Las últimas declaraciones del Papa abren un mar de polémicas históricas. Los escritores europeos se preguntan qué significa ser un escritor europeo. ¿Cuáles son los nominados latinoamericanos al prestigioso Booker? Aquí tres de los clics más calientes de la semana.

Los archivos desclasificados del Vaticano

“La Iglesia no le teme a la Historia”, afirmó a principios de mes el Papa Francisco, después de anunciar la apertura, para marzo de 2020, de los archivos más polémicos del Vaticano. Se trata de la etapa que corresponde al pontificado de Pío XII (1939-1958) y a la Segunda Guerra Mundial. Mientras que Juan XXIII (1958-1963), Pablo VI (1963-1978) y Juan Pablo II (1978-2005) ya fueron canonizados, el proceso para beatificar a Pío XII está en suspenso desde 2009, obstaculizado por una terrible controversia histórica.

Por un lado, la idea del silencio de la Iglesia ante la Shoah se ha difundido desde los años sesenta hasta convertirse en acusación por complicidad pasiva. La película Amén (2002) de Costa Gavras, basada en la obra de teatro El vicario (1963) de Rolf Hochhuth, contribuyó a  prolongar esta leyenda negra hasta el siglo XXI. Por otra parte, distintos historiadores afirman que Pío XII ayudó a cientos de judíos italianos a huir de los horrores del nazismo. El encargado de los archivos secretos del Vaticano, Monseñor Sergio Pagano, insiste en que los documentos revelarán que el entonces Papa abrió iglesias y conventos para convertirlos en refugios. El Papa Francisco va más allá: Pío XII habría ofrecido incluso sus propios aposentos, en los que nacieron “42 bebés, hijos de judíos y otros perseguidos”. Las investigaciones del próximo año sopesarán la eficacia de este nuevo intento del Vaticano por lavarse los pecados, luego de las decenas de casos de curas pederastas que han salido a la luz en el mundo entero.

Ilustración: Fabricio Vanden Broeck


¿Qué es ser un escritor europeo?

Con esta pregunta Le Monde des livres (suplemento semanal de Le Monde) levantó una encuesta con autores en el contexto del Brexit y de las próximas elecciones europeas (26 de mayo). Aquí algo de lo que contestaron:

“Soy una escritora europea”, ¿qué significa esto para mí? “Escritora”, entonces, para empezar, para que suenen las a tantas veces mudas, y saludar a las hermanas de Shakespeare, a las sobrinas nietas de Virginia Woolf, las hijas de Beauvoir, de Jorge, de Jelinek o de Olafsdottir. […] Pero, ¿por qué europea? ¿Ese límite, aun extensivo, obedece todavía a alguna necesidad? Europa tiene obvias afinidades electivas con la literatura; es su semillero. Pero esas afinidades las tengo también con Henry James y Edith Wharton, Philip Roth y Vivian Gornick, Toni Morrison y Paul Auster. Y más en general, ¿la literatura estadounidense no acabó de vencer al “escritor europeo”, que le despierta escaso interés? Y si seguimos reivindicándonos como tales, ¿no será por miedo a un asidero definitivo, cuando detrás de nuestros viejos parapetos hay tanta diversidad y originalidad formal?
Camille Laurens (Francia)

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Cuando había que encontrarle un nombre a la moneda única europea empezó un debate en los periódicos, al menos en Italia: ¿Cómo llamarla? ¿Qué nombre escoger para el símbolo de esa unidad que convertiría al fin a Europa en un sujeto sólido y compacto, fuerte en los mercados económicos, pero pacífico entre sus pueblos? Recuerdo la propuesta del historiador Lucio Villari de llamarla “besant”. Era el nombre que se le daba, en la alta Edad Media, a las raras y preciosas monedas de oro bizantinas: retomar ese nombre hubiera remitido a aquella Europa que depuso al último emperador de Occidente y donde la civilización romana, en vez de desaparecer para siempre, se fundió con otras poblaciones, dando a luz una nueva civilización latino-germánica. […] Las palabras nunca son neutras: son memoria, anhelo, destino o todas a la vez —o bien, como en el caso de “euro”, no son más que una simple consequentia rerum.
Sandro Veronesi (Italia)

Ilustración: Belén García Monroy

Cada vez que oigo esta pregunta tengo ganas de parafrasear a San Agustín: “Si me preguntan qué es Europa, no lo sé; pero si no me lo preguntan, lo sé”. En realidad, la identidad europea no existe, o si se prefiere es una contradicción en los términos, un oxímoron: su identidad es su diversidad. […] La Unión Europea no es solo el proyecto político más ambicioso del siglo XXI, sino la única utopía razonable que los europeos han inventado, suponiendo que la expresión “utopía razonable” no sea un oxímoron, porque utopías atroces —paraísos teóricos convertidos en infiernos reales— hemos inventado muchas; pero utopías razonables solo conozco ésta. […] El escritor europeo es aquel capaz de asumir la identidad europea en toda su diversidad y recrearla en su obra de manera personal.
Javier Cercas (España)

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En su libro La República mundial de las letras (2008), la investigadora Pascale Casanova aboga con pasión por la autonomía de la literatura y la lucha contra su instrumentalización, a menudo con fines de construcción de la identidad nacional. El cumplimiento pleno de la autonomía de la literatura —si es que esta categoría ha encarnado en algo alguna vez, o más bien si es que no proviene de las fantasías literarias románticas— presupone hoy la destrucción de fronteras y barreras, la des-mercantilización, las des-nacionalización, la des-burocratización, una larga y dolorosa desintoxicación del mercado, una reeducación de los escritores y lectores y de todos los que participan en la creación del campo literario.
Dubravka Ugresic (Croacia)


Los hispanohablantes del Booker Prize

El pasado 13 de marzo el Man Booker International Prize anunció su lista larga de nominados a mejor novela o colección de cuentos extranjeros traducidos al inglés y publicados en Irlanda o Reino Unido. Es de los pocos premios prestigiosos en el mundo que trata por igual a autores y traductores: ambos se llevan 50 mil libras. Una suma jugosa si se compara con su versión estadounidense, los BTBA (Best Translated Book Awards), que consisten en un cheque de 5 mil dólares para autor y traductor (en poesía y ficción).

En la lista larga del Booker International 2019 hay tres hispanohablantes: el colombiano Juan Gabriel Vázquez con La forma de las ruinas (The Shape of the Ruins), la chilena Alia Trabucco con La resta (The Remainder) y la argentina Samanta Schweblin con el libro de cuentos Pájaros en la boca (Mouthful of Birds). Todo indica que, entre los hispanos, es Schweblin la que está en el ojo de los traductores ingleses; quedó en la lista corta Booker International en 2017 con Distancia de rescate (Fever Dream) y ahora vuelve. Sobre el libro nominado este año The Guardian apunta que “su disciplinada economía para crear atmósferas y efectos se alía con su rechazo a explicar de más. Esa obstinada e imperturbable resistencia a la revelación es una de las cosas que hace que Pájaros en la boca sea todo un éxito”.

 

Fuentes: L’Obs, Le Monde des livres, The Man Booker International Prize, The Guardian.

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Al alcance de un simple clic los neurasténicos redactores de esta sección hallaron un archivo prohibido durante siglos, recién digitalizado; también algunas obras feministas que reconstruyen la figura de la bruja; y finalmente una curiosa lista.

Un archivo liberado

A principios de mes, la empresa editora Gale (rama de Cengage), que ofrece todo tipo de soporte a bibliotecas, completó la tercera parte de su acervo “Archives of Sexuality and Gender”, con ayuda de la British Library, el Kinsey Institute y la Academia de Medicina de Nueva York. El proyecto de acervo digital agrega ahora cerca de un millón de páginas y cinco mil monografías de contenido de las salas reservadas y de acceso restringido, que se expande del siglo XVI al XX. Abarca puntos de vista como la construcción médica y legal de las sexualidades y el advenimiento de la sexología; la moral y la religión frente al sexo y la prostitución; la censura, el papel que sexo y género jugaron en su respectiva sociedad y cómo fueron evolucionando a lo largo de los siglos; o la forma en que la noción de obscenidad fue cambiando. Un recorrido por algunos de esos materiales aquí.

Frontispicio que ilustra la Lista de mujeres de Covent Garden de Harris, 1793. Imagen: cortesía de la British Library.

La “caja privada” que ofrece la British Library contiene frutos prohibidos, encerrados bajo llave desde 1850 con la etiqueta de “obscenos”, que van desde un directorio de trabajadoras sexuales del siglo XVIII en el área de Covent Garden —que incluye notas sobre la práctica y las preferencias de cada mujer— hasta manuscritos del Marqués de Sade o los ingenios literarios de los autores con pseudónimo —como Roger Pheuquewell— que participaban en los libros de Merryland (publicados por primera vez en 1740). El primer libro de la colección Raras verdades: el gabinete de Venus abierto, y sus secretos revelados es una reliquia de 1658. También aparecen otras joyitas primerizas como Fanny Hill o de una mujer de placer, la primera novela pornográfica en inglés, del siglo XVIII; o Tenely o El otro lado de la muralla atribuida a Oscar Wilde y a sus allegados, que constituye una de las primeras novelas homosexuales. Hay mucho por explorar en este archivo de libre acceso, pero eso sí, limitado a investigadores, profesores y bibliotecarios a los que Gale permita la entrada.

