Como consecuencia del terremoto del pasado 19 de septiembre, Fernando Gamboa, director general de Fomento y Administración Portuaria de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, dio a conocer que la edificación del centro SCOP podría ser demolida, aunque no sin antes rescatar los murales de Juan O’Gorman, José Chávez Morado, Luis García Robledo, Guillermo Monroy y Arturo Estrada que lo decoran; así como las esculturas de los artistas Rodrigo Arenas Betancourt y Francisco Zúñiga que fueron realizadas especialmente para acompañar al edificio.


SCOP, Archivo de Arquitectos Mexicanos, Facultad de Arquitectura, UNAM.

Ubicado en la colonia Narvarte Poniente, el centro SCOP recibe su nombre de haber sido la sede de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas en la década de los cincuenta. Se trata de una construcción fundamental para entender el entrecruzamiento de las visiones internacionales y mexicanas de la arquitectura de esa época. En él podemos observar un acercamiento a las teorías planteadas principalmente por arquitectos como Le Corbusier y Frank Lloyd Wright, en las que se proponía que cada elemento que connstituye a una edificación debe contribuir en la función para la cual ha sido pensada, como las partes de una máquina o un organismo que trabajan en conjunto en aras de la mayor eficacia. Por esta razón, el conjunto del SCOP contaba con áreas administrativas y laborales, una guardería, una zona de salud, e incluso se llegó a pensar en incluir una unidad habitacional aledaña que disminuyera los tiempos de desplazamiento de los trabajadores.

La emblemática edificación fue inaugurada en 1954 gracias a las gestiones del arquitecto Carlos Lazo, Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas durante el periodo presidencial de Adolfo Ruiz Cortines. Lazo eligió a los arquitectos Augusto Pérez Palacios y Raúl Cacho para encargarse del diseño y adaptación del conjunto. Todos ellos habían trabajado juntos en la construcción de Ciudad Universitaria entre 1948 y 1952.

Vista interior del SCOP, Archivo de Arquitectos Mexicanos, Facultad de Arquitectura, UNAM.

Originalmente, el edificio del la SCOP fue pensado como un hospital para el IMSS pero, hacia 1953, el proyecto careció de recursos económicos para continuar. A su vez, la Secretaría de Obras Públicas se encontraba buscando un nuevo edificio que la cobijara, pues estaba ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en lo que hoy es el Museo Nacional de Arte. En la visión arquitectónica de Lazo, el edificio de la Narvarte se adaptaba bien a una idea de planificación urbana que consistía en trasladar algunos espacios del centro de la Ciudad de México al sur de la misma —de hecho, la construcción de Ciudad Universitaria a su cargo fue lo que planteó un nuevo paradigma para lo que hoy conocemos como la arquitectura moderna mexicana—. El edificio en la Narvarte atendía no solo la noción estética establecida a partir de CU, sino también la configuración de una arquitectura de corte político, en donde los murales actuarían como propaganda de las ideas asociadas a la tradición y la modernidad de México; una petición que había hecho el presidente Ruiz Cortines explícitamente con el fin de delinear una concepción de arraigo a la historia nacional.

El conjunto de la SCOP se apegó a elementos formales de la arquitectura funcionalista; en su mayoría los materiales fueron el acero, el concreto y el vidrio, característicos de la revolución constructora de la época. La construcción que en ese entonces llevaba tiempo abandonada y mostraba signos de deterioro, se volvió una posibilidad para la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, dándole una nueva función al edificio y adaptándolo a las necesidades de la misma. Así, en un acto diplomático entre el primer mandatario, el arquitecto Lazo y el Licenciado Antonio Ortiz Mena, director del IMSS, se logró el traspaso del inmueble. Esto a pesar del conocimiento que Carlos Lazo tenía de los problemas estructurales y de suelo que antes lo habían detenido de construir ahí. El Arquitecto Augusto Pérez Palacio recuerda:1

“El arquitecto Carlos Lazo había tenido ocasión de proyectar posibles aprovechamientos de la estructura y de los terrenos de la Narvarte [pero] todos se abandonaron porque la estructura y la cimentación tenían un escaso límite de resistencia y no podían ser adaptadas a cargas de cierta importancia o consideración”.2

Vista del SCOP en 2012, Fotografía: Antonio Postigo Meza.

