México ha vivido un proceso gradual en materia de reconocimiento de derechos humanos. La agenda impulsada por la sociedad civil ha derivado en un mayor compromiso de las instituciones públicas en el respeto y promoción de los derechos de las personas, tomando como eje rector la Reforma Constitucional del 10 de junio de 2011.

diversidad

El 17 de mayo de 2010 fue decretado el Día de la Tolerancia y el Respeto a las Preferencias. Así aceptó firmarlo el entonces presidente, Felipe Calderón, y no como se había acordado con funcionarios federales y activistas. Calderón tuvo temor de pronunciar la palabra homofobia y nunca logró referirse a los derechos de la población LGBTTTI (Lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti e intersexual).

Como refiere el activista y periodista, Antonio Medina, el decreto estaba en los términos propuestos por la Organización de las Naciones Unidas y la Organización Panamericana de la Salud: sería el Día Nacional contra la Homofobia. Ya había sido revisado por asesores de Secretaría de Gobernación y de la Presidencia de la República. Calderón estuvo de acuerdo con los términos de la redacción del decreto en su totalidad, pero de último momento cambió el título. De este modo, el Día de la Tolerancia y el Respeto a las Preferencias quedó tan general y ambiguo como la postura del gobierno panista.

El 21 de marzo de 2014, el presidente Enrique Peña Nieto derogó el Día de la Tolerancia y el Respeto a las Preferencias, y en su lugar estableció el 17 de mayo como el Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia. Cabe recordar que el 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.

En su momento, se declaró que el Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia es la expresión de respeto de una sociedad que acepta la diversidad y reconoce los derechos de las personas, independientemente de su orientación sexual e identidad de género.

En nuestro país todas las personas gozan de todos los derechos humanos, sin importar su orientación o preferencia sexual y su identidad de género. Independientemente que la Constitución garantiza el ejercicio de esos derechos, el propio Estado Mexicano se obliga con los diversos tratados internacionales como, por ejemplo, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

México ha apoyado las resoluciones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos sobre Derechos Humanos, Orientación Sexual e Identidad de Género, en las que se condena expresamente todos los actos de violencia y las violaciones de derechos contra personas a causa de su orientación o preferencia sexual e identidad de género.

Sin precedentes

El pasado 17 de mayo, en la conmemoración del Día Nacional de la Lucha contra la Homofobia, el presidente Enrique Peña Nieto firmó iniciativas de reforma, tendientes a establecer como derecho humano el matrimonio igualitario y a modificar el Código Civil Federal para que dicha unión se pueda realizar sin discriminación alguna y modernizar el lenguaje del ordenamiento legal.

Nunca antes en Los Pinos se había visto un diálogo en favor de construir una sociedad de derechos para todas y todos, independientemente de la preferencia sexual e identidad de género. Tanto funcionarios del gobierno federal como activistas, estuvieron presentes en la sesión donde el Presidente reiteró su compromiso de abrir espacios de respeto y dignidad.

Por su parte, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, ha expresado que exhorta de manera respetuosa a los integrantes del Congreso de la Unión para que se apruebe la importante iniciativa presidencial de reforma constitucional con el propósito de que se establezca, de manera expresa, como derecho fundamental el matrimonio igualitario y en su momento, de ser el caso, a los legislativos estatales para el mismo efecto.

Acciones como las descritas son el reflejo irreversible y concreto del progreso en el ejercicio de una sociedad de derechos. Esta apertura nos acerca a una democracia sustentada en el reconocimiento de la dignidad humana en favor de la igualdad y la no discriminación.

Contra la homofobia

Los avances alcanzados registran:

1) La prohibición expresa de discriminación por preferencia sexual mediante 30 leyes estatales antidiscriminatorias. (Según informa el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, Conapred, está pendiente la Ley Estatal para Prevenir la Discriminación en Tabasco).

2) La aprobación del matrimonio igualitario en la Ciudad de México, Coahuila, Quintana Roo y Nayarit.

3) La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha emitido jurisprudencia en el sentido de que considerar que el matrimonio debe limitarse a las uniones heterosexuales es discriminatorio; en consecuencia, las leyes que limiten la unión matrimonial a un hombre y una mujer son inconstitucionales.

4) La adopción homoparental es permitida en la Ciudad de México y en Coahuila.

5) El IMSS y el ISSSTE aceptan el registro de personas cónyuges y concubinos del mismo sexo como beneficiarias, tras una resolución emitida por parte de Conapred, en 2011, y un amparo otorgado por la SCJN, en 2014.

6) La creación del Programa Nacional por la Igualdad y No Discriminación (Pronaind) 2014-2018, que integra y organiza la política pública antidiscriminatoria federal, en congruencia con las metas de desarrollo nacional.

7) El Conapred, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y el Instituto Nacional de las Mujeres crearon la Norma en Igualdad Laboral y No Discriminación. Dicha norma reconoce a los centros de trabajo que cuenta con prácticas en materia de igualdad laboral y no discriminación, incluidas aquellas centradas en las personas de la comunidad LGBTTTI.

