Un volumen que incluye dos reveladores ensayos sobre Rilke, el registro personal de una escritora estadounidense que despliega un abanico de inquietudes, una intrigante novela de venganza, la prosa completa de una poeta argentina y la recuperación de un clásico de 1719 son las recomendaciones de novedades de nexos en esta entrega.

• Ensayo

Una misión poética a la vida humana

Las Elegías de Duino, de  Rainer Maria Rilke (Praga, 1875-Montreux, 1926), es una de las cumbres de la poesía del siglo XX. Publicado en Insel-Verlag de Leipzig en 1923, se trata de un universo en el que están en permanentemente tensión la vida y la muerte y la relación del hombre con el mundo.

“La vocación poética de Rilke es la respuesta al silencio que el lenguaje alberga”, se lee en La Novena Elegía. Lo decible y lo indecible en Rilke. Uno de los poetas mayores en lengua alemana es estudiado por un doctor en Letras Modernas por la Universidad de Bolonia y por otro en Filosofía por la Albert-Ludwigs-Universität, Freiburg im Breisgau. José Manuel Cuesta Abad escribió “La palabra más efímera” y Amador Vega es autor de “Lógica del silencio”, los dos textos que integran el libro.

Los doctores emprendieron la ardua tarea de interpretación de las Elegías de Duino. Los une la certidumbre de que Rainer Maria Rilke es uno de los últimos grandes poetas de la tradición de Occidente. “Lo es en la medida en que no renunció nunca a pensar poéticamente su propia vocación como un destino ligado de raíz al de lo humano bajo el signo de unos tiempos en extremo críticos.”

Cuesta Abad y Vega aseveran que poesía y espiritualidad se compenetran en la obra. Es en la “Novena Elegía” donde se encuentra la más perfecta expresión de lo que Rilke piensa como la misión poética. Las dos interpretaciones otorgan una notabilidad trascendental a las ideas sobre la vocación poética y el destino de lo humano que Rilke elabora en la “Novena Elegía”. Para el poeta el alma humana es habitada por el desconcierto y la anomalía de la modernidad.

Los ensayistas dicen que entre las muchas traducciones al castellano de esta elegía destacan por su belleza poética y por su precisión, respectivamente, entre otras, las de José María Valverde (Rainer Maria Rilke, Elegías de Duino, Lumen, Barcelona, 1980) y Eustaquio Barjau (Elegías de Duino y Sonetos a Orfeo, Cátedra, Madrid, 1990).

“Las Elegías de Duino son tal vez el último himno que atribuye una misión poética a la vida humana”, es una de las conclusiones del magnífico volumen, pieza precisa e indispensable en los estudios rilkeanos.

José Manuel Cuesta Abad y Amador Vega, La Novena Elegía. Lo decible y lo indecible en Rilke, Madrid, Siruela, 2018, 220 pp.

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• Registro personal

Abres un libro y una voz habla

La vocación de Marilynne Robinson (Sandpoint, Idaho, 1943) se reveló de manera precoz: “Cuando era niña leía libros. Mis lecturas no eran indiscriminadas. Prefería libros viejos, gruesos y duros. Hacía listas de vocabulario”. La autora de las aclamadas novelas Vida hogareña, Gilead, En casa y Lila autorizó a Galaxia Gutenberg la publicación de Cuando era niña me gustaba leer, admirable registro personal que incluye textos pertenecientes a When I Was a Child I Read Books (Cuando era niña leía libros) y The Givenness of Things (La entrega de las cosas).

La escritora estadounidense —miembro de la American Academy of Arts and Sciences— expone su visión del debate entre la ciencia y la religión (su “cristología es decadente”), recuerda las noches de insomnio cuando repasaba el estado de su cultura, asevera que es tan verdad en la economía como en la poesía que si no se conserva ninguna relación con la experiencia humana “no son más que tonterías y clichés”, se asume como calvinista por la ética de trabajo de Calvino, aborda el dominio cultural del latín y explora el humanismo como la gloria específica del Renacimiento. Destaca de Poe el “oscuro resplandor de su mente, y la soledad total, palpable, casi alucinatoria de todo”. También demuestra su interés en el pensamiento actual sobre la naturaleza y función del cerebro humano. En el abanico de inquietudes destacan su exploración del pensamiento sobre la “buena sociedad” y su visión de lo deseable para la vida en comunidad.

Robinson es autora de frases mordaces que alcanzan la potencia del aforismo: “La historia humana es en buena parte absurda”, “Durante siglos, Shakespeare ha sido un contribuyente fiable e importante al producto nacional bruto británico”. Y pondera su experiencia como lectora. Comparte una bella definición de la lectura: “Abres un libro y una voz habla. Un mundo, más o menos ajeno o acogedor, emerge para enriquecer el almacén de un lector con hipótesis sobre cómo entender la vida”.

Marilynne Robinson, Cuando era niña me gustaba leer, traducción de Vicente Campos, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2018, 200 pp.

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• Novela

La venganza es categórica, hermosa, abismal

La primera característica de la venganza es la codificación y la ritualización de las etapas que puntúan su desarrollo, afirman Pierre Bonte y Michael Izard. La tesis de ambos etnólogos y antropólogos funciona en El oficio de la venganza de L. M. Oliveira.

En la intrigante y espléndida novela, Aristóteles Lozano, crítico literario, se revela como un personaje que se reconcilia consigo mismo, permitiéndose relacionarse adecuadamente con Julieta, su pareja. Su vida se transforma después de la aparición de Cristóbal San Juan, un bribón en busca de cierto misticismo que transforma la situación hasta escapar con Julieta. Evidentemente Aristóteles no se queda con los brazos cruzados. Atravesará el desierto de sí mismo y conocerá personajes que apuntan a las terribles acciones de Cristóbal.

Antes de la manipulación de la violencia, los conflictos y el ciclo de venganza, el lector encontrará sátiras del “mundillo literario”, reflexiones detonadas por múltiples lecturas —entre ellas, Moby-Dick—, una indagación de los vínculos entre crítica, poesía y narrativa, recuerdos del consumo de MDMA y disertaciones sobre el amor.

“La venganza solo es dulce cuando desarma al otro. Eso la distingue de una vulgar revancha, de un desquite cualquiera. La venganza es categórica, hermosa, abismal, en ella se te va la vida”, escribió L. M. Oliveira.

L. M. Oliveira, El oficio de la venganza, Ciudad de México, Alfaguara, 2018, 272 pp.

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• Varia invención

El laboratorio de la escritura

La poesía, un supuesto suicidio y varias depresiones caracterizaron la figura de Alejandra Pizarnik (Buenos Aires, 1936-1972). Prosa completa es un ejemplo poco conocido de la exquisita pluma de la escritora argentina. La recopilación de toda la obra prosística de Pizarnik incluye relatos, ensayos, piezas de teatro, reportajes, artículos, prólogos y argumentos humorísticos. Se perciben, en diversos textos, las correspondencias entra la prosa y la obra poética de la autora.

