruedo. El siguiente paso es el reconocimiento del alcoholismo como una enfermedad común: no es un asunto de avidez, falta de voluntad, vicio ni debilidad de carácter. Así enseña por qué ciertas personas deben imperativamente dejar de beber y cómo su entorno debe entenderlos y acompañarlos en un proceso tortuoso, comparable a un laberinto sin salida. Pero más que al que convive con alcohólicos familiares o amigos, las páginas de Hiriart están dedicadas a los que han perdido totalmente el control de su bebida y que hallarán aquí un manual didáctico sin fecha de caducidad, sincero y directo, de cómo seguir la vida sin alcohol. Con los años, el autor se mostró arrepentido de algunas omisiones en su libro: entre ellas, el no haber dedicado suficiente tinta al problema central neurológico de la ansiedad del paciente.

Hugo Hiriart, Vivir y beber, México, Tusquets, 2006, 102 p.


El Santo Grial de los remedios

Así como los esquimales tienen siete palabras para nombrar la nieve, cada país tiene su expresión obligatoria y altamente locuaz para expresar lo que en México llamamos “cruda”: la “resaca” en España, “hangover” en inglés o “gueule de bois” (“hocico de madera”) en francés. Después de siglos de desarrollo científico y médico, el Santo Grial sigue oculto y los remedios caseros son tan abundantes como las variedades etílicas que los suscitan. Ante este maremágnumde recetas, Andrew Irving se propuso recopilar los mejores métodos alrededor del mundo, consultando borrachos especializados de todas las edades y reuniendo a los más aclamados expertos en la materia: los bartenders. Las variedades de “cura” son sorprendentes: desde el Thomas Abercrombie (incluye dos Alka-Seltzers en un tequila doble) hasta jugos concentrados y huevos crudos de un sorbo.

Para los que dudaban de que la resaca es toda una ciencia, estamos aquí en el terreno del pragmatismo absoluto, en manos de un médico especializado en padecimientos hepáticos que, junto a las más de cuarenta recetas extravagantes, se ha tomado la molestia de agregar todo tipo de detalles divulgativos sobre los efectos devastadores de los elixires cantineros en el cuerpo. Además, el libro incorpora imágenes de actores de Hollywood en estados deplorables que les recordarán esos días en que tenían la cosquillosa sensación de haber sido arrollados, la noche anterior, por un convoy militar nazi. La curiosidad del Dr. Irving lo lleva hasta a un tema de investigación que apasionará a más de un tesista somnoliento: la historia de los remedios crudescos que remonta hasta la Antigüedad.

Andrew Irving, How to Cure a Hangover, Max Press, 2005, 224 p.


El borracho más genial de su época

Kingsley Amis tuvo tal afición por la bebida que se llegó a autoproclamar uno de los más grandes bebedores de su época. El alcohol despertaba en él una curiosidad insaciable. Autor de tres libros sobre el trago, Amis llegó a ser toda una autoridad en la materia: caracterizó la cruda “física” y la “metafísica”, propuso remedios originales y estudió los rituales del alcohol como nadie. Para él no había duda de que la preparación de bebidas embriagantes era uno de los zoclos de la civilización y seguía siendo, a nuestras alturas, una de sus trabes maestras: solo la generosidad y el buen trato pueden afianzar la vida alcohólica.

En Sobrebeber, el caballero inglés afila sus pensamientos mediante el roce de su fino arte de la ironía para servir una serie de cocteles explosivos en los que profundiza en la existencia del crudo y los libros reconfortantes que debe leer, aún más crudos que su estado de salud mañanera; crea fórmulas para evitar los compromisos de la bebida o teoriza sobre la tacañería y su relación con las copas. El borracho jovial y jocoso que rezuma erudición y sapienza etílica aparece en estas páginas como un verdadero guía espiritual de buró o de cantina, según el temperamento, cuyas ocurrencias son imperdibles: por ejemplo, la situación de Gregorio Samsa esa mañana, convertido en un ser indigno, es —según Amis— la mejor representación literaria de una cruda.

Kingsley Amis, Sobrebeber, Barcelona, Malpaso, 2015, 328 p. [Leer la introducción aquí y un extracto del libro aquí].


Elogio de la poesía y el vino

Es un inagotable tópico: Dionisio, regordete y risueño, embriaga a la comunidad, vierte y reparte el vino de la concordia y la inspiración. Dionisiacos fueron los poetas malditos franceses y, de ahí, de Darío a Hemingway, la lista no para de extenderse. Pero de los escritores briagos, los poetas siempre atribuyeron a ciertos elíxires la sinuosa aparición de sus musas. Ya en la Biblia, El cantar de los cantares destaca que los placeres de la amada son solo mejor que el vino. En esa raíz de cultura vinatera y obviando la sangre de Cristo, hay que darle gran cabida a Oriente: para cierta rama del sufismo, el vino abre las compuertas del éxtasis. Eso sucede en los inmortales versos del Rubayat de Omar Khayam (1048-1132), un poeta persa del siglo XII cuya trascendencia se percibe desde San Juan de la Cruz hasta Borges. El Rubaiyat debe tener unas doscientas traducciones al castellano y es imposible no encontrarlo en cualquier librería como uno de los clásicos de la poesía universal.