8) Al igual que ocho naciones, México prohíbe constitucionalmente la discriminación basada en la orientación sexual.

9) México es también uno de los 62 países que prohíben la discriminación en el empleo basada en la orientación sexual.

 

Mary Carmen Sánchez Ambriz
Ensayista y periodista cultural.

Recuadro

Homofobia en cifras

• 3 de cada 10 personas no estaría dispuesta a permitir que en su casa viviera una persona con VIH/Sida.

• 7 de cada 10 personas heterosexuales dicen que están totalmente de acuerdo en que en México no se respetan los derechos de las personas homosexuales.

• 4 de cada 10 personas no están dispuestas a que en sus casas vivan personas homosexuales.

• 1 de cada 2 personas de la comunidad LGBTTTI considera que el principal problema que enfrenta es la discriminación, seguida de la falta de aceptación y burlas.

Fuente: Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis, 2010).

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Elena Poniatowska nació el 19 de mayo de 1932, hoy hace 84 años. En el 2014 obtuvo el Premio Cervantes de Literatura. Este recorrido por su trabajo literario y periodístico recuerda algunos aportes que ha dado a la narrativa mexicana.

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La violencia del 68 ocurrió de una forma brumosa en la radio, prensa y televisión. Prácticamente todos los medios de comunicación de la época, salvo honrosas excepciones, seguían la línea gubernamental, y la que se escuchaba era una sola voz con ecos múltiples aunque uniformes: el Estado mexicano estaba en riesgo, había una conjura a veces comunista, a veces yanqui (con la intervención malévola de la KGB o la CIA), por desprestigiar a México y al presidente de la República. El 2 de octubre, en la Plaza de las Tres Culturas, francotiradores de alguna de esas fuerzas oscuras dispararon contra la multitud y contra la tropa.

Ese era el cuento urdido desde el poder y la versión más extendida. ¿Cuántos creían en él? Acaso se cumplía aquello goebbelsiano de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Había pocos espacios para realmente informarse; puede ser que en la calle circularan versiones menos fantásticas y que al fin quienes tenían la inquietud de saber qué había pasado armaran de un modo distinto el rompecabezas.

No obstante, el 2 de octubre sembró el espanto. Ante un gobierno capaz de usar las armas, la primera reacción fue callar. Fuerte es el silencio, titularía luego Elena Poniatowska una de sus recopilaciones de trabajos periodísticos, y lo era: algo se expresaba silenciosamente, al menos sin el ruido de los medios controlados por el Estado, hablaba de una forma distinta. Como la “manifestación silenciosa” del movimiento estudiantil; como si callar fuera una forma distinta del decir. Decir las cosas de otra manera; no repetir como loro el boletín oficial; conversar, a lo Mariano Azuela, con la gente “de abajo”: qué pasó, dónde estabas, qué viste, que sentiste, quiénes eran… Eso: conversar.

En un prólogo a La noche de Tlatelolco (publicado originalmente en 1971, con numerosas reediciones), presenta Elena Poniatowska el siguiente paisaje: “El 3 de octubre, a las siete de la mañana, después de amamantar a Felipe, nacido cuatro meses antes, fui a la Plaza de las Tres Culturas, cubierta por una especie de neblina. ¿O eran cenizas? Dos tanques de guerra hacían guardia frente al edificio Nuevo León. Ni luz, ni agua, sólo vidrios rotos. Vi los zapatos tirados en las zanjas entre los restos prehispánicos, las puertas de los elevadores perforadas por ráfagas de ametralladora, las ventanas estrelladas, todos los comercios cerrados, los aparadores de la tintorería, de la cafetería, de la miscelánea hechos añicos, la papelería destruida, las hojas rotas, las huellas de la sangre en la escalera y la sangre sin lavar, la sangre encharcada y negra en la plaza. […] Nadie barría los escombros, nadie se movía, la desgracia era finalmente una foto fija”.

Empezó entonces a recoger testimonios. Habló primero con las madres de los desaparecidos o detenidos, luego con estos últimos, en Lecumberri, haciéndose pasar como prima o tía. A través de sus abogados o familiares, los presos le hacían llegar algunas notas, apuntes de lo vivido. ¿Cuál sería el destino final de ese río de historias? Tal es el origen de un libro que, como el 68 mismo, define una época. La literatura buscó entonces contar aquello que desde el poder se había silenciado. La saga literaria del 68 es amplia, abarca poesía, cuento y novela; una de las piezas centrales es, sin duda, el libro de Elena Poniatowska.

