10 noviembre, 2018

Mesa de novedades

La más reciente biografía de un poeta excepcional nacido en Missouri, una novela en la que lo que es real y lo que no lo es se confunden, una colección de ensayos sobre una especie de goce en la desesperación y en toda voluntad negativa, 19 trozos indispensables de la Ciudad de México y la celebración de los 20 años de la entrega del Nobel a un escritor portugués conforman la selección de nexos en esta ocasión.

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Biografía

Turbulencias emocionales y escritura

Los escritos biográficos sobre Thomas Stearns Eliot se encuentran en un estado más confuso y controvertido que en el caso de cualquier otro gran escritor del siglo XX. No se ha lanzado ninguna biografía importante desde la publicación de sus primeros poemas, Inventions of the March Hare. Poems 1909-1917, libro que alteró drásticamente la percepción del público respecto a la personalidad legendaria de Eliot. Hubo intentos de convertir a la estadunidense Emily Hale en la mujer amada de los años intermedios de Eliot, y también se ha culpado a Eliot por la inestabilidad de su primera esposa y se le ha declarado homosexual. T. S. Eliot. Una breve biografía de John Worthen (Londres, 1943) libera a Eliot de esas distorsiones, así como de su imagen fría y no emocional. Ofrece un estudio de su primer matrimonio que no intenta culpar, sino comprender; muestra cómo se puede leer la poesía de Eliot por sus revelaciones sobre su mundo interior. Eliot escribió una vez que cada poema era un epitafio, lo que significa que era la inscripción en la lápida de la experiencia que conmemoraba. Su poesía muestra, sin embargo, que las experiencias más profundas de su vida no morirían, y que se sintió forzado a escribir sobre ellas. Los capítulos de la biografía escrita por Worthen abordan pose y poesía, el matrimonio, la vida literaria, “La tierra baldía”, “Cuatro cuartetos”, eminencia y teatro. Concluye con la figura de Valerie Eliot, quien contrajo matrimonio con el escritor y se volvió su albacea. Worthen muestra a un Eliot vulnerable, por lo que “su poesía no es más que un reflejo de las turbulencias emocionales que sufrió́ en vida”.

John Worthen, T. S. Eliot. Una breve biografía, traducción de Iñaki Tofiño, Barcelona, El Arte de la Memoria Ediciones, 2018, 256 pp.

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Novela

Montañas, Kafka, Mozart y lo que es real y lo que no lo es

Haruki Murakami (Kioto, 1949) configuró un universo en el que el arte se decanta sistemáticamente. El narrador de La muerte del comendador. Libro 1: Una idea hecha realidad —que cuando iba a la universidad la mayor parte del tiempo lo dedicaba a la pintura abstracta y posteriormente se convierte en un retratista— escribe al dictado de los recuerdos. Su mujer y él habían suspendido temporalmente su vida en común. Durante la crisis de pareja un amigo le ofrece vivir en una casa llena de discos de ópera, aislada en una zona montañosa, rodeada de bosques, que pertenece a su padre, un célebre pintor. El protagonista descubre en el desván un cuadro envuelto y con una etiqueta en la que se lee: “La muerte del comendador”. Es una escena violenta que representa la parte de la ópera Don Giovanni de Wolfgang Amadeus Mozart, cuando el protagonista mata al comendador. Ese es el punto de partida de la más reciente novela de Haruki Murakami, que genera preguntas y participa del “encuentro con algo tan extraño”, a la vez que aborda “el momento en que lo que es real y lo que no lo es se confunden”. El narrador reflexiona sobre la memoria: “De la misma manera que dentro de mis recuerdos cambian las circunstancias y los acontecimientos sin cesar, también la vara de medir, que debería ser fija e invariable, está en constante transformación, como para llevar la contraria”. Se esfuerza para poder contarlo todo de una forma lógica y sistemática dentro de sus posibilidades y define la adultez: “Había alcanzado esa edad en la que ya no era joven y algo se perdía irremediablemente en mí, como si un fuego en mi pecho se extinguiera poco a poco, y me olvidara del calor que me había proporcionado./ Supongo que en algún momento tendría que haber reaccionado, haber tomado alguna medida, pero siempre lo dejaba para más adelante; y la que puso fin antes que yo fue mi mujer. Yo tenía treinta y seis años”. Y uno de los capítulos de esta novela sobre arte y soledad, llena de conexiones extrañas e improbables, alude al autor de El proceso: “Franz Kafka amaba las cuestas”.

Haruki Murakami, La muerte del comendador. Libro 1: Una idea hecha realidad, traducción de Fernando Cordobés y Yoko Ogihara, Ciudad de México, Tusquets, 2018, 480 pp.

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Ensayo

Nulidad y aniquilación

En Alegrías de nada. Ensayos sobre algunas estéticas de la anulación, Alberto Ruiz de Samaniego (La Coruña, 1966) aborda “la nulidad, la aniquilación, el fin o la destrucción” en algunos autores o en momentos ejemplares de la Modernidad, como la Austria finisecular, Caspar David Friedrich (la religión de la pintura), Kazimir Malévich (la diferencia del ser y el existente, afrontada por el máximo representante del suprematismo, una de las principales corrientes defensoras de la abstracción geométrica en Rusia), Fernando Pessoa (lleno de su vacío), John Martin (el exterminador), John Cage (en 1952 el instrumentista estadunidense creó 4’33”, obra musical basada en no tocar una sola nota), la pintura después de Auschwitz y el marqués de Sade (teatro crítico universal). Ruiz de Samaniego —profesor titular de Estética y teoría de las artes de la Universidad de Vigo y experto en la obra de Maurice Blanchot— dividió el libro en tres partes: “Sacrificios”, “Destrucciones, redenciones” y “Anulaciones”. “Existe —cómo negarlo— una cierta jovialidad en imaginar la destrucción de uno mismo y el todo, una especie de goce en la desesperación y en toda voluntad negativa”, se lee en Alegrías de nada.

Alberto Ruiz de Samaniego, Alegrías de nada. Ensayos sobre algunas estéticas de la anulación, Sevilla, Athenaica Ediciones Universitarias, 2018, 278 pp.

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Crónica

El corazón del Valle

“Hace años, tantos como veinte, empecé, en la dirección de Cal y arena una colección de clásicos de la cultura mexicana del siglo XIX que con el tiempo se amplió al XX: Los imprescindibles. Con el tiempo, la colección cumplió veinte años y veinte volúmenes”, escribió Rafael Pérez Gay en el prólogo a La ciudad imprescindible. Crónicas esenciales de la Ciudad de México, libro compilado por Luis Franco Ramos. Los volúmenes de Los imprescindibles son el origen de este libro. Se eligieron de los tomos una crónica, un poema o un fragmento sobre nuestra historia urbana, “una ciudad imprescindible”. El libro incluye 19 textos de historia, de vida cotidiana, de calles, de personajes, acompañados de imágenes, evocaciones gráficas de esas voces: 19 trozos indispensables de la Ciudad de México. Los autores compilados son Bernal Díaz del Castillo, Fray Servando Teresa de Mier, José Joaquín Fernández de Lizardi, Manuel Payno, Ignacio Rodríguez Galván, Guillermo Prieto, Francisco Zarco, José Tomás de Cuéllar, Vicente Riva Palacio, Ignacio Manuel Altamirano, Pedro Castera, Manuel Gutiérrez Nájera, Luis González Obregón, Ángel de Campo, José Juan Tablada, José Vasconcelos, José de Jesús Núñez y Domínguez, Alfonso Reyes y Carlos Pellicer, quien escribió: “Un águila de atardecer lanzada de norte a sur, atraviesa el corazón del Valle. Su sombra marca tal vez el camino de la noche”. Y la máxima de Reyes se convierte en insignia del libro: “Viajero: has llegado a la región más transparente del aire”.

Luis Franco Ramos (compilador), La ciudad imprescindible. Crónicas esenciales de la Ciudad de México, prólogo de Rafael Pérez Gay, Ciudad de México, Cal y arena / DGP-Secretaría de Cultura, 2018, 304 pp.

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Diario

El limbo de los discos duros y el tiempo

Resultado de un hallazgo casual en el archivo de José Saramago (Azinhaga, 1922-Tías, Lanzarote, 2010), El cuaderno del año del Nobel es el último de los diarios personales que el autor portugués dejó escrito y que se quedó, como declaró él mismo, agarrado al disco duro de la computadora. En el libro, que recorre la vida de Saramago durante 1998, hay apuntes personales, reflexiones e ideas sobre su postura cultural y ética. Saramago escribió siempre desde la sensibilidad hacia los desfavorecidos, los vulnerables, los oprimidos. Alfaguara celebra los 20 años de la concesión del Nobel con el lanzamiento de este diario —tal como José Saramago lo escribió— junto con las cuatro conferencias que impartió en 1998, un año que cambió para siempre la vida y la obra del autor. En “El limbo de los discos duros y el tiempo” Saramago escribió: “[ésta es la] continuación feliz de cinco volúmenes”. Y Pilar del Río aseveró: “Eran días de hace veinte años, eran días de hoy. El autor diciéndose de nuevo en Lanzarote, las palabras saliendo a borbotones, mes a mes, un año entero, ese año”.

José Saramago, El cuaderno del año del Nobel, traducción de Pilar del Río, Ciudad de México, Alfaguara, 2018, 304 pp.

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El incesante clic y escroleo de esta sección nos ha llevado a inauditas noticias como la posible puesta en órbita de un satélite que imite a la luna, el sonido real de la voz de Walt Whitman o la lista de los cien libros alemanes más traducidos al inglés, entre otras cosas.

Nuevo Banco de metáforas

La contaminación luminosa de las grandes ciudades ha velado el cielo nocturno. Se sabe. Pero no hay de qué preocuparse: siempre tendremos algún cuento chino. Veamos. La ciudad de Chengdu, en Sichuan (no la Xanadú de Marco Polo, de idéntica pronunciación), pretende ahorrar cerca de 240 millones de dólares al año en energía eléctrica. La epifanía surgió en la bóveda celeste mental de un científico llamado Wu Chungfen, presidente del Instituto de Investigaciones en Ciencia Aeroespacial y Sistemas de Tecnología Microeléctrica (olviden las siglas en chino). Se trata, nada más y nada menos, que de poner en órbita un satélite que le sirva de “complemento a la Luna”. La nueva luna made in China, prevista para 2020, reemplazaría por completo el alumbrado público, cubriendo una zona de 10 a 80km de ciudad. El invento en órbita, metálico, cubierto de paneles solares y sin dark side,brillaría con una luz similar al crepúsculo.

