La literatura mexicana está viviendo cambios fundamentales; el más importante de ellos es darle nueva visibilidad y difusión a las escritoras de gran talento que marcaron el siglo XX y que quedaron en la sombra por ser mujeres.

La UNAM, a través de la Coordinación de Difusión Cultural y la Dirección General de Publicaciones, dio a conocer a fines de 2019 una nueva colección de literatura del siglo xx escrita por mujeres que no contaron con la difusión justa en su tiempo. La acción es reivindicativa; la colección, por lo tanto, se ha llamado Vindictas.

Para comenzar, se han lanzado al mercado editorial cinco novelas: El lugar donde crece la hierba (1957), de Luisa Josefina Hernández; De ausencia (1974), de la China Mendoza; Minotauromaquia (1976), de Tita Valencia; En estado de memoria (1990), de la argentina Tununa Mercado y La cripta del espejo (1988), de Marcela del Río. Los libros incluyen textos introductorios escritos por autoras nacidas en la década de los años ochenta. Se contemplarán, en las ediciones por venir, escritoras de otros géneros: dramaturgas, poetas o cuentistas.

La noticia es para celebrarse, desde luego. Y no es azaroso que esta nueva propuesta editorial haya aparecido en 2019, año reivindicativo de los derechos de las mujeres. Marcela del Río, autora de la colección, ha comentado aquí que “los investigadores e historiadores de la literatura mexicana no se han ocupado de estudiar la literatura de las mujeres”. También relata la anécdota de una escritora, integrante del Ateneo Mexicano de Mujeres en los años treinta, cuyo marido enfurecía al verla sumergida en un texto e incluso lanzó su máquina de escribir por la ventana. Había “rechazo total a que la mujer participara en la literatura. La mujer tenía que ocuparse de su casa y nada más”, menciona del Río.

En un medio literario machista, como el mexicano, la aparición de esta propuesta editorial no puede dejarse de lado. Su pertinencia da cuenta de aquel pasado —no tan remoto como se cree— en que la obra de las mujeres se encontraba sujeta a los criterios desiguales del ámbito editorial y social. La búsqueda de los lectores encausada a los nombres de varones. La lectura determinada por ese sistema que decide la oferta de lo que se leerá.

La escritora Ave Barrera, coordinadora de la colección, dice al respecto de esta propuesta: “Es el concepto de reivindicación, y es una reivindicación tardía. El lugar que debieron tener en la literatura no lo van a tener ya de manera literal, porque no sucede en su tiempo”. La publicación de estos títulos va antecedida de trabajo arduo y emociones que se agolpan: “fue absolutamente conmovedor hasta las lágrimas ver, por ejemplo, ‘este teléfono parece el de Marcela del Río’; marco, y del otro lado hay una voz cascada que me responde; lo siguiente fue hacerle la propuesta y escuchar el entusiasmo, la conmoción”, recuerda.

La colección Vindictas establece un viaje en el tiempo: las escritoras jóvenes escriben las introducciones y establecen las líneas hacia el presente; las lectoras y lectores del siglo xxi encuentran los ejemplares en las librerías, entresacados del olvido. No se trata, sin embargo, de un viaje hacia atrás, pues la lectura de lo que hemos sido implica, necesariamente, la lectura de lo que somos hoy. Con la colección Vindictas se abre otra puerta hacia un porvenir distinto. Así, esta literatura resulta contemporánea.

Las preguntas con respecto a los criterios de publicación de las editoriales siguen en pie. ¿Cuáles son las razones por las que hoy se publica literatura escrita por mujeres? ¿La literatura escrita por mujeres publicada en el contexto de 2019, con los sucesos derivados del #Metooescritoresmexicanos, cobrará su justo lugar? ¿Y la posterior? La propuesta de Vindictas parece ver más allá de las noticias recientes o la superficialidad de la moda. Traer al día de hoy los textos valiosos de escritoras del siglo pasado para que sean leídos, implica reflexión, revaloración, visibilización; y conduce a los lectores hacia perspectivas elaboradas y críticas acerca de la condición femenina en el siglo XX. Acerca de los criterios de esta colección, Ave Barrera añade:

Las cinco propuestas que quedaron fueron aceptadas por el equipo tanto por su calidad literaria, como por lo necesario de su rescate: obras que tengan más de veinte años sin haber sido reeditadas, que hayan tenido ediciones muy limitadas o que no hayan circulado en México. Para decirlo de otro modo, buscamos novelas inconseguibles, de autoras indispensables, escritas en español.

La palabra, sí, es reivindicar. Barrera también menciona lo siguiente:

Creo que hay muchas decisiones editoriales que se están tomando en torno a la coyuntura y la pertinencia de la moda feminista. Dudo que haya una transformación de fondo, pero […] si se está creando esta superficie en el mundo editorial, de publicar algunas autoras mujeres y darles un lugar de privilegio, podemos empezar a hablar de que las cosas están cambiando.

Y añade que la aparición de Vindictas “no obedece a un dictado comercial. La curaduría no obedece a si se van a vender o no. Obedece a que son necesarios. Son libros que teníamos que haber leído hace veinte años. Apela ir más allá de la moda, de lo vendible. Es nutrirnos de eso que debimos habernos nutrido desde hace años”.

 

Daniela Tarazona
Escritora. Es autora de: El animal sobre la piedra, entre otros títulos.

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