El resultado es excepcional. El volumen contiene, entre múltiples textos, una nota sobre un cuento de Julio Cortázar, pasajes de Michaux, la relectura de Nadja de André Breton, una reflexión sobre André Pieyre de Mandiargues —a quien conoció personalmente—, un texto sobre Ricardo Molinari, apuntes sobre el humor de Borges y Bioy Casares y un reportaje que incluye ocho preguntas a escritoras, actrices, mujeres de ciencia, de las artes, del trabajo social y del periodismo.

“Aquí estamos en el laboratorio mismo de su escritura”, se lee en el prólogo de Ana Nuño. El libro demuestra que Pizarnik buscó exaltar los poderes del lenguaje. Éste es —y no la muerte, la locura o el suicidio— el gran motor de su obra, concluye Nuño. “¿Se cierra una gruta? ¿Llega para ella una extraña noche de fulgores que decide guardar celosamente? ¿Se cierra un paisaje? ¿Qué gesto palpita en la decisión de una clausura? ¿Quién inventó la tumba como símbolo y realidad de lo que es obvio?”, se cuestionó Pizarnik.

Alejandra Pizarnik, Prosa completa, edición a cargo de Ana Becciu, prólogo de Ana Nuño, Ciudad de México, Debolsillo, 2018, 320 pp.

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• Clásico

El malestar del náufrago

Penguin Clásicos se dio a la tarea de emular en nuestra lengua su mítica colección. Llega el turno de Robinson Crusoe de Daniel Defoe. Publicada en 1719, es la primera de las grandes novelas inglesas.

El libro incluye una cronología pormenorizada y una introducción a cargo de John Richetti, catedrático emérito A. M. Rosenthal de lengua inglesa en la Universidad de Pensilvania. La traducción de Julio Cortázar aporta su meritoria interpretación como escritor.

En el núcleo central de Robinson Crusoe —el personaje solo en la isla— se representa el malestar del náufrago. El método de la descripción empírica desnuda, dice J. M. Coetzee, funciona maravillosamente.

Daniel Defoe, Robinson Crusoe, traducción de Julio Cortázar, Ciudad de México, Penguin Clásicos, 2018, 608 pp.

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Abogado, activista político de posición pacifista y, tras casi tres décadas en prisión, el primer presidente negro de la República de Sudáfrica, Nelson Mandela (Mvezo, Unión Sudafricana, 1918-Johannesburgo, Sudáfrica, 2013) es motivo de celebración. Conmemoramos, en su centenario, su lucha persistente por la justicia y por una sociedad igualitaria para todos los sudafricanos con la publicación de cuatro misivas incluidas en Cartas desde la prisión (edición de Sahm Venter, prólogo de Zamaswazi Dlamini-Mandela, Malpaso, 2018).

El volumen resulta el testimonio de los 27 años que estuvo en cautiverio. Revela cómo la comunicación con el mundo exterior le dio fuerzas durante su reclusión y cuánto anhelaba recibir y enviar misivas. El epistolario muestra tiempos lóbregos de la historia de Sudáfrica en los que quienes luchaban contra el sistema gubernamental del apartheid, establecido para oprimir a una raza entera, sufrían castigos terribles. Para su nieto Zamaswazi Dlamini-Mandela, autor del prólogo, “Lo más desgarrador es el optimismo nostálgico que se percibe en muchas de las cartas”. En las misivas seleccionadas aparece el Mandela padre, esposo y tío.


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A Olive Nomfundo Mandela, su sobrina.

Señorita Nomfundo Mandela
8115 Orlando Oeste
Johannesburgo

8 de septiembre de 1969

Mi querida mtshana1:

Me quedé horrorizado cuando supe que tú, una niña, una muchachita, has estado viviendo solita durante los últimos cuatro meses en una ciudad tan dura y cruel como Johannesburgo, expuesta a todo tipo de peligros; y que quienes se llevaron de su casa a tu tita2 ni siquiera tomaron la más simple y razonable de las precauciones para asegurarse de que, como mínimo, estarías a salvo y dispondrías de alguna persona adulta que se hiciera cargo de ti y de la casa.3 Cómo ibas a obtener comida, comprar ropa y jabón, ir y volver de casa a la escuela, pagar la cuota escolar y los libros, y todas esas cosas que una chiquilla de tu edad necesita… es algo que esa gente no consideró su problema. Puedo imaginarme muy bien lo duras y difíciles que son ahora las cosas para ti. Tareas domésticas como cocinar, limpiar la casa y sacar el polvo al porche de la entrada debes hacerlas tú sola, y eso no te debe de dejar casi tiempo para ocuparte de tus tareas escolares. Añádele a esto la presión de tantas horas de soledad, la incertidumbre de no saber cuándo regresará tu tita a casa y el miedo a lo desconocido. Quizá algunos días te despiertes por la mañana para ir a la escuela sin haber comido nada, o sin haber bebido té, porque no tienes dinero para comprar carne, leche, huevos, pan, azúcar, mantequilla, harina de maíz, carbón o parafina.

Es posible que, más de una vez, te hayas quedado sentada largo rato preguntándote por qué eres tan desgraciada, comparándote con los niños felices y bien alimentados con los que te encuentras en la escuela y en Soweto, niños que viven con sus padres, que están siempre llenos de risas, que no han sufrido un solo día en toda su vida y que no tienen ninguno de los problemas que ahora te preocupan. Puede ser que a veces dudes de si alguna vez nos volverás a ver a tu tita y a mí, y te debe de resultar difícil entender cómo puede existir tanto sufrimiento en el mundo cristiano del siglo XX. Ha habido momentos en mi vida en que, a pesar de mi mucha edad, yo también he sentido esas dudas y dificultades. La poquita educación que tengo me permite seguir con verdadero interés el progreso que ha hecho el hombre en su millón de años de historia sobre la Tierra, evolucionando desde el salvaje retrógrado y supersticioso hasta el individuo culto que se supone que es hoy en día. Y aun así, las crueles vivencias que tú y otros miembros de la familia habéis soportado, y el sufrimiento y miseria que han provocado, hacen que me pregunte si es correcto hablar de ningún ser humano como un ser cristiano o civilizado. Hoy eres una huérfana que vive la mayor parte del día sumida en la soledad, la tristeza y el miedo porque tu tita y yo, que estamos vivos y coleando, y que te habríamos dado las oportunidades que te mereces, hemos sido encarcelados por otros seres humanos, por nuestros propios compatriotas, que, como verdaderos cristianos y seres civilizados, deberían tratarnos con amor y con bondad. Nos apresaron y nos metieron en la cárcel no porque hayamos matado, robado o cometido ningún otro crimen terrible, sino porque defendemos la verdad, la justicia, el honor y nuestros principios, y porque nunca aceptaremos que ningún ser humano sea superior a nosotros. Si tanto yo como tu tía Nobandla debiéramos pasar nuestra vida entera aquí encerrados y no pudiéramos verte nunca jamás, si nunca más tuviéramos la oportunidad de mandarte a la universidad como habíamos deseado o de pagarte una boda decente cuando llegara el momento de casarte o de ayudarte a construir tu propio hogar… entonces, querida mtshana, sabrás como mínimo nuestra verdadera historia. No será porque no os quisiéramos a ti, a Kgatho, Maki, Zeni y Zindzi, o porque no fuéramos conscientes de nuestros deberes como padres. Será porque os queremos tanto que no podíamos permitir que en vuestro propio país os fueran negados los derechos y las oportunidades de que han disfrutado durante siglos los seres humanos en otros lugares. Esta es la razón que explica por qué somos prisioneros, por qué estamos tan lejos de casa y por qué ahora te encuentras sola en el número 8115 de Orlando Oeste.