Los Rubayat, poemas en cuartetas, de factura directa y depurada, se concentran en el goce del instante y la sencillez de la vida frente a la frivolidad de las riquezas y el poder. El vino es el elemento filosófico que congrega el placer instantáneo y aparentemente hedonista. Es en realidad una metáfora hilada del éxtasis místico encontrado en el amor divino. Sus cantos al vino son los cantos a la belleza del presente fugitivo y a la sabiduría de la plenitud gracias a la conciencia de la vanidad de la vida: “Elogia la alquimia del vino, capaz de ahuyentar de un solo trago más de mil sufrimientos” (versión de un rubayat en prosa de José Emilio Pacheco).

Omar Kayam, Rubayat, versión de Clara Janés y Ahmad Taherí, Madrid, Alianza editorial, 2013, 208 p.


El mural de los ebrios ilustres

Siguiendo con el tópico del alcohol y la escritura, un ensayo de finales de 2017 se dio a la tarea exquisita de elaborar un gran fresco de esa relación, que se columpia entre la lucidez, la alegría, la enajenación y el suicidio, entre los escritores y el trago. Con erudición y un piquete adecuado de anécdotas y humor, Alcohol y literatura responde, en la pluma de Javier Barreiro, a la pregunta inicial de por qué, entre todos los artistas, los escritores resultan ser los más apegados a la bebida y los que, por ende, más acaban sufriendo sus estragos depresivos y nerviosos, como si la creación literaria implicara una búsqueda en el fondo de las botellas. Aunque el autor se remonta a la embriaguez de Anacreonte, su trato es con los escritores dipsómanos contemporáneos de los cuales establece hasta una tipología: los “malditos”, como Malcolm Lowry y su himno delirante al mezcal que es Bajo el volcán, o el legendario Dylan Thomas, que se mató por culpa de esos míticos 18 whiskies derechos; los “compulsivos”, tímidos y obsesivos como Juan Carlos Onetti; los “bon vivants” de tipo más bien sibarita y refinado, como Norman Mailer.

En el panorama que construye Barreiro no faltan tampoco los lugares de borrachera: bares, tabernas, pubs y otros antros del mal son el punto de encuentro de los dipsómanos ilustres que crean para fuera y destruyen sus adentros. El ámbito hispanoparlante es una de las vetas de interés del libro, que depara buenos estoques, como por ejemplo el hecho de que a Neruda le sugirieron cambiar el título de sus memorias (Confieso que he vivido) por uno más realista y honesto: Confieso que he bebido.

Javier Barreiro, Alcohol y literatura, Palencia, Menoscuarto, 2017, 280 p.

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Teatro. El Teatro Milán presenta a la inagotable Macbeth. Juan Manuel Bernal y Lisa Owen protagonizan un esfuerzo por actualizar al clásico y traérselo a las  nuevas generaciones. Owen y su actuación han sido el elemento más comentado entre espectadores y críticos. Y sí, su intensidad escénica es quizás la mejor compañía en este ejercicio de “alumbramiento del mal, amanecer de la noche”, como pretende el director de la obra, Mauricio García Lozano.

Viernes, sábados y domingos.
Teatro Milán.
Lucerna 64, Col. Juárez.

Exposición. Como cada dos años, el Museo Franz Mayer expone el trabajo de los ceramistas en activo en México, presentando más de 500 piezas provenientes de toda la República. La octava bienal de cerámica utilitaria tiene el atractivo de haber puesto a concursar a los artistas con la temática más recurrente en el arte del barro de alta temperatura: la vajilla.

Hasta el  25 de febrero.
Museo Franz Mayer.
Hidalgo 45, Col. Centro Histórico.


Foto tomada de: https://www.facebook.com/MuseoFranzMayerMexico/

 

Conferencia. El Instituto de Investigaciones Filológicas presenta una serie de conferencias en torno al tema del patrimonio, los discursos que lo acompañan y las oportunidades de orden identitario que este significa. Desde la arqueología y los muesos, hasta la comida, estas jornadas están protagonizadas por las discusiones de investigadores nacionales y uruguayos.

10 y 11 de enero.
Instituto de Investigaciones Filológicas.
Circuito Mariano de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria.

Convocatoria. La UNAM convoca a bailarines profesionales o aficionados a presentar sus proyectos, de forma individual o colectiva, para bailar en el próximo Día de la Danza que tendrá lugar en el mes de abril en los teatros del Centro Cultural Universitario.