Hay polémica sobre los efectos en los animales o en los ciclos de sueño de los habitantes de Chengdu. Voces anticientíficas, incrédulas, como siempre. Ahora mejor celebrar la llegada de este Banco de metáforas renovado, y aliviar la queja de Ramón Gómez de la Serna en su Lunario de Greguerías (cuyos hermosos extractos debemos a Luis Miguel Aguilar, quien también practicó sus greguerías, llenas de homenajes literarios, aquí, en el poema “Lunas” de Las cuentas de la Iliada y otras cuentas).

Imaginemos, pues, otras greguerías, basadas en de la Serna, pero made in China:

• La luna sueña que es la copia de la luna.
• La luna y la arena se amaban con frenesí, hasta que llegó una amante que brilla más y es menos impredecible.
• Hay un día al año en que ponen paneles nuevos a la luna.
• La luna tiene la palidez de una china de cabaret.
• La luna ciega pasa por la noche de Sichuan guiándose con su lazarilla roja.

Y finalmente una que adoptarán en bienes raíces en Chengdu:

• Anuncio: “Se vende este chalé con luna (artificial) propia”.

Ilustración: Gonzalo Tassier


La verdadera voz de Whitman

Walt Whitman declama algunos versos de su poema “America”. Estamos en 1890. Es la recitación poética sonora más antigua de la que se conserva registro. Su calidad depende del cilindro de cera en la que fue grabada. Lo supimos gracias al último libro de Agustín Fernández Mallo, Teoría general de la basura.

“Apenas 35 segundos en los que además de parecer llegar el poeta desde ultratumba para hablarnos cara a cara —un vértigo parecido a si de pronto viéramos una fotografía de Sócrates—, también podemos pensar que es fundado el Año Cero de la recitación poética tal como hoy la conocemos. No deja de sorprender que en tal grabación el tono y la prosodia de Whitman tengan un aire a profesor que, a un grupo de niños, estuviera dando clases de dicción de alguna lengua extranjera”, afirma el escritor español.

Es el inicio de un libro que tiene demasiados aires posmodernos y, sin embargo, aparece como una nueva propuesta de teoría cultural en tiempos de las redes omnipotentes. Todo lo que nos llega del pasado conlleva una línea de flotación ficticia, la construcción de una “ficción verosímil” como lo evidencia el trabajo de arqueólogos o paleontólogos. Solo podemos edificar mediante hallazgos, deshechos, basura para reconstruir el tiempo de la historia, fragmentos que ahora aparecen sumamente interconectados y complejos que modifican valores del saber como la erudición o el plagio.


Zona libre para Paz

No en el año del centenario de Paz sino a veinte años de su muerte y a 50 de Tlatelolco, se abre un espacio colaborativo en internet para atraer a lectores y estudiosos interesados en la obra del Nobel mexicano. En la página sin fines de lucro, coordinada por Guillermo Sheridan, participan guardianes y guardianas de la llama de Vuelta y nuevos críticos como Ángel Gilberto Adame, Fabienne Bradú, Adolfo Castañón, Christopher Domínguez o Malva Flores, entre otros. La devoción por Paz es del tamaño del proyecto de acervo: una de las intenciones es ir publicando una nutrida correspondencia que cubre casi siete décadas, además de completar la bibliografía crítica que empezó a construir un gran bibliógrafo, Hugo Verani.

Por lo pronto la Zona Paz nos muestra una de las facetas del autor más atractivas para los jóvenes: el Paz del 68, que renuncia a su puesto y en la embajada y envía al “suplemento” de esa década, La cultura en México, el poema de circunstancia sobre la Olimpiada, el primero de una serie fundamental de protestas poéticas contra la represión de Tlatelolco, la irónica conversión de un poema oficial, bajo pedido, en un poema de denuncia que juega con el doble espejo de la limpieza e inicia con un oxímoron memorable: “La limpidez / (Quizá valga la pena / Escribirlo sobre la limpieza / De esta hoja) / No es límpida”.


Cien alemanes en inglés

Con motivo de la última feria del libro en Fráncfort la Deutsche Welle publicó una valiosísima lista de los cien libros imprescindibles escritos en alemán desde 1900 y traducidos al inglés. Además de una muestra cronológica de obras maestras, que abre con Los Buddenbrooks de Thomas Mann y cierra con una decena de outsiders, también es una veleta que nos enseña por dónde soplan los vientos de la traducción. Solo 3,5% de los libros en el mercado inglés y estadounidense son traducciones. Este porcentaje mínimo es la prueba de que la hegemonía de la lengua inglesa es principalmente una amenaza contra sí misma. No hay mejor manera de que una lengua se estanque en sus formas y deje de renovarse que cerrándole la puerta a la apropiación de lenguas extranjeras. Por lo pronto nos queda el compendio de la DW, primero en su género, ilustrado con videos, que ojalá sirva de ejemplo para investigadores y editores de nuestra lengua.

 

Fuentes: Usbek & Rica, zonaoctaviopaz.com, Deutsche Welle (Juan Pablo García Moreno). Libros: Luis Miguel Aguilar, Las cuentas de la Ilíada y otras cuentas, México, UAM, 2009; Ramón Gómez de la Serna, Lunario de Greguerías, Valencia, Pre-textos, 1992; Agustín Fernández Mallo, Teoría general de la basura (cultura, apropiación, complejidad), Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2018.

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20 octubre, 2018

Mesa de novedades

El primer volumen de los cuentos completos de una de las mejores escritoras estadunidenses de las postrimerías del siglo XIX e inicios del XX, los escritos de un poeta excepcional del siglo XX mexicano sobre otro poeta esencial de nuestras latitudes, un ensayo sobre lo político en la obra y pensamiento de uno de las más grandes escritores franceses, la primera novela de un joven autor mexicano y las memorias neoyorquinas de una escritora fundamental constituyen la selección de nexos en esta ocasión.


Cuento

Un ambicioso mosaico de entusiasmos y desilusiones

Páginas de Espuma comenzó la reunión —por primera vez en español— de todos los relatos de Edith Wharton (Nueva York, 1862- Saint-Brice-sous-Forêt, Francia, 1937) con la publicación de Cuentos completos (1891-1908), primer volumen del proyecto.

Wharton fue una mujer excepcional. Escribió más de 40 libros en 40 años —cuenta Clara Obligado en el prólogo—, decenas de relatos, teorizó sobre el arte de la ficción, estaba dotada para los idiomas, cruzó el Atlántico 66 veces, fue nominada tres veces para el Premio Nobel y fue la primera mujer en ganar un Pulitzer —con La edad de la inocencia—, la primera en recibir un doctorado Honoris Causa en la Universidad de Yale, una de las primeras en obtener la separación de su marido, una inusual reportera de guerra que recorría el frente de batalla en motocicleta y, también, una de las únicas que tenía un coche propio. Un coche propio a comienzos del siglo XX conducido por una mujer es “una metáfora de la libertad”, escribió Obligado. Wharton es considerada una de las mejores escritoras estadunidenses de su generación. Fue admirada por autores como Henry James, Francis Scott Fitzgerald, Jean Cocteau y Ernest Hemingway.

Los cuentos que se incluyen en el proyecto de Páginas de Espuma fueron compilados por Richard Warrington Baldwin Lewis en 1968 dentro de The collected Short Stories. Extraordinariamente traducidos al español, los cuentos resultan un ambicioso mosaico de entusiasmos, quimeras y desilusiones que demuestran un estilo acucioso. Wharton dejar ver desde sus inicios como escritora un perspicaz conocimiento de la psicología. Transmite las emociones de hombres y mujeres. Refleja pequeñas tragedias, matrimonios desventurados, tertulias de alta sociedad, artistas sin aptitud.

Wharton “muestra una y otra vez cómo [las mujeres] luchan para convertirse en seres reales en contra de la visión idealizada masculina, critica duramente los límites del matrimonio, dibuja el impulso erótico que choca con las convenciones y es una poderosa voz que se niega a ser encarcelada por las ideas dominantes”, escribió Obligado en el prólogo. “Como en los cuentos de Hemingway, suele asomar a la vista del lector solo la punta del iceberg, y es el lector el que debe recomponer la historia”, concluyó Obligado.

El volumen incluye relatos magistrales como “El ángel que guarda la tumba”, “El Rembrandt”, “El eremita y la mujer salvaje” y “Almas vencidas”, cuento en el que escribió: “Nada más desconcertante para un hombre que el proceso mental de una mujer que razona sus emociones”.

Edith Wharton, Cuentos completos (1891-1908), prólogo de Clara Obligado, traducción de E. Cotro, M. Fernández Estañán, E. Gallud y J. C. García, Madrid, Páginas de Espuma, 2018, 984 pp.


Varia invención

José Emilio Pacheco lee a Ramón López Velarde

Ramón López Velarde. La lumbre inmóvil de José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939-ídem, 2014) es una selección magistral realizada por Marco Antonio Campos de los textos que el ganador del Premio Cervantes escribió sobre el poeta jerezano: doble encanto el de adosar escrituras concernientes. “Dos poetas, dos periodistas y dos cronistas formidables que, si no coincidieron en el tiempo, sí conviven con naturalidad de cómplices en estas deleitables y aleccionadoras páginas.”

El libro contiene joyas como “La casa de López Velarde” —una carta abierta a José Luis Martínez, quien fuera coordinador general de la comisión para la conmemoración del centenario del natalicio del poeta en 1988, en la que Pacheco solicita restaurar y preservar el edificio de Álvaro Obregón 73, donde el zacatecano vivió de 1914 hasta su muerte, en 1921—, un poema titulado “Ramón López Velarde camina por Chapultepec (Noviembre 2, 1920)” —con el que se despide de José Carlos Becerra— y “Beckett, traductor de López Velarde” —texto en el que Pacheco reconstruye la historia detrás de la aproximación del escritor dublinés a la obra del poeta jerezano: “Con ayuda de [Octavio] Paz y Gerald Brenan, autor de El laberinto español, [Beckett] logra una buena versión de ‘Message from the Earth’”—.  El magnífico volumen cierra con “López Velarde hacia ‘La suave Patria’” —“Optó por un poema íntimo que en vez de cantar al nuevo México obregonista se despidió del país destruido por la Revolución. ‘La suave Patria’ tiene ya ochenta años. Su encanto y su misterio no se han agotado”, escribió el autor de Inventario—  y con el poema “Caracol”, esencial homenaje de Pacheco a López Velarde.