Sean cuales sean las dificultades a las que te enfrentes ahora, mtshana, no te desalientes y no abandones tus estudios. Aunque estemos en la cárcel, haremos todo lo posible para que sigas en la escuela y llegues a la universidad. Asegúrate de aprobar a finales de año. Aunque estés pasando por grandes dificultades en el momento presente, no te morirás de hambre o de soledad. Sisi Tellie, el tío Marsh y la tía Niki siempre estarán dispuestos a ayudarte. Además, tenemos amigos, como la tía Gladys,4 en quien puedes confiar cuando necesites consejo o asistencia. Un día regresaremos a casa y tú, como hacen los demás niños de tu escuela y de Soweto, vivirás feliz con nosotros. Ya se habrán acabado tu soledad, tu miseria y tu miedo a lo desconocido, y se habrán terminado los peligros a los que ahora estás expuesta. Deberás esforzarte menos de lo que haces ahora, comerás mejor y podrás reír de puro placer. Mientras tanto, queremos que sepas que estamos muy orgullosos de tenerte como nuestra mtshana, una chica tan lista y valiente como tú, y nada nos gustaría tanto como saber que has aprobado los exámenes.

Mi amor y mis más afectuosos saludos a Kgatho, Maki, Zeni, Zindzi, Matsobiyane,5 y a Sisi Tellie, el tío Marsh, la tía Niki y a la tía Gladys.

¡Suerte! Mucho, mucho amor, mtshana.

Tu Malume

***

Señora Nobandla Mandela [su mujer]
A través de la Dirección de Prisiones
Pretoria

19 de agosto de 1976

Dadewethu:

Ayer justo acababa de escribirte y contarte mi situación en cuanto a los estudios y de hacerte un breve repaso a las declaraciones que había hecho sobre las restricciones que te habían impuesto previamente, así como sobre Msuthu, cuando me enteré a través del director que te habían arrestado, pero no me dio más información que esa.

Hasta ahora no sé ni cuándo ni dónde estabas cuando te pillaron, ni la ley por la cual te mantienen bajo custodia, dónde te retienen y los cargos, si es que los hay, que se te imputan. Lo que sí sé ahora es que el breve lapso de [libertad] que has disfrutado durante solo diez meses en estos trece años ha sido un abrir y cerrar de ojos, apenas dos meses antes de tu cumpleaños; desaparecida de nuevo en 1976, menos de un cuarto de siglo para el año 2000, al que estoy seguro que llegarás con vida. Por mi parte, le he pedido al director de Prisiones que me dé información sobre tu arresto.

En mi carta del 1 de agosto, que dudo que recibieras, te agradecía de corazón que me acompañaras en mi cumpleaños e intenté seducirte para que bajaras a verme, recordándote que el 25 y el 26 de septiembre, igual que el 17 y 18 de julio,6 caerían en sábado y domingo, y tenía la vaga esperanza de que mordieras el anzuelo, puesto que dispones de fondos. Ahora sé que eso no es posible. Aun así, y especialmente por eso, sigue siendo un día que espero con entusiasmo, como si todavía fueras a venir. Para mí, es un día que valoro y venero mucho más que todos los demás días de la historia de este mundo. Me voy a acordar más de ti de lo que me sacudiste ese 10 de marzo.7

Siempre me ha dado mucha satisfacción y placer escribirte. Sinceramente, no tengo ni idea de si recibirás esta carta en particular, ni las del 18 de julio, 1 y 18 de agosto; y si es que las recibes, cuándo será. A pesar de todo, el acto de escribirte en este preciso instante me libra de todas las tensiones e impurezas de mis sentimientos y pensamientos. Es el único momento en el que siento de verdad que algún día será posible para la humanidad del futuro llegar a producir santos, verdaderamente íntegros y venerables, inspirados en todo lo que hagan por un amor genuino a la humanidad y que servirán a todos los seres humanos con magnanimidad. Desde ayer me siento más cercano y más orgulloso de ti que nunca, y estoy seguro de que las chicas sienten lo mismo.

No me hago falsas ilusiones, mi querida mamá, conozco perfectamente los espantosos horrores que has sufrido en los últimos catorce años y los espeluznantes relatos que circulan repetidamente sobre ti y que habrían aniquilado completamente a cualquier otra mujer. ¿Crees que me he olvidado del año 1963-1964, del 13 de mayo y de los dieciocho meses que siguieron, octubre de 1970 en particular, del mes de abril de 1975 al mes pasado, los telegramas venenosos, los informes, algunos enviados como anónimos y otros de gente bienintencionada que conocemos los dos, todos llenos de información alarmante y repulsiva?8

Ha sido una experiencia muy provechosa para mí observar que organizaciones poderosas y personas bien posicionadas conspiraban con el propósito de destruir a una mujer prácticamente viuda; que toda esta gente puede llegar a caer tan bajo como para traer hasta mí toda suerte de detalles calculados para desdibujar la clara imagen que tengo de mi más maravillosa amiga en la vida; todo esto es algo que me desconcierta por completo. Mi único consuelo ha sido siempre que has conservado la calma, has mantenido a la familia bien unida y optimista, y nos has hecho tan felices como le permitían las circunstancias a una mujer que ha vivido bajo una extrema y persistente presión desde todas direcciones. Por supuesto, mi querida mamá, solo somos humanos: Zeni, Zindzi y yo quisiéramos que todos te llenaran de alabanzas todo el tiempo, igual que a la dama que se levantó del Valle del Caledon en 1820. Cuanto más te calumnian, más apegado a ti me siento. Esta no es la clase de cosas que deberíamos mencionarnos en nuestra correspondencia. Pero vivimos separados 1,600 kilómetros el uno del otro, apenas nos vemos y cuando lo hacemos es por poco tiempo; y con toda esa agitación revoloteando alrededor de tus oídos quizá te preguntes hasta lo que piensa Madiba. Solo por eso creo que debería, a pesar de todo, darte a entender que TE QUIERO A CADA INSTANTE.