Historia de las brujas

En la hora del #MeToo y de la tercera ola feminista, la figura de la bruja está en plena reivindicación. Desde los años 70, el eslogan de las feministas italianas “¡Tiemblen, tiemblen, las brujas están de vuelta!” ya había recuperado ese estigma de la Edad Media, esa persecución que ahora se está tipificando como un feminicidio masivo al buen estilo leguleyo y atroz de la Santa Inquisición. Según Le Monde, al menos en Francia el fenómeno de asimilación entre brujas y feministas tiene un síntoma clarísimo: el libro de la ensayista y periodista Mona Chollet Sorcières. La puissance invaincue des femmes [Brujas. El poder invencible de las mujeres] que apareció el pasado invierno ha vendido ya más de 75 mil ejemplares, en una editorial, Zones, acostumbrada al ensayo filosófico a y a la Teoría Crítica. Para Chollet la imagen de la bruja es la de la víctima absoluta, la que suscita los mayores reclamos de justicia en su sociedad, la rebelde que se obstina, que subvierte el orden político y religioso con prácticas paganas y desarrolla otras formas de espiritualidad. Su estudio se centra en definir no solo el uso peyorativo de la imagen sino la verdadera identidad de las mujeres perseguidas en la Edad Media. Varios colectivos, grupos de teatro y de performance retoman ahora la figura de la mujer maléfica, se la apropian y la adaptan a los nuevos tiempos (entre ellos, como símbolo queer).

El bestseller de Chollet ha provocado que se vuelva a leer la reedición de Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación (1ª ed. 2004, traducida al español en Traficantes de Sueños, 2010) de la académica italiana Silvia Federici. Es un análisis histórico sobre cómo los estados modernos, durante el final de la Edad Media y el Renacimiento, se apoyaron en la cacería de brujas para controlar el cuerpo femenino y someterlo al orden de la producción; una tesis, en suma, sobre las causas históricas de esa forma de opresión femenina en los cimientos del capitalismo moderno.

El placer de los libros usados

A continuación las cosas que la escritora Jane Stern encontró en libros de segunda mano (que compra con absoluta e irresponsable voracidad) o en libros que debía “limpiar” cuando de estudiante trabajaba en el sótano de la biblioteca de Yale:

• una multa de tránsito de Seattle por cruzar la calle imprudentemente.
• el comprobante de equipaje de un vuelo a París.
• una lista de quehaceres que incluía “recoger el látigo” y “explicar la cremación”.
• boletos de entrada al musical de Broadway Hamilton.
• un cheque al portador de 375,15 dólares (que nunca quise ir a cobrar).
• 12 sobrecitos de Kool-Aid en un libro de Oliver Sacks sobre la migraña.
• copias de recetas de embutidos.
• una lista de asistentes a reuniones de Alcohólicos Anónimos.
• la letra del himno (“The Star Spangled Banner”) garabateado por la mano arácnida de alguien muy viejo o demasiado joven.
• un pedazo de papel donde estaba escrito “Stop me” entre las páginas de The camera That My Mother Gave Me de Susanna Kaysen (un lamento literario por los problemas vaginales crónicos de la autora misma).
• listones de participación para un evento deportivo de sexto grado, y un listón de tercer lugar de una exposición canina de un pueblo pequeño.
• rastros de mucosidades y fluidos humanos (de todo tipo, con la precisión de que los libros más secos que un hueso eran los de teoría económica o los de crítica literaria del siglo XVIII).
• en raras ocasiones hay fotos: suelen ser Polaroids de vistas borrosas o retratos de la era pre-selfie. Los retratos son poco halagadores.

Definitivamente, dice la autora, hay veces en que estas curiosidades insertas en los libros son mucho mejores que los libros en sí.

 

Fuentes: Clarín, El Mundo, British Library, Gale, The Paris Review.

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La manía de estos redactores nos conduce hoy a un hallazgo literario de manos de Orwell; también al encuentro con un “salvador” de las letras y frente al paredón donde la literatura de redes e influencers es condenada.

Orwell hasta en la cocina

En 1946 la Gran Bretaña no estaba pasando por su mejor momento. A pesar de la victoria de los aliados, el único resquicio de la fe se agazapaba en la ronca y espontánea voz de sir Winston Churchill. Apenas comenzaba la posguerra, y al British Council se le ocurrió un encargo literario de primera: comisionar a George Orwell para escribir un texto de tinte “gastronómico” que promocionara la cultura británica en ultramar. Orwell aceptó y cumplió su deber, hasta que recibió una carta del Departamento de Publicaciones. Le notificaban que no había sido la mejor idea pedirle un texto de esa naturaleza en semejante etapa de austeridad forzada (no franciscana ni pejiana). “Siento mucho que haya surgido una situación tan aparentemente estúpida con su manuscrito”. La publicación del ensayo, aunque fuera “excelente”, podría resultar “desafortunada e imprudente […] para el lector continental”. Era el 3 de mayo de 1946. El mismo Orwell, consciente del contexto, señalaba el “estricto racionamiento que lleva seis años operando”. El horno, pues, literalmente, no estaba para bollos, ni tartas, ni pudines de Yorkshire.

Después de haberlo reencontrado en los archivos, el British Council acaba de pedir perdón por este desaguisado y ha publicado íntegro el texto (en el momento del rechazo Orwell publicó algunos extractos en el Evening Standard). No cabe duda de que es una excelente inmersión en los hábitos, las costumbres de clase y los rasgos de la cocina británica, aquella a la que acusó Voltaire de tener “cien religiones y una sola salsa”; “la dieta de un país norteño húmedo en la que la mantequilla es abundante y los aceites vegetales escasos”. Lean hasta al final y encontrarán, para regusto de chefs y aficionados, cinco recetas puramente british. Cabe preguntarse, de aquí en adelante, si algún vivales incluirá en su menú estos platillos que por traer la etiqueta à la Orwell eleven sus precios fuera de órbita.

Por quién casi doblan las campanas (de Venecia)

Julio de 1918. Ha llegado el verano al norte de Italia y las trincheras se han vuelto más hediondas. Llueven obuses a orillas del río Piave. Un joven estadounidense de 18 años ingresa al país como voluntario de la Cruz Roja y conductor de sus ambulancias. Esa tarde parte en motocicleta al frente para llevar chocolates y cigarrillos. Otro joven, un soldado italiano algo mayor que él, se le acerca para pedirle tabaco. En ese preciso instante, tan cinematográfico ahora que lo reconstruimos, un mortero hace volar al combatiente por los aires. El estadounidense acaba herido de gravedad, pero se salva. En su cartilla de voluntario se lee un nombre: Ernest Hemingway.

Gracias al trabajo conjunto del biógrafo James McGrath Morris y el historiador Marino Perissinotto, ahora sabemos la identidad de ese “soldado desconocido”: su nombre es Fedele Temperini, y efectivamente debe ser recordado, a partir de ahora, como el “salvador” de Hemingway, el involuntario escudo humano que protegió de las ondas expansivas de la muerte a una de las grandes plumas del siglo.

Literatura por Whatsapp y versos de influencers

Nuestra adicción colectiva a las redes ya parió dos hijos literatos para la lengua española. Los engendros no son gemelos pero sí bastardos.

El primero nació como tantos de sus semejantes: con forma de app. Para los que frecuentan el “academiqués” vernáculo hay aquí posibles estudios de “intermedialidad”; si acaso, el nacimiento de un nuevo género. Se llaman chat stories y asemejan una de esas ventanitas de Whatsapp que ustedes, lectores, deben conocer porque o las están mirando mientras leen esta nota o acaban de cerrar una. Pues bien, para fomentar la lectura en los más jóvenes —cuánto proyectamos en estas estrategias— se están creando cuentos y novelas que “fluyen” y “atrapan” a los recién iniciados en los misterios de la literatura. Hay novelas de este tipo que ya tienen tres mil descargas. ¿Dónde encontrar estos juguetitos para celular? La editorial Planeta España cuenta, por ejemplo, con la app Leemur. También existe Readit, donde influencers y youtubers como Germán Garmendia, han publicado sus novelas. El promedio de lectura en estas apps es, evidentemente, como las palomitas y el Nescafé, instantáneo: un máximo de 3 horas por libro. Baste ver el gancho publicitario.

Entretanto, el periódico El Español se quejó amargamente del Premio Seix Barral 2019, otorgado a “la poeta de Instagram Elvira Sastre”. ¡Qué I-N-J-U-S-T-I-C-I-A para el decoroso mundo de las letras! Como pocas, amables lectores. Resulta que esta poeta de versos edulcorados, sentimentalosos y como sacados de un manual de autoayuda, ha agradecido a las benditas redes, dentro de las que ella nació y se crio como modernísima rapsoda. En México ha sido publicada por nuestros discretos y pacifistas amigos de Valparaíso —aquellos que controlan el ¡oh, diáfano! ¡oh, blanquecino! “Círculo de Poesía” (sí, sí, todo en altas, porque fuera de aquel recinto de fuego azul todo es mala poesía, minúscula). Algunos de esos versos pueden leerse en @ESSpoesia.

