Cada año, arquitectos de todo el mundo son convocados a concursar por el diseño de un pabellón temporal en Londres. Zaha Hadid, Toyo Ito y Frank Gehry son algunos ganadores del Serpentine Pavilion, uno de los eventos más célebres en el mundo de la arquitectura internacional. Las elegantes y sincréticas propuestas de Frida Escobedo la han convertido en la primera arquitecta mexicana en obtener la comisión de este pabellón veraniego. Las siguientes líneas nos permiten explorar y entender las principales facetas de su obra.

La arquitectura, lejos de ser exclusivamente construcción, es una experiencia que se desenvuelve a través del movimiento contenido en una estructura. Es un cuerpo de tres dimensiones atrapado en un entorno de cuatro y la consideración seria de esta cualidad construye una mejor arquitectura.  

La obra de Frida Escobedo se ha preocupado justamente por explorar la experiencia  temporal del habitar. A la arquitecta mexicana le encanta trabajar con materiales que absorben el paso del tiempo y abreva por igual en las ideas sobre la duración del filósofo Henri Bergson, que en el mestizaje cultural mexicano. Este año, Escobedo tiene una oportunidad única de exhibir su trabajo en Londres tras haber ganado el concurso del concurrido Serpentine Pavilion este año. El pabellón estará abierto del 15 de junio al 7 de octubre.

Con la libertad del diseño que sólo es posible en un objeto efímero, cada año la Serpentine Gallery en Kensington Gardens elige a un arquitecto para realizar un pabellón de verano en los jardines aledaños. Originalmente, el edificio de la galería, creado en 1934 por James Grey West, albergaba un pabellón de té. En 1970 se convirtió en un espacio de exposición de arte contemporáneo por iniciativa del Arts Council de Inglaterra.

Desde su primera emisión en el año 2000, el Serpentine Pavilion se convirtió en uno de los eventos de arquitectura más prestigiosos. Los tres meses que dura el evento prometen osadía y vanguardia. Los pabellones que se presentan año con año corresponden a una arquitectura muy seductora que, por otro lado, no tiene que cumplir con las exigencias de lo habitable ni enfrentar el tiempo. Es una oportunidad única para ensayar arquitectura.

La instalación ganadora es resultado de un concurso por invitación en el que arquitectos de todo el mundo son seleccionados para trabajar sin saber quién será su competencia. Uno de los criterios fundamentales es que no hayan construido antes en el Reino Unido, pues el afán del evento es facilitar la difusión de su obra y reconocer internacionalmente su talento. Los participantes cuentan con 6 meses para desarrollar la propuesta. Una vez elegido el ganador, el pabellón se construye y se exhibe. Al terminar, coleccionistas privados suelen comprar las propuestas para llevárselas a otra parte del mundo. En general, conservan su carácter de espacio público.

Serpentine Pavilion 2002. Diseño de Toyo Ito.

Serpentine Pavilion 2008. Diseño de Frank Gehry.

 

Frida Escobedo es la primera mexicana encargada de construir el Serpentine Pavilion. Además es la ganadora más joven en la historia del concurso. La única mujer que participó antes de ella, y que de hecho inauguró el evento hace 18 años, fue Zaha Hadid; también fue la primera mujer ganadora del Pritzker en 2004. En su historia, el Serpentine Pavilion ha albergado a Toyo Ito, Oscar Niemeyer, Peter Zumthor, Daniel lLibeskind, Herzog & de Meuron, entre otros. El año pasado, el ganador fue Francis Kére, un arquitecto nacido en Burkina Faso cuya obra se caracteriza por una celebración de la arquitectura vernácula de estética impecable.

Serpentine Pavilion 2017. Diseño de Francis Keré.

Frida Escobedo (Ciudad de México, 1979) es una de las jóvenes promesas más celebradas de la arquitectura mexicana. El diseño de pabellones e instalaciones ha conformado una parte importante de su obra. Disfruta estas oportunidades para intervenir y reactivar el espacio público a través de gestos arquitectónicos pequeños, libres y de gran impacto. A lo mejor estos objetos temporales le son atractivos porque son un resumen perfecto entre arte y arquitectura. Cuenta que, cuando era niña quería involucrarse con el arte pero le tenía miedo a convertirse en artista. Alguien le sugirió dedicarse a la cirugía plástica. Al final, se decidió a estudiar arquitectura en la Universidad Iberoamericana y quedó fascinada con la colaboración inevitable que requiere la arquitectura.

Tras un posgrado en arte, diseño y espacio público en Harvard abrió su propio despacho. Su portafolio incluye casas, hoteles, galerías, proyectos de curaduría y pabellones e instalaciones. Algunos de sus últimos experimentos como el Civic Stage en la Trienal de Arquitectura del 2010 ––un escenario circular que se balanceaba de acuerdo al peso del público, o la instalación de plataformas que permitían caminar sobre el espejo de agua del Victoria & Albert Museum (V&A)–, se han convertido en lo que más le emociona. La intervención del V&A en 2015 fue un preámbulo de su presencia en Inglaterra.