Abierta hasta el 18 de enero.
El formulario de inscripción puede encontrarse aquí.


El Taller coreográfico de la UNAM. Cortesía de fundacionunam.org

 

Taller. La ensayista Vivian Abenshunshan impartirá un taller de escritura para mujeres en el que se explorarán distintas formas de creación narrativa, lo mismo en lo teórico y revisando el trabajo de otras mujeres, como en lo práctico, mediante la exploración de la escritura colectiva, “con palabras e imágenes prestadas, con técnicas corrosivas, haciendo insiciones en libros ajenos o teorizando sobre el rumor”.

Del 16 de enero al 20 de febrero.
Espacio Fidencia.
Av. Baja California 210 int.501, Col. Roma Sur.

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Entre las novedades de 2018 de Netflix, hay poca expectativa en materia de series. Ninguna de ellas ha tenido gran audiencia ni resonancia (pensamos, por ejemplo, en Lovesick o en Grace and Frankie). Nada muy prometedor. Ni siquiera con la llegada de Tiempos de guerra, serie histórica española sobre los años 20 que comparte ese gustillo nostálgico y dramático ya típico de las producciones de la península con El tiempo entre costuras o El gran hotel. El ámbito documental despierta más intereses con la incorporación de Él me nombró Malala (2015) y el estreno de Capos de la droga que vuelve al ya cansino tema del narcotráfico que no deja, sin embargo, de levantar polémica en nuestro país.


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Como es costumbre, presentamos nuestro top 10 de los mejores textos de 2017. La página de “Cultura y vida cotidiana” abarca cantidad de temas, géneros y aspectos de la cultura (arquitectura, artes visuales, tecnología, literatura, historia) que hemos querido representar en la siguiente lista de lo más leído.


1. “El SCOP, una demolición anunciada hace treinta y dos años”, Nadia Ximena López y Viridiana Zavala

Luego del sismo del 19 de septiembre de este año, este texto sobre nuestro patrimonio dañado batió récords. El SCOP, que fue la sede de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas en los cincuenta, con murales de O’Gorman, Chávez Morado, García Robledo, Guillermo Monroy y Arturo Estrada, entre otros, es una de las grandes pérdidas del nuevo terremoto.

2. “Ontología del meme”, Fernando Bustos Gorozpe

Este ensayo sesudo responde a la necesidad imperante de entender el fenómeno no solamente social sino estético y filosófico del nuevo objeto pop más empleado: el meme.

3. “Guía de lectura: los libros más recomendados de 2017”, La redacción

Las listas suelen ser caprichosas, parciales y claramente injustas. Sin embargo, siempre son una buena guía que ofrecer a los lectores. Esta encuesta fue establecida con el criterio de una veintena de críticos, editores y escritores y no pretende ser más que una serie de recomendaciones para situarse en la marea bibliográfica.

4. “El lugar del libro ante el mundo digital. Entrevista con Roger Chartier”, Rafael Toriz

Los pronósticos del fin del libro impreso no han parado de equivocarse una y otra vez. Nadie mejor que uno de los historiadores del libro más destacados en el mundo para abordar este tema.

5. “Lo mejor y lo peor de la narrativa mexicana en 2017”, Roberto Pliego

Nadie mejor que Pliego para ofrecer una mirada crítica y lúcida a la producción de novelas y cuentos en México para cerrar el año.

6. La noche americana: poemas de Jim Morrison”, selección, traducción y nota: Álvaro Ruiz Rodilla

Este 2017, se cumplieron 50 años de la aparición del disco The Doors, que marcaría para siempre al rock clásico en plena era hippie. Con motivo de ese aniversario, volvemos sobre una de las facetas más desconocidas del idolatrado Rey Lagarto: los poemas reunidos en La noche americana.

7. “Los huesos de Poe”, Paul Auster

El ensayo que leyó Paul Auster al recibir la Medalla Carlos Fuentes en la FIL de Guadalajara es un gran ejemplo de homenaje a la poesía por parte de un eminente novelista. Además, es una genealogía de las correspondencias literarias entre la poesía de los simbolistas franceses y las vanguardias estadounidenses de principios del siglo XX.

8. “Guía (casi) total para leer a Phillip K. Dick”, Rémy Bastien van der Meer

Esta guía es una verdadera herramienta bibliográfica tanto para lectores avezados de Phillip K. Dick como para los que no saben por dónde iniciarse en tan vasta obra.

9. “Luis Barragán: un archivo y un diamante”, César Cervantes

Uno de los escándalos y polémicas culturales más espinosos del año fue la transformación de las cenizas de Barragán en un diamante por parte de la artista Jill Magid. Lo mismo ocurrió con la herencia de sus archivos personales. Este texto vuelve sobre ese problemático legado.

