Too, en zapoteco, significa “chiquito”, también significa “encantado” y “espacio sagrado”, dependiendo de las variantes de la lengua. Too es también el nombre del cine comunitario que abrió sus puertas hace tres meses en Guelatao, entre el bosque que cubre la Sierra Juárez y la mirada de las nuevas generaciones que viven en comunidad.

Benito Juárez nació entre las montañas que hoy reciben su apellido en homenaje. Una comunidad zapoteca en donde habitan cerca de 500 personas entre monumentos a Juárez e historias que lo recuerdan pastoreando a sus ovejas junto a la “laguna encantada”, o “Yelatoo”, en zapoteco. Ahí se instaló la primera radio indigenista de la región “XGLO La Voz de la Sierra” y 10 años después la radio comunitaria Estéreo Comunal. Ahí también, se encuentra el Polideportivo Benito Juárez García, donde cada 21 de marzo se reúnen equipos mixes, zapotecos y chinantecos para celebrar y competir por el triunfo más importante de basketball en la región: la Copa Benito Juárez.

Guelatao es una tierra de nuevos proyectos culturales. Los niños que pagaban dos pesos para ver las películas que se proyectaban de manera itinerante en el auditorio de la comunidad hoy gestionan Agenda Guelatao, proyecto cuyo objetivo es revitalizar la cultura de la comunidad. Entre otras actividades, este año se inauguró el hostal Ahí Tá ´a, después de que el Cine Too abriera sus puertas con la primera sala de cine comunitario en 2016.

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“¡Hoy hay cine!”, se lee en las puertas de la sala cinematográfica, sobre la calle que da entrada al pueblo. La cartelera del mes se encuentra impresa y distribuida en las paredes de Guelatao, así como en los rumbos digitales de las redes sociales. Junto a “El CafeciToo” del cine, se exponen algunas fotos realizadas por los jóvenes que tomaron el taller de fotografía impartido por la artista Mariana Rosenberg en 1998, cuando se instaló por primera vez un cuarto oscuro en la comunidad.

Luna Marán, fotógrafa, productora, directora y gestora cultural originaria de Guelatao, es una de las niñas que crecieron en los noventa entre talleres de pintura, teatro, radio y fotografía. Estudió Artes Audiovisuales en la Universidad de Guadalajara y hoy es la encargada de la programación del Cine Too.

“Lo que queremos es construir un ambiente como el que tuvimos nosotros cuando éramos chicos, porque en ese entonces había un grupo de personas que impartía talleres de pintura, teatro, audiovosiual, radio y había mucho movimiento. Entonces de alguna manera somos una generación que creció con esa responsabilidad y compromiso con la comunidad.  Todos somos jóvenes y profesionistas, gente que salió de carreras como comunicación, diseño, ingeniería empresarial, ciencias políticas y yo que soy cineasta”.

Proyectos como el Cine Too, asegura Luna, son el resultado de un proceso de comunicación comunitaria que comenzó hace treinta años en Guelatao, un camino que continúa y entrelaza hoy a dos generaciones. En 2016 Juan José García, presidente municipal de Guelatao y cineasta de la primera generación, apoyó la iniciativa de los jóvenes y la gestión de los recursos necesarios para convertir la sala audiovsual que ya existía, en un cine con una programación y dinámica cotidiana. “Él estaba en un espacio adecuado y nosotros teníamos ganas de hacer cosas, en ese sentido hubo una buena sinergia. La asamblea, que es lo más importante, adoptó que la cultura fuera el eje del desarrollo y que desde ahí podemos potenciar las posibilidades económicas de la comunidad. Así conformó un consejo consultivo de seguimiento y evaluación del proyecto”.

Antes de comenzar con el proyecto del Cine Too, el grupo de jóvenes ya había desarrollado dos proyectos cinematográficos: el Campamento Audiovisual Itinerante, un espacio de formación, encuentro, producción, exhibición y desarrollo de proyectos audiovisuales, realizado durante el verano en una comunidad distinta del estado de Oaxaca y Aquí Cine, proyecto que comenzó como una muestra de cine itinerante en comunidades de la Sierra y que hoy se constituye como una plataforma formación y consolidación de proyectos de exhibición audiovisual con sentido comunitario, a través de redes de colaboración y el  manual Cómo hacer un cineclub: paso a paso, disponible en su página de internet.

