Existe la noción de que el trabajo del humanista es solitario, atrapado entre los márgenes de libros llenos de anotaciones y archiveros guardados en el rincón del estudio. El desarrollo de las Humanidades Digitales (HD), sin embargo, ha abierto la posibilidad de cambiar esto contra todos los pronósticos institucionalizados: generar trabajo dentro de las humanidades que no sea sólo colectivo, sino colaborativo, y además hacerlo desde cualquier parte del mundo. Esto es lo que buscan los miembros de la RedHD, una organización internacional que tiene como objetivo vincular a la investigación y a la docencia humanística, con el uso de metodologías y sistemas computacionales en México y América Latina.

Hay múltiples definiciones para las HD. De hecho, Jason Heppler ha creado una página a partir de una base de datos de casi 600 definiciones académicas que proporciona una versión distinta cada vez que se accede a ella, informa la Red (cada vez que se le da refresh, pues). Por su parte, esta organización entiende a las HD como un campo en el que convergen las distintas disciplinas humanísticas para compartir sus metodologías y herramientas en ambientes digitales.

humanistas

Por sí misma, la RedHD tiene escasos proyectos. El más reciente es el Tercer Encuentro de Humanidades Digitales (#3EHD) que, en la edición que empieza hoy, presentará más de 60 ponencias, conferencias magistrales y talleres, con temáticas que van “desde la docencia y la investigación, hasta la conservación y difusión del patrimonio artístico e histórico”. Entre los debates que se busca desarrollar están algunos temas fundamentales para las HD, como el acceso abierto, la diversidad cultural y lingüística, y el impacto que representan los medios digitales en la construcción de conocimiento. El último atiende a uno de los retos que la Red considera que existen para este campo del conocimiento en México: La noción adoptada por las instituciones educativas de que existen “migrantes” y “nativos digitales”, que obliga a los humanistas a someterse a una formación sistemática, acompañada de una reflexión sobre el impacto epistemológico del uso de herramientas, medios y recursos digitales en las disciplinas.

El Encuentro de Humanidades Digitales ha sido, desde hace seis años, un espacio de debate en torno al empleo de medios digitales para la investigación, pero también alrededor del impacto de las nuevas tecnologías en los ámbitos educativo, académico, cultural y social, con énfasis en la región latinoamericana, explican los miembros de la Red.

Los talleres de este año serán: “SNA: Una introducción al análisis de redes y su visualización”, impartido por Silvia Gutiérrez de la Coordinación de Innovación Digital en  la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de El Colegio de México y León Ruiz, maestrando en Comunicación Digital por el Tecnológico de con una tesis sobre Twitter y ciberprotesta; “Pautas para leer literatura electrónica. Una aproximación intermedial”, con la doctora en Letras María Andrea Giovine; y “Spatial humanities for Beginners”, que dará en dos partes David Joseph Wrisley, de la Universidad Americana de Beirut. Éstos son una pequeña muestra de la diversidad de los temas que permiten las HD. Como dicen los miembros de la Red: “La combinación prácticas metodologías y enfoques es lo que convierte a las Humanidades Digitales en un espacio de trabajo tan rico y diverso”. No hay disciplina que se adapte más que otras a los métodos de las HD, cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Como explican, “de forma analógica o digital, la Bibliotecología trabaja continuamente con metadatos, la Historia crea siempre bases de datos y las disciplinas filológicas practican activamente un profundo análisis de textos, por poner sólo algunos claros ejemplos”. Esto ha hecho del campo un terreno rico, aunque complejo, al cual no le ayuda la ausencia de “una infraestructura académica que permita la producción de proyectos digitales, su evaluación y reconocimiento dentro de los criterios académicos actuales”.

Pese a ello, las HD han sabido hacerse de su espacio. En su caso, la RedHD fomenta la inclusión de cualquier persona desde cualquier parte del mundo, y así es que sus miembros trabajan desde lugares tan distantes como Italia, Rusia, India, Argentina o Singapur, “quizá por ser la organización más respetuosa de las diferencias culturales, y la que fomenta de manera más clara el trabajo digital colaborativo”. Asimismo, existen otras organizaciones con presencia en América Latina, como la Asociación Argentina de Humanidades Digitales (AAHD), la Associação das Humanidades Digitais (AHDig, en lengua portuguesa) o la Sociedad Internacional de Humanidades Digitales Hispánicas (HDH, con base en Madrid), entre otras europeas y estadounidenses.

Además del encuentro que la RedHD coorganiza este año con la Universidad Nacional Autónoma de México y El Colegio de México –y que se transmitirá en vivo aquí–, esta institución está en proceso de publicar de un libro introductorio al campo en conjunto con El Colegio de México, así como en la organización del congreso internacional de The Alliance of Digital Humanities Organizations (ADHO) que tendrá lugar en México en 2018.

A pesar de lo que parezca –quizás producto de los prejuicios asociados al uso de los medios digitales– la Red no ha hecho tanto hincapié en la difusión de los proyectos de sus miembros, como sí lo ha hecho en tender puentes que permitan a profesionales y estudiantes de México y otros lugares del globo, a salvar la barrera de acceso al campo de las HD. “No todos los proyectos digitales implican únicamente la difusión: su diseño es también parte del proceso de investigación. Algunos, de forma más explícita, presentan resultados parciales o finales de investigación, e incluso varios de ellos se han convertido también en recursos electrónicos abiertos que abren posibilidades de nuevas investigaciones”. Como es de esperarse (y celebrar), la RedHD está en crecimiento, lo mismo que el campo de las Humanidades Digitales. Un vistazo al trabajo de esta organización y al encuentro que se inaugura hoy permite ver que el cómputo y la investigación en las humanidades y ciencias sociales, está ya muy lejos de ser irreconciliable.