10 “Gabinete de lectura. ¿Qué leen nuestras jóvenes escritoras?”, La redacción

Entre nuestros gabinetes de lectura —que suelen ofrecer una recomendación ordenada por tema, género o autor— este texto fue el favorito; es, en realidad, una encuesta sobre los libros del momento de un grupo selecto de escritoras mexicanas nacidas en la década de los ochenta.

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Entre nuevas series y documentales, musicales, remakes y listas temáticas reunidas en videodrome, estos son los 10 textos preferidos por nuestros lectores en el primer año del blog de Cine.


1. “La La Land y el falso romance”, Luis Madrigal

El último musical exitoso de Hollywood parecía volver a contar la misma historia de dos enamorados cursis hasta la locura. Pero el sueño del individualismo se interpone y la narración deja de obviar las pasiones de los amantes para mostrar la cara dura del mundo de las producciones de cine, música y teatro en Los Ángeles.

2. “Los altibajos de Argos, productora de Ingobernable, Tanius Karam

Las polémicas en torno a Kate del Castillo no pararon este año. Una de ellas fue su serie sobre la primera dama, llevada por la productora que dirige Epigmenio Ibarra, y que dejó, una vez más, mucho que desear en términos de profundidad psicológica y recreación política.

3. Mindhunter, el nacimiento del asesino en serie”, César Blanco

Este texto ahonda magistralmente en una de las series más recomendadas que se estrenaron en 2017. En ella, dos agentes del FBI buscan entender, a como dé lugar, los patrones de conducta los “nuevos” asesinos psicópatas. En ese camino nacerá la expresión “asesino en serie”.

4. Coco: la presencia de nuestros queridos muertos”, Mariana Mijares

Una de las películas más sonadas del año fue este tributo de Pixar a una de nuestras tradiciones más antiguas: el Día de Muertos.

5. Okja y algunas reflexiones vagas sobre comer carne”, Fernando Bustos Gorozpe

Después de ver y reseñar semejante documental nacen ciertas impresiones, recuerdos y reflexiones en torno a lo que significa realmente comer carne en nuestras sociedades de consumo.

6. “Un miedo distinto. Cinco películas de terror fuera del mainstream”, La redacción

Entre los cientos de miles de películas de terror, este videodrome —nuestras listas reflexivas que ofrecen una selección en acorde con los tiempos que corran— buscar rescatar las películas menos comerciales que han sabido recrear nuevas formas de interpretar y poner en escena el miedo.

7. “Sexo, infamias y video. Cinco películas en torno al abuso sexual”, La redacción

Los escándalos en torno a Kevin Spacey o Harvey Weinstein han sacudido la industria del cine y, más allá, las mentalidades contemporáneas en la lucha por denunciar los acosos machistas y el poderío masculino hasta ahora intocable. Para entender dicho proceso, esta lista ofrece una variedad de películas que han abordado el tema desde finales de los ochenta.

8. “Margaret Atwood, un feminismo otro. Alias Grace y El cuento de la criada, dos series literarias”, Claudia Monterde

Gracias a estas dos series, este ha sido un año fundamental para volver a la obra de Margaret Atwood. En este ensayo deslumbrante se unen los dos estrenos del 2017 basados en las novelas de la canadiense y en la diestra adopción de sus técnicas narrativas, donde la utopía y la distopía nos acercan a la humanidad que somos o hemos dejado de ser.

9. “Blade Runner 35 años después”, Fernando Bustos Gorozpe

Una de las cintas más esperadas y, tal vez, una de las grandes decepciones en las secuelas que aparecieron en 2017. Esta reseña equilibra los pros y los contras de la nueva adaptación de Dennis Villeneuve frente a la antecesora de Ridley Scott.

10. “Hippies diabólicos. Cinco películas sobre Charles Manson”, La redacción

La muerte del asesino más conocido el 19 de noviembre repercutió en la prensa mundial. Fue la ocasión para revisar la enorme cantidad de películas de ficción y no ficción que inspiró su personaje, su época y sus fieles seguidores que aún pueblan las cárceles de Estados Unidos.

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Los que no adolecen del ya contagioso “mal del Grinch” querrán en estas fiestas juntar a la familia en un mismo lugar y sentarse a ver una película. El problema es que les será seguramente difícil encontrar una que a todos complazca. Algunos preferirán temas románticos, otros buscarán sentir el inefable espíritu navideño y otros más querrán ahogar el aburrimiento vacacional en algo de acción. Por eso, sugerimos aquí un maratón de cine con cinco películas que abarquen todos los géneros posibles. Claro está que algunas de estas cintas pueden ser poco apropiadas para niños, por lo que se recomienda precaución (es decir, esperar a que estén francamente adormilados).

El reno eterno y animado
Rudolph: El reno de la nariz roja (dir: Larry Roemer, 1964)

El clásico de animación en stop motion cuenta la historia del reno más famoso del mundo y cómo llego a ocupar el honorable puesto de guía del trineo de Santa Claus.

