En gran parte del mundo el inicio de año se corresponde con una fantástica y por veces aterradora forma de beber. Al término de nuestro maratón más importante, el Guadalupe-Reyes, es tiempo de detenerse un momento para averiguar cuáles son las magias y misterios de ese padecimiento sin solución: la bebida y su eterna escudera, la cruda. Porque si el consumo de alcohol data de la Edad de Piedra, la sed incurable que nos embarga en estas fechas, como en tantas otras, es por lo tanto una de nuestras más longevas y presentes tradiciones humanas. ¡Salud por estos cinco libros!

Bajar a los infiernos y salir con vida

Empezar con el siguiente título no se debe al placer del aguafiestas sino a la búsqueda de una solución para el problema del alcohólico que vuelve a la “normalidad” y regresa a la vida, ahora y para siempre, sobrio. Hugo Hiriart, dramaturgo y narrador, descendió a los infiernos del alcoholismo, como tantos otros artistas, del cual se tuvo que curar no tanto para salir adelante sino por seguir con vida. Su libro es una guía certera y una explicación elocuente, coloquial, de los caminos de la enfermedad que padece el alcohólico, el que ha dejado de beber por gusto y lo hace por las formas de la necesidad en que se han convertido sus miedos, sus angustias, su ansiedad.

El punto de partida del escritor, ajeno a remedios psicológicos o clínicos, es fundarse en la voz de su propia experiencia, con suficiente autoridad para lanzarse al ruedo. El siguiente paso es el reconocimiento del alcoholismo como una enfermedad común: no es un asunto de avidez, falta de voluntad, vicio ni debilidad de carácter. Así enseña por qué ciertas personas deben imperativamente dejar de beber y cómo su entorno debe entenderlos y acompañarlos en un proceso tortuoso, comparable a un laberinto sin salida. Pero más que al que convive con alcohólicos familiares o amigos, las páginas de Hiriart están dedicadas a los que han perdido totalmente el control de su bebida y que hallarán aquí un manual didáctico sin fecha de caducidad, sincero y directo, de cómo seguir la vida sin alcohol. Con los años, el autor se mostró arrepentido de algunas omisiones en su libro: entre ellas, el no haber dedicado suficiente tinta al problema central neurológico de la ansiedad del paciente.

Hugo Hiriart, Vivir y beber, México, Tusquets, 2006, 102 p.


El Santo Grial de los remedios

Así como los esquimales tienen siete palabras para nombrar la nieve, cada país tiene su expresión obligatoria y altamente locuaz para expresar lo que en México llamamos “cruda”: la “resaca” en España, “hangover” en inglés o “gueule de bois” (“hocico de madera”) en francés. Después de siglos de desarrollo científico y médico, el Santo Grial sigue oculto y los remedios caseros son tan abundantes como las variedades etílicas que los suscitan. Ante este maremágnumde recetas, Andrew Irving se propuso recopilar los mejores métodos alrededor del mundo, consultando borrachos especializados de todas las edades y reuniendo a los más aclamados expertos en la materia: los bartenders. Las variedades de “cura” son sorprendentes: desde el Thomas Abercrombie (incluye dos Alka-Seltzers en un tequila doble) hasta jugos concentrados y huevos crudos de un sorbo.

Para los que dudaban de que la resaca es toda una ciencia, estamos aquí en el terreno del pragmatismo absoluto, en manos de un médico especializado en padecimientos hepáticos que, junto a las más de cuarenta recetas extravagantes, se ha tomado la molestia de agregar todo tipo de detalles divulgativos sobre los efectos devastadores de los elixires cantineros en el cuerpo. Además, el libro incorpora imágenes de actores de Hollywood en estados deplorables que les recordarán esos días en que tenían la cosquillosa sensación de haber sido arrollados, la noche anterior, por un convoy militar nazi. La curiosidad del Dr. Irving lo lleva hasta a un tema de investigación que apasionará a más de un tesista somnoliento: la historia de los remedios crudescos que remonta hasta la Antigüedad.

Andrew Irving, How to Cure a Hangover, Max Press, 2005, 224 p.


El borracho más genial de su época

Kingsley Amis tuvo tal afición por la bebida que se llegó a autoproclamar uno de los más grandes bebedores de su época. El alcohol despertaba en él una curiosidad insaciable. Autor de tres libros sobre el trago, Amis llegó a ser toda una autoridad en la materia: caracterizó la cruda “física” y la “metafísica”, propuso remedios originales y estudió los rituales del alcohol como nadie. Para él no había duda de que la preparación de bebidas embriagantes era uno de los zoclos de la civilización y seguía siendo, a nuestras alturas, una de sus trabes maestras: solo la generosidad y el buen trato pueden afianzar la vida alcohólica.

En Sobrebeber, el caballero inglés afila sus pensamientos mediante el roce de su fino arte de la ironía para servir una serie de cocteles explosivos en los que profundiza en la existencia del crudo y los libros reconfortantes que debe leer, aún más crudos que su estado de salud mañanera; crea fórmulas para evitar los compromisos de la bebida o teoriza sobre la tacañería y su relación con las copas. El borracho jovial y jocoso que rezuma erudición y sapienza etílica aparece en estas páginas como un verdadero guía espiritual de buró o de cantina, según el temperamento, cuyas ocurrencias son imperdibles: por ejemplo, la situación de Gregorio Samsa esa mañana, convertido en un ser indigno, es —según Amis— la mejor representación literaria de una cruda.

Kingsley Amis, Sobrebeber, Barcelona, Malpaso, 2015, 328 p. [Leer la introducción aquí y un extracto del libro aquí].


Elogio de la poesía y el vino

Es un inagotable tópico: Dionisio, regordete y risueño, embriaga a la comunidad, vierte y reparte el vino de la concordia y la inspiración. Dionisiacos fueron los poetas malditos franceses y, de ahí, de Darío a Hemingway, la lista no para de extenderse. Pero de los escritores briagos, los poetas siempre atribuyeron a ciertos elíxires la sinuosa aparición de sus musas. Ya en la Biblia, El cantar de los cantares destaca que los placeres de la amada son solo mejor que el vino. En esa raíz de cultura vinatera y obviando la sangre de Cristo, hay que darle gran cabida a Oriente: para cierta rama del sufismo, el vino abre las compuertas del éxtasis. Eso sucede en los inmortales versos del Rubayat de Omar Khayam (1048-1132), un poeta persa del siglo XII cuya trascendencia se percibe desde San Juan de la Cruz hasta Borges. El Rubaiyat debe tener unas doscientas traducciones al castellano y es imposible no encontrarlo en cualquier librería como uno de los clásicos de la poesía universal.

Los Rubayat, poemas en cuartetas, de factura directa y depurada, se concentran en el goce del instante y la sencillez de la vida frente a la frivolidad de las riquezas y el poder. El vino es el elemento filosófico que congrega el placer instantáneo y aparentemente hedonista. Es en realidad una metáfora hilada del éxtasis místico encontrado en el amor divino. Sus cantos al vino son los cantos a la belleza del presente fugitivo y a la sabiduría de la plenitud gracias a la conciencia de la vanidad de la vida: “Elogia la alquimia del vino, capaz de ahuyentar de un solo trago más de mil sufrimientos” (versión de un rubayat en prosa de José Emilio Pacheco).

Omar Kayam, Rubayat, versión de Clara Janés y Ahmad Taherí, Madrid, Alianza editorial, 2013, 208 p.


El mural de los ebrios ilustres

Siguiendo con el tópico del alcohol y la escritura, un ensayo de finales de 2017 se dio a la tarea exquisita de elaborar un gran fresco de esa relación, que se columpia entre la lucidez, la alegría, la enajenación y el suicidio, entre los escritores y el trago. Con erudición y un piquete adecuado de anécdotas y humor, Alcohol y literatura responde, en la pluma de Javier Barreiro, a la pregunta inicial de por qué, entre todos los artistas, los escritores resultan ser los más apegados a la bebida y los que, por ende, más acaban sufriendo sus estragos depresivos y nerviosos, como si la creación literaria implicara una búsqueda en el fondo de las botellas. Aunque el autor se remonta a la embriaguez de Anacreonte, su trato es con los escritores dipsómanos contemporáneos de los cuales establece hasta una tipología: los “malditos”, como Malcolm Lowry y su himno delirante al mezcal que es Bajo el volcán, o el legendario Dylan Thomas, que se mató por culpa de esos míticos 18 whiskies derechos; los “compulsivos”, tímidos y obsesivos como Juan Carlos Onetti; los “bon vivants” de tipo más bien sibarita y refinado, como Norman Mailer.