Entre las muchas palabras que la definen una es coherencia. Desde aquella mañana del 3 de octubre ha seguido recogiendo testimonios de la compleja vida social mexicana, que se convierten en reportajes periodísticos o novelas. Otro collage testimonial suyo, por ejemplo, es Nada, nadie: las voces del temblor (1988), memoria de aquel 19 de septiembre de 1985 en la ciudad de México. Otra forma de retratarla es la de alguien que hace hablar a los otros. Su faceta como entrevistadora es significativa. Se inició en ese oficio en los años cincuenta, en los suplementos literarios dirigidos por Fernando Benítez. Quienes fueron abordados por ella la recordaban como una chica de apariencia inocente y distraída que, sin embargo, les hacía soltar toda la sopa. Todas las definiciones posibles de Elena Poniatowska convergen en su ejercicio dialogante, su capacidad para escuchar y comprender al otro.

Retratos de mujeres insumisas

Como novelista deben citarse sus acercamientos a dos creadoras: primero, Tinísima (1992), sobre la actriz y fotógrafa Tina Modotti; luego Leonora (2011), biografía de la extraordinaria pintora surrealista Leonora Carrington.

Gabriel Figueroa tenía el proyecto de hacer una película sobre Tina Modotti y le encargó a Poniatowska que realizara el guión. El proyecto cinematográfico nunca se concretó. No obstante, la escritora siguió investigando sobre la vida de la fotógrafa y así transcurrieron diez años. Luego de varias entrevistas con personas que tuvieron contacto con Modotti, Elena pudo estructurar la biografía. Aquí el arte de la fotografía se alterna con lo anecdótico y la manera que la autora elige para contar la historia: desde la visión de otros. El ir en busca del testimonio ha sido fundamental en las biografías noveladas que ha publicado.

Después de Modotti, le interesó abordar la vida de otra artista visual: Leonora Carrington. Tras de años de conocer a Elena Poniatowska, Carrington tuvo la confianza de sentarse a contarle su vida. Fueron horas de conversación que derivaron en una biografía ágil, fresca, interesante, salpicada de anécdotas, luz y oscuridad, alegría y desasosiego.

La pintora disfrutaba decir que de niña había sido un pony, en su juventud una potranca y que en su madurez se había convertido en una yegua. A ella le gustaba identificarse con los caballos, briosa mujer que tuvo que luchar para despojarse de las ataduras de una educación rígida y moralina. Carrington es cada uno de sus personajes: la dama oval, la diosa blanca que permea en sus obras con guiños a Graves, la asidua lectora de leyendas celtas, la creadora que supo asimilar el sincretismo de México y volcarlo en algunos de sus lienzos.

El libro logra su propósito: adentrar al lector en las vicisitudes de esta notable pintora y narradora inglesa, y también llena los huecos informativos sobre la vida de Carrington, quien pocas veces se dejaba entrevistar.

Otra mujer que inspira a Poniatowska es Lupe Marín. Hace 40 años, Elena entrevistó a Lupe Marín en su casa, ubicada en Paseo de la Reforma 137. De ese largo diálogo nació la inquietud de conocer más sobre la vida de ella, quien fue mujer de Diego Rivera y de Jorge Cuesta, alguien que frecuentó a personajes esenciales de la cultura mexicana del siglo XX como los Contemporáneos, Soriano, Lazo, Torri, Ramos, Cardoza y Aragón, Breton, Carpentier, Modotti, Kahlo, Revueltas, Weston y Vasconcelos, entre otros.

En Dos veces única (2014), Poniatowska une testimonios, escucha varias historias de un mismo personaje. A pesar de que parte de un prisma psíquico, histórico-social y literario, opta por decir que ha escrito ficción porque la mayoría de los argumentos con quienes conversó apuntaban hacia un relato fantástico. Lupe Marín es abordada con los claroscuros que tuvo a lo largo de su vida y se le compara con la Coatlicue (diosa de la fertilidad, patrona de la vida y la muerte); su lado carismático se ve empañado por las crueles e intolerantes actitudes que llegó a tener con sus hijos, con Jorge Cuesta y con algunos de sus nietos. Porque Marín, acaso como la Coatlicue, porta una falda de serpientes que realza la maldad que fluye en ella.

Elena Poniatoswka, como lo ha hecho en otros acercamientos a mujeres insumisas, ha forjado una sólida historia. Desde la primera ocasión en que charló con ella, se dio cuenta de que Marín era un personaje interesante, polémico, opacado por la presencia de Frida Kahlo, ideal para desentrañar y precisar en una madeja de historias que se han tejido alrededor de ella.

Una moderna Sherezada

Es una escritora incansable. Su refugio es una casa en el barrio de Chimalistac, uno de los escenarios de Santa, la novela de Federico Gamboa; ese hogar es el surtidor de mil y un historias que han salido de la pluma de Poniatowska, como una moderna Sherezada que cuenta un cuento tras otro no para salvarse ella misma (o también, aunque no sea ese su fin último) sino para salvar a los demás.