La película es un verdadero viaje al pasado, cuando las computadoras —enormes mastodontes— ocupaban cuartos enteros y la idea de usarlas en animación cinematográfica era algo simplemente risible. El hecho es que esta revolucionaria técnica, en su época, se aprovechó magistralmente para crear un verdadero clásico del cine navideño y una película perfecta para los más pequeños. Otro argumento a favor es que se encuentra completa en YouTube.


La versión del ángel
It´s a Wonderful Life (dir: Frank Capra, 1946)

Esta cinta narra la aparición de un ángel que le muestra a un hombre otra versión del mundo, una versión paralela en la que él nunca existió.

No se puede decir mucho de esta película que no se haya dicho ya. Se convirtió en un símbolo de la buena voluntad en el mundo y un clásico del género. Para los que no han visto It´s a Wonderful Life, basta con anticiparles una verdadera catarsis frente a la pantalla y, para los que ya la han visto mil veces, no hay que explicarles que los efectos eufóricos de revivir la historia siguen siendo muy potentes. No hay otra película que represente de igual manera la navidad.


Cuentos de amor navideño
Love Actually (dir: Richard Curtis, 2003)

Distintas historias de amor, que ocurren durante una navidad en Inglaterra, se entrelazan simultáneamente en esta película. Es una muestra de cine alejada del tradicional cinismo que estaba floreciendo en el nuevo milenio. El mensaje de amor es consistente y, aunque muchas personas acusan a la historia de estar plagada de clichés y cursilerías, no hay nadie que pueda resistir los encantos del genial elenco (Hugh Grant, Liam Neeson, Emma Thompson, Keira Knightley, entre otros). Todo el mundo terminará con una sonrisa en el rostro, o al menos un intento de ella, al final de esta cinta.


“¡This is Halloween!”
A Nightmare Before Christmas (dir: Henry Selick, 1993)

Basada en una historia imaginada por Tim Burton (guionista junto con Michael McDowell), esta película animada nos adentra en el mundo imaginario de Jack Skellington, el rey de Halloween y su fallido intento por mezclar la navidad con la noche de Brujas. Los resultados son absolutamente entretenidos.

La tergiversada mente de Burton crea una historia poco convencional para navidad y claramente el resultado es pura genialidad. Pensada para un público dispuesto a llenar de refinado humor negro y sátiras lúgubres sus pretensiones navideñas, es acaso la película “clásica” menos tradicional en torno a estas épocas.


Justicieros de ayer y hoy
Duro de matar (dir: John McTiernan, 1988)

Alejada por completo del canon de películas navideñas, Duro de Matar —primera de una saga sin fin— trae acción y violencia a las festividades y nos recuerda aquellas sagradas épocas de “permanencia voluntaria”, en las que el maratón televisivo decembrino nos invitaba a disfrutar de ocho horas continuas de bombardeos, balazos, persecuciones y una dosis letal de anuncios publicitarios. La historia del policía John McClane (un muy joven Bruce Willis ya adicto a la adrenalina) y su lucha solitaria por rescatar a su esposa de un edificio asaltado por ladrones alemanes es un desafío a la clemencia navideña, pero al mismo tiempo transmite un mensaje de unión familiar, mezclado con la idea de ajusticiar villanos, y todo en la misma temporada. Sobra decirlo, procure que sus niños duerman para estas horas.

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Presentamos diez disertaciones de muy distinto talante para acercarnos al fenómeno navideño asistiendo a diversas épocas y geografías.

El estilo de la Natividad

Henry Royston Loyn

Tanto la Navidad como la Anunciación y la Pascua se empleaban para determinar en qué momento comenzaba el año de gracia. Teóricamente Beda [monje proclamado doctor admirabilis por el concilio de Aquisgrán en 836 y el papa León XIII le concedió ese título para la Iglesia universal en 1899.El gran cuerpo de sus copiosas publicaciones abarca temas histórico-biográficos] utilizó el estilo de la Natividad y se hizo muy popular, siendo empleado en el Sacro Imperio Romano Germánico hasta el segundo cuarto del siglo XIII.

Henry Royston Loyn (editor), Diccionario Akal de Historia Medieval, Akal, 1998, 448 pp.


Nicolás Reyes cae del cielo

Cornelia Funke

En la noche del diez de diciembre una terrible tempestad se abatió procedente del norte. Mil relámpagos alanceaban las estrellas y el trueno retumbaba por el cielo negro como un tren de mercancías descontrolado.

Nicolás Reyes, de profesión Papá Noel, no se daba cuenta de todo eso. Yacía en su carromato roncando apaciblemente, mientras Estrella Fugaz, su reno, lo arrastraba a través de las nubes muy alto por encima del mundo dormido. Los relámpagos lamían el carromato destartalado como lenguas de serpientes, pero Nicolás Reyes soñaba con almendras y mazapán como acostumbran los Papá Noel.