La fuerza de mi cariño y la creciente admiración que siento por ti, Mhlope, llevan las situaciones a un punto muerto. La preocupación y la adoración se entremezclan con frecuencia, y a veces no estoy seguro de cuál es la emoción dominante. Tu salud, la añoranza intensa y la ansiedad que sientes por las chicas; las muchas horas, meses e incluso años viviendo sola, para alguien que adora estar al aire libre y los cálidos rayos de sol con los que se crio, alguien a quien le encanta tener compañía y que sabe reírse a carcajadas tan bien, alguien que ha perdido un buen trabajo; la oportunidad de hacer un examen en la universidad por el que se ha gastado tanto dinero y se ha invertido tanto esfuerzo, energía y precioso tiempo; la incertidumbre de cuándo te volveré a ver… todo esto me pesa en el corazón. Sobre el por qué te adoro justo en este preciso instante, lo sabes perfectamente. ¿Todavía te acuerdas de la primera vez que me dirigí a ti como dadewethu y por qué me he aferrado de forma testaruda a este saludo todos estos años? Sí, sí que lo sabes, Ngutyana. Tu optimismo y tu maravillosa sonrisa me han armado de más valor que todos los célebres clásicos de este mundo. Eres mi amor y, en momentos como estos, lo sensato es hablar con sinceridad y franqueza. Aunque no puedo estar seguro, solo me cabe esperar que estas dos cartas te lleguen como deben y en las condiciones en las que las he escrito.

Estoy escribiendo a las chicas para tranquilizarlas y asegurarles que ahora eres una veterana que sabe cuidar de sí misma, y para desearles que tengan buena suerte en los exámenes. Tengo entendido que Zeni y Bahle todavía salen juntos, pero que Zeni ha roto con el pobre Fidza y que ha encontrado una nueva veta de oro en Mafuta, de quien dice que me contarás muchas cosas. No sé con quién sugerir que se vayan a pasar las vacaciones de diciembre durante tu ausencia. Por supuesto, están Kgatho y Rennie, la siempre voluntariosa Fatu,9 Niki y Bantu. Pero esperaré hasta que me haya formado una idea más clara de la situación antes de hacer sugerencias definitivas. ¿A quién dejaste con las niñas? Me dijiste el nombre de la madre de Zizwe, pero ahora lo he olvidado. También les pediré a Ntatho y Sally que vayan a visitarte si pueden conseguir los permisos y que se hagan cargo de la casa y las niñas. El 1 de agosto escribí a tu hermana Connie una carta de pésame10 y te pedí que se la reenviaras. Ahora le pediré a Rennie que lo haga. Con devoción,

Dalibunga

¡TE QUIERO A CADA INSTANTE!

[El original está en xhosa.]

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A Zindzi Mandela, su hija menor

Señorita Zindzi Mantu Mandela
802 Phathakahle Location
Oficina de Correos de Brandfort

26 de noviembre de 1978

Mi niña Zindzi:

No me dices si recibiste o no mi carta del 30 de julio. Entre otras cosas, te pedí que me dijeras el cumpleaños de Oupa11, para que yo también pueda felicitarlo cuando corresponda. Por favor, confirma que la has recibido y dame la información que te pido.

También recibí una carta de Zeni, quizá la mejor que haya recibido de ella en mucho tiempo, informativa y redactada con cuidado. Para cualquiera que haya observado su desarrollo desde la distancia como he hecho yo, sus cartas, especialmente desde el año pasado, mostraban que su vocabulario y su habilidad para expresarse se habían resentido un poco. Pero su última carta me demuestra que vuelve a recuperarse y eso me pone muy contento.

Me alegra mucho que hayas decidido seguir el consejo de mamá y vayas al convento para preparar tus exámenes. Ya os he mandado a ti y a Oupa mis más sinceras felicitaciones. Lo vuelvo a decir: que tengáis mucha suerte. Estoy convencido de que os saldrá todo bien.

En Roma solía haber una hermana llamada Elizabeth Thys, de Griquatown. Le pedí a mamá una vez que buscara su dirección actual para poder transmitirle mis condolencias por la muerte de su hermana Sanna, del famoso Blue Lagoon, en la calle Von Wielligh, Johannesburgo. Sanna ayudó a muchos estudiantes sudafricanos sufragando sus gastos y ofreciendo comida. Me supo muy mal que ni yo ni mamá pudiéramos asistir a su entierro. Poder escribir a Elizabeth (Tukkie, como la llamábamos) será de algún consuelo. Mamá la conoce bien.

Me alegró mucho oír que habías conocido a Lady Eleanor12 y que habíais estado hablando de tu educación. Espero que pudieras ir a Johannesburgo el 13 y 14 de noviembre para ver a sir Robert13 y rematar los asuntos que conciernen a la familia. A los Birley les encantará saber que, como mínimo, no te han perdido; que terminarás aterrizando en Gran Bretaña. Estudiar en Gran Bretaña te dará unas ventajas inmensas y espero de veras que aproveches al máximo esta oportunidad. Ya tendremos ocasión de discutir cómo conseguir el pasaporte. Mientras tanto, por favor, recuérdaselo a mamá la próxima vez que baje.

Los sueños extraños que tienes a veces no son ningún fenómeno raro. Has pasado tu infancia en un hogar con un ambiente muy duro. El estrés de ese tipo de vida te ha afectado, naturalmente. Nunca olvido que apenas tenías tres meses de vida cuando tuve que irme de casa y dejaros a ti, a Zeni y a mamá.

Aunque te vi a menudo durante los dieciocho meses que siguieron. Desde agosto de 1962 hasta hace tres años, cuando empezaste a poder bajar a visitarme, nos hemos echado mucho de menos. Me aterrorizo solo de pensar por lo que llegaste a pasar de niña. Pero lo más importante, cariño, es que has afrontado bien el desafío; estás viva. Ahora mismo te encuentras en un cruce de caminos donde la visibilidad es tan buena que puedes ver con claridad el vasto terreno frente a tus ojos y el horizonte a la distancia. A pesar de todas nuestras dificultades, mamá ha conseguido hacer de Zeni y de ti unas niñas inteligentes, fuertes, cariñosas y amigables. Eso es lo que debería dominar tus pensamientos e influir en tus actos. Actualmente, como en el pasado, mamá está atravesando un momento muy difícil. Pero esa maravillosa pondo14 es una roca y puede cuidarse ella misma. Por favor, tómate las cosas con calma, cariño mío. Todo va a salir bien al final.

No deberías preocuparte por nada del mundo con el tema de las premoniciones. En tu caso particular, todo lo que significa es que tienes una mayor habilidad que la común para prever lo que pasará. No hay nada mágico en esto. Lo que ciertamente sería incorrecto sería que creyeras que estos poderes te han sido concedidos por alguna entidad sobrenatural; o que algunos acontecimientos a tu alrededor tienen un sentido oculto más allá del alcance de la ciencia.

Por ponerte un ejemplo, no hay nada particularmente extraño en tu sueño sobre el tesoro escondido en Bizana.15 Mi ausencia del hogar ha provocado que te sientas insegura en muchos aspectos, económicamente también. A ti te gustaría vivir en una casa espaciosa, comer y vestir bien. El abuelo C. K.16 era un hombre acaudalado que os tenía un gran cariño a ti, a Zeni y a tu madre. Ha dejado tras de sí un gran patrimonio y, desde su muerte, se ha hablado mucho de su herencia.

