El Fracaso es una exposición que consta de 27 piezas realizadas a lo largo de un año y medio. El artista responsable es Rodrigo Echeverría, pintor de 28 años nacido en la ciudad de México. A pesar de que las obras están divididas en ocho series distintas, Echeverría ha elegido englobarlas bajo el titulo y la idea del fracaso.

Aquí el fracaso no es solamente un diagnóstico pesimista. Para Rodrigo la pintura actualmente sufre de frustraciones por no estar acorde al gusto del mercado del arte. Echeverría asume esta condición de fracaso premeditado como un motor creativo. Más adelante, durante el proceso, el fracaso reaparece en los sucesos cotidianos de su vida personal obligándolo a “administrar la espontaneidad” de una forma que lo conduce a una serie de resultados inesperados. Estas disrupciones en el proceso, sean a nivel creativo o en su vida personal, son para Rodrigo lo que determina el resultado de la obra. Este destino no planificado para las piezas es una especie de fracaso positivo.

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Los motivos de los cuadros van desde la exploración biográfica, como es el caso de la serie Minería, en donde se investiga la relación que existe entre el artista y la trabajadora doméstica con la que creció, hasta la metáfora poética en Meteoritos, en donde plasma con síntesis su obsesión principal: el movimiento de los objetos en el espacio y la memoria.

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El factor biográfico sin duda es uno de los temas comunes, aunque Echeverría dice que no lo entiende exactamente como biográfico en el sentido de que contenga una narrativa temporal que explique su vida, sino más bien, como testimonios inmediatos de la situación: el estado personal del artista al momento de ser realizados. Por otro lado, sobre los elementos de violencia y sexualidad que también se identifican dice: “la violencia tiene que estar presente, no se puede evitar. El acto mismo de pintar, de mover algo, ya es violento”. La violencia moral por el momento en que vivimos, agrega, tampoco se puede negar. La sexualidad le es un enigma, algo que aun no entiende y que, por lo tanto, “da para mucho”.

Las partes figurativas en sus cuadros suelen estar dibujadas de manera que parecen estar penetrando una capa cromática que las descontextualiza. Parece que atrás de esa capa existe un mundo completo y que lo que vemos sólo es lo que logra traspasar. Rodrigo explica que trabajar desde la observación es sustraer el objeto del espacio. Es así que el valor simbólico del objeto cambia y se relaciona con los otros objetos inteligibles del cuadro y estas relaciones crean dinámicas, sistemas. Estos sistemas no giran en torno a algo que Rodrigo decida de antemano. Hay un concepto inicial que en realidad solamente es una excusa para echar andar la dinámica. El fin es un misterio. El proceso para llegar a él es lo que compone al cuadro.

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Hablando de ese proceso, el artista explica que lo que intenta realizar es el movimiento del objeto al sujeto. Es decir, la forma en que el individuo está sujeto a fuerzas externas que ya no puede negociar, como la historia, que se desprende de la humanidad y se transforma en un objeto de estudio y fetichismo.

La galería que exhibe estas obras, El Rojo de Tacubaya, es un espacio muy grande. Encontrar una línea narrativa entre las ocho series, que son muy distintas entre sí, no fue sencillo para Rodrigo. Sin embargo, fue durante ese esfuerzo que encontró el titulo del fracaso. Entendió eso y descubrió los vínculos entre las piezas y el orden correcto para exponerlas.

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Ser un joven pintor hoy implica una condición marginal en el arte contemporáneo, según Rodrigo Echeverría. “Ahí priman otros discursos, enfocados a reflexiones complejas sobre los hábitos de la sociedad actual y rara vez tienen vínculos con la vida personal del artista”. El fracaso es una exposición desconectada de eso desde el momento en que es una exposición de pintura; una forma de arte que exige una percepción del tiempo que muchos de los consumidores del arte actual no están interesado en practicar. Para Rodrigo la pintura exige pausa, atención y diálogo. Ese fracaso de la pintura se vuelve un fracaso personal para Rodrigo y las pinturas de esta exposición son el testimonio de ello.

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Antes de El Fracaso, Rodrigo Echeverría había expuesto en México en la sala Margolin y en OZ studio en Toronto, Canadá.

El Rojo de Tacubaya está en Joaquín A. Pérez 6 Col. San Miguel Chapultepec.

El Fracaso estará en exposición hasta el seis de noviembre.