Gabinete_Claustro_8Por David Cortés

El nombre provoca. Me parece, además de poco usual, un apelativo que no alcanza a dar indicios de la música que facturan; sin embargo, no nace de un capricho, sino de una circunstancia histórica. Daniel Aspuru dice: “Nos formamos en 2006; inicialmente por el hecho de crear música, mas el entorno social del momento era tan fuerte que el hecho de llegar a los ensayos con periódico en mano y con la furia en las entrañas, nos hizo reaccionar artísticamente hacia la situación del país”.

El Gabinete se conformó inicialmente como un trío. Al lado de Aspuru (saxofón, tabla hindú, sintetizadores, percusiones y voz), encontramos a Kristian Galicia (guitarra eléctrica y acústica, secuencias  electrónicas y voz) y a Enrique Gil (guitarra eléctrica, acústica, guitar synth y voz), quienes editaron un disco homónimo signado por la experimentación y en el cual, al lado de sonidos sugerentes y arriesgados, había un arsenal de samplers (voces de Vicente Fox, Andrés Manuel López Obrador, Miguel de la Madrid, poemas de Jaime Sabines, un tema de Osvaldo Ferrés [“Quizás, quizás, quizás”], sonidos incidentales). “El primer disco se concibió en un momento histórico en el cujal no tocar en el arte la situación social y política del país era algo casi imposible para cualquier artista coherente. La bibliografía sonora fue abundante por el mismo momento y por nuestra necesidad de comunicar documentos sonoros que consideramos de alto valor”, comenta Aspuru.

Luego de ese primer escarceo, el grupo se convirtió en cuarteto con la adición  de Hugo Trejo (percusiones, voz e ingeniería de audio en vivo) y entregó una segunda placa, un disco conceptual en el que se cuenta la historia de Llo, un individuo que en realidad somos todos y que busca la libertad. Es una obra complicada, pues una de las características de la agrupación es su vocación completamente instrumental, además de que el booklet interior no es abundante en información. Dice Aspuru  de Pasando aceite (Fonarte Latino/ Iguana Music, 2010): “Decidimos tomar una perspectiva global, viendo ya no a nuestro país como el centro del disco, sino al mundo entero. Me gusta la idea de que la gente se pregunte cosas y ella misma llegue a conclusiones. No nos pareció adecuado darles la información digerida; hay gente que considera que el contenido de este disco es más fuerte que el del primero. Hay quienes se cautivan por la música y creo que el arte del disco permite revisarlo más de una vez, al igual que la música, cosa que permite que poco a poco la gente vaya digiriendo el concepto y no sea de un solo trancazo”.

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En El Gabinete conviven una multiplicidad de estilos. Encontramos piezas tranquilas, hasta cierto punto lánguidas, en las cuales hay diálogos entre las guitarras acústicas y el saxofón (“Llo”); en ocasiones aparecen elementos de folk que se cruzan con paráfrasis de Osvaldo Ferrés o Eric Satie (“El gran fonometrista”), composiciones en las que se privilegian las atmósferas (“Libertad”), mezclas de música tradicional mexicana con rock (“Extraño enemigo”, “Revolución 2010) y que hacen de esta agrupación, además de musicalmente muy interesante, un retratista sonoro de la vida cotidiana de este país.

“Somos absolutamente eclécticos y experimentales”, dice Aspuru. “Hacemos nuestro arte con el principio de disfrutarlo y hacer reflexionar un poco al público. En función del momento histórico que estemos viviendo será cuando decidamos «denunciar» algo si es necesario. De lo contrario, no tenemos por qué ser una banda que denuncie por denunciar solamente, hay muchos otros aspectos del arte que tienen un valor profundo en la cultura de nuestro país y de la humanidad misma”.

¿El futuro? No se necesita ser visionario para encontrar la respuesta a esta pregunta, pero sí tener una absoluta confianza en el trabajo: “El Gabinete se mira a sí  mismo como un grupo que perdurará por décadas”.