En el ambiente doméstico en el que te has criado, sería muy natural que te sintieras muy implicada en este asunto, incluso de manera inconsciente. La señora Ngakane era una antigua amiga de la familia, tu abuela. No es nada extraño que en tu sueño ella sea el instrumento para consumar una de tus mayores ambiciones en la vida; a saber, la seguridad económica.

A los incidentes de la tortuga y del pájaro herido también se les puede dar una explicación científica. La tortuga es un animal manso y eso la convierte en una buena mascota. Quizá se escapó de su propietario o estaba muy acostumbrada al contacto humano. De igual manera, tal vez el pájaro estaba domesticado y, perseguido por un halcón o forzado por sus heridas, aterrizó en tus brazos. Estarás a salvo si siempre intentas encontrar una explicación científica para todo lo que ocurre, incluso si terminas llegando a la conclusión equivocada. ¿Tiene sentido lo que digo o suena como lo que diría ou toppie del bundu?17

Por favor, intenta presionar a Zeni y Muzi para que se trasladen de una vez18 antes que envejezcan más. Te echo muchísimo de menos y tengo muchas ganas de verte. Mucho, mucho amor y un millón de besos. Con cariño,

Tata

Posdata: Dales recuerdos de mi parte a la madre superiora y a su personal. Mamá y yo les estamos muy en deuda por brindarte la oportunidad de estudiar con tranquilidad. Quizá algún día podamos darles las gracias cara a cara.

Tata

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A Nandi Mandela,19 su nieta

Señorita Nandi Mandela
718 Tugwell Hall, UCT
Rondebosch, 7700

17 de agosto de 1987

Mi querida mzukulu:

Disfruté muchísimo de nuestra última visita y es una pena que cada encuentro dure apenas cuarenta minutos. Todavía es más desafortunado el hecho de que quizá no podamos volver a vernos hasta principios del año que viene, por el número limitado de visitas que me quedan. Pero puede ser que tenga una visita extra hacia finales de año y la podamos usar. Por lo tanto, te sugiero que vuelvas a llamar, pongamos, hacia la última semana de octubre para saber si podríais venir tú o Thumeka.20 Recuerda que te quiero y que para mí siempre es un día maravilloso cuando te veo entrar por la puerta de la sala de visitas.

Como te señalaba en nuestra última visita, un 43 por ciento y un 44 por ciento en Economía y Contabilidad, respectivamente, teniendo en cuenta todas tus circunstancias y que este es tu primer año, no es de ninguna manera un mal resultado. Estoy absolutamente convencido de que si trabajas con más ahínco durante los próximos dos meses podrás superar algunas de tus dificultades, como mínimo, y mejorarás tu rendimiento general.

Zindzi debería haber venido el 5 de agosto, pero nunca apareció. Espero sinceramente que lo haga algún día de estos. ¿Le has escrito a Mandla?21 Dile a Mamphela22 que correspondo enteramente los sentimientos que te expresó y que tengo muchas ganas de verla algún día. Mientras tanto, le mando mis cariñosos saludos y mejores deseos.

Debes contarme un poco más sobre tu novio. Hasta tu última visita no sabía que también acudía a la Universidad de Ciudad del Cabo. Todo lo que me comentaste hace un año o dos es que estaba trabajando en Umtata y estudiaba en la Univerisdad de Sudáfrica.

Mis entrañables saludos para Herbert23 y Nono24 y para tu compañera de habitación Pearl Ralei.

¡Mucho, mucho amor y un millón de besos, cielo!

Con mucho cariño,

Khulu

***

Traducción de  Júlia Ibarz.


1 “Sobrina” en xhosa.

2 Winnie Mandela.

3 Olive Nomfundo Mandela era sobrina de Mandela, hija de su hermana Notancu; vivió en casa de Mandela, en el 8115 de Orlando Oeste, durante mucho tiempo y se quedó completamente sola cuando arrestaron a Winnie.

4 Tía de Winnie Mandela.

5 Nieta de una prima de Mandela.

6 Se está refiriendo a sus respectivos cumpleaños: el 26 de septiembre, para Winnie Mandela, y el 18 de julio, para Nelson Mandela.

7 La fecha de su primera cita.

8 Mandela alude tal vez a estos hechos en El largo camino hacia la libertad: “Yo conocía algunos de los rumores más repugnantes porque cuando volvía de la cantera me encontraba a menudo con recortes de periódico sobre Winnie que los guardias habían dejado de incógnito encima de mi cama” y “tuve conocimiento por un recorte de prensa de que un agente dela policía secreta se había colado en nuestra casa de Orlando mientras Winnie se estaba vistiendo y que ella reaccionó con violencia sacándolo a empujones de su cuarto”.

9 Fatima Meer.

10 Probablemente una carta de pésame dirigida a Connie Njongwe por la muerte de su marido, el doctor James Njongwe.

11 Oupa Seakamela, el compañero de Zindzi.

12 Lady Elinor Birley.

13 Sir Robert Birley.

14 Los pondo o mpondo son un pueblo bantú del Cabo Oriental. (N. de la T.)

15 El pueblo natal de Winnie Mandela.

16 Columbus Kokani Madikizela, padre de Winnie Mandela.

17 “Viejo de campo” en afrikáans.

18 Zenani y su marido se iban a mudar a Estados Unidos.

19 Hija menor de Thembi, su difunto primogénito.

20 La hija de K. D. Matanzima.

21 Mandla Mandela, hijo de Makgatho Mandela y Rose Rayne Mandela.

22 Mamphela Ramphele.

23 Herbert Vilakazi, profesor de Sociología.

24 Noni Vilakazi. Parece que Mandela se equivocó al escribir el nombre.

Leer completo
Para despedir nuestros ánimos mundialeros y seguir contando nuestra vida en cuatrienos, hemos escogido seis textos que ofrecen un buen resumen de todos los aspectos deportivos y, sobre todo extra-deportivos, del espectáculo más cotizado del planeta.


Adiós a Rusia 2018

Sin ánimos exhaustivos —porque exhaustos estamos ya todos cual jugador croata acumulador de tiempos extras—, la siguiente lista proporciona seis claves para extender, más allá de la poesía de los goles, el significado cultural y social de la Copa del Mundo que acabamos de presenciar.

• El grito maldito
Empecemos con un problema mexicano —y no nos referimos a nuestro irremontable complejo de derrota ni a las malicias de Juan “Cambios Rotorio”. En este ensayo, publicado en Confabulario antes de la eliminación de México, Jezreel Salazar revisa las implicaciones del ya famoso grito eufórico contra el portero rival, que tantas multas y vergüenzas le ha traído a la federación y a la afición nacional. En su opinión justificada, ese clamor futbolero esconde una profunda violencia sexista, cotidiana y normalizada.