Así, a pesar de se conocían las condiciones de la cimentación, las adaptaciones continuaron y se finalizó un cuerpo arquitectónico constituido por diez pisos, de los cuales tres desaparecerían en el terremoto de 1985. Como menciona la arquitecta Lourdes Cruz González Franco, lo anterior fue a consecuencia del uso administrativo irresponsable del inmueble. Una gran cantidad de archivos se concentraron en el edificio y esto provocó que se incrementaran las cargas en distintos puntos de los entrepisos.3

Ni las inmobiliarias ni el gobierno actual reconocen esta historia. El caso del centro SCOP revela la insistencia, que se mantiene, de construir grandes edificaciones en zonas que han incrementando su valor monetario, pero que desde hace décadas demuestran que carecen de las condiciones para ello. También revela esa necesidad del Estado por conservar edificios gubernamentales bajo la lógica del reciclaje. La demolición del conjunto SCOP, el rescate de las obras plásticas y un estudio más profundo sobre el suelo de la zona de la Narvarte eran necesarios desde hace treinta y dos años.

El centro SCOP no fue la única edificación emblemática de la arquitectura moderna que resultó dañada después del terremoto de magnitud 7.1 del pasado 19 de septiembre; otros edificios de Ciudad Universitaria como la Facultad de Medicina, la Biblioteca Central y Rectoría, presentaron afectaciones, aunque sin duda menores.

Vista del SCOP, 1985.

Siempre que pensamos en el patrimonio artístico que representan los edificios, imaginamos a estas construcciones erigidas para siempre; sin embargo, el caso del edificio que alberga la actual SCT nos hace reflexionar sobre si todos estos espacios —tan visionarios en su momento— hoy tal vez requieran de nuevos dictámenes estructurales. Recordemos que todas estas edificaciones corresponden a una manera específica de construir que no consideraba algunas necesidades conocidas después de las catástrofes de 1985 y 2017. 

El edificio de la SCOP fue pensado para la función que iba a cumplir, no solo en el sentido de un inmueble gubernamental, sino como una obra arquitectónica del México moderno. Sin embargo, ha llegado la hora de despedirnos del él. El centro SCOP atendió la problemática de unidad social entre la ciudad y el resto del país, en el sentido literal de albergar a la secretaría encargada de generar vías de transporte y comunicación para urbanizar de manera ordenada a México. Este era uno de los principios fundamentales en la arquitectura de Lazo, quien explicaba: “un edificio es función de la ciudad, y la ciudad de su región, y la región del país [que] es también, cada día más, una función del mundo”.4 Esto significa que cada edificación debe corresponder al orden y época específica de la ciudad en donde se ubica y tiene que atender a las necesidades nacionales e internacionales de la institución que la habita. En la misma visión de Lazo y dadas las condiciones actuales de la ciudad de México, el centro SCOP tristemente ha dejado de ser funcional.

Nadia Ximena López
Historiadora del Arte y Productora de Teatro.

Viridiana Zavala
Maestra en Historia del Arte.


1 Las declaraciones de Augusto Pérez Palacios son parte de los testimonios recabados en la Memoria SCOP, de la cual fueron retomadas para el número especial sobre la inauguración de la edificación por la revista Espacios en 1954. Memoria SCOP de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, septiembre 1953 – agosto 1954., Presentada por Carlos Lazo, (México: Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, 1954).

2 Espacios, Número 21-22, 1954, Archivo Arquitectos Mexicanos, Fondo SCOP 05. Facultad de Arquitectura UNAM.

3 Lourdes Cruz, “La aportación del conjunto SCOP a la integración plástica mexicana”, en La Revolución Mexicana y Las Artes, coord. Catherine R. Ettinger y Amalia Villalobos Díaz, (Morelia: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2012), 176.

4 Espacios., número 21-22, 1954, Archivo Arquitectos Mexicanos, Fondo SCOP 05, Facultad de Arquitectura, UNAM.
Esta es la cita tal cual como aparece en las declaraciones del arquitecto en la recopilación de testimonios de la revista Espacios.

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