En el epílogo Marco Antonio Campos califica a López Velarde como “el poeta más íntimamente nuestro, nuestro poeta por excelencia, el Poeta”, y afirma que Pacheco prefería ver “La suave Patria” como nuestro poema nacional.

José Emilio Pacheco, Ramón López Velarde. La lumbre inmóvil, selección y epílogo de Marco Antonio Campos, Ciudad de México, Ediciones Era/Secretaría de Cultura, 2018, 140 pp.


Ensayo

Arte e inquietudes políticas en la obra de Sartre

Jean-Paul Sartre (1905-1980) es imprescindible para entender la expansión intelectual, literaria y filosófica del siglo XX. La literatura comprometida y Jean-Paul Sartre de Héctor Iván González (Ciudad de México, 1980) da cuenta de ello a través del estudio de sus inquietudes políticas, correspondientes a las de un escritor “politizado o engagé”, presente en Qu’est-ce que la littérature? (1948). Que el arte haga un cambio en el trayecto histórico del ser humano es uno de los ejes de gran parte del pensamiento crítico de Jean-Paul Sartre.

González aborda los orígenes textuales de la obra Qu’est-ce que la littérature?, estudia el ensayo de Mallarmé “La lucidité et sa face d’ombre” como punto de partida para la crítica ideológica a los escritores, habla de la poesía y la perspectiva epistemológica en Sartre, se aproxima a la cuestión del arte por el arte y la literatura comprometida realmente existente, estudia la perspectiva ética sobre la literatura y su manifestación y percibe a la Generación perdida de Estados Unidos como un ejemplo de la estética que sugería Sartre.

“Sartre buscaba rebasar lo puramente egoísta, lo ceñido a una fórmula de intereses, que repitiera o reacomodara los lugares comunes de la sociedad conservadora”, es una de las conclusiones de Héctor Iván González.

Héctor Iván González, La literatura comprometida y Jean-Paul Sartre. Una reflexión sobre el fenómeno literario y lo político, Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2018, 266 pp.


Novela

A la espera de lo inminente

Una ambigüedad se instala en cada capítulo de Esta noche, el Gran Terremoto, la primera novela de Leonardo Teja (Ciudad de México, 1984).  Diego Pirita trabaja como recepcionista en un hotel. Recibe una instrucción en apariencia caprichosa: una de las habitaciones debe mantenerse siempre desocupada para recibir a un cliente distinguido sin importar lo que acontezca. Podría llegar inmediatamente o podría hacerlo dentro de muchos años. La única certeza es que no lo anunciará.

En la novela de Teja la espera es una constante: “Continúa así, no claudiques, aunque esperar [al] Gran Terremoto pueda sentirse como una noche interminable de insomnio”. “ […] esperar la lluvia desde un pedazo de pasto recién cortado.” “Mientras esperaba mi turno pude ver con detalle la firma de el Gran Terremoto; más que su nombre, el trazo parecía la sección de un electrocardiograma.” “Cuando le contesté a la administradora del hotel me dijo que iba en camino, que la esperara, que tenía algo importante que decirme, que estaba tan cerca que yo no podría creer lo cerca que estaba.”

Teja indaga una colectividad que estableció sus reglas alrededor de un elemento ineludible. La incertidumbre de la espera lo permea todo. Lo irrazonable se convierte en el camino para los que abandonaron la pregunta ¿cuándo llegará el Gran Terremoto?

Leonardo Teja, Esta noche, el Gran Terremoto, Ciudad de México, Antílope, 2018, 138 pp.


Memorias

Soledad en Nueva York e insuflar vida en el silencio

En Apegos feroces, Vivian Gornick (Nueva York, 1935) ya percibía los vasos comunicantes entre la ciudad y el aislamiento interior. En La mujer singular y la ciudad la escritora camina y viaja en metro. Gornick, de manera casi benjaminiana, transita la ciudad y la memoria, asume que el “yo” es una especie de collage solitario y ahonda en su relación con Nueva York para indagar en sí misma, para vislumbrar su intimidad.

Percibe a Nueva York como “una arqueología no de estructuras, sino de voces”. La autora escruta su psique en busca de recuerdos y reflexiona sobre el lenguaje y la autoexploración. “Una terrible melancolía me abate. De nuevo, como me ha ocurrido con frecuencia a intervalos irregulares durante toda mi vida consciente, tengo esa inquietante sensación de que un lenguaje enterrado a mucha profundidad me recorre los brazos, las piernas, el pecho, la garganta. Si lograra que llegase al cerebro, tal vez podría empezar la conversación que tengo pendiente conmigo misma”, escribió Gornick.

Convierte a la soledad en el eje de múltiples reflexiones y reúne pruebas de su propia sensibilidad: “El hábito de la soledad persiste. Leonard me dice que si no la convierto en una soledad útil, seré la hija de mi madre por siempre jamás. Tiene razón, por supuesto. Uno se siente solo por la ausencia del otro idealizado, pero en la soledad útil yo estoy aquí, haciéndome compañía imaginaria, insuflando vida en el silencio, llenando la habitación con pruebas de mi propio ser sensitivo”, concluyó Vivian Gornick.

Vivian Gornick, La mujer singular y la ciudad, traducción de Raquel Vicedo, Ciudad de México, Sexto Piso, 2018, 148 pp.

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En materia de escándalos, el año 2018 no se habrá quedado corto. La marejada del #MeToo golpeó la aparente compostura sueca y el Premio Nobel de Literatura 2018 tuvo que ser remitido al 2019 por graves acusaciones de abusos y acosos sexuales que gravitan alrededor de la alta jerarquía de la Academia.

La última vez que el galardón se pospuso, en 1949, fue porque no se encontró “candidato digno” de recibirlo; de otro modo, solo el fuego de las guerras mundiales logró la cancelación definitiva en toda la historia del mayor galardón literario. Sin embargo, para liberarse de la “vergüenza” de este año y no afectar al arte ni a sus lectores internacionales surgió la iniciativa de una Nueva Academia, una organización sin fines de lucro, compuesta por un centenar de escritores, libreros, académicos y especialistas suecos. En la Biblioteca Pública de Estocolmo se anunció hoy que Maryse Condé es la ganadora del primer premio Nobel de literatura alternativo. El jurado ha justificado así el fallo:

Maryse Condé es una gran narradora que pertenece a la llamada world literature. Su obra describe la realidad del colonialismo y el caos postcolonial en un lenguaje que es tan preciso como apabullante: la magia, el sueño, el terror pero también el amor están constantemente presentes. Ficción y realidad se entrecruzan y la gente vive tanto en un mundo imaginario de antiguas y complejas tradiciones como en un mundo muy parecido al presente en curso. Respetuosamente y con humor, Condé narra la demencia, la fragmentación y el abuso postcolonial pero también la solidaridad y la calidez humana. La muerte vive en sus historias, muy cerca de los vivos, en un mundo multitudinario en el que género, raza y clase se vuelven a configurar en nuevas constelaciones.

Fotografía: Mouvement des Entreprises de France, bajo licencia de Creative Commons.

Nacida en 1937, en Point-à-Pitre, capital de la isla de Guadalupe, Condé recibirá el premio en una gala el próximo 9 de diciembre. La recompensa consiste en un millón de coronas suecas: unos 110 mil dólares, recaudados gracias a donaciones (el Nobel oficial otorga un millón de dólares). “Estoy muy contenta y me siento muy orgullosa por este premio. Permítanme compartirle con mi familia, mis amigos y, sobre todo, con toda la gente de Guadalupe que estarán encantados con esta recompensa. Somos un país pequeño. Se habla de nosotros cuando hay ciclones o terremotos y por una vez se hablará de nosotros por una buena causa”, declaró la autora.

Profesora emérita de la Universidad de Columbia, Condé ha escrito una veintena de libros, novelas y cuentos: una obra marcada por la complejidad cultural, la multiplicidad de personajes, ambientaciones históricas y escenarios alrededor del mundo, como el reino bambara del Senegal del siglo XIX en la novela Ségou (1984-85) o los juicios de Salem en Yo, la bruja Tituba. Negra de Salem (1986). Su indagación intelectual ha sido principalmente la del intento de recrear el gigantesco fresco multicultural de la cultura afrocaribeña, cuyas ramificaciones se extienden por todo el continente americano.

Literatura y democracia

Al ver que se desvanecía en el aire la nominación de este año, la Nueva Academia —fundada por Alexandra Pascalidou— se propuso garantizar un premio con prestigio internacional, pero alejándose de las lógicas y formas de la Academia tradicional. Su idea fundacional es recordarnos que “la literatura tendría que estar asociada a la democracia, la apertura, la empatía y el respeto. En una era en la que los valores humanos están cada vez más en entredicho, la literatura se vuelve una fuerza de oposición a la opresión y al código de silencio”.

Tras la renuncia de Sara Darius, la secretaria perpetua de la Academia sueca, el 12 de abril de este año, las especulaciones fueron incesantes. Darius renunció a su puesto después de la publicación de decenas de testimonios de académicas e intelectuales que acusaban de abuso sexual al fotógrafo Jean-Claude Arnault, aparentemente famoso por su poder dentro del green room del Nobel y además esposo de Katarina Frostenson, que ocupaba uno de los 18 asientos de la Academia. El escándalo resultó en la dimisión de varios miembros de la Academia y en la cancelación del premio por falta de quórum. Arnault ya está en prisión, pero el grupo colegiado no logró resolver a tiempo sus problemas de organización interna. Según reportó el diario ABC, los miembros colegiados se opusieron a que un comité independiente concediera el premio Nobel, a pesar de que la junta directiva de la Fundación Nobel lo propusiera y apoyara abiertamente. Rechazaron incluso la intervención de un mediador profesional que estudiara un cambio en unos estatutos que huelen a naftalina y están vigentes desde principios del siglo XVIII.

Una impresión similar deja la ceremonia de entrega, cuya pomposidad y solemnidad solo nos acercan al mundo desmejorado y anacrónico de las realezas europeas. Con benéfica lucidez, una película estrenada el mes pasado, La buena esposa, retrata con acierto la atmósfera que rodea al gran galardón, absolutamente marcado por los despropósitos, ajeno a la literatura y sus misterios. El premio Nobel le es otorgado al personaje de Jonathan Pryce, cuando ha sido su esposa, interpretada por Glenn Close, la mente y la pluma detrás de todos sus libros.