En el panorama que construye Barreiro no faltan tampoco los lugares de borrachera: bares, tabernas, pubs y otros antros del mal son el punto de encuentro de los dipsómanos ilustres que crean para fuera y destruyen sus adentros. El ámbito hispanoparlante es una de las vetas de interés del libro, que depara buenos estoques, como por ejemplo el hecho de que a Neruda le sugirieron cambiar el título de sus memorias (Confieso que he vivido) por uno más realista y honesto: Confieso que he bebido.

Javier Barreiro, Alcohol y literatura, Palencia, Menoscuarto, 2017, 280 p.

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Teatro. El Teatro Milán presenta a la inagotable Macbeth. Juan Manuel Bernal y Lisa Owen protagonizan un esfuerzo por actualizar al clásico y traérselo a las  nuevas generaciones. Owen y su actuación han sido el elemento más comentado entre espectadores y críticos. Y sí, su intensidad escénica es quizás la mejor compañía en este ejercicio de “alumbramiento del mal, amanecer de la noche”, como pretende el director de la obra, Mauricio García Lozano.

Viernes, sábados y domingos.
Teatro Milán.
Lucerna 64, Col. Juárez.

Exposición. Como cada dos años, el Museo Franz Mayer expone el trabajo de los ceramistas en activo en México, presentando más de 500 piezas provenientes de toda la República. La octava bienal de cerámica utilitaria tiene el atractivo de haber puesto a concursar a los artistas con la temática más recurrente en el arte del barro de alta temperatura: la vajilla.

Hasta el  25 de febrero.
Museo Franz Mayer.
Hidalgo 45, Col. Centro Histórico.


Foto tomada de: https://www.facebook.com/MuseoFranzMayerMexico/

 

Conferencia. El Instituto de Investigaciones Filológicas presenta una serie de conferencias en torno al tema del patrimonio, los discursos que lo acompañan y las oportunidades de orden identitario que este significa. Desde la arqueología y los muesos, hasta la comida, estas jornadas están protagonizadas por las discusiones de investigadores nacionales y uruguayos.

10 y 11 de enero.
Instituto de Investigaciones Filológicas.
Circuito Mariano de la Cueva s/n, Ciudad Universitaria.

Convocatoria. La UNAM convoca a bailarines profesionales o aficionados a presentar sus proyectos, de forma individual o colectiva, para bailar en el próximo Día de la Danza que tendrá lugar en el mes de abril en los teatros del Centro Cultural Universitario.

Abierta hasta el 18 de enero.
El formulario de inscripción puede encontrarse aquí.


El Taller coreográfico de la UNAM. Cortesía de fundacionunam.org

 

Taller. La ensayista Vivian Abenshunshan impartirá un taller de escritura para mujeres en el que se explorarán distintas formas de creación narrativa, lo mismo en lo teórico y revisando el trabajo de otras mujeres, como en lo práctico, mediante la exploración de la escritura colectiva, “con palabras e imágenes prestadas, con técnicas corrosivas, haciendo insiciones en libros ajenos o teorizando sobre el rumor”.

Del 16 de enero al 20 de febrero.
Espacio Fidencia.
Av. Baja California 210 int.501, Col. Roma Sur.

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Entre las novedades de 2018 de Netflix, hay poca expectativa en materia de series. Ninguna de ellas ha tenido gran audiencia ni resonancia (pensamos, por ejemplo, en Lovesick o en Grace and Frankie). Nada muy prometedor. Ni siquiera con la llegada de Tiempos de guerra, serie histórica española sobre los años 20 que comparte ese gustillo nostálgico y dramático ya típico de las producciones de la península con El tiempo entre costuras o El gran hotel. El ámbito documental despierta más intereses con la incorporación de Él me nombró Malala (2015) y el estreno de Capos de la droga que vuelve al ya cansino tema del narcotráfico que no deja, sin embargo, de levantar polémica en nuestro país.


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Como es costumbre, presentamos nuestro top 10 de los mejores textos de 2017. La página de “Cultura y vida cotidiana” abarca cantidad de temas, géneros y aspectos de la cultura (arquitectura, artes visuales, tecnología, literatura, historia) que hemos querido representar en la siguiente lista de lo más leído.


1. “El SCOP, una demolición anunciada hace treinta y dos años”, Nadia Ximena López y Viridiana Zavala

Luego del sismo del 19 de septiembre de este año, este texto sobre nuestro patrimonio dañado batió récords. El SCOP, que fue la sede de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas en los cincuenta, con murales de O’Gorman, Chávez Morado, García Robledo, Guillermo Monroy y Arturo Estrada, entre otros, es una de las grandes pérdidas del nuevo terremoto.

2. “Ontología del meme”, Fernando Bustos Gorozpe

Este ensayo sesudo responde a la necesidad imperante de entender el fenómeno no solamente social sino estético y filosófico del nuevo objeto pop más empleado: el meme.

3. “Guía de lectura: los libros más recomendados de 2017”, La redacción

Las listas suelen ser caprichosas, parciales y claramente injustas. Sin embargo, siempre son una buena guía que ofrecer a los lectores. Esta encuesta fue establecida con el criterio de una veintena de críticos, editores y escritores y no pretende ser más que una serie de recomendaciones para situarse en la marea bibliográfica.

4. “El lugar del libro ante el mundo digital. Entrevista con Roger Chartier”, Rafael Toriz

Los pronósticos del fin del libro impreso no han parado de equivocarse una y otra vez. Nadie mejor que uno de los historiadores del libro más destacados en el mundo para abordar este tema.

5. “Lo mejor y lo peor de la narrativa mexicana en 2017”, Roberto Pliego

Nadie mejor que Pliego para ofrecer una mirada crítica y lúcida a la producción de novelas y cuentos en México para cerrar el año.

6. La noche americana: poemas de Jim Morrison”, selección, traducción y nota: Álvaro Ruiz Rodilla

Este 2017, se cumplieron 50 años de la aparición del disco The Doors, que marcaría para siempre al rock clásico en plena era hippie. Con motivo de ese aniversario, volvemos sobre una de las facetas más desconocidas del idolatrado Rey Lagarto: los poemas reunidos en La noche americana.

7. “Los huesos de Poe”, Paul Auster

El ensayo que leyó Paul Auster al recibir la Medalla Carlos Fuentes en la FIL de Guadalajara es un gran ejemplo de homenaje a la poesía por parte de un eminente novelista. Además, es una genealogía de las correspondencias literarias entre la poesía de los simbolistas franceses y las vanguardias estadounidenses de principios del siglo XX.

8. “Guía (casi) total para leer a Phillip K. Dick”, Rémy Bastien van der Meer

Esta guía es una verdadera herramienta bibliográfica tanto para lectores avezados de Phillip K. Dick como para los que no saben por dónde iniciarse en tan vasta obra.

9. “Luis Barragán: un archivo y un diamante”, César Cervantes

Uno de los escándalos y polémicas culturales más espinosos del año fue la transformación de las cenizas de Barragán en un diamante por parte de la artista Jill Magid. Lo mismo ocurrió con la herencia de sus archivos personales. Este texto vuelve sobre ese problemático legado.

10 “Gabinete de lectura. ¿Qué leen nuestras jóvenes escritoras?”, La redacción

Entre nuestros gabinetes de lectura —que suelen ofrecer una recomendación ordenada por tema, género o autor— este texto fue el favorito; es, en realidad, una encuesta sobre los libros del momento de un grupo selecto de escritoras mexicanas nacidas en la década de los ochenta.