Para el periódico El Español la novela premiada de Sastre es “un desgarro emocional que invita a la superación, de corte Paulocoelhiano”, y es aberrante que la prestigiosa Seix Barral le dé semejante galardón. Un espanto que reconozcan así a la llamada “literatura follow”. Como si los premios, el reconocimiento y los cheques que bien los acompañan no fueran, desde épocas prerrománticas, un semillero de estulticias, intereses y cinismo. Era evidente que a las editoriales, tarde o temprano, les convendría entrar en el jueguito ególatra de las redes y sus absurdos medidores. Nada brilla como brilla el oro. Hay una decadencia ostensible entre el premio a Elvira Sastre de este año y el que le dieron en 2018 a un narrador y poeta de culto como Agustín Fernández Mallo por Trilogía de la guerra. ¿Significa que el Premio Biblioteca Breve ha caído de una vez por todas en el drenaje profundo de la literatura? No. ¿Habrá siempre poetas rosas, cremas, merengues, al rescate de gente que ve la literatura como un manual de superación personal? Ténganlo por seguro, y seguirán ganando premios que ustedes, urdiendo versitos en su caverna, no tendrán. Lo cierto es que Sastre es una poeta popular, en el aire las compone y los euros no dejan de llover. Definitivamente, el reino de los influencers no es de este mundo.

 

Fuentes: The Guardian, Clarín, El Español, ABC, El Universal.

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La siguiente lista destaca a los pensadores y teóricos vivos con mayor influencia en lo que va de siglo XXI.

Los pensadores fundamentales de nuestro tiempo

Si hubiera que tomarles una foto de grupo a los más importantes pensadores del mundo, ¿quiénes aparecerían? Con la idea de encontrar los flamantes dueños de la materia gris más versátil, por no decir aventajada, Le Nouveau Magazine Littéraire —una de las revistas culturales con mayor tiraje en Francia— publicó una lista de 35 pensadores, divididos en seis categorías: Fundamentales (que aportan conceptos novedosos y subvierten los valores); Críticos (de alguna disciplina o de algún aspecto de la sociedad); Futurólogos (descifran eventos, tendencias o innovaciones próximas); Alarmistas; Influencers; y por último Activistas, ideólogos y publicistas.

Con el ánimo de ofrecer una lista más concisa, sólo les presentamos aquí a los primeros diez, que corresponden a los rubros de Fundamentales y Críticos. Son diez personas cuyos conceptos teóricos han cambiado el curso de nuestro entendimiento y con él, del mundo. Fuera del eurocentrismo complaciente, estirando las fronteras hasta China, la India o África, el peso de ciertas ideas, para bien o para mal, modela la faz del presente y delinea los campos de probabilidad del porvenir. A continuación los perfiles, ordenados por edad, que figuran, al comenzar 2019, como los críticos y teóricos fundamentales de nuestro tiempo:

• Kwasi Wiredu (Ghana, 1931)
Filósofo formado en Oxford que aboga por las “descolonización conceptual”. Sin anclarse en valores tribales ni someterse per se a Occidente, ha buscado separar los instrumentos analíticos importados para rehacer la epistemología africana, distinguiendo a la vez lo universal de lo particular. Su idea de “multilateralismo del pensamiento” sugiere que los excolonizados puedan seguir accediendo a técnicas y conceptos con la llave occidental sin dejar de permearse por las particularidades culturales de cada nación africana. Autor de Cultural Universals and Particulars (Indiana University Press, 1996).

• Gayatri Spivak (India, 1942)
Una de las referencias del pensamiento poscolonial en universidades del mundo entero. Después de estudiar literatura inglesa en Calcuta, emigra definitivamente a los Estados Unidos en 1950 para convertirse, veinte años después, en la talentosa traductora al inglés de Derrida. No será sino hasta 1983 que ingrese en incontables tesis, bibliografías, debates y cursos que extienden su influencia al grado de clásico, con el ensayo ¿Puede hablar el subalterno? (la traducción que Spivak ha preferido opta por el femenino), de génesis gramsciana. Sus instrumentos deconstructivos de análisis no buscan restituir la palabra de los que “no tienen voz”, como pretende una rama de los postcolonial studies, sino observar los procesos de hibridación cultural que los han silenciado. También ha sido notable la circulación de una obra que recusa la herencia de la filosofía marxista o kantiana al señalar sus estructuras de exclusión: Crítica de la razón poscolonial. Hacia una crítica del presente evanescente (Akal, 2010).

• Bruno Latour (Francia, 1947)
Considerado el pensador francés vivo más leído en el mundo. De todos los hilos conductores de su obra se distinguen su reflexión sobre nuestra “constitución moderna”, el relato ideológico que allana nuestra ruta a la modernidad y al progreso, en realidad opuesto a nuestras acciones guiadas, a menudo, por una especialización excesiva y arbitraria. Ante la industrialización ilimitada y la destrucción despiadada de la naturaleza, estamos en un punto de no retorno: hemos entrado en el antropoceno, una era geológica de híbridos, humanos y no humanos. En este escenario, su propuesta es clarificar las fronteras entre disciplinas para delimitarlas de otra manera (entre otras cosas, mediante una “antropología simétrica”, aplicada a nosotros mismos como la aplicamos a las sociedades primitivas). Una de sus ideas más audaces y desconcertantes es dar un nuevo rumbo a la filosofía ecológica mediante un “parlamento de las cosas” en el que humanos, fauna y flora, minerales y artefactos, tengan defensa y representación. Sus libros más difundidos son Nunca fuimos modernos (Siglo XXI, 1991) e Investigación sobre los modos de existencia (Paidós, 2013).

• Philippe Descola (Francia, 1949)
Heredero directo de Lévi-Strauss, fundó como él sus reflexiones en el estudio de un pueblo amazónico, los Achuar, habitantes de las lindes fluviales entre Ecuador y Perú. Para Descola, las sociedades pueden estudiarse y clasificarse a partir de la relación entre lo humano y lo no-humano. De ahí la posibilidad de que exista una pluralidad de ontologías (animista, totemista, analógica o naturalista, como en Occidente). De modo que nuestro concepto de “naturaleza” vs. “cultura” no es más que un modo entre muchos otros de entender la forma en que los seres humanos se relacionan con su entorno. Su libro más destacado es Más allá de naturaleza y cultura (Amorrortu editores, 2012, edición original de 2005).

• Joan Tronto (Estados Unidos, 1952)
La madre teórica que llevó el concepto de care al terreno ético y político: el cuidado, la solicitud, la atención o, en sus palabras, “la actividad genérica que reúne todo lo que hacemos para mantener, perpetuar y ‘reparar’ nuestro mundo, para vivir de la mejor manera posible”. Contra la moral ahistórica kantiana y la ideología del self-made man, su filosofía exhorta a reconfigurar las instituciones en torno a todas las actividades que dependen necesariamente del otro (desde la protección policial hasta el cuidado ambiental). Autora de Moral Boundaries. A Political Argument for an Ethic of Care (Routledge, 1993).

• Judith Butler (Estados Unidos, 1956)
¿Quién no ha oído de ella o leído su obra? Semejante difusión mediática y académica le merece el sobrenombre de rockstar del pensamiento posmoderno. Es, nada más y nada menos, que la matriarca de los estudios queer, que aplican una diferencia tajante entre sexo y género, a los que asumen como meras construcciones sociales, y que al hacerlo se desmarcan de la idea binaria del sexo (masculino y femenino) como un elemento determinado biológicamente. Aunque Gender Trouble (traducido al español como El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad), el libro revolucionario, iniciático, de Butler, se publicó en 1990 —alcanzó rápidamente los cien mil ejemplares— no ha perdido importancia: el género, para Butler, no es ni una esencia ni una naturaleza sino una performatividad cuya expresión teatralizada se transmite de generación en generación. Esta idea y el desarrollo de ella hasta la fecha en torno a temas de ética, política y cultura le han valido una fama mundial.

• David Graeber (Estados Unidos, 1961)
A este antropólogo de la economía de la London School of Economics se le atribuye la expression “Somos el 99%” del movimiento Occupy Wall Street de 2011. Desde el año 2000 se ha dedicado a desmistificar el capitalismo racional o, mejor dicho, a mostrar la potente carga simbólica de téminos científicos como deuda, ley de mercado o asalariado. No sorprende entonces que su tesis, dirigida por Marshall Sahlins, abunde en las relaciones entre magia, esclavitud y política en Madagascar. Tampoco, que haya buscado las alternativas al capitalismo contemporáneo, pero también a los imperios económicos —siempre con seria carga simbólica— que regían en la antigua Grecia, en la Edad Media europea e incluso en la prehistoria. También ha incluido en ciertos libros un lenguaje popular que rompe tabús, fundando, entre otras, la idea tan vigente de shit jobs que lleva de la mano a la de nini en varios países del mundo. Paradójicamente, su militancia en círculos y organizaciones anarquistas lo equipara más con un pragmático amante de las ciencias sociales, que con un utopista rebelde. Entre sus libros traducidos destaca En deuda. Una historia alternativa de la economía (Ariel, 2014).

