lou reed

Brindaron, mirándose por encima de los vasos. Entonces, sobre sus brindis, empezó la música en la sala: una explosión de guitarra eléctrica que hizo retumbar las paredes, al tiempo que una cascada de luz intermitente llenaba el recinto. Todo fue de pronto el envión de la música trepidante sobre las figuras que la luz detenía como en flashes fotográficos, segmentando movimientos y expresiones. Vigil vio paso a paso “el ademán de la reina madre” yendo hasta el pecho de su favorita en la mesa japonesa, “la caminata espasmódica de Diana hacia su pitecantropo”, “los bailadores desfilando como estatuas sorprendidas”. Por los siguientes larguísimos minutos bailaron bajo esa lluvia de luces. Lo que estaba en la penumbra se hizo claro en la intermitencia sicodélica y la sala fue una sola masa surcada por relámpagos de la que sólo era posible retener una sucesión inconexa de fragmentos (“unos dientes pelones, una peluca afro, un desnudo brazo en tensión, el vientre coital de Diana, la frente grasosa de su acompañante”: Vigil). Poco a poco, los latigazos extenuantes de la guitarra se desvanecieron en “la demora final de un orgasmo”. La luz intermitente se esparció hasta mudarse en una mezcla oscilante de rayos ambarinos y azules, rojos y morados, que dieron paso a su vez a la cadencia de la voz de Lou Reed y lo que le pareció a Vigil “un himno terso de la liberación gay”:

                   Now we are coming out

                   Out of our closets

                   Out on the street.

                   Yes, we are coming out

Como acariciada por la voz, la masa de danzantes encontró acomodo, pintó su propio círculo de tiza y volvió a dejar libre el proscenio, recorrido ahora sólo por las “luces postorgásmicas” (Vigil) y la voz de Reed anunciando la decisión de no esconderse más, de salir de sus clósets a la calle y ocupar el día.

 

Fuente: Héctor Aguilar Camín, La guerra de Galio. Ediciones Cal y arena, 1ª. edición, México, 1991. (La canción aludida es “The Make Up” y viene en el álbum de Lou Reed Transformer, 1972. Enviado por Luis Miguel Aguilar.)