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Entre nuevas series y documentales, musicales, remakes y listas temáticas reunidas en videodrome, estos son los 10 textos preferidos por nuestros lectores en el primer año del blog de Cine.


1. “La La Land y el falso romance”, Luis Madrigal

El último musical exitoso de Hollywood parecía volver a contar la misma historia de dos enamorados cursis hasta la locura. Pero el sueño del individualismo se interpone y la narración deja de obviar las pasiones de los amantes para mostrar la cara dura del mundo de las producciones de cine, música y teatro en Los Ángeles.

2. “Los altibajos de Argos, productora de Ingobernable, Tanius Karam

Las polémicas en torno a Kate del Castillo no pararon este año. Una de ellas fue su serie sobre la primera dama, llevada por la productora que dirige Epigmenio Ibarra, y que dejó, una vez más, mucho que desear en términos de profundidad psicológica y recreación política.

3. Mindhunter, el nacimiento del asesino en serie”, César Blanco

Este texto ahonda magistralmente en una de las series más recomendadas que se estrenaron en 2017. En ella, dos agentes del FBI buscan entender, a como dé lugar, los patrones de conducta los “nuevos” asesinos psicópatas. En ese camino nacerá la expresión “asesino en serie”.

4. Coco: la presencia de nuestros queridos muertos”, Mariana Mijares

Una de las películas más sonadas del año fue este tributo de Pixar a una de nuestras tradiciones más antiguas: el Día de Muertos.

5. Okja y algunas reflexiones vagas sobre comer carne”, Fernando Bustos Gorozpe

Después de ver y reseñar semejante documental nacen ciertas impresiones, recuerdos y reflexiones en torno a lo que significa realmente comer carne en nuestras sociedades de consumo.

6. “Un miedo distinto. Cinco películas de terror fuera del mainstream”, La redacción

Entre los cientos de miles de películas de terror, este videodrome —nuestras listas reflexivas que ofrecen una selección en acorde con los tiempos que corran— buscar rescatar las películas menos comerciales que han sabido recrear nuevas formas de interpretar y poner en escena el miedo.

7. “Sexo, infamias y video. Cinco películas en torno al abuso sexual”, La redacción

Los escándalos en torno a Kevin Spacey o Harvey Weinstein han sacudido la industria del cine y, más allá, las mentalidades contemporáneas en la lucha por denunciar los acosos machistas y el poderío masculino hasta ahora intocable. Para entender dicho proceso, esta lista ofrece una variedad de películas que han abordado el tema desde finales de los ochenta.

8. “Margaret Atwood, un feminismo otro. Alias Grace y El cuento de la criada, dos series literarias”, Claudia Monterde

Gracias a estas dos series, este ha sido un año fundamental para volver a la obra de Margaret Atwood. En este ensayo deslumbrante se unen los dos estrenos del 2017 basados en las novelas de la canadiense y en la diestra adopción de sus técnicas narrativas, donde la utopía y la distopía nos acercan a la humanidad que somos o hemos dejado de ser.

9. “Blade Runner 35 años después”, Fernando Bustos Gorozpe

Una de las cintas más esperadas y, tal vez, una de las grandes decepciones en las secuelas que aparecieron en 2017. Esta reseña equilibra los pros y los contras de la nueva adaptación de Dennis Villeneuve frente a la antecesora de Ridley Scott.

10. “Hippies diabólicos. Cinco películas sobre Charles Manson”, La redacción

La muerte del asesino más conocido el 19 de noviembre repercutió en la prensa mundial. Fue la ocasión para revisar la enorme cantidad de películas de ficción y no ficción que inspiró su personaje, su época y sus fieles seguidores que aún pueblan las cárceles de Estados Unidos.

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Los que no adolecen del ya contagioso “mal del Grinch” querrán en estas fiestas juntar a la familia en un mismo lugar y sentarse a ver una película. El problema es que les será seguramente difícil encontrar una que a todos complazca. Algunos preferirán temas románticos, otros buscarán sentir el inefable espíritu navideño y otros más querrán ahogar el aburrimiento vacacional en algo de acción. Por eso, sugerimos aquí un maratón de cine con cinco películas que abarquen todos los géneros posibles. Claro está que algunas de estas cintas pueden ser poco apropiadas para niños, por lo que se recomienda precaución (es decir, esperar a que estén francamente adormilados).

El reno eterno y animado
Rudolph: El reno de la nariz roja (dir: Larry Roemer, 1964)

El clásico de animación en stop motion cuenta la historia del reno más famoso del mundo y cómo llego a ocupar el honorable puesto de guía del trineo de Santa Claus.

La película es un verdadero viaje al pasado, cuando las computadoras —enormes mastodontes— ocupaban cuartos enteros y la idea de usarlas en animación cinematográfica era algo simplemente risible. El hecho es que esta revolucionaria técnica, en su época, se aprovechó magistralmente para crear un verdadero clásico del cine navideño y una película perfecta para los más pequeños. Otro argumento a favor es que se encuentra completa en YouTube.


La versión del ángel
It´s a Wonderful Life (dir: Frank Capra, 1946)

Esta cinta narra la aparición de un ángel que le muestra a un hombre otra versión del mundo, una versión paralela en la que él nunca existió.

No se puede decir mucho de esta película que no se haya dicho ya. Se convirtió en un símbolo de la buena voluntad en el mundo y un clásico del género. Para los que no han visto It´s a Wonderful Life, basta con anticiparles una verdadera catarsis frente a la pantalla y, para los que ya la han visto mil veces, no hay que explicarles que los efectos eufóricos de revivir la historia siguen siendo muy potentes. No hay otra película que represente de igual manera la navidad.


Cuentos de amor navideño
Love Actually (dir: Richard Curtis, 2003)

Distintas historias de amor, que ocurren durante una navidad en Inglaterra, se entrelazan simultáneamente en esta película. Es una muestra de cine alejada del tradicional cinismo que estaba floreciendo en el nuevo milenio. El mensaje de amor es consistente y, aunque muchas personas acusan a la historia de estar plagada de clichés y cursilerías, no hay nadie que pueda resistir los encantos del genial elenco (Hugh Grant, Liam Neeson, Emma Thompson, Keira Knightley, entre otros). Todo el mundo terminará con una sonrisa en el rostro, o al menos un intento de ella, al final de esta cinta.


“¡This is Halloween!”
A Nightmare Before Christmas (dir: Henry Selick, 1993)

Basada en una historia imaginada por Tim Burton (guionista junto con Michael McDowell), esta película animada nos adentra en el mundo imaginario de Jack Skellington, el rey de Halloween y su fallido intento por mezclar la navidad con la noche de Brujas. Los resultados son absolutamente entretenidos.

La tergiversada mente de Burton crea una historia poco convencional para navidad y claramente el resultado es pura genialidad. Pensada para un público dispuesto a llenar de refinado humor negro y sátiras lúgubres sus pretensiones navideñas, es acaso la película “clásica” menos tradicional en torno a estas épocas.


Justicieros de ayer y hoy
Duro de matar (dir: John McTiernan, 1988)

Alejada por completo del canon de películas navideñas, Duro de Matar —primera de una saga sin fin— trae acción y violencia a las festividades y nos recuerda aquellas sagradas épocas de “permanencia voluntaria”, en las que el maratón televisivo decembrino nos invitaba a disfrutar de ocho horas continuas de bombardeos, balazos, persecuciones y una dosis letal de anuncios publicitarios. La historia del policía John McClane (un muy joven Bruce Willis ya adicto a la adrenalina) y su lucha solitaria por rescatar a su esposa de un edificio asaltado por ladrones alemanes es un desafío a la clemencia navideña, pero al mismo tiempo transmite un mensaje de unión familiar, mezclado con la idea de ajusticiar villanos, y todo en la misma temporada. Sobra decirlo, procure que sus niños duerman para estas horas.

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Presentamos diez disertaciones de muy distinto talante para acercarnos al fenómeno navideño asistiendo a diversas épocas y geografías.

