momopromo6Por Sergio Monsalvo C.

Hace medio siglo, Jack Kerouac dijo que “no había lugar a dónde ir, excepto a todas partes”. Lúcidas palabras de alguien para quien el viaje era un fin en sí mismo. Los aventureros de hoy, con los nuevos medios de comunicación, la tecnología y el arte tienen opciones diversas para hacerlo. Ejemplo destacado de ello es Nick Currie (multifacético autor escocés, nacido en 1960). Currie es un tipo que a los cincuenta años es capaz de mudarse de ciudad y país reiteradamente (Londres, París, Tokio, Nueva York, Berlín), para desafiar al sedentarismo conformista.

Ha grabado discos de culto entre el indie subterráneo (en Creation Records, ya cerrada), en estilos como el post-punk, el dark acústico, el pop gaélico o variaciones electrónicas con influencias de Jacques Brel y Serge Gainsbourg, bajo el nombre de Momus –dios de la sátira y la mofa en la mitología griega–, y ha retado a las grandes compañías, dueñas de los masters de tales grabaciones, al regalar por la web el contenido de media docena de sus primeras e inconseguibles obras.

Es un comunicador (periodista estrella de revistas como Wired, Vice o Design Observer) que a pesar de mantener un reconocido y sustancioso blog cultural (“Click Opera”), seguido por cientos de miles de internautas, lo cierra en el punto más alto de su popularidad, porque quiere trabajar por otros caminos y con otros objetivos; un artista, finalmente, que cuando otros a su edad ya han encontrado su nicho y viven de explotarlo ad infinitum, él opta por la vanguardia y por militar en nuevas corrientes de pensamiento como el altermodernismo.

momusLa idea básica de dicha estética (conceptualizada en primera instancia por el crítico francés Nicolas Bourriaud) sugiere que el período posmodernista ha llegado a su fin, simbolizado por la crisis financiera global y reemplazado por el altermodernismo: “una redefinición in progress de la modernidad en esta era que se centra en la experiencia de vagabundear en el tiempo, los espacios y los medios”.

Currie, al hacerse eco de ello, ha canalizado su labor de migrante y nómada cultural hacia la idea de otredad y su multitud de posibilidades. Traduce y transcodifica información de un formato a otro, excediendo la disciplina del arte y abordando la actualidad en todas sus facetas: económicas, políticas y culturales. Por eso los soportes en los que este artista trabaja son tan versátiles como la época lo requiere: desde la fotografía, el cine, el video, la telefonía celular, el audio (en cualquiera de sus derivados), internet (y sus diversas maneras de conexión), la radio streaming on line, la ficción literaria, el periodismo, el diseño, hasta extraordinarias instalaciones en galerías y espacios urbanos. Es decir, una visión poliédrica que propone definiciones nuevas y formas de arte que celebran la sinergia y el espíritu de la cultura contemporánea.

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Tres muestras de su reciente quehacer son, por ejemplo: la exhibición de fotos en la Tate Britain Art Gallery de Londres, junto a su performance estilo karaoke enraizado en el cabaret y el vodevil con una visión cibernética; la edición del libro fotolog.book, a global snapshot for the digital age, una selección fotográfica tomada por la comunidad internáutica con cámaras digitales y de celular que reflexiona sobre la vida presente, y el disco Hypnoprism (2010), el número 22 de su autoría, bajo el nombre de Momus, en el cual recrea con humor sus canciones favoritas en YouTube, con la idea de juntar imágenes y sonidos para diseñar un nuevo artefacto audiovisual.

Nick Currie es un artista altermoderno, un heredero de aquella consigna de Kerouac que hoy canaliza de diferentes maneras a las redes sociales y tecnológicas, mismas que le ofrecen un rápido incremento a sus vías de comunicación y a sus viajes alrededor del mundo globalizado.