Estrella Fugaz corría cada vez más rápido entre las nubes negras, pero no podía escapar de la tormenta. La tronante oscuridad se tragaba las estrellas, y los relámpagos le pasaban siseando entre los cascos. Estrella Fugaz se encabritó, rompió las riendas y se precipitó hacia el suelo. El carromato sin reno de Reyes se balanceó de un lado a otro como una barca en el mar embravecido, y luego volcó precipitándose hacia la nada. Reyes se cayó de la cama con estrépito, se golpeó la cabeza contra la pata de una silla y rodó debajo de la mesa.

—¡Aaaalto! —gritó—. Cielos, ¿qué sucede?

Pero entonces se precipitaba ya junto con su vehículo hacia el suelo.

La cabeza de Nicolás zumbaba y rugía como si estuviera a punto de estallar. El carromato rozó con las ruedas las copas de los árboles, chocó contra una chimenea, dobló dos antenas de televisión y aterrizó ruidosamente en el arroyo de una calle estrecha.

Una bandada de cuervos alzó el vuelo desde un tilo desnudo con furiosos graznidos. Un gato gordo y gris del susto casi resbala del caballete del tejado. Y las personas que estaban despiertas en sus camas porque la tormenta les impedía conciliar el sueño, pensaron: “¡Menudo trueno! Es como si la luna se hubiera caído del cielo”.

El carromato de Nicolás rodó un corto trecho, después se apoyó en un costado, gimiendo, y se detuvo.

Nicolás apartó las manos de sus oídos y escuchó. Ya no se oían zumbidos ni rugidos, ni estrépito, sólo el retumbar del trueno. Salió a gatas de debajo de la mesa.

—¿Matilda? ¿Emmanuel? ¿Estáis bien? —gritó tanteando a oscuras en busca de su linterna de bolsillo.

Pero, claro, ya no estaba en el lugar acostumbrado. Nada estaba ya en su sitio.

—¡Ay, ay! —gorjeó alguien—. ¡Ay, ay! ¿Qué ha sido eso? Reyes, ¿qué ha pasado?

—¡Ojalá lo supiera! —murmuró Nicolás Reyes palpándose el enorme chichón de su frente.

Una cerilla flameó en la oscuridad y una pequeña y oronda mujer ángel descendió aleteando desde el armario con una vela en la mano. Un segundo ángel atisbaba, horrorizado, por encima del borde del armario.

—¡Oh, qué desgracia! —exclamó la mujer ángel, aleteando nerviosa alrededor de Nicolás.

Éste seguía completamente turulato, sentado de culo en medio de libros y de vajilla rota.

—Matilda, por favor, echa un vistazo a los duendes, ¿vale? —rogó.

—¡Ah, ésos! —Matilda depositó la vela encima de la mesa—. Ya están otra vez mascullando maldiciones. ¿No los oyes? Puaj.

En el cajón superior de una cómoda volcada se oía barullo. Varias voces excitadas despotricaban todas a la vez.

—¡Sí, sí! —gritó Matilda—. Pero primero dejad de maldecir. O no moveré un ala, ¿entendido?

Nicolás se incorporó y caminó tambaleándose hacia la puerta por el suelo inclinado del carromato. Miró fuera hacia la noche, cauteloso. No se veían personas ni animales. Nicolás se puso su abrigo rojo y con las piernas temblorosas bajó los dos peldaños de madera podrida del vehículo. Casi tropezó con un letrero de la calle que asomaba por debajo del carromato. “Camino de la Niebla”, se leía. El carromato se apoyaba, ladeado, en el arroyo. Se le habían roto dos ruedas.

—¡Ay señor, ay señor! —Nicolás meneaba la cabeza—. Mira qué desastre. ¡Menudo cenizo estoy hecho! —acechó a su alrededor sin saber qué hacer.

De su reno no se veía ni rastro. No era de extrañar. Estrella Fugaz era invisible como todos los renos navideños, invisible y glotón. Nicolás sacó de su abrigo unos panecillos especiados y los blandió, esperanzado, en la oscuridad.

—¿Estrella Fugaz? —llamó en voz baja chasqueando la lengua—. Estrella Fugaz, comida. ¡Vamos, ven de una vez, penco desleal!

Nada. Ni chacoloteo de cascos, ni campanitas, ni resoplidos, ni chasquidos de lengua, sólo un postrero retumbar del trueno. Una gota de lluvia aterrizó sobre la nariz de Reyes. Plas. Al momento siguiente llovía a cántaros. Reyes retrocedió a trompicones hasta su carromato.

La lluvia caía, fragorosa, sobre el Camino de la Niebla, y los cuervos buscaron cobijo en las ramas desnudas.