El estilo de la Natividad

Henry Royston Loyn

Tanto la Navidad como la Anunciación y la Pascua se empleaban para determinar en qué momento comenzaba el año de gracia. Teóricamente Beda [monje proclamado doctor admirabilis por el concilio de Aquisgrán en 836 y el papa León XIII le concedió ese título para la Iglesia universal en 1899.El gran cuerpo de sus copiosas publicaciones abarca temas histórico-biográficos] utilizó el estilo de la Natividad y se hizo muy popular, siendo empleado en el Sacro Imperio Romano Germánico hasta el segundo cuarto del siglo XIII.

Henry Royston Loyn (editor), Diccionario Akal de Historia Medieval, Akal, 1998, 448 pp.


Nicolás Reyes cae del cielo

Cornelia Funke

En la noche del diez de diciembre una terrible tempestad se abatió procedente del norte. Mil relámpagos alanceaban las estrellas y el trueno retumbaba por el cielo negro como un tren de mercancías descontrolado.

Nicolás Reyes, de profesión Papá Noel, no se daba cuenta de todo eso. Yacía en su carromato roncando apaciblemente, mientras Estrella Fugaz, su reno, lo arrastraba a través de las nubes muy alto por encima del mundo dormido. Los relámpagos lamían el carromato destartalado como lenguas de serpientes, pero Nicolás Reyes soñaba con almendras y mazapán como acostumbran los Papá Noel.

Estrella Fugaz corría cada vez más rápido entre las nubes negras, pero no podía escapar de la tormenta. La tronante oscuridad se tragaba las estrellas, y los relámpagos le pasaban siseando entre los cascos. Estrella Fugaz se encabritó, rompió las riendas y se precipitó hacia el suelo. El carromato sin reno de Reyes se balanceó de un lado a otro como una barca en el mar embravecido, y luego volcó precipitándose hacia la nada. Reyes se cayó de la cama con estrépito, se golpeó la cabeza contra la pata de una silla y rodó debajo de la mesa.

—¡Aaaalto! —gritó—. Cielos, ¿qué sucede?

Pero entonces se precipitaba ya junto con su vehículo hacia el suelo.

La cabeza de Nicolás zumbaba y rugía como si estuviera a punto de estallar. El carromato rozó con las ruedas las copas de los árboles, chocó contra una chimenea, dobló dos antenas de televisión y aterrizó ruidosamente en el arroyo de una calle estrecha.

Una bandada de cuervos alzó el vuelo desde un tilo desnudo con furiosos graznidos. Un gato gordo y gris del susto casi resbala del caballete del tejado. Y las personas que estaban despiertas en sus camas porque la tormenta les impedía conciliar el sueño, pensaron: “¡Menudo trueno! Es como si la luna se hubiera caído del cielo”.

El carromato de Nicolás rodó un corto trecho, después se apoyó en un costado, gimiendo, y se detuvo.

Nicolás apartó las manos de sus oídos y escuchó. Ya no se oían zumbidos ni rugidos, ni estrépito, sólo el retumbar del trueno. Salió a gatas de debajo de la mesa.

—¿Matilda? ¿Emmanuel? ¿Estáis bien? —gritó tanteando a oscuras en busca de su linterna de bolsillo.

Pero, claro, ya no estaba en el lugar acostumbrado. Nada estaba ya en su sitio.

—¡Ay, ay! —gorjeó alguien—. ¡Ay, ay! ¿Qué ha sido eso? Reyes, ¿qué ha pasado?

—¡Ojalá lo supiera! —murmuró Nicolás Reyes palpándose el enorme chichón de su frente.

Una cerilla flameó en la oscuridad y una pequeña y oronda mujer ángel descendió aleteando desde el armario con una vela en la mano. Un segundo ángel atisbaba, horrorizado, por encima del borde del armario.

—¡Oh, qué desgracia! —exclamó la mujer ángel, aleteando nerviosa alrededor de Nicolás.

Éste seguía completamente turulato, sentado de culo en medio de libros y de vajilla rota.

—Matilda, por favor, echa un vistazo a los duendes, ¿vale? —rogó.

—¡Ah, ésos! —Matilda depositó la vela encima de la mesa—. Ya están otra vez mascullando maldiciones. ¿No los oyes? Puaj.

En el cajón superior de una cómoda volcada se oía barullo. Varias voces excitadas despotricaban todas a la vez.

—¡Sí, sí! —gritó Matilda—. Pero primero dejad de maldecir. O no moveré un ala, ¿entendido?

Nicolás se incorporó y caminó tambaleándose hacia la puerta por el suelo inclinado del carromato. Miró fuera hacia la noche, cauteloso. No se veían personas ni animales. Nicolás se puso su abrigo rojo y con las piernas temblorosas bajó los dos peldaños de madera podrida del vehículo. Casi tropezó con un letrero de la calle que asomaba por debajo del carromato. “Camino de la Niebla”, se leía. El carromato se apoyaba, ladeado, en el arroyo. Se le habían roto dos ruedas.

—¡Ay señor, ay señor! —Nicolás meneaba la cabeza—. Mira qué desastre. ¡Menudo cenizo estoy hecho! —acechó a su alrededor sin saber qué hacer.

De su reno no se veía ni rastro. No era de extrañar. Estrella Fugaz era invisible como todos los renos navideños, invisible y glotón. Nicolás sacó de su abrigo unos panecillos especiados y los blandió, esperanzado, en la oscuridad.

—¿Estrella Fugaz? —llamó en voz baja chasqueando la lengua—. Estrella Fugaz, comida. ¡Vamos, ven de una vez, penco desleal!

Nada. Ni chacoloteo de cascos, ni campanitas, ni resoplidos, ni chasquidos de lengua, sólo un postrero retumbar del trueno. Una gota de lluvia aterrizó sobre la nariz de Reyes. Plas. Al momento siguiente llovía a cántaros. Reyes retrocedió a trompicones hasta su carromato.

La lluvia caía, fragorosa, sobre el Camino de la Niebla, y los cuervos buscaron cobijo en las ramas desnudas.

Cornelia Funke, Cuando Papá Noel cayó del cielo, ilustraciones de Regina Kehn, traducción de Rosa Pilar Blanco, Siruela, Madrid, 2015, 176 pp.


Beckett pasa Navidad con los Joyce

Adam Thirlwell

Ese año, 1937, pasó la Navidad con los Joyce. Tenía treinta y un años. Y este letargo no hizo sino continuar. Al año siguiente, Beckett publicó finalmente su novela Murphy, pero también escribió su primer poema en francés. El 3 de abril de 1938, escribió a su amigo Thomas McGreevy: “Tengo la sensación de que todo poema que pueda escribir en el futuro será en francés”.

Adam Thirlwell, La novela múltiple, traducción de Aleix Montoto, Anagrama, Barcelona, 2014, 480 pp.


Apurando el hidromiel

Anónimo

La parte íntima, por decirlo así, de las costumbres de Navidad, no es ciertamente la menos simpática y curiosa para el observador. “En todos los siglos, dice el amable novelista inglés hablando de las costumbres de su país, la época de la renovación del año se reputó la más adecuada para francachelas y banquetes. Aun los daneses groseros, en los tiempos del paganismo, celebraban su Yol [fiesta análoga a la de Noche Buena] apurando el hidromiel.”

El museo universal. Periódico de ciencias, literatura, artes, industria y conocimientos útiles, Imprenta Gaspar y Roig, Madrid, 1857, volumen 1, números 1-24.


Disertar sobre el árbol de Navidad

Eugen Ruge

Cuando entró con los crisantemos en la estancia, Kurt disertaba ya sobre su árbol de Navidad. Mientras que de su trabajo no solía hablar prácticamente nunca, acostumbraba a dar prolijas conferencias sobre cada clavo que clavaba en la pared. A Sasha el árbol de Navidad le pareció “perfectamente okay”, mientras que la nueva no paraba de mirarlo con gesto incrédulo. Kurt propuso un brindis por que finalmente se hubieran conocido y les preguntó qué querían tomar.

Eugen Ruge, En tiempos de luz menguante. Novela de una familia, traducción de Richard Gross, Anagrama, Barcelona, 2013, 400 pp.