Las estaciones principales de su vida son conocidas: es hija de Paulette Amor y Jean Evremont Poniatowsky Sperry, miembro de la casa real polaca. Nació en París el 19 de mayo de 1932. Estudió en un internado en Estados Unidos de 1949 a 1952; y desde 1953 empezó a ejercer el periodismo en México… Ha ganado los más importantes galardones literarios. En 2014 recibió, en España, el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes Saavedra.

En muchos asuntos, la historia le ha dado la razón a Elena Poniatowska. La verdad oficial del 68, por ejemplo (sostenida con el coctel de intimidaciones a los periodistas y pagos generosos), cayó por su propio peso y lo cierto no está hoy sino en aquella literatura que circuló primero de modo alternativo y terminó por convertirse, prácticamente, en libro de texto. Su verdad, en este caso, es ahora la verdad de todos.

 

Mary Carmen Sánchez Ambriz
Ensayista y periodista cultural.

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México vive un grave problema de salud pública, es el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayor tasa de natalidad en mujeres adolescentes. Es motivo de preocupación porque se trata de casi 500 mil nacimientos anuales de madres adolescentes.

embarazo

Recientemente Save the Children (ONG presente en 120 países en los que desarrolla programas relacionados con la salud, nutrición, atención en emergencias, violencia, calidad educativa, explotación laboral infantil), dio a conocer el Estado de las madres de México, embarazo y maternidad adolescente. En dicho reporte las cifras son alarmantes: uno de cada cinco nacimientos en México es de una mujer adolescente menor de 20 años; una tercera parte de los embarazos en adolescentes no son planeados; más del 53% de la población adolescente afirma que en la escuela es el lugar donde recauda mayor información sobre sexualidad; el 59% de las adolescentes de 12 a 19 años de edad con antecedente de embarazo sólo cursó hasta la secundaria; el 70% de muertes maternas adolescentes se presentó bajo atención médica.

El embarazo y la maternidad adolescentes, sobre todo cuando no son deseados (una tercera parte de ellos), conllevan riesgos y costos elevados tanto para la madre como para sus hijos. Factores como la pobreza, la malnutrición, la inmadurez reproductiva y la desigualdad de género comprometen la salud de ambos.

Cuando las adolescentes deciden ser madres a una edad temprana la mayoría de las ocasiones son por causas relacionadas a la falta de oportunidades de desarrollo y de contextos en donde la maternidad es el único rol valorado de las mujeres en sus comunidades.

A partir del análisis de cinco variables: 1) el riesgo de muerte materna; 2) la tasa de mortalidad de menores de 5 años; 3) el ingreso nacional bruto per cápita; 4) el nivel educativo materno; y 5) el índice de participación de las mujeres en el gobierno nacional, se elaboró un ranking del Estado de las madres en México. Las cinco peores entidades para ser madre son: Chiapas, Guerrero, Durango, Hidalgo y Puebla.

El mayor porcentaje de embarazo adolescente se concentra en grupos con condiciones inadecuadas de salud y vivienda en situación de vulnerabilidad, por lo que las madres en este grupo de edad no cuentan con el apoyo y los servicios necesarios. Por otra parte, el embarazo adolescente también está asociado con la deserción escolar.

Los hijos de madres adolescentes enfrentan mayores riesgos de enfermedad, muerte, abandono, accidentes y maltrato que los hijos de madres adultas. Numerosos estudios reportan que las madres adolescentes tienen menores competencias parentales, incluyendo mayor dificultad para interpretar las necesidades de sus bebés (como sus comportamientos de exploración o su deseo de recibir atención y cuidados). Esto trae como consecuencia interacciones con menor sensibilidad y afecto, un ambiente menos sano y estimulante para el bebé, y niveles inadecuados de nutrición, de cuidados de salud, de estimulación cognitiva y social. Estas vulnerabilidades se traducen en resultados infantiles desventajosos, incluyendo problemas en el desarrollo físico, cognitivo y socio-emocional. Cuando no son atendidas, estas dificultades se perpetúan en desventajas durante toda la vida; es frecuente que los hijos de madres adolescentes presenten con mayor incidencia atraso académico y mayor riesgo de deserción escolar.

Save the Children refiere que una de cada dos adolescentes entre 12 y 19 años que inicia su vida sexual, se embaraza por causas relacionadas con la violencia sexual, el matrimonio a una edad temprana, el no uso o el uso incorrecto de anticonceptivos y, en general, por la escasa educación sexual integral que tiene la población adolescente en nuestro país.

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Infografía cortesía de Save the Children.

En todo el mundo millones de mujeres adolescentes son excluidas de sistemas educativos de calidad, y no cuentan con acceso a medios y a tecnologías de información.