• “Franceafrique” y los migrantes
Aunque quedaron rápidamente eliminados los equipos de América latina, África y Asia, este Mundial ha puesto por lo alto la bandera del “sueño de la inmigración” en Europa. 17 de los 23 seleccionados de Francia provienen de una ola migratoria de primera generación. Lo mismo ocurre con la mitad de los jugadores de Bélgica. Sin duda, este sentimiento de orgullo recoge lo mejor de los logros que un inmigrante puede llegar a hacer en un país que tantas veces lo discrimina y le cierra las puertas. Además, contrarresta las declaraciones de la extrema derecha francesa en cuanto a la pureza de los orígenes de los jugadores. Pero, como apunta la escritora ghanesa-nigeriana Karren Attiah en The Washington Post, el éxito de un equipo como Francia puede ser el reflejo de una falsa gloria, una ceguera ante el estatuto de los países africanos y las condiciones migratorias de sus ciudadanos hacia Europa.

El tiranuelo contra el novato
Fueron muchos los memes contra Neymar y sus facultades histriónicas de engañabobos. Aun así, su lugar en el futbol mundial no quedara en duda, pues —como resume Diego Torres para El País— los dueños katarís del PSG le seguirán dando el trato de un rey tirano frente a Mbappé. El jugador francés y su familia manifestaron cierta incomodidad contra las burlas y la discriminación de sus compañeros, incluyendo al talentoso bufón Neymar. Las inversiones monumentales en la figura de un jugador provocan declaraciones como ésta, de un responsable del PSG a El País: “Esperemos que Mbappé no demuestre aún que es mejor que Neymar”. Pero parece que este Mundial está alterando la mente de los cazadores de talento.

Un cronista mundialero
Como pocos escritores, el argentino Martín Caparrós dedicó la columna “El mundo Mundial”, en el New York Times (en español) al seguimiento de Rusia 2018. De la crónica al comentario, con un agudo sentido del humor y la memoria de un conocedor de largo alcance, Caparrós nos regaló su visión de cada partido, de cada error y cada acierto. Sin duda, este material quedará para la historia futbolera como un verdadero archivo del Mundial.

Del sexismo al fascismo
Muchos intelectuales han buscado ridiculizar rápidamente la “corrección política” como si se tratara del simple resultado de las pesquisas de una policía moral encubierta. La Copa del Mundo no ha estado exenta de este tipo de discusiones. Un reciente comunicado de la FIFA pidió a las televisoras del mundo que sus camarógrafos y productores dejaran de apuntarle, como ya es tradición ocular, a las mujeres guapas en los partidos. La FIFA iza ahora la bandera de la lucha contra el sexismo, luego de los casos de acoso contra aficionadas y reporteras, según Forbes. ¿Y si a la próxima piensan en contratar a más mujeres camarógrafas para que dirijan sus teleobjetivotes a donde Dios les dé a entender?

Por otro lado, después de la victoria de Croacia sobre Rusia, un video celebratorio del defensa croata cuyo nombre hace vibrar, para bien, nuestros oídos hispanos —Domagoj Vida— en el que gritó “Gloria a Ucrania”, dicho asimilado a expresiones de la ultraderecha ucraniana, casi le cuesta la calificación a su equipo. Medios de distintos colores tienen opiniones encontradas: por ejemplo, para la ONG de liderazgo Global Atlantic Council las amenazas de sanción contra Vida por parte de la FIFA solo transmiten de forma subrepticia la agresiva política de Putin en Ucrania. En cambio, según Mónica Maristain para el portal Sin embargo.mx hay pruebas contundentes de que Croacia está entrando en un periodo político de relativo fascismo y su selección lo comprueba. Pero como la misma Maristain se pregunta: ¿qué podemos hacer con esta información? ¿no es mejor dejar que fluya el balón sin prejuicios ni impurezas extrafutbolísticas?

Mientras se disipan o se acrecientan las dudas, no nos queda más que extrañar los días mundialeros en que nos reunimos a ver ese hermoso deporte de 11 contra 11 en el que México le gana a Alemania…

 

México sí llegó al quinto partido
Es más, llegó al séptimo, pero por vía croata. Resulta Zlato Dalic, el director técnico de Croacia, se topó en un cine de Zagreb con el documental Vatreni, que narra el proceso de guerra y reconciliación del pueblo croata a través del futbol en los 90, y decidió ponérselo a sus jugadores antes del partido contra Nigeria. ¿Resultado? Victoria 2-0.

El resto es historia… pero qué tiene que ver esto con México. Ah, cierto, pues resulta que el documental fue realizado por tres jóvenes cineastas mexicanos egresados del CCC. Vaya vaya. A ver si nuestro próximo seleccionador (ponga aquí su nombre favorito) toma nota y ve la manera de ganarle a Brasil sin llorar por no haber batido a Suecia.

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Llegaron las vacaciones y, con ellas, las ganas de descansar, olvidarse del mundo por un momento. ¿Qué mejor forma que hacerlo con un buen libro? Para aquellos que no saben qué escoger en las cada vez más atiborradas mesas de novedades, preparamos una selección de cinco novelas para todos los gustos. Ojalá las disfruten.

Novela total para el siglo XXI

Agustín Fernández Mallo, Trilogía de la guerra, Barcelona, Seix Barral, 2018, 496 pp.

Tal vez unas de las revelaciones del 2018 sea la novela del español Agustín Fernández Mallo, Trilogía de la guerra, justa merecedora del Premio Biblioteca Breve. En ella surge la ambición de la novela total del siglo XXI, la que puede unir, en un lazo potente y asombroso, las realidades inconexas de nuestro mundo globalizado. La actualidad de algunos eventos que la recorren van desde el Brexit y la crisis de los refugiados hasta la presidencia de Donald Trump, aunque estos hechos en sí son menores y subyacentes. Lo importante es en primer lugar el desencajado ritmo narrativo y la fluidez para recuperar anécdotas, que van desde la más íntima y banal observación hasta episodios históricos insólitos. Lo segundo es acaso el entramado de las historias que se agolpan, nacen espontáneamente como llamaradas y se entrecruzan en puntos de inaudito azar: esas “ligeras derivas de la realidad” (en palabras de un personaje), que relevan el déjà vu o el eterno retorno como alto recurso literario.

De la mano de tres personajes que contienen otras narraciones al modo de las muñecas rusas, recorremos la vida de un escritor que visita la prisión franquista de la isla de San Simón en Galicia, los desvaríos de un exastronauta de cuya misión nadie quiere acordarse, y la caminata costera de una viajera por Normandía. A todos los une un contacto extrañísimo con las guerras, pero también la perspicacia de la mirada y la contemplación del hilo de su propia conciencia y sus recuerdos. El lector divaga por Nueva York, La Habana, Montevideo, Shanghái o el Monte Ararat con toda soltura y, a un tiempo, debe recuperar los trozos de un sorpresivo patrón que se repite. Se ha afirmado que el libro es una mezcla de David Lynch y W. G. Sebald: lo cierto es que la originalidad de Fernández Mallo combina la biofísica, la historia, la literatura de viajes, el ensayo personal, la informática y la astrofísica para brindarnos una radiografía única del mundo contemporáneo. Así, el autor hace suya otra valoración de uno de sus personajes: “la grandeza de toda buena literatura [es] no solo hacernos ver lo que no existe sino lo que ni tan siquiera podríamos llegar a concebir”.