Navidad y fin de la guerra

Ingeborg Bachmann

Unos pocos días más y estaremos ante las segundas fiestas navideñas desde que terminó la guerra. Hace un par de días mandé a tus queridos padres una carta y en ella, al mismo tiempo, también te escribí a ti. Sin embargo, quiero mandarte además unas líneas porque siempre que puedo dirigirte unas palabras me siento tan cerca de ti, y del querido entorno que tanto amo y del que me ha costado tanto separarme.

Ingeborg Bachmann, Diario de guerra, con cartas de Jack Hamesh, edición y epílogo de Hans Höller, traducción de Anna-Carolina Rudolf Mur, Akal, Barcelona, 2012, 112 pp.


¡Entonces cobrará por no hacer nada!

Luis Goytisolo

Y la paga extraordinaria de Navidad y, en verano, la de vacaciones; y en seguida otra Navidad y otras vacaciones, un tiempo que nunca parece transcurrir con toda la rapidez que uno desea, frenado, se diría, antes que acelerado, con esa jubilación, ese retiro, en un horizonte todavía demasiado lejano. ¡Entonces cobrará por no hacer nada!

Luis Goytisolo, Estela del fuego que se aleja, Anagrama, Barcelona, 2013, 208 pp.


La Navidad les venía divinamente guanga

Xavier Velasco

Hola mami, feliz Navidad. Perdóname, papá, he sufrido un montón. Guácala, qué patético. Escenitas a mí, thanks but no thanks. Agarré a Hans y Fritz y les dije: Vámonos a Acapulco. Y como a ellos la Navidad les venía divinamente guanga, esa noche ya estábamos en la playa. En mi coche los tres, con mi dinero. Según yo, mi papá me lo había mandado. Además ellos dos tenían tarjetas. O sea que te digo que íbamos armados. Íbamos, eso era lo mejor.

Xavier Velasco, Diablo Guardián, Alfaguara, Ciudad de México, 2003, 400 pp.


En Navidad mi vida se rige por la ponchera

Juan Villoro

Sin embargo, en Navidad mi vida se rige por la ponchera que me regaló el tío Emiliano. El objeto del que no he podido desprenderme es una especie de cazuela con asas y un agujero del que cuelga un cucharón ideal para pescar tejocotes. Sólo en virtud del cubierto colgante sabemos que se trata de una ponchera y no de una refacción automotriz. Cuando recibí este singular obsequio sentí enormes deseos de regalarlo.

Juan Villoro, ¿Hay vida en la tierra?, Almadía, Oaxaca, 2012, 376 pp.


El lado sensible de Mick Jagger

Philip Norman

Antes de las navidades de 1966, Marianne se marchó con Nicholas y una canguro a pasar unos días de vacaciones a Positano, pueblo de la costa italiana de Amalfi. Se llevó Big Hits: High Tide and Green Grass, el álbum compilatorio de los Stones editado recientemente, que contenía la versión de Mick de “As Tears Go By” —el lado femenino del líder de los Stones en su más delicada y sensible expresión—.

Philip Norman, Mick Jagger, traducción de Amado Diéguez, Anagrama, Barcelona, 2014, 592 pp.

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22 diciembre, 2017

Arte en vacaciones

Algunas recomendaciones de actividades para disfrutar la ciudad de México

Teatro. Presos en escena

Desde hace casi diez años, el Foro Shakespeare ha trabajado con internos de la penitenciaría de Santa Martha Acatitla en un proyecto teatral serio y constante, que ha dado más de trescientas funciones logrado resultados escénicos muy interesantes. El objetivo de La Compañía de Teatro Penitenciario es la profesionalización teatral de los involucrados y su reinserción social. Su propuesta más reciente relata este proceso a través de la historia de los cuatro protagonistas: presos durante más de veinte años por cometer delitos graves, estos actores han cumplido su condena y se enfrentan a la libertad renovada. Bajo dirección de Conchi León, los antiguos reclusos llegan al escenario para hablar de la cárcel y de las posibilidades del teatro.

Lunes, Martes y Jueves 8:30pm.
Foro Shakespeare.
Zamora 7 esq. Veracruz, Col. Condesa.


Foto tomada de: http://bit.ly/2p7A9w4


Exposición. 150 años de Germán Gedovius

El Museo de San Carlos presenta una retrospectiva del pintor Germán Gedovius para conmemorar los 150 años de su nacimiento. Las más de cuarenta obras que componen a la exposición muestran distintas etapas de la búsqueda artística del artista: la pintura académica que aprendió en Múnich, sus naturalezas muertas caracterizadas sobre todo por el protagonismo de las flores, paisajes extranjeros y nacionales, y una buena cantidad de retratos de las familias más poderosas de la época. Los últimos, de una profundidad hipnótica difícil de sacudirse. Antes de que se acabe el año, vale la pena ir a celebrar a quien fuera maestro de Saturnino Herrán, Diego Rivera y Ángel Zárraga, entre otros, en el recinto en el que expuso su obra por primera vez en 1893.

Hasta el 25 de marzo de 2018.
Museo Nacional de San Carlos.
Puente de Alvarado 50, Col. Tabacalera.


Exposición. Nuevas preguntas

El MUAC presenta en México al colectivo ruso “Chto Delat” (“¿Qué hacer?”), un grupo autogestivo cuyas actividades son regidas por la pregunta que le da nombre. En el fondo de sus exploraciones creativas está el cuestionamiento combinado de cómo sortear estos tiempos y desde qué premisas hacerlo. Así, la exposición Cuando pensamos que teníamos todas las respuestas, la vida cambió las preguntas, presenta algunas de sus investigaciones para llegar divisar nuevos horizontes. El colectivo lleva su inquietud por construir un arte social y políticamente responsable a todos los medios posibles: desde óleos hasta video, de periódicos a plataformas educativas, funcionan como diagnósticos y guiños imaginativos para entender el presente e imaginar futuros posibles. Entre las piezas sobresale 17, El nuevo callejón sin salida. Escuela de verano de orientación en Zapatismo (2017), una obra comisionada por el museo que el colectivo desarrolló a partir de su convivencia con los zapatistas en Chiapas en la última edición de su escuela zapatista.

Hasta el 22 de abril.
Museo Universitario de Arte Contemporáneo.
Insurgentes Sur 3000, Centro Cultural Universitario.


Cortesía del MUAC


Foto. El mundo en México

El festival FOTOMÉXICO dedica su segunda edición al tema “Latitudes”, reuniendo a artistas y colecciones de muchos y diversos países.  La red del festival está en distintos recintos. Otra vez, se siente que el Centro de la Imagen efectivamente ha traído al mundo a la ciudad de México durante un par de semanas. Aquí se pueden evr las sedes y las actividades paralelas organizadas por el festival.

Diciembre 2017.
Centro de la Imagen.
Plaza de la Ciudadela 2, Col. Centro Histórico.


Talleres. Propósitos de año nuevo

Si lo que el lector necesita en realidad es un empujón para decidirse a explorar su propio lado creativo, entonces le sugerimos aprovechar las vacaciones para considerar inscribirse a algunos de los talleres que ofrece la librería El Péndulo en sus sedes de Polanco y La Roma. En enero empiezan los cursos de narrativa, crónica, fotografía y dibujo entre muchos otros, que todavía estamos a tiempo de agregar a la lista de propósitos para el 2018.

La oferta está disponible aquí.

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19 diciembre, 2017

Libros para regalar

Para ayudar a nuestros lectores a sortear mejor el dichoso intercambio navideño, editores y colaboradores de este espacio se han dado a la tarea de sugerir el libro que les gustaría darle a sus seres queridos en esta Navidad.

La comida es nuestro segundo lenguaje. Es más, la comida es memoria. Si conocemos la historia de cómo dominamos el fuego, de cómo aprendimos a medir el tiempo de cocción usando oraciones en un tiempo sin relojes, de lo que supuso para la humanidad emplear un cuchillo o un par de palillos para llevarnos algo a la boca, entenderemos algo más de nosotros mismos. Eso es lo que nos ofrece el delicioso libro de la historiadora inglesa Bee Wilson, La importancia del tenedor. Historias, inventos y artilugios en la cocina (Turner, 2013).