Llamado al voto general

Sin el visto bueno de la Academia sueca, la Nueva Academia organizó las etapas para otorgar un premio internacional, pero distinto. Invitó primero a libreros suecos a participar en las votaciones y llamó después a un voto abierto mundial, en el que participaron cerca de 30 mil internautas, para escoger a los candidatos con más nominaciones. En la lista de autores nominados figuraban el eterno Haruki Murakami de Japón, la canadiense Kim Thúy, Maryse Condé de la isla de Guadalupe y Neil Gaiman del Reino Unido. Murakami rechazó de entrada la nominación, argumentando que prefería “concentrarse en su escritura, lejos de la atención de los medios”. Por supuesto, porque si le dieran el Nobel alternativo nunca tocaría el Santo Grial del Nobel “verdadero”.

Los tres nominados finales no coincidían con otros nombres que suenan y resuenan. En opinión de Le Clézio, Toni Morrison y Elfriede Jelinek, todos premiados en años anteriores, merecían más el Nobel el poeta coreano Ko Un, el novelista chino Bi Fe Yu, la novelista de origen haitiano Edwige Danticat o Thomas Pynchon. Parece que las quejas, especialmente las de Le Clézio, quedaron este año aplacadas: Occidente ha volteado a otros rumbos y a otras tradiciones, queriendo mostrar apertura, tolerancia y sobre todo enterrar las sombras antidemocráticas que hoy nos asolan.

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1968: año en el que el mundo experimentó un estremecimiento, incluido México. 50 años después de la metamorfosis, presentamos algunos libros imprescindibles para comprender lo ocurrido en nuestro país.

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Historia

Una suerte de libro-museo

Ángeles Magdaleno —historiadora especialista en archivos sobre seguridad nacional y quien ha dedicado gran parte de su carrera a investigar el Movimiento del 68— enumeró 68 eventos notables que sucedieron durante ese año en todo el mundo en una especie de libro-museo. Abarca la vida política, la social y la cultural.

Entre los disímiles especialistas que participaron en el volumen se encuentran Eduardo Limón, Alonso Ruvalcaba, Arturo Salmerón, Romina Pons y Arturo Aguilar. Música, cine, literatura y fotografía son algunos de los componentes de un escenario cabal que procura retratar la vida cotidiana de la época.

En 1968. El año que transformó al mundo son abordados temas como la teoría de la evolución, la obra de Elena Garro, los Juegos Olímpicos, la protesta del Black Power, la élite de las artes, la Teología de la Liberación, los nuevos espacios para la educación, las premiaciones y su importancia social, el movimiento ETA y su primera víctima, Valerie Solana y su obra cumbre, el manifiesto feminista, una mayor apertura sexual, descubrimientos científicos y el apogeo de cierta poesía.

Ángeles Magdaleno (curaduría), 1968. El año que transformó al mundo, Ciudad de México, Planeta, 2018, 232 pp.

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Literatura juvenil

Explicación a los estudiantes contemporáneos

A partir de una conversación profunda entre generaciones muy distintas —un profesor de 70 años con alumnos de 20— surgió 1968 explicado a los jóvenes, libro en el que Gilberto Guevara Niebla expone la contraposición de la fiesta y la tragedia que marcaron ese año.

Aquel verano fue percibido por los jóvenes mexicanos como un acercamiento a la vida pública. El libro refleja décadas enteras de reflexión e  investigación sobre lo que ocurrió en 1968. “¿Por qué mi obsesión por el 68? Es un reflejo a largo plazo del efecto traumático que tuvo sobre mi persona Tlatelolco, la crueldad y el sadismo con el cual los militares nos trataron en el campo militar, las torturas, las burlas, los escupitajos, los golpes cuando caímos al suelo”, aseveró el académico. Fue el resultado de un régimen opresivo cuyo autoritarismo alcanzó un punto luctuosamente definido el 2 de octubre en Tlatelolco.

Compuesto por 21 capítulos, el libro se divide en dos partes. La primera implica la eclosión del movimiento estudiantil y cómo éste se vertió sobre la sociedad: un ejercicio lúdico que estuvo siempre acompañado de alegría. La segunda parte es trágica y comienza el 28 de agosto, con un desarrollo en una sucesión lógica.

El libro surgió de un ejercicio real que tuvo con sus alumnos. Conversó con sus estudiantes y así surgieron las primeras preguntas que aparecen en el libro. Dieron orden e inspiración al resto del texto, afirma el autor. “No debemos aceptar que el 68 se repita, luchemos para que no se repita”, concluye el exlíder estudiantil.

Gilberto Guevara Niebla, 1968 explicado a los jóvenes, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 2018, 126 pp.

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Libro cinematográfico

Otorgar voz a todos los implicados

Historias del 68 está constituido por varias historias autónomas que se entrelazan. La narración conduce al lector por caminos que terminan con la muerte de algunos de sus protagonistas en la Plaza de las Tres Culturas.

Vicente Leñero construye una historia que revela el origen, desarrollo y conclusión del movimiento a través de las voces de muchos de sus participantes: alumnos, activistas, porros, profesores, intelectuales, trabajadores, políticos, policías y militares. Todos los personajes cuentan los hechos desde su punto de vista.

Leñero reproduce meritoriamente esas voces. Por ejemplo, incluye la historia de dos burócratas casi jubilados que al principio refutan el movimiento pero luego lo apoyan y mueren, la de un joven homosexual y su pareja —uno asesinado, el otro encarcelado—, la de un soldado que se ve forzado a participar en la represión.

Compuesto por 37 historias breves, el libro fue escrito originalmente como guion y se adaptó a lo que Guillermo Arriaga llama un “libro cinematográfico”.

Vicente Leñero, Historias del 68, Ciudad de México, Seix Barral, 224 pp.

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Rescates literarios

Cal y arena reedita 4 libros esenciales sobre el 68

La editorial fundada en 1988 reeditó La libertad nunca se olvida. Memoria del 68 y1968: Largo camino a la democracia de Gilberto Guevara Niebla, en los que el autor reconstruye cronológicamente y revisa críticamente los hechos y su experiencia personal, obras en las que el autor combina la voluntad analítica y documental con la fuerza emotiva de la evocación.

El sello lanzó una edición especial a cincuenta años de lo ocurrido de Pensar el 68, volumen coordinado por Hermann Bellinghausen que integra textos de Raúl Álvarez Garín, Roberta Avendaño, Salvador Martínez della Roca, Roberto Escudero, Luis González de Alba, Sócrates Campos Lemus, Marcelino Perelló, Eduardo Valle, Pablo Gómez, Heberto Castillo, Carlos Pereyra, Julio Scherer García, Carlos Monsiváis y Elena Poniatowksa. “Vemos los hechos de 68 solo desde el lado de los estudiantes. ¿Por qué? Porque desde el gobierno el silencio sigue siendo obstinado”, dice, por ejemplo, Hugo Hiriart. El libro es un mosaico de nostalgias, expectativas y sueños sostenidos.

También reeditó la crónica novelada Los días y los años de Luis González de Alba, quien decidió morir un 2 de octubre, fecha que marcó su vida y su muerte. El libro, firmado en Lecumberri en octubre de 1970, fue el primer texto publicado por uno de los dirigentes del 68 cuando aún se les mantenía en la cárcel. Resulta un relato certero, informado, por momentos gozoso y por momentos trágico, un mural de los anhelos mutilados de una generación que reclamó y ejerció la libertad en un contexto opresivo.

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Novela histórica

Buscar respuestas y generar más preguntas

Paco Ignacio Taibo II ha recuperó sus anotaciones de la época y puso en orden las reflexiones que llegaron después. Prologado por Elena Poniatowksa, 68 procura mantener viva la memoria de una generación que tuvo la voluntad de cambiar a México vía la movilización social.

PIT II pretende dar respuesta a algunas preguntas que, a 50 años, rondan en la mente de quienes sobrevivieron y de las generaciones posteriores que no quieren ignorar los acontecimientos. El escritor se cuestiona: “¿Cómo se cocinó la magia? ¿De dónde salieron los 300,000 estudiantes que llegaron al Zócalo el día de la manifestación del silencio? ¿Quiénes estaban detrás de la puerta de la Prepa Uno el día del bazukazo? ¿Cómo regresan envueltos en rumores los nombres de los desertores y de los suicidas? ¿Dónde arrojaron a nuestros muertos?”.

Paco Ignacio Taibo II, 68, Ciudad de México, Booket, 2018, 152 pp.

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En Estados Unidos aparece el primer canon literario ambicioso de nuestro joven siglo XXI: un ejercicio crítico bastante arbitrario como esclarecedor de los circuitos de traducción y recepción.

Lo mejor de lo que va del siglo, según los críticos

Válganos las redes. Más que “ansiedad de influencias”, como dijera Harold Bloom, lo que hay son ansias de canon; una forma posible de ordenar el caos de la sobreinformación actual, o bien, como otros quisieran, de someter a su autoridad los gustos y las modas. ¿De qué hablamos? La semana pasada, la revista Vulture publicó el primer canon literario de lo que llevamos de siglo XXI como mero entretenimiento informativo y, por supuesto, asumiendo la precocidad del ejercicio. También lo han llamado “la borrosa selfie de un momento cultural”. ¡Rediós!, hasta dónde llegaron los espejitos reflejantes. Pues bien, la lista —ambiciosa, sí—, que le encargaron a una terna de críticos y escritores estadounidenses, abarca el ensayo, la poesía, la autobiografía y la ficción en un total de 100 libros. No hay grandes sorpresas en los nominados, pero la mesa de disección permite tantear circuitos, puntos de partida y de llegada.

Ilustración: Raquel Moreno

Lo primero que sobresale, a ojo de hispanohablante, es la total ausencia de España y el tímido guiño de América Latina y Francia. Pero antes veamos la clasificación. Los puestos se debaten entre “El libro del siglo (hasta ahora)”, “Los 12 nuevos clásicos” (de tres votos en adelante), “El alto canon” (dos votos), y el resto. El libro del siglo XXI es El último samurái, esa novela de Helen de Witt, publicada en el 2000, que fue opacada por el churro de Tom Cruise en pantalla. Luego, en los 12 clásicos podemos hallar, en orden, nombres que acaso puedan perdurar unos años más, rebasando el fenómeno de moda y el impulso de marketing que los vio nacer: Las correcciones, de Jonathan Franzen; Nunca me abandondes, de Kazuo Ishiguro, ¿Cómo debería ser una persona?, de Sheila Heti; la saga de cuatro novelas, titulada Dos amigas, de Elena Ferrante; Los argonautas, de Maggie Nelson; 2666, de Roberto Bolaño (con un voto refractario, a favor de Los detectives salvajes); El vendido, de Paul Beatty; la trilogía novelística de Rachel Cusk (A contraluz, Tránsito y Prestigio); Expiación, de Ian McEwan; El año del pensamiento mágico, de Joan Didion; Saliendo de la estación de Atocha, de Ben Lerner; y Los lanzallamas, de Rachel Kushner. Efectivamente, todos han sido traducidos y, claro, no figuran ni Phillip Roth ni Cormac McCarthy que, con apenas dos “votecitos”, solo alcanzaron el alto.

