Bai Juyi (772-846) es uno de los grandes poetas de la dinastía Tang, la edad de oro de la lírica clásica china, y uno de los poetas más populares de su tiempo. Lo recobramos ahora gracias a Gaspar Orozco.

En 815, el poeta chino Bai Juyi fue condenado al exilio por una falta en el protocolo de la corte. Como secretario asistente del tutor del príncipe, escribió un memorial dirigido directamente al Emperador Xianzong expresando su punto de vista contrario a la campaña militar que en aquel momento se llevaba con una tribu bárbara.

Sus enemigos en la corte se encargaron de construir una acusación en contra del poeta. Incluyeron también varios poemas en que satirizaba a la corte y una supuesta falta de piedad filial en la muerte de su madre. Bai Juyi fue despojado de su rango oficial y exiliado por tres años con un cargo menor a la provincia de Jiangxi, territorio de montañas y nieblas en el sureste de China.  

Un episodio, ocurrido en el camino a cumplir su condena y reflejado en un poema, ilustra el sentimiento del desterrado. En uno de los poblados que cruza en su ruta, el poeta compra y pone en libertad un ganso salvaje a la venta en el mercado:

Soy un hombre del norte, hoy condenado y desterrado.
Los humanos y los pájaros: aunque diferentes, ambos estamos aquí de paso.

Y el hombre en exilio al observar el dolor del ave en exilio,
paga su rescate y la libera, para que parta rumbo a las nubes.

Bai Juyi (772-846) es, por supuesto, uno de los grandes poetas de la dinastía Tang, la edad de oro de la lírica clásica china. Si algo define su escritura es la claridad y la aparente sencillez de su verso. La genuina vocación de hacerse inteligible y accesible a todo aquel que pudiera leer o escuchar sus poemas ayudó a convertirlo en el poeta más popular de su tiempo, conocido e influyente más allá de las fronteras del imperio.

Bai Juyi unió un alto ideal estético con una sensibilidad extrema ante las injusticias sociales y aquello que solemos llamar la condición humana. Una parte significativa de su obra la dedicó a denunciar la corrupción, el dispendio, la soberbia y la cruel estupidez de los poderosos. Temas que —ay— no parecen tener fecha de caducidad. El arte de la cetrería, introducido a China desde Asia central, es el punto de partida de este poema que trata del destino de quienes viven sujetos a los caprichos de los que detentan la autoridad. Como poeta y como hombre de Estado, Bai Juyi conoció tanto la condición desechable de aquellos que desde abajo hacen funcionar la maquinaria del imperio, como la infranqueable distancia y la indiferencia al sufrimiento de los que están lo alto.

Agradezco a Cai Yihua y a Lu Hong su ayuda para iluminar algunas dudas en la presente traducción.

Ilustración: Belén García Monroy

La Liberación del Halcón

En octubre, se saca al halcón de su jaula.
Entre la hierba que comienza a secarse, engordan los faisanes y las liebres.

El cazador, su antebrazo cubierto de cuero, dirige con el dedo al halcón. 
De cien ataques, no pierde una presa.

Las alas del halcón, rápidas como el viento.
Sus garras, tan afiladas como un punzón.

En un principio, es el pájaro el que se beneficiaba de la caza. 
Ahora, son los hombres los que aprovechan la ganancia.

¿Cómo enseña estas habilidades el cazador? 
Este arte es fácil de dominar.

Hay que tomar en cuenta la naturaleza del ave:
el método es alternar los períodos cuando esté hambrienta y cuando esté saciada.

No debe enviársele a una misión dejándola con hambre por mucho tiempo.
No debe enviársele a una misión dejando satisfecho su apetito por mucho tiempo.

Si está hambriento, por regla, el halcón no tendrá mucha fuerza.
Si está saciado, por regla, volará y dará la espalda a su amo.

Cuando tenga hambre, hay que permitir que vuele y ataque a su presa.
Cuando aún no esté saciado del todo, hay que resguardarlo y encadenarlo.

Entonces, el halcón sabrá utilizar la fuerza y destreza de sus alas y sus garras.
Y los hombres tan solo deberán esperar sentados la recompensa.

Así, de la misma manera que con las aves, se utiliza este arte cuando el Emperador avasalla y domina a los héroes que están a su servicio.

Y aunque el mensaje de estas palabras es bárbaro, no lo ignores. 
Lo escuché de varios maestros en el arte de la cetrería.

 

放鹰

白居易
十月鹰出笼,草枯雉兔肥。
下鞲随指顾,百掷无一遗。
鹰翅疾如风,鹰爪利如锥。
本为鸟所设,今为人所资。
孰能使之然,有术甚易知。
取其向背性,制在饥饱时。
不可使长饱,不可使长饥。
饥则力不足,饱则背人飞。
乘饥纵搏击,未饱须絷维。
所以爪翅功,而人坐收之。
圣明驭英雄,其术亦如斯。
鄙语不可弃,吾闻诸猎师。

 

Gaspar Orozco
Poeta y diplomático. Entre sus libros, Autocinema (2010, edición bilingüe 2016), Book of the Peony / Memorial de la Peonía (2017), y Juego de Espejos / Arroyo Frío (2018), edición bilingüe español-chino.

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