Olvidemos por un momento a los rockstars de los fogones, dejemos de lado las anécdotas gamberras de lo que sucede en las cocinas Michelin y miremos las historias de Wilson. Ollas, cucharas, instrumentos de medición, o la vez que Nikita Jrushchov y Richard Nixon debatieron, en plena Guerra Fría, qué país tenía la mejor cocina. No fue una discusión menor, como verá quien se adentre en este amenísimo volumen que explica muchas de las claves de nuestra historia a partir de utensilios y hábitos que típicamente damos por sentado.

César Blanco. Editor y traductor.


Joan Fontcuberta —creador, docente, crítico e historiador en el mundo de la fotografía— recuerda en La furia de las imágenes. Notas sobre la postfotografía (Galaxia Gutenberg, 2017), que el 11 de junio de 1997 se envió la primera fotografía desde un teléfono celular, y se compartió al instante desde una red colectiva. Philippe Kahn —empresario e innovador tecnológico francés— acompañó a su esposa al hospital para dar a luz a la primogénita de ambos. Llevó su cámara digital, su laptop y su celular. Mientras esperaba, recibió una llamada telefónica que detonó su inventiva: si la transmisión de voz a través del teléfono era instantánea, ¿qué impedía igualmente el envío de imágenes? Después de un largo proceso compartió sin cables con miles de familiares, amigos y compañeros de trabajo el rostro de su hija recién nacida. Kahn presintió que ese descubrimiento iba a ejercer una influencia en la sociedad. Posteriormente fundó la empresa LighSurf, que fue la que impulsó a Sharp a lanzar el J-SH04, el primer teléfono celular con cámara integrada. “La vía tecnológica para la postfotografía quedaba expedita, pero ¿cuál era el entorno cultural e ideológico que la acogía?”, se pregunta (y después responde) Fontcuberta en este ensayo magistral sobre la segunda revolución digital, caracterizada por el peso de Internet, las redes sociales y la telefonía celular.

Alejandro García Abreu. Ensayista y editor.


En Conjunto vacío (Almadía, 2015) Verónica Gerber desarrolla un lenguaje propio, que alterna entre la escritura y la representación gráfica, entre notas de observación astronómica, diagramas de Venn y diálogos de una honestidad conmovedora. Melancólico pero sin perder el sentido del humor, este libro está lleno de reflexiones personales y cotidianas que podemos aplicar a un plano universal. La novela trata sobre lo que significa seguir viviendo con los vacíos que nos deja la gente, sobre la ausencia y los recuerdos que se quedan; hay despedidas inesperadas, adioses pausados y desapariciones anunciadas con los que Gerber nos sacude fuera de órbita, para devolvernos al punto de origen.

María Emilia Fernández. Historiadora del arte.


El primer impulso es pensar que lo que leemos es real. Solo después entra el juicio: bien para quedarse ahí, bien para ser suspendido. En ese instante se juega todo: cuando uno se descubre engañado y, en vez de la cólera o la indignación, sobreviene el goce, la dicha. La literatura es ese juego y esa rendición extraña y voluntaria, y Fabio Morábito lo explota de manera sutil, elegante y bella en este libro: También Berlín se olvida (Sexto Piso, 2015).

Una serie de relatos ambientados en Berlín, que nadan entre el ensayo breve, la anécdota, o la crónica histórica, protagonizados por un hombre que podría o no ser el propio Morábito. Que vivió en la ciudad, que caminó por la Kantstrasse, que quizá ofreció, a gritos desde la ventana de su casa, una escoba a dos personas que acababan de chocar.

Luis Madrigal. Periodista. Cursa la maestría en Escritura Creativa en NYU.


En el día a día, en lo que nos fijamos, nos confirma la existencia. La amistad entre las dos mujeres de The Door (Vintage, 1987) de Magda Szabó implica un cruce de maneras muy dispares de fijarse. La luz de la novela es especial, sin permanencia. La narración se concentra en la intimidad, pero al mismo tiempo ilumina los contornos de la dura historia húngara. En la novela hay deterioro, soledad y un deseo enorme por asir a la otra con palabras. La relación entre la escritora y la mujer que le hace la limpieza está plagada de tensiones, secretos y cariño cifrado. Sabemos desde el primer capítulo que Emerence se muere. Al terminar de leer, uno tiene ganas de quedarse callado a pensar un buen rato las extrañezas del libro y las connotaciones de las puertas.

Paulina Morales. Maestra en Museología por la Universidad de Leicester.


Las listas de no-ficción que numeran los mejores libros del año y aquellos títulos que aparecen como los más vendidos suelen estar plagados de términos como “eficacia”, “estrategia”, “poder” y “productividad”. De ahí que, de un tiempo a esta parte, haya optado por regalar La utilidad de lo inútil (Acantilado, 2013), un libro que no solo no habla de cómo insertarse rápida, adecuada y eficientemente en el mercado (en el trabajo, en la vida social, en el amor…) sino que se ufana de su nula aportación a cualquier utilidad práctica. El “Manifiesto” de Nuccio Ordine es una invitación a procurar las actividades que son un fin en sí mismas y están alejadas de todo interés económico o comercial. Una celebración de la lectura, la contemplación de la belleza, la apreciación de la música y el resto de las artes. Es gracias al cultivo de estos valores inmensurables que podemos acercarnos a la virtud. Con frecuencia olvidamos que es justamente el ímpetu desinteresado hacia las cosas lo que nos conecta con nuestro interior y con la esencia de lo verdaderamente humano.

La literatura ocupa un sitio central en la obra de Ordine. Junto con Italo Calvino, nos recuerda que los clásicos no se leen porque deban servir para algo: se leen tan solo por el gusto de leerlos, por el placer de disfrutarlos, motivados únicamente por el deseo de conocer y conocernos. El libro recorre el pensamiento de Sócrates, Cervantes, Steiner, Baudelaire, Rilke, Wilde, Montaigne, García Lorca, Rob Riemen y otras decenas de autores que han celebrado las pasiones estéticas y el cultivo del espíritu. Entre ellos aparecen también mis favoritos: aquellos que han convertido al ocio en un modo de vida, despreciando todo lo que supone un beneficio material. Pocas sensaciones tan gratas como adquirir saberes sin buscar con ellos un vínculo utilitarista. En el fondo, Ordine propone una profunda reflexión en torno al significado que hemos dado a conceptos como “utilidad”, “beneficio” y “crecimiento”, que han sido cooptados por los más burdos y rancios economistas. Obsequiaría el libro honrando la sentencia de Tolstoi: “Lo útil es solo lo que puede mejorar al hombre”.

Alejandro Orozco y Villa. Consultor.


Regalaría Temporada de Huracanes (Literatura Random House, 2017), de la escritora veracruzana Fernanda Melchor. Esta novela, publicada en abril de este año, narra magistralmente los destinos cruzados de varios habitantes de unos caseríos perdidos e imaginarios que, no obstante, el lector podría fácilmente ubicar en varias regiones del país. La dolorosa existencia de los personajes se teje alrededor de La Bruja, una extraña y misteriosa mujer cuya muerte cambiará para siempre la vida de toda la región.

La particularidad del libro radica en su prosa, muy bien articulada en capítulos largos y narrados de seguido, sin punto aparte, y cuyo estilo mezcla el discurso del monólogo con el testimonio. A través de su amena y envolvente lectura, asistimos a un análisis de las pasiones recónditas que habitan al ser humano y provocan sus actos más brutales y descarnados.

Camilo Rodríguez. Escritor y consejero editorial en Éditions Maison des Langues.