Portada de la primera edición en español, Seix Barral, 2002, de la novela de Jonathan Franzen

¿Ha leído usted uno, dos o quizá la mayoría de esta docena? Considérese entonces un típico lector occidentaloso, colonizado por una estructura de pensamiento hegemónico patriarcal postcapitalista, le dirán según el kilo de libros que haya leído los miembros de la afamada Escuela del Resentimiento. Por la otra esquina: entienda que éste es el mayor canon de la lengua de Shakespeare (con mínimas, ínfimas excepciones) precisamente porque se trata de la lengua de Oh, Shakespeare, Sol de soles, y no la lengua poderosamente corrupta de Cervantes, le diría el Dr. Bloom si algún día le hiciera caso a su mugrosa existencia.

Ahora sigamos el paseo por este canon multicultural y benéficamente balanceado, contra el que impusiera el Dr. Bloom. Hay mitad de mujeres; una mexicana neoyorkina que creció en Sudáfrica, por ejemplo (aunque con un solo voto). Sobreviven, en las ruinas de simbolistas, surrealistas y existencialistas, solamente tres pobres franceses: evidentemente el polémico e inoportuno Michel Houellebecq; el encajonado problemático con De vidas ajenas, de Emmanuel Carrère (¿Ficción o no-ficción? That is the question); y Suite francesa de Irène Nemirovsky, serie de dos novelas perdidas hasta 2004 que, sin embargo, fueron escritas en… los años 1940. No sigamos: la lista es prematura, pero consensuada y hasta deja espacio a la discrepancia, abundante cuando se quiere hacer pan con tan poca levadura.

El canon del pasado, hoy

¿Qué hubiera sucedido si una punta de energúmenos alzaba un canon similar de todo lo que se publicó hace exactamente un siglo? Aunque estuvieran enormemente “atareados” por la Primera Guerra Mundial, los críticos de 1918 hubieran podido establecer una lista mundial de los libros más representativos de inicios del siglo XX, y lo cierto es que pocos sobrevivirían a las insaciables colmilladas del tiempo.

Vamos a ello. El Ariel de José Enrique Rodó, uno de los libros más influyentes de la época en la cultura hispanoamericana, se publicó en 1900. Junto al arielismo, que propugnaba en pocas palabras una defensa panamericana contra la barbarie yanqui (ustedes podrán tener el progreso, pero nosotros tenemos la cultura), Rubén Darío era el príncipe letrado y el intelectual más prestigioso del orbe hispanohablante: en 1905, Juan Ramón Jiménez le publicó en Madrid Cantos de vida y esperanza, cúspide y liquidación del modernismo que abre senderos hacia el posmodernismo (poético) y lo coloquial. También empezaba a circular ese enorme banco de imágenes y metáforas del modernismo, el Lunario sentimental (1909) del argentino Leopoldo Lugones.

Portada de la primera edición de Calligrammes, publicada por Mercure de France, París, 1918

Grandes testigos de su tiempo son los poemarios Alcoholes (1916) y Caligramas (1918) deApollinaire; este último libro encarna la punta de lanza de la vanguardia formal y estética de principios de siglo. En 1907, Marcel Proust emprendió la escritura monumental de En busca del tiempo perdido, cuyo primer volumen, de siete, Del lado de Swann, apareció en 1913. No teníamos ni el Ulysses de Joyce ni La tierra baldía de T.S Eliot, ambos de 1922, que modificarían el panorama de la modernidad literaria para siempre. Pero Joyce ya había publicado dos libros fundamentales: Dublineses (1914) y Retrato del artista adolescente (1916), que tradujo magistralmente Dámaso Alonso.

En México, ya existían dos clásicos: Visión de Anáhuac y los ensayos de El suicida (1917) de Alfonso Reyes; así como una novela de amplia difusión de principios de siglo: Santa (1903), de Federico Gamboa. En el periódico texano El Paso del Norte apareció por entregas en 1915 Los de abajo, uno de los relatos más trascendentes en la larga marcha de la novela de la Revolución mexicana. Por último, la revolución cultural del Ateneo de la Juventud había comenzado ya desde 1909.

Comparar los panoramas de 1918 y 2018 puede ser desalentador: todo tiempo pasado parece mejor, literaria o artísticamente hablando. Pero aquí solo hemos citado algunas de las obras aparecidas entre 1900 y 1918 que no han caído por completo en el olvido. Solo el tiempo dirá cuáles de las del nuevo canon de Vulture queden para una posteridad de cambios cada vez más veloces y abruptos.

Tunda republicana

En asuntos más al alcance de nuestro pobre país, no olvidaremos la tunda que recibió Cuauhtémoc Cárdenas esta semana de la mano y pluma de Jordi Soler. La indignación llenó una carta, luego del ominoso paseíto, con el agravante fotográfico incluido, que hizo el hijo del mayor anfitrión de los republicanos españoles en América con el fascistoide presidente de la Generalitat, de cuyo nombre no queremos acordarnos. Ocurrió en Milenio el lunes y el exabrupto empeora si uno lee las declaraciones trumpianas del president, que pueden encontrarse en algunas columnas de Javier Cercas. ¿Se da cuenta, inge, de con quién estuvo paseando? Por favor, súbase al avión pero ya, con su ejemplar de Los rojos de ultramar bajo el brazo, donde está la historia de la familia del autor, la de los campos de concentración a cielo abierto, la del exilio, pero también está en esas páginas la historia del país que presidió su propio padre y por lo tanto la del nacimiento de usted. Si ya lo leyó, vuélvalo a leer, apréndaselo de memoria.

(Hasta ahora, los cuchicheantes redactores de estas líneas terribles no tienen noticia alguna de respuesta de Cuauhtémoc Cárdenas al escritor mexicano catalán. Quizá no hay tiempo para tanto.)

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29 septiembre, 2018

Mesa de novedades

Una novela sobre los laberintos de la enfermedad, la biografía del escritor y primer presidente democrático de Checoslovaquia y el primero de la República Checa, la recuperación de una joya del periodismo del siglo XX, un repaso breve de la formación de un individuo como lector influido por la delincuencia común y los bajos fondos de la Ciudad de México y un inventario ensayístico de filias, fobias y caprichos son las recomendaciones de novedades de nexos en esta ocasión.


• Novela

Informe de la enfermedad y exploración del pasado

El narrador de Perseguir la noche, el más reciente libro de Rafael Pérez Gay (Ciudad de México, 1957), se asume como “un coleccionista de sombras”: tiene calles y espectros, fantasmas con los que se encontrará en el Centro de la Ciudad de México de las postrimerías del siglo XIX.

Escribe un informe. Narra episodios de una novela postergada, inacabada, en la que la muerte y el fracaso de Ignacio Manuel Altamirano se perciben como ecos en la esquina de Tacuba y Eje Central. Entonces irrumpe la enfermedad, rayo fulminante: orinó sangre, aviso de cáncer. Un carcinoma de vejiga, dos tumores de 0.5 centímetros. Intervenciones quirúrgicas, la anestesia percibida como “un estado alterado de la conciencia que permite viajar al interior de uno mismo”, noches en el hospital, la vida del enfermo en cautiverio, mucho dolor: la mudanza “al mundo oscuro de la enfermedad”. Quimioterapia vesical y un largo tratamiento de infiltraciones uretrales de una vacuna llamada BCG. Evasión de la enfermedad en “pasajes sombríos del pasado”. La recreación de una genealogía. Niebla de recuerdos. La lectura de El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer de Siddhartha Mukherjee.

Y persiste la novela de los Modernistas: “Perseguir la noche se convirtió en un modo radical de fundar un espacio privado; soñar, evadirse de la sanción moral de los tiempos de don Porfirio. La Revista Moderna que fundaron Couto y Valenzuela en el año de 1898 estaba en las calles de Bolívar y Madero”, escribió Pérez Gay tras evocar a José Juan Tablada, Amado Nervo, Ciro B. Ceballos, Bernardo Couto, Julio Ruelas (“El dolor, el deseo, la muerte”), Alberto Leduc y Rubén M. Campos, quienes “ardieron en los fuegos de la bohemia y el dandismo. Detestaban el día”. Historia cultural de la Ciudad de México, informe médico, itinerario del dolor, libro contra la Muerte en sentido canettiano, Perseguir la noche constata a Pérez Gay como un refinado narrador del sufrimiento y la desaparición. El narrador se cuestiona: “¿Qué buscamos en el pasado? Una sombra de lo que pudimos ser, un fantasma de nosotros mismos”.

Rafael Pérez Gay, Perseguir la noche, Ciudad de México, Seix Barral, 2018, 200 pp.

 

• Biografía

Václav Havel: “un escritor maravilloso, ingenioso y original”

A Václav Havel (Praga, 1936-Vlčice, 2011) no se le puede reducir a la categoría de disidente o de político, afirma el diplomático y biógrafo Michael Žantovský (Praga, 1949) en Havel. Una vida. El hombre fue también un pensador formidable que intentó constantemente aplicar los resultados de su proceso intelectual, así como los criterios éticos que estaban en ese proceso, a su compromiso práctico en el ámbito de la política. Žantovský reconoce que fue amigo entrañable del primer presidente democrático de Checoslovaquia (1989-1992) y el primero de la República Checa (1993-2003).

Žantovský explora su faceta literaria: “Havel fue un escritor maravilloso, ingenioso y original”. La tesis de Žantovský es que su éxito en ese ámbito no le debía nada a su renombre público como disidente o como político. Fue un factor previo a la conversión de Havel en el preso de conciencia checoslovaco más famoso, y mucho antes de que llegara a ser presidente. Para Žantovský la carrera pública de Havel impuso limitaciones a su actividad como escritor. Los momentos culminantes de su obra creativa llegaron a mediados de los años 60, con obras de teatro como Una fiesta en el jardín y El comunicado. No fue visto con buenos ojos por los comisarios comunistas para el arte. Aun así disfrutó de una considerable libertad artística, y de oportunidades durante aquel periodo. Odcházeni [La retirada] fue su última obra de teatro, que empezó antes de embarcarse en la presidencia y concluyó poco después de abandonarla. El periodo que transcurre entre sus primeras obras y la última contiene pequeñas joyas, dice Žantovský, como las obras de un solo acto Audiencia e Inauguración, dramas morales como La tentación, hazañas como la Ópera de los mendigos y Largo desolato, y lo que podría considerarse fracasos, como Los conspiradores y El hotel de montaña.

