tuberias

Del nuevo libro del autor israelí, Tuberías (Sexto Piso), presentamos en exclusiva este relato, a propósito de su visita a México.


Los soldados se excusaron ante ella por haberme disparado. Estaba oscuro, la frontera cercana y el tubo de aluminio que yo transportaba parecía un fusil. Debería haber respondido a sus avisos, pero yo, como siempre, los ignoré. Su llanto era muy bonito, como un llanto virginal; el llanto de una persona que sólo ha conocido cosas buenas.

Le hablaron de los tres proyectiles que me habían dado, dos en la base de la columna vertebral. Del grito de dolor que solté… No, no me dolió en absoluto, pero preferí hacer ver que sí; como todas las veces en las que había susurrado “te amo” cuando para mis adentros decía “puré”; como con todas aquellas mujeres, antes de encontrarla a ella.

Las lágrimas le fluían de los ojos, acariciaban sus pómulos prominentes y delicados, resbalaban por la pendiente de su cuello esculpido. Y el oficial, el más joven de los dos, le puso la mano en el hombro, como para sostenerla, el labio inferior de ella temblaba, podía notar el deseo de él.

En el mundo que nos rodeaba había muchísimos símbolos que hacían que nos entendiéramos sólo por los caminos del amor: la luz de la luna, un ensueño, el dolor, la realidad, y su punto de encuentro en el puente roto de mi nariz. Ahora ninguno de ellos me dice nada.

 

De niño soñaba a menudo con ángeles con marcas de acné que me cubrían con montones de porquería. Tampoco ahora me gusta que me entierren.

Ella regresa del entierro, se quita el impermeable, cierra la puerta corredera de la cocina, y tapona la rendija que queda entre la puerta y el suelo. No soy capaz de mirarla. Abre la llave del gas, se sienta, relajada en un rincón, se suelta el cabello, apoya la espalda en la pared. Dentro de dieciséis minutos, cuando muera, nuestro amor desaparecerá. Si pudiera estar allí, me pondría a llorar, con mi llanto desgastado.

 

Etgar Keret
Escritor. Ha publicado: Pizzería KamikazeUn hombre sin cabeza y De repente un toquido en la puerta, entre otros libros.

Traducción de Roser Lluch i Oms.