• Sanjay Subrahmanyam (India, 1961)
Uno de los pioneros de la llamada “historia global” o, como él mismo defiende, la “historia conectada”. Renuente a los grandes relatos europeos de los “descubrimientos”, su aproximación a la historia descentra los puntos de vista hegemónicos, busca reunir las tradiciones historiográficas asiáticas, europeas y americanas, promoviendo a la vez un enfoque material, político e intelectual. Mediante el prisma de las áreas culturales interconectadas, se ha dado a la tarea de relatar la historia desde la mirada poscolonial de los olvidados y subalternos, tomando en cuenta los procesos de hibridación y mestizaje local o regional. Dirige la cátedra “Primera modernidad” en el Collège de France. La proyección internacional de su obra se debe a Vasco de Gama (Crítica, 1998) en el que narra las exploraciones del portugués poniéndose en la piel tanto de los sultanes africanos como de mamelucos e indios.

Steve Keen (Australia, 1963)
Economista, su fama empezó con un best-seller que no para de venderse y traducirse desde 2001: Debunking Economics: The Naked Emperor of the Social Sciences, traducido como La economía desenmascarada (Capitán Swing, 2015). Heterodoxo, opositor de la dominación económica neoclásica, se considera un poskeynesiano. Su alegato es por un modelo alternativo, y no por eso poco realista, capaz de predecir, como él lo hizo, debacles como la crisis de 2008, para la que no estaban preparados los neoclásicos y que no han querido asimilar desde entonces dentro de sus modelos.

• Hartmut Rosa (Alemania, 1965)
El mundo actual se despeña por su velocidad excesiva. Todos sufrimos la angustia por falta de tiempo. Hartmut Rosa, heredero de la Escuela de Francfor, propone ponerle freno a la modernidad, que concibe siguiendo una dialéctica entre las crecientes fuerzas de aceleración y las cada vez más débiles fuerzas de frenado. Ni la autonomía ni el libre albedrío del individuo moderno hallan salida por sí mismos a una espiral de deseos, tareas y objetivos en incesante flujo y ajenos a la voluntad. Pero la desaceleración no basta. La solución filosófica de Rosa es volver a un estado contemplativo, de asombro perpetuo, que aspire a una “resonancia relacional”, contraria a la lógica de aumento del tiempo en la sociedad, que reconcilie cuerpos, almas y entornos para abrir una vía de escape a la alienación. Su libro más conocido se tradujo como Alienación y aceleración. Hacia una teoría de la temporalidad en la modernidad tardía (katz editores, 2016).

Fuente: Le Nouveau Magazine Littéraire, enero 2019.

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En esta ocasión los clics nos llevan a la gran novedad editorial de comienzos de año en Francia. También hacia otras formas de análisis de datos literarios y, finalmente, a la más reciente biografía del icónico poeta chino del siglo VIII Li Po.

El nuevo Houellebecq

A los tres días de su lanzamiento el 4 de enero Sérotonine (Serotonina), la nueva novela de Michel Houellebecq, ya llevaba 90 mil 332 ejemplares vendidos. Una cifra optimista si tomamos en cuenta que Flammarion lanzó un tiraje de 320 mil. Hay que contrastarla también con otra novela del francés, Sumisión (2015), que vendió 800 mil ejemplares tan solo en Francia y poco más de medio millón en Alemania, ahora convertida en serie de televisión. André Malraux tenía razón al decir que “más allá de 20 mil ejemplares empieza el malentendido”.

Malentendido o no, el “efecto Houellebecq” es arrasador. “Desde hace dos décadas leemos a Houellebecq para saber en qué estamos. No hay mejor documento para saber el estado actual de la sociedad, la literatura y la lengua francesas”, comenta el catedrático y ensayista del Collège de France Antoine Compagnon. De ser cierto, Francia, sumida en la crisis de los llamados “chalecos amarillos”, se encamina a una agonía terminal. El antihéroe de Houellebecq, un ingeniero agrónomo de 46 años, encarna al varón mujeriego y homofóbico en vías de extinción, al menos como figura dominante tolerada. Su mundo profesional y sentimental, extremadamente “falocéntrico”, según la crítica francesa, se viene abajo. Él decide desaparecer. Solo lo mantiene con ánimos de vivir el Captorix, un antidepresivo a base de serotonina, cuyo efecto indeseado es la completa eliminación de la libido. A su alrededor, los agricultores de Normandia se empobrecen, Europa es un continente moribundo que simboliza la decadencia ideológica, política y ecológica de Occidente. Al irse despidiendo no se cansa de insultar a las mujeres, de buscar prostitutas menores, y de pensar que “todos los hombres buscan mujeres más jóvenes, ecologistas y que amen los tríos”. Una estética provocadora hasta el suplicio que incluye escenas de gang-bangs caninos. Así es el nuevo Houellebecq.

Lo que para algunos es “una novela de amor de una tristeza infinita”, para otros sectores es una lectura francamente repugnante con un personaje principal que no provoca ni gota de empatía. Ícono de la extrema derecha, de los eurófobos, acariciado por los progres en sus críticas a la modernidad, Houellebecq ya es el Depardieu de la literatura, el excéntrico que un día aparece desnudo en la cama con dos mujeres (la fotografía la tomó su esposa y la subió luego a Instagram) y al otro se funde en elogios a Donald Trump. La inteligencia del pesimista. Tan ambigua y polémica como siempre. (En España ya circula la versión en castellano, traducida, como siempre, por el eterno Jaime Zulaika, para Anagrama).

La extensión de los clásicos

La revista cultural de The Economist publica un estudio cuantitativo sobre la extensión de los clásicos: “¿Qué tan largo es el libro perfecto?”. Para responder, un grupo de expertos en análisis de datos —los mineros del futuro serán insufribles geeks de oficina— estudió 737 libros etiquetados como “clásicos” en la plataforma de reseñas y ratings de lectura Goodreads.com (más de 80 millones de usuarios). Pues bien, todo indica que aquí el tamaño puede importar: los libros de entre 100 y 200 páginas se llevan solo 3.87/5, mientras que los mamotretos de más de mil páginas promedian una calificación de 4.19/5. Es normal que después de leer las casi dos mil páginas de Los miserables nadie quiera disparar un puntaje bajo: sería como reconocer que se han perdido dos meses de vida leyendo basura interminable. Además, la literatura rusa, cuya tradición no se caracteriza por su economía de párrafos, es una de las favoritas en este censo. El gráfico, elaborado por James Tozer, analista de datos de The Economist, apunta sin embargo a una altísima concentración de lectores ávidos de historias cortas —veloces como lo son 250 páginas— y a un lectorado que pone por los cielos a Harry Potter o El Señor de los Anillos, a una distancia considerable de Anna Karenina (4.1) o El Conde de Montecristo (4.2).

Si uno se dejara carcomer por la desconfianza está claro que no hay forma de saber si los usuarios de Goodreads han leído en verdad los libros que califican. Eso confirmaría las reticencias de Mark Twain: “Clásico: un libro que la gente alaba y no lee”.

La vida del Inmortal

Al poeta Li Po (701-762) de la dinastía T’ang la nación china lo ha venerado como el “Poeta Inmortal”. Sobre ese apodo legendario, se publica ahora en inglés la biografía The Banished Inmortal: A Life of Li Bai (Li Po) (Pantheon, 301 pp.) (El inmortal desterrado: la vida de Li Bai) de Ha Jin, un retrato fiel construido a partir de numerosas biografías y material de archivo. Hijo de un mercader chino de la ruta de la seda, Li Po fue producto de la frontera occidental del imperio. Su primera lengua fue literalmente la de su madre, un dialecto del turco.

La mayor parte de su poesía corresponde a sus peregrinajes, a las canciones populares y cuentos que oía en mercados, burdeles, cantinas y teatros al aire libre. Versos que empatan con su dipsomanía —también se le conoce como el “Inmortal del vino”— y su espíritu libre y espontáneo: se formó en el Taoísmo, contrario al confucianismo que reinaba, estudió alquimia y medicina. Su genio poético le permitió romper las barreras de clase que la sociedad china imponía por nacimiento: los hijos de comerciantes eran vistos con recelo y no podían pasar los exámenes imperiales para acceder a un cargo oficial. Se ganó los favores del emperador Xuanzong y, al poco tiempo, envuelto en las intrigas de palacio y en engaños amorosos, los perdió. Al consumarse la rebelión contra el emperador, fue desterrado por el nuevo régimen. Sus versos circulan hoy en todas las escuelas chinas. Conocimos su valor, en lengua española, gracias a las mejores traducciones hasta hoy: las de Marcela de Juan, intelectual radicada en España desde principios del XX, cuyo nombre verdadero era Ma Cé Hwang. Sabemos gracias a Marcela de Juan que la poesía china tocó terrenos expresivos que la poesía occidental tardaría siglos en explorar. Con casi siete siglos de anterioridad, los versos de Li Po resuenan en las Coplas de Manrique: “Los hechos y los hombres viajan hacia el morir, como pasan las aguas del río Azul a perderse en el mar”.