¿Cómo podremos revertir esta situación que nos afecta a todas y a todos? ¿Qué se tiene que hacer para trabajar en favor de los derechos de niñas, niños y adolescentes? Bajo el esquema de empoderamiento a las adolescentes, la ONU ha hecho un llamado para:

a) Trabajar en favor de una educación de calidad, formación, capacitación, acceso a la tecnología y otras iniciativas educativas que preparen a las niñas para la vida, el trabajo y el liderazgo.

b) Invertir en salud y en una nutrición adecuada durante los años de adolescencia.

c) Promover la no aceptación de la violencia física, mental o sexual bajo ningún concepto.

d) Promover legislaciones y políticas de género en todas las áreas, especialmente para las adolescentes con discapacidad, en situación de vulnerabilidad y víctimas de tráfico y la trata.

Políticas públicas en favor de las adolescentes

Ante este panorama desolador, Save the Children convoca a que el Estado y la sociedad mexicana trabajen en función de las siguientes garantías en favor de los derechos de las mujeres adolescentes:

1) Eliminar barreras de discriminación que afectan a la población adolescente conforme a la Ley General de los Derechos Niñas, Niños y Adolescentes.

2) Homologar en todos los códigos civiles la edad mínima para contraer matrimonio, ya que hasta la fecha existen 25 entidades que no lo han hecho, tal como lo estipula la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

3) Poner en marcha programas que incrementen la participación económica, social y política de las mujeres adolescentes.

4) Contar con un financiamiento justo. Que se asigne a la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo Adolescente (ENAPEA) un presupuesto progresivo y transparente al igual que al Sistema Nacional de Protección Integral para Niñas, Niños y Adolescentes, mismo que depende de la Secretaría de Gobernación.

Las instituciones públicas hoy están obligadas a transversalizar las políticas de igualdad, procurando que existan políticas integrales en la materia. Garantizar el cumplimiento de los derechos humanos de las niñas y las adolescentes debería ser uno de los compromisos prioritarios del gobierno federal; sólo con su pleno cumplimiento será posible alcanzar las potencialidades que tenemos y se logrará el crecimiento y el bienestar al que aspiramos.

Las mujeres adolescentes no son apéndices de los adultos, no son personas incompletas, ellas requieren todos los derechos. No sólo necesitan los derechos que los padres y madres creemos que precisan: educación, salud, protección; tienen otra enorme cantidad de derechos y libertades, y el sistema social, el sistema político como tal debe ser el primer detonador para ello.

 

Mary Carmen Sánchez Ambriz
Ensayista y periodista cultural.

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El escritor mexicano Fernando Del Paso recibirá este sábado el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes. En homenaje, ofrecemos un abecedario de recuerdos y afectos del autor de Palinuro de México.

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Arreola, Juan José. Fue mi maestro, él conoció el proceso de mi novela, José Trigo. En mis inicios como escritor recuerdo que me había maravillado “El guardagujas” de Arreola, por eso me era conocido su nombre cuando me dijeron que entrara al taller literario de Juan José Arreola. Formé parte de su taller y eso resultó un gran estímulo. Con el tiempo se convirtió en mi editor, me publicó nueve poemas en un libro que se titula Sonetos de lo diario, dentro de la colección Cuadernos del Unicornio que coeditó Porrúa. También Antonio Montaño y José de la Colina fueron mis mentores, las personas que me orientaron en mis lecturas, quienes me entusiasmaron para que escribiera.

Borges. “No se puede no ser moderno”, dijo Borges.

Casa editorial. Antes que la Coca-cola y la pasta Colgate, el libro fue el primer producto masivo. Ahora el 80% de los libros que se editan son de superación personal, malos libros de cocina y de computación. Pocos títulos tienen calidad, y aún hay casas editoriales que se resisten a publicar libros voluminosos. En una ocasión me dijeron en una conocida casa editorial: “Si le corta el 30 por ciento del texto le publicamos Noticias del Imperio”. Por supuesto, los mandé a volar.

De la emperatriz Carlota. Cuando estaba escribiendo Noticias del Imperio un día descubrí que la locura de la emperatriz Carlota, estaba destinada a representar a la imaginación (la loca de la casa) y su lucha por conquistar una realidad que se nos escapa todos los días.

Escalera. Cuando se editó Palinuro de México, en una relectura que hice de la novela, me di cuenta que se podía publicar, de forma independiente, Palinuro en la escalera. Noté que era demasiado descriptiva esa parte, muy visual y teatral. Cuando concebí ese capítulo recuerdo que quería escribir teatro, me percaté que le faltaba fuerza a las acciones, por eso se me ocurrió emplear a los personajes de la comedia del arte italiano: Arlequín, Scaramouche, Pantalone, Tartaglia, Colombina, Pierrot. Para mi sorpresa funcionaron muy bien, si no, no los habría incluido. Pero seguramente usted se preguntará por qué un asunto de siglos atrás que nació en Italia funciona en Palinuro; en realidad son personajes picarescos que poseen un carácter latino, expongo una picaresca muy latina y con sus principales armas: el lenguaje verbal y corporal. Me di cuenta que podía haber un Arlequín ruso y un Arlequín mexicano, son seres verdaderamente adaptables a cualquier país, sobre todo a un país occidental.