Cornelia Funke, Cuando Papá Noel cayó del cielo, ilustraciones de Regina Kehn, traducción de Rosa Pilar Blanco, Siruela, Madrid, 2015, 176 pp.


Beckett pasa Navidad con los Joyce

Adam Thirlwell

Ese año, 1937, pasó la Navidad con los Joyce. Tenía treinta y un años. Y este letargo no hizo sino continuar. Al año siguiente, Beckett publicó finalmente su novela Murphy, pero también escribió su primer poema en francés. El 3 de abril de 1938, escribió a su amigo Thomas McGreevy: “Tengo la sensación de que todo poema que pueda escribir en el futuro será en francés”.

Adam Thirlwell, La novela múltiple, traducción de Aleix Montoto, Anagrama, Barcelona, 2014, 480 pp.


Apurando el hidromiel

Anónimo

La parte íntima, por decirlo así, de las costumbres de Navidad, no es ciertamente la menos simpática y curiosa para el observador. “En todos los siglos, dice el amable novelista inglés hablando de las costumbres de su país, la época de la renovación del año se reputó la más adecuada para francachelas y banquetes. Aun los daneses groseros, en los tiempos del paganismo, celebraban su Yol [fiesta análoga a la de Noche Buena] apurando el hidromiel.”

El museo universal. Periódico de ciencias, literatura, artes, industria y conocimientos útiles, Imprenta Gaspar y Roig, Madrid, 1857, volumen 1, números 1-24.


Disertar sobre el árbol de Navidad

Eugen Ruge

Cuando entró con los crisantemos en la estancia, Kurt disertaba ya sobre su árbol de Navidad. Mientras que de su trabajo no solía hablar prácticamente nunca, acostumbraba a dar prolijas conferencias sobre cada clavo que clavaba en la pared. A Sasha el árbol de Navidad le pareció “perfectamente okay”, mientras que la nueva no paraba de mirarlo con gesto incrédulo. Kurt propuso un brindis por que finalmente se hubieran conocido y les preguntó qué querían tomar.

Eugen Ruge, En tiempos de luz menguante. Novela de una familia, traducción de Richard Gross, Anagrama, Barcelona, 2013, 400 pp.


Navidad y fin de la guerra

Ingeborg Bachmann

Unos pocos días más y estaremos ante las segundas fiestas navideñas desde que terminó la guerra. Hace un par de días mandé a tus queridos padres una carta y en ella, al mismo tiempo, también te escribí a ti. Sin embargo, quiero mandarte además unas líneas porque siempre que puedo dirigirte unas palabras me siento tan cerca de ti, y del querido entorno que tanto amo y del que me ha costado tanto separarme.

Ingeborg Bachmann, Diario de guerra, con cartas de Jack Hamesh, edición y epílogo de Hans Höller, traducción de Anna-Carolina Rudolf Mur, Akal, Barcelona, 2012, 112 pp.


¡Entonces cobrará por no hacer nada!

Luis Goytisolo

Y la paga extraordinaria de Navidad y, en verano, la de vacaciones; y en seguida otra Navidad y otras vacaciones, un tiempo que nunca parece transcurrir con toda la rapidez que uno desea, frenado, se diría, antes que acelerado, con esa jubilación, ese retiro, en un horizonte todavía demasiado lejano. ¡Entonces cobrará por no hacer nada!

Luis Goytisolo, Estela del fuego que se aleja, Anagrama, Barcelona, 2013, 208 pp.


La Navidad les venía divinamente guanga

Xavier Velasco

Hola mami, feliz Navidad. Perdóname, papá, he sufrido un montón. Guácala, qué patético. Escenitas a mí, thanks but no thanks. Agarré a Hans y Fritz y les dije: Vámonos a Acapulco. Y como a ellos la Navidad les venía divinamente guanga, esa noche ya estábamos en la playa. En mi coche los tres, con mi dinero. Según yo, mi papá me lo había mandado. Además ellos dos tenían tarjetas. O sea que te digo que íbamos armados. Íbamos, eso era lo mejor.

Xavier Velasco, Diablo Guardián, Alfaguara, Ciudad de México, 2003, 400 pp.


En Navidad mi vida se rige por la ponchera

Juan Villoro

Sin embargo, en Navidad mi vida se rige por la ponchera que me regaló el tío Emiliano. El objeto del que no he podido desprenderme es una especie de cazuela con asas y un agujero del que cuelga un cucharón ideal para pescar tejocotes. Sólo en virtud del cubierto colgante sabemos que se trata de una ponchera y no de una refacción automotriz. Cuando recibí este singular obsequio sentí enormes deseos de regalarlo.

Juan Villoro, ¿Hay vida en la tierra?, Almadía, Oaxaca, 2012, 376 pp.