Las dos autobiografías con forma de entrevistas con Karel Hvížďala, Dálkový výslech [Interrogatorio a distancia] y Sea breve, por favor, exhiben la capacidad de introspección de Havel como su humor subversivo. Sus escritos en prosa, en el auge de su etapa como disidente, entre los que se incluyen algunos de sus ensayos más célebres y la original obra epistolar Cartas a Olga, son híbridos de escritura creativa, filosofía y prosa política. Algunos de ellos claramente han superado la prueba del tiempo y las circunstancias cambiantes, asevera Žantovský.

Michael Žantovský, Havel. Una vida, traducción de Alejandro Pradera, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2018, 798 pp.

 

• Periodismo

Entre acero y hormigón

“Un gran puente es una construcción poética dotada de una belleza y una utilidad perdurables”, escribió Gay Talese (Nueva Jersey, 1932). Alfaguara recupera una crónica que el maestro del periodismo escribió hace más de 50 años. El puente es el segundo libro del el reportero estadounidense, publicado en 1964, cuando era parte de The New York Times. Durante cinco años, Talese escribió artículos sobre la construcción del puente colgante Verrazano-Narrows, una gran obra que uniría Brooklyn con Staten Island: con sus 4,176 metros de longitud, es el puente colgante más largo de Estados Unidos y el sexto del mundo. Con El puente Talese inmortalizó a los trabajadores cuyos nombres no aparecen en las crónicas.

Con frecuencia Talese se colocaba un casco de seguridad y seguía los pasos de los trabajadores, “observando durante horas cómo subían y bajaban por los cables de acero al modo de arañas, o cómo apretaban tornillos con sus llaves inglesas, sentados a horcajadas sobre las vigas”. El escritor se preguntó: “¿a quiénes pertenecerán las huellas impresas sobre los tornillos y vigas de esas edificaciones tan vertiginosas en una ciudad tan inmensa? ¿Quiénes serán esas personas que caminan sobre el alambre provistas de botas y cascos de seguridad, que se ganan el pan jugándose la vida en lugares donde una caída suele ser fatal y donde los familiares y compañeros de los fallecidos consideran sepulcros los puentes y los rascacielos?”.

El puente, que aparece ahora por primera vez en español, aborda las historias que rodearon la construcción del monumento al esfuerzo humano. Tras reeleer el texto —considerado una joya del periodismo del siglo XX— Talese afirmó: “me he vuelto a ver a mí mismo, he vuelto a visitar mi juventud”.

Gay Talese, El puente, traducción de Antonio Lozano, Ciudad de México, Alfaguara, 2018, 208 pp.

 

• Crónica

Testimonios de aprendizaje

“Todo lo que escribo apesta a muerte.” La frase de J. M. Servín (Ciudad de México, 1962) atraviesa Nada que perdonar. Crónicas facinerosas como una bala. A través de la crónica y el relato confesional, Servín indaga en un par de cuestiones que han rondado en su cabeza durante años: ¿Cómo pudo convertirse en escritor? ¿Cómo se hace un escritor? Repaso breve de su formación como individuo y como lector influido por la delincuencia común y los bajos fondos de la Ciudad de México, Nada que perdonar. Crónicas facinerosas es el espacio en el que J. M. Servín recrea “la ciudad donde nadie es inocente”.

Recuerda su infancia errante, debida a las continuas premuras económicas de sus padres, hasta que acabaron en el “Infiernavit” de Iztacalco. Posteriormente evoca París y sus calles.

Narra que desde niño encontró en la lectura una compañía ideal para escapar de responsabilidades y de la convivencia derrotista de su familia que lo curtió para sobrellevar los conflictos en las calles donde creció. A decir de Sergio González Rodríguez: “El poder adversario de la forma de relatar de J. M. Servín es algo excepcional en las letras de lengua española. Refiere el lado oscuro de la vida, las pulsiones, la supervivencia, la sustancia negativa que encubre lo cotidiano”.

J. M. Servín, Nada que perdonar. Crónicas facinerosas, Ciudad de México, Literatura Random House, 2018, 256 pp.

 

• Ensayo

Reflexionar y encantar a los lectores

A lo largo de los ensayos literarios que componen No leer, Alejandro Zambra (Santiago de Chile, 1975) propone una impar teoría de la lectura. Entre los comentarios de un determinado libro y las digresiones biográficas surgidas de apuntes sobre Parra, Levrero, Pavese, Millán, Riveyro, Tanizaki, Bolaño, Natalia Ginzburg y Puig, el acto mismo de leer se convierte en el eje del volumen, a pesar de la paradoja del título.

Los textos reunidos son complementarios al grueso de su obra, como Formas de volver a casa y Mis documentos. Se trata de ensayos que indagan y exponen sus ideas y obsesiones. Incluye “declaraciones de amor” a las fotocopias, a la penumbra, a la palabra “borrador”, a la poesía chilena y a los orilleros del boom latinoamericano. A la vez resulta un “inventario de filias, fobias y caprichos, delicioso álbum de citas, proyectos frustrados”. Su obra ha sido traducida a veinte idiomas y relatos suyos han aparecido en revistas como The New Yorker, The Paris Review, Granta, Tin House, Harper’s y McSweeney’s. Su única meta es reflexionar y encantar a los lectores.

Alejandro Zambra, No leer, Barcelona, Anagrama, 2018, 312 pp.

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1 septiembre, 2018

Mesa de novedades

Una colección de ensayos sobre el lenguaje y las palabras que se prestan a los juegos, una ambiciosa novela sobre la supervivencia y las relaciones que contiene una filosofía de la vida, siete cuentos que demuestran una firme conciencia ética, un libro sobre estatuaria que busca adentrarse en la China profunda y la poesía completa de una escritora desdichada constituyen las recomendaciones de novedades de nexos en esta entrega.

• Ensayo

Dos lenguas maternas y palabras primorosas

Fernando Iwasaki (Lima, 1961) se considera un hispanohablante de fronteras entre Perú y España, Andalucía y América o Lima y Sevilla. Usa el humor —antídoto contra la solemnidad— para alumbrar distintas realidades pertenecientes al habla española y al habla latinoamericana: sus “dos lenguas maternas”. En Las palabras primas —libro sobre la lengua ganador del IX Premio Málaga de Ensayo en el que el escritor se refiere a “palabras primorosas”— habla del flamenco y América Latina, se aproxima a la idea de extraterritorialidad y escribe sobre el “ensayo como territorio risueño y propicio para la divagación desenfadada”. Considera al humor como un cristal. “Las palabras primas son las que se prestan a los juegos y las que siempre nos permiten hacer cosas con la lengua”, escribió. Comparte hallazgos y perplejidades. Por ejemplo, recuerda la frescura de las guayaberas y anhela introducir en Andalucía la palabra “ahorititita”, “concepto inversamente proporcional a su connotación temporal”. Celebra a Cervantes y al Inca Garcilaso, hombres que “viajaban con libros y panes, papas y papeles, por la feroz geografía del idioma español”. Iwasaki esgrime una mirada cuestionadora. El volumen concluye con el exquisito texto “La lengua paterna”, en el que reflexiona sobre la muerte de su padre y la figura de su abuelo japonés.

Fernando Iwasaki, Las palabras primas, Madrid, Páginas de Espuma, 2018, 256 pp.


• Novela

Belleza y sensibilidad hacia la muerte

Con Fractura, Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) regresó a la novela de largo aliento tras El viajero del siglo (2009, ganadora del Premio Alfaguara y del Premio de la Crítica). La sensibilidad poética de Neuman cruza la novela. En Fractura el señor Watanabe —supérstite de la explosión de la bomba atómica en Hiroshima— se entera del desastre nuclear de Fukushima. Un afluente de recuerdos y cavilaciones lo conmina a emprender un viaje hacia la zona de la catástrofe, ya que vincula ambos acontecimientos. Cuatro mujeres que marcaron la vida de Watanabe en París, Nueva York, Buenos Aires y Madrid cuentan sus vidas y sus recuerdos del sobreviviente a Jorge Pinedo, un periodista argentino que investiga cataclismos nucleares. El protagonista franquea vidas, países, épocas y desdichas. La estructura del libro incluye proverbios zen y haikus, observaciones sobre la vida en pareja y sentido del humor, reflexiones sobre el amor y tratamiento de la supervivencia, memoria y diversas cicatrices. E impera la muerte: “La sensibilidad hacia la muerte, considera, es la base del aprecio por cualquier belleza”, se asevera en la novela. Las evocaciones generan un eco: “Hacia el final de sus estudios secundarios, Yoshie se enteró del suicidio de Tamiki Hara, que el día de la bomba había regresado a Hiroshima para depositar las cenizas de su esposa”. Y dejan una marca: “Él me explicó que en su lengua hay palabras tan esenciales como muerte, por ejemplo, que no tienen un equivalente exacto”. A través de un hombre japonés víctima de los ataques a Hiroshima y Nagasaki —donde murió su familia—, Neuman conecta eficazmente diversas realidades.

Andrés Neuman, Fractura, Ciudad de México, Alfaguara, 2018, 496 pp.


• Cuento

Una firme conciencia ética

Elizabeth Costello, personaje de de J. M. Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940), es uno de los seres más complejos de la narrativa contemporánea. La conferenciante que resulta un álter ego femenino del escritor sudafricano protagoniza un libro que hilvana ensayos, publicado en 2003, año en que fue galardonado con el premio Nobel. También aparece en su novela siguiente, Hombre lento (2005). Siete cuentos morales contiene de nuevo a Elizabeth Costello. Tiene 75 años y una firme conciencia ética. El libro reúne cuentos escritos entre 2003 y 2017. “El perro” versa sobre un can que intimida a una mujer que pasa cotidianamente ante su puerta. Ella quisiera armonizar con él. “Una historia” explora la infidelidad de una mujer casada. “Vanidad” trata el dilema de la apariencia en la ancianidad. “Una mujer que envejece” despliega la ternura de Costello. En “La anciana y los gatos” se aborda la animalidad desde la acogida de gatos asilvestrados. “Mentiras” es un relato epistolar en el que el hijo, John, cuenta a su mujer, Norma, el crepúsculo de su madre. Y “El matadero de cristal” consiste en un homenaje a Heidegger (“El torrente. La crecida. Heidegger vislumbra cómo sería esa experiencia, la experiencia de abandonarse al torrente de ser, pero se resiste”). El compromiso ético de Coetzee se impone: “A los viejos les atañe morir bien, mostrar a los que siguen cómo puede ser una buena muerte. En esa dirección va mi pensamiento. Me gustaría concentrarme en morir bien”, es una de las conclusiones. Se trata del genio de John Maxwell Coetzee/Elizabeth Costello en estado puro.