Francisco del Paso y Troncoso. Era mi tío bisabuelo, quizá heredé de él mi gusto por la historia. Al igual que mi tío, el primer tema que me atrajo de la historia de mi país es la parte que se refiere al México precolombino. Cabe decir que él se acercó a la historia de una manera inesperada: había estudiado medicina, no sabía de qué hacer su tesis y un amigo le propuso: “¿Por qué no investigas sobre la medicina entre los aztecas?”. Entonces comenzó a estudiar, a documentarse y abandonó la ciencia por la historia. Aprendió náhuatl, italiano, inglés; se fue a Europa porque ahí estaban casi todos los códices: el Borbónico, el Florentino, entre otros. Como no existía fotocopiadora, todo se tenía que escribir a mano y para esa labor contaba con amanuenses, y cuando se quedaba sin dinero para pagarles, él mismo copiaba los documentos. Francisco del Paso y Troncoso es reconocido por sus traducciones, recopilaciones y antologías; él elaboró el Epistolario de la Nueva España, antología de 20 mil cartas, dividida en 16 tomos.

Gastronomía. Mi interés por la gastronomía comenzó cuando tenía 20 años. A través de todos estos años, mi esposa, mis hijos y yo hemos puesto en práctica nuestro conocimiento gastronómico. De nuestra experiencia en diversos países y por amigos de distintas nacionalidades, hemos ampliado nuestro gusto culinario; conocemos la cocina europea, la india, la china, la de África del norte, pero la más variada es la cocina mexicana.

Histórico. El compromiso del escritor es con su propia literatura. Naturalmente somos distintos unos de otros, y habrá unos que quieran asumir un compromiso social o histórico por sus lectores; eso hice yo en Noticias del Imperio, sobre todo, lo asumí y lo sigo asumiendo sin olvidar que mi creación es una novela.

Incesto. Para mí la parte más erótica de José Trigo es aquella que narra el incesto de Guadalupe y su hermana: en el día no se confiesan su relación, pero en la noche ella finge estar dormida y él la posee. Aquí el erotismo es un poco violento, en Palinuro de México lo erótico es más bien obscenidad, pero una obscenidad empleada como instrumento de la caricatura; las formas en que hacen el amor Palinuro y Estefanía son tan exageradas que resultan antieróticas. Hay quizás sensualidad, pero ejemplo, cuando Palinuro le dice a Estefanía que le lame los pechos porque le saben a melocotón. En Noticias del Imperio sí hay erotismo a pesar de que retrato a Carlota como una mujer con una enorme frustración sexual. Esto es una invención mía; de acuerdo con algunos historiadores se dice que ella sentía repugnancia y, al mismo tiempo, un gran apetito sexual.

James Joyce. La influencia joyceana la tengo desde antes de leer a Joyce. Cuando trabajaba en una agencia de publicidad, un amigo Antonio Montaño, escritor colombiano, me dijo: “Tú estás haciendo literatura joyceana”. A los 20 años no tenía idea de quién era James Joyce. Montaño me consiguió el Ulises y entonces comprobé que en verdad seguía a Joyce. ¿Cómo se puede haber literatura joyceana sin haber leído a Joyce? Este autor influyó en una gran cantidad de escritores, renovó las técnicas literarias, inventó otras y le dio mayor fuerza y eficacia a la palabra como instrumento, a la frase, al párrafo, a la adjetivación. A muchos escritores les ha llegado la influencia de Joyce a través de otros escritores.

Kafka. Comencé a leer a James Joyce, a William Faulkner, a John Dos Pasos, a Proust, a Kafka, a Valle Inclán y otros tantos. Y, alternados con ellos, a escritores de América Latina. A Carpentier y Cortázar, a Fuentes, a Uslar Pietri y Roa Bastos, a Asturias, a Sabato, y más adelante a García Márquez y Vargas Llosa, a Lezama Lima, y también a los poetas: César Vallejo, Pablo Neruda, Marco Antonio Montes de Oca. Y fue con ellos, con los autores latinoamericanos, con los que aprendí a escribir.

Locutor. A la gente le llama mucho la atención que haya sido locutor en Londres, pero ése no era mi trabajo principal. Era productor de programas, guionista y traductor; era locutor en el turno de la noche, y me acostumbré a trabajar mucho con mi voz. Extraño no estar ante un micrófono. Me hubiera gustado grabar algunas cosas.

Max Aub. Él publicó decenas de libros y ninguno se puede decir que es malo, simplemente fue un autor prolífico. Yo no puedo ser así, pasa casi una década para que se edite otra de mis novelas. Se contaba que Max Aub le dictaba sus libros directamente al linotipista.