Intervención de Frida Escobedo en el V&A.

Escobedo se distingue por la simplicidad formal de sus edificios y casi toda su obra tiene una cualidad volumétrica. No tiene adornos excesivos, ni una complejidad formal rebuscada. Hace arquitectura sobria, seria, pero aun así llama la atención por el uso creativo de materiales que vemos todos los días (el block en La Tallera Siqueriros en Cuernavaca o las sombrillas en el Hotel Boca Chica en Acapulco). A Escobedo le gusta explorar el proceso continuo de la arquitectura. Le interesa la sedimentación, la acumulación de capas de historia e identidad.

La Tallera en Cuernavaca, Morelos.

En el Serpentine Pavilion, la propuesta de Escobedo alude a la arquitectura mexicana. Un peculiar sincretismo se consolida en dos estructuras que conforman un ángulo pronunciado. Aunque pareciera redundante crear un patio dentro de un jardín, el pabellón nos obliga a reflexionar sobre la relación entre interior y exterior, entre lo privado y lo público. Un cuidadoso acomodo de planos desdobla el espacio para enfatizar la reflexión. El tiempo, como concepto rector del proyecto, llevó a que el ángulo entre ambos volúmenes se encuentre en referencia directa al Meridiano de Greenwich. Además, esta alineación convierte el pabellón en un reloj solar, lo que permite ver físicamente el paso del tiempo.

Escobedo imprime su estilo personal a través de formas simples y materiales convencionales utilizados de manera inesperada. Una celosía diluye el límite entre el pabellón y su entorno. Ya nos había demostrado la incorporación tan atinada de este elemento con la celosía de block de concreto en La Tallera; esta vez la hace de teja de concreto, típico material para los techos ingleses. El material ata directamente la propuesta a su contexto inglés, mientras que el muro permeable deja ver el arraigo a la tierra natal de su diseñadora: las celosías son un elemento arquitectónico ideal para responder a los requisitos de ventilación de un país como México. Fragmentan el paso de la luz —la luz se desvanece a través de los vanos como si fuera arena que se escapa entre los dedos. Luz y sombra se convierten en un material más.

Una capa delgada de agua va y viene como un oleaje ligero, moja los pies. Lo que desde afuera se veía como un prisma, algo incluso aburrido, en el interior es un juego de reflejos. Van a pasar muchas cosas que lo transformen: el tejido oscuro y rugoso de las tejas se va a reflejar en el agua, una superficie lisa de acero que funge como cubierta también participará en el intercambio de luces y sombras. En estas superficies habrá una especie de tomografía constante y deforme del cielo. A pesar de la resistencia que asociamos con el acero, es vulnerable al tiempo y Escobedo lo deja oxidarse.

Aunque el carácter contemplativo del edificio es fundamental, el pabellón no es sólo un objeto escultórico. Tiene la capacidad de adaptarse a distintas actividades: a lo largo del verano albergará un programa de arte, arquitectura, música, cine y danza. El interior se rompe en compartimientos para un café, un patio central, un espejo de agua triangular y un área abierta. Las decisiones del diseño de Escobedo fueron meditadas cuidadosamente. Los ángulos que se hacen entre planos los ha explicado como una alusión directa a los juegos de perspectiva de los cuadros de Lissitzky,1 que casi se pueden ver en alzado.

Más allá de los referentes, de las actividades definidas de antemano, del aparente control del diseñador sobre los materiales, la luz, la percepción y el actuar del usuario, la arquitectura siempre tiene un aspecto impredecible, que es lo que la hace verdaderamente emocionante. Frida Escobedo tiene una propensión particular a construir para que la gente se apropie del espacio. A diferencia de otros arquitectos que buscan controlar cada recoveco, ella celebra lo inacabado y la transformación perpetua de las obras. Imagina que los niños querrán jugar en el agua como si fuera un charco, que la lluvia punteará la superficie. Incluso el entramado de teja podría ser invadido por las plantas si después lo mudaran a otro lugar.

Nos adaptamos a los espacios que habitamos, pero también adaptamos el espacio a nuestra manera de habitar. Un buen arquitecto empieza sólo por establecer un diálogo del que sabe que dejará después de ser mediador. La edición 2018 del Serpentine Pavilion refleja la conciencia clara que Frida Escobedo tiene al respecto.

 

Andrea Morales
Estudiante de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.


1 El Lissitzky (1890-1941), artista ruso, se reconoce principalmente por la obra que él denominó Proun, pintura con un claro carácter arquitectónico que consistía en juegos geométricos que desafiaban las leyes de perspectiva.

Leer completo