J. M. Coetzee, Siete cuentos morales, traducción de Elena Marengo, Ciudad de México, El hilo de Ariadna/Literatura Random House, 2018, 128 pp.


• Ensayo

Un profundo amor a China

Victor Segalen (Brest, 1878-Huelgoat, 1919) supo que a partir de su estatuaria se adentraría en la China profunda. Viajó durante años por Tahití y la Polinesia, pero su gran pasión fue China, donde aprendió su lengua, vivió largos periodos y realizó tres importantes expediciones arqueológicas. El etnógrafo y médico de la marina francesa convertido en arqueólogo y escritor, consciente de que las esculturas definen mucho una civilización, intentó desentrañar la cultura china. Según Jesús Ferrero, autor del prólogo, “lo más emocionante del texto de Segalen es el viaje que va haciendo hacia atrás, buscando los orígenes más oscuros y difusos de la cultura”. Así demuestra “su profundo amor a China”. Segalen escribe: “He buscado durante largos años la huella que el tiempo de Confucio pudo dejar en la piedra, el trazo de esos hechos legendarios y humanos”. El libro abarca las quimeras del mausoleo de Qin Shi Huang, la época feudal de los Zhou, los tiempos de Confucio, los Zhou occidentales y los Shang. Concluye con los grandes ancestros: los Xia, los Emperadores Sabios.

Victor Segalen, Los orígenes de la estatuaria china, prólogo de Jesús Ferrero, traducción de Hugo Castignani, Madrid, Siruela, 2018, 112 pp.


• Poesía

El sedimento de la desdicha

La gloria de Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972) creció gracias a los biógrafos: un supuesto suicidio, desequilibrios mentales y varias depresiones caracterizaron la figura de la escritora argentina. Pero su poesía prevalece. A los 19 años publicó su primer libro, La tierra más ajena, constituido por cierta oscuridad. En una ocasión escribió: “Sé, de una manera visionaria, que moriré de poesía. Es una sensación que no comprendo perfectamente; es algo vago, lejano, pero lo sé y lo aseguro”. La poesía de Pizarnik muestra el desamparo y la soledad en la esfera de la imaginación. Su proceso creativo resulta, a la vez, enriquecedor y atormentado. Creó un mundo poético que contiene el sedimento de la desdicha y un espectro de sensualidad. El volumen incluye varios textos inéditos, recuperados de una carpeta con 41 hojas mecanografiadas y corregidas a mano por la autora. Octavio Paz, amigo de la poeta, aseveró que la obra de Pizarnik lleva a cabo una “cristalización verbal por amalgama de insomnio pasional y lucidez meridiana en una disolución de realidad sometida a las más altas temperaturas”.

Alejandra Pizarnik, Poesía completa, edición a cargo de Ana Becciu, Ciudad de México, Debolsillo, 2018, 472 pp.

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Una colección de interconexiones literarias, una novela sobre la agitada mente de una joven en un internado, una antología personal de ensayos basados en relecturas y recuerdos, la obsesión de los científicos por un pequeño fragmento de la realidad y el análisis de las particularidades de la narrativa contemporánea son las recomendaciones de novedades de nexos en esta ocasión.

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• Varia invención

Por ver qué pasaba

Impón tu suerte es un amplio conjunto de ensayos, artículos y conferencias de Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948). Sus interconexiones literarias existen por una razón, dice el escritor: “Por ver qué pasaba. Por ver qué ocurría cuando llevabas a cabo algo que no sabías por qué lo hacías ni qué buscabas ahí y ni tan siquiera si, en el campo de la escritura, lo había intentado alguien antes. Por buscar nuevos sentidos a las combinaciones de ideas”. En Impón tu suerte, al regresar a textos de diversas épocas, busca nuevos sentidos a las combinaciones de ideas. “Por ver qué pasaba, sí.” Lo que pasaba y pasa se puede ver en Impón tu suerte, en la colección de textos relacionados directamente con su narrativa, imbricada ésta a su vez con los textos que ahora se reúnen. Los textos fueron separados por categorías, divididos en cuatro secciones, “para dar cierta lógica estructural al volumen, evitando una exposición cronológica”. En la sección “La Escritura” están los artículos vertebrados por el oficio. En “La Literatura” los protagonistas son autores y obras. En “La Mirada” hay piezas “extramuros”, más cercanas a la crónica de actualidad. Y en “La Idea” hay ensayos más libres, en los que impera el relato individual menos metaliterario. Una vida absolutamente maravillosa (2015) es el antecedente más inmediato de Impón tu suerte en la serie de libros de “aparente género ensayístico” de Vila-Matas que se iniciara con El viajero más lento (1992) y seguiría con El traje de los domingos (1995), Para acabar con los números redondos (1997), Desde la ciudad nerviosa (2000), El viento ligero en Parma (2004), Y Pasavento ya no estaba (2008) y Dietario voluble (2008).

Enrique Vila-Matas, Impón tu suerte, Madrid, Círculo de Tiza, 2018, 488 pp.

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• Novela

Análisis sociocultural de la adolescencia

Con Sin compromiso (Siruela, 2017) Curtis Sittenfeld (Cincinnati, 1975) homenajeó la obra maestra de Jane Austen y se consolidó como una de las autoras estadunidenses más destacadas. Siruela publica ahora la primera novela de la escritora, Una perfecta educación, elegida por The New York Times como una de las cinco mejores de 2005. Es una novela de formación intensa, en la que Lee Fiora, una chica en la treintena procedente de una familia humilde de Indiana, evoca su adolescencia, época en la que obtuvo una beca para estudiar en el internado Ault de Massachusetts. A partir de ese momento, a sus 13 años, su vida cambia drásticamente. Sabe que no pertenece a esa élite, situación que genera un desajuste. Sittenfeld reflexiona sobre clases en la cultura estadunidense. Retrato de un complejo universo estudiantil, Una perfecta educación disecciona magistralmente la psique de una chica desorientada, vinculada a la angustia: una Lee Fiora abrumada por un choque sociocultural. Casi desde el inicio se enamora de Cross Sugarman, estudiante del Ault con el que inicia una relación basada únicamente en el sexo. El escritor Thisbe Nissen afirma que Lee Fiora es una adolescente tan compleja y llena de matices como los de Salinger. “Desde que salí de Ault, no he vuelto a estar en ningún lugar en el que todo el mundo quiera lo mismo. Ni siquiera tengo claro qué quiero para mí, salvo una moneda única mundial, y a nadie le importa si al final consigues lo que buscas o no”, se lee en la espléndida novela. “¡Qué grande es el mundo! La conciencia que tuve en el momento de aquel descubrimiento se desvaneció”, es una de las conclusiones de la agitada mente de la protagonista.

Curtis Sittenfeld, Una perfecta educación, traducción de Virginia Maza Castán, Madrid, Siruela, 2018, 488 pp.

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• Ensayo

Espectros literarios y artísticos

Adolfo García Ortega (Valladolid, 1958) es un escritor todoterreno. Se desenvuelve en diversos espacios: es editor y traductor, su poesía completa está recogida en Animal impuro (2015) y sus cuentos están reunidos en Verdaderas historias extraordinarias (2013). Es autor de las novelas Mampaso (1990), Café Hugo (1999), Lobo (2000), El comprador de aniversarios (2003), Autómata (2006), El mapa de la vida (2009), Pasajero K (2012) y El evangelista (2016). En el corpus destaca Fantasmas del escritor, volumen en el que se apropia de la expresión que acuñó Nabokov para afirmar que el libro que el lector tiene en sus manos está compuesto por “opiniones contundentes”. Rinde homenaje a Ernesto Sabato, cuyo libro de 1979 El escritor y sus fantasmas tanto lo marcó en su vida literaria y personal. García Ortega narra historias de Charlie Parker; confiesa que una relectura de la obra de los heterónimos de Fernando Pessoa lo introduce en una melancolía extraña; asevera, tras la lectura de Joseph Anton, que Salman Rushdie regresó al pasado esforzadamente y destaca su pluma magistral; entiende la playa como borde, límite, abismo; evoca a Guillermo Cabrera Infante, a quien conoció cinco años antes de su muerte; habla de su cuadro favorito: el bodegón subyugante “Cesta de frutas” de Caravaggio; ahonda en el “impulso literario” desde una perspectiva encontrada gracias a la lectura de Blaise Pascal; afirma, contundente, que escribir una novela es habitar en otra dimensión; se refiere al miedo a fracasar, a equivocarse, cuando el escritor empieza una nueva novela. El magnífico volumen de ensayos concluye con “Una teoría personal de la literatura”.

Adolfo García Ortega, Fantasmas del escritor, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2018, 240 pp.

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• Divulgación científica

La pasión del científico se alimenta de las conexiones

Universo. La historia más grande jamás contada es el relato general de todas las cosas: las estrellas, la gravedad, los átomos, la luz, el tiempo, el Higgs y la diversidad de la vida. Gerardo Herrera Corral, colaborador del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares, donde se investiga el origen de la materia, cuenta una historia que inició hace 13,800 millones de años con un destello y termina con un “espejo” —la conciencia—, en el cual el universo se observa a sí mismo y se aprecia como un misterio. Herrera Corral, quien desde 1994 colabora en el experimento ALICE, propone un viaje en reversa, un camino de causas y efectos que se detiene en momentos importantes del desarrollo cósmico, y “avanza hacia el pasado”. De la conciencia a la vida; de ahí al carbono y su geometría; luego a las estrellas, “que deben morir para que lo demás exista”; posteriormente el plasma del que surgieron los átomos ligeros y sus componentes elementales, y, antes del Big Bang, se analiza la inflación cósmica. “La obsesión de los científicos por un pequeño fragmento de la realidad está siempre relacionada con la visión de un universo inmenso, majestuoso y fascinante. La pasión del científico se alimenta de la conexión que ve y establece entre su trabajo y el paisaje entero. La belleza singular del detalle que lo ocupa proviene del vínculo de ese pormenor con algo más grande”, afirma el científico mexicano.