El lado sensible de Mick Jagger

Philip Norman

Antes de las navidades de 1966, Marianne se marchó con Nicholas y una canguro a pasar unos días de vacaciones a Positano, pueblo de la costa italiana de Amalfi. Se llevó Big Hits: High Tide and Green Grass, el álbum compilatorio de los Stones editado recientemente, que contenía la versión de Mick de “As Tears Go By” —el lado femenino del líder de los Stones en su más delicada y sensible expresión—.

Philip Norman, Mick Jagger, traducción de Amado Diéguez, Anagrama, Barcelona, 2014, 592 pp.

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22 diciembre, 2017

Arte en vacaciones

Algunas recomendaciones de actividades para disfrutar la ciudad de México

Teatro. Presos en escena

Desde hace casi diez años, el Foro Shakespeare ha trabajado con internos de la penitenciaría de Santa Martha Acatitla en un proyecto teatral serio y constante, que ha dado más de trescientas funciones logrado resultados escénicos muy interesantes. El objetivo de La Compañía de Teatro Penitenciario es la profesionalización teatral de los involucrados y su reinserción social. Su propuesta más reciente relata este proceso a través de la historia de los cuatro protagonistas: presos durante más de veinte años por cometer delitos graves, estos actores han cumplido su condena y se enfrentan a la libertad renovada. Bajo dirección de Conchi León, los antiguos reclusos llegan al escenario para hablar de la cárcel y de las posibilidades del teatro.

Lunes, Martes y Jueves 8:30pm.
Foro Shakespeare.
Zamora 7 esq. Veracruz, Col. Condesa.


Foto tomada de: http://bit.ly/2p7A9w4


Exposición. 150 años de Germán Gedovius

El Museo de San Carlos presenta una retrospectiva del pintor Germán Gedovius para conmemorar los 150 años de su nacimiento. Las más de cuarenta obras que componen a la exposición muestran distintas etapas de la búsqueda artística del artista: la pintura académica que aprendió en Múnich, sus naturalezas muertas caracterizadas sobre todo por el protagonismo de las flores, paisajes extranjeros y nacionales, y una buena cantidad de retratos de las familias más poderosas de la época. Los últimos, de una profundidad hipnótica difícil de sacudirse. Antes de que se acabe el año, vale la pena ir a celebrar a quien fuera maestro de Saturnino Herrán, Diego Rivera y Ángel Zárraga, entre otros, en el recinto en el que expuso su obra por primera vez en 1893.

Hasta el 25 de marzo de 2018.
Museo Nacional de San Carlos.
Puente de Alvarado 50, Col. Tabacalera.


Exposición. Nuevas preguntas

El MUAC presenta en México al colectivo ruso “Chto Delat” (“¿Qué hacer?”), un grupo autogestivo cuyas actividades son regidas por la pregunta que le da nombre. En el fondo de sus exploraciones creativas está el cuestionamiento combinado de cómo sortear estos tiempos y desde qué premisas hacerlo. Así, la exposición Cuando pensamos que teníamos todas las respuestas, la vida cambió las preguntas, presenta algunas de sus investigaciones para llegar divisar nuevos horizontes. El colectivo lleva su inquietud por construir un arte social y políticamente responsable a todos los medios posibles: desde óleos hasta video, de periódicos a plataformas educativas, funcionan como diagnósticos y guiños imaginativos para entender el presente e imaginar futuros posibles. Entre las piezas sobresale 17, El nuevo callejón sin salida. Escuela de verano de orientación en Zapatismo (2017), una obra comisionada por el museo que el colectivo desarrolló a partir de su convivencia con los zapatistas en Chiapas en la última edición de su escuela zapatista.

Hasta el 22 de abril.
Museo Universitario de Arte Contemporáneo.
Insurgentes Sur 3000, Centro Cultural Universitario.


Cortesía del MUAC


Foto. El mundo en México

El festival FOTOMÉXICO dedica su segunda edición al tema “Latitudes”, reuniendo a artistas y colecciones de muchos y diversos países.  La red del festival está en distintos recintos. Otra vez, se siente que el Centro de la Imagen efectivamente ha traído al mundo a la ciudad de México durante un par de semanas. Aquí se pueden evr las sedes y las actividades paralelas organizadas por el festival.

Diciembre 2017.
Centro de la Imagen.
Plaza de la Ciudadela 2, Col. Centro Histórico.


Talleres. Propósitos de año nuevo

Si lo que el lector necesita en realidad es un empujón para decidirse a explorar su propio lado creativo, entonces le sugerimos aprovechar las vacaciones para considerar inscribirse a algunos de los talleres que ofrece la librería El Péndulo en sus sedes de Polanco y La Roma. En enero empiezan los cursos de narrativa, crónica, fotografía y dibujo entre muchos otros, que todavía estamos a tiempo de agregar a la lista de propósitos para el 2018.

La oferta está disponible aquí.

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