 

Fuentes: Bibliobs, Le Monde, James Tozer en 1843 Magazine (de The Economist), @Antonio_Saborit y The Wall Street Journal.
Marcela de Juan, Segunda antología de la poesía china, Madrid, Alianza, 2007 [esta segunda antología, publicada por la editorial Revista de Occidente en 1962, apareció 14 años que la primera: Breve antología de la poesía china, editorial Revista de Occidente, 1948].

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Arrancamos el año con un buen puñado de obras que se liberan del peso de sus derechos de autor y, como siempre, una mirada a las luces y sombras de las redes sociales en los primeros días del 2019.

Literatura de dominio público en 2019

Según las leyes de cada país, y la batalla leonina de herederos o gestores patrimoniales, ciertas obras entran al dominio público después de un número determinado de años. También lo pueden hacer la totalidad de ellas luego de un lapso establecido a partir de la fecha de muerte del autor (post mortem auctoris). Pierden, por alguna de estas dos vías jurídicas, el famoso copyright que las recluye en trámites, permisos y pagos de reproducción a veces estratosféricos. La variedad que muestra el siguiente mapa mundial sorprende por la cotizada posición de México:

Imagen de Balfour Smith, Canuckguy, Badseed, Martsniez, bajo licencia de Creative Commons. Orignal de Balfour Smith at Duke University at page.

Así es, el llamado síndrome Kodama no corresponde a la legislación argentina sino a la nuestra. Según las leyes de derechos de autor mexicanas vigentes, la obra de Octavio Paz, por ejemplo, no hará parte del dominio público hasta 2098. Una suerte muy distinta corren los legados que se liberaron a partir del pasado 1º de enero. Significan el agasajo de editores, libreros, museos, exposiciones y otros institutos con menos caché simbólico (hablando de caché, el primero en “exponer” estas obras será el omnividente y omnisapiente Google).

En Estados Unidos, la ley se modificó en 1998 para extender el copyright: de 75 a 95 años por obra y el post mortem auctoris de 50 a 70 años. La modificación permitió, entre otras cosas, alargar el cobijo del patrimonio de Mickey Mouse (1928) entre las manos de Disney hasta 2023. Ahora, después de 20 años de espera una cantidad masiva de obras ingresan al manejo libre y abierto. Entre ellas están Jacob’s room de Virginia Woolf, The World Crisis de Churchill o New Hampshire de Robert Frost. De otros países entran las obras completas de Antonin Artaud, Marcel Duchamp o Sergei Eisenstein. La universidad de Duke y su Centro de Estudios sobre el Dominio Público presenta una lista más nutrida. La invaluable The Public Domain Review publicó también la terna completa de sus graduados en 2019. Todas estas obras gozarán sin duda de una mejor salud, una circulación fluida.

Luces y sombras de Twitter

Los primeros días de enero nos recibieron de brazos abiertos en Twitter con la estupenda barrabasada de Pérez-Reverte: “Rediós. Qué difícil se está poniendo esto de la literatura”. Lo dijo después de haberse mofado de la cantidad de títulos publicados sobre campos de concentración, empezando por Auschwitz, que ya no dejan “personajes libres”. Cualquier reguero de ironía en esa red inflamable se convierte en estallido. Rápidamente el Museo Memorial de Auschwitz ya estaba dentro del polvorín, lamentándose de las incontables faltas de respeto que había desencadenado Reverte, recordando, por si lo olvidábamos, que “la historia de Auschwitz es la historia del sufrimiento de 1,3 millones de personas”. Así se ahogan los debates siempre en una marea moralina dispuesta a arrasar cualquier mínima enramada de humor. De acuerdo.

En realidad, la respuesta defensiva del escritor español fue la cereza de un pastel ya hediondo: “Mis tuits se burlan de lo mucho que, por modas literarias comerciales, se manosea un asunto que debería tratarse con más rigor y respeto”. Enhorabuena. Empezamos el año con el autor de La reina del Sur jocosamente consternado por el imperio vil de las modas literarias comerciales. Reverte dilapidó el asunto con dos veloces estocadas. La primera fue una estadística nada dudosa, por supuesto: siete de cada diez ofendidos eran independentistas catalanes. Solucionado, Arturo. Segundo, con una declaración magistral a la agencia EFE: “[Twitter] es una herramienta bellísima para muchas cosas, puede convertirse también en un bebedero de patos agitado por los manipuladores y los tontos”. (Últimamente, nos tienen un poco hartos con cuentos de patos o gansos. Basta, por favor. Ellos qué culpa tienen.)

Afortunadamente, no todo es una muestra de la podredumbre de la condición humana en la red de las vísceras interconectadas. El 1º de enero también amaneció con la lectura masiva de La Ilíada, al ritmo más reposado de un canto por semana (bajo #Homero2019). La impulsa Pablo Maurette, el profesor de Chicago que nos puso a leer La Divina Comedia en 2018 y que generó un fenómeno único hasta ahora de crítica y lectura compartida de los clásicos: algunos medios estiman que unas 5 millones de personas en el mundo abrieron las páginas de Dante. Por ahora, el diálogo empieza con la interrogación sobre la identidad de Homero, un poeta o muchos, un ghostwriter reanimado y vestigio de la tradición oral o un conglomerado de tradiciones. Todo vendrá, una vez más, acompañado de las ilustraciones de Leo Achilli:

No cabe duda que esta lectura enriquecida será orta vez una experiencia memorable y acaso, desde las lecturas de la Comedia, el Quijote y el Decamerón, un antecedente importante para la crítica literaria, tan acomodada frente al altar canónico, un estante plagado de nombres propios y genios individuales con escasos, nulos esfuerzos reconocidamente colectivos. Por ahora, el proyecto de #Homero2019 ya tiene lecturas en siete lenguas. La radiodifusora nacional de Francia alegó hace unos días la ausencia de lectores francófonos como motivo de vergüenza. Aquí empieza un nuevo capítulo de la historia de la obra más leída en los últimos 2,500 años.

La segunda lengua más hablada

Entre todo lo que nos dio y quitó el 2018, la lengua española salió airosa. El reporte anual del Instituto Cervantes, El español en el mundo, descubre una nueva cifra: 7,6% de la población mundial es hispanohablante, es decir unas 577 millones de personas. Los “usuarios potenciales” del español —es decir nativos, de competencia limitada y estudiantes de lengua extranjera— crecieron casi 5 millones en 2018. Eso nos otorga el segundo lugar frente al chino mandarín, con 950 millones. Los países donde más se habla español son México, Colombia y España. Aunque sea la lengua más empleada en internet, el inglés queda en tercer lugar, seguido por el francés y luego el árabe. En términos de peso económico, los países hispanohablantes contribuyen con 6,9% del PIB mundial, lo cual los sitúa apenas por encima de los francófonos. En lo que a dominación política y económica se refiere el español sigue en cuarto lugar, detrás del francés, el mandarín y por supuesto el inglés. Más sobre demolingüística en este boletín del Instituto Cervantes.

 

Fuentes: Hyperallergic, The Verge, Smithsonian Magazine, @perezreverte, France Inter, Instituto Cervantes.

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Como es costumbre, presentamos nuestro top 10 de los mejores textos del 2018. El año que se acaba vivió conmemoraciones importantes: hace medio siglo, con esperanza, violencia y desencanto, el mundo fue sacudido por los movimientos sociales del 68, que trastornaron para siempre nuestra forma de entender la revolución; hace 200 años, Mary Shelley publicó su legendario Frankenstein. Fue también un año en el que el cambio de gobierno comenzó a detonar importantes discusiones sobre el estado de la cultura en nuestro país, así como sobre el futuro de sus instituciones. Otros temas como el movimiento feminista del #MeToo o el trágico incendio del Museo Nacional de Río de Janeiro acapararon la atención de nuestros lectores; también lo hicieron crónicas de registro personal, viñetas históricas y ensayos de diversa índole. El amplísimo espectro condensa el espíritu de esta sección: convertirse en un lugar de encuentro para todas las manifestaciones de ese fenómeno cada vez más rico y complejo que llamamos cultura.


1. “Las caras del feminismo. 10 textos para seguir el debate desatado por el movimiento #MeToo”, Ana Sofía Rodríguez Everaert

2. “La precariedad laboral en la cultura en México”, Daniel Melchor

3. “Los superpoderes de Frankenstein”, Juan Manuel Gómez

4. “Un museo en llamas visto por una de sus antropólogas”, Aparecida Vilaça

5. “Mi tercer tatuaje”, Jorge Comensal

6. “Yo no llegué al Fondo para maquillarlo. Entrevista con Paco Ignacio Taibo II”, Héctor González

7. “Los Pinos: poéticas y patéticas del poder simbólico”, José Luis Barrios

8. “La Primavera de Praga: socialismo y democracia”, Diego Bautista Paéz

9. “Alfonso Reyes y López Obrador: de la Cartilla Moral a la Constitución Moral”, Carlos Eduardo López Cafaggi

10. “Catalina la Grande: devoradora de hombres y creadora del Hermitage”, Alfredo Peñuelas Rivas

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Como es costumbre, presentamos el top 10 de los textos preferidos de nuestros lectores cinéfilos. El año que se va nos ofreció un buen puñado de producciones mexicanas que reflejan una industria boyante aunque no necesariamente refinada: descalabros mayúsculos, biopics taquilleros, telenovelas pasadas por el filtro de las nuevas plataformas. Solo aparecen unos cuantos aciertos como la obra de Guillermo del Toro. También fue el año del centenario de Bergman, de los asesinos en serie y de la Corona inglesa. Dejamos aquí lo más relevante en materia de cine y televisión en este 2018.