Noticias del Imperio. El último año que trabajé la novela, recuerdo que estaba desesperado, saturado y quizá perdí la perspectiva. Por supuesto que un autor nunca tiene una perspectiva clara de su propia obra; a veces es más confusa, otras menos, y en ocasiones puede ser un poco más lúcida. Por ejemplo, cuando se deja dormir un manuscrito varios meses en el cajón y luego se retoma, uno descubre que cosas que pensaba malas ahora son buenas y viceversa. Si a lo largo de algunos años la vida de uno gira en entorno a una obra, sí se presenta el peligro de caer en el aburrimiento. Pero, bueno, finalmente se publicó Noticias del Imperio.

Orizaba. Mis primeros años de infancia los pasé en una casa de la colonia Roma, ubicada en la calle de Orizaba.

Platillo. Uno de mis platillos favoritos es el mole (poblano y verde). No sólo es un platillo sino un milagro, y como tal fenómeno aislado, poco común, irrepetible, inimitable. El mole simboliza un gran mestizaje, pero no nada más con la incorporación de ingredientes de América y Europa sino también de Asia. Pensemos en el comino de Libia; la pimienta negra, el clavo y el azúcar de la India; las almendras de Persia; el anís de Egipto; el ajo de Kirquistán; el sésamo o ajonjolí de África del norte; el cilantro de Babilonia; y la canela de Ceilán. Hay que recordar que el viaje de Cristóbal Colón fue inspirado en la necesidad de conseguir especias ya que con la caída de Constantinopla en manos de los turcos (en 1453) se interrumpió el comercio con Asia. Europa necesitaba encontrar urgentemente otra ruta para las Indias y China.

Quería yo ser tan grande o más que Babe Ruth o Joe di Maggio. La tragedia fue que, en realidad, yo como beisbolista era muy malo pero no lo quería reconocer.

Religión. Coincido con Talleyrand cuando observa que Francia tiene una sola religión y centenares de salsas; mientras que Inglaterra cuenta con centenares de religiones y una sola salsa. Ante un menú poco variado de lo que se acostumbra comer en Inglaterra (pastel de carne y riñón, pastel de papa y carne o sopa de cola de buey), cuando vivimos en Londres mi esposa tuvo que ingeniárselas para preparar otra variedad de platillos.

Socorro Gordillo. Mi compañera de vida, la madre de mis hijos, cómplice de innovaciones gastronómicas. 

Trenes. Los trenes tienen algo espacial para mí, desde el punto de vista romántico. Mi abuelo fue ferrocarrilero autodidacta y líder sindical. En la política se desempeñó como presidente de la Cámara de Senadores y como gobernador interino de Tamaulipas. Para no haber contado con una sólida educación (estudió hasta tercer año de primaria), desarrolló una notable carrera política. Por otra parte, los trenes me recuerdan lo fascinante que era Tlatelolco antes que construyeran los multifamiliares; era tal como lo describo en José Trigo: un inmenso llano donde había furgones y vagones que estaban habitados. Había pobreza y, al mismo tiempo, una riqueza plástica muy hermosa. Aún recuerdo las macetas, las flores y los tendederos llenos de colores.

Ulises. La experimentación con el lenguaje, y con ella la pluralidad de estilos y técnicas, han sido vinculados también con el Ulises. Sin embargo, creo necesario señalar que, cuando se imita a Joyce en este sentido, no se está copiando una historia, sino que se copia (o mejor, se utiliza) una forma de contar una historia.

Valle Arizpe. En la Ciudad de México me gustaba visitar el café Napolitano, donde coincidía con don Artemio de Valle Arizpe. A León Felipe lo veía en el Trevi.

Walter Scott. La novela histórica, en sus mejores manifestaciones, no inventa: interpreta y clarifica. Lukács dice que el “anacronismo necesario de Walter Scott consiste expresamente en dejar que sus personajes expresen sentimientos y juicios sobre relaciones históricas reales, en una forma mucho más clara de la que pudieron haberla hecho los hombres y las mujeres de la época”.

Yucateca. Para tener en Londres cebollas moradas, propias de la comida yucateca, una amiga de Socorro le recomendó poner a hervir betabel y con el jugo de éste logró teñir las cebollas de morado.

Zapata. Siempre me he cuestionado el significado de la palabra patria. Acaso los héroes, al igual que la patria, sobrevivían como ángeles en conserva: impecables y diamantinos: Hidalgo, Aldama, Morelos, Juárez, Zapata.

 

Textos tomados de entrevistas que sostuve con Fernando del Paso (1993 y 2003) y algunos fragmentos de sus artículos y discursos publicados en Amo y señor de mis palabras.

 

Mary Carmen Sánchez Ambriz.
Ensayista y periodista cultural.

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El 14 de abril de 1986, en París, falleció Simone de Beauvoir, hoy hace 30 años. En su testamento especificó su deseo de ser cremada y que en el dedo anular de la mano derecha llevara el anillo que le obsequió Nelson Algren, con quien vivió uno de los mejores momentos de su vida cuando estuvo en México.