Para viajar dentro de casa (y no gracias a un libro)

César Aira, Prins, México, Literatura Random House, 2018, 138 pp.

Conveniente para estas vacaciones, el último libro de César Aira habla de un viaje. Es, sin embargo, uno inducido por las drogas y, más específicamente, por el opio en cantidades inasibles y en circunstancias tan turbadas que solo pueden potenciar sus efectos. La obra del argentino cuenta la decisión que toma, en cuestión de días, un escritor de novelas góticas de cambiar su oficio por el opio. El escape está motivado por la vida absurda que le ha dejado su éxito comercial —un ejército de mucamas, una casa hecha de casas colindantes que ha ido adquiriendo solo con la lógica de gastar su dinero, y ayudantes que escriben sus libros—. Pero contrario a relajarlo, el opio que compra en un barrio pobre de Buenos Aires lo deja con varios problemas; entre ellos están su dealer y un falso amor de juventud que ahora viven con él, así como la responsabilidad de que los ayudantes que despidió estén aterrorizando el oeste porteño con las fórmulas de la novela gótica que escribían para él.

A pesar de la confusión del humo, esta es, ante todo, una historia divertida. La novela de Aira aprovecha para poner en entredicho las nociones de verosimilitud en las que se funda la literatura. Dice su personaje cuando quiere resolver uno de los muchos misterios que se le presentan: “Para algo debería servirme mi experiencia de escritor de géneros populares, que tiene lectores exigentes con el realismo, el verosímil, las explicaciones completas (mientras que a los lectores de literatura pretenciosa se les puede conformar con metáforas o juegos de palabras)”. De paso, hace una crítica al escritor y se burla del lector cuando el relato que tiene el ritmo estupefaciente de las alucinaciones se concreta en una auténtica historia de terror. Es una gran (y breve) manera de aprovechar estas vacaciones para conocer la narrativa de uno de los escritores contemporáneos de habla hispana más reconocidos.


Una fábula negra

Arturo Pérez-Reverte, Los perros duros no bailan,  Madrid, Alfaguara, 2018, 162 pp.

Conocemos bien la facilidad con la que don Arturo se mueve cuando retrata a los tipos duros, aquellos a los que la vida ha tratado mal pero que caminan silenciosos exhibiendo sus cicatrices, dispuestos a cualquier lance, siempre que la ocasión lo amerite o la honra lo demande. Ahí están Alatriste y Falcó, por nombrar dos de los más ilustres en su bibliografía. Conocemos también el amor desbordado que siente por los cánidos, aquella especie en la que el autor ve cualidades más elogiables que en sus amos, muchas veces seres despreciables, sin una pizca de humanidad.

Pues bien, en su más reciente obra, cuyo título evoca uno de los clásicos de ese duro entre los duros que fue Norman Mailer, Pérez- Reverte teje una fábula noir protagonizada por Negro, un cruce de mastín español y fila brasileño que en sus años mozos fue leyenda en los círculos de peleas clandestinas, y que ahora trata de llevar una existencia tranquila que se reparte entre las visitas al Abrevadero, el desagüe de una destilería de anís regenteado por una perra argentina (“boyera y feminista” para más señas), y los escarceos con una hembra de categoría por la que suspira y compite con su amigo Teo. La vida va más o menos bien hasta que un día Teo y otro colega, Boris, un lebrel ruso de concurso, desaparecen, y Negro se da a la tarea de buscarlos.

Los perros duros no bailan llevará al lector por un inframundo canino que no es sino espejo del mundo de los humanos. Perros policía de moral dudosa, canes neonazi que aterrorizan a las razas mestizas, una xoloitzcuintle que lidera una banda de contrabandistas y buscapleitos, y, desde luego, el sangriento e implacable infierno de las peleas de perros, donde a la vida y la muerte las separa una dentellada feroz. Es este un libro que condensa las mejores artes narrativas del autor de La Reina del Sur, Un día de cólera y Hombres buenos: seres curtidos por la vida, tramas labradas a cuchillo, duelos a cara o cruz, lealtades y bajos instintos. ¿Qué más se puede pedir?


Lo que se sentía ser huérfano

Alma Delia Murillo, El niño que fuimos, México, Alfaguara, 2018, 304 pp.

Tres niños —“tres mosqueteros”—, compañeros de internado, hacen un pacto suicida que deriva en la defunción de un perro. Óscar, María y Román, que se conocieron cerca de sus diez años, protagonizan una historia en la que reinan la muerte y la orfandad. El origen de María es similar al de otros niños que vivían en el internado: familias numerosas provenientes de un bajo estrato social a cargo de una madre sola que intentaba darles sustento y educación. El cáncer y las ideaciones suicidas están presentes. Atraviesan abismos y posteriormente se separan, para reunirse veinte años después. Román piensa en su propia sobrevivencia. Para Óscar una cerveza oscura era su premio al final de cada jornada. Es consciente de que la herida de la orfandad es extraordinariamente poderosa. Óscar se había convertido en arquitecto  y Román en diseñador de zapatos. Tras encontrarse buscaron a María —ahora bailarina y coreógrafa— a través de las redes sociales. Concertaron una cita y cuando María apareció se quedaron pasmados: ella estaba embarazada. De ahí en adelante Román se enfrasca en una historia de venganza, María se enfrenta a los problemas con su pareja y Óscar intenta modificar su conducta sexual.

En la magistral novela El niño que fuimos, Alma Delia Murillo rinde homenaje a Alexandre Dumas y a Los tres mosqueteros. Y el parangón es Oliver Twist, la segunda novela de Dickens. Un personaje se cuestiona: “¿Cómo podía saber ese señor, Charles Dickens, exactamente lo que se sentía ser huérfano?”. La novela de Murillo está inspirada en las niñas del internado Gertrudis Bocanegra del Lazo de la Vega con quienes creció la autora. Constatación del cobijo que otorga la literatura, El niño que fuimos, caracterizada por una inmersión profunda en la psique de los protagonistas, es la historia de una tríada que tiene miedo, mucho miedo de sí misma.


Kafka en clave de ciencia ficción

Arkadi y Boris Strugatski, Mil millones de años hasta el fin del mundo, México, Sexto Piso, 2017, 168 pp.

¿Qué tipo de historia saldría de juntar a Kafka, Ionesco y Philip K. Dick? ¿Qué pasaría si, además, dicha historia fuera escrita a cuatro manos? Las hipótesis darían para un largo y amplio congreso literario, pero lo cierto es que ya hay una respuesta: Mil millones de años hasta el fin del mundo, breve joya escrita al alimón por Arkadi y Boris Strugatski, maestros de la ciencia ficción rusa.