1. Made in Mexico: exhibir una frivolidad”, Fernando Bustos Gorozpe

2. La Rosa de Guadalupe, un alarmante síntoma nacional”,  Fernando Bustos Gorozpe

3. La casa de las flores: la verdad sospechosa”, Luis Madrigal

4. “Luis Miguel viendo a Luis Miguel viendo a Luis Miguel”, Nicolás Ruiz Berruecos

5. “Los desvaríos de Cupido: cinco películas de amores poco convencionales”, La redacción

6. “Las pasiones de la Corona: cinco series de la monarquía inglesa”, Mariana Mijares

7. “En los umbrales de la atrocidad: los asesinos en serie y sus cazadores en la televisión”, Carlos Camp

8. “El pleito del pedestal: dos cartas definitivas entre Godard y Truffaut”, Camilo Rodríguez

9. “Guillermo del Toro: la imaginación de los monstruos”, Jorge Carrión Castro

10. “Ingmar Bergman: el fulgor existencial de una linterna mágica”, Jorge Carrión Castro

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8 diciembre, 2018

Mesa de novedades

Diez conferencias de un crítico y dramaturgo galo sobre un admirado genio también francés, los cuentos completos de un escritor mexicano fallecido inesperadamente que constituyen su proyecto más ambicioso, una novela mexicana arrancada del olvido por una nueva editorial, un ensayo poético luso sobre el cuerpo que convive con imágenes y la novela de un colombiano que profundiza en los depósitos de contradicciones y violencias en los que la realidad latinoamericana allana sus principios son las novedades que nexos presenta en esta ocasión.


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Conferencia

Lenguaje, sensualidad y muerte: la rabia de escribir

Jules Lemaître (Vennecy, 1853-Tavers, 1914) determina que François-René de Chateaubriand (Saint-Malo, Bretaña, 1768-París, 1848) es, desde los escritores de los siglos XVI y XVII, el hombre que más ha influido en la lengua y el estilo; el hombre que fue capaz de introducir más música, más imágenes, más aromas, más toques sensuales en sus textos. Escribió frases embriagadoras sobre la voluptuosidad y la muerte. Todo el Romanticismo parece salido de él. “Tuvo la rabia de escribir, lo que no le impidió ser un eterno viajero”, afirmó Lemaître. En el prólogo a Chateaubriand en diez conferencias de Lemaître, André Maurois (Elbeuf, 1885-Neuilly-sur-Seine, 1967) escribió: “Una tentativa frustrada para hacer de su vida una obra de arte; después otra, ésta lograda, para hacer una obra de arte sobre su vida”. Las diez conferencias son: “Infancia y juventud. Viaje a América”, “Ensayo sobre las revoluciones”, “Los natchez/Atala”, “René”, “El genio del cristianismo”, “Los mártires”, “El itinerario de París a Jerusalén/El último abencerraje”, “Política”, “Las memorias de ultratumba” y “Últimos años. Conclusiones”.

Al referirse a Memorias de ultratumba —documento literario atemporal y epopeya descomunal de los tiempos convulsos que el escritor vivió como testigo y protagonista—, los editores de Chateaubriand en diez conferencias afirman que los hombres que se preparan una tumba en parajes únicos y solitarios son, o grandes orgullosos o espíritus divididos a los que aflige la necesidad de silencio y reposo. Nunca, desde su infancia, conoció Chateaubriand la paz interior. Todo en él fueron contradicciones, luchas atormentadas, alternativas, desgarramientos. Tuvo amor a la libertad y afición a la autoridad, ambición del poder y sentimiento del vacío, respeto temeroso del matrimonio y deseo de la aventura. Contradictorio, desestimó la acción y quiso los triunfos que la acción procura, despreció la imaginación y halló en ella su único refugio, unió la más negra melancolía a la alegría más infantil y la violencia de los sentimientos a la majestad de la expresión. Hombre del siglo XVIII y maestro del XIX, discípulo de Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, 1712-Ermenonville, 1778) y restaurador del cristianismo, libertino y creyente, durante toda su vida osciló entre la fe y la duda. Monárquico, escogió por amigos de su vejez a los enemigos de la monarquía, creador y modelo del René, destilador del veneno romántico, apareció ante sus amigos: Joubert, Molé Fontanes, como la más lúcida, la más clásica y la más realista de las inteligencias. Fue un ser complejo, que, en la mezcla de sus pasiones, encontró los elementos de los contradictorios personajes que, en sucesivos momentos de su vida, encarnó con colmada sinceridad.

Jules Lemaître, Chateaubriand en diez conferencias, prólogo de André Maurois, traducción de Iñaki Tofiño, Gerona, L’Art de la Memòria Edicions, 2018, 332 pp.

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Cuento

Una tetralogía que resulta una de las cumbres del relato en español

Lo volátil y las fauces (2018) es el libro inédito que cierra Micropedia, el proyecto más ambicioso de Ignacio Padilla (Ciudad de México, 1968-Querétaro, 2016). Bajo la edición de Jorge Volpi —albacea de la obra de Padilla—, Páginas de Espuma presenta en un estuche la Micropedia completa. Es decir, la reunión de sus cuentos en cuatro volúmenes que conforman un mundo único: Las antípodas y el siglo, Los reflejos y la escarcha, El androide y las quimeras y Lo volátil y las fauces. El estuche incluye un cuadernillo con homenajes que le escribieron amigos y escritores que lo leyeron y lo conocieron.  En él, el lector encontrará textos que indagan y recuerdan a Ignacio Padilla y su magnífica obra. Rosa Beltrán, Alberto Chimal, Ana García Bergua,  Santiago Gamboa, Fernando Iwasaki, Andrés Neuman, Edmundo Paz Soldán, Pedro Ángel Palou, Cristina Rivera Garza y Socorro Venegas fueron los autores convocados. Cervantino hasta la médula, fabulador incansable, Padilla creó una obra narrativa, ensayística y dramática que ha sido traducida a más de veinte idiomas y le consiguió cuantiosos premios nacionales e internacionales. Los cuatro libros “son partes de una misma arquitectura literaria que crece milimétricamente hasta lo más cercano que el lector viaje y se extiende hasta lo más lejano que el lector pueda mirar”. Con Ignacio Padilla y su obra “todo es factible y ‘fantaseable’ en ese viaje a las antípodas, a lo quimérico, a lo volátil,  que es su escritura”, manifiestan los editores.

“Quedó claro que la obra maestra de Nacho era esta Micropedia y que él sabía que lo era. Siempre quiso que los cuatro libros se publicaran juntos, como un todo orgánico”, aseveró Volpi. Concluyó: “Uno no puede sino sentir cierto escalofrío leyendo las últimas palabras [del] último libro de la Micropedia de Padilla: “Antes de desmayar alcancé a oír el sonido inconfundible de una piedra pequeña que rodaba a mi lado entre los muebles. No supe más: cerré los ojos y me dejé embarcar al Reino de las Sombras”. Así se despidió el gran escritor mexicano, capaz de arrojar luz a ese misterioso Reino de las Sombras.

Ignacio Padilla, Micropedia: Las antípodas y el siglo, Los reflejos y la escarcha, El androide y las quimeras y Lo volátil y las fauces, Ciudad de México, Páginas de Espuma, 2018, 4 volúmenes.

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Novela

El barquero del inframundo recupera personajes del norte de México

Celebramos el surgimiento de la editorial Los Libros de Caronte. La leyenda cuenta que Caronte era el barquero del inframundo, encargado de transportar las almas de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte para que dejaran de vagar sin rumbo y pudieran dar con el sitio que les correspondía en su nueva existencia. La figura del barquero mitológico adquiere preeminencia al relacionarse con los escritores que aguardan una nueva oportunidad para ser trasladados a las nuevas generaciones de lectores. Los Libros de Caronte —editorial fundada por Mauricio Montiel Figueiras, Héctor de Mauleón y Alejandro Borrego— buscan convertirse en un vehículo eficaz para que autores fallecidos de alta calidad logren alcanzar al público contemporáneo. La editorial integrará, en tres colecciones, un catálogo que recuperará libros que el tiempo y el mercado han relegado injustamente a las sombras. Los Libros de Caronte guían a los escritores muertos a los ávidos lectores. La colección de novela lleva el nombre del río que constituía el límite entre el mundo de los vivos y el de los muertos: Estigia. La selección de cuento es bautizada por el que según la mitología griega era uno de los cinco ríos del inframundo: Aqueronte. La colección de crónica y documento histórico se vincula con la moneda de plata que equivalía a la sexta parte de un dracma: Óbolo. Desde la perspectiva mitológica, el óbolo era el pago que se debía dar a Caronte por transportar las almas de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte y no dejarlas vagando a lo largo de las riberas durante un siglo.