Con el final de cada año llega también el ejercicio inevitable de voltear a ver los meses que han quedado atrás, lo que sabe dulce en el recuerdo y lo que es más bien trágico. Esta reflexión sobre lo bueno y malo en el momento de atragantarse de uvas importa porque significa que tenemos la esperanza de poder replicar o evitar según el caso; aunque probablemente sea sobre todo lo segundo: sortear lo malo en el futuro a toda costa. Vivir en un mundo mejor. Para acompañar a mis queridos en este proceso de escrutamiento obligado, quisiera que todos tuvieran a la mano el libro de Tzveltan Todorov, La memoria, ¿un remedio contra el mal? (Travesías, 2013). En esta conferencia, el teórico búlgaro-francés se pregunta sobre la lógica detrás de suponer que el recuerdo activo de lo malo —o del mal, en abstracto—  lleve efectivamente a evitarlo. Se concentra en las políticas públicas que algunos Estados han emprendido en contra del olvido de crímenes de lesa humanidad: en Francia y la Segunda Guerra Mundial, en Caboya a propósito del genocidio emprendido por el régimen de Pol Pot, o con las comisiones de la verdad de las dictaduras Latinoamericanas. Todorov ve en estos procesos un riesgo: construir víctimas y victimarios, algunos representantes de lo bueno y otros de lo malo. En suma, seres humanos incompletos. Lo malo tiene que pensarse, castigarse si es necesario, pero nunca depositarse en una idea de lo ajeno, del “otro”. De hacerse, ¿en dónde queda nuestra responsabilidad por un mejor devenir?

Ana Sofía Rodríguez. Editora de nexos en línea.


Todo empieza con unos versos escritos literalmente en el cielo de Nueva York en 1982. “MI DIOS ES HAMBRE / MI DIOS ES NIEVE / MI DIOS ES NO / MI DIOS ES DESENGAÑO / MI DIOS ES CARROÑA […]”, va trazando la avioneta en el cielo. Esta nueva fe es el acto de bienvenida al resto de los poemas sobre Chile y su memoria, organizados como variaciones en torno a un tema, en este caso, los paisajes del país austral: las playas, los desiertos, las cordilleras, los pastizales y los valles.

En Anteparaíso (Almadía, 2016), la poesía de Raúl Zurita retoma las heridas siempre abiertas del golpe de estado de Pinochet, el dolor de las esperanzas perdidas y las utopías hechas añicos, los exilios internos y externos, el drama de los desaparecidos y asesinados, donde se entremezclan la ascensión estética del poema y la entrada al purgatorio de Dante. Así se presenta la parte escrita del compromiso físico y vital que tiene Raúl Zurita con la poesía como experiencia y acción. Además de un libro ya clásico en la poesía contemporánea es un objeto hermoso para regalar, con un diseño a color que intercala las fotografías de esos versos en el cielo. Junto con Nicanor Parra, Zurita es el último guardián con vida de la riquísima tradición poética de Chile.

Álvaro Ruiz Rodilla. Editor de nexos en línea.


Para regalar, recomiendo El cuento de la criada de Margaret Atwood (Salamandra, 2017). Este libro tiene mi edad. Fue publicado en 1985 y su vigencia se basa en que lo contado ahí es peligrosamente posible. La distopía de Gilead, una república arropada por el fanatismo religioso, es la realidad de muchas mujeres en el mundo. Defred (Offred en inglés), quien narra esta pesadilla, es tan cercana a nosotras que lo imaginario en el texto también tiene una lógica actual: violación de nuestros derechos, esclavismo (servidumbre, trata de personas), sometimiento al mandato biológico de la reproducción, subordinación a una estructura de poder puramente masculina, el patriarcado. Una lectura obligada que nos hace reflexionar sobre nuestra posición en un sistema frágil.

Karen Villeda. Poeta, narradora y ensayista. Autora de Pelambres (Pearson, 2016), Dodo (FETA, 2013), entre otros títulos. Página web: poetronica.net


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Semana con semana, nuestro equipo de reseñistas busca sugerirle al lector propuestas escénicas y plásticas que sean poco convencionales. Con el fin del año llega el momento de hacer el balance de todo lo visto en salas y escenarios y escoger lo mejor del 2017. Aquí el verdicto.

Multimedia. Migración virtual.

Estrenada en mayo en Cannes, Carne y arena (Iñárritu, 2017) llegó al CCU Tlatelolco en septiembre. Los casi siete minutos de realidad virtual transportaban a la ficción sobre el cuerpo. Se experimentaba totalmente solo. El frío inicial de los congeladores, la orden de quitarse los zapatos, el peso de la mochila, la arena debajo de los pies, la incertidumbre, los paisajes y los testimonios te sumían a la experiencia desgarradora de los migrantes en la frontera norte. El espectador podía sentir a qué se exponen y cómo son deshumanizados en tantos sentidos. La experiencia virtual anclada en los soportes que la enmarcan y remiten a la realidad: los zapatos, presencias tangibles, las entrevistas, las voces y los rostros. Generar una experiencia interactiva e inmersiva ya es un proyecto bastante ambicioso, pero apostar por la realidad virtual como un dispositivo capaz de reconfigurar la subjetividad responde a un anhelo más profundo, y quizás más urgente.

Paulina Morales
Maestra en Museología por la Universidad de Leicester.


Arte. Dos anfitriones.

Son dos las exposiciones que considero las mejores del 2017. La primera es la de Philippe Parreno, La levadura y el anfitrión, que expone el Museo Jumex, y la segunda, Una casa más pequeña de Lucy Skaer.

El artista francés concibe la exhibición como un espacio escénico, como un sistema “que produce diferentes temporalidades, un ritmo, un viaje, una duración”. En el Museo Jumex, Parreno instaló un biorreactor que cultiva levaduras en tiempo real, que su vez activan el sonido, el video y la iluminación dentro de la sala para crear una atmósfera misteriosa y onírica. Para ver la muestra completa hay que permanecer más de una hora, pero vale la pena quedarse y ser parte de un sueño que se desenvuelve lentamente: un personaje de manga cobra vida, escuchamos las reflexiones existenciales de una criatura marina, sobrevolamos paisajes inhabitables y somos testigos de una multitud reunida sin motivo aparente.

 

Vista de instalación Philippe Parreno: La levadura y el anfitrión. Foto: © Andrea Rossetti.

 

Por otro lado, en el Museo Tamayo, Lucy Skaer presentó una de las exposiciones más modestas y memorables del año. El suyo fue un ejercicio poético, en el que reciclaba los materiales de la casa donde creció para convertirlos en objetos de una belleza extraña y cautivadora. Recorrer Una casa más pequeña permitía conocer un lado muy íntimo de la artista inglesa, a través de esculturas, fotografías y ensamblajes impregnados de recuerdos y vivencias desconocidas, pero no por eso menos tangibles.

María Emilia Fernández
Historiadora del arte.


Arte. “El Kínder” en el museo.

La primera vez que el artista alemán Gregor Schneider presentó su trabajo en México con motivo del año dual México–Alemania 2017, significó una nueva experiencia museística en la Ciudad de México. Schneider es uno de los pioneros del arte en los llamados “espacios construidos” —trabaja con esculturas arquitectónicas y constructivistas, y con instalaciones que buscan apropiarse de un sitio particular al crear un nuevo espacio—. Para su exposición Kindergarten en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), Schneider reconstruyó una serie de habitaciones mediante el desmantelamiento, traslado y reconstrucción de piezas; la experiencia del espectador era fundamental en el desarrollo de la muestra, pues cada visitante entraba a los cuartos reconstruidos para apropiarse de ciertos espacios: habitaciones de niños, baños, fragmentos de casas, entre muchos otros. En la segunda parte de la exposición, el artista alemán recreó un parque de diversiones prácticamente inútil: ningún juego podía utilizarse porque la reconstrucción del mismo no lo permitía. Con cada obra, Schneider ponía en tela de juicio el significado de los espacios y la experiencia de visitar un museo. Al salir de la muestra, el debate sobre los límites entre lo público y lo privado se desarrollaba desde el desconcierto y la resignificación. Finalmente se estaba transgrediendo la solemnidad del museo.


Kindergarten, Gregor Schneider. Foto cortesía del MUAC

 

María Olivera
Estudiante de Literatura en la Universidad del Claustro de Sor Juana.


Teatro. Dos sobre “el otro”.

Un año para hacer denuncia, conciencia y acercarnos más al otro. Cuando se habla de lo mejor del teatro este año destacan las obras La Prietty Guoman y La divina ilusión.