La proyección semanal de las películas comenzó hace siete meses y el Cine Too hace tres.  El precio de entrada es donativo voluntario y los miércoles y viernes es gratis. En la semana se busca proyectar una cartelera variada, enfocada principalmente en los niños y jóvenes de la comunidad. “Vamos a tener que trabajar mucho con revisión de clásicos porque hay muy poco contenido de cine latinoamericano para niños. Vamos a trabajar en conseguirlo y seguir haciendo los talleres donde ellos mismos van a producir sus contenidos. Estamos en sinergia con otros proyectos nacionales que están entrando a la exhibición de cine mexicano. Este mes, por ejemplo, vamos a tener la película de Carmín Tropical,  Los Hamsters, Rosario y espacio para ese tipo de películas. Además, como el mes de marzo es especial en Guelatao, habrá películas que se han realizado en los últimos 20 años sobre la Sierra para que la gente pueda verlas. En la programación no están los títulos de las películas, sino los nombres de los pueblos que están retratados en las películas para que la gente pueda ir por querer ver la película donde aparece su pueblo u otro que conozcan”.

Este mes de marzo también se estrenó “El CafeciToo”, como la dulcería que busca darle la sostenibilidad al proyecto. “No sabemos cómo nos va a ir,  pero nos deseamos lo mejor. Va a depener de muchas cosas,  lo importante es que niños y jóvenes de la comunidad, los que están en el internado y en el Bachillerato Integral Comunitario, tengan acceso a otro tipo de cinematografía y a tener la experiencia de ir al cine. Sí queremos que el cine sea una herramienta de un proceso educativo y de desarrollo humano, pero a nivel de programaciones estamos tratando que sean películas que permitan esa sensación de irse, de perderse en una historia e involucrarse emocionalmente, ir al cine como una cuestión lúdica de estar y ver”.

Entre las calles adoquinadas de Guelatao camina Jaime Martínez Luna, padre de Luna Marán. “El tío Yim” es antropólogo, investigador, cantautor y promotor cultural zapoteco, autor de diversos libros sobre comunalidad y fundador de Comunalidad A. C.; considera el Cine Too como el resultado de un diálogo intergeneracional en proceso. “Se empieza a revolver lo que propone el joven formado fuera, pero con principios de su propia vida ahora revalorados. Las ideas no son de fuera porque ya son seleccionadas, elaboradas, propuestas y defendidas por comuneros jóvenes, pero comuneros. No podemos pensar que por ser jóvenes no son la experiencia o la profundidad comunitaria, sino que es la comunidad en los jóvenes”.

Sentado en su oficina del Palacio Municipal, donde este año cubre el cargo de Síndico como parte del tequio comunitario,  recuerda sonriente: “Así pasó cuando yo bailé por primera vez rock en la plaza en 1979 con “Come on baby light my fire” de The Doors: unos se rieron, otros quedaron mudos, pero al final les gustó. Y es que, eso que puede pensarse contradictorio a la comunidad, no lo es; es algo que viene de otra generación que se está entrelazando. Lo comunitario es vida que se va integrando, y si lo entendemos así no hay un camino, se hace el camino al andar. A mi parecer eso es lo mejor que hemos logrado, aprender a vivir esa diversidad de caminos y respetarlos es quizás lo más hermoso. ¿Quién nos puede regir, más que la vida misma?”.

Este 21 de marzo se celebró en Guelatao el natalicio de Benito Juárez, así como los 40 años de encuentro deportivo en que el balón de basquetbol captura la mirada del público serrano que se emociona en diferentes lenguas. Al festejo se sumaron una agenda cultural con propuestas como el Cine Too y nuevos espacios comunitarios que se construyen desde las miradas comprometidas de los jóvenes de Guelatao.

 

María Álvarez Malvido
Antropóloga Social por la UAM Iztapalapa.