El primer libro de la editorial constituye un rescate de atmósferas de amargura, desencanto, mucha luz y claroscuros. En La ventana hundida de Jesús Gardea (Delicias, Chihuahua, 1939-Ciudad de México, 2000) —novela publicada por primera vez en 1992 por Joaquín Mortiz— los personajes viven un drama estimulado por el deseo de algo que parece imposible alcanzar. Milán recibe en su oficina la visita de Corona, un hombre extraño que viene de parte de Sodi, quien años atrás ocupaba la misma oficina situada en algún pueblo indeterminado del norte de México, donde dejó papeles escritos a medias. Es difícil precisar qué quiere Corona de Milán. Sus talantes y palabras alcanzan para comprender que es un sujeto de cuidado, aunque se trate de un emisario de Sodi, quien, poco a poco, a través de insinuaciones, obtiene protagonismo en el texto. Al marcharse Corona aparece Mattiú, quien también le habla a Milán de la obsesión que tenía Sodi cuando usaba la oficina. A  través de fragmentos, de alusiones, de medias palabras, de múltiples detalles, de referencias a personajes remotos, de recuerdos, la poesía convertida en narrativa nos aproxima a la tragedia amorosa de un hombre que contagiaba a otros de su obsesión, de su imposibilidad para acercarse a la mujer, Ulalume, objeto de su amor-pasión. Agustín Ramos dijo: “Su obra […] se alumbra con algo difícil de hallar en estos tiempos: esperanza genuina”. Gardea afirmó en diversas ocasiones que se sentía fuera del círculo de intelectuales de renombre. Su único interés era escribir. Dejó claro que los escritores se hacen con el tiempo y surgen cuando parece que el olvido los sepulta entre los estantes de las librerías y las bibliotecas.

Jesús Gardea, La ventana hundida, prólogo de Eduardo Antonio Parra, Ciudad de México, Los Libros de Caronte, Colección Estigia, 2018, 152 pp.

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Ensayo

Circular de modo vacilante

“El error, es decir, circular de modo vacilante, solo es útil y profundamente humano cuando se hace alrededor de lo que no tiene respuesta, de lo que no está todavía decidido, de lo que aún nos espanta, de lo que aún nos confronta, de aquello sobre el cual aún se discute, argumenta, lucha”, escribió Gonçalo M. Tavares (Luanda, 1970) en Atlas del cuerpo y la imaginación. Teoría fragmentos e imágenes.

El cuerpo es el tema central del libro. El texto, de carácter ensayístico-poético, dialoga con un conjunto de imágenes producidas por el colectivo portugués de artistas-arquitectos Los Espacialistas.Tavares explora la interrelación de diversas disciplinas. Resulta una especie de recapitulación filosófica, artística, literaria, fotográfica y arquitectónica. Con Atlas del cuerpo y la imaginación Tavares atraviesa la literatura, el pensamiento y las artes. Aborda temas como la identidad, la tecnología, la muerte, los vínculos amorosos, la ciudad, las contraposiciones entre racionalidad y locura, alimentación y deseo. Una multiplicidad de fragmentos define un itinerario en medio del desconcierto del mundo. El libro se construye alrededor de cuatro ejes cuidadosamente entrelazados: I. El cuerpo en el método, II. El cuerpo en el mundo, III. El cuerpo en el cuerpo y IV. El cuerpo en la imaginación.

En Atlas del cuerpo y la imaginación, Gonçalo M. Tavares regresa a la obra de algunos pensadores y escritores contemporáneos trascendentales como Gaston Bachelard, Ludwig Wittgenstein, Michel Foucault, Hannah Arendt, Roland Barthes, Vergílio Ferreira y Clarice Lispector, entre otros. Con su mirada lúcida, Tavares se traslada con precisión y entusiasmo a través del laberinto que compone el mundo. “Sin embargo, a pesar de estas consideraciones, el lenguaje se vuelve visible, audible: los demás participan de él, lo reciben, son espectadores; mientras que lo que ocurre antes de la formulación de la palabra forma parte del mundo escondido del individuo, forma parte de lo imparable, de lo que nunca se podrá juzgar”, concluye Tavares.

Gonçalo M. Tavares, Atlas del cuerpo y la imaginación. Teoría fragmentos e imágenes, imágenes de Los Espacialistas, Ciudad de México, Universidad del Claustro de Sor Juana/Instituto Camões, 2018, 534 pp.

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Novela

Poner palabras en la penumbra que crece

“Me viene a la cabeza un recuerdo impreciso pero que inevitablemente asocio con la felicidad de la infancia: olor de aguas aceitosas, limo, residuos tóxicos, olor del mar apretado en una bahía sucia. Quizás haya algo así como un puerto al fondo del todo, una ciudad. Pero estas impresiones se disipan de pronto, si se me permite decirlo así. Si se me permite decirlo de algún modo. Esto no es tan serio como parece, solo intento decir algo, poner palabras en la penumbra que crece. Se disipan, digo, y lo que ocurre es que abajo suena el teléfono y nadie contesta”, dice el narrador de Los estratos de Juan Cárdenas (Popayán, Colombia, 1978), escritor que también resulta crítico de arte y traductor del inglés, francés y portugués, de autores como William Faulkner, Eça de Queirós y Thomas Wolfe. El escritor colombiano ganó con Los estratos el premio Otras Voces, Otros Ámbitos, que concede Ámbito Cultural El Corte Inglés a la mejor novela “de culto”.

La novela es una postura radical en pro de una literatura concebida como la transformación de la experiencia cotidiana y como reflexión sobre la manera en que se construyen los relatos personales, sociales e históricos. A través de una voz intervenida constantemente por otras, cuenta la historia de un individuo empeñado en reconstruir un recuerdo de su infancia —la fábula del diablo de Churipití—, mientras su vida privada se derrumba: su matrimonio naufraga. Es un viaje al pasado, un intento de recuperar cierto episodio infantil, entrevisto en sueños y alucinaciones, que resulta una esquizofrenia que no es individual sino colectiva, lo que hace que la voz se rompa y confunda creando, en palabras del autor, “el verdadero tejido” de la obra, una espesura de voces que representan distintos estratos o tipos sociales. Los estratos deja ver vínculos entre la experiencia personal y la violencia política y muestra una sociedad colombiana desigual. Se transforma en una profundización en la que se manifiestan los depósitos de contradicciones y violencias —de género, de raza y de clase— en los que la realidad latinoamericana allana sus principios. En Los estratos la Violencia aparece con mayúsculas.

Juan Cárdenas, Los estratos, Oaxaca, Almadía, 2018, 196 pp.

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Hoy arranca una nueva edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En esta ocasión recomendamos cinco joyas imprescindibles que circularán profusamente por sus pasillos: la celebración de los 40 años de nexos a través de una antología que se concentra en reflejar las inquietudes políticas y socioculturales de la revista; las disertaciones del Premio Nobel de Literatura 2006 sobre el parricidio por excelencia; una aproximación genial a la obra de Fernando Pessoa; António Lobo Antunes, el escritor que encabeza la delegación portuguesa que visita la FIL, escribe sobre la aflicción de la ausencia y la contigüidad de la muerte; y el más reciente libro traducido al español del Premio Formentor de las Letras 2018.


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Ensayo

Deleite de la historia intelectual mexicana reciente

nexos es una de las revistas más longevas de nuestro país. Cumplimos 40 años. Como parte de la celebración publicamos Las décadas de nexos, una antología en dos tomos: 1978-1997 y 1998-2017. La publicación ha acompañado la discusión pública del país sin interrupción y damos cuenta de ello. La primera edición de la revista apareció en enero de 1978, bajo la dirección del historiador Enrique Florescano y gracias al trabajo de un grupo heterogéneo. Con el tiempo, nuestras páginas se volvieron depositarias de los temas centrales que un sector de la intelectualidad mexicana busca discutir públicamente y, en dado caso, integrar en la agenda política y cultural del país. Una gran pluralidad de voces ha animado las páginas de la revista. Algunas de ellas la abandonaron; otras se fueron alejando; y los intereses de quienes permanecen han cambiado a lo largo de las décadas, lo mismo que su estilo y sus referentes. La antología pretende arrojar luz a esa variedad y a los caminos de la historia intelectual mexicana de la segunda mitad del siglo XX. El lector encontrará, entre otras cosas, uno de los grandes aportes de nexos a la cultura mexicana: la crónica periodística. A cada una de las cuatro décadas las antecede un breve recuento del contexto social y político mexicano e internacional.

Esta selección de textos contenidos en 480 números de nexos —coordinada por Luciano Concheiro, Ana Sofía Rodríguez y Álvaro Ruiz Rodilla y que incluye reflexiones en retrospectiva por sus directores: Enrique Florescano, Luis Miguel Aguilar, José Woldenberg y Héctor Aguilar Camín, así como una muestra de las imágenes que han ilustrado las últimas épocas de la revista seleccionada por Kathya Millares— resulta un deleite de la historia intelectual mexicana reciente.