El espectáculo de César Enríquez, La Prietty Guoman, es la paráfrasis que hace la protagonista de la obra sobre la película Pretty Woman: quien espera a que “Richard Gere” llegue, la suba a su coche y juntos tengan un final “de película”, en donde no tenga que seguir el guion que se le ha impuesto y más bien trace su propia historia. En esta obra, de estilo cabaret, Enríquez hace hincapié en los temas de la identidad y la lucha por ser diferentes. Por medio de una comedia inteligente y osada, y la gran ejecución de su protagonista, esta obra denuncia los crímenes que causan la homofobia, la transfobia y la misoginia; nos demuestra todo lo que nos falta avanzar como sociedad para evitar este tipo de transgresiones. Por fortuna, el montaje se exhibió a lo largo del año en los espacios más variados: el teatro Sergio Magaña del Sistema Nacional de Teatros de la CDMX, el Foro Lucerna, el Festival Poéticas Jóvenes de Pachuca, la Muestra de Teatro de la Ciudad de México y el Encuentro Dramaturgia y Teatro Tijuana. Recientemente se presentó en el IX Encuentro de las Artes Escénicas y fue la obra que clausuró, con ovación de pie, la Muestra Nacional de Teatro de León, Guanajuato.

 

Fotografía de la obra La Prietty Guoman, tomada de Diario de México.

 

Por otro lado, próximo a terminar el  año, se estrenó en el teatro La Capilla La divina ilusión, un texto de Michel Marc Bouchard bajo la dirección de Boris Schoemann. En esta obra se retrata al Quebec de 1905, en donde tiene lugar el encuentro entre un joven interesado en la magia del teatro y la mítica actriz Sarah Bernhardt. En el ambiente en el que viven, el clero tiene un poder excesivo sobre la sociedad y las condiciones de trabajo en las fábricas son inaceptables. La historia pone sobre la mesa el siguiente cuestionamiento: en una sociedad decadente llena de explotación y censura, ¿qué papel juegan el teatro y el arte? El dramaturgo, el director y los actores tratan de responder justamente haciendo teatro, reflexionando sobre cada tema y exponiéndolo al público en el contexto de la ficción. Este montaje contó con una gran producción, un talentoso elenco y el interés del público que llenó cada función. La puesta en escena formó parte de las actividades del teatro La Capilla para recaudar fondos para las personas afectadas por el sismo del 19 de septiembre, y también ayudó a demostrar que el teatro es necesario en los tiempos difíciles. La divina ilusión confirmó que el teatro sigue de pie.

Jorge Viñas
Licenciado en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM.


Teatro. Fuera de escena.

El teatro es el contenedor perfecto de lo efímero. Su posible permanencia está intrínsecamente ligada a la memoria y a la mutación. En un intento por hacer un recuento de las mejores experiencias teatrales que viví en el 2017, apelo al performance de los recuerdos y consigo atrapar destellos que juegan entre sí en un presente desaparecido. Rescato del olvido la revitalizada y contemporánea versión de la ópera La voz humana, a cargo de Alonso Ruizpalacios; la atmósfera, el auténtico convivio escénico dentro de un riguroso ejercicio ficticio y la magistral actuación de Boris Schoeman en Mi cena con André, (Dir. Manuel Ulloa y el mismo Schoeman); el montaje, los matices y el universo creado por Alonso Íñiguez en Noche de reyes; la actuación comprometida de Daniela Schmidt como Lucha Reyes en La Tequilera (Dir. Antonio Serrano); la generosidad actoral y la sabiduría de una vida en escena puesta en praxis en cada instante de Julieta Egurrola como Raquel en Después del ensayo (Dir. Mario Espinosa); el placer y la técnica actoral que Pilar Boliver derrochaba en La divina ilusión (Dir. Boris Schoemann); la poiesis de Guillermo Calderón en el montaje de teatro político Mateluna; el poder transformativo y la performatividad de Ricci Forte en Still Life; la elegancia y vibración de Las lágrimas de Edipo en el montaje original de Wajdi Mouawad; el evidente amor creativo sobre una investigación histórica y artística que Martin López Brie y su equipo pusieron para El sapo y las minas de mercurio. Este fue un año en el cual, dentro de las modas escénicas, se instauró el uso de proyección de diapositivas. Cómo aprendí a manejar de Conejo con prisa, y La descarga aún no se ha completado de Teatro Entre2, son dos obras en particular que exploraron de manera interesante y exhaustiva este recurso.

Sin embargo, debo decir que, en términos performáticos, lo que más me conmocionó fue cuando el motto del teatro “El show debe de continuar”, fue puesto en suspenso. A causa del sismo del 19 de septiembre, muchos teatros cerraron y el verdadero convivio sucedió en las calles. La representación se detuvo y la acción (significado original de la palabra drama), tuvo lugar. En las calles, incluso los que preferían asumirse como espectadores, no podían ser indiferentes ni pasivos. Otros, muchos, cruzaron la tierra de nadie para convertirse en actantes, en los sujetos que cargan la acción, llevando escombros, víveres, cubetas, palas, carretillas, sobrevivientes y cadáveres. Esto ciertamente no es teatro, pero es digno de los estudios de performance. En cualquier zona cero del sismo, el tiempo, el espacio y los objetos se desdoblaron, como sucede en el ritual o el teatro. La noche dejó de funcionar para el descanso, el paso de un minuto a otro era de vida o muerte. Lo extracotidiano explotó en cuestión de segundos. Las avenidas, lo mismo que los callejones, se vistieron de cinta peligro si lo requerían. Los objetos y las instalaciones se reconfiguraron. Algunos hogares se convirtieron en ruinas, los colchones para el descanso en tumbas; los edificios colapsados solo conservaron a salvo los autos de sus conductores desaparecidos. La ironía, el trauma, la incertidumbre, fluían tan rápido como la oferta que no cesaba para los brigadistas —chocolates, tortas, quesadillas, espagueti, Gatorade, Red Bull, gotas para los ojos—. Los teatros reabrieron con esta consigna: “El teatro es un lugar de encuentro en donde es posible transformar conciencias. Reunirnos para ver o hacer teatro, especialmente en momentos difíciles, permite abrir las puertas al afecto, al compañerismo y a la sanación de nuestro espíritu”. La deuda del teatro con el acto de la comunión se mantiene.

Nadia Be’er
Investigadora y crítica de artes escénicas.


Danza. Desplazamiento.

Sin duda alguna, este año estuvo lleno de propuestas escénicas que no solo demostraron calidad artística sino también la capacidad reflexiva de todos aquellos que dejaron el cuerpo en el escenario. Uno de estos casos fue el de Malevolence, diferentes formas de salvarse a sí mismo, una propuesta interdisciplinaria presentada en el Teatro Helénico por Udâna Plataforma de creación escénica bajo la dirección de Sandra Milena, y que fue ganadora de MIC Género 2017.

Malevolence es un grito desde el cuerpo, producto de la intensa investigación de artistas, sociólogos, historiadores y politólogos sobre el fenómeno del desplazamiento forzado a causa de la violencia en los contextos de Colombia y México. El propósito de la pieza era romper con la normalización de la violencia que sufren miles de personas cada día a causa de conflictos locales que en realidad derivan de la crisis que vive el mundo. Se trata de una propuesta en la que el arte no funciona como un mero acto contemplativo, sino como un dispositivo que se activa. Algunas de las propias bailarinas tienen experiencias de desplazamiento forzado y se invita al público a hacer preguntas y dialogar en torno a los problemas de violencia, por lo que cada función es distinta. Finalmente, se encienden una serie de velas que se comparten con los espectadores en un ejercicio por crear conciencia sobre los cuerpos afectados e incluso desaparecidos en estos procesos. Considero que esta fue una de las mejores piezas del año y los invito a seguir el trabajo de esta compañía que en cada oportunidad refleja la calidad artística de quienes la integran y su contundente propuesta desde el cuerpo.

Berenice Quirarte
Cursa la maestría en Estudios del Arte en la Universidad Iberoamericana y es miembro de Giroscopio: Danza + Filosofía.

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