Chris Sullivan, redactor de planta de The Guardian, entrevistó brevemente a Kazuo Ishiguro una semana antes del estreno —el 11 de febrero del 2011— de Never Let Me Go (Nunca me abandones, 2010), cinta basada en la novela homónima cuyo eje es una historia de amor desarrollada en un contexto de ciencia ficción. (El lector interesado puede encontrarla en el repertorio de Netflix.)

Ahora ya se habla de adaptar para el cine su más reciente novela, The Buried Giant (El gigante enterrado).

A pesar de lo que el propio Ishiguro dice en el arranque de esta entrevista (de la que Sullivan ha preferido entregar únicamente las respuestas), su relación con el cine es muy estrecha y, al parecer, bastante armoniosa.


Siempre trato de hacer algo que resulte imposible filmar. ¿Por qué alguien querría leer una novela cuando puede verla en la televisión o en el cine? Me devano los sesos pensando en las cosas que la ficción puede hacer y el cine no puede y apuesto por las fortalezas de la novela. Con una novela uno puede plantarse en la cabeza de alguien.

Comencé como compositor y quería ser como Leonard Cohen. Siempre he visto mis narraciones como canciones ampliadas.

No me interesan en lo más mínimo los valientes que luchan contra la adversidad y triunfan. Me interesan aquellos que aceptan su suerte, puesto que eso es lo que hacen muchas personas en el mundo. Dan lo mejor de sí ante condiciones horribles.

A pesar de que pasé los primeros cinco años de mi vida en Nagasaki, ir a Japón puede ser de veras difícil. Aun cuando saben que he sido criado en Occidente, esperan que yo entienda todas las sutilezas de su cultura y, si me equivoco, importa mucho más que si un británico se equivoca. Me intimida.

Creo que el correr kilómetros todos los días es malo para la salud. Toda esa presión en las rodillas y en la espalda no puede ser benéfica.

Cuando era joven no leía mucho. Me interesaban más el cine y la música. Ahora estoy lleno de curiosidad. Quiero saber de qué tratan todos los libros. Acabo de terminar Los viajes de Gulliver y de empezar El viaje a las islas occidentales de Escocia, de Samuel Johnson.

Estuve cerca de la filmación de Never Let Me Go desde el principio. Comenzó con una plática informal, de amigos, con Alex Garland, el guionista. Visité las locaciones del rodaje con frecuencia y vimos muchos fragmentos de la filmación antes de que se editaran. Con Remains of the Day1 el proceso fue diferente. No vi la película sino hasta que estuvo completamente acabada.

Mi novela The Unconsoled (Los inconsolables, Anagrama, 1999) recibió un sinnúmero de críticas en contra, pero era justo lo que necesitaba. Yo estaba preparado para aceptar la controversia. Venía de publicar una novela muy vendida [Remains of the Day] que ganó el Premio Booker, y la película que se basó en ella acababa de ser nominada para ocho Óscares. Habría sido fácil seguir haciendo novelas bien facturadas que recibirían comentarios favorables, pero sentí que si había de hacer algo diferente y difícil, ese era el momento.

Me preocupa el futuro de la industria del libro. Las librerías están desapareciendo con rapidez y realmente temo por Waterstone’s.2 Si eso ocurre habremos perdido un gran sustrato de nuestra cultura. Perderemos un punto de referencia y de reunión.

Convertirme en padre tuvo un profundo significado para mí. No sabes qué es un niño hasta que tienes un hijo. Es todo un viaje emocional. Es un cambio muy profundo en tu vida y en la manera en que contemplas el mundo. Hay alguien más que te importa más que tú mismo, de modo que todo tu espectro emocional cambia. El ser padre tuvo una influencia verdaderamente importante cuando escribí Never Let Me Go. La falta de familia de los personajes es un tema subyacente.

He sido asombrosamente afortunado. Sobre todo porque he hecho muy pocas concesiones al mercantilismo, así que no podría quejarme ni por un instante. Muchos escritores en la historia no han tenido una vida tan cómoda como la mía. He tenido la suerte de estar en el lugar oportuno en el momento adecuado.

 

Chris Sullivan
Periodista.

Nota y traducción de Rafael Vargas


1 La versión española de la novela, Los restos del día, fue publicada por Anagrama, en 1989.

2 Waterstone’s es la más grande cadena de librerías del Reino Unido, con 275 puntos de venta.

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