Las décadas de Nexos. Tomo I. 1978-1997, memoria de Director de Enrique Florescano y Luis Miguel Aguilar, coordinación de Luciano Concheiro, Ana Sofía Rodríguez y Álvaro Ruiz Rodilla, Ciudad de México, FCE / Nexos, 2018, 384 pp. (Colección Revistas Literarias Mexicanas Modernas.)

Las décadas de Nexos. Tomo II. 1998-2017, memoria de Director de José Woldenberg y Héctor Aguilar Camín, coordinación de Luciano Concheiro, Ana Sofía Rodríguez y Álvaro Ruiz Rodilla, Ciudad de México, FCE / Nexos, 2018, 400 pp. (Colección Revistas Literarias Mexicanas Modernas.)

Presentación de Las décadas de Nexos en la FIL Guadalajara: miércoles 28 de noviembre. 19:00 a 20:50. Salón México II, hotel Hilton.

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Novela

La fuerza femenina

La apertura del Salón Literario Carlos Fuentes de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018 estará a cargo de  Orhan Pamuk (Estambul, 1952). El Premio Nobel de Literatura 2006 dictará una conferencia magistral y presentará La mujer del pelo rojo.

El más reciente libro de Pamuk se desarrolla en las afueras del Estambul de 1985, donde un maestro pocero y su aprendiz son contratados para encontrar agua en una planicie estéril. Durante la excavación surge un vínculo paterno-filial, un lazo que se trastorna cuando el joven se enamora de una misteriosa mujer de pelo rojo. Al inicio, el narrador dice: “Cuanto más lo recuerdo, más me sumerjo en lo que he vivido”. Pamuk aborda al parricidio por excelencia, Edipo rey, de Sófocles; y al filicidio que se da en la historia de Rostam y Sohrab, del poeta persa Ferdousí, en la epopeya El libro de los Reyes. El escritor estambulí reflexiona sobre el golpe militar y las ideas de destino y de fatalidad. Narra la historia de Cem Bey y Gülcihan Hamm, la mujer del pelo rojo. En la puerta entre Oriente y Occidente, espacio donde Europa choca con Asia, se provoca una catástrofe cultural. Los personajes desafían a la sociedad turca conservadora y generan su propia adversidad con su sedición en una historia de amor. “Desde Shakespeare a Sylvia Plath, el pelo rojo es símbolo de mujer sin control, de rabia, de fuerza incontrolada; en mi mundo, además, tiene algo de artificial: quien se tiñe es una artista, quizá ligera de cascos y sexo fácil; tiene, pues, connotaciones negativas… ¿Por qué se tiñen, entonces, en mi mundo? Porque quieren marcar distancias, no aceptar reglas, no plegarse a su destino, no someterse… Es un grito, un posicionamiento cultural, político y sexual”, afirma Orhan Pamuk.

Orhan Pamuk, La mujer del pelo rojo, traducción de Pablo Moreno, Ciudad de México, Literatura Random House, 2018, 288 pp.

Presentación de La mujer del pelo rojo en la FIL Guadalajara: sábado 24 de noviembre, 18:00 a 18:50. Auditorio Juan Rulfo, planta baja, Expo Guadalajara.

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Varia invención

Celebración de los heterónimos pessoanos

Jerónimo Pizarro (Bogotá) —profesor, editor, traductor y crítico— es el responsable de la mayoría de las nuevas ediciones y series de textos de Fernando Pessoa (1888-1935) publicadas en Portugal desde 2006. Profesor de la Universidad de los Andes, titular de la Cátedra de Estudios Portugueses del Instituto Camões en Colombia y ganador del Premio Eduardo Lourenço, Pizarro reabrió los baúles pessoanos con Patricio Ferrari —doctor de la Universidad de Lisboa y codirector del proyecto de digitalización de la Biblioteca particular de Pessoa— y realizaron un censo: 136 autores ficticios conforman el corpus del más grande escritor portugués de todos los tiempos. “Yo soy una antología”, escribió Fernando Pessoa en un poema del 17 de diciembre de 1932, invitándonos, en cierto modo, a descubrir su antología. Jerónimo Pizarro y Patricio Ferrari releyeron textos editados y leyeron textos inéditos para alcanzar una “percepción más nítida de figuras sobre las cuales [había] ideas muy vagas, y para comprender mejor el desarrollo y la dinámica del heteronimismo pessoano”. Fue fascinante, dicen, redescubrir la movilidad del “teatro existencial”. Recorrieron las treinta mil hojas del archivo pessoano, en busca de lo que podría denominarse “vestigios ficcionales, es decir, nombres inventados o nombres reales ficcionalizados, e inventariamos todos los nombres de los cuales hay una inscripción o un testimonio”. Antonio Sáez Delgado, traductor de la nueva versión del Libro del desasosiego, afirma: “Es el único escritor muerto que publica más que escritores vivos; un milagro, un emblema de la modernidad”.

Fernando Pessoa, Yo soy una antología. 136 autores ficticios, edición de Jerónimo Pizarro y Patricio Ferrari, traducción de Nicolás Barbosa López, Valencia, Editorial Pre-textos, 2018, 528 pp.

Conferencia: “Pessoa 136 veces”. Participa: Jerónimo Pizarro. Miércoles 28 de noviembre. 19:30 a 20:20. Pabellón de Portugal, Expo Guadalajara.

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Novela

Evocaciones desoladoras de una infancia

El escritor y médico psiquiatra António Lobo Antunes  (Lisboa, 1942), quien encabeza la delegación portuguesa que visita la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, cuenta en su más reciente libro traducido al español una historia de evocaciones de la infancia llena de desaliento existencial. Sus novelas son un tejido de palabras que trascienden las formas convencionales de la ficción moderna.

En No es medianoche quien quiere, novela polifónica, el ganador del premio Camões 2007 y del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2008 narra la historia de una mujer que vuelve a la casa de vacaciones de su familia en la playa para acopiar los recuerdos que allí anidan. A lo largo de tres días, la mujer recapitula su infancia con un padre alcohólico, una madre ruda y tres hermanos: un período caracterizado por el suicidio del mayor, la locura del que retornó de la guerra y el universo inaccesible del tercero, sordomudo. La mujer de 52 años que intenta encontrarse en el pasado no se reconoce en su presente. Tras superar un cáncer de mama, perder un hijo y con un matrimonio fallido a cuestas, se vincula con una mujer mayor. Carente de esperanza, la protagonista evoca un pasado que podría conducirla a seguir los pasos de su hermano mayor y levantar la mano sobre ella misma. Recuerda “la época en que mi hermano mayor seguía vivo” y piensa en su existencia desolada. Entre la aflicción de la ausencia y la contigüidad de la muerte, Lobo Antunes genera un prodigioso flujo de consciencia.

António Lobo Antunes, No es medianoche quien quiere, traducción de Antonio Sáez Delgado, Ciudad de México, Literatura Random House, 2018, 446 pp.

Presentación de No es medianoche quien quiere en la FIL Guadalajara: martes 27 de noviembre. 20:00 a 20:50. Salón 3, planta baja, Expo Guadalajara.

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Novela

Expandir los límites de la ficción

Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956), el máximo exponente de las letras rumanas, galardonado con el Premio Formentor de las Letras 2018 en reconocimiento al conjunto de su obra, “destinada a impulsar la transformación radical de la conciencia humana”, se presentará en la FIL Guadalajara. A lo largo de su obra, Cărtărescu conduce al lector por laberintos existenciales en los que no se vislumbra una salida, sino una quimera expectante que será ostentada en sorprendentes tours de force. El ala izquierda es el volumen con el que inicia Cegador, la colosal trilogía en forma de mariposa considerada la obra maestra del escritor rumano.

Ejercicio de autoexploración literaria sobre la naturaleza femenina y la madre, viaje ficticio por una Bucarest que se convierte en escenario de la historia universal, El ala izquierda expande los límites de la ficción: “circos errantes, agentes de la Securitate, gitanos adictos a la flor de la amapola, una oscura secta, la de los Conocedores, que controlan todo lo visible y lo invisible, un ejército de muertos vivientes y una hueste de ángeles bizantinos enviados para combatirlos, un iluminado albino que burla a la muerte, jazz underground en una Nueva Orleans soñada, la irrupción del Comunismo en Rumanía”, forman parte del libro. “Extendido por las colinas, con las torres como de mercurio de la Metrópoli, con todas las ventanas incendiadas como bengalas, rodeado por el arcoíris, Bucarest era un retablo pintado en mi triple ventanal, a cuyo marco inferior apenas llegaban mis clavículas”, escribió Cărtărescu en El ala izquierda. Continuó: “Éramos, en mi familia, como tres insectos —preocupado cada uno por su propia estela química— que se rozaban a veces las antenas y seguían su camino”.

Mircea Cărtărescu, El ala izquierda. Cegador, I, traducción de Marian Ochoa de Eribe, Madrid, Impedimenta, 2018, 432 pp.

Premio Formentor de las Letras 2018 a Mircea Cărtărescu. Miércoles 28 de noviembre. 18:00 a 19:50. Salón 3, planta baja, Expo Guadalajara.

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