Gerardo Herrera Corral, Universo. La historia más grande jamás contada, Ciudad de México, Taurus, 2018, 208 pp.

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• Teoría literaria

Filosofía, sociología y literatura

Teoría de la novela, publicado por vez primera en 1916, es la culminación de un pensamiento estético aplicado a la literatura. En el libro, György Lukács (1885-1971) exploró la esencia de la novela como un género literario que se conformó de manera moderna y estableció un vínculo del que surgen las particularidades de la narrativa contemporánea. El teórico parte de un análisis hegeliano de las formas griegas de la poesía épica y la tragedia. Filosofía, sociología y literatura convergen en el pensamiento de Lukács. Según el propio autor, Teoría de la novela es un representante de las “ciencias del espíritu”, y “no indica ningún rumbo más allá de sus limitaciones metodológicas. Aun así, su éxito (Thomas Mann y Max Weber fueron de los que dieron el visto bueno al libro) no se debe a la mera casualidad. Aunque limitado a las concepciones de las ‘ciencias del espíritu’, el libro logra señalar nuevas características que adquirirían relevancia a la luz de futuras elaboraciones”. La estela de sus ideas resulta una influencia casi obligatoria.

György Lukács, Teoría de la novela, Ciudad de México, Debolsillo, 2018, 192 pp.

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Un volumen que incluye dos reveladores ensayos sobre Rilke, el registro personal de una escritora estadounidense que despliega un abanico de inquietudes, una intrigante novela de venganza, la prosa completa de una poeta argentina y la recuperación de un clásico de 1719 son las recomendaciones de novedades de nexos en esta entrega.

• Ensayo

Una misión poética a la vida humana

Las Elegías de Duino, de  Rainer Maria Rilke (Praga, 1875-Montreux, 1926), es una de las cumbres de la poesía del siglo XX. Publicado en Insel-Verlag de Leipzig en 1923, se trata de un universo en el que están en permanentemente tensión la vida y la muerte y la relación del hombre con el mundo.

“La vocación poética de Rilke es la respuesta al silencio que el lenguaje alberga”, se lee en La Novena Elegía. Lo decible y lo indecible en Rilke. Uno de los poetas mayores en lengua alemana es estudiado por un doctor en Letras Modernas por la Universidad de Bolonia y por otro en Filosofía por la Albert-Ludwigs-Universität, Freiburg im Breisgau. José Manuel Cuesta Abad escribió “La palabra más efímera” y Amador Vega es autor de “Lógica del silencio”, los dos textos que integran el libro.

Los doctores emprendieron la ardua tarea de interpretación de las Elegías de Duino. Los une la certidumbre de que Rainer Maria Rilke es uno de los últimos grandes poetas de la tradición de Occidente. “Lo es en la medida en que no renunció nunca a pensar poéticamente su propia vocación como un destino ligado de raíz al de lo humano bajo el signo de unos tiempos en extremo críticos.”

Cuesta Abad y Vega aseveran que poesía y espiritualidad se compenetran en la obra. Es en la “Novena Elegía” donde se encuentra la más perfecta expresión de lo que Rilke piensa como la misión poética. Las dos interpretaciones otorgan una notabilidad trascendental a las ideas sobre la vocación poética y el destino de lo humano que Rilke elabora en la “Novena Elegía”. Para el poeta el alma humana es habitada por el desconcierto y la anomalía de la modernidad.

Los ensayistas dicen que entre las muchas traducciones al castellano de esta elegía destacan por su belleza poética y por su precisión, respectivamente, entre otras, las de José María Valverde (Rainer Maria Rilke, Elegías de Duino, Lumen, Barcelona, 1980) y Eustaquio Barjau (Elegías de Duino y Sonetos a Orfeo, Cátedra, Madrid, 1990).

“Las Elegías de Duino son tal vez el último himno que atribuye una misión poética a la vida humana”, es una de las conclusiones del magnífico volumen, pieza precisa e indispensable en los estudios rilkeanos.

José Manuel Cuesta Abad y Amador Vega, La Novena Elegía. Lo decible y lo indecible en Rilke, Madrid, Siruela, 2018, 220 pp.

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• Registro personal

Abres un libro y una voz habla

La vocación de Marilynne Robinson (Sandpoint, Idaho, 1943) se reveló de manera precoz: “Cuando era niña leía libros. Mis lecturas no eran indiscriminadas. Prefería libros viejos, gruesos y duros. Hacía listas de vocabulario”. La autora de las aclamadas novelas Vida hogareña, Gilead, En casa y Lila autorizó a Galaxia Gutenberg la publicación de Cuando era niña me gustaba leer, admirable registro personal que incluye textos pertenecientes a When I Was a Child I Read Books (Cuando era niña leía libros) y The Givenness of Things (La entrega de las cosas).

La escritora estadounidense —miembro de la American Academy of Arts and Sciences— expone su visión del debate entre la ciencia y la religión (su “cristología es decadente”), recuerda las noches de insomnio cuando repasaba el estado de su cultura, asevera que es tan verdad en la economía como en la poesía que si no se conserva ninguna relación con la experiencia humana “no son más que tonterías y clichés”, se asume como calvinista por la ética de trabajo de Calvino, aborda el dominio cultural del latín y explora el humanismo como la gloria específica del Renacimiento. Destaca de Poe el “oscuro resplandor de su mente, y la soledad total, palpable, casi alucinatoria de todo”. También demuestra su interés en el pensamiento actual sobre la naturaleza y función del cerebro humano. En el abanico de inquietudes destacan su exploración del pensamiento sobre la “buena sociedad” y su visión de lo deseable para la vida en comunidad.

Robinson es autora de frases mordaces que alcanzan la potencia del aforismo: “La historia humana es en buena parte absurda”, “Durante siglos, Shakespeare ha sido un contribuyente fiable e importante al producto nacional bruto británico”. Y pondera su experiencia como lectora. Comparte una bella definición de la lectura: “Abres un libro y una voz habla. Un mundo, más o menos ajeno o acogedor, emerge para enriquecer el almacén de un lector con hipótesis sobre cómo entender la vida”.

Marilynne Robinson, Cuando era niña me gustaba leer, traducción de Vicente Campos, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2018, 200 pp.

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• Novela

La venganza es categórica, hermosa, abismal

La primera característica de la venganza es la codificación y la ritualización de las etapas que puntúan su desarrollo, afirman Pierre Bonte y Michael Izard. La tesis de ambos etnólogos y antropólogos funciona en El oficio de la venganza de L. M. Oliveira.

En la intrigante y espléndida novela, Aristóteles Lozano, crítico literario, se revela como un personaje que se reconcilia consigo mismo, permitiéndose relacionarse adecuadamente con Julieta, su pareja. Su vida se transforma después de la aparición de Cristóbal San Juan, un bribón en busca de cierto misticismo que transforma la situación hasta escapar con Julieta. Evidentemente Aristóteles no se queda con los brazos cruzados. Atravesará el desierto de sí mismo y conocerá personajes que apuntan a las terribles acciones de Cristóbal.

Antes de la manipulación de la violencia, los conflictos y el ciclo de venganza, el lector encontrará sátiras del “mundillo literario”, reflexiones detonadas por múltiples lecturas —entre ellas, Moby-Dick—, una indagación de los vínculos entre crítica, poesía y narrativa, recuerdos del consumo de MDMA y disertaciones sobre el amor.

“La venganza solo es dulce cuando desarma al otro. Eso la distingue de una vulgar revancha, de un desquite cualquiera. La venganza es categórica, hermosa, abismal, en ella se te va la vida”, escribió L. M. Oliveira.

L. M. Oliveira, El oficio de la venganza, Ciudad de México, Alfaguara, 2018, 272 pp.

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• Varia invención

El laboratorio de la escritura

La poesía, un supuesto suicidio y varias depresiones caracterizaron la figura de Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972). Prosa completa es un ejemplo poco conocido de la exquisita pluma de la escritora argentina. La recopilación de toda la obra prosística de Pizarnik incluye relatos, ensayos, piezas de teatro, reportajes, artículos, prólogos y argumentos humorísticos. Se perciben, en diversos textos, las correspondencias entra la prosa y la obra poética de la autora.

El resultado es excepcional. El volumen contiene, entre múltiples textos, una nota sobre un cuento de Julio Cortázar, pasajes de Michaux, la relectura de Nadja de André Breton, una reflexión sobre André Pieyre de Mandiargues —a quien conoció personalmente—, un texto sobre Ricardo Molinari, apuntes sobre el humor de Borges y Bioy Casares y un reportaje que incluye ocho preguntas a escritoras, actrices, mujeres de ciencia, de las artes, del trabajo social y del periodismo.

“Aquí estamos en el laboratorio mismo de su escritura”, se lee en el prólogo de Ana Nuño. El libro demuestra que Pizarnik buscó exaltar los poderes del lenguaje. Éste es —y no la muerte, la locura o el suicidio— el gran motor de su obra, concluye Nuño. “¿Se cierra una gruta? ¿Llega para ella una extraña noche de fulgores que decide guardar celosamente? ¿Se cierra un paisaje? ¿Qué gesto palpita en la decisión de una clausura? ¿Quién inventó la tumba como símbolo y realidad de lo que es obvio?”, se cuestionó Pizarnik.

Alejandra Pizarnik, Prosa completa, edición a cargo de Ana Becciu, prólogo de Ana Nuño, Ciudad de México, Debolsillo, 2018, 320 pp.

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• Clásico

El malestar del náufrago

Penguin Clásicos se dio a la tarea de emular en nuestra lengua su mítica colección. Llega el turno de Robinson Crusoe de Daniel Defoe. Publicada en 1719, es la primera de las grandes novelas inglesas.

El libro incluye una cronología pormenorizada y una introducción a cargo de John Richetti, catedrático emérito A. M. Rosenthal de lengua inglesa en la Universidad de Pensilvania. La traducción de Julio Cortázar aporta su meritoria interpretación como escritor.

En el núcleo central de Robinson Crusoe —el personaje solo en la isla— se representa el malestar del náufrago. El método de la descripción empírica desnuda, dice J. M. Coetzee, funciona maravillosamente.

Daniel Defoe, Robinson Crusoe, traducción de Julio Cortázar, Ciudad de México, Penguin Clásicos, 2018, 608 pp.

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