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Hizo de la libertad su atuendo. En la primavera 1948, Simone de Beauvoir decidió visitar México en compañía del escritor estadunidense Nelson Algren, cronista de los bajos fondos de Chicago. De Beauvoir conoció al narrador por sugerencia de un amigo en común, Richard Wright, novelista afroamericano con quien ella y Jean Paul Sartre habían coincidido durante un viaje a Nueva York: “Cuando vayas a Chicago, no dejes de buscar a Nelson Algren”. Y así lo hizo. La amistad entre De Beauvoir y Algren surgió en 1947 y derivó en una intensa relación amorosa que duró aproximadamente 14 años. Acaso es pertinente recordar el pacto que De Beauvoir estableció con Sartre: mantener una fidelidad en la que cabían otras relaciones amorosas.

De Beauvoir y Algren querían realizar una larga travesía por Estados Unidos, México y Guatemala. Su periplo inició de Chicago a Cincinnati, luego navegaron por el Misisipi hasta Nueva Orleans y de allí partieron hacia el sur. Finalmente llegaron a México. La primera ciudad que visitaron fue Mérida. El 27 de mayo le envía una extensa carta a Sartre en donde proporciona detalles de su recorrido. De nuestro país le agrada que no cede a la influencia estadunidense y que se aferra en conservar su cultura. Se maravilla con la variedad de frutas, la multiplicidad de colores en tejidos, los camarones, las frituras, los huaraches, la brisa de las palmeras y la brevedad de las lluvias.

La pareja pasea por Uxmal, Chichén Itzá, Chichicastenango, entre otros lugares prehispánicos. Se desplazan a Taxco, Cuernavaca, Cholula, Puebla, Teotihuacán y arriban al Distrito Federal. En la capital pasean por la Alameda, Xochimilco, Chapultepec, van al cine, al teatro, a ver bailar danzón y recorren los murales de Diego Rivera en el Palacio Nacional. “Esperaba poco de México”, le escribe a Sartre, “es mejor de lo que creía”.

“Era un viaje de placer y prefirieron mantenerse al margen de círculos intelectuales y estudiantiles. Nadie se enteró de la presencia de Beauvoir en el país, ni siquiera los jóvenes universitarios del grupo Hiperión (integrado por Emilio Uranga, Jorge Portilla, Luis Villoro, Ricardo Guerra, Joaquín Sánchez McGregor, Salvador Reyes Nevarez, Fausto Vega y Gómez, y Leopoldo Zea) que pasaban largas horas en la cafetería de la Facultad de Filosofía y Letras, en Mascarones, enfrascados en conversaciones en torno a las ideas de Jean-Paul Sartre y Albert Camus”, comenta Gabriela Cano, en el prólogo a Sobre cultura femenina de Rosario Castellanos (Fondo de Cultura Económica. México, 2005).

La escritora francesa y el narrador estadunidense tuvieron en México uno de sus mejores momentos. Ella bromea y se refiere a él como “mi marido mexicano”. Sin embargo, él está tan enamorado de ella que no tolera la idea de ser parte de un triángulo amoroso. Sabe que Simone no dejará a Sartre y eso le parte el corazón.

En 1949, De Beauvoir publicó El segundo sexo, ensayo filosófico que defiende, puntualiza y enaltece los derechos de las mujeres. Pensaba que para rescatar a la mujer era necesario devolverle su libertad, pero una libertad total porque “una condicionada dejaba de serlo”. Su postura fue clara: “El hombre es el que ha errado el camino. Él se ha equivocado al convertir a la mujer en su esclava”.

Tuvo en Rosario Castellanos a una atenta lectora y admiradora: “No se nace mujer: llega una a serlo, piedra de toque de las teorías de género, recorre toda la obra de madurez de Castellanos”, advierte Gabriela Cano.

En aquella visita a México, Rosario Castellanos no tuvo oportunidad de conocer a De Beauvoir. No obstante, sí lo hizo en París, en la época en que Castellanos contaba con una beca del Instituto de Cultura Hispánica (Madrid). Por esos años, Castellanos y Dolores Castro eran becarias y decidieron viajar a París un fin de semana. Octavio Paz, entonces diplomático de la embajada de México en París y que tenía amistad con no pocos escritores francófonos, les presentó al matrimonio formado por Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir. Ese encuentro fue fundamental para Rosario Castellanos, quien el resto de su vida se dedicó a hacer eco de los postulados filosóficos vertidos en El segundo sexo.

De Beauvoir siempre fue un espíritu libre, inquieto, sin ataduras ni temores. Acaso el único miedo que se le conoce es a la muerte, como lo escribe en Una muerte muy dulce: “No existe muerte natural: nada de lo que le sucede al hombre es natural puesto que su sola presencia cuestiona al mundo. Todos los hombres son mortales, pero para todos los hombres la muerte es un accidente y, aún si la conoce y la acepta, es una violencia indebida”.

 

Mary Carmen Sánchez Ambriz.
Ensayista y periodista cultural.

 

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