Dimitri Maliánov es un astrofísico que acaba de mandar a su esposa y su hijo de vacaciones para poderse concentrar en una fórmula matemática que podría valerle, entre otras cosas, el Premio Nobel. Sin embargo, su paz se verá interrumpida por una serie de agentes a cual más sospechoso: extrañas llamadas telefónicas, una entrega anónima de víveres y vodka, la ominosa visita de un inspector que podría acusarlo de asesinato. Azorado, incrédulo, Maliánov descubre que no está solo en su periplo kafkiano, otros investigadores están atravesando situaciones parecidas. ¿Quién está detrás de esta especie de cacería de científicos?

Arkadi y Boris Strugatski son dos de los autores más afamados dentro del panorama de la ciencia ficción de la extinta Unión Soviética. Su obra suma más de una veintena de novelas en las que los autores emplean este género tan popular para poner en entredicho la burocracia soviética y, claro, cuestionar aspectos claves de la sociedad moderna como la idea de progreso. Este libro es una pequeña joya que no debe faltar en la biblioteca del experto, o del aficionado a la especulación científica.

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Las voces de las brujas, la autobiografía como traición al pasado, la primera novela de un clásico vivo, el paisaje primitivo de una zona veracruzana y una colección de crónicas convertida en modelo son las recomendaciones de novedades de nexos en esta ocasión.

• Historia

Hacer memoria como acto performativo

Siguiendo una larga tradición del estudio del pasado, Esther Cohen (Ciudad de México, 1949) pone en duda las relaciones entre la historia de los historiógrafos y la memoria colectiva. Ejemplo de ello es Con el diablo en el cuerpo. Filósofos y brujas en el Renacimiento, fruto de la investigación individual y de los intercambios y las discusiones sostenidas a lo largo de varios años.

El libro explora una faceta del Renacimiento poco estudiada: la anulación de las formas de alteridad y la ambigüedad imperante en los siglos XV y XVI. La tesis de Cohen deriva en que la legitimización del conocimiento requirió víctimas. En el volumen, las voces de las brujas ofrecen su testimonio. Desafiaban a las normas morales, como lo hacían también los judíos, los leprosos, las prostitutas y los herejes. Cohen concluye: “Hacer memoria es un acto performativo que llama al extrañamiento, y sólo un ser capaz de extrañarse puede tener una actitud crítica frente al mundo; sólo un despojo de la historia puede conducirnos a mirarla a través de otra lente, a reinventarla, a narrar los tesoros que se ocultan en su interior”.

Esther Cohen, Con el diablo en el cuerpo. Filósofos y brujas en el Renacimiento, México, DeBolsillo/UNAM, 2018, 168 p.


• Autobiografía

Acumulación de recuerdos caleidoscópicos

En Autobiografía Juan Goytisolo (Barcelona, 1931-Marrakech, 2017) se muestra consciente de que “reconstruir el pasado será siempre una forma segura de traicionarlo”. Así, añade a sus dos volúmenes de memorias, Coto vedado y Los reinos de taifa —cimientos de la práctica autobiográfica hispánica—, seis textos memoriosos escritos con posterioridad.

Narra, entre una multitud de acontecimientos, que a los 23 o 24 años se convirtió en “compañero de viaje” del Partido Comunista clandestino, escribe sobre el mito y aventura cubanos y la elegante Rambla de Cataluña, opina sobre escritores contemporáneos, evoca el pasado glorioso de la familia paterna, rememora las imágenes coloniales cubanas, recurre a las caminatas por la Rive Gauche, a menudo reflexiona amargamente y una duda pende sobre su identidad. “Son parte integrante de unos recuerdos caleidoscópicos”. El libro concluye con “Ella”, texto escrito en 1996 a raíz de la muerte de su esposa, Monique Lange. El volumen es un contundente testamento de medio millar de páginas del ganador del Premio Cervantes 2014.

Juan Goytisolo, Autobiografía, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2017, 528 pp.


• Novela

El tiempo y sus aguas inflamables

Labranza arcaica, la primera novela de Raduan Nassar (Pindorama, São Paulo, 1935), oscila entre lo espiritual y lo natural, fundiéndolos en definitiva. La historia se sitúa en una granja brasileña en la que destaca lo rural y originario, entreverado con alusiones al Antiguo Testamento.

Dividida en “La partida” y “El retorno”, la novela adquiere un tono impetuoso que le permitió al ganador del Premio Camões 2016 reflexionar líricamente sobre diversos conceptos, figuras e imágenes (el tiempo, el dolor, la familia, la figura paterna): “El tiempo, el tiempo, el tiempo y sus aguas inflamables, ese río largo que no se cansa de correr, lento y sinuoso, él mismo descubriendo sus caminos”; “un lamento milenario que todavía hoy recorre la costa pobre del Mediterráneo”; “¡pobre de nuestra familia, prisionera de fantasmas tan consistentes!”. Publicada en 1975, Labranza arcaica es narrada por André, quien cuenta la historia de una fuga y sus repercusiones.

Raduan Nassar, Labranza arcaica, traducción de Juan Pablo Villalobos, Madrid, Sexto Piso, 2018, 140 pp.


• Relatos/Novela fragmentaria

En esa selva no había piedad para nadie

Doce estampas componen Usos rudimentarios de la selva, el más reciente libro de Jordi Soler (La Portuguesa, Veracruz, 1963). En ellas, el caballero de la irlandesa Orden del Finnegans hilvana la historia de una familia española afincada en la plantación de café La Portuguesa: un universo primitivo, natural.

Soler narra un despertar sexual, el anhelo de ver el mar, la increíble historia de un elefante circense, una muerte repentina, la gallardía de un hombre dispuesto a disparar un arma, la salvación de un enano por una mujer. Presenta personajes desbocados, dispuestos a todo. “Pero sobre todo la lluvia era la evidencia de que en esa selva no había piedad para nadie”, es una de las conclusiones del narrador en “Rencor”, uno de los magníficos textos de Usos rudimentarios de la selva. La selva recapitulada es testimonio de exotismo y frenesí.

Jordi Soler, Usos rudimentarios de la selva, México, Alfaguara, 2018, 176 p.


• Crónica

Vínculos concluyentes entre periodismo y literatura

Se ha repetido que Larga distancia, publicado originalmente en 1992, originó “la actual edad de oro de la crónica hispanoamericana”. Malpaso recupera el famoso volumen de Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957), libro que vincula definitivamente el periodismo y la literatura.

Para Caparrós cada viaje es una oportunidad literaria. Habla de los recorridos por Hong Kong, Pekín y Shanghái, de la idiosincrasia en Haití, de los viajes a Bolivia y a Perú —en los que atestigua las luchas de los cocaleros y de las guerrillas— y del crepúsculo moscovita. El ganador del XXIX premio Herralde de Novela con Los Living confirma la máxima de Darío Jaramillo Agudelo: “La crónica periodística es la prosa narrativa de más apasionante lectura y mejor escrita hoy en día en Latinoamérica”.

Martín Caparrós, Larga distancia, Barcelona, Malpaso Ediciones, 2017, 240 p.

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